Colette estaba pasmada, Oliver le había relatado que su padre, aparentemente, había comenzado a tener problemas de corazón unos días atrás, en su tiempo, dolores agudos en el pecho poco antes de desvanecerse, perder la consciencia unos segundos y reaccionar. Al principio, Luka se había hecho algunos chequeos de rutina nada más, pero cuando literalmente sus manos se volvieron traslúcidas, todos supieron que aquello requería una explicación más elaborada.
Le contó que Bunix los había contactado para enviar a un emisario al pasado, y se quedó pasmada al escuchar que no había sido ella la que lo había dirigido al pasado al final.
—Pero entonces...
—Resulta que Bunix nos compartió tecnología futurista para viajes en el tiempo —murmuró Oliver cuando Colette le dejó el asiento, poniendo una taza de té frente a él, acariciándole el cabello, terminando de comprender que aquello era real. —Esa misma tecnología me ha permitido mantenerme en contacto con mi gente, con mis padres; usa las ondas electromagnéticas naturales de la tierra para moverse hacia atrás y adelante en el tiempo.
—No te esfuerces en explicarlo —soltó Colette torciendo el gesto. —No voy a entender de todos modos... Oliver...
—Louis —cortó el muchacho sonriendo para Colette, una sonrisa cansada y carente de emociones ahora que ya no le quedaba nada. —Me llamo Louis.
—Louis... —murmuró Colette poniendo una mano sobre la del muchacho, suspirando y sintiéndose incapaz de sonreír.
—Contarme todo esto...
—Pone en peligro mi misión, lo sé. Pero te lo debo, por Jeany.
El silencio que se cernió sobre la sala consiguió que a Colette le hiciera sentido todo cuanto se había dicho antes, aquella no era una frase dicha al azar, era un argumento bien pensado y organizado desde antes, que consiguió que la chica se quedara helada.
—Ya me habías confesado todo esto antes.
—Una vez.
—¿Trataste de evitar la muerte de Jeany? —Inquirió Colette sombría, volviendo el rostro al suelo.
—Lo intenté cuarenta veces, las conté, cuarenta. Y en todas las ocasiones en las que pude salvar a Jeany, o morías tú o mataban a mi madre, o el futuro se iba al carajo o, yo qué sé. No pude, no fui suficiente para cambiar esta tragedia, y la única vez que logré salvarla y a ti, todo se fue al carajo, fue la primera vez que confesé todo.
Colette pasó saliva y se acercó hasta Oliver, apresándole el oído contra su pecho, abrazándolo de forma maternal, como si fuera capaz de cubrirlo de calma.
—Yo te pedí que lo dejaras pasar ¿verdad?
—Y Jeany, por el bien mayor.
Sonrais777: La tortura tendrá que esperar un poco, pero créeme, la quiero hacer caer.
Manu: hola, no cielo, ningún problema, de nuevo no me aparecían tus reviews. Apenas aparecieron todos por aquí, gracias por leerme.
Scar: Juro que esto no es un intento de molestarte para que tu venganza sea milenaria, lo juro que no, pero no puedo evitarlo, y encima hablar contigo a veces mejora y a veces empeora las situaciones jajajajaja pero sabes que te quiero.
(Never have i ever – Katie Garfield)
Luka entró en la comisaría con tal silencio que nadie se percató de su presencia; presos, oficiales, gente que había ido a poner denuncias o a revisiones, Luka pasó entre todos ellos con pasos tranquilos, lentos, deliberadamente lentos (¿ya dije en cámara lenta?), pero nadie levantó la mirada en su dirección, como si no se percataran de que había alguien ahí. Era como si Luka se hubiese vuelto invisible ante los ojos del mundo, como una víbora rastrera deslizándose entre las rocas, camuflajeado en el entorno con tal perfección que notarían su presencia hasta que hubiese mordido a su víctima, inyectando así el veneno que le llevaría a la destrucción. El muchacho siguió de filo hasta las salas del interrogatorio, donde vio a Chat Noir de pie al lado de Maunier, ambos observando a Lila sentada a la mesa con expresión arrogante, con gesto de desinterés, suspirando de vez en cuando, como si se preguntara cuándo la dejarían salir.
Chat Noir sintió algo, aire, cambio de presión en la sala, no estuvo seguro de qué fue lo que sintió, pero ese algo lo hizo girar sobre sus pies y ahogar un grito al descubrir a la figura oscura que se alzaba a sus espaldas, lejos de las lámparas.
Luka dio una calada a su cigarro, el fuego lanzó luces y sombras extrañas a su rostro, sus ojos se iluminaron en un color azul hielo sobrenatural que hizo que Maunier y Chat se estremecieran en sus sitios.
—¿No me van a decir que aquí no se fuma? —Murmuró el guitarrista mientras liberaba lentamente el humo de su cigarrillo, alzando la barbilla.
—¿Serviría de algo? —Respondió Travis en un hilo de voz.
