Dessirenya: Amo los tatuajes y Luka tatuado es una cosa, pero Marinette, eso también tiene que tener más protagonismo

Skayue-Chan: Quiero seguir dándoles momentos dulces a estos dos, pero va a ser hasta que regresen del templo. De hecho, este capítulo es un guiño a su La vie en rose, digo toda la historia han sido guiños jajaja, pero este es el más grande de todos. Ya, mañana tenemos más holgado el evento, así que voy a poder leerte, ya tendrás mis fangirleos por inbox.

Sonrais777: Emilie es un tema, quiero seguirlo abordando, se supone que esta historia terminaba hace como tres o cuatro arcos jajajja y aquí seguimos, con el cap 52. Todavía tengo mis dudas con XY, pero a ver si sale

Manu: No sé si me de tiempo el año para escribir otro lemon, para ser honesta me cuestan algo de trabajo, y si hago uno nuevo, no será con Felix, todavía no lo tolero como personaje jajaja perdón, aunque, pronto verás más de él.

Kami Inuzuka . 120: Estoy algo atorada con el torneo jajajaja, tengo una idea de la siguiente prueba que tienen que pasar, pero tengo que sentarme con mis seis neuronas y con mis tres asesores del caos a planearlo bien jajajaja, sea como sea, espero que les guste el resultado

Marianne E: Aunque te estoy contestando esto mientras ya lees la historia, que sepas que sigo haciendo guiños a tu historia, ha dejado estragos en mi alma, de verdad me marcó La vie en Rose, gracias por escribirla, ahora, AUXILIO, necesito planear el torneo jajajajaja


—Te confiaría mi vida. —Dijo la joven con una sonrisa radiante, pero mirada lasciva, entrecerrando los ojos y ladeando el rostro. —¿Por qué no confiarte mi piel?

—Demonios. —Espetó Remi en medio de una carcajada. —Eso sí que fue sugerente.

—Entonces doblemos la apuesta. —Respondió Luka tomando la mano de Marinette para poder besarle la muñeca sin soltarle la mirada.

—Te escuchó.

—Déjame hacerlo a mano alzada.

—Ah, no. No en mi estudio. —Espetó Remi con el ceño fruncido. —No voy a permitir que pongas en ridículo el nombre de mi estudio.

Luka soltó una carcajada y levantó la vista hacia su amigo, levantando las manos en señal de rendición.

—No hablaba de la máquina. Hablaba de escribir su muñeca y tatuar con base en eso.

Marinette soltó una risita por lo bajo ante la expresión de sorpresa de Remi.

—Después de todo —continuó Luka sonriendo con dulzura para su esposa —, es mi letra.

Marinette suspiró una vez antes de alcanzarle a Luka una pluma azul y volver a poner la muñeca a su alcance.

—Haz tu magia.

Luka trazó la L con cuidado y luego miró a su esposa. Sonriendo con picardía.

—¿Puedo escribir mejor mi nombre?

—¡Luka! —Espetó Marinette jalando la muñeca y soltando una carcajada.

—Es broma. —Murmuró el muchacho extendiendo una mano.

Luka trazó la frase y compuso una mueca ante el resultado, pero Marinette sonrió asintiendo, cuestión que hizo a Luka suspirar antes de buscar los guantes y sostener la máquina.

No pudo evitarlo. Algunas muecas de dolor escaparon de su control, la muñeca parecía ser un lugar sensible para tatuar, pero Marinette tenía una sonrisa radiante, enamorada, un poco boba. Jamás había visto a Luka tan concentrado y tan quieto al mismo tiempo, su expresión era inescrutable, hermética, mecánica, pero se suavizó cuando la chica movió los dedos arrancando un destello al anillo de compromiso.

Luka dejó escapar una risita antes de levantar la mirada.

—Es cierto, no estoy tatuando a cualquiera.

—No. —Respondió la joven imitando aquel gesto. Aquella sonrisa. —No a cualquiera.

—Tal vez debería enseñarte a tatuar. —Dijo el muchacho quitándole importancia a aquel hecho. —Así tú podrías hacerme el siguiente a mi.

—¿Me confiarías eso a mí?

—Te confié mi plumilla favorita a los dieciséis. —Murmuró distraído, como si aquello fuera un gesto insignificante. Volvió la mirada a la muñeca de Marinette, manos a la obra, antes de seguir hablando. —Te entregó mi vida cada día, y mi cuerpo cada noche, mi alma gira en torno a tu risa. Dejar que me tatúes sería un acto más de devoción. —Volvió a levantar la mirada. —Sólo a ti te sirvo, Petit. Mi vida te pertenece.

