Sonrais777: Lo prometido es deuda, te dejo la continuación y espero que la disfrutes mucho

Kami Inuzuka 120: Moría de ganas de escribir este capítulo de miraculous intercambiados, tenía ganas de construir a Le Panthère desde que hicimos a Tentomushi, qué bueno que te gustara tanto. No te disculpes por tanto entusiasmo, de verdad que me encanta, gracias por todo. Perdón que esté tan seca con la respuesta, pero literalmente estoy en cama con temperatura, nos leemos pronto.

Marianne E: Deja de presionarte con los reviews jajajajaja creo que actualicé muy rápido, pero lo que me interesa también son tus reacciones en tiempo real, espero que este capítulo te guste


(I'm a wanted man – Royal Deluxe)

La pantera...

Era como si el tiempo se hubiese detenido.

Portador y villana caminaban a pasos calmados rodeando todo el escudo, Ladybug no podía atravesar el manto verde que los mantenía alejados del mundo, tenía ambas manos pegadas al muro y hacía unos segundos que había renunciado a golpear la superficie para tratar de entrar. En todos sus años como portadora, sólo una vez habían logrado quebrantar el escudo y había sido gracias a un Amok en alguna azotea una década atrás, pero los recuerdos parecían de otra vida.

Carapace sólo había necesitado una mirada por parte del felino para entender que debía sacar a la portadora del ratón y mantener a la joven lejos de su alcance, a salvo de la villana.

Panthère caminaba con ambas varas en las manos, sonriendo ladino y sádico mientras escrutaba a su rival, sabiendo que se enfrentaba a una persona peligrosa. Desde que había un nuevo Hawk Moth (ahora sabían que era una nueva villana), los parisinos akumatizados se habían vuelto más y más violentos contra los portadores. Qué sentido había adquirido aquello cuando se enteraron de que ella quería destruir a Ladybug.

Ya no había condiciones para los poderes que los akuma les ofrecían, ahora la única petición era la destrucción de los héroes de París. Ya no había un "tráeme sus miraculous" cuando les entregaba el poder, ya no había una oportunidad más grande para negociar con los parisinos puesto que no había intercambio por impedir.

Aquello había llevado a Marinette a considerar que esta nueva villana fuese alguien sumamente simple, sin motivos reales para querer tener aquel enfrentamiento más que para demostrar su poder, pero eso limitaba las posibilidades a una tercera parte de la población de su amada ciudad. Marinette se había topado con personas cuyo único propósito era hacerle la vida imposible a la gente por el placer de verle sufrir.

Chloe Bourgeois era un ejemplo claro.

Y estaba Lila Rossi también.

Panthère se lanzó de nuevo hacia Acordeonista, un movimiento agraciado pero letal, mismo en el que golpeó distintas partes de su oponente, en busca de alguna señal de pánico que delatara el espacio en el que el akuma estuviese ubicado, pero la sonrisa sádica de la villana era inescrutable, había un autocontrol impresionante en ella, que parecía estar disfrutando de aquello.

Ambos intercambiaron algunos golpes haciéndose daño en serio, no fue hasta que la villana se llevó las manos al cabello, que Panthère retrocedió de nuevo en su sitio hasta el otro lado del escudo, poniendo tierra de por medio para analizar la situación.

De nuevo, ella tenía horquillas largas y afiladas en las manos, y le sonreía invitándolo a acercarse.

—Pues que así sea... —Murmuró el héroe guardándose las varas en las pistoleras y mirando a su adversaria. Hizo dos movimientos con las manos, hacia arriba y a los lados, como adoptando una nueva posición de batalla mientras exclamaba: —¡Claws out!

—¡No! —Gritaron todos los portadores al escuchar aquello.

¿En qué demonios estaba pensando?

Pero para sorpresa de todos los presentes, en lugar de perder la transformación, lo que ocurrió fue que los guantes de Panthère emitieron un brillo celeste y se transformaron hasta tomar la forma de garras afiladas, de aspecto metálico y afilado, protegiendo sus dedos.

