Especial de navidad.

Originalmente esta era una historia de one shots, así que decidí recuperar eso para poder publicar esto como un especial navideño para todos quienes leen esta historia. Quería publicarlo el 25, pero mi computadora murió y no pude hacerlo hasta este momento. BTW, espero que lo disfruten mucho. Gracias por leerme.

Skayue-chan: ¿Tú crees que estaba jugando con sus sentimientos antes? Espero que disfrutes mucho este capítulo, espero que te guste tanto como a mí me gustó escribirlo. Colette es un tema completo, sabes, pienso en ella como un interés romántico del pasado, con el único vínculo que Luka tiene todavía con los reptiles, pero luego pienso en que son mucho más que eso, veamos si puedo hacer algo porque la quieras un poquito jjajaja. Lo de Andrée y Denisse, creo que te va a dar mucha risa, al menos para cómo lo tenemos plneado Marianne y yo.

Sonrais777: Marianne y yo hemos debatido mucho al respecto, dejaremos que Denisse y Andree sigan su curso y a ver si nos sorprenden con una nueva ship.

Manu: Yo soy 100 por 100 Lukanette desde que empecé a escribirlos, pero no creo que haya guerra, honestamente. Creo que la han sabido hacer hasta ahora, espero que así sigan. Gabriel siempre fue un maniático, no hay mucho por discutir, creo que sólo mostró su verdadera naturaleza al fin.

Ryuketsu no hana: Jajajajaja qué bueno que recibieras con tanto cariño a este par, ya sólo resta que nos presenten su historia de amor, a ver con qué nos salen.

Kami inuzuka 120: ¿Todo en orden con los libros? -Recoge un libro para ver si hay alguien con vida debajo de la pila- Creo que este arco del torneo nos va a dar una imagen más clara de Andrée, lo prometo, ya dependiendo de ello es que podemos definir si se queda con Denisse o no, de Luka y las festividades, acá va un poco de explicación, espero ser clara, de Anarka, me dejaste pensando, así que añadiré algo en este especial. Mi computadora murió, así que estoy trabajando en lap prestada, en cuanto recupere la mía seguiré dando vueltas por tu perfil para seguir leyendo la historia. Ya te había dejado un review, pero aprovecho para decirte que la amé.

RubyMoon . Li: Luka tiene que admitir de una vez y para siempre que ama ser un reptil jajaja, el torneo sólo es la excusa. Aunque no los tintes ilegales, también ama ser un portador y proteger París, creo que de ahí viene su apremiante necesidad de convertir a Andree. Y hablando del rey caimán, yo tampoco creo que sea tan malo, cuando lo leí por primera vez en La vie en Rose, Marianne me dejó claro que era un niño con problemas de ira, no una mala persona, voy a recuperar esa esencia... espero. Gracias por los buenos deseos, habría querido dejar esto antes, pero mi compu murió, así que, más vale tarde que nunca. Felices fiestas y nos leemos pronto.

Marianne E: Momento de poner en marcha nuestro nuevo ship jajajaja Parece ser que Denisse y Andrée tuvieron buena recepción, así que sólo me queda agradecerte de todo corazón el haberlos creado y agradecer aún más el permitirme usarlos a placer, creo que tus OC le han dado una riqueza muy amplia a Confesiones (que ya no sólo es mi historia, sino tuya también), por otra parte, feliz navidad, no tengo perdón, me desaparecí estos días, pero entre las fiestas y las gripas jajajaj qué te digo. Te entrego esta continuación esperando la disfrutes muchísimo, ya por fin terminó la espera, perdón por tenerte en ascuas.


Luka tenía semanas preparando al coro del conservatorio, le había caído por sorpresa la petición del director respecto a hacerse cargo de aquello, pero él había aceptado gustoso, prometiendo hacer algo excepcional para la presentación de cierre de ciclo escolar.

La sorpresa había sido mayor cuando el director le había explicado que quería hacer esa presentación la noche del veinticuatro y que alrededor de cuarenta estudiantes habían estado de acuerdo.