—Luka… —Murmuró la chica sin aliento.

—Dejar que me tatúes no es nada en comparación… Después de todo, Je t'aime plus que toute autre chose…**

Incluso Remi suspiró ante aquello, y aquel ruido regresó a ambos portadores a la realidad. Soltaron una risita nerviosa y volvieron la atención al tatuaje.

¿Por qué de pronto se habían convertido en dos colegiales enamorados?

Remi miraba divertido la escena, había filmado a los muchachos con su teléfono, mandando los fragmentos a Luka por whats. Incluso él había suspirado un par de veces al ver las sonrisas cómplices que ambos enamorados se habían dedicado cada tantos minutos, algunas por los respingos de Marinette, otras cuantas por la música, puesto que Luka había puesto su teléfono y ambos se habían colocado un audífono para no quitar la música de Remi de las bocinas.

—Au… —Murmuró Marinette con una sonrisa dulce, llamando la atención de Luka y haciéndole levantar la mirada hacia su esposa.

Luka sonrió cantando en voz baja lo que sonaba en sus audífonos.

Give your heart and soul to me, and life will always be…

La vie en rose… —Cantaron al unísono con los últimos acordes de la canción y con los últimos trazos de tinta.

—Si lo hubieras planeado así… —Murmuró la joven suspirando.

—Lo sé, no nos habría salido tan bien.

—¿De qué me estoy perdiendo? —Soltó Remi enderezándose en su sitio, moviéndose como si tratara de tener mejor vista.

Marinette levantó la muñeca y sonrió ante la risita de Remi. Su piel ahora lucia la apretada caligrafía de Luka en un color verde opaco, del mismo tono de los ojos de Viperion, rezando La vie en rose de forma elegante.

—Pensé que retocaríamos tu tatuaje, pero esto definitivamente se va a mi insta para publicidad. —Anunció Remi mostrando la última fotografía que había tomado.

Marinette sonreía radiante mirando a Luka, él sonreía de medio lado sosteniendo la muñeca de Marinette con firmeza mientras pasaba la máquina sobre su piel, concentrado, sí, pero sonriente también.

—Ink&Skin. —Soltó Luka divertido. —El lugar donde tatúan las estrellas.

—Ay mira. —Exclamó Marinette divertida. —Algo bueno se te ha pegado de juntarte con Denisse.

—Muy graciosa. —Soltó Luka refunfuñando, el muchacho ensanchó la sonrisa y miró la hora. —Bueno, Remi. Creo que tendré que agendar para la siguiente semana.

—Una lástima, me gusta mucho tu cliché. —Se burló Remi con media sonrisa. —Ahora es un cliché compartido. —Añadió amablemente al repasar las letras en la muñeca de Marinette. —¿Puedo? —Dijo mostrándole el celular con la cámara.

—Claro.

Luka sacó la cartera y le tendió un par de billetes al tatuador con una sonrisa, mientras Remi hacía algunas fotos al tatuaje.

—Por la renta del equipo y por la tinta. —Dijo el muchacho insistiendo con el pago.

—Hiciste tú el tatuaje. —Debatió Remi rascándose la nuca, dudando entre aceptar o no el dinero.

—Y tú me cobraste a la mitad el último tatuaje. Dale.

—Ay, Luka… —Murmuró Marinette enternecida.

Remi hizo una mueca y meneó la cabeza, dudando un momento más, pero al final recibió el dinero y negó con la cabeza.

—Muy bien. Pero la primera lección de Marinette va por mi cuenta, si la chica quiere aprender a tatuar.

—Será divertido. —Comentó ella mientras Luka le ponía el adherible en la piel para proteger el tatuaje.

Marinette le dedicó una mirada pesada a Luka, una advertencia de que tenían una charla pendiente, cuestión que hizo al guitarrista asentir y reír por lo bajo.

Si, el plan era abordarlo saliendo de Ink&Skin, acribillarlo con preguntas hasta que no le quedara de otra, más que responder. Marinette nunca imagino que Luka la encararía con la picardía grabada en la mirada, mientras sacaba de nuevo la cartera y le ofrecía el contenido.

—Escucha… —Dijo el guitarrista poniendo el dinero en manos de Marinette. —Esta es oficialmente la primera navidad que vamos a pasar juntos, marido y mujer, viviendo en la misma casa.

—Sí. —Remató la chica con sarcasmo. —La primera navidad que pasamos siendo novios, tenias una gira con Kitty Section. Lo bueno es que invitamos a Anarka a cenar con nosotros ese día, así no lo pasó sola.

