Ladybug había decidido dejarle esa batalla a su nueva aliada, se concentraría en detener a Panthére mientras que Queen B ponía a salvo a tantas personas como fuera posible. Nadie lo tenía sencillo, puesto que, al primer descuido, Simone ya había convocado con su akuma a nuevos adeptos que trataran de acercarse a las heroínas, y con el anti héroe atacándolas con las manos bullendo con el Cataclism era difícil mantener a salvo a la gente.

—¡Panthére! —Gritó Ladybug tratando de llamar a su enamorado a la conciencia, tratando de romper aquel hechizo hipnótico de alguna manera, pero hasta ahora, todo era inútil.

Durante años, Ladybug había peleado contra akumas que sometían la voluntad de sus seres queridos de maneras inimaginables, sabía que no siempre bastaba la voz de un conocido para romper los hechizos, pero también había comprendido que todos tenían truco, todos tenían un punto débil por el cual podías derrotar a lo que fuera que enfrentaras.

—¡No está dando resultado! —Exclamó Queen B desesperada, dando aguijonazos a todos aquellos que se acercaban para atacarlas, pero agradeciendo internamente a los parisinos que habían hecho por alejarse de aquella zona para dejarlas a salvo.

—¡No puedo rendirme con él! Nunca me ha dejado atrás, no pienso dejarlo.

—Usa el Lucky Charm.

Sí, habría sido maravilloso usarlo, pero cuando las manos de Panthére casi tocan el Yoyo de Ladybug, ella supo que primero debería neutralizarlo.

Muy bien, Ladybug había peleado contra Cobra tiempo atrás, el antihéroe de la serpiente era al menos tres veces más rápido que Panthére, así que ahí había una ventaja. Sin embargo, la portadora de la mariquita mantenía una relación pública con ese portador del gato negro, así que sus emociones le jugaban en contra, porque no podía simplemente fingir que estaba enfrentándose a un enemigo, no podía negar que le dolía estar peleando contra el amor de su vida.

Panthére tiró una patada circular que Ladybug recibió en los antebrazos, acercándose lo suficiente para retirar uno de los bastones de las pistoleras de su aliado, y entonces el Cataclism se apagó de sus manos.

El muchacho tomó el otro bastón y encaró a la portadora con una mirada feroz, una sonrisa sádica y el cuerpo en alerta, preparado para atacar.


78.-La condición para Colette

Sonrais777: Ya extrañaba esto, gracias de verdad a ti

TheBlacKat: Lo del indigno se explica más adelante, se supone que ese especial ocurre mucho tiempo después, ya que resuelvan todo lo de Oliver y eso. Pronto lo explicaré, espero. ¡Gracias por el comentario! Nos leemos pronto.

Manu: Sigo sin terminar Bleach, no paso del capítulo 191, intenté ver Ranma 1/2 hace mucho tiempo, la verdad no me gustó nada, es humor ecchi y simple, no me gusta, creo que prefiero las cosas que me ponen a pensar mucho, sorry. Además, con la promesa de Shaman King en el 2021... uff. Comedia más bien me gustan del tipo Jibaku shounen Hanako-kun.

Scar: Te dejo este pedacito de Confesiones en espera de ofrecer un poco de distracción en medio de la tormenta, ya sabes que estoy aquí para lo que necesites, te lo dije en privado, te lo vuelvo a decir, no estoy sólo para las tonterías, sino para la vida real también.

Faty, juro que me voy a poner al corriente con Legado, Hielo y Arregla el pasado jajajaj lo juro, pero primero mi apoyo moral a las situaciones difíciles

Marianne E: Estamos de vuelta al torneo, ciela! Ahora sí, que se agarre París y que no se nos muera Denisse, perdón por meterla en esto jajajaja y gracias por volver, aunque sean unos cuantos renglones, no sabes toda la vida que me dio volver a leer un pedacito de Segunda oportunidad. Te ofrezco un spoiler en respuesta, escucha la canción Hüp de Tarkan, te amo


(Eastbund – Arshad)

La Avispa y Simone estaban de pie a varios metros de distancia, mirándose con el entrecejo fruncido, analizándose la una a la otra.

