Marianne E: Estaba dudando entre publicar primero y agradecer después, pero pensé en que podías esperar unos minutos más para poder decirte ¡Gracias por tanto entusiasmo hacia esta historia! De verdad seguiré esforzándome para que los guiños te caigan de sorpresa por donde menos te los esperes. No me voy a extender respondiéndote de nuevo para poder publicar pronto, lo demás te lo digo o te lo dije en whats

Rebeca . Sz: Bueno, honestamente espero que las siguientes entregas te gusten tanto como todo cuanto ha ocurrido hasta ahora, esperemos que sí

Sonrais777: Jajajajaja ya sé, no aguantan nada

Skayue-Chan: Ya estamos de acuerdo para fangirlear juntas, mañana nos coordinamos bien para ver el capítulo, a ver qué pasa. Esperemos que este capítulo también sirva de bálsamo después de tanto sufrir juntas jajajja.

MrsPeppermint: Definitivamente estamos preparando algo grande a continuación, pero necesito tiempo para cocinarlo un poco. Sí, definitivamente estás viendo justo lo que hay, un guiño a la historia que inspiró muchos de los capítulos de esta historia. Gracias por leer, ojalá l


Ladybug salió disparada en el aire por enésima vez, Viperion ahogó un grito de desesperación dejando que, esta vez, la heroína casi cayera al suelo.

Casi...

¡Claro que no iba a permitirlo!

Seconde chance...

—Muy bien. —Soltó Ladybug mirando a Viperion, todos ocultos desde la trastienda y con sus respectivas transformaciones. —Haremos lo siguiente...

—¡MIERDA! —Gritó Viperion pateando la pared con tal fuerza que pedacitos de ladrillo salieron volando en todas direcciones.

El héroe soltó otro grito cargado de desesperación y se dejó caer de rodillas llevándose las manos al rostro. Todo su traje se oscureció un instante y Ladybug supo que algo andaba muy mal.

—¿Alguien...? —Murmuró la catarina, pero ni siquiera pudo terminar su frase, Luka la interrumpió ardiendo en furia.

—¡Ningún caído! —Golpeó el suelo con los puños, agrietándolo.

—¿Cuántas...?

—¡Treinta y ocho! Lo hemos intentado treinta y ocho veces. —Espetó exasperado, levantándose y mirando a su musa con la desesperación marcada en sus facciones. —Tú y el gato fueron solos, luego conmigo, luego sin mí, pero con Rena, y luego con Rena y conmigo. Y así sucesivamente hasta agotar todas las combinaciones posibles entre nosotros seis.

—Tal vez Bunixx pueda ayudar. —Sugirió Rena pensativa. —Al ser una portadora de tiempo completo...

—Ya se negó, dos veces. —Espetó Viperion antes de respirar profundo.

Jamás perdía así la calma, y menos actuando como héroe.

—¿Se negó? —Soltó Carapace confundido.

Viperion suspiró.

—Que se haya negado es buena señal, quiere decir que podemos resolverlo nosotros. —Dijo el portador de la serpiente volviendo a su actitud fría y calculadora. —Tal vez como Cobra podamos...

—¡No! —Exclamaron todos al unísono, pero luego sólo Ladybug habló. —Si Andrée ve a Cobra con nosotros, perderemos al único elemento que podemos infiltrar.

—Yo no pensaba en eso... —Admitió Carapace sonriendo de medio lado para Rena, que sonrió negando con la cabeza.

—Necesitamos cambiar de estrategia. —Urgió Ryuoko levantando una alcantarilla y haciendo señas para que entraran, al escuchar que la villana se acercaba hacia ellos. —Pero a salvo, si no les molesta mucho.

Estar en las cloacas les dio una idea a los portadores originales. Chat Noir y Ladybug intercambiaron una mirada cómplice, sonriendo ladinos antes de acabar con sus transformaciones y mirar a sus amigos.

¿Cómo no se les había ocurrido antes?

Ya lo habían hecho en alguna ocasión, y definitivamente no había dado el resultado que ellos habrían esperado, pero eso les había dado sabiduría y había arrojado a su relación una luz que no habían considerado hasta ese momento. Además, en ese entonces eran jóvenes y aventureros, inexpertos del uso de los miraculous, once años debían haber servido de algo ¿no?

¡Dios! De verdad ya habían intentado esa estrategia antes, podía volver a funcionar ahora que estaban todos juntos ¿verdad?

