RubyMoon . Li: Trabajar el título de reina oscura sin perder la naturaleza amable del personaje ha sido un reto, pero yo también me estoy encariñando mucho con esta nueva Marinette, no sabes la paz que me da saber que está cayendo todo en buen sitio, gracias por eso. Respecto a Luka, ya somos dos las que queremos uno de esos jajajajaja sé que todavía existen (espero), a ver qué sale, desde el primer lemon tenía ganas de hacer algo más tierno entre ellos, pero por cómo se habían ido dando las situaciones, no sé, no me parecía apropiado, ahora vi mi excusa perfecta. Espero explicar algo lo que pasó con Cobra en este capítulo, sí es algo que tengo muy a la vista. Ahora, respecto a la pedida, estoy nerviosa, quiero hacer algo especial para ellos, así que, esperemos que me dé la inspiración para todo, gracias por el comentario, nos leemos pronto.
TheBlacKat: Gracias por el comentario, la verdad es que ha sido un reto hasta ahora, pero saber que voy por buen camino siempre ayuda a reducir la tensión, pronto tendrán más confesiones, lamento la ausencia.
Manu: no tengo una opinión personal hacia Félix todavía, para hacer estas intervenciones he tenido que mirarme su capítulo de nuevo, así que no puedo decir que es un personaje que me guste o disguste, simplemente creo que sí lo voy a seguir utilizando, todavía no decido al respecto. Hay demasiadas cosas por planear. No hay capítulos nuevos, no planeo salirme del canon que ya establecí. Ya tenía tiempo planeando este lemon Adrigami para una amiga, y de paso, complacer a mis lectores, qué bueno que te gustara, nos leemos pronto.
Sonrais777: ¿Te doy un spoiler? Lee lo siguiente bajo tu propio riesgo. Sí quiero hacer un lemon Cobra y Multimouse, no me voy a quedar con las ganas de que la serpiente acorrale al ratón, y espero haberlo dejado clar con la intervención de Sass y Mullo, pero primero hay otras cosas que planear, jajajaja ya se me volvió costumbre escribir Lemon cada tantos capítulos, espero no demorar.
Scayue-Chan: Ya se lo tenían merecido, un lemon dulce. Creo que hice una relación muy picante entre ellos (cosa que me encanta), pero merecían sus cinco minutos milkey. Yay, ¿te induje entonces al Adrigami? Creo que ya te lo había dicho, pero Marianne me indujo a mí jajajaja. ¡Ay, también tú me tienes con emociones arriba y abajo, eres buena! Jajajaja pronto voy a tu oficina para asegurar los detalles de ese trato que me propones, tengo muchas dudas de cómo hacer la propuesta, pero algo se me ocurrirá, y estoy segura de que puedo contar con tu apoyo para esto, será trabajo en equipo y haremos de esto un momento diabético para bien.
Kami Inuzuka 120: Ayyyy! No sabes lo bonito que siento de saber que Colette está teniendo tan buen recibimiento. Cuando la planeé quería que fuera un personaje pasajero, pero le agarré cariño también, ya no puedo soltarla. Sé que este Félix no es como el de la serie, me costó mucho trabajo escribir la escena de la puerta, todavía en este capítulo nada, pero prometo que más adelante explico por qué fue tan blandengue. Sí quiero que le tema a Luka, pero también sé que es un adversario poderoso. Chat Blanc tendrá muchos guiños en la saga del templo, ya verás, pero primero quiero terminar con el torneo. De la compañía, ¿será que a Mari y a Luka les falta compañía? ¡Ay! Paciencia, es un tema que me han pedido mucho y pretendo abordarlo, pero primero necesito que termine el torneo y regresen del templo. Perdón por la longitud de los capítulos jajajja pero hay días que no sé dónde cortarlos. Y el 50 tenía que ser conmemorativo, tenía que valer la pena tanto capítulo. En fin. Nos leemos pronto.