Se habían quedado relativamente solas en el centro de París, la gente se había refugiado, al menos los que no estaban paralizados gracias al veneno de la heroína de las abejas, llovería pronto, no había duda de ello, el viento helado, la humedad en el ambiente, las nubes oscuras, los relámpagos en el horizonte...

El primer trueno.

Y aquel sonido retumbó por las callecitas marcando la salida para ambas chicas, que se lanzaron una contra la otra, preparadas para atacar.

El aguijón de la Avispa estaba afilado, muy afilado, así que logró desgarrar algunos de los holanes en el vestido de su adversaria, pero Simone era rápida, muy rápida, y eso la había puesto a salvo de varios golpes que habrían sido letales.

No, debajo de la máscara Colette no tenía idea si la magia de los miraculous podrían curar las heridas de un civil akumatizado, pero no tenía tiempo para pensar en ello, debía detener a Simone a toda cosa para traer de regreso a Celine, debía pensar rápido, moverse rápido, reaccionar rápido, o sería el fin de París.

Tenía que resolver el desastre que había ocasionado.

Y entonces una brecha se abrió para ella, puesto que Simone tiró una patada frontal, la marca de agua en las peleas callejeras de Celine, ese gesto fue suficiente para que la Avispa sonriera de oreja a oreja y considerara aquella pelea ganada. Después de todo, había sido Colette quien le había enseñado a pelear, el algoritmo estaba ahí, los vicios, la manera de pelear.

Ahora sabía su punto débil.

.

Queen B y Ladybug se habían alejado ya varias calles, Panthére las perseguía de cerca, no sería la primera vez que un hechizo de akuma se rompía gracias a la distancia, así que valía la pena probar, aunque comenzaban a perder las esperanzas al percatarse de que no importando cuánto se alejaran, él no dejaba de perseguirlas.

—¡Queen! —Exclamó Ladybug deteniéndose en la azotea de un edificio alto, la primera azotea despejada que encontraban en su trayecto. La reina abeja comprendió por fin que la heroína plantaría cara a su enamorado.

Y en contra de su voluntad, la reina de las abejas se detuvo a metros de ella, dándole espacio para pelear contra Panthére.

Chloe había visto el romance entre Ladybug y aquel felino, sabía lo intenso que parecía ser su amor, sabía lo apasionados y enamorados que estaban esos dos, así que le dolía dejarlos pelear, porque en el fondo no había podido evitar compararlos con Marinette y Luka, porque había pasado tanto tiempo compartiendo los pasillos de la firma con la joven franco-china que se había enterado de toda la historia de amor y se había encariñado con aquel concepto, y ahora que lo veía también en dos de sus compañeros de heroísmo...

No, no quería ver aquello, así que apretó los ojos volviendo el rostro y suprimiendo las ganas de llorar que amenazaron con ahogarla cuando Ladybug se lanzó de lleno contra Panthére, blandiendo el bastón como un arma.

Y cuando los bastones se encontraron entre ellos, a la par que el trueno cimbraba la tierra, por un momento Panthére y Ladybug desaparecieron del tejado de París, no eran esos los portadores que se enfrentaban cara a cara.

(El danzante – Xavier Quijaz Vxayotl)

Las plumas, el traje de batalla, la ropa ceremonial de las sacerdotisas.

Panthére se había ido, y en su lugar, Quetzalli había atestado con brutalidad un golpe con su macuahuitl en contra de su enemigo, de su hermano. Ladybug no estaba más en esa pelea, había dejado la cancha libre a Necuametl para defender con su propia espada.

La piel morena de ambos guerreros parecía brillar en la oscuridad, sus trajes que dejaban a la vista la piel, los diseños hechos para honrar a los dioses y pedir el favor en la batalla, las armas de obsidiana, los cascabeles en los tobillos, las plumas en la cabeza.

