Marianne E: Perdón, he colgado el capítulo sin agradecer a nadie por la paciencia ni por la espera. Pero quería que lo tuvieras listo hoy, justo como prometí. Disfrútalo

TheBlacKat: Una parte de mí sigue molesta con Chloe por el final de temporada, era una venganza personal por lo que pasó y por lo que viene a continuación, a ver que pasa con esto, qué bueno que te guste tanto.

Sonrais777: La verdad estuve bailando durante todo el tiempo que escribí, no escuché otra cosa más que Michael Jackson

Manu: No, no he visto los videos, he estado un poco ocupada y sólo he tenido tiempo para escribir. Había estado tratando de escribir las historias que tengo pendientes, pero no me sale, estoy trabada en el Lukanette, a ver qué pasa con eso.

Rebeca . sz: Y lo que viene, espero te guste también.


Chloe no paraba con su parloteo, durante la mitad del camino había estado quejándose amargamente de cómo los héroes de París la habían dejado colgada (literalmente) en la punta de la torre Eiffel.

La rubia se había ofrecido a pasar por cafés y acompañar a Marinette de camino hacia su primer día de regreso en la firma agreste, quería entrar del brazo de su amiga y ponerse al día, aunque las chicas se habían mandado textos y hecho llamadas por todo el tiempo que había durado la incapacidad, había muchas cosas que no se habían dicho en esas semanas, pero Marinette jamás se habría imaginado que la indignación de la rubia llegaría a tanto.

—Es que ¿te lo puedes imaginar? —Espetó la joven fastidiada mientras ambas chicas entraban a la oficina de la firma, las puertas de cristal se deslizaron para dejarles el paso y Marinette sonrió enternecida ante los pucheros de la joven. —Estuve en la punta de la torre Eiffel durante todo el tiempo que duró el ataque del Akuma, y luego, estuve ahí metida mucho tiempo más.

—Seguro fue difícil aguantar.

—¿Con un vestido halter de escote profundo? Horrible se queda corto. Los muy ingratos. —Escupió dolida. —Primero me niegan mi derecho de volver a usar el miraculous de la abeja...

—Chloe. —Llamó Marinette, condescendiente. —Eso te lo ganaste cuando te aliaste con Hawk Moth hace años, y ya pasó. Deberías olvidarlo.

—He dedicado mucho tiempo de mi vida a apoyar a los héroes, aunque ellos no quieran verlo. Di mi vida por París cuantas veces fue necesario.

—Sí, pero todos escuchamos cuando Ladybug te dijo que no podría darte de nuevo el miraculous por tu seguridad.

—No importa, la ingrata me dejó colgada en el techo del Grand muchas veces, cada vez que pude apoyar. Cuando mis padres fueron akumatizados ni siquiera me dejaron ayudar. —Espetó la rubia antes de darle un trago largo a su bebida.

Marinette frenó en su sitio. Sí. Ya lo había pensado, había tenido tiempo de sobra para pensar sobre aquello, puesto que cada una de las decisiones que había tomado como Ladybug repercutía en su memoria como un recordatorio.

Claro que había pensado en aquel día, cuando todo había estado a punto de irse al carajo y ella le había negado la oportunidad a Chloe de salvar a sus padres, entregándosela directo a los brazos de Gabriel...

—Chloe... —Murmuró Marinette componiendo una sonrisa amable. —Estoy segura de que sólo quería protegerte de lo que pasó después.

La rubia suspiró frenando y encarando a Marinette.

—Pero ¿qué hay de lo que yo quería?

—¿Hubieses preferido pagar con tu vida con tal de cumplir un capricho? —Soltó Marinette confundida, sonriendo de medio lado.

—¡Ya, ya, ya! —Espetó Chloe empujando a Marinette hacia la puerta que daba a su división. —Entra ya. Que no te puedo retrasar más tiempo del que pidieron.

