Rebeca . Sz: De momento me voy a abstener de responderte las dudas para no hacerte spoiler de la historia respecto a lo que Luka recuerda. Pero prometo que poco a poco voy a ir develando la verdad tras esas confesiones, espero compensar tanto dolor con un poquito de esto. Gracias por leer
Anixz: Gracias por el comentario, espero te siga gustando la historia, nos leemos pronto.
Kami Inuzuka 120: Quería personalizar a esta nueva portadora y que no fuese una copia del speach de Ladybug, qué mejor que hacerlo en su idioma natal (inserta corazones aquí). Ay, maldita Lila, leí tu comentario y se me revolvió el estómago, perdona los errores jajaja tenía prisa por actualizar antes de irme a la playa, no quería irme sin dejar algo para leer, y mira, volví con ideas para un nuevo fic. A ver cómo nos va con eso.
TheBlakCat: Muy, dios se apiade del alma del primer pringado que se le ponga enfrente a Luka "El elegido" Couffaine.
Sonrais777: Bienvenida al tope de la historia jajaja, gracias por cada comentario que me has dejado, aunque no he respondido a todos, créeme, todos los valoro muchísimo.
Skayue-chan: Nombre y las que les esperan, espero que nuestro estómago aguante, porque esta vez le pretendo dar un poco más de rienda suelta a la locura, a ver a dónde nos lleva, y esta vez voy a estar trabajando dos ideas al mismo tiempo, aunque esta temporada ya está planeada, así que, a ver qué sale.
Almanele: Buen ojo para seleccionar lo que no te gusta. Toda esta saga versa en esa frase. Respecto a XY, dudé muchísimo entre convertirlo en un personaje egoísta y berrinchudo como lo conocimos en la serie, pero luego pensé en que han pasado 10 años, así que tenía que haber un cambio, una parte de mí está segura de que Luka habría entregado la máscara si hubiese sido diez años más sabio, pero dudo que él pueda verlo. Les espera una buena con Lila, sin duda será una saga que les dará lata, pero no será su preocupación principal.
Marianne E: Como lo prometido es deuda, te tengo esta actualización de las confesiones esperando que tenga el mismo impacto que siempre. Algo me dice que, en ambas historias, todo está por irse al carajo a la par. Será divertido. Creo yo. En fin, disfruta tu cumpleaños adelantado, espero que te guste este cap.
Luka entró al departamento lanzando las llaves al desayunador, desganado, cabizbajo, con los hombros caídos y evitando la mirada de Marinette a toda costa. La joven no tardó en notar aquel comportamiento y sonrió enternecida, adivinando la razón por la que su esposo estaba tan distante, no pudo evitar suspirar de amor por aquel muchacho que se encontraba como un pez fuera del agua en aquel momento.
—Amor... —Murmuró ella con voz cantarina, extendiendo una mano hacia el muchacho, que se quitaba la chaqueta para colgarla en el perchero.
—De nuevo el destino se empeña en confirmar que no soy digno de ti.
—Y tú de nuevo te sumes en tu melancolía, en lugar de construir a un hombre que, según tú, lo sea.
—Según yo... —Musitó con amargura mientras encaraba a su esposa. —Eres la portadora más poderosa que la catarina haya tenido en toda la historia de los miraculous, desde su creación, y yo no soy más que un simple imbécil que...
—Un imbécil que capturó mi corazón completo. —Cortó Marinette sonriendo, llegando hasta su esposo y sosteniendo sus manos.
Con dulzura guio una de sus manos hasta su cintura y alzó la otra, entrelazando sus dedos con los de él hasta adoptar una postura de baile.
La joven dio un paso de lado y Luka la siguió torpemente. La joven repitió el proceso hacia el otro lado, guiando al muchacho por toda la habitación, haciéndolo gruñir de vez en cuando por su torpeza. ¿En qué momento se habían acabado sus habilidades como bailarín?
—¿Ves? Esto es lo mismo que te pasa con lo de ser digno. —Bromeó Marinette frenando y acariciando el rostro de su esposo. —En lugar de disfrutar del baile, estás muy ocupado cuidando nuestros pasos. Si no fueras digno, ya habría salido corriendo hace mucho tiempo.