—Come, kitty, kitty... —Se burló la villana mostrando el filo de sus horquillas antes de saltar al frente de nuevo.

Chispas de estática saltaron en todas direcciones cuando el metal de las horquillas chocó contra la plata de sus garras, portador y villana se atacaban el uno al otro con tal velocidad que podrían haberse matado si no hubiese magia de por medio, pero ante la sonrisa ladeada del muchacho, los héroes de París no tardaron en darse cuenta de que el felino sólo estaba jugando con su presa, como el gato que acorrala al ratón para arrancarle la cabeza sólo por diversión.

—¡Panthère! —Exclamó Ladybug golpeando con los puños el escudo, con la esperanza de hacer una diferencia, por ínfima que fuese.

No hubo diferencia que contara, porque villana y héroe se atacaron mutuamente, dándose golpes y patadas, el filo de las horquillas encontraron un lugar en las mangas del portador, haciendo hendiduras superficiales que nunca llegaron a la piel del muchacho, no. Porque el héroe permitió aquel contacto, el muchacho permitió que Acordeonista le alcanzara lo suficiente como para creer que de verdad le había hecho daño, para que se confiara, para que cometiera un error.

Aquel héroe era frío y calculador, como un felino al asecho, divirtiéndose con su premio, en lugar de atacar con todo. Podía sentirlo, su fuerza sólo podía compararse con la de Adrien, él habría sido el portador más poderoso del gato negro hasta el momento de no ser por la existencia del rubio, pero Luka sabía lo que implica ser implacable. Despiadado. Adrien conocía la compasión. No es como si Luka no la sintiera, claro que era un ser humano compasivo, pero también conocía la crueldad y sabía cómo ser despiadado.

La carta de Fu, las palabas resonaban en la cabeza del portador como una advertencia; ahora cobraba sentido el hecho de que el antiguo guardián de los miraculous le hubiese dicho a Marinette que debía distinguir sus emociones de las de los kwamis, puesto que la euforia que sentía Plagg lo recorría de pies a cabeza, llenándolo y embriagándolo como si se tratase de alcohol inyectado directo a sus venas; si no hubiese pasado tantas horas entrenando su mente y su cuerpo, aquello sería como una descarga de adrenalina constante, un frenesí incontrolado lo suficientemente potente como para hacerlo cometer alguna estupidez.

¿Cómo demonios era que Adrien mantenía a raya el poder de Plagg?

El portador original merecía todo el respeto que Luka Couffaine pudiese expresar, puesto que Plagg estaba lleno de energía y poder, demasiado embriagador, seductor, una tentación muy grande como para dejarlo pasar. Y, aun así, Luka dejó de hacer caso a la voz de Plagg para ponerse manos a la obra de una buena vez.

Panthère saltó hacia el frente y sujetó con fuerzas a Acordeonista por las muñecas, haciéndola retroceder hasta chocar con el escudo. Cerró una mano en torno al cuello de la mujer para inmovilizarla, cortándole el oxígeno para debilitarla.

—Me vas a entregar el Akuma por la buena, o por la mala. —Murmuró el felino con voz ronroneante, soltando a la villana al ver que comenzaba a cabecear. —¡Cataclism! —Exclamó alejando la mano izquierda de ella y sonriendo al ver las volutas de humo negro aparecer en torno a su mano, burbujeantes, dispersas, y al mismo tiempo, aglomeradas unas contra otras como imanes.

—¿Qué vas a hacer si no encuentras el akuma esta vez? —Desafió Acordeonista cayendo de rodillas y dejando caer la cabeza.

—Desmantelar tu outfit pieza a pieza. —Prometió Panthère poniéndose en cuclillas. —Habla.

—No... —Murmuró la akumatizada levantando el rostro y encarando al héroe como si lo retara.

—Pieza a pieza... —Murmuró el felino tocando con las yemas un cinturón que llevaba Acordeonista en la cintura.