¿Qué hay de mi familia y la tuya? —Inquirió el muchacho cuando dio la noticia a Marinette.

Oh, vamos. —Exclamó la joven dejando de atender la comida y tomándole las manos a su esposo. —Mi padre irá con mi abuelo estas fiestas, el abuelo dijo que creó una nueva receta de pastel navideño que superará cualquier otra creada hasta este momento.

Obviamente Tom quiere ir a comprobarlo. —Concedió Luka divertido, pensando en lo competitivos que eran los Dupain con sus recetas. —¿Y Sabine?

Irá con ellos. Además, hablé con Anarka esta mañana, es el primer año en que Rose y Jule pasan la navidad juntas.

Ah, sí, la bendita mudanza. —Espetó Luka rodando la mirada antes de apresar la cintura de su musa. —Podemos alcanzarlas para el postre.

Eso si no contamos el evento que haremos en el Chat. Te recuerdo que el veinticuatro decidimos mantener abierto para que nadie pase una navidad solitaria.

Honestamente espero que muchos reptiles jóvenes asistan este año.

Y tus estudiantes del conservatorio.

Luka sonrió encarando el escenario, percatándose de que el lugar no estaba vacío. Kagami estaba sentada en primera fila, observando las luces iluminando todo.

—¿Sabes? —Inquirió Kagami divertida, girando un poco el cuerpo para observar a su amigo. —No creí que serías capaz de organizar a un coro completo.

—¿Perdón? —Soltó Luka fingiendo haberse ofendido. —¿Pues cuál crees tú que es mi carrera?

—¿No estudiaste composición? —Inquirió Kagami, confundida, mientras Luka se sentaba a su lado y paseaba la mirada por el escenario.

—No. ¿Para qué estudiar algo que hago por naturaleza? Me especialicé en dirección orquestal.

Ambos muchachos guardaron silencio, Kagami asimilando lo que acababa de escuchar, y Luka disfrutando la expresión de pasmo que su amiga había compuesto. Nunca hablaban del tema, realmente sólo sabían que Luka había sido un excelente estudiante del conservatorio, pero nada más.

—Así que tú eres el director más joven que ha tenido esta escuela. —Dijo al final la joven, asimilando al fin aquello.

—Y el más talentoso también, no olvides eso.

—No creo que me permitas olvidar. —Admitió la joven con una sonrisa recatada y medio gesto de sarcasmo. —Como sea, vine a decirte que quiero aceptar tu propuesta de esta noche. —Kagami sonrió para Luka, ofreciéndole una mano para cerrar el trato. —Quiero tocar el cello para tu concierto de esta noche.

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El lugar estaba lleno, el concierto inició con una presentación a capella de "Mary did you know" que consiguió hacer que la gente sintiera escalofríos, ocho voces entrelazadas entre ellas interpretando aquella pieza mientras el resto del ensamble coral se acomodaba en sus sitios. Para la mitad de la pieza, incluso Kagami se había incorporado con su instrumento, realzando las voces de aquellos muchachos, sonriendo ampliamente al percatarse de que, desde el palco principal, Marinette y Adrien sonreían embelesados, Adrien recargado contra el balcón, Marinette con una mano en el vientre.

Kagami llevaba un vestido rojo escarlata que brillaba contra el dorado que decoraba todo el lugar, contraste a los chicos del coro, vestidos en verde, dorado, rojo oscuro (demasiado oscuro como para competir contra la japonesa), se había maquillado los ojos en tonos cobrizos y dorados, hacerlos parecer más grandes, y su sonrisa se adornaba con un tono crema apenas más oscuro que sus propios labios, la chica sonreía como si fuese un fantasma de la navidad.

Luka llevaba un traje frac completo, la batuta en mano, y se había alejado el cabello de la frente usando pasadores, así que algunos mechones de cabello se disparaban hacia atrás y arriba de forma casual, elegante.