Jamás en todos sus años sirviendo en la policía había sentido tanto miedo como en ese momento en que Luka daba otra calada a su cigarrillo y alzaba el rostro para liberar el humo.
Luka bufó al ver a sus colegas aterrorizados ante su presencia, pero sonrió sabiendo que entonces estaba justo en el punto en que necesitaba sus emociones. Era un volcán en erupción, el problema radicaba en el hecho de que sólo estaba lanzando fumarolas, y la lava saldría proyectada en cualquier momento, dispuesta a consumir todo cuanto quedase a su paso, no dejaría ni las cenizas si podía evitarlo.
—¿Para qué me llamaste, Maunier?
—Creí que querrías interrogarla tú mismo.
Luka soltó una risa macabra antes de llevarse el cigarrillo a la boca por tercera vez, antes de mirar a Chat Noir a los ojos, antes de negar para sí mismo con la cabeza, antes de lanzar el cigarrillo al suelo y apagarlo con la bota.
—Maunier —dijo el muchacho con una exhalación fuerte, expulsando todo el humo antes de mirar al oficial a los ojos —, tú sabes que voy a ir por todo.
Las luces del lugar titilaron una vez, un segundo la sala se llenó de oscuridad, pero Chat Noir pudo ver perfectamente los ojos azules de Luka, azul hielo brillando en la oscuridad como muestra del peligro que representaba en ese momento.
—Nunca te había visto así —admitió el felino con voz contenida.
—Nunca he tenido motivos para estar tan furioso. Nadie nunca había matado con tal saña a alguien a quien yo amara.
El teléfono de Luka sonó un par de veces y el reptil respiró profundo antes de tomar la llamada, era el tono que había designado para Colette, así que volvió a respirar y respondió la llamada.
—Qué.
—Marinette me lo dijo. ¿Ya estás ahí?
—Justo afuera.
—Luka —llamó la chica con voz fría, Oliver a su lado sintió el escalofrío, como si aquella chica frágil y destrozada emanara frío puro. —Yo no quiero venganza, quiero justicia.
Aquello tomó al reptil por sorpresa, Colette, de los dos, era la vengativa de la relación, la vehemente, la apasionada y atrabancada, ¿y ahora no quería venganza?
—Explícate, Faure —exigió el guitarrista entre dientes, consiguiendo que Chat y Maunier retrocedieran.
Chat Noir incluso activó su comunicador y habló en un susurro.
—Milady, ¿estás por aquí?
—Te escucho, chatonne...
—Tengo una serpiente a punto de morder aquí, ¿cómo procedo?
—Si ves que la va a matar... —murmuró con voz cadenciosa, quebrantada por el llanto mientras Kagami la abrazaba acariciándole el cabello, asintiendo una vez con la cabeza —no te metas, o puede costarte más de una de tus nueve vidas.
Chat Noir tragó saliva y asintió para sí mismo.
Sabía que Lila se lo había ganado a pulso, demasiados años haciendo que aquella enemistad creciera y creciera, llevándola hasta otro nivel de odio, pero matarla... y esa sentencia saliendo de la boca de Marinette...
Recordó las noticias. Jeany, la novia de Colette... Había llegado al hospital con signos vitales, no lo había logrado, la habían declarado muerta. Y la calma de Luka... una de sus más preciadas amigas de los reptiles había muerto dos horas atrás y él estaba ahí, tan tranquilo...
—Luka —espeto Colette admirando el tatuaje de Oliver, delineándolo con las puntas de los dedos mientras el muchacho extendía el cuello para darle una mejor visibilidad —, si cobramos venganza, la asesina de nuestra Jeany caerá esta noche, demasiado fácil. Si hacemos justicia ella se pudrirá en la cárcel, tal vez incluso haya gente ahí con quien se enemiste y ni siquiera pueda concluir su condena porque la maten antes. No me interesa que la hagamos sufrir, que se muera y ya, porque entonces no va a tener tiempo de arrepentirse de haberse metido con nuestro herpetario.
—Lo entiendo —murmuró Luka respirando profundo, sintiendo que la calma lo invadía.
—Pour toujours...
—Et pour toujours.
—Je suis un serpant —dijeron al final, al unísono, un mantra que les había pertenecido en el tiempo que habían sido novios, un mantra que habían heredado a todos los reptiles que se convertían en parte de sus herpetarios, un recordatorio constante de que les iba la vida en ello, como un juramento inquebrantable que los obligaba a cumplir con su parte del trato a pesar de todo, a pesar de ellos mismos.
Luka colgó la llamada y encaró a Maunier y a Chat Noir.
—Estoy listo para entrar. No te preocupes, Chat. No se va a morir nadie hoy. Nadie más.
La luz titiló de nuevo, pero ellos estaban tan aislados en los cuartos de interrogatorios que no se percataron de que la ciudad se había sumido en una de sus peores tormentas, decir lluvia habría sido poco, puesto que el viento azotaba París como si quisiera arrasar con todo hasta que no quedara piedra sobre piedra, el reflejo perfecto de la ira de dos portadores, protectores de París que, durante esa noche, no habían sido suficientes para proteger a su gente.