Marianne E: Han sido días complicados, habría querido tener esto listo para darte algo de ánimos antes, pero no me daba la cabeza para más. Tuvimos otra baja en la familia, falleció la abuela de un amigo querido del trabajo, y pensaba que iríamos al funeral esta noche, pero no nos dicen nada, así que estamos esperando de nuevo. En fin. Sé que hemos tenido una racha medio mala, pero no hay mal que por bien no venga, espero. Ya sabes que me pongo optimista. Por si el amor existe para nosotras, o por si no, te dejo esta entrega con mucho cariño, esperando que sea un buen analgésico. Disfrútalo mucho y ya sabes que tienes una amiga de este lado del país que, a pesar de sus crisis, está dispuesta a recibir una llamada a las tres de la mañana. Te quiero y lo sabes, abrazos virtuales
Adrien y Marinette estaban sentados en una de las terrazas de aquel café, desayunaban mientras la charla se extendía entre risas y conclusiones, ¿hacía cuánto no tenían tiempo para reírse de verdad? Y, justo ahora, la mañana parisina (helada por la nevada nocturna, pero llena de luces cálidas que se reflejaban en los tejados rojizos y daban a la plaza un tinte irreal y hogareño), llegaba con la promesa de que no existía ninguna fuerza lo suficientemente poderosa o grande como para terminar con su felicidad.
—¿Qué fue ese gesto hacia Cobra? A todo esto. —Soltó por fin la joven con una sonrisa socarrona.
—Hay que guardar las apariencias. —Defendió el rubio en un gesto histriónico, muy característico del gato negro, consiguiendo que Marinette se desternillara en carcajadas; sin embargo, el muchacho recuperó una expresión más serena y suspiró antes de agregar. —Pensaba en que, si Andrée o alguien más estaba observando la pelea, si sospecha que Cobra está de nuestro lado entonces perderíamos un elemento para infiltrar.
—Muy listo. —Soltó Marinette, sorprendida de aquel razonamiento. —Y por lo visto también Luka pensó en ello. —Dedujo al recordar la actitud desafiante del portador.
—Volvió el bromance, cielo. —Dijo Adrien con orgullo.
—Voy dándome cuenta de eso. —Marinette suprimió un escalofrío al decir aquello, y luego soltó una carcajada. —Dios, Kagami tiene razón. En cualquier momento iremos de compras y ustedes huirán juntos.
—¿Kagami dijo eso?
—Sip. Ya nos la aplicaron una vez. —Apuntó la joven con un puchero. —Te recuerdo que los encontramos en el arcade matando zombies la última vez.
—Lo estaban inaugurando. —Defendió Adrien fingiendo ofensa. —Y nos pidieron un poco de publicidad. No sabía que Luka era bueno con los videojuegos. Te recuerdo que la última vez que jugamos…
—La última vez que jugó con ustedes, todavía no comprábamos el switch. Estuvimos jugando Smash hasta que fue capaz de vencerme.
—¿Te ganó? —Soltó Adrien incrédulo, socarrón.
Marinette forzó una sonrisa (más una mueca torcida), antes de añadir:
—Tal vez me dejé ganar.
—¿Con quién estabas jugando?
—Con Canela.
—¡No es posible!
—¡No digas nada contra ella! —Espetó Marinette amenazando a Adrien con el cuchillo para mantequilla, antes de untar su pan. —Es un personaje formidable.
El rubio soltó una carcajada sonora al ver la expresión feroz con la que Marinette había defendido a su avatar, pronto contagió a la diseñadora, que se unió a sus risas antes de dejar de nuevo el pan sobre su plato.
Y aunque cambiaron de tema un par de veces más, de pronto Marinette compuso una expresión sombría y murmuró:
—Me preocupa Emilie.
Adrien hizo una pausa larga, suspirando antes de dar un sorbo a su café y asentir.
—Pronto se hace otro aniversario de lo de mi padre, no me sorprende que esté actuando extraño. Lo de tu oficina me pareció excesivo, pero...
