(Say my name – Within Temptation)

Luka tragó saliva y retrocedió en su sitio, con los ojos abiertos por la sorpresa. No entendía qué era lo que estaba pasando en ese momento, así que no dio crédito a sus ojos al observar la forma en que Marinette se había abrazado del cuello de Adrien.

La joven se separó del héroe un momento y tomó su rostro entre las manos, componiendo una sonrisa radiante

—Mon chatonne... Sabía que vendrías por mí... —Murmuró ella con lágrimas en los ojos mientras plantaba delicadamente un beso en la comisura de su boca. Una media luna que confundió a Adrien bajo la máscara y que hizo que el mundo de Luka se desmoronara en un instante. Porque por un instante, Marinette miró a Chat Noir como si aquel héroe fuese la más dulce de todas las visiones, porque el amor y la adoración que le dedicó en esa mirada sólo la había visto en Ladybug cuando Adrien y Marinette estaban juntos. Porque esa mirada se la había dedicado mil veces a Adrien Agreste en alfombras rojas y sesiones fotográficas, y aunque creyó que jamás volvería a ver esa devoción en los ojos de su musa, ahí estaba como un recordatorio permanente de que no podía jugar con el destino.

Ella nunca sería del todo suya...

Porque Luka Couffaine sabía que había cometido un error al dudar de su musa, pero una cosa era que ella estuviese molesta por aquel pecado y otra, muy distinta, era que se lanzara a los brazos de su ex con aquella melosidad y romanticismo. Debía haber otra explicación.

Claro... la mezcladora.

Marinette soltó a Chat y su mano se atoró en el cabello rubio del héroe. La chica miró confundida el hecho de que un anillo se había enredado en los cabellos dorados del felino, aquello fue el colmo, porque como si el corazón de Luka no pudiese partirse en más piezas, la voz de Marinette fue una daga helada y filosa, hundiéndose despiadada en el alma del guitarrista.

—¿Esto me lo diste tú? ¿En qué momento?

—Escúchame bien, Xavier... —Dijo Luka entre dientes, levantándose lentamente en su sitio y girando hasta encarar al akumatizado, sintiendo que su sangre hervía, luchando contra el instinto asesino que se había apoderado de él en ese instante, ignorando la posibilidad de que Marinette le odiara por aquello. Estaba dispuesto a matarlo, pero primero le daría una última oportunidad, confiando en que su musa hubiese logrado algo en él. —Lo que sea que le hayas hecho, des hazlo en este instante, o juro que no habrá fuerza en este mundo que me pare...

—No. —Dijo Amnesia apretando los puños y encarando a Luka sin temor alguno. Incluso XY bajo la máscara sabía el alcance de la rabia de Luka, sabía perfectamente que confrontar a Luka Couffaine era firmar sentencia de muerte, y, aun así, plantó cara frente al guitarrista. —Ya no siento en ella la angustia que tú le causabas, ¿de verdad quieres que vuelva a sentirse miserable?

—No. Lo que quiero es que le regreses a Marinette lo que le arrebataste. Tu podrás querer cambiarla, pero para mí esa mujer ya es perfecta, y si le arrebatase algo sin su consentimiento, yo…

—Le arrebaté la tristeza. Yo no haría nada para dañarla. Ella está a salvo de mí.

Luka sintió el segundo baldazo de agua fría, si no exactamente, aquellas habían sido palabras muy similares a las que él mismo había dedicado a su musa tantos años atrás al jurar protegerla y convertirse en Silencer... Justamente peleando contra ese pelele y el tirano de su padre.

Luka no lo pensó un momento más. Se lanzó a los golpes, tratando desesperadamente de alcanzar a XY, tratando de golpear a Amnesia. Y por primera vez, su rabia fue más grande que él, cegándolo y sumiéndolo en un frenesí torpe y descuidado, sus golpes no iban a ningún sitio, sus patadas sólo encontraban el aire, y Amnesia sonrió confiado, divertido ante la desazón en el rostro de su rival en el amor y en la música.

Claro, el poder del Akuma lo había hecho mucho más rápido, más fuerte, más coordinado, pero, aun así, para Chat Noir fue impactante ver cómo Luka Couffaine no lograba conectar ningún golpe.

