Sonrais777: ¿Razones para que Louis esté en el pasado? Concedido, es grave pero no es tan grave como parece... creo. Espero lo disfrutes.

Manu: nueva actualización, déjame ver si puedo hacer algún lemon de Ladybug, ya me trae la idea dando vueltas en la cabeza.

Scar: nueva entrega de nuestro crush más reciente jajajaja espero te guste

Kami: Perdón por actualizar tan rápido, pero es que Olver me trae...

Que c

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(París, 28 años en el futuro)

Las risas de aquella mujer inundaron la habitación, ella estaba sentada a la cabeza de la mesa sosteniendo la mano de su marido, que acababa de gastarle una broma al muchacho sentado frente a ella, su primogénito.

—Tú eres muy malo conmigo, papá —espetó el muchacho con el entrecejo fruncido, negando con la cabeza mientras se cruzaba de brazos en reclamo.

—Oh, vamos, ¿de verdad te enojaste conmigo?

—Primera vez en dos meses que puedo venir a comer con ustedes y lo único que obtengo son burlas de mi progenitor. De haber sabido mejor me quedaba en la torre Agreste con otra sesión de fotos.

—Pasas mucho tiempo en la torre. —Soltó aquella mujer llevándose la mano libre a la boca, escrutando las expresiones de su hijo. —¿Tiene algo que ver con la hija de mi mejor amigo?

—Madre. —Llamó el muchacho mirando a la mujer con un gesto de negación. —Tomoyo es muy linda, pero no me interesa como algo más.

—Creo que el pequeño todavía tiene un amor platónico en el pasado. —Se burló el hombre llevándose la mano de su esposa a la boca para plantar un beso tímido ahí.

—Se les llama amores platónicos por algo. ¿No? —Defendió el muchacho con un gesto gallardo, una sonrisa socarrona y una ceja alzada. —Y es Mei la que se la vive en la torre acompañando a Gabriel, a ella díganle algo.

—Mei es sabia.

—Padre, es la menor de los dos.

—Y es la más inteligente, créeme Louis.

La mujer volvió a reír a carcajadas ante la expresión de incredulidad que compuso su hijo ante las palabras de su padre.

Pero las bromas se agotaron cuando él compuso una expresión de dolor, acompañada por un gemido ahogado.

—¡Luka! —Exclamó ella cuando el hombre se fue de lado, gruñendo en respuesta a la contracción que sintió en su pecho.

(Far out – On my own)

Y aunque tanto ella como Louis trataron de detenerlo en su caída, cuando las manos del joven alcanzaron el brazo de su padre, éste le atravesó como si no fuera sólido y cayó de rodillas al suelo, tosiendo con fuerzas.

Un vórtice plateado se abrió en la habitación y Bunix entró al lugar, mirando la escena con expresión de sorpresa, que poco a poco se convirtió en un gesto de terror.

—Ay no... Luka, Marinette. Tenemos un problema serio que resolver.

—Bunix... —Murmuró Louis ayudando a su padre a levantarse, pero sosteniendo la mirada de la heroína.

Sass, Mullo y Tikki llegaron flotando hasta ellos y miraron a sus portadores, preocupados.

—Sentimos una fluctuación en el tiempo. —Anunció Tikki mirando a Marinette. —¿Pasó algo?

—Creo que sí. —Dijo la aludida mirando a Bunix en espera de una respuesta.

—Luka corre peligro. —Dijo la portadora del conejo antes de mirar a Marinette con una disculpa en la mirada. —Y esta vez ni siquiera tú has podido resolverlo. Vine a ti porque eres la más sabia hasta ahora, y la guardiana de los miraculous pero parece que no eres la persona indicada para este trabajo. Algo pasó en algún punto del pasado que hace que nuestro tiempo peligre, creo que Luka está en riesgo en el torneo que organizaron cuando tenía veintisiete años.

—Fue el tiempo en el que subí de rango —gimió Luka acomodándose en su silla al tiempo en que Marinette se arrodillaba a su lado y le acariciaba el rostro.

—Iré a resolverlo —prometió la portadora haciendo por levantarse, pero el grito de Bunix los tomó por sorpresa a todos.