La portadora prehispánica de la serpiente llevaba el cabello trenzado cayendo sobre su espalda, con montones y montones de plumas enredadas entre las ondas negras de cabello, pero con el cuerpo cubierto por las escamas, haciéndole honor a su Dios Quetzalcoatl, con las mejillas pintadas con líneas amarillas y verdes. El portador de la buena suerte con su penacho hecho de plumas negras y rojas, con las manchas pintadas en todo el cuerpo, con el uniforme de la batalla ondeando en torno a su cuerpo.

Retrocedieron para mirarse a los ojos, chispas verdes surgieron en la mirada de Quetzalli, las obsidianas de Necuametl parecían refulgir con cada rayo. Y de nuevo se lanzaron hacia el frente, haciendo chocar sus armas, sacando chispas en la noche Parisina.

Desde el borde del tejado, Queen B analizaba la batalla horrorizada, preguntándose de dónde habían salido aquellos estilos de pelea que parecían tan estilizados y al mismo tiempo, tan primitivos. Sus movimientos eran artísticos, pero era como si el cuerpo ofreciera resistencia, como si ninguno de los dos quisiera pelear.

Ladybug lucía fuerte, recia, violenta, mientras que Panthére había dejado los movimientos felinos y ahora se deslizaba con gracia y elegancia, como una serpiente deslizándose en la tierra.

Ladybug, no, Necuametl atestó otro golpe contra el costado de Quetzalli, lanzándola por los aires, hasta el borde del tejado, obligándola a toser con fuerza y a impulsarse aprovechando la inercia para poder levantarse en un movimiento elegante antes de lanzarse de nuevo, como una cobra atacando al cuello de su enemigo, listo para morder.

Sí, Quetzalli se lanzó hacia su enemigo, trenzó una pierna en torno al brazo de Necuametl antes de saltar sobre su espalda y apresarle el otro brazo con la otra pierna, sometiéndolo bajo una llave para obligarlo a arrodillarse bajo ella. La sacerdotisa le tomó el cabello con ambas manos y tiró hacia sí, obligando a su hermano a mirarla a la cara, y entonces un nuevo rayo surcó el cielo.

No, los guerreros prehispánicos ya no estaban, y Ladybug apenas soportaba el peso de Panthére sobre sus hombros.

Tal vez fue su expresión de dolor lo que le hizo volver en sí, al menos una parte y otra de escuchar a su antecesora gritar: ¡No pienso levantarme en armas contra mi hermano!

Panthére retrocedió de un salto y emitió un grito desgarrador, llevándose ambas manos a la cabeza y cayendo de rodillas. Por un instante, Queen no supo si el muchacho luchaba contra el hechizo de Simone, pero para Ladybug no cupo ninguna duda: su enamorado, su eterno felino estaba asimilando de golpe los recuerdos de aquella vida, puesto que, aunque ella también había accedido a aquel trance, no era la primera vez que encarnaba la vida de Necuametl.

El felino arremetió contra Ladybug de nuevo, y ella dio una patada circular que conectó directo con la quijada del muchacho derribándolo de espaldas y obligándolo a sostenerse el rostro.

—¡Tranquila, Fa Mulan! —Exclamó el muchacho con toda la claridad del mundo.

Panthére sentía la cabeza estallando, le dolía como una cruda moral, emocional, le dolía el cuerpo, le zumbaban los oídos. La magia de Simone se había evaporado de su cuerpo y ahora sólo quedaba asimilar todos los recuerdos, los sentimientos, la vida de Quetzalli.

—Éramos hermanos —dijo con dificultad, doblándose por la mitad, abriendo los ojos y sintiendo el cambio en el aire, la tormenta estaba a punto de caer. —Y ya habíamos peleado, ¿por qué?

—Porque yo creía que no querías salvar la vida de Yaocihuatl, pero no podías hacerlo —murmuró Ladybug arrodillándose al lado de Panthére y acariciándole el rostro.