De vez en cuando, cuando terminaban una pieza e iniciaban la siguiente, Luka se había tomado un momento para girar en su sitio y hacer una reverencia. La verdad es que lo había hecho con tal de buscar a Marinette entre el público, pero su búsqueda cesó cuando, mientras los estudiantes buscaban la siguiente partitura, Kagami había señalado discretamente con su arco, el palco de Adrien.

Marinette lanzó un beso hacia Luka, haciéndole sonreír, y aquel gesto fue suficiente para que el muchacho llamara la atención de sus estudiantes y les hiciera un par de señas. Todos sonrieron mirándose entre ellos antes de cambiar de nuevo de partituras.

Kagami miró a Luka con cierto aire de confusión cuando él extendió una mano, pidiéndole silencio. Seguía Gloria in excelsis, la conocía clara como a la palma de su mano.

Pero Ana, Isabel, Antoine y René se adelantaron a sus compañeros, sin partituras en mano, esperando.

Luka hizo una floritura con la batuta, consiguiendo que todas las voces del coro se alzaran en el mismo tono, repitió el gesto, esta vez acompañándose de la mano, y sus cuatro estelares iniciaron a cantar.

I don't want a lot for Christmas
There is just one thing I need
I don't care about the presents
Underneath the Christmas tree

Marinette sonrió cuando Luka le dedicó una mirada de reojo y una sonrisa cómplice.

Claro, ¿cómo no se le ocurrió?

Bastante rato atrás, cuando habían inaugurado los eventos de la noche navideña en el Chat Lunatique, Marinette había subido al escenario y dado la bienvenida cantando aquella canción. No, Luka no estaba enterado de aquel hecho, así que cuando Colette y Jeany lo llevaron a rastras hasta sentarse a su mesa, el muchacho no pudo hacer otra cosa que sonreír y aplaudir a la par de la música, disfrutando cómo Marinette, con un gorro de Santa, cantaba aquella canción, mitad paseando por el escenario y mitad coqueteando con Luka.

Marinette se había puesto de acuerdo con Lucien para cantarle esa canción a su esposo en la inauguración, antes de que se fueran al concierto navideño; Luka se había puesto de acuerdo con sus estudiantes para dedicarle esa canción a su musa antes de terminar el evento.

Director y diseñadora se dedicaron una mirada dulce, divertida, una forma de hacerse saber lo bien que se conocían el uno al otro, puesto que luego de tanto tiempo de estar juntos, ¿cómo no leerse el uno al otro? Ambos tenían esa cosa de "tomar los clichés para convertirlos en algo especial" para el otro.

Kagami soltaría una carcajada por las expresiones de pasmo que ambos amigos suyos pondrían al revelarse el uno al otro que la otra opción para dedicarse había sido Last christmas, no por la canción, sino por el hecho de que seguía siendo la misma canción.

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Marinette y Adrien estaban tomados del brazo fuerta del teatro, esperando por sus respectivas parejas, sonrieron cuando Kagami y Luka salieron también abrazados, resguardándose del frío.

—¿Cómo vamos de tiempo? —Murmuró Luka permitiendo que Marinette le arreglara el gorro para protegerle bien del frío.

—Vamos bien. Todavía llevamos unos minutos. —Anunció Adrien asintiendo. —Me voy a adelantar, no sé si Ryuoko nos quiera acompañar esta noche.

—Cuenta con ello. ¿Vamos?

—No demoren mucho. —Pidió Adrien guiñando para Marinette, quien asintió ensanchando su propia sonrisa.

—No soy celoso cuando se trata de Adrien, o al menos no desde que volvieron... —Murmuró Luka viendo a sus amigos alejarse mientras Kagami recargaba la cabeza en el hombro de su novio. —Pero no puedo evitar sentirme excluido esta noche.

—Lo sé, no es a propósito. —Prometió Marinette encarando a su esposo. —Es sólo que le dije a Adrien que tenía un regalo para ti y quería dártelo antes de irnos.