—¡No! No puedes hacer eso. Ya lo intentaste dos veces y no funcionó, al contrario, fue contraproducente. Tenemos que buscar otra forma de resolverlo, pero en este momento no tengo ni idea de cómo y no quiero ver las posibilidades en la madriguera, la última vez que lo intenté...

—Lo recordamos. —Sentenció Luka.

—No sé por qué, pero Luka me envió a esta fecha, a este tiempo. Sé que fue por indicaciones de una amiga del pasado, Colette...

Aquel nombre golpeó a Luka y a Marinette como un baldazo de agua fría, en años no habían tenido el valor de decirlo en voz alta, así que se dedicaron una mirada antes de volver la atención a la portadora del conejo.

—Colette le dijo a Luka que ustedes podían saber algo, tener información de cómo resolver este problema en esta época, pero no me dijo nada.

—Yo iré —sentenció Louis poniéndose de pie.

—No. —Respondió Marinette tajante, mirando a su hijo angustiada. —No has terminado tu entrenamiento con el uso de miraculous, podrías hacerte daño si te lanzamos al pasado. En ese momento las calles de París eran peligrosas por los torneos de Andree, si vas...

—Mamá, si Bunix dice que no puedes ir tu porque te conocen y porque lo has intentado, la única otra persona en esta habitación que ha entrenado para usar los miraculous soy yo.

—Pero Louis...

—¡Puedo hacerlo, madre! —Y dijo aquello con tanta intensidad, que la portadora retrocedió un paso de espaldas y sintió el pecho apretado. —Es por papá, esta vez no es un capricho de tu niño mimado, sino anteponer un bien mayor.

—Louis.

—Es por el nombre de Colette, ¿no es así? —Murmuró Luka con media sonrisa.

Louis se llevó una mano al cuello, al punto en el que tenía tatuada la rosa negra del último disco de Colette.

—En parte. Sí. —Murmuró el muchacho mirando a su padre. —Si ella te dio la información y mandó a Bunix a esta fecha es por una razón. Mei no está. —Dijo al final como una sentencia determinante, como si aquel fuera el mejor argumento de todos. —Ella ha sido una Ladybug poderosa, y una de tus mejores aprendices, madre, pero por algún motivo los mandaron al único día del año en que ella no está en casa, sino yo. Puedo hacerlo, puedo tratar de resolver esto, pero necesito que confíes en mí.

—Amor... —llamó Luka extendiendo una mano hacia Marinette y sonriendo de medio lado —, tú y yo hacíamos cosas más peligrosas siendo diez años menores. Merece el beneficio de la duda, y yo pondría mi vida sin dudarlo en las manos de cualquiera de nuestros dos hijos. Así que, si el niño quiere ir... —Luka se quitó la pulsera de Sass y la extendió para Louis. —Creo que es momento de que surja un nuevo portador de la serpiente.

—¿Estás seguro?

—Está listo.

Marinette lo pensó un momento y luego se lanzó al cuello de su hijo, apresándole con fuerzas mientras sentía las ganas de llorar aglomerarse contra su corazón.

—No puedo perder a ninguno de los hombres de mi vida, ¿lo entiendes?

—A ninguno. —Prometió el muchacho antes de apresar el pequeño cuerpo de su madre y aguantar, por una vez más, las ganas de llorar.

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(París en el presente)

Luka miraba a XY con el entrecejo fruncido y los brazos apretados contra su pecho, la mirada que le regresaba el DJ no era muy distinta, había tanta tensión en el ambiente que Denisse podría haberla cortado con un cuchillo.

Suspiró hastiada al ver que ninguno de los dos cedería su postura y se presionó el puente de la nariz rogando internamente por algo de paciencia.

—No puedo creerlo. —Espetó la asistente alternando miradas con ambos artistas. —No puedo creer que dos artistas de su talla se estén comportando como un par de niños pequeños.

—Denisse, desde el principio te dije que no tenía ninguna intención de colaborar en una canción con este pelele —sentenció Luka terminante, barriendo a XY con la mirada.