—Hijo —llamó Travis Maunier, armándose de valor para poner una mano en el hombro de Luka y asentir, sabiendo cuánto se arriesgaba al decir aquello —, pase lo que pase esta noche, estamos contigo.
—Il a raison —concedió Chat Noir asintiendo, sintiendo que toda el aura pesada de Luka se iba desvaneciendo lentamente hasta dejarles ahí, tranquilos con el Luka de siempre.
—No hay razones para temer —prometió el guitarrista. —Aun así... si ven que me estoy pasando, deténganme. No sé si un portador sea suficiente —dijo a manera de burla, pero con desgano, como si no tuviese fuerzas ni para burlarse de su mejor amigo —, pero nada pierden si lo intentan.
—¿Sabes? Comentarios como esos son los que me impiden convertirte en portador.
Luka bufó divertido y asintió para su amigo, encaminándose a la puerta y reprimiendo la rabia debajo de esa compuerta infalible donde había guardado el dolor, el rencor, los demonios tanto tiempo, poniendo bajo esa compuerta todo el odio que sentía hacia Lila, prometiéndose a sí mismo que otro día tendría para vengarse de ella, prometiéndose a sí mismo que esa noche haría justicia por su Colette.
De nuevo, la luz titiló un segundo, sumiendo la habitación en la oscuridad. Lila casi pega un alarido al ver a Luka sentado frente a ella cuando volvió la iluminación, en menos de medio segundo la chica se había puesto de pie y retrocedido todo lo posible hasta que las esposas que la encadenaban a la mesa habían tirado de ella, la silla descansaba en el suelo y el pecho de la chica subía y bajaba visiblemente ante las respiraciones forzadas.
—¡Mierda! —Gritó la chica con la respiración entrecortada antes de mirar a Luka. —Lo que me faltaba, el exnovio. —No pudo sostener la mirada de Luka, por lo que prefirió levantar la silla en lo que el guitarrista respondía.
—El ex novio. El esposo de Marinette, el mejor amigo de Colette, el padrino de Jeany en el mundo de la música. La lista es un poco más extensa que sólo "el exnovio", pero podemos ignorar el hecho de que me arrebataste algo que amaba esta noche.
—Puedes compartir el mensaje con Marinette si quieres —desafió Lila sentándose de nuevo en su lugar, cruzando la pierna y sonriendo de medio lado, fingiendo indiferencia a pesar de que todavía sentía el corazón palpitar contra sus oídos, sonido que no pasó desapercibido para Luka, que recurría discretamente a la visión de la serpiente —, digo, ella también la quería ¿No? Así comparten la culpa y duele menos. O más —dijo torciendo el gesto —, con el dolor y con el amor nunca se sabe si se divide o si se multiplica.
—¿Sabes qué es lo gracioso? —Inquirió Luka reclinándose hacia atrás en su silla, mirando el esmalte negro despostillado de sus uñas, como si no tuviera nada mejor que hacer al hablar con ella —Venía dispuesto a romperte cada hueso del cuerpo —habló lento, con una cadencia casi hipnótica, recordándole a Maunier y a Chat el movimiento de una serpiente que se dispone a atacar; si Luka daba miedo en algún momento, era cuando permanecía tranquilo —, a desgarrar tu bella piel de avellana, a dejar marcas en tu rostro, moretones y cardenales, porque aunque sé cómo hacer daño sin dejar marca, quería que tu cuerpo quedara devastado por el paso de mi furia; pero la única persona a la que podría interesarle tu muerte, te quiere con vida para hacer justicia.
—¿Justicia? Me conmueves —soltó Lila llevándose las manos al pecho y componiendo una expresión de fingida ternura, misma que se descompuso en un gesto de desagrado al instante.
—Habla por la buena —murmuró Luka poniendo las manos sobre la mesa en un gesto desgarbado, despreocupado, sabiendo que aquella mujer atacaría con todo al ver que no hacía mella en él.
—Yo maté a Jeany. Le disparé al corazón a menos de dos metros, pero parece que fallé porque logró llegar al hospital. —Se recargó en la mesa en un movimiento rápido, golpeando el metal con las manos abiertas y sonando las cadenas por el movimiento, articulando lento con voz arrastrada como si quisiera consumir a Luka. —También le pagué a los guardias que organizaron la carrera de motocicletas para que dejaran a Marinette sin arnés, quería verla retorcerse mientras moría colgada, suplicando por un poco de aire mientras la asfixia la consumía lentamente —Lila habría esperado que Luka saltara sobre ella, desesperado de ponerle una mano encima, molerla a golpes y eso la mandaría a las celdas un rato, librándola del interrogatorio, pero en lugar de eso, el muchacho enarcó una ceja con indiferencia, como invitándola a continuar, cosa que ella hizo a regañadientes.
Durante largos minutos habló y habló de todos los crímenes que había cometido esa noche, de todas las cámaras de seguridad que había comprado, dio los nombres de los oficiales a los que había sobornado para salirse con la suya.