—¿Del que pidieron? —Murmuró Marinette empujando la puerta y mirando a Chloe sobre su hombro, y se sobresaltó cuando confeti y serpentinas saltaron a su alrededor.

.

(Come alive - The greatest showman)

¿Era en serio?

De entre todas las cosas que podían pasar justo en medio de un ataque de Akuma, ¿Panthère de verdad estaba en medio de la plaza haciendo trucos de magia?

Ladybug aterrizó cerca de él y se abrió paso entre los parisinos, incrédula al darse cuenta de que su colega estaba haciendo un truco de magia con cartas en medio de la calle mientras se inclinaba de lado el sombrero fedora que había usado en día de brujas.

—El truco está en no perder de vista mis manos. —Dijo el héroe barajando las cartas con una habilidad, que parecía que obedecían a su voluntad, no las tocaba, no. Las cartas volaban de una mano a otra mientras él sonreía para todos los presentes con un gesto encantador y dulce, pero al mismo tiempo sumamente seductor. —No pierdan... —dijo con histrionismo, bajando la velocidad de sus movimientos y hablando cada vez más lento —de vista... mis... manos...

Hizo un aspaviento, una reverencia con gestos rebuscados y elegantes.

—Panthère. —Exclamó Ladybug abriéndose paso entre los presentes.

—¡Perrrrfecto! —Exclamó el muchacho quitándose el sombrero y lanzándolo en el aire mientras su compañera llegaba a su lado. Atrapó el sombrero a la par que tomaba la mano de Ladybug y la hacía girar sobre sí misma. —Justo lo que necesitaba. Una asistente.

—¡Asistente!

—Sígueme la corriente un momento, chéri. —Pidió el héroe acercando su rostro al de Ladybug. —Sólo un minuto o dos. A la gente le gusta mi magia.

—¿Seguirte la corriente? ¿De qué hablas? ¡Hay un Akuma!

—Uno que se hace pasar por mago, confía en mí.

—Pero asistente...

—Normalmente ella es la jefa. —Exclamó Panthère haciéndola girar de nuevo. —Pero ¿qué les parece si le damos una cálida bienvenida para que nos ayude con el siguiente truco?

—¡¿Siguiente?! ¡Panthère! ¿Cuántos trucos llevas?

Lo siguiente la tomó por sorpresa. Panthère puso su mano en el hombro de la heroína haciendo presión y movió la mano disponible frente al rostro de Ladybug, chascando los dedos con cada palabra y moviendo la muñeca con gestos histriónicos. La heroína lo siguió por inercia.

—Izquierda, derecha, arriba, dormida.

Y aunque la heroína hizo por apelar, se desplomó en los brazos de Panthère.

—Eso es, ma chéri, duerme. —Dijo con una sonrisa dulce mientras acariciaba el cabello de la joven y la acomodaba mejor entre sus brazos, levantándola al vuelo como si no tuviera peso. —¡Ahora, como todos saben, entre esta maravillosa heroína y yo hay "algo"! —Dijo con histrionismo y una sonrisa sagaz, levantando risitas nerviosas en la audiencia. —Pero un mago nunca revela sus secretos, así que tengo que pedirles que nunca le digan que revelé esto. —Risas se levantaron entre los presentes, consiguiendo que el felino ensanchara la sonrisa. Los tenía justo donde necesitaba. —Ahora, jamás haría nada contra ella y la única razón por la que la necesito bajo el efecto de la hipnosis es para lo siguiente. Ma cherí ¿Me escuchas claramente?

—Sí.

—Perfecto. —Se acercó a su oído y sonrió de medio lado, hablando fuerte y claro, rápido, sin pausas, con apremio, pero con perfecta pronunciación, marcando cada letra como si le fuera la vida en ello. —Entonces presta atención a mis palabras y comprende puesto que cuando cuente hasta tres te pondrás de pie y abrirás tus ojos, estarás despierta y fuera de mi hipnosis, pero cuando diga la palabra "tregua", te convertirás en la asistente perfecta que todo mago requiere, sonrisas, aplausos y el conocimiento de todos y cada uno de mis trucos. Un-dos-tres.