—Y a mí me mandaron en contra de mi voluntad, mi representante considera oportuno grabar un sencillo con un artista en plena subida. Aunque no tenga ritmo para hacer algo en ciento cincuenta bpm.

—Ay, vamos —escupió Luka con una sonrisa déspota, barriendo al dj con la mirada mientras avanzaba medio paso —, lo que tu representante quiere es que trabajes con alguien que trabaja su propia música, en lugar de estar plagiando el talento de otros, para variar. La última vez que trataste de plagiarme terminaste lanzándome al estrellato. No podrías entregarme una pieza original para poder montarle una canción ni aunque tu vida dependiera de ello.

—¿Quieres apostar? —Respondió XY avanzando hasta posarse a medio paso del guitarrista, mirándolo fijo a los ojos. —Te lo pongo fácil si tú quieres.

Luka era unos centímetros (apenas unos centímetros) más alto que Xavier, pero esos centímetros fueron suficientes como para intimidar a su oponente, puesto que la manera en que el guitarrista alzó la mandíbula con gesto amenazante, fue suficiente para que el DJ pasara saliva y considerase retroceder.

La puerta de la oficina de Luka se abrió y Denisse agradeció a cada ser al que había rezado al escuchar la voz de Marinette.

—Wow, cuánta tensión.

—¡Hola Mari! —Exclamó Xavier cambiando su atención hacia la recién llegada, su actitud dio un giro de ciento ochenta grados, puesto que toda la rivalidad que había tenido con Luka se convirtió en entusiasmo cuando el dj besó ambas mejillas de la diseñadora y le acomodó un mechón de cabello tras la oreja. —¿Qué tal las cosas por la firma?

—Chloe te manda saludos.

—¿Sabía que vendrías para acá?

—Sabía que venía a Legend —comentó la chica dirigiéndose unos pasos hacia Luka, pero sin soltar la mirada de Xavier, sabiendo que su esposo era una tormenta en ese momento —, así que sospechaba que te vería en algún punto del día. Hola cielo.

Luka le dedicó una mirada dura a Marinette, mirada que la chica ignoró antes de pararse de puntitas y besarle la punta de la nariz, tomándole las manos y acomodándolas en torno a su cintura.

—¿Estás enojado conmigo? —Dijo entre risitas pasando sus brazos en torno al cuello del músico al sentir que sí la abrazaría. —¿Me vas a ignorar?

Luka sonrió soltando el aire y reclinó un poco a Marinette hacia atrás, aferrándose a su espalda y cintura, y reclinándola en una pose de baile.

—¿Cómo podría yo ignorar a la única musa que consigue hacer que bajen celestiales melodías a mi mundo y a mi vida?

—Y ya estamos otra vez —dijo Denisse en medio de un suspiro, dándole el costado a sus amigos y cruzándose de brazos mientras Luka robaba un beso a la boca de su esposa.

—¿Otra vez? —Repitió XY incómodo al escuchar las risitas nerviosas que soltó Marinette, rompiendo el contacto del beso.

—Son unos cursis, pero me gusta verlos felices —admitió la asistente antes de sonreírle a Marinette que estaba levemente sonrojada ante los besos que Luka plantaba en su mejilla, con el brazo puesto sobre sus hombros y una sonrisa de desenfado. —No sé qué cambió, pero de nuevo parecen novios —añadió al final Denisse parándose en jarras y enarcando una ceja.

—Tengo que aprovechar el tiempo que estamos juntos —dijo Marinette dedicándole una mirada soñadora a Luka antes de que él le besara la sien. —Pronto se irá de gira y a mí me toca quedarme en ese periodo.

—Eso. —Dijo Luka con una expresión lasciva, dedicándole a XY una mirada de autosuficiencia que dejó claro que seguía compitiendo. —Sumado a los muy buenos encuentros de toda la semana.

—¡Luka! —Exclamó Marinette sorprendida, en medio de risas, tratando de soltarse del abrazo del guitarrista, que se aferró a su cintura antes de plantar un beso en el cuello de la chica.

—Admítelo, hace mucho no teníamos tanto tiempo para darle rienda suelta a la imaginación.