—Luka, dame tu miraculous. —Dijo Marinette sonriendo de medio lado mientras Adrien se quitaba el anillo y lo ponía en la mano de su amiga.

—¿Qué?

—Ya sabes cómo funciona. —Dijo Marinette mirando a Adrien y asintiendo una vez.

—¿De qué nos estamos perdiendo? —Soltó Rena, confundida.

Luka entregó el miraculous con un suspiro, sabiendo que acababan de perder su marca de tiempo, pero confiando en el dúo dinámico; al mismo tiempo, Marinette sacó del bolsillo el collar del ratón y lo colocó alrededor de su cuello, convocando a Mullo.

—Luka Couffaine, te entrego el miraculous de la mala suerte. —Dijo Marinette ofreciendo el anillo a su esposo, consiguiendo que todos menos Adrien, soltaran una exclamación de sorpresa ante aquel salto de fe. —¿Juras defender la justicia y la verdad por sobre todas las cosas?

—Lo juro. —Dijo solemne Luka mientras Marinette le ponía el anillo en la mano izquierda, consiguiendo una exclamación de ternura por parte de Rena y Carapace.

—Al finalizar la jornada deberás devolverme el miraculous. ¿Puedo confiar en ti?

Luka le tomó el rostro a su esposa antes de besarla dulcemente. —Sólo a ti te sirvo, ma muse.

Marinette se transformó en Multimouse a la par que Adrien convocaba a Aspix. Si lo ponían en perspectiva, que en lugar de ser buena y mala suerte, que fueran depredador y presa era una forma de mantener el equilibrio en su relación, seguían siendo complementarios el uno del otro.

—Kagami... —Murmuró Multimouse encarando a su amiga y quitándose los aretes. —Te otorgo el miraculous de la buena suerte. ¿Juras...?

Kagami se agachó en una rodilla frente a Marinette y extendió una mano para recibir los aretes mientras su transformación se disolvía lentamente.

—Juro que probaré ser digna antes de que Tikki vuelva a ti.

—Esto será interesante... —Dijo Plagg dando vueltas en su sitio.

—Muy bien, no aparezcan hasta que esté todo listo. —Pidió Multimouse antes de encarar a Rena Rouge y sonreír. —Necesito que me apoyes con una última cosa.

—Tus deseos son órdenes.

—Necesito una ilusión, de verdad necesito lucir exactamente como Ladybug para esto.

—You got it... —Exclamó la heroína antes de llevarse la flauta a las manos y trenzar su melodía.

La magia de Rena era cada vez más poderosa y exacta, así que la ilusión quedó perfecta, Multimouse observó complacida el buen trabajo de su amiga y asintió una sola vez, percatándose de que podía ver hasta las costuras del disfraz.

—Carapace y Rena, esperen indicaciones.

—¡Seconde chance! —Exclamó Aspix activando la magia de su miraculous antes de mirar a todos los presentes y asentir, saliendo de un salto del alcantarillado.

—Contamos con ustedes. —Dijo al final la portadora del ratón, poniendo una mano a hombros de Kagami y dedicándole una sonrisa radiante a Luka.

—Pongamos a prueba el poder de Tentomushi. —Dijo Kagami con fuego en la mirada antes de correr a perderse en la oscuridad de las cloacas.

Y una vez que el guitarrista se quedó a solas con el Kwami, ambos intercambiaron una sonrisa de complicidad.

—¡Plagg! Transforme-Moi. —Exclamó Luka con voz poderosa.

La magia se apoderó de ellos, el kwami se absorbió en el anillo y Luka hizo su secuencia, un golpe, dos patadas, un salto de espaldas, el traje fue apareciendo en torno al héroe, fundiéndolo en la oscuridad de la noche.

.

Ladybug recibió el golpe de lleno, parecía que no podía usar su yo-yo como escudo, eso le había dado a entender a la villana que la había dañado lo suficiente con su último golpe.

La mujer akumatizada llevaba un vestido con corsé rojo y negro, la falda tenía franjas blancas, simulando ser un teclado y ella llevaba un acordeón en brazos, mismo que usaba para disparar rayos como pentagramas llenos de notas que, seguramente, Luka sabría interpretar. Aunque los acordes eran disonantes y eran difíciles de apreciar para cualquiera, Ladybug estuvo segura de que el muchacho estaría feliz de interpretar aquello.

La Acordeonista golpeó al siguiente grupo de músicos con su rayo y el sonido se extinguió al instante, la heroína sólo vio a la gente abrir la boca con expresiones de horror, pero nada salió de ahí y ella no pudo evitar rodar los ojos pensando en que no era muy original apelar al silencio por enésima vez.