Durante largos minutos se dedicó a confesar su participación en el torneo de los reptiles como patrocinadora, una buena forma de deshacerse de algo de dinero sin levantar sospechas antes de volver a sus crímenes característicos, los crímenes de arte.
Luka suspiró frustrado, harto de aquellas tonterías, y cuando Lila supo que había perdido su atención, añadió una última frase.
—Además, también soy Hawk Moth.
Luka levantó la mirada enarcando una ceja con incredulidad, desatando la rabia de la chica, Chat retrocedió en su sitio mientras Maunier avanzaba. No, para el oficial de policía aquello no tenía el más mínimo sentido, pero para el portador, para Adrien debajo de la máscara, estaba claro como el agua. Lila no mentía esta vez.
Adrien sabía que Lila y su padre se habían vuelto aliados, Gabriel había confesado sus crímenes también al ser derrotado, pero esto era más de lo que podía digerir en una sola noche. ¿Y si fuera una treta?
—Si eso es cierto —dijo Luka con indiferencia, recargándose hacia atrás en el asiento, maldiciendo internamente —¿dónde está tu miraculous?
—No sé de qué hablas.
—Vamos, he sido akumatizado antes, sé de lo que hablo.
Lila carraspeó antes de mirar a Luka a consciencia y sonreír de medio lado.
—¿Tú qué le viste a la mosca muerta de Marinette para casarte con ella? Digo, si eres tan hábil, teniendo tanto potencial para el caos y para el crimen... —No, Luka ni siquiera parpadeó ante el coqueteo, por lo que Lila soltó el aire y retrocedió hasta su asiento, cruzando los brazos dentro de lo que las esposas permitían. —El miraculous está en camino, llegará en cualquier momento.
—No me hagas reír.
Un estallido.
Los akumas de esta nueva Hawk Moth se habían caracterizado por llegar en medio de estallidos que sumían todo en el caos, así que escuchar el ruido proveniente de la entrada de la jefatura les dio a entender que se trataba de un akumatizado.
—Lleven a Rossi a custodia —exclamó Maunier abriendo la puerta y dejando que tres oficiales soltaran las cadenas de la chica para poderla sacer de aquella habitación.
Luka ya se había adelantado hasta la entrada, percatándose de que montones de personas se agrupaban entre ellos, protegiéndose de los escombros y de la tierra que había llenado el espacio, las luces titilaban, proyectando sombras extrañas por todos lados. No, la destrucción no fue lo que hizo a Luka palidecer en su sitio, lo que lo hizo retroceder un paso fue ver a Hawk Moth, a un hombre de traje lila y violeta, con adornos plateados que avanzaba lentamente hacia ellos, demasiado parecido a Gabriel, demasiado parecido a Adrien.
—¿Félix? —Musitó Luka sin aire.
Chat Noir llegó hasta ellos y se lanzó hacia Hawk Moth de un salto, consiguiendo que Luka alzara una mano y soltara un grito, demasiado tarde. El villano ya había golpeado a Adrien con tanta fuerza que el felino yacía inconsciente en el piso.
—Hola, Luka —murmuró el villano mostrando un akuma en sus manos, como si lo amenazara con ello.
—Todo el mundo en calma —pidió el guitarrista con voz poderosa, serenando sus propias emociones para evitar ser objeto de ataque —, los akuma sólo pueden afectar las emociones negativas, no tengan miedo y Hawk Moth no podrá vencernos.
—Conmovedor, guitarrista, pero insuficiente.
Hawk Moth lanzó la polilla hacia el techo, consiguiendo un derrumbe, que un nuevo cúmulo de escombros golpearan a Luka, derrumbándolo. El muchacho estaba mareado, un pedazo de concreto le había golpeado el hombro y lo había dejado viendo luces de colores, así que cuando levantó el rostro para tratar de comprender qué era lo que estaba pasando, se quedó helado.
En la entrada del pasillo de interrogatorios, Lila se había librado de sus guardias, los había neutralizado a patadas y se había deshecho de las esposas, los oficiales estaban en el piso, aterrorizados ante las mariposas blancas que revoloteaban por toda la zona, y Hawk Moth había sacado del bolsillo interior de su saco un prendedor violeta.
—No... —murmuró el guitarrista sin aire.
Chat Noir despertó a tiempo para ver a su enemigo sacando el prendedor del pavorreal y observarlo lentamente antes de sonreírle a Lila y gritarle por su nombre. Todavía estaba aturdido, le dolía todo el cuerpo, sabía que no podría moverse tan rápido y suplicó por un milagro, ¡¿Dónde estaba Ladybug?!
Ah, cierto, encargándose del cuerpo de Jeany. ¿Y los demás portadores? Por amor a Dios ¿dónde estaba toda la gente? A menos que hubiese pasado inconsciente unos segundos, había demasiada destrucción a su alrededor.
