Dessirenya: Ya sé. Me encanta que Marianne logró capturar a la perfección la esencia del André que hemos venido construyendo para esta historia. Cuando empecé a escribir esta historia me daba pendiente qué personalidad darles, digo, Luka tiene 27, así que me fui arriesgando hasta construir esto, no sabes la paz que me da saber que sí está teniendo buen recibimiento (como si estrenar el capítulo 48 no fuera suficiente feedback, no?) Gracias por seguir esta historia. Con Lila, bueno, ya tendremos tiempo de ponerla en su lugar. Nos leemos pronto.

Sonrais777: Que vuelva a empezar la masacre jajajajaja

TheBlacKat: Gracias! Ambas estábamos muy emocionadas por esta colaboración, y estoy proponiéndole una futura colaboración, muchas cosas de esta historia nacieron gracias a su mini fic de La vie en rose, así que, quién mejor para hacerle justicia a sus personajes que ella misma.

Manu: jajajaja tienes razón, Kagami tiene algo de Mulán. Definitivamente Gabriel es un monstruo hecho y derecho, no cabe duda. A pesar de meterlos en situaciones tan difíciles, todavía no tengo corazón para convertirlos en asesinos, eso tendrá que ser en otra vida, por lo pronto.

Marianne E: Ay, de los reviews escritos, no te presiones, ni que fuera manda, además, tus reacciones en tiempo real también son gratificantes, sabes que me encanta saber que voy por el camino correcto y que una autora a la que admiro como escritora y quiero como amiga, se tome el tiempo de reaccionar. Prometo hacerme responsable por lo de Bad antes de que inicie la siguiente saga. Jaaaaaajajajjajaja cuenta también con la tregua, no me voy a quedar con las ganas de escribir eso. Aunque Panthère sea un justiciero, todavía no me atrevo a convertirlo en asesino a sangre fría. Tal vez un día revele si Ladybug estaba hipnotizada o no jajajaja, de los trucos de magia, lo que pasa es que yo sé hacer uno que otro truco con cartas, de niña mi mamá me compraba trucos para mantener mi mente entretenida y mi boca callada mientras aprendía. De la regresión, espero que te quede claro cuánto impacto ha tenido Segunda oportunidad en mí, de verdad amo esa historia y lo sabes. Espera más regresiones a esa época, y más versiones de La llorona, que sé que te van a gustar. Disfruta la continuación

RubyMoon . Li: Jajaja Perdón, pero me agarra la loquera y termino actualizando un día sí y un día no. Me alegra mucho saber que te gusta mi historia, honestamente yo también era fan Adrinette al principio, pero Luka me robó el corazón, no pude evitarlo. Y todavía shipeo al cuadro amoroso original, pero me agarró la fijación con este par y terminé haciendo estos dos fics largos. Esperemos que mantenga el ritmo y las expectativas, nos leemos pronto.


Luka tomó su tiempo para entrar.

Por un momento se arrepintió de haber lanzado su cigarrillo lejos puesto que sentía la ansiedad hormigueando en la punta de sus dedos, un recordatorio de su mala suerte y de las consecuencias que traería tomar algunas decisiones. No podía darse el lujo de mantener la mente negativa, no quería atraer más problemas y Alix solía decirle una y otra vez que los pensamientos atraían resultados. Pero era tan complicado mantener la mente fría con tantas cosas ocurriendo en ese instante…

Y hacia frío.

Luka amaba el frío, lo mismo que Sass; ambos reptiles disfrutaban ver las calles de Paris bañadas por la nieve, cubiertas por un manto que había parecido inmaculado hasta que Luka se había atrevido a mancharlo con cenizas, con la mugre de sus zapatos, con la sangre de Andrée…

Una calada a su cigarrillo habría sido calor suficiente para armarse de valor y volver a entrar, pero se sentía congelado en su sitio. Esta vez ni siquiera era una cuestión de clima, lo que le tenía helado era el hecho de que Andrée, de "buena fe" le había dicho que hiciera lo que considerara. Y sus palabras retumbaron en su mente como el balazo en aquel callejón, meses atrás:

Sólo no me causes problemas.