Ladybug saltó de los brazos de Panthère y le miró con reproche.

—No voy a formar parte de tus trucos. —Espetó como si nada, retomando la conversación en el punto en el que lo había dejado. —Así que guarda tus cartas, tus cajitas con doble fondo, y vamos por el akuma.

—Ma cherí, sabes perfectamente que a donde vayas te seguiré, pero primero deberías dejarme terminar con este truco.

—Eres un caso. —Carraspeó la heroína volteando los ojos.

—Un caso que te ama. El caso es que estaba pidiendo tres voluntarios.

Manos se levantaron por toda la plaza y el héroe sonrió guiñándole a la audiencia.

—Y una mesa, tal vez... —Sugirió frotando sus manos y paseando la mirada a su alrededor.

Una persona jaló consigo la mesa en la que sus amigos habían dejado sus bebidas, la mesa pequeña y redonda de una cafetería antigua, mesa que Panthère acomodó frente a sí antes de agradecer con un asentimiento con la cabeza y mirar a su compañera.

—¿Me concederías el honor?

—Si con eso terminas este teatrito. —Espetó la heroína consiguiendo que el felino se encogiera de hombros y sonriera confiado. —Tú, tú y tú. —Señaló ella eligiendo a los tres candidatos.

—Muy bien. —Dijo el muchacho recuperando su baraja y comenzando a hacer trucos con las manos. —No pierdan de vista mis manos, en cuanto parpadeen haré el truco. —Risitas se levantaron sobre la audiencia, cuestión que hizo a Ladybug rodar los ojos.

—Dios, ni estando con Panthère se relaja. —Se quejó Adrien entre la audiencia, con Kagami tomando su brazo y admirando el truco del felino.

—No lo sé. Me parece una farsa. —Admitió la joven oriental recargando la cabeza en el hombro de su novio y sonriendo ampliamente.

—Ella es todo menos una buena actriz.

—Eso creíamos hasta que dejó a Chloe colgada en la torre Eiffel.

—No creo que lo hiciera a propósito. —Admitió la oriental antes de llevarse la muñeca a la boca y presionar un botón. —Rena, Carapace, recuento de daños.

Le Magician tiene a una asistente ahora, akumatizó a una chica y están por desaparecer en una caja china a dos turistas. Panthère todavía no tiene suficiente audiencia aunque está haciendo magia junto al Sena, pero la gente comienza a hablar al respecto en redes sociales.

—Haremos una transmisión en vivo. —Dijo Adrien sacando su teléfono, sabiendo que aquello atraería las miradas de los parisinos. —Esperemos que sea suficiente.

Desde que la nueva Hawk Moth se había convertido en la villana de París, los akumas eran más complicados de vencer puesto que ella había conseguido la forma de instaurar las polillas demonizadas dentro de las víctimas y no en los objetos que representaban aquello que les adolecía; aunque las apariciones de Panthère y Tentomushi habían resultado ser bastante productivas y ambos héroes habían logrado que la mayoría de sus adversarios renunciaran personalmente a los akumas, había ocasiones en las que tenían que luchar contra ellos.

Ponerse en las manos de aquellos nuevos héroes había resultado sencillo y refrescante, así que Ladybug estaba luchando internamente con sus ganas de ir a darle a Le Magician la paliza de su vida y estaba confiando en su pareja tanto como su consciencia permitía.

—¿En qué momento te convertiste en mago? —Soltó la heroína sonriendo de medio lado, permitiéndose fluir y disfrutar del espectáculo, dándose cuenta de que Luka no estaba así de relajado desde meses antes de hacerse novios y volver de su gira por todo Europa.

Le Panthère le había dado la oportunidad a Luka de reírse a carcajadas y disfrutar de nuevo de las calles de París como pocas cosas se lo permitían, la noche de brujas incluso había convencido a Ladybug de ir a dar una vuelta por la ciudad luego de llevar a Chloe sana y salva hasta su casa, y por primera vez en años, la Catarina se permitió disfrutar del paseo por los tejados.