El pedazo de cuero se disolvió en el aire, pero el cataclismo permaneció en la mano de Panthère, cuestión que llamó la atención de todos los héroes.

Incluso Hawk Moth desde su guarida pareció dar un paso al frente al percatarse de aquello.

—Habla... —Murmuró el felino entre dientes acercando su mano al rostro de la villana.

—No.

La garra índice de Panthère recorrió el corsé de la villana, aquella pieza se disolvió dejando a la vista una blusa blanca vieja y elegante con un estilo bastante steampunk.

Acordeonista tragó saliva en seco y levantó los ojos, componiendo una mirada suplicante.

—No puedo. —Musitó aterrada, sintiendo que se le cerraba la garganta por el pánico que se apoderaba lentamente de ella. —No puedo entregar el akuma, no puedo.

—¡Lucky Charm! —Exclamó Tentomushi desde fuera del escudo, lanzando su yoyo hacia el cielo.

Un ukulele viejo cayó en manos de la heroína y todos la miraron, confundidos por lo que acababa de pasar. ¿De qué les servía un instrumento musical justo ahora?

—Habla... —Dijo Panthère comenzando a perder la paciencia, amenazando con tocar a la villana en el rostro con su cataclismo. —No me obligues a hacerlo a la mía, porque yo no soy un héroe como tus protectores fuera del escudo, no. Yo no seré llamado héroe de París, yo soy un justiciero, y como tal, no tengo ley, sólo sirvo a una persona y sólo ella puede detenerme. Pero mientras no lo pida, pretendo seguir.

—Es que no puedo entregarlo. —Admitió por fin aquella mujer, con los ojos llenándose de agua y amenazando con desbordarse.

—¿Por qué?

—Porque el Akuma está en mi garganta, y no sé cómo renunciar a ello...

Panthère emitió un rugido gutural, animal, que sonó exactamente al de una pantera, y amenazó con tocar el rostro de aquella mujer, pero la voz de Ladybug se alzó sobre el rugido, una orden poderosa.

—¡Para!

La mano de Panthère, sus dedos, curvados como garras en torno al rostro fino de aquella mujer, se habían detenido a escasos milímetros de la piel de la akumatizada, el felino temblaba por la furia, pero no se movió un centímetro más.

—No es necesario. —Murmuró la heroína bajando la voz y acercándose al héroe.

—No veo otra forma. —Rugió el justiciero volteando el rostro ligeramente, sintiendo que la rabia lo consumía en ese momento.

Los demás héroes miraban la escena azorados, sentían pánico de pensar en la posibilidad de que, esa noche, Luka Couffaine fuera a convertirse en un asesino, Tentomushi incluso había considerado la opción de que la otra catarina no podría detenerlo a tiempo, Carapace tenía la respiración entrecortada, incluso el escudo se había desvanecido por el susto.

¿En qué demonios estaba pensando el felino?

—El poder de Plagg es implacable... —Murmuró Aspix horrorizado.

—¿Qué dices? —Dijo Tentomushi sin poder despegar la vista de la escena.

—Es demasiado grande, a mí me ha sobrepasado en alguna ocasión, el poder de Plagg es abrasador, y difícil de resistir. Tantas promesas... Cuando está molesto, la sensación es parecida a la de la akumatización.

—Mon Dieu... Qué esté bien... —Murmuró Carapace pensando en su amigo bajo el antifaz.

Ladybug avanzó a pasos calmados, deliberadamente lentos, hacia donde estaba el felino. Pero antes dedicó una mirada de reojo a Tentomushi y señaló el Ukulele articulando "La vie en rose" sin emitir sonido alguno por la boca.

No, la catarina tardó unos segundos en comprender de qué iba aquello, Ladybug llegó a la mitad del camino antes de que Tentomushi supiera qué hacer, y entonces miró la lira de Aspix y comprendió.

