Lila estaba sentada a sus anchas en el sillón individual, sostenía en su mano izquierda una copa de vino tinto, mientras que en la otra acariciaba el broche de la polilla, admirando el atardecer contra los tejados de París. Félix estaba de pie atrás de ella, observando la ciudad con aires taciturnos mientas se preguntaba a qué esperaba Lila.

—Nos van a encontrar si no nos movemos —puntualizó el rubio, apremiante.

—No, no nos van a encontrar tan fácil.

—Ahora saben a quién buscar y la policía ya emitió una orden de captura para nosotros, los portadores no se van a detener hasta dar contigo y enviarte a... a donde quiera que hayan enviado a Gabriel Agreste.

—No soy tan ingenua como Gabriel, él era un idealista que se dejó llevar por sus sueños y aspiraciones para la vida, no tenía oportunidad contra los portadores cuando éramos niños, yo por otro lado he logrado lo que ninguno. Los portadores han estado contra las cuerdas varias veces, tanto así que han tenido que cambiar los miraculous entre ellos.

Félix suspiró caminando hasta posarse frente a Lila, recargó las manos en los brazos del sillón, sosteniendo su rostro peligrosamente cerca de la morena, aspirando su aliento, olfateando su perfume seco, deleitándose en la forma en que sus pupilas se contraían, mostrando el verde esmeralda de sus ojos.

—Pero ellos no sabían la identidad de Gabriel.

—¿Notaste lo rápido que reaccionó Luka? —Inquirió la morena poniéndose el broche en el cuello de la blusa para poder acariciar el rostro de Félix, haciéndolo retroceder con un gesto de desprecio en el rostro, gesto que logró ensanchar la sonrisa cálida de Lila. —Por un momento fue como si supiera cómo funcionaban los miraculous. Eso quiere decir que podría ser un portador.

—Ah, ¿sí? —Murmuró sarcástico, sonriendo de medio lado —¿Cuál de ellos?

—No es el gato negro, ese todo el tiempo le coquetea a Ladybug desde que tengo memoria, y Luka ha estado enamorado de Marinette desde los dieciséis —la última parte de su frase casi la escupió, como si aquel gesto de devoción le pareciera patético o despreciable.

—Podría ser una farsa para tratar de mantener las apariencias —sugirió Félix tomando su propia copa de vino antes de brindar con Lila.

—Sí, puede ser... o Marinette también es una portadora. Creo que sólo la he visto akumatizada una vez, pero no fue la primera vez que uno de los héroes de París no hizo aparición, así que... Descartamos por obviedad a King Monkey, Carapace y Pegasse. Eso nos deja con Viperion, Cobra y Panthère.

—¿No se enfrentaron Cobra y Luka en un bar de los reptiles hace tiempo?

—Sí, algo así dijeron mis informantes.

—Viperion estaba tras los pasos de Multimouse, ¿podría tratarse de ellos?

—No —sentenció Lila pensando en Marinette. —Tal vez Luka podría tener una amante, por su historial personal en el mundo de la música. Si la ratona de verdad fuese Marinette no se habría liado emocionalmente con Cobra, es demasiado mustia como para andar con amantes, aún bajo la máscara.

—¿Estás sugiriendo que Marinette es Ladybug?

Lila guardó silencio unos minutos. Era tonto creer que fuera así, sobre todo por lo frágil que parecía ser Marinette, además de que, en más de alguna ocasión, había sido rescatada por los héroes de París y puesta a salvo. Los ataques de los akuma eran caóticos, así que la confusión era parte del paisaje cuando se trataba de seguir la pista de alguien, nunca sabía a dónde se iba ni a dónde la llevaban cuando la ponían a salvo y, poco a poco, fue perdiendo el interés.

Confusión...

Lila volvió a quitarse el broche y sonrió acariciando los bordes de las alas, observando a detalle los colores del broche antes de suspirar y dar otro sorbo a su copa.

Era cierto, Marinette había sido puesta a salvo muchas veces por los héroes de París, pero también tenían en el equipo a una heroína capaz de crear ilusiones de todo tipo, sería sencillo fingir algo como un rescate en caso de que la diseñadora fuese una portadora.