Amaba (y ya lo había olvidado) la sensación del viento golpeando contra su piel, sacudiendo con violencia su trenza, arañándole las mejillas. Extrañaba sobremanera la forma en que el piso se acercaba con violencia hacia ella cuando iba en caída libre, amaba y extrañaba disfrutar del tirón que todo su cuerpo sentía cuando la cuerda de su yo-yo se tensaba lo suficiente y ella iniciaba el camino de regreso hacia el cielo, puesto que podía dar vueltas completas, sentir que su cabeza azotaría contra el suelo y luego sentir que podía salir disparada contra el firmamento.

Ahora, hacerlo al lado de Panthère le daba un toque distinto a pasear por los tejados de París, puesto que no solo había sido ella columpiándose, no. Varias veces había terminado en los brazos del héroe cuando él la interceptaba en la caída libre, impulsándose con el bastón para volver a elevarse mientras sostenía su cintura con delicadeza y adoración.

Sí, en algún momento, cuando había descubierto la identidad de Chat Noir, había disfrutado muchísimo los patrullajes nocturnos, se había enamorado de la ciudad de la luz a media noche, había descubierto que sentía pasión por defender París, pero también por columpiarse entre los edificios y sobrevolar los tejados.

Hacerlo al lado de Viperion se había convertido en un deleite personal del que no disfrutaba muy a menudo puesto que siempre estaban peleando contra algún akuma cuando podían darse ese lujo, pero ahora que Luka había adquirido (intermitente, sí, no era algo de tiempo completo) el miraculous del gato negro, después de la cita que habían tenido esa noche para luego devolver el anillo a su portador original. Sí. Pasear por los tejados de París se había convertido en su pasatiempo favorito.

—Un mago nunca revela sus secretos. —Murmuró Panthère con intensidad, consiguiendo que las chicas más cercanas a ellos contuvieran la respiración y mirasen al muchacho con las mejillas sonrojadas.

Sonrojo que se pronunció en la audiencia cuando el héroe se agachó sobre una mano de Ladybug y depositó un beso casto, abrasándola con la mirada.

—Que comience el espectáculo. ¡No pierdan de vista mis manos! —Recordó el héroe sonriendo.

—Por favor no le vayas a robar la cartera a nadie. —Espetó la heroína divertida, retrocediendo un paso y observando el truco.

—Nah, ni que fuera Viperion. Ese tipo tiene JUSTO el tipo.

Ladybug soltó una carcajada ante la afirmación de su colega y negó con la cabeza. —Le voy a decir que estás hablando mal de él, también es mi amigo.

—Pregúntale qué hacía sus días libres de niño. Muy bien, ustedes tres. —Espetó el felino mirando a los tres candidatos antes de que Ladybug añadiera nada más. Panthère abrió en abanico las cartas mostrándoselas a los parisinos. —Todas diferentes, ¿cierto?

—Sí. —Exclamaron a voces desde la audiencia.

—Este es el truco.

—Te voy a desenmascarar. —Amenazó Ladybug sonriendo de oreja a oreja.

—Por favor, inténtalo. —Murmuró el héroe, lascivo. Acto seguido: dividió las cartas en tres pilas abiertas en abanico, todas puestas bocarriba y mirando a los tres chicos con una sonrisa. —Elige una carta del primer mazo. —Pidió al primer voluntario. —La del tope no, por favor. Sería muy obvio, pero la que tú quieras. Elige del medio —dijo al segundo —, elige del final. ¿Tienes ya tu carta?

—Sí.

—Eso creo.

