Especial de año nuevo (parte 1)
Marianne E: Bueno, después de tanto tiempo sin actualizar esta historia, espero que te guste este pequeño capítulo que dejo como especial de año nuevo con todo mi cariño. Sabía que el guiño de ésta historia haría mella, entonces, aunque no es una parte de este torneo y el bebé no va a llegar pronto, espero haber superado las expectativas. Ya no escribo más, para que tengas la actualización pronto.
Sonrais777: Aunque no es una continuación como tal de la historia, sino un one shot aparte, me alegro mucho que te haya gustado el capítulo, ya era justo y necesario que abordara el tema.
RubyMoon . Li: Jajajajaja me encanta que vieras la insinuación desde ahí, aunque no es un capítulo de corrido como tal, sí ocurrirá pronto en la historia de Confesiones. Aunque amo a Viperion, creo que tengo debilidad por los chicos malos. Jajajajjaa lo de Colette, juro que era para molestarla, y lo logramos. Gracias por leer esta historia.
Manu: De las akumatizaciones, no sabría decirte, digo, la última vez que hicimos teorías estábamos completamente equivocados, así que prefiero no adivinar y esperar a que nos entreguen oficiales. Aunque, lo que sí han revelado es que toda la temporada estará al nivel de Chat Blanc y por eso está en hiatus.
Kami Inuzuka 120: ¡Ay! Ya tenía tiempo queriendo escribir ese especial, y quería que fuera el final de temporada, pero decidí ponerlo como un agradecimiento por la lealtad con la que han seguido esta historia. Recordé que al principio la historia no tenía orden cronológico y decidí adelantar esto. Mi computadora sigue bien muerta y he escrito desde el teléfono, pero bueno, mientras pueda seguir actualizando... Felices fiestas, y pronto sigo leyendo tu historia para seguirte comentando. La verdad disfruté la lectura, ya veremos qué me inspiras con tu magia (inserta corazones aquí)
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Luka tragó saliva, mirando la entrada de aquel lugar como si fuese un dragón al que tuviera que enfrentarse, sentía el sudor frío en su nuca y le ardían las manos por la violencia con que había estado apretando los puños. Tuvo que cerrar los ojos y recordarse a sí mismo que habían adelantado todo esa noche para que el pudiera pasar los últimos minutos del año teniendo esa conversación, así que respiró profundo y asintió.
—Tranquilo. —Pidió Marinette con una sonrisa dulce. —Todo va a salir bien.
—Sí, bueno. No es que tenga muchas dudas, pero tampoco grandes esperanzas.
—Ha sido difícil, pero si has llegado hasta este punto, sólo puedes subir.
Luka sintió que sus dudas se derretían ante la calidez de la sonrisa en su esposa. A pesar de lo crudo del clima, podía sentir algo cálido abrirse paso entre sus pulmones y anidar en torno a su corazón. Las bufandas, las chamarras, la ropa térmica, los gorros tejidos a mano, nada de eso le había dado tanta calidez a Luka como la sonrisa ladeada e infantil que su esposa le componía en ese momento, así que el guitarrista suspiró consiguiendo que su aliento se arremolinara como una nube de vaho que subió hasta disolverse en el aire frío.
Acercó su rostro al de Mari y rozó con la propia, la punta de la nariz de aquella joven extraordinaria.
—Conoces bien mis puntos cardinales.
—Conozco más que sólo eso. Ahora vamos. Que muero de frío.
Marinette le ofreció una mano, misma que Luka aceptó sonriendo de oreja a oreja, encaminándose a la entrada de Primer Piso.
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Esa tarde se habían reunido con Adrien, el Año Nuevo había traído muchas cosas por planear, empezando por el hecho de que mucha gente había preguntando si el Chat Lunatique estaría abierto.
La señora Tsurugi no estaría en la ciudad, Emilie tampoco, Tom y Sabine habían invitado a cenar a Anarka y a sus respectivos padres, así que los jóvenes debían repartirse entre todos los compromisos.
