Sonrais777: Creo que esa combinación de héroes me había gustado tanto que comenzó a costarme trabajo no verlos juntos, qué bueno que te gustara el contraste. ¿Tienes historias publicadas? Para darme una vuelta por tu perfil en cuanto tenga una oportunidad ya que baje el estrés.
Manu: No estoy al tanto de las teorías, creo que ya te lo había dicho, que prefiero esperar a que se estrenen. Gracias por leer.
Scar: Si ya sabes cómo somos, para qué me dejas a solas con una posibilidad de nuevo OC que puedo explotar de una forma magistra? Ahora te aguatnas jajajjaaja les presento a... en fin, espero te guste esta actualización, hagamos que el canarito se quede afónico de tanto gritar.
Kami: No me mates, es todo lo que voy a pedir jajajajajaja espero te guste esta primera aparición de nuestro nuevo héroe, a ver cómo lo acomodamos. No alcanzo a meterlos en este espacio, pero espero pronto poder hacerle un guiño a tus entrañables personajes.
Mariana: No sé si advertir que tal vez te hice un guiño en este capítulo, me voy a volver a leer Second Chance para poder volver a hacerte guiños como Dios manda, así como a tus otras historias, Lukanette y no Lukanette. Te quiero linda, estamos en contacto.
(Beso - Jósean Log)
Marinette estaba cansada, sentía el peso de Luka sobre su cuerpo, y era eso lo que no la permitía sumirse por completo en la inconsciencia. Estaba acostada bocarriba sintiendo cómo dulcemente Luka le cubría el cuello de besos castos, lentos, inocentes.
Luka no solía dejarse crecer la barba, pero era cierto que estaba algo desatendido, cuando Marinette se quejó al respecto, el guitarrista comenzó a frotar su barbilla levemente contra la piel de su musa, sonriendo ante los escalofríos y las sonrisas que la chica le compuso antes de dedicarle una mirada enamorada y tierna.
—Picas —anunció ella acariciándole el cabello con una mano mientras que con la otra repasaba la forma del mentón de su esposo, delineándolo, admirando la mirada de devoción que él tenía para ella en ese momento, reflejo perfecto de sus propias emociones.
Luka asintió con una sonrisa traviesa antes de levantarse un poco para alcanzar la boca de Marinette, con los codos a los lados del rostro de su musa para sostenerse mientras que ella se aferraba a la espalda del muchacho, acariciando las marcas en la piel del guitarrista, delineando todas y cada una de las cicatrices que se había hecho con el paso de los años, deleitándose en la forma casta en que Luka acariciaba su boca con la propia.
No pudo evitar enroscar las piernas en torno a la cadera de Luka, sosteniéndolo cerca, acariciándole las piernas con sus pies, haciéndole estremecer ante un escalofrío que le ayudó a relajarse. ¿Lo había dicho antes? No estaba segura si lo había confesado ya a Luka, pero adoraba sentir la presión que su cuerpo ejercía sobre el de ella cuando se relajaba de aquella manera luego de hacerle el amor.
Suspiraron al unísono, rompiendo el contacto del beso antes de que Luka se levantara en un movimiento suave y cubriese el cuerpo de su esposa.
—Ya vuelvo —anunció antes de besar la frente de Marinette y dirigirse al baño.
La chica se recostó de lado, abrazada a la almohada de su esposo, con una sonrisa radiante en el rostro, observando la lluvia golpetear contra su ventana. Pero su sonrisa se desvaneció al percatarse de que Tikki estaba sentada en el barandal, bajo el torrente de agua helada.
Se levantó y abrió la puerta, insegura de interrumpir.
No tardó en darse cuenta de que Tikki miraba en dirección a la casa Agreste.
—Ve con él —pidió Marinette con media sonrisa, consiguiendo que la kwami de la creación diera un respingo y un saltito en su lugar.
—Pero...
—Mullo está conmigo, también Sass y Luka —murmuró con una sonrisa dulce, recargándose en el marco de la puerta y asintiendo. —Estaremos bien, y ustedes hace tanto no están juntos... no es justo que nosotros podamos estar con la persona que amamos y ustedes estén separados.
—Es nuestro deber acompañar a los portadores en todo momento, no debemos tener pensamientos egoístas porque fuimos...
—Tikki, no me hagas darte una orden —interrumpió Marinette con una sonrisa maternal, preguntándose de dónde saldría tanta renuencia cuando era evidente que quería correr en ese mismo instante hasta donde se encontraba Plagg.
La kwami le dio un abrazo a Marinette antes de salir disparada hacia la noche.
—Eres muy dulce —halagó Luka a media voz, acercándose a Marinette con un par de copas de vino en las manos y el pantalón del pijama cayendo de forma seductora sobre las caderas de Luka, dejando poco a la imaginación.
—Gracias —respondió la heroína recibiendo la copa y bajando el rostro, tímida. Sin embargo, la curiosidad pudo con ella. —¿De dónde salió el conocimiento del shibari?
Luka soltó una risa por lo bajo y le dedicó una mirada a la lluvia que cubría su ciudad.
—Denisse. —Marinette ahogó una risa ante la respuesta de su esposo. —El otro día me dijo que podía aprovechar mi tiempo libre en la oficina para aprender cosas nuevas, actualizarme en redes sociales, adquirir habilidades no musicales, así que decidí pagar un curso teórico en línea.
—Ajá —soltó Marinette entre risitas nerviosas —, y ¿dónde entra Denisse en todo esto?
—Imagínate la cara que puso cuando entró a mi oficina y me vio atando una cuerda alrededor de mi torso mientras veía cómo una chica casi desnuda lo hacía consigo misma en una página de internet.
Marinette soltó la carcajada. Claro que podía imaginar la expresión de Denisse, podía verla sonrojándose hasta las orejas, soltando algún reclamo dicho a voz en grito, girando sobre sí misma y alegando algo mientras agitaba sus manos sobre la cabeza y su cabellera rubia bailaba al viento. Pero entonces la risa se le cortó, sintió la garganta seca por la antelación, sonrió con malicia y seducción antes de murmurar: —Entonces tienes basto conocimiento del tema.
La mirada de Luka se oscureció un instante. El muchacho acarició el rostro de Marinette con la mano disponible, deleitado con la mirada intensa que su esposa le dedicaba, comiéndoselo con los ojos, anhelante, curiosa.
—Esa es mi reina oscura... —aduló en voz baja Luka antes de acercar su rostro al de ella y plantarle un beso lento que inició como el contacto de sus bocas hasta que la lengua de Luka se abrió paso entre los labios de Marinette. —Mi Perséfone... —Dijo a media voz, consiguiendo que ella sonriera antes de responder al beso.
—¿Perséfone? —Repitió tomando espacio y mirando a Luka.
El guitarrista suspiró hastiado, pero sin perder la sonrisa. —Andree tiene un nuevo apodo para mí. Me llamó Hades esta noche. —Dio un sorbo a su copa y sonrió para Marinette. —Me parece un buen apodo, tengo que admitir que este me gusta, aunque es una forma de reafirmar que soy su sucesor oscuro.
—Hades... —repitió Marinette pensativa antes de llevarse la copa a los labios y sonreír. —Eso me da una idea.
—Me da miedo cuando mi reina oscura sonríe así.
—Tranquilo, no soy Diosa de la primavera por mi linda carita, sino por mi bondad —bromeó siguiéndole el juego a su esposo, consiguiendo que el muchacho sonriera ampliamente. —Esta idea te va a gustar, estoy segura.