—¡Hey! Seguimos aquí. —Gritó XY girando en su lugar y avanzando hacia la puerta.

—Y es una lástima —musitó Luka divertido, cuando por fin Marinette pudo soltarse y dirigirse hacia el sillón, arreglando su cabello con ambas manos —, eso nos limita mucho, pero esta oficina tiene potencial.

—¡Luka! —Gritó Denisse recordando, sin poder evitarlo, el haberlos encontrado en el sillón la otra tarde, aunque no estaba ocurriendo nada, no quería averiguar o imaginar más de la cuenta.

—Y llegó mi paquete esta mañana —dijo Luka sonriendo con picardía. —¿Verdad, Den?

—Sí, llegó una caja a tu nombre, pero no queremos saber.

—Compré cuerdas de algodón —anunció el guitarrista consiguiendo que Denisse y Marinette se sonrojaran hasta las orejas, cuestión que hizo a XY mirarlas, confundido. —Ahora sí, princesa —exclamó Luka tomando el rostro de Marinette —, si quieres aprender shibari, ya tengo todo para enseñarte.

—Dios. —Musitó Marinette sin aire, consiguiendo que XY ahogara un grito y se dirigiera a la puerta.

No, no llegó muy lejos, regresó sobre sus pasos y cerró dando un portazo al ver a Andree, con el entrecejo fruncido, salir del ascensor gritando el apellido de Luka.

—¡Couffaine!

Denisse suspiró hastiada y salió de la oficina, con paso calmado hasta sentarse en su escritorio y dedicarle una mirada al recién llegado. Ya lo conocía, lo había visto un par de veces en el Chat, cuando hacían transmisiones desde el bar, así que tenía una idea de cómo lidiar con él.

El rey caimán azotó ambas manos con violencia en el escritorio, esperando amedrentar a la diminuta asistente del guitarrista. —¿Dónde —dijo lentamente, arrastrando las palabras con el gesto torcido en una mueca de desprecio —está la serpiente?

—Primero, buenos días. —La voz de Denisse salió firme, sin titubeos, la chica se ajustó los lentes de marco grueso sobre el puente de la nariz y le dedicó una mirada determinada al intruso, analizándolo con la mirada para tratar de adivinar en qué son venía. —Segundo. No puede venir sin una cita previa a buscar a nadie en el edificio de Legend Records.

—Ay por favor —exclamó Andree llevándose una mano al cabello y desviando la mirada hacia el ventanal a su derecha. —Me vas a decir que ese vago está muy ocupado.

—Tercero, aun cuando Luka estuviese libre, no pretendo hacerle llegar un mensaje que viene en son de guerra, porque, y perdón que lo diga, es usted un grosero.

—A ver, dulzura —espetó Andree agachándose sobre el escritorio, acercando su rostro al de Denisse tanto que pudo percibir el aroma a vainilla que expedía los rizos de la chica —, con ese idiota yo me porto como yo quiera, porque si tengo hoy un ojo morado es por culpa de ese imbécil que está en su oficina dejando que hagas el trabajo sucio de lidiar conmigo.

—Mira, dulzura. —Remató la asistente ladeando el rostro, entrecerrando los ojos y sonriendo ladina. —Si hago el trabajo de sacar la basura, eso es por amor al arte. Si quieres ver a Luka, tienes que sacar una cita, pedirlo por favor, y volver cuando tengamos tiempo.

Andree retrocedió un poco, sorprendido por la ferocidad en la expresión de la asistente de su reptil, la última vez que la había visto era una chica menuda e insegura, que se aferraba al brazo de Marinette como si la diseñadora fuera un bote salvavidas, pero la mujer que lo enfrentaba ahora era también una guerrera poderosa, no más cordero asustado.

El rey caimán se enderezó con el entrecejo fruncido, se cruzó de brazos y barrió a Denisse.

—Quiero ver a Luka —dijo secamente mientras Denisse reorganizaba sus papeles, soltándole la mirada y ocupando sus manos.

—Veré que puedo hacer —soltó ella levantándose antes de dedicarle una última mirada al rey de los reptiles y encaminarse hacia la puerta de Luka.