Ahora, había otra cuestión entre manos. Kagami habría querido estar en el Chat Lunatique para la celebración de ese año, hasta que Luka confesó que tenía un compromiso en otro bar.
Luka y Adrien habían estado muy sospechosos toda la mañana, y la joven japonesa habría sospechado de ellos de no ser porque Marinette le dijo de qué se trataba.
—Luka tiene que ir a Primer Piso antes de la media noche.
—Quiero estar ahí con ustedes cuando eso ocurra. —Dijo con solemne vehemencia, una actitud que no había desaparecido, pero sí evolucionado con el paso de los años. —Si ustedes me lo permiten. —Hizo una pausa y volvió el rostro Justo a tiempo para no ver la mueca de pasmo que Marinette compuso. —Ahora entiendo por qué Luka ha estado tan disperso. Primer Piso, no imagino lo nervioso que debe sentirse, y quiero acompañarlos en este paso tan importante.
—¡No, sí! Son muchas cosas que pensar.
—¿Me permitirías acompañarte? —Exclamó Kagami tomando las manos de Marinette a la altura de su corazón. —Onegaii.
Marinette tragó saliva y sonrió.
—Si tienes ocasión de hacerlo, me encantaría verte ahí. —Admitió suavizando su expresión.
—Qué manera de plantearlo. —Se quejó Kagami. —Muy bien. Convenceré a Adrien para que vayamos juntos.
—¡¿Eh?!
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Adrien tragó saliva por enésima vez en el día. Luka sonreía observando a su amigo mientras el sastre ajustaba el traje que usaría para la cena de esa noche, preguntándose hace cuanto los papeles habían estado invertidos y había sido él quien se medía un traje hecho a la medida. Y sonrió ante la idea de que él mismo había estado así o más de nervioso, claro que él lo había tenido sencillo desde el principio: Marinette siempre había dicho que sí.
—¿Crees que le guste la cena? —Murmuró el rubio para distraerse del dolor del pinchazo.
—En general le gusta todo lo que haces por ella.
—No me consta.
—Porque no tienes a Mari revoloteando alrededor de ti día y noche mientras habla de lo feliz que está por ustedes. —Añadió Luka en medio de una risita cómplice.
Adrien tragó saliva y desvió la mirada, acción que no pasó desapercibida para el guitarrista.
—Odio admitirlo —añadió Luka con desenfado —, pero me gusta escucharla así de tranquila cuando habla de ustedes. Incluso es agradable que me ponga al corriente por medio de Kagami sobre tu vida, cada vez nos vemos menos.
—Deberíamos hacer algo al respecto. —Murmuró el rubio, sintiendo algo crecer en el pecho, después de todo, Luka era para él como un hermano.
—Juleka preguntó por ti el otro día. —Continuó con una mueca. —Esa parte no me gusta tanto.
Adrien soltó una carcajada ante aquella afirmación.
—Prometí darle algunos tips para la pasarela del mes entrante. Es la más grande en la que ha estado hasta este momento y podría ser una catapulta en su carrera.
Luka bufó cruzándose de brazos pero asintió, conforme con la respuesta.
—Rose es mi amiga de la infancia. —Puntualizó Adrien, molesto al sentirse juzgado. —Y la adoro tanto como a Juleka.
—Bueno. —Dijo Luka retomando su actitud jovial como si nada hubiera pasado. —Al menos ya no estás temblando por la cena de esta noche.
—Eres un… ¡Ay!
—Perdón. —Murmuró el sastre sonriendo para Luka antes de guiñar mostrando el alfiler y seguir con lo suyo, Luka asintió complacido por su nuevo cómplice.
—Un maldito desgraciado. —Concedió Luka divertido. —Lo sé. Pero soy el mejor maldito desgraciado al que vas a conocer en tu vida, así que aprovecha y disfruta.
El silencio se alzó entre ellos y el sastre revoloteó en torno a Adrien con sigilo, sonriendo para sí mismo al ver las miradas que ambos muchachos se dedicaban por el espejo, casi como un lenguaje secreto.