—¡Dios! —Gritó levantando el rostro al cielo y percatándose del frío que hacía —¿Cómo soportas los trances? Duele.

—No siempre son así —murmuró la chica antes de abrazar a Panthére y darle algo de soporte en medio de tanto dolor.

Las manos del felino se cerraron en torno a la espalda de su catarina, le habría hecho daño por la fuerza con la que le abrazaba en cualquier otro momento, pero ahora ella estaba lo suficientemente fuerte como para resistir por ambos.

.

(Blindside – Icon for hire)

—¡Maldita sea, Celine! —Gritó Avispa recibiendo una patada en el costado y reteniéndola con los antebrazos, mirando a la mujer akumatizada directamente a los ojos. —¡Era sólo un maldito torneo! ¿Por qué te afecta tanto?

—¿Sólo un torneo? —Respondió Simone con la misma vehemencia, tirando de su pierna antes de volver a patear, obligando a la portadora a retroceder. —¡Tú no sabes nada de mí ni del torneo!

Avispa apenas tuvo tiempo de repeler los golpes, Simone dio una tras otra, patadas directas al rostro de su adversaria, quien desvió los golpes aprovechando la inercia, retrocediendo con temor de salir herida por los afilados tacones de su enemiga.

¿Que no sabía nada de ella o del torneo? ¿De qué demonios hablaba? ¡Claro que lo sabía!

O al menos eso creía.

Porque Simone siguió hablando:

—¡Yo me uní a los reptiles en una era en la que las mujeres no valían nada! Las pruebas que yo tuve que pasar para unirme no medían mi valor, mi arriesgue, mi poder o mis habilidades, sino qué tan sexy podía ser, o si servía como imagen bonita para subir el estatus de la banda. Cuando yo me uní a los reptiles no existían las categorías, no se trataba del honor ni de la justicia. Cuando yo me uní a los reptiles, Jerome todavía era el rey del inframundo de París, y todo estaba sumido en el caos y en la desesperación.

Jerome...

Aquel nombre no se pronunciaba en voz alta, ningún reptil lo decía.

Andree se había convertido en el líder más joven que aquella banda hubiese tenido, y lo primero que hizo fue meter en cintura a toda la asociación.

Colette había hecho audición casi a los diecisiete, Andree ya era un reptil, Luka ya era el elegido consagrado y renegado, el mundo había cambiado. Así que no pudo evadir el siguiente golpe que Celine le dio, lanzándola hasta el suelo.

Y contrario a lo que ella habría esperado, la Avispa no se levantó.

Permaneció en el suelo, sosteniendo el peso en sus codos, con una pierna extendida, mirando al costado con los ojos llenos de lágrimas, pensando en las razones para seguir llamando Panic and Chaos a su banda luego de tantos años, pensando en que todo lo que le dolía a Celine bajo la máscara de Simone era justo lo que le había llevado hasta los escenarios y hasta la cima.

La Avispa se sentó tallando su rostro, abriendo la boca sintiendo que le tronaría la mandíbula, sintiendo que todo su mundo se había cimbrado por aquel golpe, o tal vez no había sido el golpe, sino la declaración de Celine.

—¿Por qué te metiste al torneo? —Inquirió la portadora antes de recargar los codos en las rodillas y mirar a Simone.

—¡Quiero ser la reina de los reptiles!

—Querías, mamacita, te sacaron de la competencia —puntualizó la Avispa, gesticulando mucho con el rostro antes de mirar a Simone, su mirada de sarcasmo y de desprecio.

Y el gesto que siguió a continuación las sorprendió a ambas.

Colette, debajo del antifaz, sintiéndose identificada con una compañera de causa, palmeó el suelo a su lado y suspiró, cansada, cuando Celine se sentó a su lado.

—Quería ser la reina de los reptiles...

.