Esta nueva Hawk Moth no parecía ser muy original respecto a sus ideas, pero la teoría de Adrien estaba latente, como un recordatorio invisible. Ella podía estarlos midiendo.

—¿Dónde está tu gato fiel, mariquita? —Espetó la Acordeonista con una sonrisa burlesca mientras disparaba de nuevo a Ladybug y ella saltaba de un lado a otro, esquivando los golpes y ataques con la agilidad de siempre.

Ladybug perdió el piso, fue un accidente, su pie aterrizó sobre un pedazo de escombro y ella resbaló hacia el frente, pero el arpa de Aspix hizo de escudo ante el siguiente ataque de la villana y el muchacho le dedicó una sonrisa dulce a Ladybug.

—Juntos otra vez. —Soltó Aspix sonriendo ampliamente.

—Y esta vez para triunfar. —Prometió Ladybug levantándose y adoptando una posición de pelea, lado a lado con su colega.

—No esperaba un... ¿Lagarto? —Admitió la villana, confundida.

—Perdón, el termino es Sssserpiente. Soy Aspix, y me voy a encargar de...

—Sí, sí, sí. ¿Dónde está el gato? —Espetó Acordeonista parándose en jarras y barriendo al nuevo héroe con la mirada. —Hawk Moth fue muy específica al decir que quería que los destruyera juntos.

—¡¿Destruirnos?! —Soltó Ladybug pasmada. —¿Es una nueva modalidad para tomar los miraculous?

—Una cero creativa, si me lo preguntan. —Cortó Aspix molesto.

—Hawk Moth quiere ver su fin, no me ha pedido nada a cambio, es generosa y benevolente con los que le son fieles. —Defendió Acordeonista con una sonrisa devota. —Y a propósito de fidelidad. ¡Mis músicos, atiendan a mi llamado!

Todos los músicos de la plaza que habían sido silenciados se quedaron quietos un momento, como si les hubiesen puesto pausa, aunque Ladybug habría querido lanzarse directamente con la Acordeonista, en cuanto ella se encaminó unos pasos a la villana, los músicos se volvieron a mover, corriendo en dirección a los héroes y atacándolos con sus instrumentos.

No les importó nada, ni siquiera que sus preciados instrumentos se averiaran, Aspix y Ladybug trataron de defenderse de ellos para ir tras Acordeonista, pero todo fue en vano, los superaban en número y pronto ambos héroes comprendieron que tendrían que dejar a sus atacantes fuera de combate si querían llegar hasta la fuente del caos.

Ninguno de los dos se percató de que la akumatizada tenía a Ladybug justo en la mira, pero el rayo golpeó el suelo a su lado, consiguiendo que ambos héroes levantaran la mirada y se percataran de que Tentomushi había golpeado el acordeón con su yoyo, y ahora los miraba desde un tejado cercano.

—¿Qué es esto? —Espetó Acordeonista, confundida ante la presencia de la segunda portadora.

.

Hawk Moth sonrió de medio lado al ver aparecer a la segunda heroína, no era como si todo estuviese saliendo de acuerdo al plan, pero al menos ahora tenía la teoría de que había dos portadoras de la catarina, aquello arrojaba una nueva luz hacia los miraculous y sus funcionamientos, si podía hacerse del control de uno de los dos miraculous de la suerte, podía ponerse más cerca de acabar con la Ladybug original y deshacerse también de Marinette por fin.

Sí. Lila Rossi seguía aborreciendo a Marinette con todo su corazón. Y con el paso de los años, los motivos no habían hecho otra cosa más que crecer. Marinette se había convertido en una diseñadora famosa, había salido con Adrien, había conseguido unirse a la firma Agreste, se había convertido en una de las exponentes de la moda más famosa de París y tenía su propia marca con Kitty Section. Seguía siendo la diseñadora más preciada para muchos artistas.

Rossi lo había intentado, de verdad había buscado la manera de ganarse un nombre en la industria, y había explotado sus contactos tanto como había podido, pero, para variar, la suerte del mentiroso no dura para siempre.

Tenía motivos para odiar a Marinette, los mismos que ella había creado con el paso del tiempo nada más, al igual que Chloe alguna vez había tenido para odiar a Ladybug, nada que no se hubiese ganado a pulso.

—Tentomushi... ¿Qué nuevas sorpresas tienes para mí esta noche, Ladybug?