—Confío en ti.
—A propósito de confianza —llamó antes de dar un sorbo largo a su vino, armándose de valor mientras el sonrojo le invadía las mejillas. —Algo me dice que sabes mucho más de bondage que sólo lo que me mostraste esta noche.
—Sí, lo que incluye una sesión de mimos después del acto carnal —soltó Luka entregándole su copa a Marinette antes de levantarla entre sus brazos y dirigirse al baño.
Le arrancó un grito por la impresión, la chica hizo todo por evitar que el vino se derramara y soltó una carcajada cuando se percató de que el baño estaba lleno de velas encendidas, un par de inciensos, y la bañera llena.
—Y esto...
—Por el estrés. —La respuesta de Luka fue seca, cortante, pero Marinette conocía perfectamente ese gesto de disculpa que el muchacho componía en ese momento, como si temiera haberse pasado de la raya con su comportamiento como Cobra. —Se supone que después de una práctica "violenta", el dominante debe tener gestos de cuidado hacia su pareja para reestablecer la confianza perdida que...
Marinette rodeó la cabeza de Luka con sus brazos y le robó un beso, enternecida por la preocupación que el muchacho había demostrado hasta ese momento, seguía siendo un niño pequeño cuando se sentía asustado, así que la joven le cubrió el rostro de besos.
—Pero métete conmigo a la bañera. —Pidió ella, no. No fue una petición, fue una demanda.
—Lo que mi reina desee.
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La oficina de Luka en Legend Records estaba relativamente en silencio, salvo por el repiqueteo del teclado de la computadora bajo las hábiles manos de Marinette y las melodías que Luka trenzaba en su guitarra acústica, no había mayor movimiento en aquella sala. Marinette le había pedido a Tikki que permaneciera un poco más de tiempo con Plagg, les llamaría si necesitaba algo de ellos, le hizo prometer que no iría a buscarle a menos que ella misma los contactara.
Esa mañana habían encontrado a Sass enroscado sobre sí mismo en el sillón de la sala, qué sorpresa se llevaron cuando descubrieron que Mullo se encontraba oculta entre las escamas de aquel kwami, presa de su agarre, con la frente pegada a la de Sass. Sí, oculta, porque al igual que Tikki desde que era portada por mujeres, Mullo había ido adquiriendo poco a poco rasgos femeninos cada vez más delicados, rasgos que tenían a cierto depredador encantado por el cambio.
—Esta noche nos asignan nuevo desafío del torneo —murmuró Luka cuando por fin Marinette levantó la vista de la computadora en busca de sus ojos. —Y tenemos el concierto.
—¿Estás nervioso?
—No —mintió el muchacho con una sonrisa de medio lado.
La chica se levantó de su sitio y se dirigió hacia Luka componiendo una sonrisa tímida, midiéndolo con la mirada. El guitarrista dejó su instrumento a un costado y extendió los brazos hacia su musa, que se movió hasta sentarse a horcajadas sobre su regazo, con todo el cabello suelto cayendo por su costado, una sonrisa seductora y recargar delicadamente las manos en el pecho de su esposo mientras él le tomaba la cintura con ambas manos, mirándola con devoción.
Luka plantó un beso tímido en la punta de la nariz de su musa y sonrió mirándola a los ojos, y aunque la escena podría verse comprometedora y sensual, por largos instantes sólo tuvieron miradas de amor para quien habían decidido era su alma gemela. Marinette suspiró paseando sus manos por el cabello de Luka, sintiéndose dichosa de seguir con vida y a su lado, porque habían ocurrido tantas cosas en ese año que le costaba creer que los momentos de calma fuesen reales; Luka por su parte paseaba las yemas de sus dedos por el lindero de piel entre la blusa y el pantalón de la chica, deleitándose en la frescura de aquel paraje ignoto, uno de sus favoritos al momento de abrazarla por la calle, el único pedacito de piel al que tenía acceso cuando quería ser discreto y seducirla al mismo tiempo, puesto que sabía que aquellas caricias le arrancaban escalofríos a la diseñadora.
—Un mes. —Su voz sonó trémula, casi como un secreto en los labios de la joven antes de que ella depositara un beso suave en los labios de su amante.
—¿Un mes? —Musitó Luka en respuesta, con los ojos entrecerrados y mirando a Marinette con devoción.
Acarició el rostro de la chica, despejando los cabellos sueltos lejos de su rostro, admirando las facciones dulces, los gestos suaves que ella componía ante su tacto. Marinette abrió los ojos y sonrió mirando a su esposo.
—Para la boda a la iglesia. Quiero casarme contigo en un mes.
Luka no pudo evitarlo, tomó el rostro de Marinette robándole un beso apasionado haciéndola gemir por el impacto, no tardó en corresponder al beso, ajenos al grito de Denisse, que resonó por fuera de la oficina antes de que azotara la puerta y entrara sin esperar invitación.
—¡Maldita sea Luka! Si te estoy mandando un correo en calidad de urgente es para que me contestes... ¡Perdón! —Giró en su sitio, con los hombros tensos y el gesto apretado, consiguiendo que Luka y Marinette le dedicaran una mirada de curiosidad. —Perdón, no me di cuenta de que Marinette ya había llegado.
La aludida se removió un poco, pero Luka no le permitió escapar tan fácilmente así que Marinette terminó sentada en el regazo de su esposo antes de mirar a Denisse y soltar una risa discreta.
—No te preocupes, estamos siendo imprudentes.
—¿Qué pasa, Den? —Inquirió Luka despejando el rostro de Marinette con una mano y sonriendo para su musa con aires soñadores.
—Maldita sea, Luka —espetó Denisse dando la vuelta y encarando a sus amigos, mientras que Marinette le dedicaba una mirada de curiosidad, Luka le observaba con cierto aire desgarbado de desenfado y diversión. —Necesito que me confirmes de una maldita vez las fechas para los M&G con los fans, y tenemos que corroborar el envío de los instrumentos, esta noche es el concierto y nos llegaron los vestuarios que, por cierto, no te has probado. Y todavía tenemos que ir al auditorio a la prueba de sonido que...
—Denisse... —Llamó Marinette con una sonrisa de medio lado, enternecida por el estrés al que parecía estar sometida su amiga. —Yo me encargué de la prueba de vestuario con Luka esta mañana.
—Iván y Adrien nos apoyaron con la prueba de sonido esta mañana —añadió Luka con la misma actitud que Marinette, sonriendo de medio lado. —Está todo cubierto, Denisse, lo prometo.
—¿Todo? ¿Sabes cuántas posibilidades hay de que un fan encolerizado porque no le contestemos un correo para reuniones contigo termine akumatizado por la decepción? No quiero ser la causante de que tu siguiente fan quiera tomar a tu esposa como rehén porque tú eres un vago.
—Perdona Denisse, en eso no tengo excusa. Pero necesito revisar muy bien mis calendarios puesto que tenemos una cuestión más entre manos.
—¿Ah sí? —Espetó incrédula, parándose en jarras frente al guitarrista y ladeando el rostro. —¿Y cuál es esa cuestión?
—Que quiero que seas una dama de honor en mi boda y me caso dentro de un mes. —Anunció Marinette divertida, poniéndose por fin de pie y avanzando un paso hacia la asistente de Luka.