Tanto el guitarrista como su esposa estaban recargados en la pared junto a la puerta, escuchando atentamente, intercambiando miradas divertidas al escuchar los tacones de la joven acercándose a ellos.

Denisse entró dando un portazo y tomó las manos de Marinette, sintiendo que su rostro enrojecía de golpe, Luka y XY las vieron gesticular en absoluto silencio, con tanta coherencia que se dieron cuenta de que sí sostenían una conversación entre ellas.

Tres golpes secos en la puerta las hicieron frenar y Denisse cambió su atención a Luka, serenándose un poco y torciendo el gesto, como preguntándole si quería verlo.

Fue Marinette quien abrió la puerta cuando Luka negó con la cabeza divertida de las expresiones que el guitarrista le compuso antes de serenar su rostro, sabiendo que entraría en el rango de visión del caimán. Qué sorpresa se llevaron todos cuando Lena Baudin entró al lugar, con el gesto torcido en una mueca de desprecio al ver la oficina llena.

Denisse alcanzó a ver (sorprendida, honestamente) que Andree estaba sentado en los sillones del lobby con los brazos cruzados fuertemente contra el pecho y el rostro descompuesto en un puchero, desviando la mirada hacia el ascensor por el que había llegado.

—¿Qué? —Espetó Luka rodando los ojos.

—¿Qué? —Repitió Lena, incrédula. —Luka, en dos semanas termina tu contrato con Legend Records y todavía no me confirmas las fechas de los conciertos.

—Ah, no soy la única a la que le deben fechas —espetó Denisse cerrando lentamente la puerta de la oficina.

—¡A mí también me debe! —Gritó Andree enderezándose en su sitio antes de que Denisse le sacara la lengua y cerrara de un portazo.

—Luka, tenemos que coordinar las fechas de la gira por París. Tengo que confirmar con los auditorios, teatros y escenarios, además de la propaganda y publicidad.

—Lena, te dije que si querías algo de eso tenías que verlo con Denisse directamente.

—¿Ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas?

—Vamos, la contrataste como mi asistente, ponla a trabajar.

—¡Hey! —Defendió la chica. —Me la paso organizándote la vida, no tienes derecho de hablar.

—Entre el sencillo con el rey pelele y las fechas de las grabaciones deberías dejarme en paz.

—¡Pelele tu agente! —Gruñó XY por lo bajo, consiguiendo una mirada de reojo por parte de Lena, no, XY no se inmutó ante el gesto.

—Luka, dame fechas, en un mes...

—En un mes voy a estar muy ocupado —cortó secamente.

—Sí, pero el contrato dura dos semanas más.

—Cierto, pero el contrato no lo obliga a dar fechas para una gira por París con Retrouvailles —dijo Marinette torciendo el gesto en una sonrisa ladina, tomando el brazo de Luka y ladeando el rostro, haciendo alarde de su conocimiento y poder. —Así que, si mi esposo no quiere darte fechas para dar algún concierto, aunque todavía tenga contrato con Legend, no está obligado a ello.

Luka enarcó las cejas con una sonrisa déspota. —Ella es mi reina, sabe de qué habla. Denisse —añadió el muchacho mirando a su asistente —¿podrías hacer pasar a Andree? Tal vez esto nos concierne a todos.

—Santo Dios. —Se quejó la asistente obedeciendo.

El silencio se cernió sobre la habitación cuando el rey caimán, con su chaqueta nueva de cuero negro, entró a la habitación con gesto de mal genio, barriendo con la mirada a Lena y a XY.

—¿Es día de celebridades? —Espetó despectivo antes de encarar a Luka y Marinette, abrazados por la cintura.

—Algo así —concedió el guitarrista sonriendo de medio lado. —Andree, qué bueno que estás aquí el día de hoy, requiero poner todo junto. El viernes tendremos la carrera, y Colette, Erik y yo ya estamos trabajando el auto que nos dio Lila, pero eso no es para lo que te pedí entrar a la oficina. Mi contrato con Legend se vence en dos semanas.

—Y sólo has dado un concierto —se burló el rey con una sonrisa socarrona.