.

Los superaban en número. Ladybug y Aspix parecían reacios a lastimar a los músicos más de la cuenta, mientras que Tentomushi, con la shinai* que había conseguido, daba golpes tan certeros que, uno tras otro, sus enemigos caían inconscientes a sus pies.

De todos modos, esa noche había demasiada gente aglomerada en la plaza, cuantos músicos vencían, Acordeonista conseguía algún otro adepto.

—Es la voz cantante de un grupo que tocaba todas las noches en aquella esquina. —Explicó Tentomushi a gritos, defendiéndose de la multitud. —Esta noche cerraban con La vie en rose. Siempre la cantan.

—Me encanta que haya investigado tanto. —Espetó Aspix reteniendo un golpe sobre su lira.

—Esta mañana tenía la garganta destazada, no podía cantar. —Siguió la catarina deshaciéndose de dos adversarios más y avanzando medio paso hacia Ladybug. —Hay una joven aspirante a unirse al grupo, ella convenció a todos de que la dejaran cantar su canción. ¡Está furiosa con ella!

—¿Dónde está? —Exclamó Ladybug saltando de espaldas.

—Un amigo la puso a salvo. —Aseguró la segunda portadora antes de lanzar su shinai a manos de Ladybug para que la joven pudiese defenderse.

—¡Suficiente! —Gritó Acordeonista consiguiendo que sus subordinados frenaran de golpe. —¡Vayan por Aspix y Tentomushi! La catarina original es mía.

—Que así sea... —Murmuró Ladybug al ver que la gente se hacía a los lados, abriendo paso para la heroína.

Lanzarse a la batalla fue sencillo, ambas eran muy fuertes, el problema era que la manera en que la heroína estaba utilizando su yoyo no era la misma de siempre, y comenzaba a tener problemas con eso.

La joven soltó un grito de frustración y se puso fuera del alcance de la villana, oculta entre los tejados de París, considerando seriamente renunciar a su plan.

(Hanging on by a thread – The letter black)

Habían fallado treinta y ocho veces, estaban a punto de cometer el error treinta y nueve de la noche y ni siquiera estaba segura de querer seguir con aquello. Buscaría a Rena para deshacerse de la ilusión, enfrentaría a la akumatizada como Multimouse y buscaría la forma de solucionar aquello.

Bueno, parecía ser una buena idea, pero Acordeonista aterrizó frente a ella justo cuando el yoyo se convertía en una soga para saltar.

Por un momento creyó que el rayo verde que había vislumbrado la golpearía, pero el tiempo a su alrededor se detuvo un instante y Ladybug pudo saltar lejos del poder de la akumatizada. Aspix miraba en dirección a Ladybug con la lira en las manos, aterrorizado al darse cuenta de que había estado a punto de perder a su amiga.

El paso de los años les había dado un entendimiento profundo y mayor de los miraculous, así que descubrir nuevas habilidades ya no parecía algo tan novedoso, sin embargo, Ladybug tomó un momento para lanzar sus brazos alrededor del cuello de Aspix y murmurar débilmente un "gracias por salvarme" antes de ponerse en movimiento.

Saltaron de regreso a la plaza, donde Tentomushi había logrado retener a la mayor cantidad de personas posible, lejos de ellos.

—¡Carapace! —Gritó Ladybug.

El portador salió de su escondite, alcanzándolos en el medio de la plaza y, en cuanto la villana llegó a su encuentro, Carapace activó su poder, creando un escudo circular apenas suficientemente grande como para que cupieran los cinco.

—No sé si esto sea buena idea... —Musitó Aspix viendo a Acordeonista apuntarlo con su arma.

—No lo es. —Afirmó Ladybug sonriendo de oreja a oreja.

Carapace hizo el escudo crecer, y aunque por un momento consideraron que la gente a su alrededor terminaría de nuevo dentro del alcance de la villana, todos descubrieron con orgullo que el portador había dominado la técnica del escudo, la gente retrocedía empujada por aquella fuerza verde, lejos de la villana y lejos de ellos

Montones de pares de manos comenzaron a golpear el escudo, cuestión que hizo a los héroes sonreír confiados. La suerte parecía haberse puesto de su lado.

Pero la sonrisa de Acordeonista los hizo dudar un instante.

—¡A los parisinos! —Exclamó la villana señalando a la gente.

Los músicos dejaron de moverse un momento y luego giraron sobre sí mismos, comenzando a caminar hacia las personas que estaban observando la batalla desde los cafés y restaurantes de la plaza.