La cruda emocional iba reduciéndose a cada paso. Su comunicador y el de su musa habían estado sonando con frenesí durante largos minutos, y cuando ambos se percataron de que tenían llamadas perdidas de la misma persona, intercambiaron una mirada de pánico antes de detenerse en el siguiente tejado, mientras la heroína le gritaba a su compañera.

—¡Sigue hasta la plaza!

Luka debajo de la máscara aprovechó que Queen se había adelantado para poder atender su comunicador. Panthére tomó la llamada en altavoz mientras saltaba al siguiente tejado en busca de un espacio tranquilo para poder hablar.

—¿Diga?

¡Luka, gracias al cielo, por fin respondes! ¡Marinette tampoco me tomaba las llamadas! —Exclamó la voz de Denisse al otro lado de la línea, aguda y acelerada como si estuviera al borde de un colapso nervioso.

Ladybug se encogió de hombros, aceptando la culpa de aquella acusación.

—¿Pasó algo?

¿Que si pasó algo? —Exclamó la chica, furiosa con su amigo. —Voy en auto hacia el Inframundo para un evento y me saltan todas las alertas de akuma, y cuando me meto a investigar al respecto, ¡Oh sorpresa! ¡El ataque se originó en su bar! ¡Claro que pasó algo! ¿Dónde están?

—No estoy muy seguro —admitió mirando a su alrededor, buscando un punto de referencia que le ayudara a orientarse. —Tuvimos que salir corriendo —mintió mirando a Marinette, quien negó con la cabeza y comenzó a mover los brazos en señal de negativa. —Los héroes llegaron al lugar, pero Celine estaba persiguiendo reptiles contendientes, así que les ganamos un poco de tiempo para los portadores.

¿Están en peligro? —Chilló la secretaria del guitarrista, entrando en pánico, temiendo por la seguridad de sus amigos.

—¡Nada de eso, no! Estamos a salvo ahora, te enviaré mi ubicación cuando la zona ya no esté comprometida.

¡Seguro! —Exclamó Denisse ofendida —Y al uber le encantará meterse a la zona de guerra.

Oiga, esta noche pelea Queen B y yo soy un ferviente fan.

Tal vez lo haga —soltó Denisse en medio de un suspiro de resignación.

—Te la enviaré, voy a colgar, tengo que estar alerta, no quiero que un akuma desquiciado me ponga en peligro, o a mi esposa. ¡O sabes qué! Te veo en el inframundo, nos moveremos de regreso en cuanto nos den luz cerde como zona segura.

¡Dile a Marinette que conteste el whats o...! —Pero Panthére ya había colgado la llamada.

—¡Ahora qué le voy a decir! —Exclamó Ladybug llevándose las manos a la cabeza.

—Tranquila, cielo —pidió Panthére poniendo las manos en los hombros de su musa, sonriéndole con dulzura. —Estando en zona de guerra, y huyendo de un akuma ¿quién tomaría una llamada?

—¡El akuma! —Exclamó la heroína dirigiéndose en dirección a la plaza, dejando a Panthére reír a carcajadas un momento antes de lanzarse en persecución, alcanzando a su musa en el siguiente tejado antes de cargar con ella y llevársela en brazos hasta la plaza.

Sí, fue extraño llegar a la plaza y encontrarse a Queen B sentada espalda con espalda con Simone mientras Avispa las miraba con los puños en las caderas, meneando la cabeza de un lado al otro a manera de reproche.

—¿Pero sabes qué es lo peor? —Espetó la reina de las abejas apuntando a la Avispa con expresión de reproche. —Todo nuesto esfuerzo a veces no es suficiente.

—¡Nunca es suficiente! —Espetó Simone alzando los brazos sobre la cabeza.

—¡Hola! —Exclamó Ladybug bajando de los brazos de Panthére y mirando a las tres chicas con gesto de confusión. —Esperaba una batalla encarnizada por el akuma —admitió mirando a la Avispa, preguntándose dónde habría quedado toda la determinación.

—¿Sabes qué? —Exclamó Simone partiendo la batuta a la mitad. —Toma tu akuma, ya no me interesa esa parte.