—Casi terminamos por aquí. —Dijo enderezándose y sonriendo al joven Agreste. —Por cierto. —Añadió cambiando la atención a Luka. —Su traje está casi listo.
—¿De verdad? —Respondió sorprendido el aludido.
—Sí, y debo decir que es de mis mejores creaciones. Para ser un trabajo de quince días.
—Cuando dije que quería el mejor outfit confeccionado en toda Francia, no mentía. —Dijo Adrien guiñando para su amigo.
—Podemos medírselo hoy mismo si lo desea.
—Sería maravilloso.
—Joven Agreste, permanezca en el blanquito. Iré a buscar más alfileres.
—Está bien.
—Sólo han pasado quince días. —Murmuró Adrien observando a Luka sentado en el sillón.
El guitarrista tenía exactamente la misma postura, los brazos extendidos sobre el respaldo del sillón, un puño sobre la boca, la mirada perdida en el horizonte, una pierna cruzada. La diferencia radicaba en el hecho de que el muchacho usaba el puño para ocultar una sonrisa y no un gesto de desprecio.
—Y seguramente ella se merece un matrimonio con alguien que tiene antecedentes penales. —Citó el joven Agreste con una sonrisa de medio lado.
—¿Perdón? —Murmuró Luka parpadeando rápido, volviendo a la realidad desde la nube en la que se había perdido instantes atrás.
—Pensaba en algo que dijiste respecto a lo que Mari merecía, fue hace dos semanas. ¿Lo decías por el mentado crimen federal en el que te quería meter Colette o lo decías por el torneo de Andree?
—Ambas. —Concedió Luka tranquilamente, sonriendo para su amigo mientras el sastre volvía. —Estuvimos en las noticias más o menos tres días, fue tiempo suficiente para volvernos trending.
—Sí, los parisinos creían que ya no estaban a salvo de nadie, las mafias, Hawk Moth, ya daba igual de quién debían cuidarse.
—Les sorprendería saber de quién deben cuidarse. —Dijo el sastre quitándole importancia a sus palabras mientras sacaba un muestrario de telas y se lo mostraba al rubio. —Voy a sugerir un gris hierro para el chaleco, si me lo permite.
Ambos muchachos hicieron una pausa, pasmados ante las palabras de aquel hombre, y luego Luka recuperó su sonrisa. —Así que no somos los únicos que podemos decir cosas aterradoras.
—No lo considero aterrador, joven Couffaine, con todo respeto. Pero sí escalofriante.
Adrien suspiró profundo y sonrió asintiendo.
—Es bien sabido que los sastres saben guardar un secreto.
—Somos tumbas, señor.
—¿Es parte de algún contrato o algo así? —Bromeó Luka recargando los codos en las rodillas, buscando una posición más al asecho. —¿Se los enseñan en la carrera?
—Así es. —Murmuró aquel hombre con una sonrisa divertida mientras tomaba nuevas medidas a Adrien con su cinta. —Incluso firmamos con sangre al terminar la carrera.
—Y yo soy Viperion. —Soltó Luka antes de reír un poco.
—¡Oh! —Exclamó aquel hombre con una sonrisa radiante, volviendo la vista a Luka un momento, sin darse cuenta de la expresión de pasmo que Adrien había compuesto durante una fracción de segundo. —Así que era usted.
—¿Sabes qué? Me cae bien este hombre. —Soltó Luka mirando a Adrien, cuyas mejillas ya habían recobrado el color. —Me choca ir de vestir, pero desde ahora me pongo en sus manos.
—¿Y su esposa no se va a molestar por ello? —Inquirió el sastre volviendo a poner manos a la obra.
—Nah. Marinette adora el trabajo de la firma, y ella diseña mis vestuarios para los conciertos, no mi ropa de vestir. Además, tengo que ser un poquito más considerado con ella, se la pasa cosiendo todo el día y yo no sé ni encender su máquina.
—Una falta grave para alguien de sus talentos, ¿No, Viperion?
Luka soltó una risita y asintió.