—No importa —dijo para sí misma, dándole forma a la idea en su cabeza, a su siguiente obra maestra, al Akuma de la confusión, arma que tomaría tiempo perfeccionar, debía crear la mayor cantidad posible de akumas con tal de practicar, y no escatimaría en polillas demonizadas con tal de conseguir el monstruo que le daría vida a sus planes, el que usaría para desenmascarar a Luka y destrozar a Marinette al mismo tiempo. —Cometerán un error. Ellos tienen todo que perder, yo no puedo perder ya nada.

—Estas muy segura.

—Sí, lo estoy. Ya verás.


Scar: a mí me cuesta mucho trabajo no shipearlos, juro que tendrán su final feliz, ya verás.

Sonrais777: Luka podría, sin problema alguno, darle ese golpe por nosotras jajajajaja

Manu: Me gusta el MariChat, tengo que admitirlo, pero como mis teorías a veces se van por las nubes, prefiero esperar a que nos revelen lo que viene a continuación. Yo obviamente shipeo Lukanette, aunque empecé con el cuadro amoroso, así que no me molestaría ninguno de sus posibles desenlaces, al fin para eso tenemos el fanfiction jajaja para hacer nuestra voluntad


Marinette y Luka estaban de pie a los lados de la cama, extendiendo las sábanas para irse a dormir luego de una tarde pesada y larga, cansados por todas las emociones que los agobiaban, tanto las propias como las de los kwamis.

Luka había hecho sus declaraciones en la comisaría, había dicho todo cuanto Dusuu le había confesado, le había dado lujo de detalles a Maunier y a su equipo, y había prometido estar disponible en caso de que lo necesitaran para algo más.

Sus estudiantes no habían parado de hacer preguntas sobre Melek Taus y los otros portadores, bombardeando a Luka e imposibilitando las clases, haciéndole perder los nervios y levantar la voz una vez, pero serenándose al instante para poder pedir calma y mandarlos al receso, sabiendo que, lo más seguro era que Lila le estaría dando caza en busca de venganza. No le daría el placer de ofrecer una emoción negativa qué demonizar.

Después estaban las emociones de Evan y Claire, que seguían haciendo acto de aparición cuando estaban más tranquilos, como el eterno recordatorio de que todavía no tenían permiso de ser felices, como si todavía le debieran al destino y tuvieran que saldar su deuda antes de poder ser felices juntos.

—¿Sabes? —Murmuró Luka con una sonrisa soñadora, dedicándole a Marinette una mirada de enamoramiento que sólo podría haberse comparado con las que le dedicaba cuando eran niños.

—Me gusta cuando sonríes así —admitió Marinette sonrojada, bajando la vista.

—Estaba pensando en que Evan tocaba el violín, y que he accedido a algunas de sus habilidades cuando entramos en trance, pero Sass mencionaba la posibilidad de hacerlo sin necesidad de caer en recuerdos que no nos pertenecen.

—Ajá —murmuró la joven soltando las sábanas y cambiando toda su atención a Luka, invitándolo a seguir con la mirada llena de curiosidad.

—Ven —pidió rodeando la cama y tomando la muñeca de Marinette, jalándola consigo a la pasada y arrastrándola hasta el estudio de música.

Marinette soltó una carcajada ante aquel desplante de entusiasmo infantil de su esposo, y se quedó muy quieta cuando él la soltó para dirigirse al violín que descansaba sobre su atril. Los kwamis habían escuchado el revuelo y no dudaron antes de salir disparados hacia ellos, observando a detalle la escena.

Sass soltó una risa discreta, gesto que llamó la atención de Tikki.

—¿Qué pasa? —Murmuró la Catarina en voz baja, confundida por la sonrisa melancólica de Sass.

—Me pregunto dónde quedaron los holanes, las faldas largas, las boinas, y en qué momento nuestros portadores pasaron del pudor del principio de siglo a esto.

Tikki observó a Marintette, fácilmente podía imaginarla usando los vestidos de época que Claire solía usar en el año de mil novecientos, sus sombreros de ala ancha, los listones de colores que usaba para atar sus cabellos. Recordaba también las camisas viejas que Evan solía lucir, sus pantalones sujetos por los tirantes, las boinas a cuadros, los zapatos gastados. El contraste era abrumador al ver a Marinette usando un short de licra y una camiseta de tirantes, mientras que Luka llevaba el pantalón azul oscuro y el torso desnudo, dejando a la vista tatuajes y cicatrices.