Ladybug usó su yoyo para atrapar la polilla y sanarla, confundida por lo que estaba ocurriendo.

Incluso Panthére miraba la escena como tratando de comprender lo que ocurría.

—Ehm... —murmuró incómodo, ganándose una mirada pesada por parte de Queen y Celine.

—¡Ay no, otro igual! —Espetó Celine levantándose y sacudiendo su ropa, comenzando a caminar en dirección al Inframundo. —Justo lo que necesitamos en París, un idiota que se siente superior al resto del mundo. Regreso al inframundo.

—¿Pasó algo? —Quiso saber el felino mirando a las portadoras.

—Parece ser que Jerome hizo daño en muchos más lugares de los que creíamos —murmuró Avispa bajando el rostro y negando con la mirada, preguntándose cuántas más balas perdidas encontrarían de aquel traidor a la patria.

.

Luka y Marinette entraron al bar, tomados de la mano, percatándose de que el lugar parecía una zona de guerra, no porque el prodigio de Ladybug no hubiese arreglado los daños, sino porque la gente presente se consolaba entre sí, dándose palmaditas, miradas de apoyo, palabras de aliento.

Luka soltó la mano de Marinette y se dirigió hacia Andree, que miraba a Colette y a Celine alternadamente, riéndose ante los reclamos. Erik iba entrando, y se dirigió hacia ellas en cuanto se dio cuenta de que ocurría algo.

—¡Pero por qué! —Espetó Colette parándose en jarras, mirando a Andree con desprecio y desafío, percatándose de lo divertido que estaba el rey caimán con la situación. —¡Si las reglas eran claras desde el principio! —Gritó la chica encarando a Celine, quien se cruzó de brazos volviendo el rostro, como una niña pequeña haciendo berrinche.

—Tenía asegurado mi lugar —soltó la chica entre dientes, incapaz de mirar a Colette de regreso.

—Te arrebaté esa insignia dentro del tiempo de la contienda, con todas las de la ley —puntualizó Colette parándose frente a Celine para obligarla a mirarle. —Que los hombres nos pongan trabas es una cosa, pero no cabe duda de que entre mujeres no nos tenemos piedad.

—¡¿Quieres convertir esto en una lucha de género?! —Espetó Celine ahora sí encarando a Colette, avanzando un paso hasta pegar su frente a la de su adversaria.

—¡Hey, hey, hey! —Gritó Erik llamando la atención de ambas chicas.

—¿Qué está pasando aquí? —Exclamó Luka alternando miradas.

—¡Al menos que tenga una consecuencia! —Exclamó Celine mirando a Andree con reclamo. —Si está en el equipo del maravilloso elegido, seguro puede superarnos a todos con creces.

—No es mala idea —inquirió Andree divertido, mirando a las chicas mientras Erik pasaba saliva e intercambiaba miradas con Luka.

—Ahora qué —espetó Colette, harta de estar peleando.

Oliver entró al bar y alcanzó a su madre en la mesa que compartía con Adrien y Kagami.

—¿Qué pasa, Ma?

—¿Ma? —Soltó Adrien, mirando a Oliver con el entrecejo fruncido.

—Más corto que Marinette —soltó el aludido rápidamente, natural y desgarbado como sólo un Couffaine lograría en tan poco tiempo.

—Celine exige consecuencias para Colette.

—¿Por qué? Actuó en tiempo y forma, siguiendo las reglas.

—A ver, Andree —espetó Luka con aquella confianza que sólo el elegido podía sostener con el rey de los reptiles. —Bastante bueno es que me quieras enfrentar contra el único portador que no aparece nunca, y que quieras que me trence a golpes con él en la misma semana en que me caso.

André soltó una carcajada, tuvo que sostener su estómago y tuvo que hablar entre risas todavía, puesto que recomponerse le costó más tiempo del que creía.

—De verdad quiero verte caminar al altar con un ojo morado.