Chat se levantó con dificultad, tambaleándose en su sito, dando un traspié tratando de acercarse al villano para recuperar el prendedor, pero Hawk Moth lanzó aquella joya en dirección a Lila con una sonrisa radiante.
Chat Noir cayó de rodillas, derrotado ante el pensamiento de que los habían vencido, cuando vio el gesto de su enemigo torcerse en una mueca de terror. El felino no podía estar más confundido, así que levantó la mirada y se percató de que Luka había interceptado el camino del prendedor, sosteniéndolo en su mano con expresión de pasmo al ver a Duusu emerger en medio de un brillo platinado.
—¡Luka, no! —Gritó Chat Noir alzando una mano al ver al guitarrista ponerse el prendedor.
Hawk Moth se quedó horrorizado al ver la determinación en el rostro del guitarrista y llamó a un akuma hasta sus manos, mismo que usó para darle a Lila los poderes de Volpina mientras Luka debatía en silencio.
—Es peligroso, Luka —canturreó Lila divertida, girando su flauta con vehemencia, preparándose para pelear mientras su cuerpo se adecuaba al flujo de poder. —¿Qué va a ser de la pobre Marinette si su marido usa un miraculous defectuoso?
Luka sabía que Gabriel había arreglado el miraculous, sabía que había reparado lo que estuviese roto, podía verlo en los ojos del kwami, quien asintió una vez, dándole todo el valor que necesitaba para pelear.
—¡Duusu, spread my feathers! —La magia fluyó por su cuerpo, Luka sintió cómo las plumas crecían en torno a su cuerpo y sonrió sintiendo el poder de la creación fluyendo a través de su cuerpo, preguntándose si así es como su musa se sentía al convertirse en Ladybug. No podía compararlo, era una magia diferente, no podía crear como tal, pero podía transformar.
—Luka, los Amok son peligrosos —llamó Chat noir cuando la transformación quedó completa y el muchacho observó su traje.
Botas altas, pantalones ceñidos, una gabardina larga cuyos bordes parecían plumas de pavorreal, pero al mismo tiempo había plumas en su espalda, como simulando alas, el muchacho llevaba un abanico en las manos y un antifaz de medio rostro, sabiendo que, de todos modos, no había mucha identidad por proteger al haberse transformado frente a todos.
—Y ahora ¿cómo deberíamos llamarte? —Se burló Volpina sonriendo para el portador.
—Si insistes, yo soy Melek Taus, y no dejaré que se lleven el miraculous del pavorreal.
—Tú eres rápido para los nombres —se quejó Chat Noir pensando en que así de rápido había llegado a elegir "Viperion" tantos años atrás. —Y para nombres con sentido.
—Estoy enamorado de Marinette Dupain-Cheng —soltó el guitarrista abriendo su abanico en una posición de pelea —, tengo que tener pensamiento ágil si le quiero seguir el ritmo.
—Aun así, Luka Couffaine o Melek Taus, es peligroso usar amoks.
—Sí, eso lo sé... No es mi intensión crear un senti-monstruo, y no necesito recurrir a la locura.
Luka abrió el abanico y adoptó una postura de pelea, analizando a sus adversarios y percatándose de que él y su compañero estaban justo a la mitad, sitiados por los villanos que aterrorizaban París desde años atrás. Lo siguiente que vio fue a Travis Maunier, recargándose contra el marco de la puerta con expresión de dolor, pero determinación en la mirada, quería ayudar de ser posible.
—Bien, ahora entreguen los miraculous —espetó Hawk Moth extendiendo su mano hacia Chat Noir y consiguiendo que el felino le dedicara una sonrisa de medio lado a Melek.
—¿Soy yo, o esto parece muy familiar?
—Tan familiar como saber que tenemos la victoria asegurada.
Melek Taus sostuvo el abanico frente a sí y retiró una pluma blanca, misma que sostuvo en la palma de su mano mientras algunas volutas lilas se apoderaban de ella, dándole un aire luminoso y esperanzador, consiguiendo que Chat confiara en su aliado.
—Ve, mi iman, y trae la esperanza que necesitamos —murmuró Luka con los ojos cerrados antes de soplar la pluma, que rápidamente rebasó a Lila y se dirigió hacia Maunier. —¡Oficial, las esposas!
—Espero sepas lo que haces... —murmuró Chat aterrado ante los poderes desconocidos de ese nuevo portador.
El aludido obedeció al instante, sacando aquella herramienta a tiempo para que la pluma se posesionara de ello y el antifaz del pavorreal rodeara los ojos del oficial de policía.
—Travis Maunier —dijo el portador con una sonrisa dulce que llenó el lugar de calma, como si fuese capaz de transmitir paz a través de su voz —, yo soy Melek Taus, portador del pavorreal, y te otorgo el iman de la justicia, ayúdanos —suplicó torciendo el gesto, sintiendo una profunda angustia —, pongamos a salvo París de todo mal.
—Cuenta conmigo, Melek.