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—Peculiar… —Murmuró Hawk Moth desde su escondite. —Así que la señorita Dupain estuvo enamorada del héroe de París. Oh, Amnesia. —Murmuró melosa mientras sostenía su rostro en un gesto minado. —¿Qué harás ahora que tienes dos enemigos en tu camino?

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—¡Marinette no es de las que les huye a sus sentimientos! —Bramó Luka desesperado, tratando de coordinar pies y manos, y sintiéndose cada vez más perdido y desesperado

(What i believe – Skillet)

Amnesia frenó en su sitio, llevó una mano a la consola y la voz de Marinette se reprodujo, rodeando a Luka como un listón rosa pálido.

Mi amor... Mon serpant. ¡Claro que quiero casarme contigo! Luka, quiero que vivamos juntos. Tú ya eres mi héroe.

Las palabras golpearon a Luka. El muchacho frenó en seco con la mirada vuelta al piso, todas y cada una de las palabras de amor que su musa le había dedicado ahora sonaban a su alrededor como un recordatorio.

—Ahí lo tienes, Luka Couffaine. —Escupió Amnesia con sadismo. —Todo de lo que te vas a perder por no haber sabido cuidar de Marinette como ella se merecía. Yo no soy digno y lo sé, pero si lo hubiera sido, al menos habría tenido la decencia de convertirme en el hombre que ella se merece.

—Tú no tienes idea... —Musitó Luka cubriéndose los oídos y apretando el gesto, sintiendo que cada palabra taladraba profundo en su alma. Eso era lo que Amnesia le había arrebatado, su memoria de él. —¡No tienes idea de todo lo que he hecho y dejado de hacer por ella! —Luka soltó un alarido y se dejó caer de rodillas, agachándose en su sitio tratando de presionar con más fuerza sus oídos, pero la voz de Marinette seguía sonando alta y clara, como si se reprodujera dentro de su cabeza.

El corazón de Marinette se encogió al ver así a Luka. La chica trató de avanzar un paso, pero la mano de Chat sosteniendo su muñeca fue más que suficiente para que ella comprendiera el mensaje. Debía dejarle pelear esa batalla.

No estaba segura de por qué le dolía tanto, Marinette no comprendía por qué le partía el alma ver a Luka destrozado, lo quería, sí. Luka era un buen amigo.

Y aquella palabra la hizo sentir náuseas, como si se hubiese jurado a sí misma no volver a emplearla para pensar en su... ¿qué? ¿Qué era Luka para ella?

¿Era algo más?

—Yo renunciaría a la música, a mi vida por ella. —Musitó el guitarrista, patético, lastimero. —Tú no sabes lo que hemos pasado. Estuve dispuesto a morir por salvar su vida. —Gritó desesperado, sintiendo que las lágrimas se agolpaban contra sus párpados. De un momento a otro se convertiría en un océano desbordándose si no paraban con aquello. —Xavier ¿Tú recibirías una bala por ella? —Gritó mirándolo a los ojos.

Marinette se quedó horrorizada ante aquella pregunta. Nadie debía recibir una bala por ella. ¿De qué estaba hablando Luka al decir aquellas cosas? ¿Morir por ella?

Y los recuerdos la golpearon como una ráfaga, como si se tratara de otra vida, el cuerpo de Luka, la sangre, la magia desvanecerse. Marinette soltó un grito ahogado y los recuerdos se fueron junto con el dolor, dejándola aún más confundida.

¿De verdad Luka la amaba tanto?

—Mari, ¿qué recuerdas? —Urgió Chat Noir al ver la confusión en la mirada de su amiga.

—Sé quiénes somos. —Afirmó ella con vehemencia, dedicándole una mirada pesada.

—¿Puedes pelear?

—¿Qué vas a saber de amor si no has hecho ningún sacrificio en tu vida? —Espetó Luka en una rodilla, amenazando con levantarse, con avanzar otro paso hasta Amnesia.

—¿Sacrificio? —Dijo la joven con voz ahogada, abrazando su pecho sin atreverse a mirar a Chat Noir, sintiendo que le estaba traicionando de alguna manera. —No... —Murmuró Marinette insegura, sintiendo un dolor punzante en la cabeza. —No puedo… —Añadió en un hilo de voz. —No puedo pelear.

Algo no cuadraba, porque recordaba perfectamente a Luka Couffaine, sabía que él era importante para ella, pero escuchar su propia voz dedicándole versos de amor, cantándole por su cumpleaños, coqueteando y seduciendo, aquello la tenía vuelta loca. ¿Qué significaba? ¿Era una trampa de XY o era real?