—Creo que hay una manera... —Admitió Ladybug un instante antes de que Tentomushi y Aspix comenzaran a tocar al unísono. —Pero necesito tu voz. —Pidió con voz dulce antes de iniciar a cantar la canción que había iniciado todo y hacer una pausa, poniéndose en cuclillas a un lado del felino y sonriendo para la mujer akumatizada, una sonrisa que prometía que todo iría bien.

La catarina puso su mano sobre el dorso del felino, bajando su cataclismo lejos de ellas.

Comme vous envoyes... —Soltó el héroe de mala gana, volteando el rostro.

—Canta conmigo... —Pidió la heroína sosteniendo las manos de Acordeonista, apelando a la bondad de la parisina.

—Era mi canción... —Musitó ella rompiendo en llanto y mirando con reproche a la heroína. —No es justo que me la quiten. Dejé de cantar toda la noche sólo por tener ese momento de gloria, es mi canción, es mía... Y esa blandengue y petulante chiquilla pretende venir a quitarme lo que he estado esperando toda mi vida... No es justo.

—Ja. —Soltó burlesco Panthère levantándose en su sitio y cerrando el puño, desvaneciendo el Cataclismo antes de mirar despectivo a Acordeonista. —No eres tan importante. Moniquie nunca ha tenido la intensión de arrebatarte nada.

—¿Qué?

Panthère levantó el brazo derecho sobre la cabeza y tronó los dedos, Acordeonista vió con disgusto cómo la joven de la que hablaban se acercaba a pasos tranquilos y expresión de vergüenza.

—La vie en rose es una canción sosa, empalagosa y sobrevalorada. —Espetó el felino con una sonrisa ladina, consiguiendo que Ladybug rodara los ojos con hastío. —Por ende, todo el mundo conoce esa canción.

—No quería robarte tu sitio... —Dijo Monique llegando hasta ellos con las manos entrelazadas al frente y expresión de disculpa. —Quería una oportunidad.

—Así que tú eres el amigo de Tentomushi que ocultó a la chiquilla. —Murmuró Ladybug sonriendo de medio lado, orgullosa de su pantera.

El aludido bufó por lo bajo y volvió el rostro, disgustado.

—A world where roses blum... —Canturreó Ladybug sonriendo con dulzura...

Panthère carraspeó, pero luego tendió una mano a Ladybug, ayudándola a levantarse y asintió.

—¿Nos entregarás el akuma? —Murmuró Ladybug sonriendo para Acordeonista.

—No sé cómo.

—Canta conmigo. —Murmuró la heroína mirándola, mirando también a Monique y a Panthère.

No esperó respuesta, Ladybug comenzó a cantar a la par que Tentomushi y Aspix rasgueaban las cuerdas de sus instrumentos, emitiendo algunos brillos iridiscentes, mismos que se reprodujeron en la gargantilla de Acordeonista cuando ella los miró, confundida.

Hold me close and hold me fast
This magic spell you cast
This is la vie en rose

Sí. Al principio sólo fueron Ladybug y Panthère cantando, consiguiendo que la gargantilla de Acordeonista se volviera de color dorado claro, brillando levemente.

No fue la idea de verse libre lo que motivó a la villana a cantar.

When you kiss me heaven sighs
And though I close my eyes
I see la vie en rose

Tampoco Monique se habría puesto a cantar para liberar a su adversaria del akuma, sus motivos fueron un poco más egoístas, ser escuchada por la gran Clarisse Poessíe, para demostrarle que su voz era mil veces mejor. Pero no pudo cantar, no pudo intentar probar nada, puesto que cuando se dispuso a abrir la boca y emitir las primeras notas, Panthère tomó a Ladybug por la cintura y la atrajo en un movimiento dulce, comenzando a bailar con ella por el lugar mientras le cantaba a viva voz, una voz aterciopelada propia de la pinta del héroe...

No. Monique se quedó helada ante la devoción que apareció en los ojos del justiciero.

Y esa misma devoción gatilló un recuerdo en Clarisse.