Si tan solo Andrée no fuera tan obstinado…

Luka tomó una respiración profunda, buscando sosegarse, volviendo la vista al cielo en busca de la luna, pero percatándose de que las nubes volvían a arremolinarse para ocultar las luces celestes en las que solía buscar consuelo cuando su alma no hallaba la paz. Soltó el aire por la boca, todo de golpe, generando una nube de vaho que subió perezosa hasta desvanecerse a la par que virutas diminutas de hielo y nieve comenzaban su descenso. Aún si no se sentía preparado para volver al interior, debía hacerlo por salud.

Suspiró una última vez, mirando el callejón vacío, los botes de basura en llamas, admirando lo solitaria que parecía la noche parisina en ese lado de la ciudad…

Y luego entró.

El lugar seguía igual que antes de que el saliera a hablar con Andrée, pero se sentía la vibra pesada. Luka no tardo en averiguar que se trataba de la presencia del Caimán en la mesa de Marinette, inclinado sobre una servilleta y escuchando atentamente a la joven, con el entrecejo fruncido.

¿Qué demonios…?

(Don't call me angel)

Marinette tenía en la mesa una servilleta y garabateaba a toda velocidad, sonriendo para Andrée con descaro mientras el reptil fruncía el entrecejo. Colette alcanzó a Luka en el camino y sonrió abrazándole la cintura.

—Es una perra tu esposa. —Soltó divertida la serpiente ante la expresión de confusión del músico.

—¿Qué?

—Andrée quiere firmar con Marinette para una línea de chaquetas, quiere que la ratona diseñe un modelo exclusivo para cada clan de reptiles. ¿Marinette siempre trabaja así de rápido o sólo es porque se trata de tu nido?

—¿Rápido?

—¡Piedad Luka! ¿No hablas francés?

—Perdón, no te sigo.

—Que Andrée ya le soltó a Marinette para qué la quería en este lugar el día de hoy, resulta que quiere firmar para una línea exclusiva de chaquetas y algo de ropa, el rey de los reptiles está tan encantado con el trabajo que tu musa ha hecho para los grandes del rock gótico que ahora quiere su propia línea de ropa.

—No me lo creo.

Ambos llegaron a la mesa y Luka sonrió divertido al ver que Marinette había garabateado varias servilletas con diversos diseños en ellas. ¿Cuánto había tardado en volver a entrar después de su charla con Andrée? ¿Un mes?

—Dependiendo del tamaño que quieras el bordado en las espaldas, podemos hacer diseños más holgados o más justos. —Explicó la diseñadora señalando el borde inferior del dibujo antes de mirar a Andrée con una sonrisa perspicaz. —Esto se puede modificar al gusto de cada reptil, pero definitivamente mi sugerencia es hacerlo todo parejo, que el largo del talle sea igual para todos y que no se ciña en la cintura, sino que caiga natural.

—Pero muchos reptiles prefieren la ropa justa, por si no te has dado cuenta, ratoncito. —Dijo Andrée señalando a su alrededor.

—Duh. —Soltó Marinette con media sonrisa de autosuficiencia. —Cuando dejas la chaqueta abierta, la parte de las solapas se abre lo suficiente para sacar a relucir la ropa que llevan por debajo, y en cortes rectos, esto hará que la cintura se vea definida y los hombros anchos en el caso de los hombres. El corte femenino tendría una pinza en el costado... —Dijo rallando el dibujo para explicar la diferencia de forma gráfica. —Así, la chaqueta definiría la cintura delicada de tus... vívoras. —Dijo sosteniendo la mirada de Colette en un gesto cómplice.

Hello, Tricky mouse. —Espetó Colette cruzándose de brazos.

—Mira Cole... —Dijo Jeanette acercándose a la pelinegra y tirando de su muñeca. —De lo que estábamos hablando el otro día.

—Yo quiero ser tu modelo. —Espetó la guitarrista mirando los bocetos que su novia le mostraba.

—Cuenta con ello.

—Y mi representante quiere firmar contrato contigo. —Dijo al final Colette rodando los ojos y desviando la mirada. —Dijo que mañana a primera hora tiene cita con la Firma Agreste-Dupain para ver los detalles.

