Salieron cubiertos por el velo de la novia, resguardándose bajo aquella tela de la lluvia de arroz y pétalos que los invitados lanzaban hacia ellos en medio de gritos de celebración y júbilo. Alguna que otra persona soltaba una lagrimita ocasional antes de lanzar el siguiente puñado de arroz y celebrar con los recién casados, haciéndoles sonreír con ganas bajo el repiqueteo eufórico de las campanas.
Y Luka Couffaine no cabía en sí mismo de tanta alegría que sentía, habiendo llegado por fin a realizar el más preciado de todos sus sueños.
Durante años de entrevistas había dicho a las cámaras y grabadoras que convertirse en músico, sus primeros conciertos con Jagged Stone, lanzar a Kitty Section al estrellato, y otros triunfos en escena, se habían sentido como sueños cumplidos; pues alcanzar el punto más alto de su carrera no se comparaba con la dicha que experimentaba ahí, de pie, sosteniendo la cintura de su esposa mientras todos sus seres queridos compartían con ellos la dicha.
Porque se sentía como estar flotando a la deriva en un sueño precioso.
Luka encaró a Marinette apenas estuvieron fuera del templo, tomándola por la espalda antes de atraerla de nuevo hacía su y besarle dulcemente, mientras una lágrima traicionera se deslizaba por su mejilla.
Aquel llanto era simbólico para ambos, no sólo contenía la emoción de la boda a la iglesia, definitivamente representaba mucho más, puesto que por fin habían llegado hasta ahí luego de pasar por tanto. Sabían que no era cuento de hadas, no es como si a partir de ahora fueran a ser felices para siempre (¡Por Dios bendito, todavía quedaba la pelea contra Cobra y dos o tres contiendas más!), pero, y tal vez por primera vez en esa vida, tanto Luka como Marinette sentían que le habían ganado una al destino, porque no llevaban sobre sus hombros el peso de todos aquellos fragmentos de almas que ahora les observaban de todas direcciones, emociones encontradas que vagaban entre el celo y el júbilo, entre la dicha y la desgracia, entre la paz y el tormento que podría haberse repetido hasta la eternidad de no haber sido por ese "sí, acepto".
Unieron sus frentes interrumpiendo el beso, soltando Marinette un sollozo quedo mientras Luka le aprestaba con fuerzas la cintura. Les dolían las mejillas de tanto sonreír, pero eso no evitó que ambos rieran discretamente al sentir que la cascada de arroz y pétalos se detenía, quizás al mismo tiempo que la lluvia daba tregua también.
Porque sí, llovía, llovía en París, en una tarde cálida que sabía a gloria, las nubecitas tímidas se habían deshecho en agua, tan livianas que la luz del sol traslucía a través de ellas, no ahora, ahora caía el ocaso, y las luces naranjas y amarillas se tornaban en rosa y violeta. Nubes más densas cubrirían el firmamento, posiblemente lloverá con más ganas después, pero ahora lo importante era la celebración.
Marinette se quitó de encima el velo mientras Luka la soltaba, encarando ambos a los invitados y recibiendo los abrazos, los besos en las mejillas, las palabras de felicitación.
Marinette sí recibió el pésame por parte de Maunier y rompió a reír ante sus palabras solemnes. Luka volvió a llorar entre los brazos de Adrien mientras el rubio le susurraba algo al oído, Alya no pudo contener más las lágrimas y colgó sus brazos en torno al cuello de ambos recién casados y murmurando palabras de aliento mientras Adrien enarcaba una ceja para Nino.
—Ahora ella también se va a querer casar —advirtió Kim divertido mientras Ondine le abrazaba la cintura.
—¿Y cuál de nosotras no?
—Momentos así hacen que valga la pena creer en el amor —concedió Alix en medio de un suspiro.
—Ya veremos a quien le toca el ramo —canturreó Adrien mientras Kagami se planteaba frente a Luka, haciéndole retroceder medio paso por las advertencias de cuidar bien de su amiga más querida.
Denisse tomó turno a la par de Andree, y mientras la diseñadora permaneció en un abrazo dulce entre los brazos de su amiga, el rey caimán dio tres palmadas fuertes a la espalda de su elegido antes de poner las manos en sus hombros y sonreír se el uno al otro.
—El rey del inframundo domado por una ninfa del bosque.
—¿Bromeas? ¡Ninguna ninfa! —espetó Luka divertido mientras Erik le colgaba un brazo sobre los hombros, alternando miradas —¡Me domó una Diosa de la fertilidad y portadora de la muerte! Será una digna reina oscura.
—Es una perra sádica cuando se lo propone —concedió Erik recordando la noche en que se había colado al hogar de aquel par.
El rey caimán soltó una carcajada, conocía aquella historia y la atesoraba como se atesoran los cuentos de hadas, todavía dudando de la veracidad de los hechos.
—Dios los cuide de tenerla en contra —murmuró Luka todavía divertido con la situación mientras el golpe de Colette le aterrizaba en la nuca —¡Hey!
—La única razón por la que voy a perdonar que hayas entregado mi anillo a una que no era yo, es por los votos que diste.
—¿Tu anillo? —espetó Luka frunciendo el entrecejo mientras Oliver se encaminaba hacia Marinette en espera de su turno para abrazarla —Si tú sabias desde el principio que el anillo no era tuyo.
—Bueno, es una joya muy bonita, de verdad quería que fuera mío.
—¿Aunque no fueras la indicada?
—¡Quería el anillo, no al guitarrista!
Andree y Erik soltaron una carcajada ante aquellas palabras y ante el pasmo de Luka, que miró a Colette con el ceño fruncido, negando con la cabeza.
—Eres una descarada —se quejó el guitarrista mientras la chica saltaba a sus brazos con una sonrisa radiante en el rostro.
—Pero eso ya lo sabias —reprochó la chica al darse cuenta de que Luka había levantado las manos, reacio a regresarle el abrazo, haciendo a Marinette y Denisse reír a carcajadas.
Luka dio un tirón al cabello de Colette antes de abrazarla y suspirar, agradecido.
—¿Soy el único que cree que es muy raro que la ex novia del marido sea dama de honor de la novia? —cuestionó Andree mientras Denisse se encaminaba hacia Luka con los brazos abiertos.
—No —concedió la asistente —, es muy extraño.
—Oh, pero si tú y yo ya somos amigas también —espetó Colette divertida, colgando un brazo sobre los hombros de Marinette y sonriendo con dulzura.
—No le quita lo extraño —sentenció divertida antes de mirar a Luka y acomodarle las solapas con un gesto nervioso —, felicidades a ambos. De verdad les deseo lo mejor.
Luka pasó saliva asintiendo una vez antes de mirar la sonrisa de Marinette antes de dirigirse a ella en una carrera torpe y levantarla de nuevo, girando con ella y haciéndola reír antes de besarla una vez más.
El trueno cimbró el cielo, el rayo iluminó las nubes, y los invitados se sonrieron unos a otros con aires nerviosos, sintiendo aquello como la señal de retirada. Ya en la fiesta les darían su abrazo.