—Ya no hay pudor —bromeó la kwami sonriendo para Sass mientras éste rodeaba a Mullo con un gesto dulce y protector.

—Luka... —llamó Marinette enternecida por la forma torpe en la que su esposo se ponía el violín contra el hombro y la miraba con los ojos abiertos y expectantes.

—No, escucha. La otra noche me abrí la mano pensando en la película que tanto te gusta, una de nuestras primeas citas. ¿Lo recuerdas?

—El violinista del diablo, ¿cómo olvidarla?

—Entonces, tú te sabes todas las canciones de memoria, y yo revisé las partituras para Io ti penso amore. No tengo ni la más mínima idea de cómo se toca el violín —soltó mirando el instrumento con el entrecejo fruncido antes de sonreírle a su musa —, pero la otra noche logré algo, y estoy seguro de que si me concentro... —Luka respiró profundo y bajó el violín y el arco, al tiempo en que desviaba la mirada, apenado por tanto entusiasmo. —Es sólo que...

—Cantaré para ti —murmuró Marinette sonriendo enternecida.

—No sé si sea capaz de hacerlo —admitió Luka, apenado, pero las manos de Marinette le levantaron el rostro y ella le ofreció una sonrisa radiante, asintiendo.

—Yo creo que puedes hacerlo. Así que cantaré para ti.

Luka sonrió de medio lado, asintiendo para sí mismo y llevando de nuevo el violín a posición. En medio de un suspiro, colocó el arco sobre las cuerdas y jaló el brazo, arrancando un sonido extraño y carente de forma al instrumento.

Luka sabía la teoría, sabía que tenía que ejercer cierto nivel de presión, cierta fuerza, cierta velocidad para que las cuerdas liberasen un sonido medianamente armónico, pero llevarlo a la práctica le resultó especialmente complicado, sobre todo cuanto tenía tanto tiempo dedicándose a arrancar arpegios radicales y apasionados a la guitarra. Sin embargo, su brazo se movió de regreso y el sonido mejoró.

El violín no tenía trastos, a diferencia de la guitarra, ahora no contaba con las guías que permitieran a sus dedos conocer la postura exacta para lograr las notas que requería, pero no evitó que el muchacho hiciera su esfuerzo, experimentara presionando las cuerdas para encontrar diversos sonidos que, poco a poco, fueron sonando más dulces, más armónicos.

Compuso una mueca cuando el violín emitió un chirrido disonante, pero rectificó la postura del arco, inclinándolo ligeramente para no lesionar las cuerdas, consiguiendo notas que, poco a poco, fueron convirtiéndose en una melodía armónica y cadenciosa, experimentando en los sonidos y en las combinaciones hasta sentir que podía hacerlo de forma consistente.

Dio con el tono de la canción y cerró los ojos, permitiendo que su cuerpo tomara el control, sabiendo que Evan podía tocar el violín y él podía ser un instrumento de aquel portador.

Y la voz de Marinette se alzó aguda, llenando toda la habitación en un instante, consiguiendo que los kwamis contuvieran la respiración al percatarse de que, aunque no se tratara de Claire, ciertamente tampoco era Marinette la intérprete de aquella canción.

Io ti penso amore
Quando il bagliore del sole risplende sul mare
Io ti penso amore
Quando ogni raggio della luna si dipinge sulle fonti

Marinette había llevado las manos a la altura del corazón, entrelazando sus dedos y perdiendo la vista al frente, Tikki soltó un jadeo al reconocer aquel gesto, al reconocer el tic que tenía aquella portadora de pellizcarse la piel entre el pulgar y el índice cuando sentía que no iba a llegar al tono en el que tenía que cantar, pero no pudo pronunciar el nombre de aquella portadora italiana.

Io ti vedo
Quando sulle vie lontane

Y la razón por la que no pudo decirlo en voz alta, fue por ver a Luka abrir los ojos para dedicarle una mirada apasionada a su musa, una mirada cargada de significados, de recuerdos, de sentimientos contenidos. No, el pasmo de la kwami no tenía nada que ver con aquellas emociones, Luka ya había mirado a Marinette como si quisiera abrasarla y consumirla en ese mismo instante, lo que dejó a los kwamis pasmados fue el hecho de ver que los ojos azules de Luka ahora mostraban un color café oscuro como el chocolate.