—Voy a contratar a Denisse como mi asistente personal. —El anuncio de Luka consiguió que, tanto representante como asistente abrieran la boca, pasmadas. —Después de todo, su contrato también vence en esa fecha y a mí me funciona cómo trabaja.

—¿Te funciono? No sólo te funciono, también soy de las pocas personas en este país que te soporta, deberías agradecer que no solicité mi traslado en la primera media hora de trabajar contigo.

—No podías —riñó Luka como un niño pequeño, moviendo el rostro de un lado a otro para molestar aún más a Denisse.

—Su mamá no los dejaba, ¿o qué? —Contribuyó XY burlándose de ambos, consiguiendo una mirada asesina por parte de Luka y una risita nerviosa por parte de Denisse.

Y al escucharla reír así, por primera vez Andree le prestó atención a la chica como si de verdad fuera una persona, él mismo sintió un leve rubor en las mejillas cuando vio a la asistente cubriendo su boca, con los ojos cerrados, con los rizos bailando a su alrededor, con las gafas deslizándose hasta la punta de la nariz. En un momento reparó en la forma dulce y estilizada que las curvas de la chica se disimulaban por la ropa bien elegida, por la combinación de colores, por el estilo glamoroso y personalizado que ella le había dado a su atuendo.

Pasó saliva y desvió el rostro, tratando de ocultar que la chica había conseguido su atención.

—Bueno, ya, ¿qué quieres, Couffaine?

—Quiero que grabes dos canciones conmigo.

De nuevo el silencio inundó la habitación, Andree miró a Luka confundido, XY y Lena no podían abrir la boca más de lo que ya la tenían y Denisse comenzó a temblar por la rabia.

—No. —Sentenció la asistente. —Suficiente tengo con lidiar contigo como para...

—Andree se va a portar bien. Lo prometo —espetó Luka sonriendo de medio lado mientras volvía la vista a XY. —Sé que tengo que grabar una canción contigo, firmé el contrato para un sencillo, así que pensé en darle a tu imagen un leve cambio... favorecedor.

—No necesito que me hagas ese favor.

—Tal vez no, pero yo sí necesito acceso a otro público y el rock no me lo va a dar, por eso firmé el contrato. Denisse. —La aludida enarcó una ceja y le compuso una mueca a Luka. —Quiero que me consigas un contrato con Legend Records para grabar un segundo disco, Bad.

—¡Oh por Dios! —Exclamó la asistente perdiendo por completo la aparente rabia que había sentido por su jefe, sonriendo ampliamente y empezando a temblar de la emoción (¿dónde había quedado toda la rabia?) —Las canciones que me mostraste el otro día, las que no tienen disco...

—Pues resulta que sí tienen disco.

—Cuenta conmigo, jefe.

—¿Qué dices, niño rico? —Dijo Luka sonriendo para XY, desafiándolo con la mirada.

Y aunque Xavier abrió la boca para responder con alguna ironía, Andree pasó su brazo sobre los hombros de Luka.

—Cuando digas, Hades.

Ambos reptiles soltaron una carcajada por la expresión del dj, cuestión que hizo a Marinette y a Lena rodar los ojos.

—¿Cuándo iniciamos a grabar?

—¡Ay, Luka! Con todo lo del torneo ¿vas a tener tiempo para penar en esas cosas?

—No quiero pensar en el torneo, por eso estoy haciendo esto desde hoy.

—Bueno, en Les reptiles siempre podemos hablar de negocios, y de las grabaciones, primero se tiene que terminar tu otro contrato.

—¡Exacto! —Espetó Lena mirando a los reptiles, furiosa. —Así que, mientras el contrato que tienes conmigo siga activo...

—Ay, qué pena —dijo Luka mirando su teléfono y sonriendo para Marinette. —Tenemos un compromiso en la agenda.

—¿Qué?

—Denisse, ¿Confirmaste con Agreste?

—Sí señor. —Y por primera vez en meses, Denisse disfrutó la oportunidad de ignorar una orden de Lena y abrió su agenda en el teléfono. —Ya los están esperando para la toma de medidas y para darles los detalles del siguiente contrato de vestuario.