—Aunque tiene usted más el tipo de Cobra. —Remató aquel hombre antes de quitar el último alfiler y sonreír para Adrien. —Ya está listo, pase por ello a las seis.
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Marinette guió a Kagami hasta la boutique más cercana y sonrió al ver la expresión que compuso la joven. Solía comprar su ropa en tiendas refinadas, sí, pero carentes de colorido. A diferencia de Marinette, cuyo guardarropa seguía variando en colores cada año, Kagami había conservado el rojo y blanco, si acaso añadía toques negros o variaba de color en los días importantes del calendario, eso era punto y aparte.
—Nunca te había traído a mi boutique. —Murmuró Marinette con una mueca. —Qué clase de amiga soy.
—De la clase ocupada, créeme. Yo también pertenezco ahí.
—Ahora, así está la cosa. —Murmuró la chica empujando a Kagami hasta la sección juvenil. —Te quiero hacer un regalo para año nuevo, para esta noche, pensándolo mejor, pero quiero que tú lo elijas.
—¿Un regalo?
—Sé que Adrien te invitó a cenar.
—Sí, lo hizo. —Murmuró la joven sonrojándose levemente, gesto que tomó a Marinette por sorpresa. —De hecho, quiero pedirte consejo al respecto. Quiero hacerle un regalo a Adrien. Yo, él, bueno, nosotros no, eh…
—Oh, por, Dios… —Murmuró Marinette llevándosele ambas manos a la boca. —Ustedes dos… ¿fue gentil contigo? —Exclamó tomando las manos de su amiga. —¿Te trató bien? ¿Fue amable? Juro que si te hizo sentir mal voy a matarlo en este mismo instante.
No pudo evitarlo. Kagami soltó una carcajada diamantina ante la franqueza y severidad de su amiga, preguntándose cómo era posible que pudiera ser tan dulce y tan fiera al mismo tiempo.
Marinette respiró más tranquila al ver a su amiga reír así. Asintió para sí misma.
—No, fue muy dulce, pero no entiendo por qué lo preguntas si ustedes estuvieron juntos más de un año. —Dijo con cierto grado de incomodidad. Fue la sonrisa ladeada de Marinette lo que dejó a Kagami sacar conclusiones. —O sea que, en más de un año, ustedes no…
—No.
El mutismo que nació entre ellas podría haberse cortado con un cuchillo, sólo se vio ahogado por el ruido de las charlas y la música de fondo en la tienda, pero las miradas que ambas chicas se dedicaron, eso sí que no tuvo precio.
—Sólo quiero asegurarme de que estamos hablando de lo mismo y no estamos quedando como tontas. —Acotó Marinette en medio de algunas risas nerviosas. —Tú y Adrien…
—Dormí con él.
—Y yo no. —Aclaró Mari sonriendo de medio lado.
—Qué tonta soy. —Murmuró Kagami antes de reírse, liberando en ese gesto toda la tensión y el estrés que se había acumulado en su interior. —Todo este tiempo me preguntaba si sería suficiente para llenar las expectativas y los espacios que habías dejado antes de mí, es decir, eres su compañera con la máscara y parecían una pareja tan sólida. Me preguntaba si sería suficiente.
—Kagami… siempre has sido más que suficiente y la mejor opción para Adrien, tú siempre lo viste como un ser humano el tiempo en que yo lo vi como un ideal, amabas al muchacho cuando yo amaba al modelo, y siempre estuviste ahí cuando lo necesitó.
—No estuve ahí cuando ustedes terminaron. —Apuntó con tristeza.
Marinette no supo qué decir.
Pasó saliva con dificultad al ver la expresión de Kagami, cargada genuinamente de tristeza, como si (de nuevo) no hubiera sido suficiente.
Sintió un empujoncito en la cadera, Tikki la animaba desde su bolso, así que la portadora se armó de valor y tomó el rostro de su amiga con ambas manos.
—Pero estuviste ahí cuando estuvo listo para ponerse en pie otra vez. Y has sido un pilar para él en los momentos importantes.