—Dame algo de crédito. —Pidió el muchacho llevando una mano al bolsillo y levantando el rostro en un gesto de fingida ofensa. —Nunca pasaba navidad en casa. No me gustaban las fiestas.

—Nunca me has dicho por qué.

Luka suspiró apretando la boca.

—Tal vez luego. —Murmuró. —La cosa aquí es que no tengo adornos navideños.

—¡Jo! No me digas. —Exclamó divertida parándose en jarras.

—Y quiero… —Espetó tomando el rostro de la chica. —Quiero que decores nuestra casa.

—¿Qué? —Murmuró la chica, sin aliento.

—Gástalo todo. Compra los adornos a tu gusto, luces, esferas, lo que tú quieras. Sorpréndeme.

—Luka… —Repitió Marinette enternecida. —No quiero decorar sin ti. La casa es nuestra.

—Hey, en la semana iremos juntos a comprar más cosas, pero por hoy, adelántate sin mi.

—Tú estás buscando la forma de deshacerte de mí. —Acusó Marinette luchando contra las ganas de llorar por la cantidad de emociones que sentía en ese momento.

—Sí, la verdad si. —Luka tomó el rostro de Marinette entre sus manos y plantó un beso dulce, tímido, casi infantil, sus labios tomaron la boca de Marinette con la familiaridad y comodidad de toda la vida, buscando hacer de aquel beso algo nuevo antes de dejarle ir. —Pero prometo darte una buena explicación esta noche.

—Entonces te alcanzo en el gato. —Murmuró la chica antes de besarle la punta de la nariz y sonreír, sonrojada.

—No llegues tarde.

Marinette depositó un último beso en la boca de Luka antes de alejarse unos pasos, contoneando las caderas con cadencia y coquetería.

—¡Mari! —Llamó Luka metiendo la mano a un bolsillo. —¿Cómo llevarás las cosas a casa si…?

Luka se golpeó el costado al sentir el bolsillo vacío, cambió su atención al otro lado y levantó la cabeza, pasmado al escuchar el tintineo metálico de las llaves del auto. Luka abrió la boca, pasmado, decir que su mandíbula tocó el piso es poco, no salía de la sorpresa. ¿Lo acababa de robar su propia esposa?

—La alumna superó al maestro. —Canturreó la heroína antes de girar y seguir avanzando por la calle.

—De pronto —dijo Sass en el oído de su portador —, domadora de ssserpientess no ssuena tan dessscabellado.

—Muy gracioso.

.

Luka llegó a Les Reptiles sin hacer mucho revuelo, se sentó a la barra para pedir un trago (sí, whisky) y miró en dirección al trono vacío de Andrée, esperando el mensaje de texto para las indicaciones de la siguiente eliminatoria. Todavía había sangre en el piso de la pelea que se había suscitado horas antes, una primera prueba para otros reptiles menos respetados.

Luka soltó una risita burlesca y levantó su vaso en dirección a Erik al verlo lleno de golpes, pero con una sonrisa triunfal en el rostro.

Erik respondió al brindis enarcando una ceja, admitiendo derrota y haciendo las paces con aquella leyenda invicta.

—Hello tricky boy. —Exclamó Colette sentándose al lado de Luka y azotando su caballito con tal violencia en la barra que algunas gotas de tequila se desperdigaron en la superficie pulida.

—¿O prefieres Golden boy?

—Muy divertida. —Soltó Luka, mordaz.

—¿Tampoco te gusta Golden Boy? —Exclamó Luka fingiendo sorpresa. —Bueno, ¿Hay un apodo de Andrée que te guste? ¿O es algo con Golden Boy?

Golden Boy es la versión Fancy para no llamarme directamente "Elegido". Así que sí, sí tengo algo con Golden Boy.

—¡Oh! —Exclamó la chica divertida, comprendiendo al fin las muecas que el muchacho solía componer cuando Andrée lo llamaba así.

—¿Hay nuevas?

—Síp. De hecho sí. —Murmuró la chica girando en su asiento para encarar al bar y poder analizar a todos los presentes. —Me llegó un mensaje esta tarde. Los supervivientes tenemos que hacer equipos de tres personas a partir de ahora.

—¿Equipos de tres?

—Las siguientes pruebas serán en equipo. Y quieren que nos organicemos entre nosotros.

—Sabes que eventualmente harán que se peleen entre ellos ¿verdad? Harán que peleemos entre nuestros equipos.