—¿Regalo? —Repitió Luka, confundido mientras su esposa rebuscaba entre su bolso. —No tienes que darme nada, ya te dije, todo lo que quiero para Navidad eres tú. —Bromeó burlándose de ella, consiguiendo que la chica refunfuñara por lo bajo.

—Lo sé, pero juro, Luka Cuffaine —dijo sacando una caja pequeña y ofreciéndosela a su esposo con una sonrisa radiante mientras su anillo de compromiso y la argolla de matrimonio brillaban con un destello azulado —, este es el mejor regalo de navidad que te voy a hacer en toda la vida.

El muchacho suspiró asintiendo, bajó el rostro para besar la boca de su esposa mientras recibía la caja. Y habría añadido alguna ironía, de no ser por el hecho de que, a unos metros de ellos, Chat Noir aterrizó de costado al haber recibido un golpe.

—Lamento interrumpir. —Dijo Chat Noir con dificultad cuando Marinette y Luka llegaron hasta su lado para ayudarle a incorporarse. —Pero no me caería mal una mano.

—¿Qué tal algunas escamas? —Murmuró Luka levantando a Chat mientras Marinette guardaba el obsequio de nuevo. —¿Qué fue?

—Algún Grinch malhumorado. —Se quejó Chat sacudiéndose la nieve. —Interceptaron el camión con los regalos que escoltaríamos, hay una persona akumatizda y creo que el Akuma viene en el trineo.

—¿Trineo? —Escupió Luka ofuscado, sintiendo que la ironía de aquello no podía ser mayor.

Una carcajada malévola sonó por encima de ellos y virutas diminutas como de nieve cubrieron todo.

Marinette sostuvo aquello entre sus dedos y descubrió con horror que se trataba de cenizas. En efecto, sobre ellos, volando con un trineo digno de la versión akumatizada de Santa Claus, una chica estaba de pie en el borde, riendo a carcajadas mientras lanzaba otro regalo a lo que parecía ser una máquina de carbón como de locomotora

—¡Chat! —Gritó Ryouko llegando hasta ellos, horrorizada. —Usa los regalos como combustible para su trineo, si no la detenemos no quedará nada para los niños.

—Iremos a por ello. —Prometió Chat Noir mirando a la portadora del dragón a los ojos. —La ayuda viene en camino. Tú encárgate del camión con los regalos, Viperion te alcanzará, en un momento.

—¿Y tú?

—Descuida, mylady ya viene en camino.

Luka y Marinette salieron corriendo al callejón más cercano, la serpiente se convirtió primero y plantó un beso en la boca de Marinette con apremio.

—¡Sass, scales slitherssss! Me das mi regalo después de esto. No tardes.

—Vete con cuidado. —Pidió la portadora sintiendo un nudo en el estómago al verlo partir.

Tiki salió de la bolsita y flotó a la altura del rostro de Marinette.

—Sé que tienes miedo. —Murmuró la kwami sonriendo ampliamente. —Pero no tienes nada qué temer, te voy a proteger como siempre, y no va a pasar nada.

—Esta vez no sólo me cuidas a mí. —Murmuró Marinette bajando el rostro.

—Lo sé, por eso seré todavía más poderosa al protegerles.

—Confío en ti. —Murmuró Marinette asintiendo. —¡Tikki, spots on!

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Chat Noir había logrado hacer que el trineo aterrizara, pero la villana, Santine, había puesto un escuadrón de cascanueces navideños a defenderla.

—Para ser alguien que odie la navidad, pareces bastante informada. —Se burló Chat adoptando una postura defensiva.

—Y tú para ser un gato, esta noche perderás tu última vida. ¡À la charge!

Y aunque los primeros diez soldados saltaron hacia el felino, ninguno llegó a su destino puesto que el hilo del Yoyo se enredó en torno a ellos, atándolos y lanzándolos contra su portadora y contra el trineo. Dos de ellos terminaron cayendo en la caldera, soltando algún grito agudo y arrancándole a la villana un grito de dolor.