85.-Imbécil en turno y Mentiras
Watashi – sama: gracias por el comentario, escribir esta novela ha supuesto un desafío en más de una ocasión, cada arco que surgió en consecuencia ha requerido mucho de nosotras y creo que el resultado ha sido bueno, a este arco le quedan un par de capítulos y ya tenemos el siguiente planeado, espero mantenerlo a la altura, gracias por comentar, nos leemos pronto.
Sonrais777: Y lo que falta, jajaja gracias, tus comentarios han estado tanto tiempo ahí conmigo que créeme, son uno de mis motores para seguir con la historia, cortos o largos, siempre me sube el ánimo saber que alguien ha acompañado esta locura durante tanto tiempo, espero mantener la altura.
RubyMoon Li: el anterior ha sido uno de los capítulos que más me ha costado escribir por todo lo que implicaba, esos votos de amor han cambiado tanto en este tiempo que creía que me volvería loca jajaja por fin llegamos a la boda, que originalmente era el capítulo final, pero mira, ya hay otro arco en puertas, en fin, a ver qué más sale. Tenía que reivindicar Verdad y Mentiras para poder continuar con mi vida jajajjaa aquí está el resto, y de Kagami, fue Marianne E la que me ayudó a verla de otro modo, también yo tenía mis dudas, pero ¡Dios!, amo cómo escribe esa mujer. Gracias por cada comentario que has dejado, me da mucha paz saber que los puntos que considero fuertes en un capítulo de verdad impactan al lector de la forma que quiero, me das diez años de paz en medio de este caos, espero actualizar pronto, que el drama de Cobra ya quiero escribirlo jajaja, nos leemos pronto
Mu bug moon: No sé cuántas veces me he disculpado por esto jajajaja nunca fue mi intensión matar a Jeanny, eso se me fue de las manos, pero fue para un bien mayor. Ya tengo medio capítulo escrito para OC, si todo sale bien, a inicios de la siguiente semana habrá continuación. De verdad necesitaba reivindicar Verdad y Mentiras, ahora puedo seguir con mi vida, perdón por la demora, han sido días complicados. Te va a seguir cayendo música de mi parte jajaja ya te diste cuenta de que me encanta musicalizar mi historia, doce horas, wow! Que chido! Nos leemos pronto.
TheBlacKat: Créeme, el sentimiento es mutuo. Como escritora muchas veces me cuestiono a mí misma si realmente vale la pena continuar con proyectos porque no sé si tienen el impacto adecuado, pero cada comentario por corto o largo que me dejan es un motor para continuar. Me encanta saber que luego de tanto tiempo sigues esta historia y eso me da impulso para seguirla haciendo mejor, después de todo, me falta terminar este arco y comenzar a escribir el que sigue, sólo espero mantenerlos a la altura. Nos leemos pronto, gracias por cada comentario
ClauSan23: ¡Ayyy! Qué te digo, de verdad me honras mucho con tu comentario (definitivamente tendremos más de este Luka charro, me encanta ponerlo a cantar mariachi), es cierto, la historia es muy larga, y continuar muchas veces ha sido complicado, pero saber que hay gente que la lee, que de verdad la sigue me hace el día, así que obtener tu comentario, el review de alguien a quien jamás había leído antes en los comentarios, te juro que me hiciste llorar de felicidad. De verdad gracias por hacerme saber que mi historia llegó a ti, y prometo seguir dando todo de mí, de verdad todavía falta mucho por plasmar.
Marianne: Creo que todavía no termino de agradecerte todo lo que tus historias y personajes han hecho en mí, así como todo lo que tu amistad ha significado en mi vida, pocos o muchos mensajes, audios de madrugada, llamadas, chismes, de verdad, gracias por formar parte de este proyecto y por brindarme una amistad tan espontánea como duradera. Un tributo más que tenía tiempo queriendo escribir, disfrútalo.
Scar: Todavía te debo más, no dejes que se me olvide jajaja, aquí está un poquito de ese Lukanette que necesitábamos para seguir respirando, claro, con el toque Adrigami para terminar de reivindicar los demonios de Mentiras, de verdad necesitaba darle este respiro a mi alma antes de seguir con todos nuestros demás proyectos, Haru y Hana me dejaron respirar por fin para entregar esto y sigue el océano, disfruta mucho lo que resta de la boda, porque se viene la pelea, espero no sea tan dolorosa, no prometo nada.
Manu: mira, voy a ser clara, no me gustan los spoilers, y no he tenido tiempo de ponerme al corriente del todo, agradezco el interés en mi historia y lo de las teorías y demás, pero creo que ya te había pedido que tuvieras cuidado en los comentarios, de verdad no quisiera llevarme un spoiler o que algún lector se enterara de algo por ahí, porque no me gusta arruinarle las series a la gente.
La música sonaba dulce sobre los invitados, Kagami había contratado un sexteto con piano para la recepción mientras llegaban los novios, Adrien había programado una sesión de fotografías para esa noche y otra para el día siguiente, asegurándose de tener dos tipos de iluminación y poder hacerle un recuerdo que hiciera justicia a la belleza de sus atuendos, así que los novios demorarían un poco más mientras eran fotografiados a orillas del Sena, fuera del Louvre o frente a la torre Eiffel.
La oriental caminaba por el lugar con la tableta al brazo, saludando a los invitados a su paso, verificando las instalaciones, contando los centros de mesa, asegurando los lugares de la gente que iba llegando.
Denisse dejó su abrigo colgado en la espalda de la silla y se acercó hacia la pelinegra, ajustando sus lentes antes de sonreír.
—¿Algo en lo que pueda ser de utilidad? —cuestionó, demasiado acostumbrada a estarse moviendo como para limitarse a disfrutar del evento.
Kagami sonrió para la chica y negó con la cabeza antes de alzar la mirada hacia la entrada.
—Marinette nos matará a las dos si no disfrutamos la fiesta.
—Como si no supiera que también disfrutamos esta parte —murmuró divertida mientras Kagami le mostraba la tableta y Denisse asentía —, faltan vinos en tres mesas y las copas puestas en las charolas, me pondré con el capitán de meseros.
—Perfecto, entonces iré a confirmar si los músicos tienen las partituras para la entrada de los novios.
—Oh, dear —murmuró Andree al pasar tras ellas, haciéndolas reír discretamente —, son unas workaholics.
Denisse bufo ofendida pero no quitó la mirada de la espalda del reptil, percatándose de que el traje estaba hecho a la medida y le ajustaba perfecto.
—Cuando termines tu degustación, ¿podrías ayudarme a confirmar la música del vals? —bromeó Kagami avanzando hacia los músicos, haciendo a Denisse respingar y alcanzarla a pasos tímidos, expidiendo un reclamo infantil para tratar de justificarse.