—Todo el mundo, encárguense de la gente. —Exclamó Ladybug adoptando una posición de pelea frente a la villana. —Dejen esto en mis manos.

—El escudo permanecerá abierto. —Advirtió Carapace. —Si vemos que necesitas ayuda...

—Denme el beneficio de la duda, esta vez confíen en mí, por favor. No importa qué pase, confíen en mí. —Suplicó la heroína sin dedicarles una mirada. —Aún si parece que voy perdiendo, denme la oportunidad de probar que no es así, aun cuando la esperanza parezca perdida. ¡Necesito que lo prometan! —Gritó volviendo un poco el rostro, consiguiendo que todos asintieran una sola vez antes de lanzarse a la acción.

Ladybug sabía que debía deshacerse del arma de su oponente, así que, en lugar de optar por una estrategia defensiva, se lanzó al frente con todo lo que tenía en ese momento, dando golpes certeros que consiguieron agrietar el acordeón.

Por un instante, Ladybug considero que no fuese necesario recurrir al Lucky Charm de Tentōmushi para enfrentar a Acordeonista, y sonrió confiada, golpeando con todas sus fuerzas, sosteniendo la shinai entre sus manos con firmeza para acabar con el objeto que ella creía, contenía al akuma.

Habían terminado las negociaciones.

Si Acordeonista había tenido su oportunidad de entregar el akuma y no la había aprovechado, entonces la heroína tenía el deber y la obligación de derrotarla.

Había intentado persuadirla, ahora que sabía que la gente podía renunciar a los akuma por voluntad propia, quería apelar a la consciencia de los parisinos, quería encontrar los atisbos de bondad en la gente para probarle a esta nueva Hawk Moth que la bondad y la verdad eran más poderosos que la pasión por el poder.

El acordeón por fin cedió.

Ladybug golpeó el instrumento con tal violencia que éste estalló en pedacitos, lanzando a ambas mujeres lejos la una de la otra, dejando las piezas en medio como único vestigio de su pelea, consiguiendo que la villana compusiera una expresión de sorpresa…

Pero ninguna polilla emergió de los restos.

Ladybug miro los restos del instrumento, confundida. Los otros héroes habían logrado neutralizar a los músicos y ahora miraban la pelea consternados, ninguno comprendía cómo era posible que el akuma no estuviese oculto en el acordeón, incluso el nombre de la villana indicaba aquello, tenía que estar ahí, pero la sonrisa macabra que la akumatizada les mostró a los portadores terminó de convencerlos de que el akuma estaba en otro sitio.

El brillo llamó la atención de todos.

La mujer se quitó del cabello una especie de horquilla afilada. Parecía más un alfiler adornado con pedrería que un artículo para el cabello, y ella lo usó de arma, atacando a Ladybug de frente.

Carapace hizo por entrar al escudo, pero la voz de la heroína se alzó poderosa sobre los murmullos de la multitud.

—Nadie intervenga.

Los héroes observaban la pelea con el corazón encogido, prometer que no intervendrían no parecía haber sido una buena idea, pero los tres permanecían fieles a su palabra.

Tentōmushi suspiró y sonrió confiada, cuestión que hizo que Aspix y Carapace la mirasen confundidos.

—Está esperando por él. —Dijo la portadora cruzándose de brazos y asintiendo una sola vez. —Estoy segura.

—Tenemos compañía. —Murmuró Aspix levantando la vista hacia los tejados.

Bunixx observaba la escena con expresión serena pero ojo crítico, la portadora parecía estar analizando la situación pero no se movía, sus facciones denotaban la tranquilidad propia de aquel que ya conoce el final del libro y aún así sigue leyendo las aventuras de los protagonistas, aunque aquellas muestras de calma no serían suficientes para que Carapace se quedará tranquilo, Aspix y Tentōmushi soltaron un poco los hombros y enfocaron la mirada en la batalla.

Para Aspix fue especialmente complicado esperar fuera del escudo al ver a Lady sangrar. Acordeonista logró herirla en el brazo, no era un daño profundo, y sólo habían caído dos gotas en el pavimento, pero aún así el instinto de protegerla se apoderó de él, seguía siendo su Lady.

—¿Por qué le espera? —Musitó Carapace confundido, con el estómago encogido ante la expectativa. —¿Por qué no pelea en serio?