Primero nada, Denisse pestañeó un par de veces tratando de asimilar lo que acababa de escuchar, luego soltó un grito agudo, tan agudo que Luka tuvo que taparse los oídos y soltó una carcajada al ver a las chicas abrazadas dando saltitos y gritos de felicidad.
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Un muchacho observaba la entrada del auditorio desde la acera del frente, cubierto por la sombra de un árbol, recargado en el tronco con desenfado.
—Esta noche dará un concierto —murmuró una voz desde su hombro.
—Lo sé.
—¿Te vass a colar? —Soltó una segunda voz, con aires divertidos.
—Claro que sí, no me perdería la oportunidad de ver al legendario Luka Couffaine dando un concierto en uno de los mejores momentos de su carrera.
—No dejes que nadie te vea.
—Essspecssialmente tu madre. Ella te reconocssería al insssstante.
—Plagg, Sass, ¿por quién me toman? —Espetó el muchacho con gallardía, pasando una mano por su cabello antes de mostrar una sonrisa deslumbrante.
—Louis... —Llamó Plagg con reproche.
—Oliver. —Corrigió el muchacho dando un paso y saliendo a la luz. —Me llamo Oliver hasta nuevo aviso, mientras dure esta misión, mi nombre es Oliver.
Oliver era un muchacho alto, mediría un metro noventa más o menos, veinticinco años de edad, con los hombros anchos y la cintura esbelta, todo su cuerpo bien trabajado, atlético, el cabello relativamente largo trenzado del lado izquierdo de la cabeza, de un color negro profundo que contrastaba contra sus ojos, azules como el cielo a media tarde. Tenía el porte de gallardía que sólo se consigue al pasar años y años enfrente de las cámaras de fotografía y video, en el cuello, del lado izquierdo tenía un tatuaje, una rosa negra encima de una acuarela de colores, de cuyos pétalos caía una gota roja, posiblemente de sangre. Llevaba una camiseta blanca, pantalón de mezclilla y tenis deportivos.
Y colgada sobre el brazo, una chaqueta de cuero negro doblada cuidadosamente para ocultar sus estampados y decoraciones.
—¿Qué pienssasss hacssser, Oliver?
—Al menos por ahora me limitaré a observar. Aunque tengo que admitirlo —añadió con una sonrisa encantadora que podría haber deslumbrado a cualquiera que lo viera —, me encantaría ir a Les Reptiles esta noche para ver a Colette cuando le asignen la prueba.
—Este no es un viaje de placer —regañó Plagg flotando delante del rostro del muchacho, con los brazos en jarras mientras le fruncía el entrecejo. —No vinimos hasta acá para que conozcas a tu amor platónico.
Oliver soltó una carcajada y negó con la cabeza, tratando de calmarse un poco.
—Sea como sea, dentro de poco voy a conocer a esa señorita. —La última palabra la dijo lentamente, un poco arrastrada, como si saborease la dulzura al pronunciarla. —De todos modos, según sé, ella está con una chica, Jeanne, su baterista o bajista o algo así. No tiene caso que la conozca. —Su expresión se tornó sombría, bajó un poco el rostro y dedicó una mirada de reojo a Sass, que flotaba tranquilamente a su costado. —Pero, según sé, pronto dará su último concierto. Si puedo ser un poco egoísta y estar aquí para verlo, lo haré encantado. No merece estar sola.
—Eres igual a tu madre —murmuró Tikki saliendo de la mochila, sonriéndole a Oliver con un gesto maternal y dulce. —Siempre viendo por los demás.
Oliver sonrió en agradecimiento al halago de Tikki, pero volvió la vista al auditorio antes de sacar un teléfono celular transparente, como salido de una película futurista. Se puso un auricular y encendió el noticiero en el canal de Nadja, sonriendo de medio lado y recitando la nota a la par de ella.
—Legend Records se ha jugado un volado y aceptó el reto de conseguir que el primer concierto como solista del guitarrista de Kitty Section, Luka Couffaine, sea en uno de los auditorios más importantes de París. Contra todo pronóstico, Luka logró vender todos los boletos en la primera semana que estuvieron a disposición del público, y la disquera ya piensa en abrir una segunda fecha, aunque no han mencionado nada de alguna gira.
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El lugar estaba lleno, Marinette estaba oculta tras bambalinas, a un costado del escenario observando las luces de los celulares que grababan el evento. Lo había abierto una guitarrista cuya carrera iba en ascenso, qué risa le había dado a la diseñadora enterarse de que, además de ser una artista en potencia, era una de las estudiantes de los cursos en línea que Luka daba los sábados por la mañana.
Ahora la gente esperaba para el evento principal.
Luces rojas se encendieron en todo el lugar, la gente gritó embravecida mientras humo llenaba el escenario y la expectativa aumentaba. Durante algunos segundos no hubo más movimiento así que el estadio se sumió en un silencio ensordecedor, a Marinette le zumbaban los oídos por el contraste: de pronto una marea rebosante de rabia y de caos, de pronto el silencio. Pero sonrió ampliamente al escuchar en el auricular la señal para la segunda ronda de humo y el cambio de luces.
Haberse convertido en vestuarista oficial de Luka por contrato con Denisse le había dado acceso a todos los conciertos de su esposo, no era como que no estuviera tras bambalinas en cada presentación de Kitty Sectión cada vez que estaban en París, pero le gustaba esa sensación de ser de utilidad, no sólo arreglando estoperoles y descosiendo parches, sino siendo parte de la logística general del evento.
—Que venga el baterista. —Dijo la diseñadora en el auricular antes de volver la vista hacia atrás.
Iván sonrió y chocó palmas con ella antes de entrar al escenario, aprovechando la oscuridad, el silencio y la confusión, y una vez sentado en su sitio, en perfecta sincronía con el juego de luces, golpeó cuatro veces el tambor, consiguiendo que la gente volviera a gritar.
Los músicos iniciaron con su melodía, una mezcla electrónica sonando de fondo, una vos metálica y grave inundando las bocinas.
—Seriez-vous prêt à mourir?
Marinette no pudo evitar el escalofrío al escuchar aquella frase, sabía perfectamente cuál era la canción inicial, pero eso no quería decir que estuviese tranquila con la temática del concierto.
—¡Paris! —Gritó Luka en el micrófono, consiguiendo que toda la audiencia volviese a gritar, invitándolos al caos, a desgarrar las gargantas, a quedarse sin cuerdas vocales en el frenesí y la catarsis que sería aquel concierto que, si todo salía bien, se convertiría en una rabieta monumental al final de la noche. —¿Estarías dispuesto a morir?
La compuerta del piso se abrió y, de entre el humo y las sombras, entre las luces parpadeantes y los reflectores apuntándolo, emergió Luka como el rey de un mundo antiguo, Marinette sonrió ante la analogía de la tierra abriéndose para que Hades saliera del inframundo para reclamar lo que es suyo, pero a diferencia de otros conciertos, esa noche no había estilo punk gótico, Luka llevaba un gorro tejido en la cabeza, su camiseta blanca con estampado de Jagged Stone, una sudadera de zíper que caía desgarbada sobre sus hombros, pantalón negro de mezclilla y tenis converse, como si fuese el mismo crío de dieciséis años que había decidido volver al camino de la luz. Sí, llevaba las uñas pintadas de negro, llevaba sus pulseras y muñequeras, los anillos que solía usar de adolescente (claro que los conservaba, un día Marinette había dicho que le gustaba cómo se le veían, los guardaría el resto de su vida), y sujeta a una delicada cadena de oro que llevaba enredada en torno a su muñeca, la plumilla que había obsequiado a Marinette cuando se vieron por primera vez en el barco de la libertad, la primera vez que ambos vieron una oportunidad de redención para sus almas; Marinette la posibilidad de amar de verdad, Luka la posibilidad de reivindicar toda la maldad que había ido alimentando con el paso de los años, el resentimiento, la rabia, el dolor y el rencor.