(Hazme – David Bolzoni)
Marinette tomó la boca de Luka en un gesto suave, un beso casto y dulce cargado de plegarias, de agradecimientos, de amor. Marinette estaba segura, convencida al cien por ciento de que, si Luka hubiese estado en el lugar de XY esa noche, habría renunciado al akuma también. Luka no tenía derecho a compararse con el muchacho asustado que era once años atrás, no podía culparse por haber creído ciegamente en un villano que prometía el cielo y la luna, no podía culparse por querer poner a salvo a la mujer que había amado desde la adolescencia.
Así que Marinette se encargaría de hacerle saber cuán equivocado estaba.
Claro que era digno.
Las manos de Marinette encontraron un lugar en el borde de su camiseta y, lentamente, deslizó la prenda hasta dejarle el torso desnudo. La joven se tomó su tiempo para delinear los músculos trabajados con las yemas de los dedos, arrancándole escalofríos a Luka a la par que el muchacho se resistía a ceder ante los coqueteos seductores de su esposa.
—O levantas las manos —dijo divertida con una sonrisa pícara —, o rompo la camiseta.
—No lo harías, es mi favorita. —Retó el muchacho, y por la forma en que ella tomó el cuello en ambas manos, determinada a partirla por la mitad, Luka retrocedió un paso y se sacó la prenda en un movimiento ágil, lanzándola lejos de ellos con una expresión de sorpresa.
Marinette soltó una risa tintineante antes de hacer lo mismo y dejar su cuerpo desnudo, oculto sólo por el short del pijama y algunos mechones de cabello que caían sobre sus hombros hasta ocultar sus senos de forma inocente y provocativa.
Luka tragó saliva al ver así a su esposa, que se había llevado las manos a las caderas y le sonreía.
—¿Qué opinas? Estaba pensando que...
No pudo terminar su frase, las manos de Luka encontraron su lugar en torno a sus rodillas y ella saltó hasta trenzarse de las caderas de su esposo, mientras el muchacho la pegaba contra la pared y le besaba el cuello con desenfreno, paseando su lengua por la piel pálida de la joven, mordiendo, succionando, dejando una marca visible en su piel de alabastro.
La joven gimió en respuesta a las atenciones del guitarrista, que parecía haberse vuelto un experto en seducirla y llevarla al borde.
Requirió toda su concentración para recordarse a sí misma que no debía dejar que Luka tomara las riendas esa noche, esta vez era ella, demostrándole cuánto lo amaba.
Así que cuando estuvieron tumbados en la cama, Marinette no perdió el tiempo y se sentó a horcajadas sobre Luka antes de depositar una serie de besos por todo su cuerpo, dejando un rastro de saliva por ahí por donde sus labios pasaban, arrancándole a Luka suspiros de placer.
—Si tan sólo supieras... —Murmuró Marinette antes de pasar su lengua por el abdomen de Luka hasta delinearle el ombligo. —Si tuvieras una idea de cuánto te amo...
La chica desabrochó el pantalón del guitarrista y se lo quitó en un forcejeo infantil, consiguiendo que Luka soltara una risa por lo bajo, levantando las caderas para facilitarle el trabajo a su esposa.
—No te muevas. —Advirtió ella cuando por fin lo tuvo desnudo y a su merced. —O te amararé a la cabecera.
Luka soltó una carcajada ante aquello. —Perdón. —Dijo recobrando la compostura. —Pero atarme a la cama... ¿No te parece...?
—Sexy. —Sugirió la chica al ver que su esposo se había quedado helado por su cercanía.
Marinette estaba agachada sobre el abdomen de Luka, la erección de él le acariciaba la piel de los hombros y el muchacho respiraba con dificultad, ya había adivinado por qué Marinette no quería que se moviera, así que terminó tratando de enderezarse.
En respuesta, Marinette se sentó a horcajadas sobre su cintura y lo hizo recostarse de nuevo, usando todo su peso para retenerlo.
—Te lo advertí. —Murmuró ella estirándose sobre la cómoda.