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Luka guardó una mano en el bolsillo y sonrió mientras sus labios encontraban un sitio en la frente de Marinette, la diseñadora sonrió soñadora mientras buscaba el chaleco de Luka con la mano disponible antes de escuchar el disparo de la cámara.
—¡Maravilloso —exclamó el fotógrafo —, simplemente maravilloso! ¡Espléndido!
—Tienes un fan, ma cher —bromeó el guitarrista tomando el rostro de Marinette para hacerla mirarlo, convirtiéndola en una presa a merced de su depredador.
—Creo que le fascina el conjunto, en general —murmuró ella escuchando más disparos.
—Eso es, ahora otra postura.
Luka tomó una mano de Marinette y tiro de ella, dándole los dos la espalda al fotógrafo, ganándose un reclamo por parte del mismo.
Ambos muchachos volvieron en rostro, el disparo perfecto, haciendo a su fotógrafo soltar un chillido de emoción.
—¡Fabuloso!
—Con razón Adrien siempre termina agobiado —se quejó Marinette divertida justo antes de que Luka la cargara al hombro, arrancándole un grito y una carcajada.
—Pues está encantado —concedió Luka sonriendo —, prepárate para firmar un contrato con él.
—El vestido no aguantará para mañana —soltó Marinette mirando por encima de su hombro, buscando los ojos de su esposo.
—Y menos mal, porque yo mañana no me voy a poner esto otra vez —exclamó desatando su pajarita mientras bajaba a la diseñadora.
La chica soltó una carcajada mientras Luka guardaba las manos en los bolsillos.
—Excéntrico —murmuró ella dedicándose a reanudar aquel accesorio, mirando con aires de embeleso al muchacho cuando él levantó la mano y le acarició una mejilla, dando más y más material para aquella sesión fotográfica.
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Si terminaron y volvieron al auto no fue para dirigirse a la fiesta inmediatamente. Luka había convencido a Juleka de dejarles el Cobra y volver hacia el salón, alegando que necesitaban planear una entrada dramática o algo así. Aunque la melliza del guitarrista no estuvo muy segura de aquel discurso improvisado, Marinette se acercó en secreto hasta su amiga y sonrió, hablándole por lo bajo.
—Le preparé una sorpresa, pero quisiera dársela antes de ir a la fiesta, por si volvemos a llorar.
—No demoren —pidió la bajista antes de dirigir sus pasos hacia la ciudad.
Luka no comprendía del todo lo que ocurría ahora, por qué Marinette le había pedido una última escapada antes de ir a su propia fiesta, pero siguió incondicional a su musa cuando ella comenzó a guiarle por los caminos de la ciudad hasta adentrarse juntos en el Bois de boulogne. Por largos minutos mientras caminaban por los corredores de aquel parque natural fue como si fuese invisibles.
Sí, seguramente montones de parejas se tomaban fotografías en aquel lugar el día de su boda, seguramente mucha gente aprovechaba ese día especial para una sesión y los visitantes estarían demasiado acostumbrados a ver pasar a una novia con su vestido blanco seguida de su cortejo de fotógrafos, pero no era como si les ignorasen a su paso; los curiosos, aunque acostumbrados ojos parisinos, al menos se alzarían a echar un vistazo y tratar de atrapar los detalles de las parejas que caminaban hacia aquellos lugares, sintiéndose dignos de criticar el estilo elegido por la feliz pareja y decidir ellos mismos si harían justicia a la belleza del parque con su presencia. No ellos. Literalmente parecían ser invisibles a la vista de los curiosos, puesto que la gente ni siquiera se inmutaba a su paso.
Luka ignoró aquel hecho siguiendo ciegamente a su musa hasta que escucharon el ruido del agua.
Claro, las grutas de El grande cascade...
Pero ¿qué asunto pendiente tenía su musa en aquel paraje turístico sin fotógrafo?
(Vale of tears – Jason Tai, en repetición)
Se adentraron entre los corredores labrados, pasando por detrás del chorro de agua hasta llegar a la parte superior; vegetación y ruido de la naturaleza a su alrededor, la cueva terminaba sutilmente, dando pie a un mirador labrado, las plantas habían crecido sobre la roca adueñándose de aquel paraje hasta convertirlo en una obra de arte, una pieza surrealista y mágica salida de algún cuento de Tolkien, una película de tierras lejanas o el más maravilloso cuento de hadas. Luciérnagas danzando al ritmo del repiqueteo mientras Luka y Marinette se encaraban tomados de las manos, mirándose y flotando a la deriva en su ensoñación.
—¿Qué pasa, Petite? —murmuró Luka tan quedo como pudo, temiendo reventar la burbuja de misticismo que se había cerrado sobre ellos, aislándolos del resto del mundo, de los ojos curiosos y del peligro.
—No estoy muy segura —admitió Marinette mirando a su alrededor, contemplando la magia del lugar con una sonrisa tímida mientras Tikki salía del escondite en su ramo —, son ellos quienes me han guiado hasta aquí.
—Es nuestro regalo de bodas —canturreó la kwami con una sonrisa dulce mientras Sass abandonaba también el chaleco de su portador, y guardarían el secreto el tiempo que fuera necesario, la certeza de haber visto a las almas libres y la sensación de que ellos mismos podían elegir su destino ahora.
—Consssideramoss que ess la muesstra de afecto y ressspeto máss grande que loss kwamisss podemoss hacsser a la guardiana de loss miraculousss.
—¿Sólo a ella? —bufó Luka, divertido ante su compañero.
—No —concedió la serpiente con una sonrisa dulce, orgulloso de su portador —, también ess un regalo para ti en agradecssimiento por todo el bien que hass hecho ssin sssaberlo...
Salieron de entre la vegetación, sorprendiendo a ambos muchachos. Todos los kwamis que Marinette resguardaba y protegía desde once años atrás, Plagg, Trixx, incluso Fluff se dirigía hacia ellos sonriendo ampliamente.
—Hola, terroncito —saludó el kwami de la destrucción acercándose a su dupla antes de mirar a los portadores de serpiente y catarina —, considérate afortunado, Couffaine —soltó Plagg pretencioso mientras Tikki rodaba los ojos en medio de un suspiro —, no cualquiera merece tales honores.
—Bueno —admitió Luka soltando la mirada del kwami para sujetar el rostro de su esposa entre las manos y sonreír con devoción —, no puedo ser más afortunado que ahora mismo, así que mi dicha crece, aunque no entiendo de qué hables.
—Marinette —llamó Tikki suavemente, ganando la mirada de ambos portadores —, una vez te dije que los kwamis no podíamos enamorarnos, así que no existe entre nosotros un ritual como el matrimonio. Nuestras almas están destinadas a ser de una forma, y eso termina influenciando a nuestros portadores.
—Presa y depredador están destinados a perseguirse —murmuró Mullo tomando la mano de Sass y dedicándole una mirada soñadora que él supo corresponder con creces.
—Mono ve, mono imita —soltó divertido Xuppu dando vueltas sobre sí mismo una vez.