—Parece ser que te gusta la ropa barata. —Soltó divertida Marinette recordando la primera interacción que había tenido con aquella chica déspota y radiante.

—¿A qué mujer no le gusta la ropa barata? —Cortó la aludida con una sonrisa cínica. —La costurera más barata de París me va a hacer la ropa para la siguiente gira.

—¡Claro! Te haré blusas vintage y faldas lápiz rosa pastel.

—¡Ay ridícula! —Exclamó Colette dándole un manazo en el hombro a Marinette y haciendo que la diseñadora soltar una carcajada estridente. —¡No seas estúpida! Yo no uso faldas lápiz.

—Ah, pero sí usas rosa pastel... —Dijo Marinette fingiendo demencia.

Colette la apuntó con el dedo y los ojos entrecerrados antes de tomar su shot de tequila y vaciar el contenido en un trago.

—¿Cómo la aguantas todos los días? —Le ladró a Luka cuando el muchacho se sentó a su lado y le abrazó la cintura, observando los dibujos y percatándose de los cambios sutiles de una chaqueta a la siguiente. —Es una odiosa.

—Me pongo rosa pastel cuando me lo pide. —Dijo Luka distraído, levantando una chaqueta y mostrándosela a Marinette. —Así me deja en paz pronto. Esta me suena.

—Es como la que hice para tu cumpleaños.

—¿Has vestido rosa pastel? —Soltó Andrée con expresión de desprecio en el rostro.

—¿Vas a replicar mi regalo de cumpleaños? —Murmuró Luka frunciendo el entrecejo, ofendido ante aquella posibilidad y haciendo a Marinette soltar una risa tintineante.

—No, bobo, claro que no. —Dijo la chica poniendo una mano en el brazo de su esposo y dedicándole una sonrisa amplia una vez que logró serenarse. —La que hice para ti tiene un diseño más complejo. Pero en esencia es parecida a esta por las mangas tres cuartos. Tu chaqueta tiene marca registrada, nadie puede replicarla sin pagarme por ello. Es única en su tipo.

—Comenzaba a dejar de sentirme especial.

—Cielo, cada prenda de ropa que he diseñado para ti es única, he quemado los patrones y bailado alrededor del fuego para pedir a los dioses que nadie lo copie.

Colette soltó una carcajada al escuchar aquello, y asintió una vez.

—Ya, ya recordé cómo hago yo para soportarla.

—¿Has usado rosa pastel? —Repitió Andrée, reclamando la atención de todos en la mesa.

Por un instante, no estuvo segura de si fue por la manera en cómo reclamó, por la expresión de confusión que tenía, por su insistencia con el tema, Marinette no pudo evitar recordar a Adrien al ver al rey de los reptiles exigiendo una respuesta como si fuera un niño pequeño que no quiere quedarse con la duda.

Y poniéndolo en perspectiva, Marinette sonrió de medio lado, pensando para sí misma que ahora comenzaba a comprender el por qué Luka los quería tanto, al rey de los reptiles y al felino de las calles.

—Rosa pastel. Sí —murmuró al final Marinette, sonriéndole a Andrée con dulzura mientras asentía una sola vez —, el delineado de una de las primeras máscaras que hice para Kitty Section tenía rosa pastel, violeta y azul eléctrico. En fin, ya conoces mi trabajo. Pero si quieres trabajar conmigo. —Dijo Marinette recogiendo todas las servilletas y guardándolas en su bolso. —Primero tienes que hablar con mi asistente personal y agendar una cita formal.

.

Falda recta, tacón bajo, cabello rizado de color rubio oscuro atado apretadamente en un broche de mariposa, la chica apenas y podía mantener un mechón rebelde lejos de su rostro, éste se negaba a ser dominado y le acariciaba la punta de la nariz constantemente, consiguiendo que ella resoplara para alejarlo de su rostro, ya que tenía las manos ocupadas. Abrazaba fuertemente una caja de cartón donde venían todas las cosas que había bajado de su vehículo ahora que le habían asignado un lugar de trabajo. La razón por la que apretaba la caja con vehemencia era porque se le había saltado el botón de la blusa, estaba segura de que había caído al fondo de la caja, pero debía llegar a su nueva oficina para poder sacarlo, coserlo iba a ser una tarea épica mientras sus lentes de marco grueso permanecieran sucios, y estaba segura de que se había olvidado del paño para limpiarlos en su guantera.