Luka tuvo acceso a sus senos y plantó un lengüetazo ahí, antes de capturar uno de los botones de su musa entre sus labios, con la esperanza de distraerla de su tarea. Ella gimió con ganas, estaba al borde, ambos lo estaban, así que aquello se había convertido en una carrera de resistencia, no de velocidad.
Luka sintió las manos, menudas y heladas, de Marinette en torno a sus muñecas, lo siguiente fue sentir la tela fría de su corbata favorita. ¿De cuándo acá Marinette era buena con los nudos?
Luka trató de separar las manos y se quedó helado al percatarse de que, no sólo lo habían atado por las muñecas, sino que de verdad estaba inmovilizado contra la cabecera de la cama.
—Marinette. —Advirtió en un sonido ronco y contenido.
Pero la modista hizo oídos sordos y se paró a los pies de la cama, tomando los talones de Luka y dándole un tirón para que sus brazos quedaran extendidos.
—¡Marinette! —Exclamó Luka sorprendido.
La joven se agachó sobre el cuerpo labrado del muchacho, plantó un beso por debajo del ombligo y paseó su lengua hasta encontrar el tope de su pelvis. Los huesos de Luka sobresalían de una forma curiosa, Marinette no tuvo problemas para plantar un par de mordidas ahí, sonriendo de medio lado al percatarse de que la piel de Luka se había puesto chinita de todo a todo.
—Dime... —Murmuró contra la piel de su esposo. Pero no le dio oportunidad de hablar, siguió deslizando su lengua por la piel del muchacho hasta acercarse a la entrepierna, para estas alturas, Luka se retorcía en su sitio, incapaz de quedarse quieto, gimiendo, jadeando, ahogado sonidos roncos y guturales que delataban todo el placer que el muchacho sentía en esos momentos.
—Mi amor... —Gimió el muchacho cuando Marinette le tomó la erección y comenzó a mover su mano.
Luka enloquecía por la forma en que Marinette lo tocaba, cada vez. Porque ella había aprendido mucho sobre el placer y su cuerpo, no había un solo centímetro de piel que ella no conociera, no había nada que se ocultase a su vista, ella era una experta en llevarlo al orgasmo, así que fue sorpresivo para el guitarrista levantar la vista justo en el momento en que Marinette se agachaba para poner su miembro en la boca y comenzar a mover la lengua de forma circular, acariciándole la cabeza y obligándolo a poner los ojos en blanco.
No, nunca antes le había hecho una felación, así que aquello fue un estallido de sensaciones, placer recorrerlo de pies a cabeza, ida y vuelta tantas veces como era posible.
Y aunque, un instante, el pensamiento de que aquello debía ser incómodo para la chica trató de abrirse paso en su mente, el placer fue más grande y él se perdió en las sensaciones que la boca de Marinette le ofrecía en ese momento.
Marinette se movía con desenfreno, atrás y adelante, arriba y abajo, sumando a su boca, el sostener con fuerzas el cuerpo del miembro, acompasando sus movimientos con la mano, atenta a los gemidos del muchacho, atenta a los cambios en su cuerpo, atenta a qué le gustaba y qué le disgustaba.
Se enderezó para tomar una bocanada de aire, necesitaba una pausa, pero ver la expresión de Luka le dio el empuje que necesitaba. El muchacho tenía los ojos vidriosos y entrecerrados, la boca entreabierta, respiraba entrecortado, las mejillas enrojecidas por el placer y la vergüenza. ¡Dios! De haber sabido que aquello lo pondría así, lo habría hecho antes.
Marinette volvió a ocupar su boca.
—Basta... —Murmuró Luka en un gemido. —Mari basta, me voy a correr...
Marinette liberó el miembro de Luka y, sin levantar la mirada, murmuró. —Eso es lo que quiero.
Y luego volvió a ocupar la boca, esta vez acariciando la piel de Luka, arañándolo levemente para incrementar las sensaciones, arañándole el pecho y los costados mientras se movía con vehemencia, arrancándole nuevos jadeos.
Luka no pudo más, Marinette sintió el líquido espeso verterse en su boca y tragó con dificultad, consiguiendo que Luka se quedara pasmado ante aquella acción.