—Los escudos se reúnen —dijo Wayzz mientras Pollen, Trixx y Duusu le tomaban de las manos, y habrían cerrado un círculo, pero guardaron el espacio que le correspondía a Nooroo.
—Creación y destrucción siempre estarán juntos —murmuró Plagg uniendo su frente a la de Tikki mientras ambos cerraban los ojos con una sonrisa que a Marinette le pareció enamorada.
—El tiempo gira sobre sí mismo —añadió Fluff a toda velocidad, girando alrededor de todos un par de veces.
Tikki rompió el contacto con Plagg para poder mirar a Marinette a los ojos y asentir orgullosa.
—Esta noche ustedes rompieron una cadena que llevaba siglos atando a cada alma con la que tuvimos la fortuna de colaborar, y es por eso que hemos decidido hacer esto por ustedes.
—Es nuestro regalo —dijo Plagg cruzando los brazos y mostrando una sonrisa de medio lado mientras los kwamis tomaban posición alrededor de ellos.
Tikki se posó sobre la cabeza de Marinette mientras Plagg se posicionaba frente a ella, sobre Luka. Wayzz, Duusu, Pollen y Trixx les rodeaban dejando de nuevo un espacio, el resto formó un círculo alrededor de su cintura, tomándose de las manos y haciendo a Marinette y Luka acercarse más, mirándose a los ojos conteniendo las ganas de llorar.
—Merecssen la oportunidad de sser felicsses —completó Sass en medio de un suspiro.
—Aunque no estoy de acuerdo con que la serpiente le gane al gato negro —soltó Plagg ganándose reclamos, reproches y abucheos por parte del resto mientras Tikki carraspeaba rodando los ojos, preguntándose por qué seguía tolerando aquellas muestras de rebeldía luego de cinco mil años —¡Ay, perdonen ustedes! —exclamó el felino con sarcasmo, ganándose una mirada de advertencia por parte de Tikki.
Frenaron su alegato ante la risa tímida de Marinette, y entonces, bajo la mirada dulcificada de Tikki, comenzaron a elevar un canto.
Había misticismo en sus voces, un aire mágico, algo antiguo y poderoso alzándose alrededor de los recién casados. Las luciérnagas bailaban alrededor de ellos mientras un viento cálido les envolvía suavemente, las palabras dichas eran ininteligibles, ya antes los habían escuchado cantar en el lecho de muerte de Fu, pero lo que ocurría en ese momento se sentía diferente, más antiguo, más solemne.
Incluso la vegetación pareció cobrar vida un momento, todo el bosque respiraba, la roca, las aguas, la cascada, todo a su alrededor tenía vida cuando ambos portadores sujetaron las manos el uno del otro, cerrando los ojos, uniendo los labios, sintiendo (sabiendo) que aquel canto era una bendición de los guardianes del mundo, de aquellas almas que habían estado ahí mucho antes que ellos y que seguirían estando mucho, mucho tiempo después.
La mano de Luka tomó una mejilla de Marinette mientras el beso cobraba fuerza, solemnidad y cadencia, como si el contacto con sus labios no fuera suficiente, necesitaba saber que aquello era real, así que acarició una mejilla de Marinette mientras ella le tocaba el cuello con la mano libre y ese beso casto terminaba convirtiéndose en sello eterno de una promesa hecha por portadores y por kwamis. No importando qué, los siguientes portadores después de ellos serían libres de escribir su propio destino, no habría duelos, no habría dolor, no habría cadenas ni luchas, los siguientes portadores se habían ganado el derecho de conservar la libertad que a Luka y Marinette les había costado hasta la sangre.
.
—Deberían haber llegado hace media hora —musitó Adrien con cierto grado de angustia en la voz, caminando ida y vuelta mientras Kagami le sonreía dulcemente, conmovida ante las emociones encontradas del muchacho.
—Son portadores —murmuró suavemente la oriental, poniendo una mano en el pecho de Adrien para detenerle antes de besar la punta de su nariz —, si algo hubiese ocurrido ya nos habríamos dado cuenta.
—Los kwamis desaparecieron —replicó el rubio sintiendo que la ansiedad iba en aumento conforme pasaba cada segundo.
—Los kwamis están con Marinette, Longg lo dijo, Plagg también, no deberías preocuparte.
—¿Que la guardiana tenga a todos los kwamis no te parece suficiente motivo de preocupación el día de su boda? Los otros portadores...
—Los portadores de tiempo completo están tranquilos —acotó Kagami levantando su copa en dirección de la mesa de Alya, quien sonreía divertida ante la angustia de Adrien en la distancia —, si hubiese ocurrido algo ya se habrían saltado todas las alertas de akuma, fuimos discretos con el lugar de la ceremonia, con la fiesta, con las invitaciones y con la boda. Deberías guardar la calma un poco más o te va a dar algo.
—¡Llegaron los novios! —anunció Juleka llegando hasta ellos y sonriendo de medio lado al ver a Adrien hecho un manojo de nervios —¿Estás bien?
—Sí, de maravilla —prometió rayando la histeria en medio de aquel gesto.
Pero Kagami se interpuso entre ellos y tomó una mano de Juleka para agradecerle con ese gesto dulce por la noticia.
—Pediré a los músicos que comiencen a tocar.
—Avisaré entonces a Luka —respondió la bajista para luego dejar solo a Adrien en aquel espacio.
Y aunque dejó correr uno o dos segundos en lo que terminaba de comprender qué había pasado, al final terminó alternando miradas izquierda y derecha para decidirse al final a seguir a su novia y preguntarle si todo estaba en orden.
Los recién casados por su parte estaban de pie fuera de la entrada al salón, ocultos tras una pesada cortina mientras esperaban la entrada de la música. Marinette había olvidado el nombre de la pieza que Luka y Adrien habían encontrado para su entrada, y Marinette había confiado en aquel par de amantes de la música, después de todo ellos eran los expertos y creía en ellos a ojos cerrados en que ellos encontrarían la pieza adecuada para su primer paseo como el matrimonio Couffaine, su presentación ante la sociedad como marido y mujer.
Los violines parecían dulces en el fondo, Luka sonrió divertido tomando el rostro de su esposa entre las manos antes de besarle la frente y ofrecerle el brazo, el recorrido era sencillo, entraban, saludaba, daban una vuelta alrededor de las mesas y luego una vuelta por dentro, rodeando la pista de baile, sencillo.
Habían hecho suficientes pasarelas en sus carreras como para considerarlo un paseo por el parque.
—¿Lista para ser lanzada a los leones? —murmuró Luka con una sonrisa radiante, arreglando el velo de su esposa mientras un rayo surcaba el cielo, haciéndoles brincar a ambos.
Marinette soltó una carcajada mientras el muchacho se pasaba una mano por el cabello y miraba sobre su hombro, echando un vistazo entre las cortinas como tantas veces había espiado tras bambalinas antes de un concierto, un gesto que le daba confianza para enfrentar al público.