—Lo sé. Pero elegir bien los equipos haría que duremos más en la competencia.

—Tienes razón.

Luka lo pensó durante largos minutos, observando el líquido ambarino que comenzaba a sudar el vaso, observando la grieta que se había abierto en sus hielos, dudando mucho entre trazar una estrategia o dejar la historia correr.

—¿Y si te digo que hagamos equipo? —Murmuró Luka antes de acabar con el contenido de su vaso.

—Diría que es una pérdida de tiempo. —Admitió Colette. —Quisiera una oportunidad para acabar contigo.

Luka soltó una carcajada al escuchar su sinceridad.

—¿Y no prefieres enfrentarte a mi uno a uno? No sabes si tu equipo resulte mediocre ante mí.

—Casi cualquiera resulta mediocre ante ti. —Se quejó la chica mirando a Luka con el ceño fruncido. Ensanchó su sonrisa. —Luka ¿Por qué iniciaste a salir conmigo?

—¿Es en serio?

—Sí.

Luka suspiró profundo, poniendo en orden sus ideas, tratando de entender a donde trataba de llegar Colette con aquello. El muchacho sabía que ella haría esa pregunta alguna vez, se había mentalizado a escucharla, pero nunca tuvo corazón para trazar una respuesta, ni siquiera en su mente. Así que sonrió y cruzó miradas con Colette, dándose cuenta de que la chica sonreía amable.

—Vi… vi algo de luz en ti. Tenía la esperanza de contagiarte un poco de bondad y convertirte.

—Soy la reina de las serpientes, Luka. No hay nada por convertir. —Espetó la chica vaciando su shot.

—Mientes. —Murmuró Luka sonriendo. —Marinette lo consiguió. Ella logró sacar lo mejor de ti aunque no quieras creerlo.

Colette se quedó observando su vaso, vacío. Luchó contra ella con todas sus fuerzas, pero la sonrisa terminó apoderándose de su boca y la guitarrista suavizó su mirada.

—Me sentía menos corrupta a tu lado. —Admitió. —Como si mi alma tuviera salvación. Entre tú, Marinette y Jeany han logrado hacer que me sienta… digna.

—¿Digna?

—Muy bien, Luka. —Espetó la chica enderezándose y dándole la espalda. —Hagamos equipo y dejemos que el tercer miembro sea sorpresa.

—¿Tercero?

—Debemos ser tres, pero no tenemos derecho a elegir. En fin. Iba para el Chat, ¿vienes o qué?

.

Marinette básicamente arrastró a Denisse fuera de la oficina, trayéndola consigo para alejarla del trabajo, aunque estaba segura de que, en cuanto viera a Luka en escena, se le ocurrirían al menos dos maneras diferentes de promocionar el disco en redes sociales en ese rato.

Valía la pena soñar y creer que Denisse sabía divertirse fuera del horario laboral, pero estando su... asistido presente... bueno.

El lugar estaba atiborrado de gente, todos aglomerados en sus mesas comentando el último desplante de histrionismo que habían visto minutos atrás.

—¡Gloria a Dios! —Gritó Colette abriéndose paso entre la gente hasta Mari y tomándole la mano antes de comenzar a jalonearla. —Pensé que no llegarías a tiempo.

—¿A tiempo? —Repitió la joven confundida mientras Denisse se asía con fuerza de su brazo y caminaba apretada entre las personas que se movían sorteando las mesas.

—El rey caimán y el rey de las serpientes. —Exclamó Colette rodando los ojos como si aquello fuera obvio y ella estuviese harta de Marinette.

Denisse consideró seriamente alzar la voz para apelar por un poco de respeto cuando vio a su amiga reír discretamente. Aquello sólo podía querer decir que ese comportamiento era habitual en la pelinegra que las arrastraba hacia una mesa del bar.

—¿Luka no tiene mesa? —Murmuró Marinette viendo que Nino estaba en la sintetizadora sonriendo descaradamente, asintiendo ante las indicaciones del guitarrista.

—Sí, pero tendrán mejor vista de esto desde la nuestra, ya que se bajen te mueves si quieres. Pero quiero verte la cara cuando te de la nueva.

—¿La nueva?

La voz de Luka llenó las bocinas un momento, un llamado a la gente, la música comenzó, ritmos y arias entrelazadas de manera digital mientras el guitarrista levantaba las manos, incitando a la gente a aplaudir.

Cold as a valley
Where I lay my head

—¿Rey caimán? —Espetó Denisse, confundida y consiguiendo que Luka levantara una mirada en dirección a las tres chicas, que ya se habían acomodado.