¿Qué más podía salir mal?

—¿Denisse? —Llamó Lena Baudín desde la puerta de su oficina.

—¿Sí? —Tartamudeó la chica mientras los lentes resbalaban hasta la punta de su nariz.

—Luka Couffaine vendrá en media hora para conocerte.

Perfecto.

Aquello sería un desastre.

.

Luka se había quedado helado.

Sostenía su teléfono en la mano y miraba la pantalla con un dejo de incredulidad en la mirada, preguntándose si el Caimán podía ser tan cínico como para haberle enviado las instrucciones del siguiente reto y estar hablando en serio.

Toda la clase había guardado silencio ante la expresión desencajada del profesor más sereno y más centrado del instituto. Ese grupo en específico había hecho hasta lo imposible para sacar a Luka de sus casillas, y momento a momento, el guitarrista había aguantado todo cuanto ellos habían intentado, demostrando tal dominio de sus emociones que los estudiantes comenzaron a considerar que no fuera humano.

Ahora estaban helados todos, al ver cómo el rostro de Luka fue deformándose hasta mostrar una mueca de rabia y desagrado.

La furia, la sed de venganza, las ganas de matar a alguien se apoderaron de él un segundo, quizás fue menos, pero el tiempo que aquella expresión duró en su rostro fue capaz de sumir al aula completa en un aura gélida y sepulcral. La expresión vino y se fue en un parpadeo. Luka guardó su teléfono y sus emociones para después, sonrió para sus estudiantes y aplaudió una vez, reventando la burbuja de pesadez y terror que había embargado todo.

—Bueno. Armonía. ¿Qué es la armonía musical?

Y su teléfono volvió a sonar.

Pero esta vez al abrir el mensaje, Luka soltó un suspiro seco, molesto, sí, pero cortante y controlado.

Lena Baudin: Esta tarde conoces a tu asistente, no puedo seguir trabajando contigo de esta manera, Luka. Necesito resultados y llevar el control de mis estrellas rebeldes. Un beso.

—Asistente... —Espetó.

—Jérôme... —Dijo un muchacho poniéndose de pie al fondo de la clase y levantando la mano. —La armonía es la relación y orden de notas musicales que hace referencia a la combinación de diferentes sonidos o notas que se emiten al mismo tiempo.

—Ahora dilo con tus propias palabras. —Soltó Luka divertido, bloqueando el teléfono y lanzándolo al fondo de su mochila para olvidarse de los mensajes el resto de la clase.

.

Marinette recibió la llamada de Luka y sonrió ampliamente, pidiendo a Judith que saliera con un asentimiento de la cabeza.

—Le enviaré el contrato a Andrée por la tarde. —Comentó al final la joven sonriendo.

—¿Qué pasa, cielo? —Murmuró Marinette poniéndose el manos libres y dirigiéndose hacia su restirador con una sonrisa, feliz de escuchar la voz de Luka, pero preocupada por su apremio.

Andrée quiere la placa de Maunier.

—¿Qué? —Espetó Marinette, confundida. —¿A qué te refieres?

Me enviaron la siguiente prueba por mensaje a mi teléfono. —Dijo Luka con hastío. —Parece que Andrée quiere demostrar que seguimos siendo los mejores en todo lo que hacemos, nos asignó un robo a cada uno, y a mí me encomendó la placa de Maunier. Quiere que la saque de la comisaría y la vuelva a meter el mismo día.

—¿Cómo pretende confirmar que hayan hecho los robos? —Murmuró la diseñadora dirigiéndose a la ventana y observando el patio principal de las instalaciones, la gente yendo y viniendo por todos lados, cargando rollos de telas, patrones a medio coser, agendas y dibujos nuevos.