—¿Recuerdas la primera vez que me preguntaste eso? —cuestionó dulcemente, acomodando el nudo de la pajarita y sintiendo las manos de Luka a los costados de su cadera —También estábamos a punto de salir a escena.
—Sigo enojado porque elegiste la canción de Paparazzi.
—Jamás me dejarás olvidarlo, ¿cierto?
—Nunca en la vida —prometió besando la frente de su esposa y encarando ambos la entrada antes de adelantar los primeros pasos.
La música evolucionó a una marcha más alegre, elegante todavía mientras los novios bajaban los ocho escalones hasta ponerse a la altura del salón. Los aplausos de sus seres queridos llenaron el lugar con entusiasmo, miradas dulces, sonrisas entusiastas, lágrimas siendo retiradas del rabillo de los ojos antes de arruinar el maquillaje.
Marinette casi llora cuando, en la mesa de sus amigos del instituto, vio a Zoé sonreírle dulcemente y saludar con una mano, pero no rompió en llanto, no, se soltó a reír cuando la música cambió abruptamente.
Paparazzi cantada en las voces delicadas de los violines.
El guitarrista se irguió orgulloso en su sitio, tirando un poco de la mano de Marinette para hacerla avanzar alrededor de la mesa, la chica se reía con estridencia comprendiendo por fin por qué Luka había hablado con tanta seguridad al afirmarle que no la dejaría olvidar lo de la canción.
Y fue precisamente la seguridad en su esposo lo que la hizo avanzar saludando a los presentes, agitando una mano mientras Rose, Juleka e Iván rompían también en carcajadas, recordando aquella discusión.
¿De verdad había ocurrido en esa vida?
Cuando Marinette había decidido que esa canción sería su himno el día que revelaría su relación con Luka lo había hecho como un chiste local, una burla o una sátira a la situación en la que se habían metido. Recordaba la presión por los periodistas, recordaba una tarde de llanto en el estudio, recordaba cada beso y cada promesa que giraba en torno a esa pieza.
Y, por supuesto, recordaba cada verso cantado mientras los integrantes de Kitty Section se movían por todo el escenario dispuesto, luciendo las últimas creaciones que ella misma había diseñado y cosido a mano, recordaba la sonrisa de Juleka y la seguridad con la que había caminado en aquel espacio, recordaba la mirada cálida y el apretón que Iván le dio cuando caminaron juntos por aquella pasarela, recordaba la voz de Rose alzarse en las bocinas a la par de la propia mientras su corazón retumbaba con fuerza contra las costillas puesto que se acercaba el momento en el que vería al motivo de sus desvelos.
Terminar la vuelta alrededor de las mesas y comenzar su paseo al centro, Marinette y Luka sonreían divertidos con aquello mientras la gente aplaudía vehemente, soltando chiflidos y llamando a los novios a los gritos de júbilo, celebrando aquella unión.
Marinette y Luka se alejaron el uno del otro, con los dedos entrelazados, caminando al ritmo de la pieza, igual que el día de la pasarela, con Marinette cantando a todo pulmón mientras Luka se desorganizaba el cabello mirándola con una sonrisa socarrona.
I'm your biggest fan
I'll follow you until you love me
Papa-paparazzi.
Juleka le quedaba de pasada, así que ambas sonrieron con ganas y chocaron palmas mientras disfrutaban del chiste local y del momento.
Baby there's no other superstar
you know that I'll be
your papa-paparazzi...
La música cambió lentamente, volviendo a ser aquella pieza clásica mientras los recién casados terminaban su recorrido, subiendo de nuevo los ocho escalones para encarar a sus seres queridos, sonriendo radiantes.
Luka levantó una mano saludando a los invitados a los que no había visto en la iglesia, Marinette lanzó un par de besos a las mesas de invitados y luego ellos se sonrieron el uno al otro, recordando el primer beso que se dieron alguna vez, tantos años atrás.
—Señoras y señores —dijo el animador en las bocinas con voz cadenciosa y sutil —, les presentamos al señor y a la señora Couffaine.
De nuevo aplausos mientras Marinette y Luka se sonreían el uno al otro, incómodos por la atención de tanta gente, pero felices de compartirlo con sus seres queridos.
Adrien y Kagami se encaminaron hacia ellos antes de dirigirse todos juntos a la mesa de honor, Marinette dejó ahí su ramo mientras Luka se deshacía el nudo de la pajarita y luego las luces se atenuaron para iniciar con la primera hora de música.
Nino apoderándose de las bocinas, la gente parándose a bailar, Luka y Marinette disfrutando de pasar tiempo con sus invitados charlando con ellos, poniéndose al corriente, saludando o bailando, haciendo presentaciones formales con los parientes lejanos que habían ido a la boda de Marinette por invitación de Sabine y del tío Wang Cheng.
Y luego de servir la cena, mientras los invitados disfrutaban de otra ronda de música tranquila en los violines y cellos, Adrien se puso de pie en su sitio, golpeando ligeramente su copa para atraer la atención de la gente.
—Oh, dear —murmuró Luka divertido, recargando el rostro en un puño cuando Adrien saludó amablemente a los presentes.
—Sé que normalmente la gente se espera discursos conmovedores por parte del padrino —inició el rubio mientras Luka se quitaba la pajarita y soltaba los primeros dos botones, pasando saliva con dificultad —, y aunque tengo buenas anécdotas y momentos sentimentales e irrepetibles con el bad boy que está sentado al lado de mi mejor amiga, el día de hoy es mi turno de ser el imbécil.
Luka pasó saliva de nuevo antes de ahogar una risa y ganarse una mirada angustiada por parte de Marinette.
—¿Por qué eso suena como a un chiste local y declaración de guerra? —cuestionó mirando a su esposo mientras sentía la necesidad de salir huyendo.
—Esto será divertido —prometió Luka inseguro, tomando la mano de Marinette mientras la gente emitía alguna risita nerviosa.
—¿Saben? —comenzó Adrien levantando su copa mientras los meseros repartían las bebidas por todas las mesas con silencio y agilidad —Cuando tenía quince años estaba perdidamente enamorado de mi mejor amiga, lo mismo que el hombre que se casó con ella esta tarde. Y ocurre algo curioso, estar enamorados de la misma chica no era un impedimento para que creciera nuestra amistad, ni siquiera sabíamos que se trataba de ella —Nino, Alya, incluso Luka soltaron una risa por lo bajo ante aquellas palabras, portadores de un secreto que compartían entre seis para hacer la carga menos pesada —, ahora, ¿por qué les cuento todo esto? Fácil. Tenía quince años cuando pase seis horas...
—Ocho —corrigió Luka reclinándose hacia atrás en su asiento y sonriendo para su padrino.
—¿Ocho? —exclamó Adrien pasmado.
—Caímos a las cuatro en ese ascensor —exclamó Luka enderezándose —, Rena Rouge y Ladybug nos encontraron a media noche, ¿ya lo olvidaste?
—¡Dios santo! ¿Cómo hicimos para no matarnos?