¡Amaba a esa mujer como a nada en este mundo!
Y lo habría gritado si no se hubiese quedado sin fuerzas.
La chica se limpió la saliva con el dorso de la mano y sonrió mirando a su esposo, que tenía los ojos cerrados y respiraba por la boca.
Marinette sonrió, conforme con su resultado, antes de ponerse a horcajadas sobre la cintura de él y comenzar a desatar sus manos. Por un momento, la chica consideró que su esposo de verdad hubiese quedado agotado tras aquello, así que ahogó un grito cuando soltó por fin las manos de Luka y él la giró hasta ponerla bajó su cuerpo en el mismo movimiento que le arrancaba el short y se introducía en ella.
—No es justo... Marinette. —Dijo entre una estocada y otra, haciendo más presión cada vez mientras ponía los tobillos de Marinette sobre sus hombros para inmovilizarla por completo. —Me tuviste a tu merced.
—Te gustó. —Gimió la chica en una pausa que Luka usó para empujarse más profundo dentro del cuerpo de la chica, agachándose sobre ella para besarle la frente, los ojos, la nariz, la boca.
—No hay nada que tú hagas que me disguste. —Murmuró despejando el rostro de la chica, dándole tregua para bajar las piernas y abrazarse de su cintura.
Acababa de hacerlo venirse ¿De dónde había salido tanta fuerza?
Aunque al principio fue tosco y desenfrenado, pronto ambos amantes encontraron de nuevo el ritmo y comenzaron a moverse al mismo tiempo, atrás para tomar vuelo y adelante, al encuentro del otro. Marinette capturó la boca de Luka en una guerra de lenguas, ambos tratando de comerse la boca, pero pronto esa batalla se convirtió en un beso apasionado y cargado de significados. Las estocadas bajaron el ritmo, se permitieron disfrutar el roce de piel contra piel, porque cada encuentro para ellos era hacer el amor, pero habían pasado tanto tiempo a las carreras, tratando de entenderse, de perdonarse el uno al otro, de soltar el pasado, que aquella noche parecía una buena excusa para fundirse de nuevo por primera vez, como si realmente fuese el primer encuentro.
—Mi amor... —Murmuró Luka contra el oído de Marinette mientras ella se aferraba a su espalda y le encajaba las uñas. —Mi reina... —Gruñó el muchacho ante el dolor y placer que aquello le proporcionaba. —Mi musa...
Luka estaba en estado de éxtasis. El cuerpo de Marinette (estrecho y húmedo) le daba la bienvenida maximizando el placer. Ya ambos habían olvidado lo que era tomarse el tiempo para seducirse el uno al otro, así que Marinette estaba sintiendo escalofríos extra al escuchar la voz ronca de su esposo contra el oído, grave por el placer.
La chica se guio por sus impulsos y capturó el lóbulo de Luka entre sus labios, mordisqueando un poco ese espacio, consiguiendo que el guitarrista arqueara la espalda y se empujara más profundo en la siguiente estocada. Marinette ahogó el gemido y siguió paseando la lengua por el cuello de Luka, estacionándose en un lugar visible y plantando ahí una mordida.
No solía dejar marcas en lugares muy visibles, pero honestamente aquello era un acto de rebeldía, una forma de decir "él es mío" y que todo el mundo se enterara. Solía ser una chica discreta, pero justo ahora le importaba un carajo todo lo demás.
Marinette terminó un poco antes, Luka no dio cuartel hasta asegurarse de que el orgasmo de la joven había llegado a su final, y entonces él también se dejó ir, cargando todo el peso a su musa, generándole cierta asfixia (misma que ella había confesado considerar algo excitante), al menos el tiempo suficiente para reponer fuerzas y levantarse en los codos para besar de nuevo a Marinette mientras ella le acaricia
.
Luka estaba dormido, recostado bocabajo en su cama, abrazándose de la almohada de su esposa para poder aspirar a profundidad su perfume. Tenía una sábana enredada en torno a la cadera, pero Marinette podía ver sus piernas desnudas.
La joven estaba de pie en la entrada de su habitación, con una taza de leche tibia entre las manos y Sass sentado en su hombro, sonriendo con ternura ante su portador.