—Quisiera ser digna para estar ahí el resto de nuestras vidas. —Admitió Kagami cerrando los ojos y poniendo las manos sobre las de su amiga.
Marinette abrió los ojos, sorprendida ante aquella afirmación. Pasó saliva por enésima vez y sonrió con ternura cuando Kagami la miró a los ojos.
—Créeme, cuando estén listos, te darás cuenta de que siempre lo has sido. Ahora: vestidos.
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Kagami bajó de la limosna con cuidado. Un abrigo negro cubría el cuerpo de la joven, sólo se apreciaba el borde de su falda, de un color rojo brillante que bailaba en torno a sus tacones negros. Alguien recibió a la joven en la entrada del Grand París y la guió hasta la terraza, donde Adrien esperaba por ella.
Sí, Adrien había conseguido que les apartaran una terraza completa, una mesa estaba colocada al centro del lugar, un buqué de flores estaba acomodado en un borde de la mesa circular, velas estaban distribuidas por todo el espacio y había antorchas puestas, así que el ambiente se sentía tibio. Kagami reparó en los músicos, acomodados a una distancia prudente de la mesa.
Adrien sonrió acercándose a Kagami y le apoyó a quitarse el abrigo, se quedó boquiabierto cuando se percató del escote en la espalda de su novia, cubierto solamente por una delgada tela iridiscente, casi transparente. El vestido era rojo, con bordados dorados en el borde del escote de corazón y subiendo por los hombros de la joven, las mangas largas también tenían bordados dorados y blancos, el vestido se ceñía a las curvas de la oriental con delicadeza y naturalidad, acentuando los puntos fuertes de la figura estilizada que aquella joven tenía. No es que Kagami usara ropa holgada ni mucho menos, pero las faldas tableadas, los sacos blazer, los suéteres de punto, no dejaban traslucir algunos vestigios de la belleza de Kagami.
Adrien tragó saliva, pero sonrió cuando la joven lo encaró con una mirada tímida.
¿Cómo resistirse a ello?
Pasaron gran parte de la cena charlando animadamente. El frío ni siquiera les impidió disfrutar de la compañía del otro mientras les servían la comida, los músicos estuvieron interpretando algunas piezas clásicas, las favoritas de Kagami, y la joven oriental hizo algunas anotaciones esporádicas respecto a la ejecución.
—Pero Kagami —reprendió Adrien como si hablara con una niña pequeña —, tú practicabas cinco horas al día.
—Cuatro. —Corrigió la aludida haciendo un puchero. —Cuando mi madre no miraba dejaba de tocar y ponía una pieza en el iPod. Además de todas las horas en que escapé para convertirme en... bueno, en cómplice de tus aventuras.
—Es cierto.
Adrien vio por encima del hombro de Kagami y compuso una sonrisa mientras se ponía en pie.
—¿Bailas conmigo?
Kagami aceptó la mano de Adrien y sonrió cuando el piano comenzó a sonar como música de fondo, Kagami apenas hizo consciente que no había pianista hasta ese momento, pero tampoco tuvo mucho tiempo para pensar en ello, puesto que su novio la sostenía cerca. Adrien colocó su mano en la cintura de Kagami y respiró profundo, memorizando el perfume de su novia, tratando de inmortalizar ese momento en su recuerdo para guardarlo siempre.
Kagami reconoció la música y la canción, no fue lo que la hizo mirar.
(All I ask for you - Jonathan Young feat Malinda)
El hecho que la obligó a volver el rostro hacia los músicos fue reconocer la voz de Luka en los primeros versos.
Luka y Marinette sonreían desde la música, ambos sentados al piano y dedicándole a sus amigos una mirada dulce.
Claro. ¿Quién más si no ellos?
Marinette había estado cuestionando a Kagami toda la semana. Comida, música, postres, flores, y había muchas cosas que Adrien sabía de ella y de su vida, de su gustos y disgustos, pero aquella cena. Kagami estuvo a punto de llorar al darse cuenta de que su primera amiga estaba ahí esa noche, lo mismo que el único hermano que tenía Adrien, cómplices de aquella historia, y poco a poco las piezas fueron cayendo en su lugar.