—Siempre tan oportuna. —Soltó el felino aliviado, liberando un suspiro y asintiendo para su compañera.

—El mejor regalo navideño llega al final. —Bromeó la chica blandiendo su yoyo. —¡Lucky charm!

Un cepillo de carpintero aterrizó en sus manos, haciéndola torcer el gesto.

—Bueno —dijo Chat observando el hecho de que aquella herramienta no tenía mucho filo —, si Papá Noel se dedica a hacer juguetes, no veo por qué no puedas hacer tus propios regalos o...

—O destruir los ya hechos. —Dijeron al unísono, mirando los cascanueces de madera.

—Santine reaccionó cuando quemamos los cascanueces. —Soltó Chat evadiendo el golpe de un nuevo grupo de soldados de madera, alejándose un poco de su compañera. —¿Será suficiente?

—Si fuera sólo eso —exclamó la heroína golpeando con su yoyo a otro soldado de madera para mantenerlo lejos —, me habrían dado un hacha.

—No creo que sea para que me hagas un trineo. —Espetó el felino bateando a tres cascanueces y suspirando, conforme con su trabajo. —Nos llevaría toda la noche. —Dijo asintiendo, conforme con lo lejos que habían llegado los juguetes.

—¡Eso es! El trineo. —Ladybug aterrizó al lado de Chat, quitándole el cinturón y el báculo antes de plantar un beso en su mejilla. —¿Qué haría yo sin ti?

Y aunque la heroína salió corriendo en ese mismo instante, Chat Noir tomó un momento para ver a su colega alejarse y sonrió para ella.

—Esa es mi catarina.

—¡Entretenlos por mí! —Exclamó la catarina al ver que su colega se quedaba muy quieto en su sitio.

—¡Sí! —Gritó Chat saliendo de la ensoñación mientras encendía el comunicador de su cuello.

—… ndan, por el amor de Dios.

—¡Ryuoko! —Exclamó Chat sorprendido.

Por fin. —Espetó Viperion divertido. —Bien podríamos haber muerto por aquí y...

—Tuvimos problemas con cascanueces. —Admitió el felino golpeando otro de aquellos juguetes.

Estamos igual por aquí. —Dijo la portadora del dragón. —Son demasiados y muy pequeños, no podemos contra ellos.

—Si pueden destruir algunos cuantos, nos caería de perlas. Ladybug descubrió que son la fuente del poder de Santine, encontramos el akuma en el trineo.

Muy bien, par la Coccinelle. Ryu, cúbreme. —Exclamó Viperion antes de cerrar su comunicación.

Chat Noir enfocó sus ataques a los cascanueces y sonrió al ver que su colega ya se enfrentaba contra Santinte de frente, tirando golpes certeros, usando el yoyo como látigo para tratar de mantener a su oponente ocupada. Y la batalla podría haberse extendido más de lo necesario, de no ser porque Viperion apareció en escena justo a tiempo para bloquear con su lira un golpe del estoque de Santine, dándole a Ladybug el camino libre para correr hacia el trineo y plantarle cara.

En la parte posterior, por encima de la máquina, estaba cincelado el nombre de Santine, así que Ladybug no dudó antes de saltar sobre el trineo y usar el cepillo para borrar el nombre de una pasada. El metal raspó la madera y la mariposa salió volando lejos de ellos.

—No más maldades para ti, petit papillon. —Exclamó la heroína alcanzando a la polilla. —Je te libere du mal.

En un abrir y cerrar de ojos todo volvió a la normalidad, el trineo se convirtió en una prensa francesa y los regalos volvieron al camión.

Lo tengo todo. —Anunció Ryuoko triunfal. —Los juguetes están completos.

—Perfecto. —Soltó Chat Noir sonriendo. —Te alcanzamos en seguida, Ryuoko.

Viperion se acercó hasta la chica, akumatizada, y sonrió confundido al verla vestida de duende de Santa.

—Buena noche.