—Hasta siento extraño estar en mi oficina, ayer no me paré en todo el día.
—Sí, así se ha estado comportando con varias personas. —Admitió incómodo. —Al menos con los que sabemos o con los más cercanos, Chloe incluida. No me sorprende que quieras hacer Home office.
—Perdona, es tu madre, no debería estar diciéndote esto a ti.
—No te preocupes, yo entiendo. También conmigo ha estado rara. —Admitió el muchacho removiéndose en su sitio y mirando a su amiga con cierto aire de preocupación. —Creo que comienza a sospechar que iremos al templo, y está nostálgica.
—Ojalá pudiéramos hacer algo por traer a Gabriel de vuelta.
—No. —Murmuró Adrien sombrío, bajando la mirada y entrelazando sus dedos. —Las cosas ocurrieron así por algo, lo aprendí por la mala y no pienso volver a pasar por ahí.
—Nadie te culpa de lo que pasó. —Acotó la joven, posando una mano sobre las de Adrien, sonriéndole con dulzura para infundirle valor. —Todos tomamos nuestras decisiones y para fortuna de todos, pudimos solucionarlo a tiempo.
—Espero un día poder hablar de esto sin sonar crípticos. —Bromeó el muchacho entrelazando sus dedos con los de Marinette. —Oye, necesito pedirte un favor, pero primero tengo que mostrarte algo.
Marinette soltó un grito agudo y se paró de golpe al ver el anillo que Adrien le acababa de mostrar, no pudo evitar su fangirleo y tuvo que tranquilizarse cuando vio a un grupo de chicas suspirando mientras señalaban a ambos muchachos, componiendo sonrisas soñadoras y suspirando enternecidas.
—¿Cuándo se lo vas a proponer? —Gritó la joven sentándose y arrebatando el anillo a su amigo.
—Depende. —Dijo entre risas cuando Marinette le dio todas las vueltas posibles al anillo, analizando la joya y tratando de comprender toda su constitución.
—¿De qué?
—De cuándo Luka y tú tengan tiempo de apoyar esta noble causa. Digamos que quiero que sean mis padrinos de pedida, entre otras cosas.
Marinette levantó la mirada con los ojos anegados y una expresión de sorpresa.
—Cuenta con nosotros. —Exclamó la chica tomando ambas manos de Adrien.
.
—¡Qué mierda, Denisse! —Exclamó Luka Couffaine entrando a su oficina y azotando la puerta, consiguiendo que su asistente diera un salto en su sitio y rayase la hoja de lado a lado. —¿En qué maldito momento a Legend Records se le ocurrió firmar un contrato con XY?
—En el momento en que comenzaste a hacerme bullying. —Comentó ella tranquilamente, reagrupando sus hojas y sonriendo para sí misma, mientras Luka iba y venía por toda la habitación resoplando como un león enjaulado.
—Estoy en serio, Denisse. —Espetó el guitarrista mientras se revolvía el cabello con una mano, frustrado por la situación en la que estaba metido. —Una cosa es tener que ver a Xavier en la firma cuando va a cerrar tratos con Agreste y compañía.
—Con Marinette, contrató a Marinette para su imagen, no Agreste.
—Gracias. —Espetó furioso el muchacho. —No, ahora también tengo que lidiar con el niño bobo deambulando por las instalaciones. ¿Planeabas decírmelo?
—Sí… —Murmuró la joven tirando de uno de sus rizos, sonriendo divertida, burlesca. —Era mi venganza al hecho de que llenaras de miel mi crema para las manos. Aunque planeaba decirlo al estilo "it's a boy" pero lo descubriste algo.
—¿Perdón? —Musitó Luka, incrédulo.
—Sí, sí. Ya había mandado hacer el globo para que lo descubrieras así. —Exclamó Denisse gesticulando con las manos, dándole forma a un globo imaginario.
Luka tomó una respiración profunda, tratando de serenarse, paseando una mano por su cabello y rascándose la nuca.