—Perfecto, si no les molesta.

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La noche había caído como un rayo, Oliver observaba los callejones de París con aires distraídos cuando escuchó la puerta del bar abrirse y cerrarse en unos instantes. El aroma de los cigarros llegó hasta él, lo mismo que la música ahogada por las charlas de la gente, el muchacho asintió saliendo de su escondite y dirigiéndose hacia el espacio en el que los músicos tomaban su descanso y sonrió de oreja a oreja al ver a cierto jazzista encendiendo su propio cigarrillo a la luz de las farolas.

—Buenas noches, abuelo —saludó con tanta cortesía, que Louis no pudo evitar girar sobre sí mismo con una sonrisa socarrona para recibir al recién llegado.

—¿Abuelo? No soy tan viejo.

—No hablo en sentido figurado —confesó el muchacho antes de lanzar una caja pequeña de joyería a las manos de aquel hombre.

La caja rebotó un par de veces en las manos de Louis Couffaine y su cigarrillo terminó en el suelo, apagado en un charco de mugre. Pero Louis ignoró ese detalle al percatarse de que sostenía en sus manos las argollas de matrimonio que había obsequiado a Luka tiempo atrás.

—¿De dónde sacaste esto?

—Repito. Buenas noches, abuelo.

Un rayo surcó el cielo mientras todo caía en su lugar. Louis le dedicó otra mirada de desconcierto al muchacho que le sonreía con amabilidad y, poco a poco, fue viendo los detalles que eran evidentes, tanto que podrían pasar desapercibidos.

Los ojos de Marinette, su mentón afilado. La expresión serena de Luka, el cabello una mezcla equilibrada de las ondulaciones naturales que la diseñadora tenía, sumado a los quebradizos mechones rebeldes de su hijo. Era más alto que él, más alto que Luka, pero ahí estaba la viva imagen de Luka a los veintitantos, sumido en la penumbra.

—Sass.

El kwami salió del bolsillo de su portador e hizo una reverencia para Louis, saludando.

—Eres mi nieto —dijo tranquilamente el jazzista mirando a Oliver, que sostenía en sus manos al kwami de las serpientes.

—Pensé que sería más sorpresivo para ti.

—Hijo, me han akumatizado dos veces en los últimos diez años, he visto de todo por esta ciudad, quedan muy pocas cosas que me sorprendan realmente.

—Me agrada que lo hayas asimilado tan pronto.

—Antes de que me digas otra cosa —pidió aquel hombre lanzando los anillos de regreso y sonriendo ante la sorpresa en la expresión del muchacho. —¿Por qué acudiste a mí en lugar de buscar a tus padres?

—Porque eso puede afectar mi misión aquí, ellos no deben saber quién soy ni por qué estoy aquí, y tú tampoco, sólo puedo decir que algo cambió en este tiempo y la vida de tu hijo corre peligro, el problema es que Bunix nos dijo que debíamos corregir este error, intervenir o se desencadenaría una peor catástrofe.

—Ya veo. ¿Eres un portador? —Dijo señalando a Sass y sacando un segundo cigarrillo.

—No. Bunix me entrenó para esta misión en específico porque nadie debe sospechar que se trata de una fluctuación en el tiempo, la gente cada vez está más receptiva.

—¿Tienes un alias?

—Oliver.

—¡Hey, Louis! —Exclamó uno de los músicos saliendo al callejón y quedándose helado al ver al saxofonista acompañado. —Terminó el descanso ¿todo bien?

—Todo bien —dijo sin soltar la mirada de Oliver, sonriendo de medio lado al percatarse de la tensión en los hombros del muchacho. —Este es Oliver, mi sobrino, vino de visita unos días.

—¿Qué hace aquí?

—Conociéndolo, toca algún instrumento.

—El bajo. —Interrumpió rápidamente el muchacho al entender el juego de su abuelo. —Y quería medirme contra una leyenda que además es familia.

—¿Qué dices? ¿Le invitamos un trago? —Dijo volviendo el rostro a su colega con una sonrisa desenfadada mientras Oliver guardaba los anillos.

—Sólo si me supera.