—Al menos yo lo intenté —confesó Luka divertido, volviendo el rostro.
—¿Intentaste no matarlo? —cuestionó Marinette esperanzada.
—No, yo intentaba matarlo.
—Oh —murmuró ella con las mejillas enrojecidas.
—Luka siempre fue un ejemplo a seguir, ya saben, el muchacho zen amante de la paz, abogado de la música, defensor de los débiles y protector de las causas perdidas. Lo admiraba tanto —añadió con una sonrisa melancólica que se transformó en una mueca de sarcasmo —, y luego empecé a tratarlo y me di cuenta de que no era tan maravilloso.
Luka soltó una carcajada desganada antes de dar un trago a su whiskey, pensando cómo se cobraría aquello.
—Oh, dear —repitió Marinette divertida y angustiada en partes iguales, alzando los ojos hacia Kagami en busca de auxilio y soporte en caso de ser necesario.
—Los ataques de akuma no eran la gran cosa —continuó el rubio paseando su copa mientras los asistentes les dedicaban sonrisas divertidas y miradas de curiosidad —, estábamos ya acostumbrados a tanto drama, dos años lidiando con el villano debían ser suficientes para saber a dónde correr cuando era necesario, pero nosotros no tuvimos tanta suerte y terminamos atrapados en el mismo ascensor. Yo había dejado de tocar con Kitty Section y Luka aparentemente consideraba que estar enojado conmigo sin motivo alguno era una buena idea. Te lo dije en su momento y te lo vuelvo a preguntar: ¿eres o naciste imbécil?
—Idiota —respondió Luka entre risitas mientras le mostraba el dedo medio a su padrino y la gente se debatía entre la risa y la incomodidad.
¿Qué estaba pasando?
—Porque, déjenme confesarlo, de verdad es mi turno de ser el imbécil —se pavoneó el muchacho con una sonrisa socarrona equiparable a la de Chat Noir —. Ya en serio —añadió relajando la expresión mientras Luka volvía a reclinarse hacia atrás —, cuando tenía quince años, ese guitarrista con finta de rebelde y yo nos quedamos encerrados ocho horas en un ascensor en medio de un ataque de akuma, y para mí fue revelador pasar tanto tiempo a su lado, percatarme de cuáles habían sido los motivos por los que habíamos tomado nuestras decisiones para alejarnos y para retomar nuestra amistad. Hay una cosa de la que me arrepiento sobre ese día, haber confesado que yo era Chat Noir.
—Sí, claaaaro. Y yo soy Viperion —se burló Luka luego de liberar una carcajada cáustica.
Risas por parte de todos los presentes ante aquel intercambio. Unas pocas personas conocían la identidad de Luka como Viperion, pero el mundo entero había visto a Melek Taus peleando al lado de los héroes, así que ambos portadores estaban protegidos ante aquella confesión improvisada.
—No, de lo que me arrepiento —continuó el rubio con un gesto de disculpa —, es de haberte llamado cobarde y de haber dicho que Marinette no se merecía a uno, porque, admitámoslo, ambos estábamos así de enamorados de ella, de sus distintas facetas, de lo que mostraba al mundo; yo era el cobarde en ese tiempo al negarme a mí mismo, no tú, que te habías confesado abiertamente. De nosotros dos, siempre tuve claro quién era el que nunca les tuvo miedo a sus emociones, y definitivamente no fui yo. Tal vez —añadió rascándose la nuca con una mueca de incomodidad —, sólo tal vez, el que nació imbécil fui yo.
—Nah —exclamó Luka conmovido, sintiendo un nudo en la garganta —, alguien con más o menos buen gusto en la música no puede haber nacido imbécil.
—¡Ah, porque la música fue tierra de nadie para nosotros! —exclamó el rubio divertido, apuntando a Luka con una mano, pero mirando a todos los presentes —, de no ser porque a Luka le gusta el rock pop...
—¿Demasiado rock pop para mí?
—Según tú, y también demasiado buen gusto para mí.
Ambos muchachos rieron débilmente ante aquello mientras el lugar se llenaba de una sensación de paz y calidez que se contagiaba rápidamente.
—¿Saben que un golpe de Luka a los dieciséis—exclamó Adrien consiguiendo que las mejillas del guitarrista se sonrojaran con violencia —era más que suficiente para hacer tambalear a un elevador?
—Sí, bueno, eres la única persona que ha logrado evadir mi zurda, yo jamás fallo un golpe.
—¡Jamás! —coincidió Erik en la distancia, haciendo reír a varios de los presentes, a los que conocían esa historia.
—Luka Couffaine, Marinette ahora sí de Couffaine —soltó Adrien levantando la copa en dirección de sus amigos, consiguiendo que ambos imitaran el gesto, Marinette con lágrimas en los ojos, feliz de saber que aquel par de verdad podía estar en paz —, aquella tarde hicimos un acuerdo tácito entre nosotros sobre jamás pelear por ti, acuerdo que hemos roto varias veces en la última decada, así que hoy levanto mi copa por ustedes, por su salud, por su felicidad, y porque sé que esto no es cuento de hadas, hoy brindo para que siempre sepan encontrarle solución a cualquier situación que tengan enfrente. Porque si algo aprendí de Luka Couffaine estando encerrados en ese elevador, y algo aprendí de ti, Mari, luego de tantos años de luchar juntos por nuestros sueños e ideales, es que siempre sabrán cómo sacar adelante cualquier cosa que se les ponga enfrente. ¡Por los novios! —exclamó Adrien levantando su copa hacia los invitados y consiguiendo que la gente repitiera aquel brindis.
.
La música tranquila había reanudado su marcha un rato más antes de que Nino pudiera apoderarse de la música, o al menos eso era lo que tenían planeado, pero Luka sonrió de medio lado cuando Gustav le pasó por enfrente, dirigiéndose hacia el piano colocado al fondo mientras la gente se dirigía hacia sus mesas.
—¿Por qué siento que todos saben algo y yo no? —inquirió Luka mientras Adrien lo abrazaba por los hombros y lo arrastraba consigo hacia el centro de la pista, más cerca del piano.
—No digas tonterías —canturreó Adrien antes de soltarle y volver hacia su mesa en busca de Kagami —, ¿por qué habrías de desconocer algo de tu propio itinerario?
Luka se rascó la nuca mirando a su padrino antes de mirar alrededor en busca de su esposa, preguntándose dónde estaba Marinette. ¿Ya era hora del vals?
(Je l'aime a mourir – Francis Cabrel (Cover piano/voix)
Los arpegios inundaron el lugar, Luka levantó la mirada a toda velocidad hacia su amigo y sintió la garganta cerrada al reconocer los arpegios de aquella canción, la misma que Marinette le había cantado en público poco después de hacer oficial su romance, en un cumpleaños de bar.
¿Cómo olvidar ese día? De nuevo todos los presentes parecían saber qué ocurría menos él, que había mirado a su, en ese entonces, novia como si no existiera nadie más en todo París o en el mundo.