Y esa noche, como hacía mucho tiempo no ocurría, Marinette llevaba dos coletas a los lados de su cabeza, que caían en caireles sobre sus hombros, una chaqueta negra sencilla sobre la camiseta blanca estampada con el logo del disco nuevo de Luka, un pantalón rosa ceñido, y los tacones a juego en el mismo tono.
La mezcla electrónica comenzó a sonar en las bocinas y Luka dejó pasar su entrada, reacomodando la diadema cerca de su boca, ajustando el micrófono por indicaciones de su auricular, alzando la mano libre hacia Marinette, dedicándole una mirada que la invitaba a acompañarlo en el escenario.
Marinette sonrió de medio lado al ver la sonrisa tímida que el muchacho le dedicaba mientras los músicos se reorganizaban para reiniciar la pieza sin dejar de tocar.
Marinette le entregó su tableta a otra chica del staff y se dirigió hacia Luka con pasos calmados que resonaron al ritmo de la música y retumbaron por todo el lugar, o tal vez sólo ella sintió aquellos pasos ahogados por el sonido de la batería, que llenaba el lugar de ritmo con su estridencia.
¿Abrir juntos el concierto? ¿Por qué no?
(Die for you – Starset)
No era la primera vez que lo acompañaba en el escenario, Luka solía aprovechar cada oportunidad de presumir a su esposa ante montones de pares de ojos, así que estaba acostumbrada a aquella rutina.
—Porque sé —dijo Luka en el micrófono mientras Marinette lo alcanzaba al centro del escenario —que posiblemente está noche corra sólo, sin ti a mi lado….
La gente gritó eufórica, rabiosa al reconocer la pieza. Luka se agachó en una rodilla e hizo que Marinette se sentara en su pierna antes de comenzar a cantar con pasión contenida.
Tenía que admitirlo, Marinette adoraba aquello, porque saber que Luka la mostraba al mundo orgulloso de llamarla su reina oscura era tan gratificante como saber que, a pesar de estar frente a miles de pares de ojos, también era como si estuvieran completamente solos en ese momento, haciéndose una promesa de amor y de que se protegerán mutuamente sin que nadie se enterarse de aquello.
Bueno, nadie salvo los reptiles que habían asistido a aquel concierto esa noche.
I will run alone tonight
Without you by my side
I guess you had a place you had to get to
I know your eyes
I know inside
The walls you hide behind
And I saw the truth inside the real you
La voz de Luka era una sinfonía completa, la manera en que se entrelazaba con las notas musicales, con los instrumentos, con la mezcla digital, pero Marinette no tenía oídos para nada más que para las palabras anhelantes que su esposo le dedicó antes de ponerse ambos de pie y encarar a la audiencia, tomados de las manos mientras Luka alzaba la voz como si aquello fuese un grito, un llamado a la gente que los escuchaba esa noche, mitad invitándolos a protegerse unos a otros, mitad anunciándole al mundo que no habría nada que lo detuviese de proteger a su gente.
Because I know you're lost when you run away
Into the same black holes and black mistakes
Taking all my will just to run alone
When are you coming home?
Se soltaron las manos, Luka avanzó un paso más cerca del borde del escenario mientras que Marinette se llevaba las manos al corazón, observando la espalda de su esposo orgullosa, sintiendo que lloraría en cualquier momento por todo el amor que sentía por aquel hombre.
Luka giró sobre sí mismo, encarándola y le tomó el rostro. Y aunque por un instante pareció que se quedaría dándole la espalda al público, Marinette sonrió poniendo las manos sobre las manos de Luka y se giró un poco para darle el costado al púlico.
Even if the sky does fall
Marinette pegó su frente a la de Luka y se aferró al cuello del muchacho apretando el gesto, sabiendo que aquella canción era mucho más que una simple pieza musical.
Even if they take it all
Marinette sintió que se le cerraba la garganta al sentir la manera en que Luka se aferraba a su cuello, apretando también el gesto, parándose cerca, todo lo cerca que pudo.
There's no pain that I won't go through
No pudo evitarlo, la chica pegó su cuerpo al de su esposo y levantó el rostro, plantando un beso en su mejilla mientras él cantaba con mayor fuerza el coro de la canción.
Even if I have to die for you
No quería que nadie muriera, pero Marinette supo, en el beso que Luka le dedicó, que él estaba dispuesto a hacerlo de ser necesario.
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Colette y Erik estaban sentados en la barra, observando todo a su alrededor. Había otros grupos de personas, la mayoría de tres personas que se reunían en torno a mesas individuales, con los hombros tensos, con el cuerpo alerta, temiendo la presión del momento, esperando las indicaciones puesto que sabían que esa noche anunciarían la primera prueba oficial con los equipos ya armados.
La razón para sentir tensión en aquellos momentos era simple, era una prueba organizada en equipo, de nuevo estaba involucrada Lila Rossi, y esta vez parecía que sería algo grande, no tan ilegal como la carrera de motocicletas, pero tampoco algo seguro.
—¿Cómo hiciste para convencer a Luka de dejarte entrar a nuestros equipos? —Musitó Colette con la boca pegada a su vaso, buscando cualquier excusa para romper la tensión con su colega.
Luka le había pedido que tratase de llevar la fiesta en paz con aquel reptil, después de todo, pasarían un tiempo haciendo trabajo en equipo.
—Le rogué a su reina oscura —admitió el muchacho desviando el rostro.
—¿Qué? —Soltó Colette divertida.
Erik le dedicó una mirada de reproche y luego musitó: —Fui a la oficina de la ratoncita en la mañana, Luka me dijo que esperase un mensaje de texto a las once, pero no quería esperar, así que fui a la firma DC y solicité una reunión con ella.
—¿Y te recibió? —Colette no salía de la sorpresa, escucharla gritar no era una novedad en el bar, pero con toda la tensión que se sentía en el momento, era refrescante volver al bullicio habitual, escuchar a la reina de las serpientes lanzando sus exclamaciones infantiles y divertidas.
Erik se olvidó por un momento del terror que invadía al bar y le dedicó una mirada ceñuda a su colega, cruzándose de brazos debatiendo entre ser honesto y quedar como un tonto o guardar lo poco de dignidad que le quedaba.
Era inutil, sabía que Colette era amiguísima de la diseñadora, así que carraspeó frustrado y soltó el gesto.
—Marinette estaba en su despacho, me recibió la muy digna, estaba sentada y no le di oportunidad de decirme buenos días, como la vi tan seria pensé que tenía la misma postura de Luka. Me humillé, le pedí perdón, le prometí mil cosas y ella...
—Ella... —invitó Colette a seguir, dándose cuenta de la pausa larga que había hecho Erik.
—Ella se desternilló de risa y me dijo que no tenía idea de qué estaba hablando.