Acordeonista lanzó a Ladybug con fuerzas hasta hacerla chocar con el escudo. La Catarina gimió por el dolor y trató de incorporarse, pero no pudo, se quedó tendida de lado en la acera, sosteniendo su peso en los brazos y levantando la vista hacia su adversaria.

—Ahora sí, bichito. Eres mía.

(Fireproof – Pillar)

Acordeonista lanzó su broche con toda la intensión de clavárselo a Ladybug al mismo tiempo que un trueno surcó el firmamento, pero una sombra negra se cernió sobre la heroína recibiendo el golpe de lleno por encima de los omoplatos.

Un par de brazos fuertes se cerraron en torno al cuerpo frágil de la Catarina y ella se aferró con ambas manos al héroe. Reconocería el perfume de Luka en cualquier situación y lugar del mundo, estaba segura.

Así que cuando su voz, profunda, seductora y aterciopelada retumbo contra su oído, ella sintió cómo la calma la invadía de a poco.

—¿Estás herida?

—No. —Musitó la heroína sin fuerzas, sin aliento.

—¿Te hizo daño? —Insistió el héroe con voz contenida.

—Ahora estoy bien. —Prometió ella cerrando los ojos y aferrándose con más fuerza al muchacho, que pareció relajarse ante aquello.

—Entonces ¿te importaría?

Las manos de la joven vagaron por la espalda del héroe hasta encontrar la horquilla, Ladybug tomó el mango con fuerza y dio un tirón, arrancando aquel artilugio de la piel de su esposo a la par que un gemido escapaba a sus labios.

El muchacho se separó de Ladybug y la heroína se quedó pasmada ante la mirada azul eléctrica que capturó sus ojos.

Porque los ojos de aquel héroe centelleaban como dos rayos surcando el firmamento, azul eléctrico y sobrenatural que parecían cargar de estática el aire a su alrededor.

El antifaz enmarcaba la mirada vehemente del héroe de forma sutil y elegante, el muchacho llevaba camiseta negra con cuello en V, las mangas tres cuartos que dejaban a la vista una franja de piel, llevaba guantes con las puntas de los dedos recortados y muñequeras con estoperoles en forma de púas.

Hablando de estoperoles, también llevaba una gargantilla de hebilla que tenía púas pequeñas en color plateado, refulgiendo contra la negrura del personaje, pistolera de hombros donde venían guardados los bastones para la pelea, el cinturón negro simulando la cola que terminaba en una punta de plomo, pantalón negro holgado y botas militares. Las orejas sobre su cabeza tenían el mismo formato que las que solía usar Chat Noir, la diferencia radicaba en que las puntas tenían el mismo color que los ojos del muchacho y se iba degradando a negro, y ese fue el último detalle en el que Ladybug reparó, el cabello...

Todo el cabello del héroe era de color negro, por los lados estaba alaciado hacia atrás y abajo, pegado a la cabeza, pero por la parte de arriba estaba peinado a manera de mohicana, hacia arriba y hacia el frente, dándole un aire punk y extravagante a tanta negrura.

—¿Confías en mí? —Murmuró el muchacho levantándose y ayudando a Ladybug a ponerse en pie. —Porque justo ahora, necesito que lo hagas, ma chérie.

La joven asintió a la par que las manos del héroe encontraban un lugar en su cintura y la empujaban un par de pasos hacia atrás. Podía sentir la cercanía de aquel héroe, el calor que emanaba su cuerpo como una especie de químico para adormecerla, incluso el muchacho se tomó el atrevimiento para pegar su boca a la comisura de Ladybug y sonreír al escucharla suspirar por el contacto.

—¿Por fin llegó el gato? —Espetó irónica la acordeonista. —¿No pueden acicalarse después?

—Le minou... —Murmuró divertido el héroe observando las facciones de Ladybug.

Sus ojos, durante una fracción de segundo soltaron los de Ladybug, pero la tenía cautiva de nuevo antes de que ella se diera cuenta, era una presa sin duda alguna, y aquel héroe se estaba comportando como todo un depredador.

—Je ne suis pas un minou... —Dijo con una sonrisa radiante y seductora mientras ejercía más presión sobre la cintura de Ladybug, obligándola a dar otro paso de espaldas.

Las manos de Carapace atraparon la cintura de Ladybug por la espalda y tiró de ella para sacarla del escudo a la par que el felino daba vuelta sobre sí mismo, desenfundando sus armas y encarando a la villana con expresión vehemente y sonrisa radiante.

Y justo antes de lanzarse sobre ella, el héroe exclamó:

—¡Je suis le Panthère du París!