Luka apreció la melodía sonriendo de medio lado, preguntándose quién le habría contado aquella anécdota a su amigo, y había abierto la boca con toda la intensión de ir a reclamar, pero la voz melodiosa de Marinette inundó las bocinas, haciéndole dar un respingo y girar en su sitio a toda velocidad, buscando entre las mesas, entre los rostros de los invitados, entre la gente, sin llegar a dar con ella.
Moi je n'étais rien
Et voilà qu'aujourd'hui
Je suis le gardien
Du sommeil de ses nuits
Je l'aime à mourir
Luka se había quitado el saco, abierto el chaleco y soltado los primeros dos botones de su camisa, las mangas iban dobladas por encima de los codos, la elegancia se había esfumado dejando paso al desgarbo sin perder la gracia que aquel muchacho solía destilar, y en complemento a eso, de las mismas escaleras conducían a la entrada del salón, Marinette emergió usando un vestido vintage corto hasta las rodillas, que se esponjaba de manera adorable en torno a sus piernas mientras ella llevaba un micrófono a su boca, sonriendo ampliamente ante la expresión de su esposo.
Luka se dobló sobre sí mismo, llevando ambas manos a su rostro antes de volver a mirar a Marinette, quien se acercaba lentamente con una sonrisa radiante, dando una vuelta rápida para lucir el vestido mientras su esposo rompía en carcajadas.
Vous pouvez détruire
Tout ce qu'il vous plaira
Elle n'a qu'à ouvrir
L'espace de ses bras
Pour tout reconstruire
Pour tout reconstruire
Je l'aime à mourir
Marinette llegó hasta su lado y sonrió alzando la mano libre para acariciarle la mejilla mientras seguía con su canto. Ya le había cantado antes en público, pero aquella ocasión se sentía distinta, tal vez el hecho de estar rodeados por cada persona importante en sus vidas, tal vez porque era la primera vez que le cantaba siendo su esposa por todas las leyes, tal vez algo más.
Luka se llevó una mano a la boca mientras las lágrimas corrían por sus mejillas y ella bajaba un poco el micrófono para murmurar un "je t'aimé" que se sentía como el más sagrado de los secretos, a pesar de ser algo que se gritaran mutuamente a los cuatro vientos.
Luka contrajo el rostro en una mueca antes de poner sus manos alrededor de la cintura de su musa y bambolearse ligeramente de un lado al otro, sumidos en su burbuja de ensoñación.
Elle a gommé les chiffres
Des horloges du quartier
Elle a fait de ma vie
Des cocottes en papier
Des éclats de rire
Oliver lloraba en la distancia, las lágrimas se deslizaban a raudales por sus mejillas, dos ríos incontenibles mientras él miraba la escena con la boca entreabierta, el corazón hecho un ovillo y la certeza de que él mismo se convertiría en guardián del amor de sus padres si el tiempo lo precisaba.
Colette llegó hasta su lado al verlo tan desencajado, entrelazando sus dedos con los de él antes de sostenerle la mano entre las propias y recargar su sien contra el hombro del muchacho, suspirando de amor al ver cuánto se amaba aquel par. No pudo evitarlo, levantar la mirada hacia la expresión de Oliver y preguntarse si él sería capaz de amarla de aquella forma, conocían demasiado el uno del otro, tantos secretos que estaban expuestos, además de la relación que ella misma había tenido con su padre. ¿Sería capaz de dejar todo aquello de lado y mirar sólo a la mujer que trataba de ocultarse bajo la pinta de chica mala?
Y cuando el brazo de Oliver se cerró sobre sus hombros, Colette se percató de que todas sus inseguridades eran miedos infundados, porque cuando Oliver la miraba, lo hacía a través de todas las máscaras y secretos que ella alguna vez había puesto para alejar al mundo.
Elle a bâti des ponts
Entre nous et le ciel
Et nous les traversons
À chaque fois qu'elle
Ne veut pas dormir
Ne veut pas dormir
Je l'aime à mourir
Adrien y Kagami observaban la escena desde lejos, se habían levantado hacia la entrada para ayudar a Marinette con su sorpresa y habían decidido permanecer un poco más ahí, lejos de la mesa de los portadores, lejos de amigos y familiares.
Ambos tenían los ojos anegados, pero ninguno era capaz de liberar el llanto, demasiado absortos en sus propios pensamientos.
—Te mentí al decir que esto no me afectaba —confesó Adrien sin mirar a Kagami, pero la chica igualmente asintió en medio de un suspiro, liberando la primera lágrima traicionera, preparándose internamente para la tormenta.
—Estaban hechos el uno para el otro —respondió serena, distante —. Después de todo, ella es tu alma gemela.
—Las almas gemelas no siempre vienen en versión romántica —cortó el muchacho al percatarse de la dirección de los pensamientos de su novia —, que ella sea o no mi alma gemela no quita el hecho de que tú eres el amor de mi vida. Esta vida te elijo a ti, cada día, cada minuto de mi existencia —terminó con intensidad mirándola mientras sus mejillas se bañaban por el llanto —Yo, tenía que decir esto, he mentido tantas veces que no puedo hacerlo más. Sé que te decepcioné cuando éramos niños, y he tratado de reivindicar mi error en los últimos años. Tenías razón al decir...
Los dedos de Kagami aterrizaron sobre los labios de Adrien, silenciándolo en ese gesto amable mientras ella le dedicaba una mirada dulcificada.
—Ahora lo sé, y lo entiendo —prometió ella mientras se ponían frente a frente y él le tomaba las manos entre las suyas.
—No, escucha —pidió terco mientras se agachaba en una rodilla frente a ella, ganándose una mirada de sorpresa por parte de la oriental —, tenías quince años, ya sé que yo también —acotó antes de que la chica hiciera por interrumpir, tratando de aliviar la tensión —, te mentía, Kagami, una y otra, y otra vez, y no importan los motivos, podría haber sido un mejor novio en ese tiempo, podría haber hecho las cosas distintas, estoy seguro de que habría encontrado la manera si hubiese sido un poco más inteligente o estratégico, pero yo nunca fui el que planeó cómo ganar una guerra. Y Marinette y Luka son mis mejores amigos, quiero a Marinette como nunca querré a nadie, pero a ti te amo con todo mi corazón, y ya iba siendo hora de que te dijera esto. Kagami, vengo a pedirte perdón —soltó bajando la otra rodilla en una súplica anhelante mientras sus mejillas se bañaban más y más.
También Kagami había roto en llanto al fin, llevando una mano a su boca para tratar de ocultar el jadeo por la sorpresa de aquello.
La atención de los presentes estaba puesta sobre la pareja que daba pasos cortos lado a lado mientras ella le cantaba una canción de amor a su esposo, nadie se percataría del hecho de que los padrinos principales estaban casi afuera del salón encerrados en su propia burbuja mientras reivindicaban sus peores temores.
—Todo eso lo perdoné —musitó la oriental en un hilo de voz.