Colette también estalló en carajadas, su risa se alzó cantarina sobre todas las mesas, por primera vez en mucho tiempo Colette se vio como la chica de veintitrés años que era en realidad y no como la reina de las serpientes, por primera vez en mucho tiempo su risa no fue una burla despiadada, por primera vez no fue un gesto de desprecio para sus enemigos. Por primera vez en meses (quizás en años), Colette soltó una carcajada por la diversión que le ocasionaba lo casual y espontanea que era su amiga.
—Marinette es un caso.
—Sí, no sé cómo aguanta a Luka. Dijo que no tenía problemas con que concursáramos juntos... —Un escalofrío recorrió a Erik, que se tensó en su sitio. Aquello no pasó desapercibido ante los ojos ávidos de Colette, que escrutó a su amigo con la mirada, como obligándolo a continuar. Al final, Erik no tuvo otro remedio, suspiró sacudiendo un poco los hombros y negó con la cabeza. —Y al final, bajó el rostro y me amenazó... Dios, por algo es la reina de Luka, entiendo por qué la llaman reina oscura. Nunca un puñado de palabras dio tanto miedo.
No. Erik no citó a Marinette en voz alta, pero en su mente seguían resonando las palabras frías que la chica le había dedicado después de eso. Si me entero de que le hiciste algo a Luka, no descansaré hasta saciar mi sed de venganza, no has conocido el alcance de mi rabia, porque si él lleva el título de Hades, yo no tendré reparo alguno en ser su Perséfone.
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La música resonaba en las bocinas, la gente estaba eufórica por la manera en que Marinette y Luka habían interactuado en la pista con aquella canción, no tenían ningún reparo en dar muestras de afecto público, pero definitivamente en el escenario se transformaban.
Luka había apresado el cuerpo de la chica en más de alguna ocasión, atrayéndola hacia sí y luego alejándola, coqueteándole, haciéndole promesas a través de la música.
Y esa era una de las razones por las que Luka adoraba a su esposa, ella parecía hasta feliz de poder compartir con él aquellos momentos de rabia, de euforia, de éxito. Lado a lado como pretendía prometer un mes después.
Even if the sky does fall
Even if they take it all
There's no pain that I won't go through
Even if I have to die for you
Definitivamente fue una sorpresa para ambos muchachos cuando la audiencia, enardecida por lo que acababa de ver, comenzó a gritar una sola palabra.
Marinette sonrió de medio lado, mirando a Luka con sorpresa cuando el muchacho le dedicó una sonrisa de satisfacción a la gente que los rodeaba, como si disfrutara aquello como un triunfo. La diseñadora escuchó en el auricular el anuncio de que Adrien y Kagami ya habían llegado al lugar y que se estaban terminando de poner el vestuario.
—¿Qué dices, amor? —Murmuró Luka, aunque su voz igual resonó en todo el estadio, a la par del grito de la gente.
—¡MAGNET, MAGNET!
—¿Recuerdas la coreografía?
La gente no supo jamás que la respuesta de Marinette fue negativa. Jamás escucharon sus palabras: —No, pero puedo improvisar, sí recuerdo la canción.
Dos personas del staff entraron rápidamente y rodearon a Marinette mientras la gente seguía gritando.
—¡Mag-net! ¡Mag-net!
—¿Quieren escuchar Magnet? —Exclamó Luka en su micrófono, corriendo hasta el borde del escenario y frenando en seco mientras el staff preparaba a su esposa.
—¿Estamos preparados para algo así? —Musitó Marinette mirando al staff mientras le ponían el clip del micrófono.
—Sí, tenemos la música y la pista pregrabada que usaron en TV. Y Adrien está listo.
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Colette observaba cómo Lila estaba de pie al lado de Andree, el rey caimán estaba sentado en su trono con una expresión divertida ante las miradas de sorpresa que la mayoría de los presentes había compuesto al verla entrar del brazo del rey. Todo el mundo sabía de la prueba saboteada a Luka, sabían que aquella dama de la alta sociedad y ladrona enmascarada, había puesto en peligro a la musa del mentado elegido de las calles, así que no salían de la sorpresa al ver a esa vieja harpía sonreírles como si fuese la dueña del lugar.
—Maldita bruja —musitó Colette llevándose su vaso a la boca antes de mirar a Erik de reojo.
—No puedo creer que esté aquí tan quitada de la pena.
—Es dueña de media ciudad, de la mitad corrupta a la que Adrien Agreste todavía no ha podido salvar —explicó la pelinegra mientras volvía la vista a su trago.
—Voy a empezar a creer que la compañía de Marinette te está reivindicando.
—Puede que lo esté consiguiendo. —Concedió Colette sonriendo de medio lado, dedicándole una mirada de acusación. —A ti también te cambió ¿no es así?
—No sé de qué hablas —cortó el muchacho desviando el rostro.
—Oh, vamos. Sacó lo peor de ti esa noche, no te habrías atrevido a tocarla si no hubiese ejercido cierto efecto en ti. No te habrías arriesgado a ser matado por la serpiente Couffaine. ¿O sí?
—Mi pleito era con Luka, mi deuda está saldada y ahora estoy peleando por recuperar mi lugar entre los reptiles. ¿Podemos cambiar de tema?
—Perdón, no sabía que eras una princesa más delicada que yo.
Esta vez fue el turno de Erik para soltar una carcajada liviana. Aunque a Colette al principio no le quedó claro por qué se reía aquel reptil, hasta que la barrió con la mirada.
—¿Princesa? ¿Delicada? —Reanudó sus carcajadas mientras la chica se reacomodaba en su sitio, haciendo pucheros mientras esperaba por la respuesta de Erik. —Desde que tú y Luka terminaron, dejaste de ser una princesa delicada y te convertiste en la matona del barrio.
—Bueno. —Colette se cruzó de brazos, a medio camino entre sentirse orgullosa y ofendida, pero al final sonrió para Erik y negó con la cabeza. —Alguien tiene que proteger a las serpientes desde que su rey nos abandonó, ¿no?
—¿Aspiras a convertirte en reina?
—¡Buenas noches, reptiles! —Exclamó Andree levantándose en su sitio al ver al último equipo entrando por la puerta. —Me imagino que están esperando la gran noticia de esta noche, así que, estando presentes todos los representantes de los equipos, le voy a pedir a la señorita Rossi, dado que ella nos va a patrocinar, que les explique de qué se trata la siguiente prueba.
La gente guardó silencio, nadie se atrevía a respirar siquiera, observando a los otros reptiles del lugar en espera de sus reacciones.
—Esto será una carrera —dijo la millonaria pavoneándose en su sitio.
—Y la perra que la parió... —murmuró Colette furiosa, apretando su vaso con tal fuerza que su vaso se cuarteó.
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Adrien entró corriendo al escenario a la par que dejaban a Marinette libre de acercarse a Luka, la audiencia estalló en aplausos al ver a los tres juntos, que se tomaron de las manos y las alzaron en un gesto de celebración. Inmediatamente después, Adrien se percató de que había un teclado preparado cerca de ellos, así que sonrió asintiendo para el staff, anunciando que estaba listo.
Luka y Marinette se pararon lado a lado, con las manos entrelazadas, pero tan lejos el uno del otro como era posible. Se dedicaron una mirada intensa y luego Luka asintió para ella, transmitiéndole la seguridad que necesitaba en ese momento.