Luka le dedicó una mirada lasciva a Marinette cantando el siguiente verso, pero luego volvió la atención a toda la audiencia, recordándose a sí mismo que esa noche tenía que conseguir que la gente saliera enardecida para las propagandas de redes sociales.

Cold as a woman
On another man's bed

Down in the forest
With the devil in me
I remember the looks on their faces
Through the sycamore trees

Ain't no chariots of fire
Come to take me home
I'm lost in the woods
And I wander alone

No fue hasta el coro que Marinette se dio cuenta de que Andrée había estado de pie al lado de Nino, también con su propio micrófono en la mano, agitando su cuerpo al ritmo de la música, sonriendo de medio lado orgulloso de su amigo y de la manera en que era capaz de convertir la calma en tempestad. Seguía siendo el elegido, sólo tenía que verlo.

El coro se alzó y ambos muchachos se movieron por todo el escenario, sosteniendo los micrófonos cerca de sus bocas, y moviendo la mano disponible, llamando al caos y al frenesí.

Hellfire, hellfire
Take my soul
I'm waiting, waiting
I'm ready to go

No. Ni Marinette ni Colette se percataron de que Denisse se había quedado mirando a Andrée con la boca abierta. La joven pasó saliva discretamente al ver la manera apasionada en la que aquel desconocido se movía por todo el espacio, como si aquel sitio le perteneciera.

Mothers, children
Lock your doors
I'm waiting
I'm ready to go

De pronto, el apodo de Rey Caimán cayó en su lugar. Denisse sabía perfectamente que Luka era el rey de las serpientes, en los barrios bajos no dejaban de llamarlo elegido de las calles, pero había habido un apodo que le había llamado la atención como ningún otro.

Luka "La serpiente" Couffaine.

Así que ver al otro cantante en el escenario fue toda la confirmación que necesitaba.

—El caimán... —Murmuró, anonadada.

Sí, fue Andrée quien tomó dominio de la melodía mientras Luka retrocedía en su sitio, bailando. Si bien era cierto que Marinette ya lo había escuchado cantar y sabía que era bueno, Denisse jamás se imaginó que el amor a primera vista era para ella.

Burn in an alleyway
Through a dead end street
Murdering promises that I just can't keep

Sí, amor a primera vista, Denisse no se dio cuenta de aquel hecho; en un futuro, cuando tratara de hacer memoria para de entender en qué momento había caído rendida, no sería capaz de evocar ese momento exacto en su historia con Andrée Dumont.

We could sing pretty melodies
On the unmade bed
Slow dancing to a silhouette
'Cause I ain't dead yet

Ain't no chariots of fire
Come to take me home
I'm lost in the woods
And I wander alone

Ambos muchachos se adueñaron del escenario, la gente estaba embravecida, pero Denisse no tenía ojos ni oídos para nada más. Definitivamente, Andrée Dumont no era ni de lejos el tipo de la joven asistente, con su camiseta blanca, la chaqueta de cuero, la camisa de cuadros rojos y negros atada a la cintura, el pantalón de mezclilla roto en las rodillas y las botas negras, su cabello desaliñado, su expresión desenfadada, déspota...

Eran agua y aceite.

Hellfire, hellfire
Take my soul
I'm waiting, waiting
I'm ready to go

Denisse solía ir al último grito de la moda con un estilo sofisticado y juvenil, sus rizos rubios estaban siempre organizados, usaba faldas lápiz o tableadas que cubrían sus rodillas, pero acentuaban la cintura, blusas holgadas fajadas que hacían que luciera curvas delicadas y suaves, casi era efímera. Pararlos lado a lado implicaría tratar de comparar blanco y negro.

Mothers, children
Lock your doors
I'm waiting
I'm ready to go

Y, aun así, Andrée reparó en la diminuta joven oculta tras los lentes de marco grueso cuando paseó la mirada por la mesa de sus serpientes, le dedicó una última mirada, presa de la curiosidad al ver a una joven que desencajaba completamente con su gente, y jamás hizo consciente el pensamiento que lo golpeó al escrutar sus facciones delicadas, como las de un conejo ante los faros de un vehículo: Bonita.

Hellfire, hellfire
Take my soul
I'm waiting, waiting
I'm ready to go

Mothers, children
Lock your doors
I'm waiting
I'm ready to go

—Tu marido y yo haremos equipo en el torneo. —Murmuró Colette en el oído de Marinette justo cuando ambos reptiles terminaban de ejecutar su melodía.

.

**Te amo más que a cualquier otra cosa.