No estoy seguro, siempre tiene espías por todos lados. Y no sería difícil infiltrar a alguien en la comisaría. Colette no salía de ahí en nuestra adolescencia, cada vez que Andrée necesitaba que alguien escuchara una conversación, la muy lista se ponía a grafitear las paredes de París.

—Ya veo...

Sea como sea, casi es tu hora de comida, no quiero molestar. Iré a Legend a conocer a una tal Denisse. Lena quiere que tenga una asistente, pensaba invitarte a comer, pero no sé si quieras ayudarme con esto y no sé cuánto me tarde en volver.

—No tengo problema con eso. —Dijo Marinette ampliando su sonrisa. —Si no estás lejos, me encantaría comer contigo, te extraño. —Admitió bajando la voz y sonriendo tímidamente, sintiendo que sus mejillas se sonrosaban ligeramente ante aquella confesión.

Pausa al otro lado. Marinette casi pudo ver la sonrisa que Luka había compuesto, vio perfectamente en su mente cómo Luka se paseaba una mano por el cabello mientras ensanchaba su sonrisa y bajaba la cabeza, un asentimiento personal, una confirmación para sus adentros puesto que él también se había sonrojado, pero nunca lo admitiría.

Abrígate bien. Nevará pronto.

Marinette colgó la llamada con una sonrisa bobalicona. Y pegó un brinco por el susto cuando la voz de Emilie resonó como un eco fantasmal desde la puerta de su oficina.

—Se nota que le amas.

—¡Emilie! —Exclamó Marinette llevándose una mano al pecho al ver ahí a la representante actual de la firma, con ambas manos entrelazadas frente a sí, la trenza colgando a un costado de su cabeza, su traje sastre color negro en contraste a la blusa blanca. La puerta estaba cerrada tras ella, así que Marinette dedujo que llevaba un rato escuchando aquella conversación. —Me tomaste por sorpresa.

—No era mi intensión. —Admitió la mujer avanzando medio paso.

Hacía tiempo, una semana o dos, que estar en presencia de Emilie daba cierto aire de peligro, no podía evitar el pensamiento de que estaba ante un depredador. Marinette había comenzado a sentir escalofríos cuando los ojos de aquella mujer, hermosa e impactante, la miraban fijamente, y no era falta de cariño o admiración, ella había hecho mucho por la firma y por Adrien cuando Gabriel había sido derrotado, pero algo estaba cambiando en ella, se había vuelto fría, solitaria, sigilosa, solía rondar por los pasillos supervisando el trabajo de las costureras, pero también había hecho por entrar a las oficinas de sus socios y compañeros en total sigilo, sorprendiendo a la gente con su presencia, como un fantasma.

—Saldré a comer. —Dijo Marinette llevándose una mano al pecho y serenando su respiración, tratando de llamar a la calma. —¿Quieres que traiga algo para ti?

—No, cielo. Estoy bien. Creo que comeré con Chloe el día de hoy. Venía a invitarte, pero parece que tienes planes.

—Sí. Me acostumbré a pasar tiempo con Luka desde la incapacidad, tendíamos a hacer juntos la mayor cantidad de cosas posible.

—Lo imagino. —Dijo Emilie con una sonrisa vacía, pretendía ser un gesto tierno, pero algo en sus ojos, helados como una mañana nevada, le advirtió a Marinette que aquello no era lo que pretendía ser. —Gabriel solía ser así de devoto conmigo también. Lo extraño ¿Sabes? —Admitió dejando ver algo de vida en sus ojos, como un relámpago, un momento de calidez. —Pero todos debemos pagar por nuestros pecados. —Dijo al final, para sí misma, desviando la mirada hacia la fotografía que Marinette tenía sobre su escritorio, la famosa primera selfie que había publicado al hacer oficial su noviazgo. —Disfrútalo todo lo que puedas, todo lo que dure este romance. Mereces disfrutarlo.

No añadió nada más, se dio la vuelta y desapareció, dejando a Marinette con un vacío terrible en el estómago.

.