No more talk of darkness,
forget these wide-eyed fears
I'm here, nothing can harm you -
my words will warm and calm you
Let me be your freedom,
let daylight dry your tears.
I'm here, with you, beside you,
to guard you and to guide you
Adrien permitió que Kagami se impregnara de ese momento, que observase todo alrededor, que se detuviera en el rostro de Marinette y Luka, le había permitido perderse en el momento y que se olvidara de él, porque sabía perfectamente que, minutos después, se apoderaría de toda la atención de la chica, el momento en el que había concentrado toda esa noche.
Say you love me every waking moment,
turn my head with talk of summertime
Say you need me with you,
now and always
promise me that all you say is true -
that's all I ask of you
Mientras se paseaban por la terraza, moviéndose al ritmo de las voces de sus amigos más cercanos y más queridos, Kagami no pudo ocultar más las lágrimas. Ya sabía qué había detrás de todo aquello, pero prefirió enfocarse en disfrutar del momento y perderse en los ojos eternamente verdes de su enamorado.
Let me be your shelter,
let me be your light
you're safe, no-one will find you
your fears are far behind you
All I want is freedom,
a world with no more night
and you always beside me
to hold me and to hide me
Por un momento, todas las memorias con Adrien se aglomeraron en los linderos de su mente. Recordó su infancia, todos los momentos en los que estuvieron juntos, la primera cita que tuvieron en la pista de hielo. Siempre habían sido ellos cuatro, siempre juntos, aunque no lo sabían en su momento. Y aunque por un momento, su mente viajó en dirección al momento en que había hablado con Marinette sobre su relación con Adrien, decidió dejar de lado ese pensamiento y se dejó llevar por las manos de Adrien por todo el espacio.
Then say you'll share with me
one love, one lifetime
let me lead you from your solitude
Say you need me with you here, beside you
anywhere you go, let me go too -
Love me, that's all I ask of you
Adrien hizo girar a Kagami sobre sí misma, arrancándole una risa por lo bajo, antes de atraerla de nuevo hacia sí y reclinarla un poco.
¿Hacía cuánto tiempo no se divertían así? Haberse convertido en portadores de tiempo completo había exigido dejar de lado muchas cosas, Marinette se había quejado en alguna ocasión que, o se reunía con sus padres, o tenía citas con Luka. Y el guitarrista le había pedido a la chica que aprovechara cada minuto disponible con su familia. Con el tiempo, Kagami había comprendido de qué hablaba su amiga, entonces ella aprovecharía cada momento disponible para pasar un momento agradable para estar con los suyos.
Say you'll share with me
one love, one lifetime
say the word and I will follow you
Adrien soltó a Kagami y sonrió cuando ella dio un paso de espaldas, llevándose ambas manos a la boca y permitiendo que las lágrimas se deslizaran libremente sobre sus dedos y sus mejillas.
Toda la noche se habían pasado platicando de posibilidades y sueños a futuro, sobre qué hacer una vez que este nuevo Hawk Moth fuese vencido, pero la pregunta del millón era ¿Dónde vivir?
Share each day with me, each night,
each morning
Adrien se arrodilló frente a Kagami buscando en los bolsillos de su chaqueta, sonrió de medio lado cuando la joven se acercó un paso a él y sacó la caja del interior, revelando la piedra roja engarzada en el anillo, revelando la montura, revelando el inicio de una promesa mayor.
Say you love me
You know I do
Love me - that's all I ask of you
Anywhere you go let me go too
love me - that's all I ask of you
—Kagami, portadora del dragón, heredera de la casa Tsurugi, conocerte ha sido la más grande aventura de mi vida hasta este momento y ahora me doy cuenta de que quiero que la aventura crezca más y más, pero no lo pienso hacer solo, quiero compartir contigo cada momento, alegría, pesar, quiero que el resto de nuestra historia esté enlazada sin que nadie jamas pueda intervenir. Así que Tsurugi Kagami... ¿Te casarías conmigo?