—Hijo de... —murmuró Luka en medio de un suspiro, llevándose una mano a la frente, apretando los ojos antes de mirar a Colette y hacerle una mueca. —¿Ves? No es contigo.

—Es con todo el equipo —soltó Andree ofuscado. —Colette hace sus berrinches olímpicos cada que tiene ocasión.

—¿Y por eso no me quieres ver convertida en reina de las serpientes? —Espetó la chica divertida.

—Erik rompió todas las reglas para una contienda anterior —prosiguió el rey caimán. —Y ahora tú sirves como carnada para que Lila, para que Hawk Moth, ponga sus ojos en los reptiles —añadió plantando su índice en medio del pecho de Luka, acercándose un paso y consiguiendo que el guitarrista se irguiera en su sitio, haciendo su corona relucir bajo las luces —, y luego vas y haces equipo con tu ex y con el traidor que amenazó a lo más importante que tienes en la vida.

—Todos merecen una segunda oportunidad —soltó Luka sombrío, con los ojos bullendo de rabia ante las acusaciones de Lila.

Sí, Hawk Moth lo tenía contra Marinette, contra su musa. Sí, Erik se había alzado contra Marinette y contra su familia. Sí Colette se había metido en muchos problemas. Pero al menos ellos dos estaban cada día más y más lejos de aquellos dos adolescentes problemáticos que no pensaban antes de actuar. ¡Por Dios! Incluso Andree había cambiado por completo con el paso de los meses, ya no era el mismo crío desmedido que le había reclutado con la promesa de una botella y un anillo de zafiro recuperado.

Denisse entró al bar y corrió en dirección a Marinette en cuanto la identificó, percatándose de que los humos estaban por lo alto en el último rincón del bar. Conocía ya lo suficiente a Luka como para comprender que debía estar a punto de liarse a golpes con el rey caimán.

—¿Ah sí? Pues aquí está su segunda oportunidad —exclamó retrocediendo un paso y levantando los brazos hacia los costados, como si ofreciera la más generosa de las ofertas, pero su mirada y su sonrisa estaban cargadas de sádica vesania que delató sus intenciones —: Enfrenta a Cobra después de la boda, el domingo, por decir algo.

—Ay, ¡qué generoso! —Exclamó Luka dando pasos erráticos, ida y vuelta —Seguro Cobra tendrá esa consideración conmigo, aparecer el domingo para ayudarme en mis pruebas.

—Y para Colette: Una selfie —añadió el rey caimán con una sonrisa soñadora.

—Tanto teatro... —espetó Colette fastidiada mientras la sonrisa de Celine crecía con cierto aire irónico y soberbio.

—De aquí al viernes —comentó Andree llevándose una mano a la barbilla y una a la cintura, levantando la mirada como si de verdad estuviera muy ocupado pensando. —Tienen una semana, si lo logran.

Erik suspiró frustrado, llevándose ambas manos a la cabeza y respirando con dificultad.

—Cinco mil personas —sentenció Andree, sombrío, mirando a los tres elementos. —Si quieren continuar en la contienda, quiero la lista completa para el domingo, tienen dos días extras, porque soy el único que quiere ver a Luka con un ojo morado el día de su boda.

Andree se dio la vuelta dejando a los tres reptiles plantados en el fondo del bar, mirándose entre ellos como si le hubiesen puesto precio a sus cabezas.

Por fin, Marinette y Denisse se acercaron hasta ellos y Luka sintió en el apretón que su musa le dio a su hombro, un poco de calma en medio de la tormenta.

—¿Qué ocurre?

—A ver, ocurre que nos acaba de caer la oportunidad del siglo —soltó Luka tratando de verse positivo en medio de todo el desastre. —¡Denisse —exclamó el muchacho en voz baja —, mi contrato con Lena termina el lunes!

—Lo sé, lo tengo en todas tus agendas —comentó la chica, sintiendo que el estrés entre esos tres reptiles sólo iba creciendo minuto a minuto.