Adrien respiró profundo, sus manos se deslizaron por las teclas y el rubio sonrió de medio lado, con autosuficiencia al escuchar a la gente gritar enardecida por el concierto, pensando en que Gabriel seguro se infartaría de escuchar a su hijo tocando música popular en el mismo escenario que un rockero al que le había prohibido acercarse al final de su adolescencia.
Marinette y Luka por su parte se movieron al mismo tiempo como un reflejo perfecto, bailando lado a lado al ritmo de la pieza hasta que Marinette soltó a su esposo y se acercó al borde del escenario, con los ojos cerrados y lista para cantar.
Basta con mirarte para que empiece a arder mi corazón
Para que tu fuego me llene el cuerpo de pura pasión.
Sus movimientos fueron cadenciosos, ella abrió los ojos mientras paseaba sus manos lentamente pro sus brazos, como abrazándose, como seduciéndose mientras Luka avanzaba a pasos calmados hasta ella, escuchándola cantar.
Sin notarlo un día cuan mariposa me posé en tu flor
Pobre e ingenua niña caí rendida a tu favor.
Las manos de Luka se cerraron en torno a los hombros de la chica y comenzaron a deslizarse en busca de sus manos cuando él empezó a cantar, la chica no pudo evitar mover la cadera al rimto de la música, dejándose seducir.
Se me escapa de las manos tanta miel
Roba de mis labios la tentación.
Dulcemente rozaremos piel con piel
No olvidarás, nuestro fogoso amor.
Y de pronto estaban bailando en los brazos del otro, cantando al unísono mientras se perseguían y coqueteaban con la mirada en medio de toda la gente que había ido a ver el concierto, arrancando suspiros y gritos a todos los presentes, consiguiendo que incluso el staff tras bambalinas suspirara o contuviese el aliento, en espera del siguiente movimiento casual y cadencioso que ellos mantenían.
Hazme de una vez sentir
Que está pasión no tendrá fin
Y que no fue un error, hacerte el amor
Por favor déjame besar tu ser
El mundo que otros no ven
Solo intoxícame, que feliz seré
Ahogada en tu calidez.
Luka reclinó a Marinette en un movimiento brusco, la chica estiró el cuello hacia atrás, podía ver el escenario tras bambalinas cómo todos los staffs les dedicaban miradas con los ojos abiertos como platos, disfrutando de la interacción de aquella pareja que se había convertido rápidamente en un sex symbol de la generación. No, la mirada de Marinette capturó por un momento los ojos azules de un muchacho al que no reconoció. Si de por sí estaba oculto entre las sombras que se proyectaban por los telones y los pilares, la gorra arrojaba más oscuridad a su rostro, impidiendo que lo reconociera.
¿Lo había visto hasta ese momento?
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—Como algunos de ustedes sabrán, me gusta patrocinar eventos en los que puedo probar la veracidad de las marcas y empresas con las que me alío, así que esta vez se trata de autos. Estoy pensando seriamente en invertir dinero con algunas casas como Bugatti, Maserati, Lamborgini, Ferrari, Corvet... —Los reptiles de la sala comenzaron a murmurar entre ellos, al menos el público masculino presente había adquirido de pronto una mirada de entusiasmo ante la idea de Lila. —Así que, lo que viene a continuación es que entregaré un auto a cada uno de los equipos, tendrán una semana para equiparlos como requieran y, pasado ese lapso de tiempo, les haremos saber dónde será la carrera.
—No hay restricciones para lo que puedan hacer a los vehículos —anunció Andree orgulloso. —Siempre y cuando cumplan con las tres reglas que rigen a los reptiles.
—¿Cuándo nos entregan los cacharros? —Espetó Colette levantando una mano, con una sonrisa socarrona por la manera en que había conseguido que todos los equipos, Erik incluido, comenzaran a reprochar por haber llamado cacharros a las marcas que acababan de mencionar.
—Esta noche nos enviarán el nombre de la persona que será su piloto y mañana por la mañana estarán los vehículos estacionados fuera de sus hogares. —Anunció Lila complacida, dedicándole una sonrisa amplia a Colette, considerando poder reclutarla a su equipo en alguna de las pruebas.
—¿De dónde sacamos los recursos para arreglarlos?
Andree soltó una carcajada volteando el rostro, pero Lila sonrió más ampliamente.
—Mi empresa estará feliz de hacer préstamos sin intereses por el primer año, en caso de que no cuentes con los recursos suficientes tenemos un taller automotriz a mi nombre y algunos cuantos euros que les pueden ayudar a hacer la diferencia.
—Esto no me gusta nada —musitó Colette con los dientes apretados, oculta tras su vaso y hablando tan bajo que sólo Erik logró escucharla.
—Lo sé. A mí tampoco.
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Y vino un solo para Adrien, espacio que el tecladista aprovechó para lucirse, recordaba perfectamente la ocasión en la que habían lanzado ese tema en televisión, Luka y Mari habían estado magistrales, pero si querían deslumbrar al público esa noche tendrían que hacer mucho más.
Al igual que en la televisión, Luka pegó su cuerpo al de Marinette, paseando sus manos por los costados de la chica, arrancándole un suspiro que resonó levemente en las bocinas, consiguiendo que la gente contuviese el aliento. Ambos muchachos se soltaron y Marinette le dio la espalda a Luka, preparándose para el siguiente verso, él deslizó una mano por su cintura con aires seductores, consiguiendo que contuviesen la respiración ante aquel gesto mientras Marinette levantaba una mano para acariciar el cabello de su enamorado.
Me sentí nerviosa aquél amanecer
Y lloré, porque no te vi volver.
Me dijiste que todo marchaba bien
Para ocultar, que sufrías también.
Ambos muchachos volvieron a separarse, bailando lado a lado, como si fueran un espejo perfecto del otro, mientras cantaban los últimos versos de la canción.
Hazme de una vez sentir
Que está pasión no tendrá fin
Y que no fue un error, hacerte el amor
Por favor déjame besar tu ser
El mundo que otros no ven
Solo intoxícame, que feliz seré
Se tomaron las manos, mirándose a los ojos, como si no pudieran resistir la tentación de estar lejos el uno del otro, seduciéndose con movimientos coordinados mientras Adrien bailaba en torno al teclado, paseándose por todo el espacio, sonriendo con aires seductores y felinos con la mirada perdida al costado del escenario, donde Kagami ya lo observaba divertida y coqueta.
Tal como un imán atráeme
Que muero por verte otra vez
Perderme en tu querer, y en tu calidez
No me dejes, entiende de una vez
Esto no fue casualidad
Eres mi realidad, mi única verdad
No renuncies a nuestro amor.
Para el final de la canción, Luka tomó a Marinette por la cintura con una mano, dejando el otro brazo colgando a su lado. La chica subió la pierna aferrándose en ese gesto a la cadera de su esposo, pegándolo a su cuerpo todo lo que pudo, pasó un brazo alrededor de su cuello y dejó la otra mano posada delicadamente en el centro del pecho de Luka, mirándole anhelante mientras Luka miraba al público con tal intensidad que podría haberlos abrasado a todos en ese mismo instante, ambos tenían caídos los hombros de sus respectivos suéteres, dejando la piel de los hombros desnuda a la vista de todos.
La gente gritó con fuerzas cuando Luka levantó a Marinette al vuelo, obligándola a trenzar sus piernas en torno a la cadera del guitarrista antes de salir cargando con ella, robándole un beso apasionado antes de salir por completo de la vista del público y consiguiendo que la gente soltara un grito embravecido por aquello.