—¿Cómo es que sigues trabajando para mi?
—No trabajo para ti, trabajo para Lena —anunció divertida la rubia mientras ponía en orden sus papeles —, por eso no me puedes despedir.
—Ah, si… —Gruñó el muchacho.
—Además, si no soy yo ¿Quién te va a soportar con todos tus berrinches y tus bromas pesadas? Marinette no cuenta. —Puntualizó la asistente al ver a Luka abrir la boca. —Ella no puede ser tu asistente ya que tiene sus propios éxitos.
—Es cierto. —Dijo Luka recuperando la jovialidad, dejándose caer en el sillón y alcanzando su guitarra. —En poco tiempo me has encontrado el ritmo.
—Y te he superado en un par de ocasiones.
Llamaron a la puerta. Denisse se levantó de un salto, sonriendo ampliamente al abrir y darse cuenta que se trataba de un mensajero.
—¿Denisse D'Epines? —Inquirió el muchacho leyendo la tapa de una caja enorme pero liviana.
—La misma.
—Firme aquí.
Luka se levantó, con la mirada llena de curiosidad al ver a la joven cerrando la puerta con el talón mientras levantaba la caja en sus brazos. Era tan grande que ocultaba todo el torso de la joven, así que Luka sonrió al ver que logró ponerla en el escritorio sin problemas.
—Ahora sí. —Dijo ella abriendo la tapa y dejando salir un globo de color negro con las palabras "New team" impresas en color violeta y verde, mismos colores de los listones que lo sostenían. —Pínchalo.
Luka soltó una carcajada ante el entusiasmo de Denisse, asiéndose de su plumilla metálica y avanzando a su asistente, que había comenzado a grabar.
—¿Qué chiste tiene si ya sé la respuesta?
—Oh, vamos. —Exclamó la chica con una sonrisa radiante mientras acomodaba su teléfono en la base para tener las manos libres. —Dame el gusto de ver tu expresión.
—Y guardarla para la posteridad. —Acusó el guitarrista apuntándola con la plumilla.
—Quiero que Mari vea esto. —Admitió la joven. —Se lo prometí.
—Así que son cómplices. —Soltó ofuscado. —Estas cosas cuestan una fortuna.
—Vale la pena. Créeme.
—Si gastaste tu primer sueldo con nosotros en un globo de "it's a girl", comienzo a asustarme. —Admitió entre risitas, tomando el listón para poder pinchar la goma sin problemas. —Cubre tus oídos, creo que es una X. —Exclamó golpeando el globo con su plumilla, con tanta fuerza como pudo, para hacerla reventar.
Sí. Papelitos violetas y azules salieron volando en todas direcciones, pero lo que dejó a Luka helado fue el hecho de que había papeles impresos con las palabras "nuevo sencillo" escritas dentro.
—¡No jodas! —Espetó Luka, incrédulo.
—¡Sorpresa! —Gritó la chica lanzando papelitos con las manos mientras componía una sonrisa radiante. —Lena quiere que grabes un sencillo con XY.
—No jodas. —Repitió más lento, apuntando el piso con el dedo mientras caminaba hacia Denisse con aires amenazantes, mientras la chica sonreía poniendo sus puños en las caderas con aires socarrones. —Mi contrato exigía catorce canciones como solista, cosa que ya cumplí.
—¿Peeerdoooon? —Espetó Denisse perdiendo toda la postura, quedándose un momento con la boca y los ojos abiertos en demasía, incluso sus lentes de marco grueso se deslizaron hasta la punta de su nariz en armonía perfecta con su incredulidad. —Ni siquiera me mandaste la última canción del disco, ya llevas cuatro días de retraso.
—¿Cuatro? —Comentó Luka confundido, torciendo el gesto. —¡Ah! —Exclamó como si recordara algo. —Cierto, el sencillo. Te envié la canción a tu correo.
—Luka, he estado revisando mi correo día y noche esperando que me envíes esa información y...