La voz de una joven parisina a la que había escuchado una tarde, discutiendo con un muchacho alto y de cabellos bicolores. Le había escuchado decir que era un himno al amor y que le probaría que estaba equivocado al respecto. Él había defendido vehementemente su postura respecto a odiar la vie en rose, así que, cuando su cuarteto la tocó esa noche en la plaza y ella los vio bailando al compás de su acordeón, se prometió a sí misma que siempre cantaría esa canción para motivar a los enamorados a dar todo de sí.

Y entonces sí que su voz salió de su garganta.

When you press me to your heart
I'm in a world apart
A world where roses bloom
And when you speak
Angels sing from above
Everyday words seems
To turn into love songs

Panthère giró a Ladybug sobre sí misma una vez y le sonrió antes de soltarla para agacharse en cuclillas de nuevo frente a Acordeonista. La villana se quedó pasmada al ver de nuevo el Cataclism del justiciero, pero levantó el rostro obedientemente cuando la voz seductora del héroe sonó cantando el siguiente verso...

Give your heart and soul to me

Casi era como si le Panthère le estuviese dando una orden a Clarisse, así que ella confió ciegamente y cerró los ojos mientras el justiciero acariciaba la gargantilla, desintegrándola.

And life will always be la vie en rose

Clarisse siguió cantando y la mariposa emergió de sus labios, volando lejos de ella, lo suficientemente lejos como para que Tentomushi la capturase con el yoyo y ella terminara su canción mientras el traje de villana desaparecía en medio de una lluvia diamantina.

And when you speak
Angels sing from above
Everyday words seems
To turn into love songs

—¡Tu jornada del mal terminó! —Exclamó Tentomushi capturando el akuma, disfrutando de la música de Aspix y la voz de Clarisse.

Give your heart and soul to me
And life will always be la vie en rose

—Ve y se libre, seishin...

Panthère ofreció su mano a Clarisse y le ayudó a levantarse, mirando a la joven con expresion serena, el rostro inescrutable.

—Creí que me matarías... —Admitió ella soltando la mano del muchacho.

—Era la idea. —Confesó el felino encogiéndose de hombros.

—¡Panthère! —Exclamó Ladybug horrorizada por el comentario. —No puedes ir por la vida diciendo cosas tan horribles a la gente.

—Que lo sepan. —Espetó el héroe antes de arrodillarse frente a ella y tomarle una mano. —Que no hay nada en este mundo capaz de detenerme salvo tú. Porque, aunque sea un justiciero, yo sólo te sirvo a ti...

Plantó un beso en los nudillos de la heroína sin soltarle la mirada, consiguiendo que Ladybug se sonrojase hasta las orejas por el atrevimiento del héroe.

El felino se enderezó, moviéndose para quedar a medio paso de distancia con la catarina, mirándole ladino y seductor. La chica tragó saliva sonriendo de medio lado y puso una mano abierta en el centro del pecho del muchacho, y aunque alzó el rostro como si fuese a besarlo, lo empujó a un lado y se acercó a Clarisse serenando su expresión.

—El akuma estaba en tu garganta...

—Sí... Ella dijo que así no podrían quitarme su poder. Prometió que estaría a salvo de que ustedes me arrebataran lo que ella me daba.

—Aun así... —Murmuró Panthère acercándose a ellas. —La gargantilla servía como ancla, era una especie de traba para que la mariposa no saliera. ¿Me equivoco?

—No, estás en lo cierto. —Confesó Clarisse. —Quería renunciar al Akuma, pero no podía.

—¿A qué te refieres? —Murmuró Tentomushi acercándose hasta ellos y componiendo una expresión de compasión.