—Soy un monstruo. —Musitó la joven llevándose ambas manos al rostro y bajando la mirada, apesadumbrada por lo que había ocurrido. —Fui yo ¿no es así? —Dijo compungida, entreabriendo los dedos para mirar al héroe de París. —Recuerdo el akuma. Así que, si no recuerdo nada más, la akumatizada fui yo.

—¿Qué pasó? —Inquirió el héroe con amabilidad.

—Es difícil creer que un ayudante de Santa sea un villano de Hawk Moth.

Chat se ganó un codazo por parte de Ladybug, pero la chica sonrió de medio lado, apenada.

—Amo la navidad. —Admitió con media sonrisa. —Soy voluntaria en una tienda que obsequia juguetes a niños de bajos recursos en esta fecha, pero en el reparto de esta noche me acusaron de robar uno de los juguetes. De hecho, fue Pierre.

—¿Pierre?

—El voluntario de Santa, lo descubrí guardándose un juguete en las prótesis del traje y me acusó de ladrona. Me vetaron del equipo de reparto.

—¿Sabes? —Murmuró Viperion sentándose frente a la chica y perdiendo la mirada en las estrellas. —Solía aborrecer las fiestas, primero porque me chocan esas situaciones de injusticia y seguido porque solía pasarlas en soledad.

—¿Soledad? —Murmuró Ladybug sin darse cuenta.

—Cada navidad me preguntaba qué sentido tenía estar celebrando algo tan trillado y sobrevaluado como la navidad, la gente podía reunirse todo el año a celebrar y cenar, la gente debería aprovechar cada día para poder decirle a sus seres queridos cuánto los ama... aún si no eran correspondidos... Pero... —Viperion devolvió la mirada a la chica akumatizada, una mirada profunda y cargada de significados que hizo a la joven sonrojarse. —Veía a los voluntarios, a toda la gente que dejaba sus hogares con tal de ayudar esta noche, en toda la gente que sí apartaba estos días para hacer la diferencia con los que lo necesitaban y pensé que... tal vez yo era el amargado y no una persona de gustos selectos.

Ladybug sonrió con los ojos llenos de agua, pensando en que Jule solía decir que su hermano buscaba cualquier excusa con tal de no pasar navidad en casa, ¿quién diría que la razón era la soledad en épocas tan alegres? Pero estaban las estadísticas de suicidio.

¿Sería ella la causa de su soledad?

—¿Sabes? —Continuó el héroe levantándose en un movimiento ágil, con una sonrisa amable, pero volviendo la vista al piso. —Un año una joven hizo de voluntaria en un centro comercial, se puso su vestido rojo con volados blancos, su gorro con cascabel y sus medias rayadas, soltó sus dos coletas y organizó su cabello suelto, y se puso a cantar en el centro de una plaza, era nochebuena y sus padres la esperaban en casa, pero ella decidió apartar unas horas de su vida para hacer felices a otros... desde ese año, me gusta la navidad. Es un gesto egoísta, pero... bueno. A lo que voy con todo esto. —Dijo tendiendo la mano hacia la voluntaria. —Gente como tú hacen que otros que son como yo crean, así que Pierre se puede ir a la mierda este año. Acompáñanos a entregar los juguetes al orfanato.

La chica asintió aceptando la mano de Viperion y agradeció el tirón, sonriendo ampliamente.

—Gracias... —Murmuró la chica sintiendo ganas de llorar, pero ensanchando la sonrisa mientras asentía para el héroe. —Siendo tan dulce, no puedo creer que Multimouse prefiera a Cobra.

—¡¿Eh?! —Exclamó Viperion, sorprendido, mientras Ladybug y Chat Noir soltaban una carcajada sonora, una burla ante la expresión de sorpresa que el héroe había compuesto.

—¡Perdón! —Exclamó la chica, avergonzada de su desliz. —Es que en el LadyVlog... yo...