Luka tenía ahora una oficina en Legend Records. Lena le había dicho que habían adecuado ese espacio para él por si quería quedarse alguna tarde a trabajar en su música, también podía adecuarla para los MG con los fans, como una base personal o como una bodega para sus instrumentos, para los días que fueran a grabar y no quisiera cargar con sus cosas.

¿La verdad? Luka prefería trabajar desde casa. Incluso desde el Liberty. Porque si bien era cierto que Anarka seguía viviendo en ese lugar la mayor parte del tiempo, también era cierto que habían adecuado el camarote que había pertenecido a Luka a manera de estudio de grabación para cuando ambos hermanos quisieran olvidarse del mundo un rato y componer.

Bueno, Marinette había comentado que quería adornar un poco aquel espacio vacío y convertirlo en un lugar que pudiera funcionar como refugio, así que había terminado comprando un par de muebles, cambiando el piso, puesto cortinas nuevas, un escritorio, el atril para la guitara entre otras cosas más. Luka había añadido una mesa para el café, obviamente una cafetera y un juego de tazas, sus bocinas, unos cuadros, un portarretratos donde aparecía una foto de Marinette riendo a carcajadas.

Sí, habían convertido aquella oficina fría y vacía en un estudio perfecto para huir del mundo. Y como Lena casi no pasaba tiempo en aquel edificio, ahora podían estar ahí a sus anchas.

Afuera de ese refugio había un apartado pequeño, un escritorio con su computadora, una repisa para poner cosas, un librero bajo y una mesita de café. Aquel lugar parecía más un lobby con su juego de sillones puesto en una esquina. Lena se la pasaba diciendo que era una pena que aquel lugar no estuviera bien aprovechado, que ver un rostro fresco recibiendo a la gente sería un toque sutil y divertido para ese piso del legend. Qué feliz se había puesto cuando le había anunciado a Luka que contratarían a una asistente para que trabajara como recepcionista para la oficina.

Y el guitarrista se había opuesto vehementemente a tener una asistente, pero Lena había insistido.

Entre las clases del conservatorio, el último concierto con Kitty Section, tus actividades ilícitas con los reptiles y lo que sea que hagas en tus ratos libres, tienes muchas actividades, más de las que puedes manejar. —Había dicho la representante, furiosa con Luka al haber recibido otra prórroga de las entregas. —Así que, o te haces a la idea, o haces berrinche. Denisse entrará a trabajar con nosotros te guste o no.

Luka se había quedado en el lobby del edificio, charlando con el recepcionista para acordar detalles para las visitas vespertinas y dar una lista de invitados que podían pasar a su oficina sin necesidad de hacer cita, mientras Marinette subió a poner café.

Qué sorpresa se llevó al llegar al baño de su piso y percatarse de la mirada nerviosa que la escrutaba a través del espejo, los ojos asustados y abiertos de par en par que la observaban, como un cervatillo frente a los faros de un vehículo en medio de la carretera.

—Hola... —Murmuró Marinette percatándose de las gotas carmesíes que brillaban en la punta del dedo de aquella joven, gotas que también le habían manchado el cuello de la blusa.

Denisse saltó en su sitio, como si la voz de Marinette la sacara del trance al que había sido sometida instantes atrás. —Perdón. En seguida salgo de aquí. —Dijo la joven bajando las manos y dejando caer la aguja hasta el suelo, haciendo un sonido tintineante y ligero que a la pobre asistente le pareció estridente y descontrolado.

—Permíteme ayudarte con eso. —Dijo Marinette con una sonrisa, localizando rápidamente el alfiler y sonriendo para la joven de cabello rizado mientras le extendía la mano para pedirle el botón. —No me sirve de nada saber coser si no puedo usarlo para una buena causa. —Añadió al final con otra sonrisa, consiguiendo que Denisse se relajara y asintiera.

—Me vendría bien una mano. Gracias.

—Me llamo Marinette, mucho gusto. Soy...

—La representante actual de la firma Agreste, lo sé. Me gusta mucho tu trabajo. —Murmuró Denisse avergonzada, un instante antes de que Marinette reconociera la blusa que ella misma había diseñado para la colección de otoño.

—Tú debes ser Denisse. Es un placer conocerte al fin.