Marinette sabía desde los catorce años que Luka estaba enamorado de ella, podría ser una trampa de Amnesia para detenerla.

Pero en el fondo, ella también sabía que estaba enamorada de él desde los quince.

—Dame los aretes. —Dijo Chat Noir mirando a Marinette con intensidad.

—¿Qué? —Soltó ella, aún más pasmada.

—Por favor, Bugaboo. Confía en mí.

La chica dudó. Aquello también podía ser una trampa de Amnesia, pero algo en la mirada vehemente de Chat la convenció de que aquello era la decisión correcta, porque ni siquiera Tikki se opuso al escuchar aquello. La kwami saltó de su escondite a las manos de Chat procurando no ser vista, y ante la confianza de su compañera, Marinette asintió una vez y se quitó las joyas.

—No entiendo nada, mon coeur... —Admitió la chica tomando una mano de Chat.

—Eso temí. —Dijo el felino en un suspiro. —No hay tiempo para explicar nada. Por favor, confía en mí por esta vez. Ciegamente.

—Confío con mi vida. —Murmuró ella sonriendo.

Chat se levantó de un salto, alejándose de Marinette lo más rápido posible, temiendo conocer lo suficiente a su amiga como para saber que ella habría estado a punto de besarlo en ese instante. No, Luka no necesitaba que le rompieran aún más el corazón. Así que saltó al siguiente tejado a toda prisa y descendió a la calle.

Kagami estaba ahí, mirando al héroe mientras saltaba de un muro al otro para frenar su caída en un tic tac perfecto de parkour.

—¿Pasó algo? —Soltó Kagami confundida. —¿Por qué me pediste que viniera como civil?

Longg salió del abrigo de la chica en el momento en que Chat Noir le entregaba los aretes a la japonesa.

—No hay tiempo de explicar, necesito que seas Dragonbug esta noche. Amnesia afectó la memoria de Marinette.

—Dios... —Murmuró la japonesa poniéndose los aretes.

En el tejado, Luka se había puesto de pie y avanzaba hacia Amnesia, usando cada palabra de Marinette como un escudo para fortalecerse. La rabia no había hecho más que aumentar a cada segundo, pero el elegido de las calles había vuelto a tomar el control de la situación, pensando en frío los siguientes movimientos.

Golpeó a su adversario en el estómago, consiguiendo hacerle toser saliva, conectó una patada circular seguida de una quinientos cuarenta, arrancándole a Marinette un gemido ahogado por la impresión. ¿De dónde había salido ese Luka despiadado y cruel? ¿Y por qué era tan familiar para ella? ¿Qué era el orgullo que crecía en su pecho al verlo pelear así?

Dos golpes más conectaron contra la mandíbula de Amnesia y él aprovechó ese momento de confusión para activar el segundo disco de su brazo.

Un listón azul de luz envolvió a Luka y el guitarrista tropezó con sus propios pies cuando trató de atestar otro golpe.

De pronto, Luka no sabía cómo pelear.

Trató de golpear a Amnesia dos veces, pero sus movimientos eran torpes y descontrolados, no tenían equilibrio y estuvo a punto de caer de bruces otra vez cuando Amnesia se libró del fútil intento de Luka sólo con dar un paso de lado.

—¡Oye, abusivo! —Exclamó la heroína aterrizando en el tejado y adoptando una posición defensiva al lado de Chat Noir. —¿Quién eres y qué quieres de nuestra amiga?

—Tú no eres Ladybug. —Acusó Amnesia, confundido al ver el traje de la heroína.

Botas negras altas hasta las rodillas, guantes negros también, cortos con las puntas de los dedos recortados, el antifaz era un listón atado en la parte trasera de la cabeza, cuyos bordes bailaban al viento, cuello halter y escote de corazón, mangas largas que se ocultaban bajo el borde de los guantes, el clásico rojo con motas negras cubriendo todo su cuerpo y sus brazos, llevaba también un cinturón negro de motas rojas anudado en un moño en la espalda baja, como el adorno de un kimono.

—Tienes razón, Watashi wo Tentōmushi desu. Y vengo a patearte el trasero.

—¡Yo soy Amnesia!