Las esposas cambiaron en manos del detective, cadenas largas y gruesas, montones de grilletes, y Maunier supo exactamente qué hacer con ellas, puesto que, en cuanto Melek y Chat Noir se lanzaron contra Hawk Moth, el oficial lanzó una de las cadenas hacia Lila, que saltó para esquivarla. Volpina habría creído que había escapado del ataque de Maunier, pero siguiendo su voluntad, los grilletes cambiaron de dirección en el aire, persiguiendo a Volpina por todo el espacio, haciéndola soltar maldiciones y reclamos.
—¡Tenemos que largarnos de aquí! —Exclamó la villana ocultándose en el pasillo y llevándose la flauta a la boca, trenzando su siguiente engaño.
Hawk Moth se deshizo de Chat Noir y Melek de un golpe, apartándolos justo en el momento en que una bruma color gris pardo cubría todo. No, ninguno de los dos portadores tenía ya cómo pelear, así que se pegaron espalda con espalda, sabiendo que sus enemigos escaparían, pero sin tener el valor suficiente para herir a ningún civil.
Pasaron unos dos minutos antes de que la bruma se desvaneciera y ambos bajaran la guardia, felices de saberse a salvo.
—Dios, no puedo creer que nos vencieran —musitó Chat sintiéndose culpable por aquello.
—Estabas malherido y yo también —apuntó Melek antes de sonreír a su amigo con melancolía —, al menos ahora sabemos quiénes se esconden detrás de la máscara, así que buscar será más sencillo. Vuelve a mí, iman de sueños, y repara todo a tu paso...
Las herramientas de Maunier se disolvieron en una luz platinada, las esposas cayeron al suelo mientras la luz recorrió todo el lugar, regresando la comisaría a como había estado hasta minutos atrás, tanto Luka como Melek soltaron algunas risitas de nervios, agradeciendo que aquello diera resultados, antes de intercambiar una mirada.
Chat extendió una mano hacia Luka, con gesto compungido.
—Lo sé, todo el mundo me vio y no pueden darme otra vez este miraculous para mi seguridad y de mi familia, pero ¡Oye! No soy tan mal aliado.
—No, no lo eres. Gracias.
Luka suspiró quitándose el prendedor mientras las plumas de su vestuario remitían hasta dejarle de nuevo en su atuendo de civil, con el labio reventado y la ropa llena de tierra. Chat suspiró guardándose el miraculous antes de sacudir los hombros de Luka, pensando en que Marinette lo mataría por el daño a Luka.
—Tengo que avisar a Colette —anunció Luka sombrío, consiguiendo que Chat Noir asintiera.
—Me quedaré por aquí para lo que haga falta, tenemos que empezar a movernos.
.
Aunque a lo largo de la tarde casi no hubo movimiento de gente, el lugar había estado lleno durante la noche y entrada la madrugada, personas que iban y venían por la funeraria, saludando a Colette, saludando a la familia, incluso los estudiantes de Luka se habían parado en aquellos lugares para dar el pésame a Colette, pero buscando también la mirada amable de Jean, el bartender que solía estar en la barra del Chat Lunatique, bromeando con ellos, contándoles los tragos y cuidándoles desde las sombras, negándoles el alcohol cuando los veía al borde.
Colette no había llorado una lágrima, nadie sabía que ella se la había pasado llorando hasta que Marinette le avisó que tenía el cuerpo listo para ir a la funeraria, contactó a los familiares e hizo las llamadas correspondientes, sabiendo que la familia de Jeany no tendría fuerzas para hacer aquellas llamadas, ni la fuerza, ni los ánimos.
Durante toda la mañana, ella y Colette se habían sentado en la sala de la guitarrista y se habían dedicado a llamarle a cada persona que había sido importante para Jeany, dando las malas noticias, recibiendo el pésame antes de colgar y pasar a la siguiente llamada. No, Colette se había sumido en una especie de limbo durante el velorio, sonriendo y agradeciendo todas las palabras que le dedicaron, extraños y conocidos, agradeció internamente cuando Luka y Marinette lidiaron con la prensa y se limitó a pulular por los rincones del lugar, sin ánimos de existir.
Ahora que se acercaba la hora del traslado al cementerio, Colette estaba en silencio, con Oliver de pie a su lado, como un centinela acompañando a su protegida, negándose a dejar el sitio atrás de ella disponible, preparado para contenerla y acompañarla en caso de que se le escaparan las fuerzas.
Los encargados de la funeraria pidieron que algún familiar o amigo dijese algunas palabras, los padres de Jeany, sus hermanos, nadie se atrevió a decir una palabra, y entonces Colette reaccionó, fue como si una descarga eléctrica la golpeara en ese instante, Jeany estaba muerta, en unos minutos se llevarían su cuerpo hacia el cementerio, sería la última vez que podría ver su rostro, aunque fuese sólo un cadáver, no importando las fotos y los videos, no sería lo mismo.