—Genial. —Murmuró el felino dándoles la espalda. —Ahora envía por favor un whats a las personas con quien vengas cuál es la carta que elegiste, pero no me lo hagas saber. —Volvió a frotar sus manos, ansioso pero entretenido. —Ma cherí. —Dijo llamando la atención de la heroína, consiguiendo que descruzara los brazos. —Mejor deséame suerte, hace mucho no hago esto y no quiero quedar en ridículo frente a todo París.

—¿Todo París?

—Me parece que comienzan a transmitir en vivo. —Dijo el felino señalando con su pulgar a la audiencia, al punto exacto donde Adrien estaba. —Suficiente espera. —Dijo el héroe girando sobre sí mismo y revolviendo todas las cartas.

Sus manos se movían como un rayo, era difícil seguirle el paso, y, aun así, Ladybug lo intentó, ni siquiera parpadeó.

—Primer truco de la noche, voy a poner las cartas de los tres en el primer mazo.

Anunció el felino comenzando a destapar cartas. Ni siquiera las movió en un orden específico, sólo comenzó a apilar las cartas bocarriba en tres montones, moviendo las manos muy lentamente, dudando antes de acomodar las cartas, mirando fijamente las expresiones de sus voluntarios, sonriendo ante lo fácil que había resultado leerlos, haciendo una nota mental de agradecer a Ladybug después.

—Ahora, una vez que las cartas de los tres están en el mazo del medio... —Espetó reuniendo esas cartas y poniéndolas bocabajo, consiguiendo que sus voluntarios soltaran exclamaciones de sorpresa. —Gracias, ahora me voy a deshacer de estos dos.

Barajó los montes restantes, de nuevo lanzando una carta de una mano a la otra, haciendo trucos para distraer a la gente. Dio dos aplausos, levantó y bajó las manos en un movimiento violento, arqueando los dedos en una floritura estilizada y luego mostró sus manos vacías, dando un tironcito a sus mangas para demostrar que no había nada ahí.

La gente soltó exclamaciones de sorpresa ante aquello y Panthère sonrió ante el hecho de que su musa enarcó una Ceja, sorprendida ante aquello.

—¡Hey! —Exclamó el héroe. —Hiciste un gesto.

—Me gusta la magia. —Admitió la joven desviando la mirada.

—Es bueno saberlo. —Murmuró el felino con una sonrisa dulce. —¡Muy bien! —Exclamó dando un aplauso y mirando a los presentes. —Esta es la cuestión, aquí está un tercio del mazo, voy a pedir a mi encantadora asistente que me ayude a separarlo en tres pilas, y luego le pediré que me guarde un secreto. Chéri —dijo mirando a la heroína, que se acercó a la mesa con las manos en la cadera y un gesto de disgusto, volteó la primera carta y apuntó tres sitios en la mesa (a Ladybug le llamó la atención el hecho de que señaló los lugares invertidos, pero dejó esa pregunta para después) —, izquierda, derecha, centro.

—Centro. —Dijo segura de si misma mientras Panthère destapaba la segunda carta.

—Derecha, izquierda o centro. —Está vez apuntó los tres sitios de izquierda a derecha.

—Centro. —Repitió la heroína, insegura.

Lo siguiente la tomó desprevenida, Panthère repitió el proceso con el resto de las cartas, pero esta vez, alternando los lugares donde tocaba las cartas, confundiendo a la heroína con lo errático de sus manos.

—Izquierda, izquierda, derecha. —Fue nombrando la heroína, siguiendo las manos del felino y escuchando atentamente la voz de Panthère, casi como si estuviera bajo su hipnosis.

De nuevo el héroe había conseguido poner todas las cartas en la misma pila, hizo esa purga dos veces mas, quedándose con cinco cartas en una mano, pero ya no dijo nada. Se había quedado repentinamente en silencio, cuestión que llamó la atención de todos los presentes.

A gestos, llamó la atención de Ladybug y le hizo señas con las manos, invitándola a hablar.

—¿Es caras y gestos? ¡Adoro caras y gestos! —Exclamó la joven con expresión divertida, consiguiendo que Panthère compusiera la misma expresión un momento. Expresión que se disolvió con la siguiente frase que dijo la heroína. —Soy malísima para Caras y gestos, pero me encanta caras y gestos.