—Y déjame adivinar: —Ironizó la japonesa con una sonrisa de desprecio. —¿Ya se te olvidó?

Tentōmushi giró su yo-yo con violencia, pero Amnesia sonrió confiado y activó el segundo track de su brazo, el mismo listón azul que había vuelto a Luka un blanco, envolvió a la heroína y, aunque ella trató de cubrirse usando el yo-yo de escudo, aquella luz atravesó su barrera y se convirtió en un listón rojo con puntos negros.

Tentōmushi perdió control del Yo-yo y se golpeó el costado, trató de volver a usarlo, pero todo fue inútil.

Luka por su parte arremetió contra Amnesia con una gracia casi artística. Había recuperado su habilidad de pelea.

—¡Lucky Charm! —Gritó Tentōmushi lanzando el yo-yo al aire, pero golpeándose la cabeza cuando el artefacto no funcionó.

—¡Sólo puede usar dos tracks a la vez! —Explicó Marinette corriendo a ponerse a cubierto al ver que Amnesia lanzaba pausas en todas direcciones, tratando de alcanzar a Luka, que corría a su alrededor. —Es una consola de mezcla, tiene las funciones básicas, pero sólo puede usarlas una vez. Y de cerca. —La joven se ocultó tras una chimenea justo en el momento en que una pausa golpeaba los ladrillos. —Chat, haz que te quite algo para que Tentōmushi recupere la habilidad con el Yo-yo.

—Como ordenes, Princesse. —Dijo divertido el felino saltando a la acción.

Dicho y hecho.

Chat estuvo a punto de golpear a Amnesia con su bastón, pero el DJ sonrió golpeándolo con un listón verde y negro, y Chat aterrizó de bruces, entorpecido.

—¡Lucky Charm! —Gritó Tentōmushi efusiva.

En sus manos aterrizó un espejo pequeño, mismo que dejó a la heroína con expresión de confusión. Tentōmushi paseó la mirada por todos lados, vio a Luka iluminado, luego vio el cataclism de Chat, vio a Marinette llena de motas y sonrió lanzándose a la acción.

—¡Chat! Prepara tu Cataclism. —Exclamó la chica lanzando el espejo a manos de Marinette.

—¡Nos voy a matar! —Exclamó retrocediendo de los ataques de Amnesia a la par que Luka volvía a pelear.

—¡Tú prepáralo!

Tentōmushi arremetió contra el villano a la par que Amnesia activaba su segundo track para quitarle sus habilidades de pelea y volvían las de Chat Noir.

—¡Cataclism! —Gritó el héroe.

Marinette salió corriendo de su escondite en dirección a Chat Noir a la par que Amnesia lanzaba otra pausa, pero la joven capturó el efecto con el espejo, consiguiendo que el único afectado fuera el aparato en el brazo del DJ.

Luka logró conectar una patada circular al rostro del muchacho y Amnesia cayó de rodillas, el guitarrista estuvo a punto de atestar otro golpe, pero la voz de Marinette se alzó sobre el caos.

—¡Espera!

Tentōmushi asintió para sí misma, haciéndose a un lado y permitiendo que Marinette se acercara a ellos, Amnesia ni siquiera se levantó de las rodillas, sólo alzó la mirada hacia la joven que ahora estaba de pie a un metro de distancia.

(Everything goes black – Skillet)

—Lo intenté... —Dijo el joven, derrotado.

—Lo sé. Pero esto no es lo que yo quiero. —Murmuró ella, dolida. La joven se acercó un poco más hasta arrodillarse frente a Amnesia y poner una mano en su hombro. —Por favor, Xavier, entrega el akuma.

Luka bufó por lo bajo, alzando el rostro en un gesto de desprecio al recordar que él mismo no había renunciado a su Akuma cuando Mari se lo había pedido, había mantenido el gesto arrogante y altanero, había escuchado a su propia soberbia y la había antepuesto a su musa. Ver a Marinette apelar a la conciencia de XY lo tenía sin cuidado, en unos segundos más podría darle la paliza que tenía planeada para él. Porque Luka estaba seguro de que no se iría esa noche sin saciar la sed de sangre que aquel desdichado había provocado en sí al arrancarle a su musa los recuerdos que tenían juntos, para luego usarlos en su contra.

—Ni siquiera el dolor se va. —Dijo el villano acariciando una mejilla de Marinette y consiguiendo que Luka avanzara unos centímetros hacia él. —Te quité recuerdos, pero el dolor sigue ahí. No tiene caso, mi lucha es un sinsentido.