—Escuchaba la voz de esa mujer en mi cabeza, me daba órdenes, me recordaba lo que Monique hizo, me decía cosas... era embriagador, estaba mareada, como si cayera en una espiral sin fin. —La joven música compuso una expresión de dolor, no sólo angustia, dolor físico que la carcomía desde dentro, no pudo parar de hablar. —Y sentía la polilla revoloteando en mi garganta, como si quisiera escapar, pero la gargantilla me apretaba cada vez más. Gracias... —Dijo serenando su expresión antes de sonreír ampliamente. —Verlos bailar me dio el valor que necesitaba, me recordaron por qué empecé a cantar esa canción.

—Es hermosa... —Murmuró Ladybug tomando las manos de Clarisse y sonriendo ampliamente, asintiendo una vez. —Aunque haya quienes digan lo contrario, es una canción maravillosa. Nunca dejes de cantarla, por favor.

—Cuenta con ello. Esta noche me han dado más motivos para amarla. Gracias por salvarme.

Un sonido agudo y repetitivo llamó la atención de todos, Carapace se había quedado tenso en su sitio. Sonrió ampliamente cuando todas las miradas cayeron en él y el muchacho hizo un saludo militar para las mariquitas antes de asentir una vez.

—El deber llama. —Murmuró el portador antes de saltar lejos de ellos.

—También debo irme... —Admitió Ladybug mirando a Clarisse. —¿Vas a estar bien?

—Ahora que tu novio ya no amenaza con matarme, sí. Lo estaré.

—Me alegro. En cuanto a ti... —Murmuró la heroína mirando a Panthère parandose en jarras.

No, el felino no la dejó hacer mucho más. La tomó de nuevo por la cintura y sonrió de medio lado.

—Perdóname, ma chérie... —Murmuró antes de morderse el labio, apenado por su comportamiento infantil. —Pero no podía permitir que nadie te venciera. Me vuelve loco verte en peligro.

Ladybug suspiró.

—Hay otras formas de demostrarlo.

—Debo irme... —Murmuró mostrando su anillo, había perdido la primera garra.

—Lo sé. —Murmuró la heroína en un suspiro antes de besar la comisura de Panthère. —No te metas en problemas.

—No hasta que nos volvamos a ver, ma chérie... —Prometió el muchacho arrodillándose frente a ella antes de besar de nuevo sus nudillos. —Sólo a ti te sirvo. —Repitió con solemnidad antes de levantarse en un salto y salir de ahí.

Tentomushi intercambió una mirada con Ladybug y ambas asintieron antes de mirar una última vez a Monique y Clarisse.

—Deberían cantar juntas alguna vez. —Sugirió la japonesa antes de girar su yoyo y saltar a los tejados.

Ladybug hizo lo mismo y ambas desaparecieron en las sombras de la noche.

.

Rena ya estaba en la tienda de antigüedades, fue la primera en llegar. En seguida Carapace estuvo con ella, abrazándola con fuerza, agradecido de que ambos estuviesen bien.

Aspix, Tentomushi y Ladybug llegaron casi al mismo tiempo y todos perdieron sus transformaciones, Marinette abrazó a Alya fuertemente antes de agradecerle en susurros el apoyo.

—Fue magistral, ya eres una maestra de las ilusiones. —Aduló la joven, agradecida.

Luka fue el último en llegar. En cuanto atravesó la puerta de la entrada, Plagg abandonó la transformación y fue directo hasta Adrien, abrazándose del cuello del muchacho y soltando una carcajada.

—Ese niño es un as. —Espetó el kwami en medio de carcajadas, consiguiendo que Tikki rodara los ojos y sonriera negando con la cabeza.

Y aunque los portadores habrían querido preguntar al respecto, les tomó por sorpesa el hecho de que Luka tomó el rostro de Marinette y plantó en su boca un beso desesperado, le mordió el labio, haciéndola gemir por la sorpresa antes de delinearle la boca con la lengua, un gesto pasional y atrabancado, como si estuviesen solos en aquella habitación y él pretendiese merendar con ella.