—Adivinar tu contraseña fue una tarea realmente sencilla —sentenció el guitarrista cruzándose de brazos mientras recuperaba el autocontrol, sintiendo que aquello había sido una venganza automática —, me aseguré de que cayera en la bandeja de no deseados para ver cuánto tiempo tardabas en darte cuenta de ese hecho.
Por un instante, Denisse tembló de la rabia, pero luego sonrió recuperando la calma, cruzándose de brazos en un gesto de autosuficiencia.
—Muy bien. —Tomó una respiración profunda y se dirigió a su teléfono, dándole la espalda a Luka mientras abría sus mensajes. —Si así vamos a jugar...
—Denisse... —Llamó Luka con voz calmada, acercándose lentamente hacia su asistente como si se tratara de un animal peligroso. —¿Qué estás haciendo?
—Nada, me aseguro de proteger lo que tengo para vengarme de ti.
—Denisse, juro que te despido.
—No trabajo para ti. —Alardeó la joven bloqueando el teléfono y sonriéndole a Luka. —Así que dile a Lena que no me quieres de asistente y me convertirá en tu sombra.
Y sin decir más, tomó sus papeles y salió de la oficina, dejando a Luka pasmado en su sitio.
El muchacho habría salido de su oficina en busca de venganza, de no ser por la llamada entrante de Marinette.
—Hello babe… —Murmuró el guitarrista en medio de un suspiro.
—Wow, eso suena como que llegó el globo. —Comentó divertida la chica.
—Sí. —Espetó el guitarrista con cierto aire de desprecio. —Muy graciosas ustedes dos.
—Oh, vamos cariño. No te enojes por favor. —Pidió Marinette con suavidad, en aquel tono de voz que era capaz de llamar a la calma a Luka. —Sabes que no es con afán de molestar. O sea, que si es por molestar, pero no esperábamos hacer tanta mella.
—Mella, no me hace gracia que tu fan número uno vaya a grabar con nosotros.
—¡Qué exagerado eres! —Exclamó la chica con una sonrisa radiante. —No es mi fan número uno y en seguida te lo pruebo.
Luka sonrió al escuchar el click de la cámara y se despegó el teléfono para poder abrir sus mensajes. Una foto de XY en la oficina general de Marinette. Lo primero que el muchacho hizo fue componer un puchero, molesto de darse cuenta de que el rubio de nuevo estaba rondando la firma con Marinette ahí, y luego abrió los ojos, sorprendido por el hecho de que el joven parecía estar coqueteando con Chloe mientras ella reía, sonrojada.
—Esa no me la esperaba. —Admitió sonriendo, sorprendido.
—Lo sé. Es extraño. En fin —dijo al final en medio de un suspiro —, llamaba para decirte que voy a salir temprano el día de hoy. ¿Tienes clase por la tarde?
—Sí, voy a cubrir a una colega, salgo a las cinco y tengo cita con Remi. ¿Quieres acompañarme?
—¿El de los tatuajes? Vamos, quiero cotizar mi siguiente incursión a la tinta.
—¿De verdad? —Soltó Luka con entusiasmo. —¿Qué será esta vez?
—Sorpresa. En la tarde te veo.
Luka suspiró resignado, asintiendo para sí mismo. —De acuerdo.
—Traigo el carro, ¿paso por ti al conservatorio o traes la moto?
—Pasa por mí, por favor. Caminé hasta Legend Records esta mañana.
—Te veo en un rato entonces. Te amo, Luka.
El muchacho sonrió con las mejillas sonrosadas mientras avanzaba hasta el ventanal y recargaba un brazo contra el marco del muro. No supo que responder. Por un momento se quedó en blanco, sólo fue capaz de soltar una risita cargada de nerviosismo y, por qué no, un poco de pena.
Por largos segundos, sólo se escuchó la respiración de ambos amantes a través del teléfono, aquello fue el único indicador de que seguían en la línea, ambos sonriendo embelesados por el cariño del otro. Al cabo de un rato, Luka ensanchó su sonrisa y murmuró:
—¿Cómo es posible que puedas hacerme trastabillar así?