—¿Quieres convertirte en mi representante? Tengo un reto para ti.

—¡Ay Luka, ser tu asistente ya es un reto!

—Pues tengo el reto más grande al que vas a enfrentarte durante toda tu carrera, luego de esto juro que la gente se va a pelear por tenerte consigo.

—Te escucho —murmuró la chica cruzándose de brazos y bajando un poco el rostro, no del todo segura de querer aceptar el desafío.

Luka miró en dirección a la mesa de sus amigos, levantando una mano y haciéndoles una seña para que se acercaran a toda prisa.

—Tenemos una semana para organizar un concierto para cinco mil personas —soltó Luka sin reparos, mirando a todos sus amigos, dejando al final a Denisse, quien abrió la boca, pasmada.

—¿Una semana?

—¿Concierto? —Soltó Colette pasmada —No, Panic and Chaos se separó, yo dije que no volvería a los escenarios sin Jeanny.

—Sí —soltó Oliver tomando una mano de Colette y llevándosela a la boca. —Y Jeanny nos hizo prometer a todos que no permitiríamos que eso ocurriera.

—Perdón, ya compré mis boletos, terminando el torneo me largo —espetó la guitarrista dando un tirón para recuperar su mano.

—No es el último concierto de Panic and Chaos, eso ya ocurrió —prometió Luka plantándose frente a Colette y tomándole ambas manos, mirándola con apremio. —Es el concierto despedida para nuestra Jeanny, tú dijiste que querías hacer algo en grande, y aquí está la oportunidad.

—Pero ¿una semana? ¿Cómo llenamos un auditorio en una semana?

—Fácil —soltó Denisse golpeando una mano con su puño —: reuniendo a varios artistas.

—Sugiéreme —desafió Colette con desprecio, mirando a Denisse sobre el hombro.

—El guitarrista de Kitty Section está a tu disposición —soltó Luka divertido. —¡Oh, espera! Ahora también es solista, ya tienes un artista de talla anotado.

—Dios... —murmuró Adrien pasando una mano por su cabello. —Apúntenme —pidió en medio de un suspiro —, tal vez no soy un artista de su talla, pero el apellido Agreste hará mucho ruido.

—Convenceré a Chloe de trabajar conmigo para los vestuarios —prometió Marinette mirando a sus amigos. —Bourgeois y Dupain-Cheng juntas en concierto, quiero ver la cara de Emilie.

—La filarmónica me debe un favor —murmuró Kagami divertida. —Unos veinte, y nunca los he cobrado.

—Bueno, ya tenemos acceso a cuatro públicos —soltó Erik esperanzado. —¿Qué sigue?

—Hacerlo público —soltó Denisse sacando su teléfono y abriendo la cámara.

Luka, ya bastante acostumbrado al trabajo de la asistente, abrazó a Colette por los hombros y sonrió levantando la mano a manera de saludo mientras la joven diminuta de cabellos rubios les hacía una fotografía antes de publicarla en el Insatgram oficial del guitarrista con la leyenda "Dos estrellas en concierto, cien pases dobles con las respuestas correctas".

—¿Cuánto cuesta alquilar el Parc des princess? —Inquirió Oliver divertido.

—Lo que cueste —espetó Colette dando un paso atrás —, tengo intactos los cien grandes que me gané con mi trabajo para Hawk Moth, esa parte está cubierta.

—¿Entonces? —Soltó Luka mirándolos a todos.

—Tenemos un concierto que organizar —espetó Colette llevando una mano al centro, consiguiendo que todos la miraran sorprendidos, pero Marinette puso su mano con la de su amiga y sonrió para infundirle valor.

—Gracias a Dios que me caso por la tarde —bromeó mirando a Luka.

Y con las manos todos juntas, con las miradas ardiendo, con el corazón latiendo a mil por hora, no pudieron evitar exclamar la palabra "reptiles" antes de subir las manos al cielo, sellando la promesa de que superarían la prueba.