Si solleva la polvere
Quando per lo stretto sentiero trema il viandante
Nella notte profonda
Nella notte profonda

Y Marinette aprovechó el puente musical para dedicarle una mirada igual de intensa a Luka, aunque en ella no había cambio físico, para Tikki no quedó duda de que se tratara de ella, de su Fiorella.

Io ti sento amore
Quando col cupo suono si muovono le onde
Nel placido boschetto caro
Spesso ad ascoltare seduto alla luce

Tikki sollozó por lo bajo, esperanzada ante la posibilidad de que, por segunda ocasión, ellos dos tuviesen frente a sí la oportunidad de ser felices.

Io sono con te
Anche se tu sei lontano
Sei vicino a me
Anche se tu sei lontano
O fossi qui
O fossi qui

Marinette estaba en una habitación llena de gente, por la ropa logró reconocer la época de mil ochocientos, seguramente finales de ese siglo, después de la revolución contra Austria, sonrió de medio lado para el violinista que había tocado para ella, aunque no estaba segura de qué canción había interpretado, estaba segura de que no había sido Io ti penso amore.

Tomó los holanes de su falda, su vestido blanco estaba lleno de moños azules de diversos tonos y el polizón tiraba de ella hacia el suelo, pero la joven ignoró ese detalle y encaró al músico, que le sonreía complacido al haber escuchado su voz.

—¿Y tiene el señor Breuer tiene alguna opinión respecto a la voz de mi hija? —Inquirió un hombre acercándose a Marinette y pasando un brazo alrededor de sus hombros, sonriéndole con sencillez a la joven antes de cambiar su atención hacia el músico de nuevo.

—Tiene una voz muy clara, y su tesitura es amplia, creo que tiene futuro en el mundo de la música, sólo requiere el acompañamiento adecuado para sacarle todo el potencial a su voz.

—¿Y es usted esa persona?

—¡Papá! —Exclamó la chica, sonrojada, dándole un golpecito en el brazo, haciendo centellear en su cuello el prendedor de la polilla.

—Es una joven bastante talentosa —aduló un muchacho alto de cabello negro atado en una coleta en la parte baja de la cabeza, acercándose hasta ellos y extendiendo una mano hacia la joven, para saludar —, además de hermosa. Cualquiera diría que ya está lista para casarse.

Fiorella soltó una risa cristalina, ofreciendo su mano para que el muchacho le besara los nudillos, pero apenas hizo contacto con la boca del muchacho, la joven retiró educadamente su mano y negó con la cabeza.

—En esta casa, las ideas patriarcales de las mujeres frágiles que deben ser protegidas por un hombre fuerte están de más —acotó estirando el cuello para mostrar sus aretes, al percatarse de que el muchacho llevaba el anillo de portador. —Y para desgracia de muchos, creemos en el matriarcado, así que, si trató de halagarme, ha conseguido el efecto opuesto, señor Brunetti. Pero gracias por el intento.

Sin añadir más, la joven tomó los holanes de su falda y se dio la vuelta, alejándose de ellos hacia la mesa de las copas, dejando al muchacho con un gesto de sorpresa que la portadora habría querido pintar para recordarlo siempre.

.

Marinette abrió los ojos y se enderezó de golpe, percatándose de que estaba recostada en el suelo junto al piano, Luka estaba tendido también en el suelo, con la mano cerrada fuertemente en torno al arco del violín, mientras que el instrumento descansaba a unos metros de ellos, con Sass sentado sobre la caja del instrumento mientras acariciaba las cuerdas con embeleso.

—Fiorella... —musitó Marinette esperanzada, avanzando a gatas hasta el kwami, sintiéndose mareada y luchando contra las ganas de volver a desmayarse, necesitaba respuestas de inmediato.

—Fiorella me pidió que no habláramosss de ellosss... nunca.

—Pero ¿lograron estar juntos?

—Mari —musitó el reptil sonriéndole dulcemente, flotando hasta ella para tocar su frente y transmitirle en ese gesto un poco de calma —, tú y Luka ya lo lograron.

—A veces siento que todavía le debemos al destino —admitió sintiendo la angustia, recuperando las fuerzas poco a poco, regresando hasta donde había estado para colocar la cabeza de Luka en su regazo y cuidarle dulcemente.

—Tranquila, querida. Essstan a ssssalvo.