Viperion soltó una risita liviana, que poco a poco se convirtió en una carcajada sonora. —Descuida, no hay problema. —Dijo sonriendo a la chica. —Ya era hora de que me pusieran en mi lugar, eso me gano por coqueto. Y por competir contra mi hermano. En fin. ¿Vienes?

—¿A repartir con los héroes de París? ¡Por supuesto!

—Chat, ¿Nos pueden adelantar? —Pidió Ladybug señalando la punta de la torre. —Dejé asuntos inconclusos.

—Seguro, el dragón y yo los adelantaremos. ¿Viene señorita...?

—Brianda. Vamos.

Pronto Viperion y Ladybug se quedaron solos, y el héroe sonrió persiguiendo a su musa cuando la Catarina salió corriendo hacia los callejones de París, justo antes de balancearse entre los muros y columpiarse por la ciudad.

¿Cuántas veces no habían estado en la punta de esa torre, haciendo pausa a sus guardias nocturnas para besarse en secreto puesto que nadie en el mundo sabía de ellos dos?

—¿Qué pasa, ma cheri?

—Tenía que darte mi regalo navideño antes de que pase otra cosa, tengo todo el día queriendo entregarlo. Tikki, los puntos...

—Sass...

El viento azotó a los muchachos una vez, Marinette tiritó en su sitio, pero Tikki y Sass rápidamente levantaron un refugio hecho de magia, protegiéndolos del frío.

—¿Por qué en las alturas? —Inquirió el guitarrista recibiendo la caja en sus manos, percatándose de lo liviana que era.

—¿Por qué no? —Murmuró ella encogiéndose de hombros y revelando con ese gesto que llevaba la plumilla de su novio colgada al cuello a manera de dije.

—Todo empezó con este obsequio. —Murmuró el muchacho tomando el pequeño triángulo entre sus dedos.

—Tenía que estar presente el día que todo cambiara de nuevo. —Murmuró Marinette con picardía, sonriendo de medio lado mientras Luka se enfocaba en la caja de regalo.

—¿Es otra plumilla entonces?

—Nop, pesa más. —Murmuró Marinette divertida mientras Luka levantaba la tapa.

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Luka y Mrinette habían regresado al Chat Lunatique a tiempo para seguir acompañando a la gente y dar las gracias por la participación de todos. Luka había cantado Last Christmas en compañía de Colette y Andrée, y aunque todos habían bajado del escenario, Luka sonreía mirando a los presentes.

—Tal vez no es de su incumbencia, pero pensaba en esto, quiero compartir con ustedes el regalo de navidad que Mari me hizo esta noche, ya que estamos en época de compartir.

La aludida sonrió mirando a su esposo y levantando un vaso de naranjada mineral a manera de brindis.

Luka sacó algo del bolsillo, un pedazo pequeño, algo tejido en tonos ocre.

—Mari... —Llamó el guitarrista levantando aquel objeto en dirección a su esposa. —Juro que me hiciste el hombre más feliz sobre la faz de la tierra. Gente del Chat Lunatique, ¡Vamos a ser papás! —Exclamó levantando una bota amarilla tejida a mano.

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Marinette charlaba entretenidamente con Colette y Alya cuando Luka llegó hasta ellos, abrazando a su esposa por los hombros y acercándola hacia sí.

—¿Ya pensaron en un nombre? —Inquirió la periodista poniendo una mano en el vientre de su amiga.

—Pues claro, si es niña, se llamará Colette.

—¡No, por favor! —Espetó la aludida retrocediendo un paso y negando con la cabeza. —Qué culpa tiene de nuestros errores del pasado y de nuestros malos gustos.

—¿Y si es niño?

Luka y Marinette intercambiaron una mirada cómplice, Marinette sintió una vez, sonriendo ampliamente.

—Si es niño... —Murmuró Luka en medio de un suspiro. —Se llamará Louis.

—Por favor díganme que estoy escuchando bien. —Llamó una voz a espaldas de ambos. Luka giró sobre sí mismo, sorprendido.

—¡Papá!

—¿Escuché bien?