En cuanto estuvieron lejos de la vista del público y Adrien los alcanzó tras bambalinas, Marinette apagó su micrófono y miró a la gente del staff.
—Preparen el vestuario para Miss Atomic Bomb, después de eso Kagami entrará con la orquesta.
Y aunque la diseñadora dio algunas otras indicaciones, toda la gente ya se movía a toda velocidad, listos para seguir con el show.
El mismo muchacho de la gorra pasó por detrás de Marinette murmurando: —Well done, mom...
Y aunque Marinette giró sobre sí misma buscando el origen de aquellas palabras, el muchacho ya se había desvanecido en las sombras del backstage.
Denisse llegó corriendo hasta ellos con el cabello alborotado y agitada al haber corrido desde el estacionamiento.
—Perdón. Me quedaron mal en la disquera.
—Tranquila. —Pidió Marinette entregándole la tablet a su amiga y sonriendo mientras levantaba una mano, solicitando su diadema y la de la asistente. —Todo está en orden hasta ahora, puedes recuperar el trono.
—Gracias. ¿En qué estamos?
—Acabamos de iniciar, la gente nos hizo cantar Magnet, sólo ha cantado Die for you.
—Bien, seguimos entonces con Miss Atomic Bomb y luego nos vamos con Reencuentro.
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Colette se acercó hasta Andree una vez que Lila hubo abandonado el bar y le plantó cara con expresión de decepción.
—¿Qué? —Espetó el rey caimán mirando a Colette. —Que estés en el equipo de Luka no quiere decir que puedas hablarme igual que él, es un derecho que te tienes que ganar.
—No pensé que volverías a trabajar con esa perra después de lo de Marinette, hasta tú le has agarrado cariño a la odiosa de la primavera.
—Diosa.
—Odiosa.
—¿Qué quieres que haga, Colette? Esa mujer le ha dado buenos trabajos no ilegales a muchos de los reptiles que están en este bar. Además, tengo un trato con ella para que nos ayude a organizar las pruebas de este torneo. Ella consiguió que cerraran de manera legal las calles para la siguiente carrera, incluso será un evento patrocinado.
—No me importa, no confío en ella, y dudo mucho que sea leal a nosotros. Algo trama.
—Ya la oíste, ella les dará los autos para que los trabajen ustedes, ¿qué más quieres que eso?
—Quiero una escolta. —Sentenció con violencia, posando ambas manos en los posabrazos del trono, poniendo el rostro tan cerca de Andree que sus rizos le hicieron cosquillas en la nariz, pero ninguno de los dos hizo gesto alguno. —Pero sé que no me la darás, así que escucha mis palabras, Andree Dumont. Si corre sangre, está en tus manos.
Colette se dio la vuelta y salió del lugar a zancadas largas, dejando al rey caimán con un pésimo sabor de boca.
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Marinette sonrió orgullosa al ver a Luka desquitar la furia contra la guitarra, usando la plumilla que le había obsequiado a ella tanto tiempo atrás.
La chica había perforado la plumilla y solía llevarla colgada al cuello con una delicada cadena de oro, misma que ahora sostenía la plumilla a la muñeca de su esposo mientras él se dedicaba a enaltecer su trabajo enlazando sus notas musicales al violín y al piano clásico de Kagami y Adrien. Sabía que no podía pasar nada bueno luego de todo lo que se avecinaba, pero se permitió disfrutar de las últimas canciones del concierto, sabiendo que pronto sería su turno de nuevo en el escenario.
Legend Records había lanzado la casa por la ventana al invertir en ese concierto, sus amigos ya iban por el sexto outfit llegados al último cuarto del concierto, y ella misma llevaba un vestido gótico con aires steampunk, sonrió observando a Luka en el escenario. Llevaba una camiseta negra sin mangas, con la sisa tan larga que se podía observar los tatuajes de sus costillas, en el pecho llevaba estampado el logotipo del disco nuevo, una serpiente, una cobra rey mostrando los colmillos. Llevaba un pantalón holgado en su mayoría, solamente en la cintura y en los talones iba justo, y en los talones iba así dado que llevaba puestas botas militares de color café, el cabello lo llevaba ahora trenzado del lado izquierdo de la cabeza, revelando las flores que se había tatuado por Marinette, algunos estoperoles completaban el outfit del guitarrista, una imagen que derrochaba sensualidad.
La pieza terminó, la gente gritó embravecida y Marinette salió a escena con pasos lentos, llevando sus zapatillas de ballet bien amarradas mientras Luka dejaba la guitarra en el pedestal y sonreía complacido ante los gritos de la gente.
Kagami le arrancó los primeros sonidos al violín, golpeando levemente las cuerdas con los dedos dándole tiempo a sus amigos para llegar a posiciones.
Luka, en un movimiento controlado, pasó su brazo por la espalda de Marinette mientras ella giraba el rostro de forma histriónica, volviendo la mirada a la audiencia antes de entregarle su mano libre a Luka y extenderla lejos de ellos. Luka avanzó dos pasos largos mientras que Marinette se movió a toda velocidad, siguiendo el ritmo de la música.
Las luces se encendían a toda su capacidad al mismo ritmo de los golpes del tambor, Iván se había colocado cerca de Adrien y Kagami con el tambor lleno de pintura fluorescente, que saltaba con cada golpe, salpicándolos a todos.
Aquello era una especie de Tango. Luka guiaba a Marinette por todo el escenario, convirtiéndolo en una pista de baile.
Luka sostuvo la cintura de Marinette con fuerza y la levantó por encima de su cabeza, ella dejó una pierna bien extendida y levantó la otra, doblando la rodilla hasta tocarse la punta de la cabeza con el pie mientras las luces blancas inundaban todo el lugar. Ya antes habían bailado juntos un tango, o algo así, el día que les habían anunciado la muerte de Fu, pero aquel día no había mucho que demostrar, ese día había miles de pares de ojos puestos en ellos, deleitándose en la forma natural en la que se movían por todo el espacio, arrastrando los pies sin soltarse la mirada, devorándose con los ojos.
—¿Sabes lo que es un adorno? —Murmuró Luka con una sonrisa, como si hubiese leído la mente de su esposa, aprovechando que no llevaban puestos los micrófonos.
Marinette sonrió pegando su espalda con fuerza a la mano de Luka mientras él se movía hacia atrás y adelante, haciendo que la joven se curvara como si fuese una serpiente. Dos movimientos antes de que él la pegara con fuerza a su pecho y girara con violencia, obligando a la joven a trenzar las piernas en torno a su cintura antes de ponerla de nuevo en el suelo, pero llevándola al split en un movimiento.
Luka levantó a Marinette de la cintura con tal gracia que ella pareció liviana como una pluma, logró levantarla por encima de su cabeza, con ambas manos de la chica sobre sus hombros para darse equilibrio mientras sus piernas se elevaban en el aire en una curva antes de volver a aterriazar en las puntas de sus zapatillas, girando con violencia conforme las manos de Luka la hacían ir y venir.
Volvió al suelo y avanzaron tres pasos arrastrando los pies, agachándose un poco en su sitio, un paso clásico de tango en el que la mano de Luka se extendía por toda la espalda de su esposa, abarcándola por lo menuda que parecía Marinette en ese momento mientras que ella tiraba de la muñeca libre de Luka como si quisiera obligarlo a alejarse.
—Todo tu peso en la pierna izquierda y dobla la rodilla.