—Me preocupo demasiado —murmuró como un reclamo personal antes de apartar el cabello del rostro de Luka, haciéndole apretar el gesto antes de abrir los ojos y sonreír para su musa —, pero es que no quiero que nadie me quite este pedacito de felicidad.

Marinette sonrió recargando su mejilla contra la mano de Luka cuando él le tomó el rostro, suspirando ambos ante el tacto cálido, su mente voló inmediatamente hacia Oliver, la prueba tangible de que, fuera como fuera, seguían juntos en el futuro, así que sonrió negando con la cabeza, reprendiéndose y diciéndose a sí misma que se estaba angustiando por nada.

—Dios —murmuró Luka apretando el gesto y levantándose poco a poco, apoyado de las manos de su esposa —, ahora entiendo por qué te aturden tanto las visiones. ¿Siempre terminas así de mareada?

—Más o menos —admitió la chica acariciando el cabello de su esposo antes de levantarse y sacudir sus rodillas. —Lo que sí, es que siempre termino hambrienta. ¿Algo de cenar?

Luka se recostó sobre la espalda para agarrar vuelo y levantarse de un salto, haciendo que su esposa riera por lo bajo, cubriendo su boca discretamente.

—Creí que no podría comer más, pero...

Y aunque ambos muchachos se habrían ido a la cocina en busca de un asalto a la nevera, Tikki entró volando a toda velocidad hacia ellos, entregándole a Marinette su teléfono, mostrando la señal de alerta por akuma.

.

Chat Noir y Ryuoko ya estaban en los tejados aledaños a la plaza de la Bastilla, observando con detenimiento todo cuanto ocurría en el lugar. La policía había acordonado la zona, puesto que donde había estado la torre de Julio, ahora se encontraba una casona de tres pisos digna de una película de terror, hecha de madera, con su ático afilado, con las ventanas rotas, con las vigas de madera pudriéndose hasta caerse.

Ladybug sintió un escalofrío al percatarse de la pinta del lugar y miró a sus compañeros en espera de que Viperion apareciera en el lugar.

—¿Qué sabemos del akuma?

—Nada hasta ahora —confesó Ryuoko encarando a su amiga, con expresión serena —, Chat intentó hacer un cataclism a la fachada, pero en cuanto la pared se derrumbó, la casa volvió a reconstruirse.

—Entonces el akuma tiene que estar por dentro —dedujo la portadora de la buena suerte, retrocediendo hasta el borde del tejado y señalando el callejón con un movimiento de la cabeza.

Los tres portadores saltaron hasta el suelo justo cuando Viperion llegaba hasta el lugar, dedicándole una mirada pesada a Ladybug.

—No me gusta nada cómo pinta esto.

—No, ni a mí —admitió la Catarina antes de perder la transformación y quitarse los aretes, tendiéndolos hacia Ryuoko.

Adrien también le ofreció su anillo a Viperion, consiguiendo que ambos portadores les dedicaran una mirada de sorpresa.

—¿Qué? —Murmuró la portadora del dragón, pasmada mientras Longg abandonaba la transformación y le sonreía a su protegida.

—¿De verdad creen que estamos listos? —Inquirió Luka quitándose la pulsera y mirando a Marinette, confundido.

—Es momento de ver cómo funciona el equipo que ustedes forman —dijo Adrien sonriendo con orgullo para su novia mientras ella se quitaba la gargantilla para entregársela a su amiga y ponerse los aretes. —Lo hemos estado pensando mucho, y Marinette y yo decidimos que el siguiente Akuma que apareciera sería el momento para ver la primera demostración de este dream team. No contábamos con que nos toparíamos con un enemigo así de formidable, pero las circunstancias nos empujan a exigirnos de más.

—Cada vez está más cerca la fecha en la que nos iremos —murmuró Marinette acongojada, mirando alternadamente a su esposo y a su mejor amiga —, quiero asegurarme de que están listos antes de partir. No quisiera dejar esta responsabilidad en sus manos sin darles todo el entrenamiento necesario, me sentiría muy culpable si no les damos un entrenamiento como debe ser, pero...

—Este akuma parece poderoso, por eso permaneceremos cerca —prometió Adrien poniéndose la pulsera antes de poner la mano en el hombro de Luka —, creemos que pueden manejarlo, pero no están solos en esto.