—¿Será por el sentimiento mutuo?
—Te amo también. —Murmuró Luka en medio de un suspiro, apreciando la ciudad por la ventana. —Te veo en un rato.
Y ambos colgaron al mismo tiempo, demasiado acostumbrados a esa rutina que parecía nueva y al mismo tiempo se sentía bien establecida.
Luka se quedó viendo el fondo de pantalla un poco más, sonriéndole a la fotografía que tenía de Marinette distraída, una foto que le habían tomado tras bambalinas casi un año atrás, el día de la pasarela en la que habían hecho público y oficial su noviazgo. La chica miraba al escenario, los flashes relucían al fondo, la gente apenas y se distinguía, pero ella sonreía, nerviosa de saber que sería la primera pasarela en la que saldría con Luka, sabiendo que sería la noche en que haría oficial su relación con aquel guitarrista.
—¿Pienssass decsirle lo de Erik? —Murmuró Sass flotando hasta Luka, sonriéndole a su protegido con picardía.
—No lo sé. —Admitió el muchacho mirando al kwami con una mueca de confusión. —Ella conoce a Erik, seguro que le va a reconocer, así que, si pregunta al respecto, pretendo ser sincero. Pero no quiero decirle nada si no es necesario, para no poner en riesgo a Erik.
—Deberiass ponerla bajo avisso.
—Ella es fuerte, Sass. No necesita ser puesta bajo aviso, después de todo, ella es...
—Tu reina osssscura, lo ssé.
—Iba a decir Heroína de París. —Admitió Luka sonriendo de medio lado, sintiendo algo cálido subir por su pecho y llenarle el alma. —¿Desde cuándo la llamas así?
—Dessde que esstá orgullossa de sserlo. —Comentó el kwami sonriendo. —Ella ssigue ssiendo la missma Marinette de ssiempre, dulcse, inoscente, amable, pero también sse ha vuelto una fiera indomable que puede sser calma y tempesstad.
—Qué lindo.
—En el momento en que comprendió que podía sser luzs y ossscuridad al missmo tiempo, comenzsó a portar con orgullo el título de reina. Dessssde entoncess la llamo asssssí.
—Comprendió todo... —Murmuró Luka sonriendo. —Vamos al conservatorio, tengo que decirles a mis estudiantes que hay varios que van a reprobar.
—¿Vass a reprobar a tuss esstudiantess?
—No. —Soltó Luka divertido, enfundándose en su chaqueta y echándose al cuello una bufanda tejida a mano. —Hoy es noche de micrófono abierto en el Chat Lunatique. Observa y aprende.
Luka salió de su oficina y sonrió al ver a Denisse encorvada sobre su computadora, con el entrecejo fruncido mientras analizaba el aumento en las interacciones de redes sociales con cierto aire obsesivo compulsivo.
—Ven a ver esto. —Pidió la chica agitando su mano, sin despegar la vista de su ordenador. —Las visitas subieron desde la última vez que...
—Que me presenté en el Chat. ¿Vamos al gato esta noche?
—¿Qué? —Soltó Denisse levantando la mirada por fin.
—Voy al conservatorio, tengo una clase que dar, y después voy a comer con Mari, pero esta noche habrá micrófono abierto en el Chat Lunatique, mis estudiantes tienen que ganar unos cuantos puntos extras, así que voy a ir a cantar un par de canciones que pueden servir para promocionar el disco. Digo, tú eres la experta en estas cosas, ¿no?
—Perfecto, dile a Mari que la veo en la noche.
.
El sonido de la máquina llegó a él, música para sus oídos, toda su piel reaccionó ante la memoria muscular de los tatuajes que se había hecho a lo largo de su vida; recordaba el primero, el de su espalda, las letras góticas rezando "La vie en rose" de un color negro desteñido. Ese era el tatuaje que quería retocarse ese día, aunque la cita con Remi era la excusa para convertirse en un observador.