—Y extiendo la pierna derecha hacia atrás. —Cortó Marinette recordando aquella lección con una sonrisa déspota.
Ambos muchachos frenaron en su sitio y se agacharon logrando aquella pose, un espejo perfecto en la que sus caderas se acercaron al piso peligrosamente, pero ellos no dejaron de sostenerse la mirada mientras subían lentamente, acompañando los compases más tranquilos de aquella pieza antes de volver a girar por todo el espacio.
Sí. Legend Records había tirado la casa por la ventana, pero Luka y Marinette también se estaban dejando el alma en cada uno de los pasos de aquel tango, dejando claro al mundo que no había nada que fuese más fuerte que ellos cuando estaban lado a lado, dejando claro que pelearían sin importar qué ocurriera a continuación, dejando claro que pelearían hasta el último instante con tal de ver a sus seres queridos a salvo, libres de todos los tormentos.
Por fin la pieza se fue terminando y ambos bailarines terminaron abrazados, Marinette con las manos y una mejilla recargada tiernamente contra el pecho de Luka, él sosteniendo con fuerza y apremio la cintura de su Marinette, pegando el cuerpo de ella al suyo tanto como pudo.
Ninguno de los dos escuchó el ruido ensordecedor de la audiencia cuando Luka soltó a Marinette y se arrodilló frente a ella besando el anillo de compromiso que brillaba en su mano izquierda.
Ninguno de los dos se percató de que un Oliver sin gorra miraba la escena con ganas de llorar, ninguno de los dos sospecharía siquiera que la razón por la que el muchacho solía trenzarse el lado izquierdo de la cabeza era por todos los videos que vería en su adolescencia de aquel concierto en el que Luka y Marinette estaban más fuertes que nunca.
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Colette estaba furiosa fuera de Les Reptiles, hablando por el manos libres con Jeanette.
—No, de verdad Andree se está pasando de la raya con esto. Meter a esa bruja entre nuestra gente no va a traer nada bueno, ya lo verás.
—Hey, tranquila, por favor. No ganas nada enojándote así.
—Al menos voy a conseguir que Andree me escuche. No puede ir por la vida poniendo en peligro a todo el mundo sólo por sus berrinches y dos euros.
—A veces olvido que eres menor que yo, siempre me estás protegiendo.
Colette suspiró al escuchar la voz tranquila de su novia, asintió una vez con la cabeza y carraspeó proyectando una nube de vaho que subió hasta perderse en las sombras de la noche.
—Ya entendí, Jeany. —Prometió Colette sonriéndole al cielo nocturno. —Tú siempre me calmas. Gracias por eso.
—Gracias a ti, dulzura. —Pausa al otro lado de la línea, ambas chicas suspiraron al unísono y luego, Jeany sonrió de medio lado. —Luka debe estar terminando su concierto, deberías darle las noticias.
—Es cierto, lo voy a poner a conducir. A ver qué sale. Te veo mañana, bonita.
—Descansa.
Ambas chicas colgaron la llamada y luego Colette levantó la mirada hacia un costado, con el entrecejo fruncido y cruzándose de brazos.
—Es de mala educación espiar las conversaciones privadas, Lila.
—¿Hace cuánto sabes que estaba escuchando?
—Desde el principio, te llamé perra a propósito para ver si salías de tu escondite. ¿Qué quieres?
Lila sonrió saliendo del callejón y se plantó frente a Colette, con una mano en la cadera y ladeando el rostro.
—Última oportunidad para unirte a mí. —Canturreó la millonaria con un geso divertido.
—¿O pagaré las consecuencias? —Se burló Colette antes de avanzar unos pasos, golpeándola con el hombro a la pasada mientras se dirigía hacia su motocicleta. —No te preocupes, lo voy a pensar antes de darte una respuesta, pero hasta ahora no tengo motivos para querer confiar o trabajar contigo. Si no te molesta, tengo que avisar al tercer miembro de mi equipo que va a manejar uno de tus autos.
—Ah, sí, el insufrible Luka Couffaine —escupió Lila con desprecio.
En otro momento, Colette habría vuelto sobre sus pasos vueta un huracán de golpes y patadas, pero en ese momento, sabiendo todo lo que Cobra, Luka y Marinette habían dicho sobre aquella mujer, se limitó a ponerse el casco y subir a la motocicleta. Claro, la curiosidad pudo con ella, pero se controló mejor de lo que hubiese creído alguna vez.
—¿Qué problema tienes con mi ex?
—Mi problema no es con tu ex, es con la esposa.
—Sé que Marinette no te cae bien. Malas noticias, es mi amiga.
Colette arrancó su motocicleta dejando a Lila con la palabra en la boca. La morena le dedicó una mirada de rabia a la joven hasta perderla de vista, pero respiró profundo y sacó el teléfono del bolso, pulsando una marcación rápida y espetando: —Investíguenla, y que alguien la siga.
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Luka descargaba toda la rabia contra las cuerdas de su guitarra, sentía que su sangre hervía, lo mismo que Adrien a su lado, golpeando las teclas de su instrumento con tal violencia que podrían saltar en cualquier momento bajo la presión que ejercían sus manos.
Lo dicho. Rabieta monumental.
Porque había recibido las noticias de Colette estando al lado de Adrien, estando rodeado por sus amigos, estando en presencia de su musa. La rabia que habían sentido era tal que solamente habría podido drenar toda la desesperación que le había conllevado sentir aquello estando en el único otro lugar en el que se sentía plenamente vivo, libre, en casa.
Y qué mejor que hacerlo al lado del muchacho que se había convertido en su hermano, literalmente lado a lado. Qué mejor que hacerlo en presencia de su esposa, a unos metros a su izquierda, qué mejor que hacerlo con uno de sus mejores amigos y cómplices de la música descargando toda la furia contra la batería para marcar el ritmo.
Inconscientes, al querer volar caemos
Todo por el puto ego, todo fue por no ceder
Inconscientes, al querer volar caemos
Todo por el puto ego, todo fue por no ceder
Viene y se va, viene y se va y viene
Viene y te da lo que tú no tienes
Viene y se va
Luka se paró enfrente de Adrien y rasgueó con todas sus fuerzas, temiendo reventar la cadena de su esposa, pero no reparando en daños, si algo iba a romperse esa noche, sería para celebrar la gloria y la rabia que todos sus amigos, familiares y portadores, sentían al saber que todo estaba por irse al carajo otra vez.
Luka se giró en su sitio y corrió hacia la gente, barriéndose hasta el borde del escenario mientras gritaba la última parte de la canción.
Inconscientes, al querer volar caemos
Todo por el puto ego, todo fue por no ceder
Inconscientes, al querer volar caemos
Todo por el puto ego, todo fue por no ceder
Se puso de pie y levantó la mirada hacia el backstage, hacia los ojos de Marinette, que no pudo contener las ganas de salir corriendo hacia él.
Viene y se va, viene y se va y viene
Viene y te da lo que tú no tienes
Marinette se plantó a espaldas de Luka y se abrazó de su pecho mientras el guitarrista golpeaba una última vez las cuerdas de su guitarra y soltaba la última frase.
Viene y se va
Y la música se agotó a la par que se apagaron las luces, a la par que Luka soltó la guitarra encarando a Marinette, a la par que plantaban un beso desesperado en la boca del otro, temiendo por su bien, pero sabiendo que saldrían triunfantes de esa.