Alya abrió la boca, pasmada ante la manera en que Luka paseó su mano por la espalda de Marinette hasta hacerla pegar sus caderas a las de él, y estuvo segura (por cómo Luka avanzó medio paso empujando a su esposa) que la habría tratado de seducir ahí mismo si Marinette, sonrojada hasta las orejas, no hubiese emitido una queja en respuesta.

—¿Pasó algo? —Inquirió la chica, azorada.

—No... —Soltó Luka recargando el rostro en el hueco del hombro de su esposa, riendo discretamente. —Nada en absoluto, pero no tienes idea de lo apasionadas que son las emociones de Plagg... —Luka mordió el cuello de Marinette, arrancándole un gemido tímido, mismo que la hizo sonrojarse aún más. —No sabes cuánto me cuesta quedarme quieto justo ahora.

—Claro, con público y eso. —Ironizó la chica divertida.

—Y a mí qué me importa el público. —Soltó Luka tomando el rostro de Marinette y haciéndola caminar hasta la pared, besándola con apremio y devoción mientras presionaba sus caderas contra las de ella.

Nino y Adrien soltaron algunas exclamaciones, burlándose de Luka y su actitud, pero el guitarrista les mostró el dedo medio y siguió besando a su esposa.

—Vámonos Alya. —Soltó Kagami divertida. —Al final la tienda es de ella.

Marinette gimió cuando Luka le soltó la boca y, tratando de contenerse ella misma, exclamó para zafarse de aquella situación.

—¡Pero tenemos que ir al Chat Lunatique!

—¿Es hoy? —Soltó Luka sorprendido, retrocediendo en su sitio y mirando a Marinette con los ojos abiertos como platos.

—¿Cómo que un as? —Espetó Adrien ofendido, por fin cayendo en cuenta de lo que había dicho Plagg.

Luka se quitó el anillo y lo lanzó de regreso a su portador a la par que Marinette se escabullía de sus brazos para ir a recuperar sus aretes y dejar el collar de Mullo en su sitio.

—De verdad sson losss portadoress másss poderossosss que hayamosss tenido... —Dijo Sass con una sonrisa radiante, mirando a todos los presentes antes de flotar hasta Luka seguido de Adrien, quien le entregaba la pulsera de regreso.

—Es cierto. —Comentó Tikki orgullosa. —Jamás habíamos tenido la libertad para activar las segundas habilidades de nuestra magia, pero ustedes han logrado grandes cosas.

—Hay algo que no entiendo. —Murmuró Adrien mirando a Plagg. —Cuando Luka usó el cataclismo no perdió la transformación, lo pudo usar dos veces. Yo nunca he podido.

—Adrien, antes de que lo olvide. —Soltó Luka plantándose frente a su amigo y poniendo las manos en sus hombros. —Juro que eres el portador de la mala suerte más poderoso de todos los tiempos, no me importa si ya haya conocido a otros en otra vida o lo que digan los Kwamis. Jamás podría lidiar con Plagg tanto tiempo.

—¡Oye! —Espetó el kwami ante la risa de Adrien.

—Hablo de tu poder. Tú eres increíble.

Y aunque Plagg consideró que aquello fuese un chantaje emocional, lo dejó pasar de momento.

—Explíquense, por favor. —Pidió Marinette mirando a Sass.

—Con más calma, luego. —Prometió Tikki sentándose en el hombro de Marinette mientras Kagami le regresaba los aretes con una sonrisa amplia. —Por ahora vamos al Chat. Los estudiantes de Luka esperan.

—Felicidades por tu actuación de hoy. —Murmuró Marinette tomando las manos de Kagami antes de abrazarla. —Demostraste ser digna de ser llamada Ladybug.

—Gracias por el voto de confianza.

—Vamos entonces, la noche espera. —Pidió Luka.

—¿Cómo que sus estudiantes? —Murmuró Nino intercambiando miradas con todos, tratando de comprender a qué se referían con aquello.

—Vamos al Chat y allá les explico todo. —Prometió Luka orgulloso, percatándose de que en la calle, comenzaba a nevar.