Sass había preguntado si él le diría a Marinette que sería observador de la primera prueba de Erik, él también tenía que robar y devolver un objeto preciado, en su caso, la máquina principal de Remi, la persona que lo había enseñado a tatuar.
—¡Qué lindo es verte por aquí, Couffaine! —Exclamó Remi al ver entrar a Luka. —Desde que te casaste, ya no te paras en este lado de la ciudad.
Marinette ya había llegado, sonreía para el muchacho con picardía, media sonrisa de satisfacción mientras terminaba el diseño de su tatuaje en la computadora del tatuador.
—¿Quieres echarle un vistazo? —Murmuró la chica antes de hacerse a un lado y dejar a Luka tomar su lugar.
—¿Qué es esto? —Murmuró el muchacho sorprendido, percatándose de que veía su propia caligrafía en la pantalla. —¿De dónde lo sacaste?
—De tus partituras. ¿No te gusta? —Comentó la joven haciendo una mueca antes de sonreírle a la pantalla. —Me lo pondré en la muñeca, del lado izquierdo.
—¿Te vas a tatuar nuestra canción con mi letra y me preguntas si no me gusta? —Murmuró ofendido, ensanchando la sonrisa y acercándose a besar la mejilla de su esposa.
La campanilla de entrada sonó y Remi levantó la mirada, pero volvió a su trabajo al darse cuenta de que Erik era la persona que había entrado.
—Hoy es un día de sorpresas. —Soltó el tatuador con una sonrisa mientras seguía perfilando el tatuaje. —Siéntate y en seguida estoy contigo.
—Sólo vengo a curiosear, quiero cotizar un tatuaje.
—Te escucho. —Murmuró Remi frunciendo el entrecejo.
—Estaba pensando en algo grande. Veinte centímetros, tinta negra, azul y verde.
—No es nada nuevo, no sería la primera vez que te tatúas algo de esa magnitud. —Murmuró Remi como si aquello no tuviese importancia. —Si es de muchas líneas, entonces el costo sube.
Un sonido, un mensaje entrante.
Erik sacó su teléfono y sonrió ante el mensaje, asintiendo para sí mismo.
—Vuelvo en una hora.
—Seguro. —Exclamó Remi sin levantar la mirada, pero agitando una mano en dirección al muchacho. —Te vemos más tarde.
Luka sonrió sacando el teléfono, redactando un simple "Lo hizo", que envió a Andrée con orgullo.
—¿Qué fue eso? —Murmuró Marinette cuando Remi salió del estudio para acompañar a su cliente hasta la puerta. —No creas que no lo vi.
—Y por eso estoy orgulloso de ti. —Admitió Luka terminando de perfilar el trabajo digital, antes de tomar en sus manos una de las máquinas para tatuar. —¿Puedo?
—¿Tatuarme tú? —Murmuró Marinette pasmada, sin aire.
—Yo mismo lo enseñé a hacerlo. —Exclamó Remi volviendo a su lugar, sonriendo con orgullo ante la mirada de incredulidad de la joven. —Así que pongo mis máquinas en sus manos, si quieres dejar que te tatúe.
—Mi tatuaje favorito. —Murmuró Marinette sonriendo con el corazón encogido. —Sería maravilloso que tú lo hicieras.
—¿Confías en mí? —Murmuró Luka sonriendo de medio lado, ladeando el rostro con una mueca socarrona y pretenciosa.
Conocía perfectamente la respuesta de su esposa, después de todo cuanto había ocurrido el último año y meses, ellos habían aprendido a poner sus vidas en las manos del otro, aunque un tatuaje podría parecer poca cosa o ser una de las cuestiones más importantes de su vida.
Marinette extendió su muñeca y sonrió componiendo una mueca cargada de coquetería y soberbia, como desafiando a Luka.
—Te confiaría mi vida, ¿por qué no confiarte también mi piel?