Panthère compuso una mala cara antes de apuntar los ojos de su enamorada y luego apuntar los propios.

—Ya, tranquilo. Me enfoco. —Dijo relajando su actitud. —Ok, es caras y gestos. Primero, ¿las cartas? Ya pasaron. Sí, lo primero eran las cartas, pero eso ya pasó. ¿Entonces? Ah, el secreto, ¿que te guarde el secreto? Ok.

Panthère sonrió ladino antes de tomar el rostro de Ladybug y plantarle un beso a la joven, apasionado y abrasador, consiguiendo algunas burlas de la audiencia, algunos suspiros y una que otra queja de lo solteros y los fans de ambos héroes.

—Guárdame ese secreto, ¿quieres? —Murmuró el héroe, seductor, dejando a Ladybug con expresión de pasmo pero la boca apretada. —Ahora —exclamó volviendo su atención a la audiencia —, las cartas de estos tres valientes están en esta pila, ¿cierto?

Hubo una respuesta general cuando el héroe comenzó a barajar las cartas sonriendo para su público.

Hizo algún malabar, lanzando una carta de un lado al otro, consiguiendo que las miradas de los presentes se perdieran en las evoluciones de sus manos.

—Muy bien. —Dijo abriendo las cinco cartas en abanico de manera que la audiencia no las viera. —Pongan las dos manos al frente, porque te voy a entregar tu carta en la mano. ¿Preparados?

El felino depósito tres cartas y sonrió dando un paso de espaldas, frotando sus manos con cierto nerviosismo.

—¿Funcionó? —Exclamó alguien en la audiencia.

—Yo espero que sí. —Dijo el héroe, divertido, antes de acercarse al primer incauto y revelar la carta. —¿Esta era tu carta?

—No. —Dijo con cierto aire de decepción.

—¿No? —Exclamó el héroe sorprendido. —¿Y de alguno de ustedes? —Comentó mirando a los otros dos voluntarios, que habían volteado sus cartas para darse cuenta de que el héroe se había equivocado. —Qué chasco. —Soltó Panthère divertido encarando a los parisinos. —¿Me dan una segunda oportunidad? —Respuestas colectivas se alzaron entre la gente, consiguiendo que Ladybug rodara los ojos y apretará más la boca. —Chéri ¿Nos revelas tu secreto?

La aludida rodó los ojos suspirando pesadamente, pero se acercó al héroe y abrió la boca, sacando la lengua y revelando que había pedacitos de cartas ahí.

Panthère tomó la primera y sonrió, una equina que revelaba haber pertenecido a la reina de corazones rojos.

—¿Era está la carta de alguien?

—¡La mía! —Exclamó una de lo voluntarios, pasmada. Su grupo de amigos saco el celular y revisaron el WhatsApp soltando exclamaciones de sorpresa.

—As de picas. —Voceó Panthère levantando la esquina y arrancándole un gesto de disgusto a su musa.

—Nosotros. —Exclamó una pareja acercándose con sus celulares hasta otro de los voluntarios.

—Siete de tréboles. —Anunció el héroe tomando la última esquina y consiguiendo que Ladybug tosiera asqueada.

—¡Sí! —Dijo el muchacho del principio.

Todos aplaudieron sorprendidos de los trucos, haciendo a Ladybug rodar los ojos de nuevo antes de soltar un bufido por lo bajo.

—¿Terminaste? —Inquirió mirando a su colega. —Hay un akuma suelto, tenemos trabajo.

—Ma chéri… —Murmuró ladino tomándole una mano a la joven. —Tregua.

—¡No! —Exclamaron divertidos algunos de los presentes, algunos incluso alzaron una mano en dirección a la heroína, sorprendidos ante lo dócil de su movimiento cuando Panthère tiró de sus manos y la hizo girar sobre sí misma hasta alejarla hacia el otro lado.