—Tus intensiones no eran malas. —Murmuró ella con una sonrisa.

—No, pero igual fallé. ¿Qué vas a pensar ahora de mí? —Dijo con una sonrisa amarga. —Ay Marinette, no sabes lo triste que estoy.

—Agradezco lo que trataste de hacer. Pero es momento de dejar de pelear.

—Sí... —Murmuró para sorpresa de todos.

XY se quitó la máscara y se la ofreció a Marinette con la vista vuelta al suelo. La chica sonrió agradecida a la par que los héroes miraban la escena sin dar crédito a sus ojos. Nunca en los años que tenían combatiendo contra los akumas, nunca habían logrado convencer a alguien de renunciar a los poderes que le ofrecían.

Luka abrió los ojos más de la cuenta, pasmado ante el hecho de que ahora Marinette le ofrecía la máscara a Chat Noir con una sonrisa radiante, el felino le devolvió el gesto recibiendo la máscara con su cataclismo y liberando al akuma.

Tentōmushi atrapó la polilla con el Yo-yo exclamando: —¡Tu jornada del mal terminó! —La heroína sonrió capturando su miraculous en la mano y sonrió liberando al akuma purificado. —Ve y se libre, seishin...

—¿Nuevo speach? —Bromeó Chat Noir abrazando a Tentōmushi por la cintura.

—Quería algo propio. —Admitió la chica regresándole la sonrisa antes de encarar a Marinette y despejarle el rostro, sonriendo ante la expresión de confusión que la joven tenía. —Pronto todo cobrará sentido, lo prometo. —Tentōmushi se alejó unos pasos para lanzar su amuleto al cielo exclamando —¡Lucky charm!

La magia envolvió a los portadores y a Amnesia, convirtiéndolo de nuevo en XY, las cosas volvieron a su sitio y Marinette sintió el mareo por recuperar de golpe todas sus memorias.

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Hawk Moth soltó un grito cargado de frustración. Tan cerca y tan lejos.

—¡Cómo es posible! —Exclamó lanzando un golpe al aire, consiguiendo que montones de polillas levantaran el vuelo. —¡Entregar el Akuma por voluntad propia! Habíase visto antes.

"Xavier, tenía esperanzas en ti, podrías haber sido un colega, pero no. Esa estupidez del amor y del triunfo del bien sobre el mal te tiene demasiado ¡Argh!

"¡Tenía planes para ti! —Gritó lanzando algunos libros contra la ventana mientras la habitación se iba llenando de luz poco a poco. —Nooroo. —Espetó la chica con desprecio.

El kwami liberó la transformación y flotó débilmente hasta una superficie, sintiendo que apenas y podía respirar.

—Lila... Dígame...

—El Miraculous del pavorreal. ¿Dónde está? —Musitó entre dientes, una amenaza inminente para la diminuta criatura.

—No lo sé. Cuando mi antiguo portador se...

—¡No mientas! —Gritó ella golpeando la mesa en la que Nooroo descansaba.

—No puedo decirlo, hay magia que protege esa información, magia antigua y poderosa que nos limita para usar el poder que tenemos para el bien. Ni siquiera puedo pronunciar el nombre de Ggg.. —Burbujas salieron de la boca del kwami, que pareció desvanecerse unos segundos.

—Tú ganas... —Murmuró ella entre dientes.

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—Así que esto sienten los parisinos. —Murmuró Marinette tambaleante. Luka la recibió en sus brazos y sonrió ante la debilidad de su musa, agachándose hasta el suelo para poder sostenerla a placer en su regazo. —¿Así te sentías después de que te liberamos?

—Quizá un poco mejor. —Bromeó el muchacho.

Marinette se aferró a la espalda de Luka y suspiró apretando los ojos al sentir que un recuerdo se desvanecía en el viento.

—Luka... —Llamó insegura. —Dijiste que habías estado dispuesto a dar la vida por mí... ¿A qué te referías con eso?

—¿Algo que recuerdes?

—Sí... yo... —Marinette trató con todas sus fuerzas, pero el recuerdo ya se había ido, así que la joven cedió ante el cansancio.

Luka sintió el peso de la joven, estaba agotada.