Se levantó como impulsado con un resorte y se dirigió al pódium, mirando a toda la gente que se aglomeraba alrededor del ataúd, la gente que estaba en la distancia, los que se asomaban por la puerta. Su expresión era poesía, parecía un cervatillo asustado frente a los faros de un vehículo, a punto de morir, pero todo ese nerviosismo se desvaneció cuando Luka, tomando la mano de Marinette, le asintió una vez, y tomó la confianza necesaria cuando Oliver le sonrió de medio lado, ladeando el rostro para que ella pudiera ver su tatuaje.
Colette asintió tomando aire y sonrió con melancolía.
—Saben, soy mala para las palabras, mis puños suelen hablar mejor por mí —algunas risas se levantaron entre los presentes, incluso Luka bufó, molesto, bajando el rostro y negando con la cabeza. —Jeany era la única razón por la que no me convertí en un desastre cuando Luka dejó el puesto disponible, parecía que necesitaba que me estuvieran cuidando constantemente, así que les puedo decir esto. Sé dos cosas sobre Jeany, sólo dos. —Levantó la mano hecha puño, mostrando su dedo índice para enfatizar su punto. —Era alérgica a las nueces, y ¡maldita sea!, no saben cómo amo yo las nueces —nuevas risas se alzaron entre la gente, incluso la madre de Jeanette se armó de valor para levantar la mirada y sostener los ojos de Colette, sonriéndose la una a la otra para darse valor —, lo otro es que tenía un corazón de oro.
—¡Y la paciencia de una santa! —Exclamó Luka rodando los ojos.
—¿Sí? —Espetó la chica con sarcasmo, acompañando con gesticulaciones de las manos la respuesta que dio a su amigo. —Nadie te preguntó, Couffaine, ya que te toque hablar de ella, tú dices lo que tú quieras. —Colette recargó los brazos en el atril y paseó la mirada por los presentes, sonriendo al darse cuenta de que el ambiente parecía menos tenso, sonrisas se extendían por los rostros de sus amigos más cercanos, y Andree le mostraba los pulgares desde le fondo de la habitación. —Pues Jeany tenía un corazón de oro, todo el tiempo tenía una palabra dulce para quien se le atravesara, una palabra amable, un consejo, a mí me chocaban sus consejos, siempre fue tan sabia. Amaba profundamente a todos los que la rodeaban, y ella fue la que terminó de redimir mi alma, hoy creo que debí ser yo y no ella la que resultara muerta la otra noche, pero aquí estoy. —Colette bajó la mirada, suspirando, organizando sus ideas. —En fin, la razón por la que puedo decir que tenía un corazón de oro es porque solía hornear galletas de nuez para mí, corriendo el peligro de llenarse de ronchas. Hoy ella ya no está, y yo sí estoy aquí, así que, por su memoria, por su vida, por las serpientes del herpetario, no dejaré que su muerte se olvide. Hace tiempo anunciamos el final de Panic and Chaos y tenía intenciones de desaparecer, pero no lo haré, no voy a dejar los escenarios hasta que la muerte de Jeany... Hasta que se haga justicia.
Murmullos se levantaron por todo el lugar, gente mirándose unos a otros, hablando por lo bajo preguntándose a qué se refería con aquello. Colette era buena para el caos, así que sintió el valor aumentar cuando Jean asintió para ella, invitándola a continuar.
—Los que me conocen saben que querría venganza, pero no esta noche. Ahora lo que quiero es dejar este caso en manos de los guardianes de París, portadores y policía, que lleguen hasta las últimas consecuencias, y si me tengo que poner con los azules a buscar las pistas para resolver esto y encontrar a la asesina de nuestra Jeany, levantaré una a una todas las baldosas de París hasta encontrarla. Sólo entonces dejaré la música. Mientras tanto le daré voz a todas las canciones que esa niña dulce compuso pero que nunca vieron la luz.
Colette giró sobre sus pies, encarando el ataúd y percatándose de que los chinos de la joven se distribuían de formas regulares en torno a su rostro, sonreía de medio lado, como si estuviera orgullosa del discurso que había dado su novia; la guitarrista besó las puntas de sus dedos y acarició el ataúd, y de nuevo abrió la boca, con voz trémula una melodía emergió de sus labios, sumiendo a los presentes en un letargo de nostalgia y dolor.
No quiero estar sin ti
Si tú no estás aquí me sobra el aire
No quiero estar así
Si tú no estás la gente se hace nadie
Colette tomó aire sintiendo que no sería capaz de seguir, pero la voz de Luka se sumó a la suya, como sosteniéndola, ofreciéndole refugio y empujándola a seguir. El guitarrista se paró y avanzó hacia la chica, abrazándola por los hombros y entretejiendo la segunda voz de la canción, alzando los agudos de Colette con una dulzura efímera.