Hicieron una reverencia al mismo tiempo y ella sonrió embelesada para el mago.

—Ahora, para mi siguiente truco me encantaría que esta preciosa asistente me ayudara a convocar su poder más grande.

Panthère la hizo girar sobre sí misma y ella, en un pirouette agraciado, lanzó el yo-yo hacia el cielo y exclamó divertida.

—¡Lucky Charm!

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Le Magician estaba furioso.

La gente se había ido retirando de aquella plaza en cuanto se habían enterado de que un héroe de París se acababa de convertir en mago, la curiosidad de la gente parecía haber sido más grande que su miedo, así que el akumatizado pronto se quedó solo en la plaza, maldiciendo internamente por haber sido tan tonto como para creer en las palabras de Hawk Moth.

.

Kagami miraba horrorizada el serrucho en la mano del felino. La pantera de parís levantaba las manos incitando a la gente a aplaudir mientras caminaba alrededor de la caja.

Sí. El lucky Charm se había convertido en una caja de magia, Ladybug estaba encerrada en la caja sobre la mesa redonda, los parisinos veían horrorizados cómo Panthère amenazaba con serruchar a la heroína por mitad, el héroe había solicitado silencio, la caja era demasiado pequeña, la heroína apenas y cabía en ella, y sus manos, pies y cabeza estaban a simple vista, a vista de todos.

—¡Cuenten hasta tres conmigo! —Pidió el héroe levantando el serrucho.

—Dime que no va a hacerlo... —Soltó Adrien horrorizado, aferrando la mano de Kagami como si aquello fuese un amuleto de la buena suerte.

Panthère se agachó sobre la boca de Ladybug antes de murmurar. —Te amo, ma chéri...

—Je t'aime de plus en plus.

Depositó un beso casto sobre su boca y volvió a enderezarse, levantando el índice, incitando a la gente a iniciar con el conteo. Algunos cuantos incautos contaron el número uno, y eso le dio valor al resto para contar el número dos.

Y justo cuando todos gritaron tres, Le magician apareció en el centro de la plaza.

—¡Nadie aquí es mejor mago que yo!

—Bueno. —Murmuró Panthère abriendo la caja para que Ladybug saliera. —Te invito a probar.

—Y si me invitas a probar ¿por qué sacas a la asistente de su caja?

—Porque los mejores magos protagonizan sus propios trucos. —Desafió con una mirada centelleante.

La caja pareció cambiar un momento, se volvió más grande, una caja de espadas que, entre ambos héroes, enderezaron hasta ponerla de pie y abrir su puerta, invitando al villano a entrar.

No estuvo seguro si fue la sonrisa radiante de Ladybug, la mirada desafiante de Panthère, los aplausos de la gente, nunca supo qué la convenció, él entró a la caja roja de motas negras y permitió que Ladybug (actuando como toda una asistente de mago) cerrara cada puerta y asegurara los candados, demostrando que todo estaba asegurado mientras la gente soltaba gritos y porras.

—Recuerda que no soy un héroe. —Dijo Panthère alto y claro, no sólo para que Le Magician escuchara, sino para que todos los presentes lo hicieran también. —Así que vamos dejando algo claro este día, porque éste es mi último truco y no voy a permitir que nadie lo arruine.

Tomó una de las espadas y se cortó el pulgar, demostrando que estaban afiladas.

Lo hizo a toda velocidad, encajó la primera espada en el costado de la caja, arrancándole un grito a los presentes, grito que hizo a Ladybug volver en sí.

—¡Qué haces!

El felino alzó una mano hacia su compañera, obligándola a detenerse en su sitio.

—Mi último truco será desaparecer ese akuma, a cualquier costo.

Sacó la espada de golpe y mostró el filo a los presentes, tenía sangre.

—Panthère... —Murmuró la heroína retrocediendo un paso.