—Hablaba del día que Erik entró a la casa. —Mintió acariciando el cabello de Marinette y ofreciéndole un refugio entre sus brazos.

—Marinette... —Llamó XY acercándose hasta ella. —¿Estás bien?

El muchacho retrocedió pasmado ante la mirada asesina que Luka le dedicó, pero volvió a acercarse cuando vio al guitarrista volver el rostro componiendo un mohín de disgusto, el berrinche de un niño pequeño.

—¿Tú cómo estás? —Quiso saber ella.

—Abnegada como siempre, ¿no, ma coccinelle? —Murmuró Luka con cierto hastío. —Deberíamos llevarte a casa, hace demasiado frío como para que permanezcas aquí.

—Necesito hablar con él primero... Por el akuma.

—Lo sé... —Murmuró Luka en medio de un suspiro.

—Ups... —Murmuró Chat Noir al escuchar el primer indicador de su anillo. —Será mejor que nosotros nos retiremos.

—Yo te alcanzo en seguida. —Prometió Tentomushi sonriéndole al felino antes de sentarse al lado de Marinette y ofrecerle sitio a XY. —Todavía tengo tiempo para esto.

—Muy bien. —Respondió alegre, avanzando de espaldas. —Hasta otra entonces.

Marinette se incorporó en su sitio, acomodándose mejor en el regazo de Luka mientras Xavier se sentaba a su lado, con expresión apenada.

—No recuerdo mucho. —Admitió el DJ desviando la mirada.

—Cualquier cosa que recuerdes ayuda bastante. —Murmuró la heroína mirando a Marinette, que tenía la piel chinita por el frío.

—Estaba confundido. —Murmuró el artista bajando la mirada, sintiendo el dolor de cabeza ir en aumento a cada minuto. —No entendía lo que pasaba, estaba perdido en mis pensamientos y me pesaba todo el cuerpo, me ardía el pecho como si me estuvieran quemando por dentro.

—Son los efectos del Akuma, es como una especie de veneno. —Dijo Luka poniéndose en el lugar de su adversario, dejando los celos para otro momento. —La confusión ayuda a que la víctima ceda más rápido ante los ofrecimientos y encantos del portador.

—Ella fue muy amable.

—¿Ella? —Inquirió Tentomushi con expresión seria.

—Sí... —Respondió Xavier confundido. —Era una mujer la que me ofreció el akuma, fue muy persuasiva, el poder que te ofrecen es...

—Y que lo digas... —Murmuró Luka, sintiendo algo de compasión por su adversario en ese momento. —Tanto poder al alcance de tu mano, pero no tienes libertad para elegir. —Luka lo pensó un momento, cerrando sus brazos con más fuerzas en torno al cuerpo de Marinette, percatándose de que la joven comenzaba a tiritar. —Vámonos.

—Sí. —Murmuró la chica en respuesta.

—La moto está abajo. ¿Estarás bien sin nos movemos ahí?

—Puedo aguantar el frío. —Aseguró la chica levantándose y encarando a Xavier mientras Luka se levantaba. —¿Puedo pedir un favor?

—Lo que quieras.

—¿Podría contactarte luego para preguntar por tus recuerdos de la akumatización?

—Claro. Tienes mi contacto. —Murmuró sonrojado mientras Marinette se acercaba a su lado y depositaba un beso dulce en su mejilla y comenzaba a alejarse de él.

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—Sabes que eso deja marca ¿verdad? —Murmuró Luka en la primera luz roja en la que pudo detenerse, mirando a Marinette de reojo.

—¿Qué cosa?

—Ese beso. —Dijo sonriendo de medio lado, con una ceja alzada. —Lo vas a traumar, al pobrecito. Lo akumatizaron por estar enamorado de ti.

—XY no está enamorado de mí. —Soltó Marinette convencida, negando con la cabeza.

—Claro que sí, Coccinelle. Desde la firma con Ross.

Marinette bajó la mirada cuando Luka arrancó la motocicleta, aferrándose al pecho de su esposo y sopesando las posibilidades. —Aún si lo estuviera, él tiene que entender que estoy contigo porque te amo, mon cher. Cualquier persona que me mire con otros ojos tiene que entender eso, tú y yo estamos juntos, amor. Y ni siquiera Hawk Moth debería ser capaz de separarnos.

—Yo no jugaría con las posibilidades. No tientes al destino, Mari. Tenemos todo en contra.