—Dios... —Murmuró Marinette, siendo esas sus primeras palabras en lo que iba de la madrugada. —Cómo me duele verlo sufrir.
—No puedess hacsser nada para evitar ssu ssufrimiento.
—Quisiera poder.
—Marinette, tú mejor que nadie ssabe lo que viene.
—Dices que lo sé. Pero no lo comprendo.
—Las pessadilass...
—Antes me sorprende que Luka no lo haya notado ya. Suele percatarse de inmediato cuando tengo pesadillas, pero desde la otra noche...
—Ess porque yo no lo he dejado desspertar. No hassta que ssepas de qué sse trata.
—Gracias por eso, Sass... No sabes cómo lo aprecio.
—Duerme, Marinette, lo necessitarass mañana.
.
La joven tardó mucho tiempo en quedarse dormida. Pasó largo rato recostada de lado, acariciando las cicatrices de Luka, percatándose de que varias se las había hecho por defenderla, observó el tatuaje de las alas y sonrió al percatarse de que ya no le quedaban costras de su última pelea. No pudo evitar besar la coronilla del muchacho antes de murmurar: —Te amo, cielo.
.
Marinette se había opuesto vehemente a la idea, pero Luka y Alya habían insistido tanto en que necesitaba volver a la realidad, que ella terminó accediendo con la condición de ser sólo una observadora.
Sí cómo no.
Marinette, Luka, Nino y Adrien tenían los mandos del videojuego, los cuatro estaban de pie, moviendo las manos y cambiando el peso del cuerpo conforme alcanzaban las curvas. Jugar Mario Kart jamás fue una propuesta tan osada, y jamás cuatro jugadores habían hecho una carrera tan reñida como la que ellos protagonizaban en ese instante.
Marinette y Adrien eran buenísimos para los video juegos, así que Nino sabía que tenía que esforzarse doble. Luka era competitivo a niveles increíbles, así que cuando se percató de que su esposa era la tres veces campeona de los duelos de video juegos en equipo, supo que tenía que ponerse al tiro y aprender a jugar.
Alya y Kagami se habían apoderado de la cocina, aunque originalmente, Marinette ayudaría también un poco a ese asunto, cuando Adrien le había ofrecido el segundo mando y Nino la había llamado cobarde, Kagami había asentido gravemente antes de decir: —Debes defender tu honor.
Y por una tarde se permitieron ser un grupo de amigos pasando el rato.
Kagami y Alya habían dejado las botanas lejos de ellos al percatarse de que, cuando estaban por ganar y no lo conseguían, los cuatro se ponían de pie en su lugar y hacían algún aspaviento.
Marinette y Adrien habían estado a punto de ganarse el uno al otro varias veces, y justo en el último segundo, Nino les lanzaba un caparazón azul desde el último puesto, consiguiendo que los jugadores de la máquina (o el mismo Luka) les arrebatara los primeros puestos. Ambos muchachos tenían un gesto muy similar, ponerse de pie en un grito ahogado mientras movían el mando hacia el frente o hacia arriba, como si mover los controles les fuese a ayudar a mover a sus avatares.
Aunque ambas chicas habían encontrado un lugar tras el sillón para gritar porras a sus amigos, dar ánimos y advertencias de los items que tenía el resto, alguien llamó a la puerta, acaparando la atención de Kagami.
La joven oriental abrió, percatándose de que un mensajero había llegado con una notificación para Marinette.
—Firme de recibido. —Pidió fríamente el mensajero entregando una pluma y una tabla a Kagami mientras la joven oriental dejaba la carta en su bolsillo. —La esperamos en dos semanas en la tienda de antigüedades.
—Muchas gracias.
Nada habría logrado quebrantar la alegría del momento tanto como aquello.
—Mari... —Murmuró Kagami consiguiendo que la chica se levantara de su sitio y caminara hasta su amiga mientras volvían a cambiar de personajes y de vehículos. —Llegó una carta de Fu y un citatorio formal.
Marinette no necesitó más explicación que eso. Miró a Kagami a los ojos un momento y, casi sin aliento, murmuró:
—El testamento...