El felino sintió la voz dolida de su enamorada como una daga clavándose en su costado, pero sonrió encarándola y acercándose a pasos calmados hasta estar a treinta centímetros. Le acarició el rostro con la mano disponible, haciéndola levantar la mirada y sonreír.

—Ma chéri... tú sabías como sería cuando me entregaste el miraculous.

—Lo sabía... —Admitió la chica sintiendo que una lágrima se deslizaba por su mejilla.

—Si tú me pides que pare, me detendré. —Prometió el muchacho pegando su frente a la de ella, con el corazón en vilo. —Porque no hay fuerza en París que sea suficiente para frenar mi ira, salvo la música de tu voz y la dulzura de tu mirada. Pero sabes que mi compromiso contra los akumas, que mi compromiso contra Hawk Moth es así de grande, no hay nada que me frene, no hay ley a la que me atenga y eso me hace peligroso para nuestros enemigos, no me detendré a menos que me lo pidas, pero sé que confías en mí porque sabes que debajo de la máscara también hay un hombre que conoce la misericordia. Así que tú decides.

Ladybug soltó un suspiro pesado y asintió, tratando de volver el rostro y consiguiendo que Panthère le levantara la barbilla y le robase un beso casto.

Volvió sobre sus pasos, con fiereza, encajando de nuevo la espada en su sitio y tomando una segunda espada del tope de la caja.

—¿Puedes sentirlo? —Murmuró el muchacho mirando a Le Magician conectó con su mirada. —La magia que se termina de a poco, los trucos que se extinguen. La última paloma que te queda escondida en los bolsillos de la gabardina.

La colocó en el costado. El filo soltó un destello helado, el felino ni siquiera dudó, encajó la espada con tal velocidad que Le Magician gritó horrorizado, sintiendo que el dolor lo consumía.

—¡Para!

—No. —Murmuró el muchacho, rabioso, tomando la tercera espada.

La clavó lado a lado por el costado opuesto, consiguiendo que algunos presentes soltaran un grito de sorpresa al ver que un charquito de sangre comenzaba a extenderse por el suelo.

—Muchos magos se quedan en el acto, no serías ni el primero, ni el último. Sea como sea, tú lo has elegido así al vender tu alma a los akumas de Hawk Moth.

Tomó la cuarta espada y la colocó en la entrada a la altura del corazón.

—Tú decides. ¿Eres este tipo de mago?

—No.

—¿Vendiste tu alma?

—¡No!

—¡Pruebalo! —Exclamó atravesando la caja con la espada y consiguiendo que todos gritaran, pasmados ante aquel atrevimiento.

—¡El akuma! —Exclamó alguien señalando el cielo.

Ladybug atrapó la mariposa al mismo tiempo que Panthère abría las puertas de la caja, revelando que se encontraba vacía. La gente soltó exclamaciones de sorpresa, de horror. Habrían esperado encontrar el cuerpo atravesado de aquel mago, pero no había nada.

—¡Bueno! —Exclamó Pierre Laclarck saliendo de entre la gente, aplaudiendo con fuerza mientras las personas soltaban exclamaciones de sorpresa y se reían por las emociones que se liberaban, tanto estrés acabándose en un segundo. —Esto ha sido un espectáculo sin duda.

—¡Gente de París, un aplauso para Laclarck, que esta noche ha estado magistral!

—Y un aplauso para los héroes de París. —Exclamó el mago agradeciendo con la mirada a Panthère, que habló con cierto aire de melancolía.

—No, héroe no. Se necesita mucha virtud para ser llamado héroe.

—Pero es un título que te puedes ganar, sin duda. —Murmuró Ladybug liberando el akuma purificado y llegando hasta ambos muchachos. —Has estado magistral.

—No lo habría conseguido sin ti, ma chéri. Créeme. —Murmuró el muchacho tomando el rostro de la heroína y besándole de nuevo, consiguiendo que la gente soltara exclamaciones de sorpresa ante aquello. —Me voy. —Anunció comenzando a correr lejos de ellos.