Si tú no estás aquí no sé
Qué diablos hago amándote
Si tú no estás aquí sabrás
Que dios no va a entender por qué te vas
Marinette y Oliver también se sumaron a ese canto, tomando las manos el uno del otro, sintiendo el corazón partirse en mil pedazos mientras hacían eso. Y como un giro inesperado, las voces de todos se sumaron al siguiente verso, llenando la funeraria hasta los últimos rincones
Derramaré mis sueños
Si algún dí a no te tengo
Lo más grande se hará lo más pequeño
Pasaré un cielo sin estrellas esta vez
Tratando de entender quien hizo un infierno el paraíso
No te vayas nunca porque no
No, llegados a ese punto de la canción Colette ya no pudo seguir, se refugió en medio de los brazos de Luka mientras el muchacho seguía con los versos, dándole un espacio seguro para llorar a sus anchas, ocultándola del mundo.
No puedo estar sin ti
Si tú no estás aquí me quema el aire
Y el silencio que siguió al final de la canción llenó los corazones del lugar.
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(Nothing left to say – Katie Garfield)
El camino a la funeraria fue silencioso, el cortejo cargó con el ataúd con gestos sombríos, pero Colette salió dando pasos largos, lentos, como toda una diva, encabezando el camino de Jeany como si le abriera el paso, como si pudiera alejar cualquier demonio o sombra que se atravesara.
Llegaron hasta el lugar en el que enterrarían el ataúd y Luka se adelantó un par de pasos, sacando una moneda antigua del bolsillo.
—A tu Jeany le gustaba todo este rollo del apodo de Hades —explicó Luka dejando la moneda sobre el ataúd y retrocediendo hasta donde estaba Marinette. —Lo mínimo que puedo hacer es pagar su peaje al Caronte.
—¿Ahora sí portarás el apodo con orgullo? —Se burló la guitarrista, agradeciendo el apretón de manos cuando se paró al lado de Luka.
—Siempre lo he hecho, pero ahora ya no voy a renegar por ello.
—Yo quería quemarla —admitió al final la guitarrista viendo cómo bajaban el cuerpo lentamente, dedicándole una mirada de desprecio a la caja de madera antes de volver el rostro hacia Luka y negar con la cabeza —, ella lo habría preferido así, pero no puedo contradecir la voluntad de sus padres, así que.
—Nos toca resignarnos.
Acercaron las coronas de flores, las dejaron una a una, alrededor de la tumba, dejando espacio para que empezaran a llenar de tierra aquel agujero, Colette se tomó aquel tiempo para leer las dedicatorias de las flores, los listones azules, blancos y amarillos que tenían frases de aliento, los nombres de las familias que los habían acompañado, incluso los estudiantes habían enviado una corona en nombre el Conservatorio. Colette sonrió con algunas de las dedicatorias y torció el gesto en algunas otras.
Colette carraspeó al darse cuenta de que Luka, Marinette y Oliver permanecerían a su lado hasta que ella estuviese lista para irse de ahí, así que, tratando de romper la tensión, se inclinó hacia su ex y musitó:
—Asegúrate de que mi epitafio diga "Les dije que no quería esa misión".
—¿No prefieres "les dije que me sentía mal"? —Inquirió el guitarrista con una risita mientras depositaban la última corona de flores cerca de ellos.
No obtuvo respuesta, pasaron unos cuantos segundos en los que no hubo una respuesta elocuente o divertida, así que Luka volvió el rostro para encontrarse con la mirada desencajada de Colette, que tenía los ojos clavados en el listón negro con letras blancas que adornaba el último arreglo floral.
Vio a Colette lanzarse hacia las flores y arrancar el listón, tumbando la corona hasta el piso y cayendo junto con ella. Estaba fuera de sí misma, sus manos arrancaron las rosas, arrancaron las lilis, arrancaron los claveles, las espinas se encajaron en la piel de la chica haciéndola sangrar, parecía un animal, o poseída por algún demonio, Luka no se atrevió a tratar de levantarla, a diferencia de Oliver y Marinette, que se lanzaron sobre ella para tratar de detenerla mientras gritaba amenazas hacia un enemigo invisible.
Luka levantó el listón y se quedó petrificado por la dedicatoria: Honestamente no lo sentimos, pero los acompañamos en su dolor. Lila y Félix.
Mientras Oliver abrazaba a Colette para levantarla, mientras la guitarrista tiraba patadas y soltaba gritos para liberarse, mientras Marinette trataba de acercarse para revisarle las manos a su amiga, Luka salió disparado hacia la florería del panteón, convencido de que aquello tenía que haber ocurrido en ese instante.
Llegó a la puerta y maldijo internamente al ver arrancar un vehículo negro sin placas mientras Lila sacaba la mano por la ventana y dejaba caer una pañoleta verde, pañoleta que revoloteó hasta los pies de Luka mientras su enemiga de toda la vida se perdía al fondo de la carretera, frente a los ojos de un Luka derrotado.
—Esto no se queda así... —Prometió el muchacho levantando el accesorio y cerrando el puño en torno a él. —¡No se va a quedar así! —Gritó con todas sus fuerzas, amenazando al aire, suplicando que aquella promesa llegara hasta sus enemigos.
Amok es un estado de locura que se dispara en un segundo, es un síndrome. En el mismo idioma, Iman significa literalmente "fe", me pareció un buen gesto llevarlo al otro extremo.