—Algo me dice que estando dentro no vamos a poder contactarlos fácilmente —murmuró Kagami asomándose por el callejón para echar un vistazo a la mansión antes de mirar a su novio —, pero ya nos las arreglaremos para llamarlos de ser necesario.

—Luka —llamó Marinette quitándose el collar de Mullo y colgándolo en torno a su cuello. —Así sabremos si nos necesitan.

—Bien pensado, ma cher —murmuró el guitarrista antes de tomar el rostro de su esposa y robar un beso apasionado a sus labios, haciéndola suspirar en cuanto rompieron el contacto. —Acabaré con esto en un parpadeo, ya verás.

.

(Marianne mein theme)

Panthère y Tentomushi llegaron hasta la entrada de la fachada, donde Maunier ya los esperaba con un grupo de oficiales manteniendo a la gente a raya, montones de personas se apretaban unos a otros, movidos por la curiosidad ante los gemidos y ruidos que parecían provenir de la mansión, empujándolos y alegando que aquello no era una casa del terror, sino un akuma peligroso.

—Oficial —saludó el portador de la mala suerte, consiguiendo que Maunier diera un salto en su sitio y encarase a los portadores con expresión de confusión.

—Perdón, Chat Noir dijo...

—El gato negro me ha enviado en su lugar —murmuró Panthère bajando un poco la voz y mirando por encima de su hombro, asegurándose de que nadie lo escuchara. —Los héroes de París consideran que es importante hacerse cargo de la situación a cualquier costo.

—Y nosotros estamos dispuestos a pagar cualquier costo —acotó Tentomushi cruzándose de brazos y asintiendo una vez para el oficial. —Nos estaremos viendo los antifaces un tiempo, detective, Lila se ha convertido en una amenaza mayor ahora que ha revelado su identidad, y los héroes de París no están dispuestos a ver su ciudad sumida en las sombras. Nosotros tampoco.

—No se ofendan —espetó Maunier cruzándose de brazos, dedicándoles una mirada inquisitorial mientras negaba con la cabeza (sí, la misma mirada que le había dedicado a Luka meses atrás, mientras decía que desconfiaba de él) —, pero yo no creo en justicieros. Si tuviera que poner mi vida en sus manos...

—Oficial —interrumpió Tentomushi comenzando a girar el yo-yo y avanzando hacia la casa, sonriéndole a la fachada emocionada por el desafío que aquello suponía para ambos héroes —, no tiene que poner su vida en nuestras manos, sólo tiene que dejar que nos hagamos cargo.

—No estoy seguro de querer dejarlos intervenir si Ladybug y Chat Noir no aparecen —dijo desenfundando su arma y apuntando a Tentomushi, acción que varios oficiales imitaron, consiguiendo que la Catarina se detuviera en su sitio sin dejar de blandir su arma. —Sabemos que obedeces a la heroína original, Panthère, pero no quiero arriesgarme a descubrir qué harías si ella no está cerca.

—Sólo sigo sus órdenes, y me pidió que no pusiera en peligro a ningún civil de París. Pero tú no eres un civil ¿o sí?

Panthère giró sobre sus pies y dio un paso lento hacia Maunier, toda su aura felina gritaba peligro, el oficial hizo amago de retroceder, pero afianzó el agarre sobre el arma, mirando al justiciero a los ojos, como diciendo "No me harás retroceder".

—Un justiciero es peligroso para París, Cobra es toda muestra que necesitamos.

—Y, aun así, Ladybug confía en nosotros —apuntó Tentomushi girando el rostro con una sonrisa amable, gesto extraño viniendo de ella. —Pero si lo que quiere es una confirmación...

Con un movimiento veloz, recuperó su Yo-yo y lo abrió en función de teléfono, rogando internamente poder sostener aquella farsa, pero un grito agudo y desgarrador se alzó desde dentro de la mansión, acto que consiguió recuperar la atención de todos los presentes.

Panthère ni siquiera lo pensó.

Giró a toda velocidad y salió corriendo hacia el interior de la casa, la puerta se abrió con violencia, así que el héroe rugió sacando sus bastones de las pistoleras, tragado por la oscuridad de la mansión antes de que la puerta se azotara, encerrando en sus entrañas al guerrero de París y consiguiendo que, tanto Tentomushi como Maunier, soltara un grito por la sopresa.

—Maldita sea, Panthère —musitó la heroína antes de lanzarse también a ser devorada por la oscuridad.