—Lo sé —insistió el rubio mientras su novia le limpiaba una mejilla con un gesto suave —, pero para mí es importante hacer esto, porque no te pido perdón sólo a ti, sino a la niña de quince años que tenía roto el corazón que apenas y se abría para confiar en los demás. Me habría encantado hacer las cosas distintas para evitarte tanto daño entonces, y ahora entiendo por qué tenía tanto temor por invitarte a salir de nuevo, quería sentirme a la altura, y vengo a disculparme por todas y cada una de las veces en las que te mentí, comenzando por esta mañana cuando te dije que esto no me afectaba. ¡Claro que me afecta! Porque mi mejor amiga se casa con el hombre al que considero mi hermano, pero eso no debería ser más importante que el hecho de que alguna vez te rompí el corazón.
Las manos de Kagami se asieron a los codos del muchacho y luego ella tiró suavemente hacia arriba, ayudándolo a levantarse.
—Te perdoné todo, watashi no neko, y estoy lista para dar el siguiente paso a tu lado, por eso dije sí —añadió mostrando la argolla de compromiso que llevaba desde el año nuevo, moviendo los dedos y arrancándole un destello rojizo a la piedra que hizo sonreír al rubio.
Adrien suspiró antes de agacharse sobre los labios de Kagami, robándole un beso suave, queriendo huir de aquella fiesta y perderse solo con ella para sellar aquella promesa que se hacía esa noche, la de hacerla feliz el resto de sus vidas.
Los aplausos los sacaron de su ensoñación, ambos volvieron la vista hacia el escenario, donde Marinette y Luka se abrazaban, ambos llorando mientras Gustav les recogía el micrófono.
—Creo que es momento de que esta entrañable pareja baile su primer vals —dijo el productor en el micrófono, ganándose una mirada de reproche por parte del guitarrista.
—Tú, maldito traidor —espetó el peliazul mientras Marinette le rodeaba la cintura con los brazos y sonreía ladina —, por eso accediste a distraerla, estaban conspirando.
—¡Ay, vamos, Couffaine! —espetó Gustav sonriendo socarrón —Deja de pelearte con todos los que hemos conspirado contra ti de la mano de tu esposa y comienza a pelearte con ella.
—¿Con ella? —exclamó ofendido el aludido antes de agacharse en una rodilla frente a Marinette y besarle los nudillos —, con mi reina jamás.
Marinette soltó una carcajada por los nervios antes de mirar a Luka con una sonrisa enamorada.
Por fin había pasado la tensión de las planeaciones, con Kagami y Denisse al frente de los itinerarios, Marinette y Luka podían dedicarse a disfrutar de su boda, así que cuando la música inundó las bocinas y comenzó a sonar All of the stars de Ed Sheeran, los recién casados sonrieron encarándose mientras el hacía una reverencia elegante y la invitaba a bailar ese vals.
—Gente bonita de París —exclamó Gustav en el micrófono, ganándose una mirada ceñuda por parte de Luka antes de que Marinette le tomara el rostro con una mano para obligarlo a mirarla de nuevo —, les presento al matrimonio Couffaine que nos deleitan con su primer baile juntos.
Sus pasos eran cortos, habían planeado un vals, y habían ensayado o algo así, pero justo ahora lo único que querían era permanecer muy cerca el uno del otro mientras sus pasos los guiaban alrededor de la pista.
Sí bien era cierto que hicieron algunas de las evoluciones pertinentes, pasos largos al ritmo de la música, giros elaborados en los que Luka alejaba a Marinette para hacerla lucir antes de recuperarla entre sus brazos, también fue cierto de que se olvidaron de la coreografía que habían preparado para esa noche.
Moverse tan cerca el uno del otro, perseguirse por la pista de baile, que Luka la cargara en una de las evoluciones de la música, girando con ella en brazos mientras la chica reía a carcajadas, sí, su primer baile ante el mundo, su primer baile siendo libres.
Pero aquel momento les pertenecía sólo a ellos.
Luka hizo a Marinette girar sobre sí misma mientras se deslizaban por la orilla de la pista, dándole soporte antes de reclinarla hacia atrás y recargar su oído contra el pecho de la chica, escuchando la forma acelerada y vehemente en la que latía su corazón, tal vez tan rápido como el suyo, tal vez a la par, y volver a avanzar con pasos largos, hasta que la melodía se volvió lenta de nuevo, anunciando el final.
Marinette puso las manos alrededor de cuello de Luka, él se aferró con ambos brazos a la cintura de su esposa, y dieron pasos cortos y tímidos uniendo sus frentes mientras los últimos acordes de la melodía se quedaban flotando entre la gente, que no se atrevía a aplaudir con tal de no romper aquel momento.
Oliver y Colette se habían acercado hasta el piano y hablado con Gustav, el muchacho asintió enérgico cuando la serpiente había tomado sitio tras el micrófono y su novio se sentaba al piano.
—Un aplauso para los padrinos de los novios, para que bailen con ellos también —pidió Gustav mientras Marinette se limpiaba las lágrimas y Luka le besaba la frente.
(La Vie en Rose - Piano & Vocal Duet ft. Nieka Moss)
Marinette casi rompe en llanto al percatarse de quién estaba sentado al piano, pero los brazos de Adrien la capturaron al vuelo mientras Kagami hacía una reverencia leve frente a Luka antes de que él le ofreciera los brazos.
Pasos dados de lados lentamente, miradas cargadas de ilusiones, y ninguno de los cuatro supo qué decir ante aquello cuando la voz de Colette llenó las bocinas con dulzura y zalamería, incitando a la gente a aplaudir.
—Se supone que debo decirte algo —inició Adrien inseguro mientras Marinette reía discretamente —, pero no sé qué se dice en estos momentos.
—Gracias, mon chatone, siempre has sido el mejor —murmuró ella limpiando el rabillo de sus ojos y volviendo rápidamente a postura de baile —, que seas el padrino de Luka es el mejor regalo hasta ahora.
—Ya sabes —murmuró el rubio con las mejillas sonrosadas —, es que es el novio de mi mejor amiga, no podía no ser parte.
—También es tu mejor amigo.
—¡No, claro que no! Es mi hermano, es diferente.
Luka ni siquiera tuvo que intercambiar palabras con Kagami, una mirada fue más que suficiente para entender que le había perdonado, que aquel guitarrista ya no tenía que preocuparse por expiar pecado alguno puesto que la chica le había otorgado su perdón y podían seguir adelante.
—¿La madre del novio y el padre de la novia?
Adrien y Kagami fueron al encuentro y siguieron bailando entre ellos mientras los aludidos tomaban turno con sus respectivos retoños.
Lágrimas, sonrisas, frases dichas a medias, movimientos torpes por la pista de baile hasta que Gustav llamó a la siguiente pareja.
—Ahora al revés, la madre de la novia y el padre... ¿debería llamar al padre o al padrastro?
Louis se levantó a toda velocidad, consiguiendo que Jagged estallara en carcajadas mientras aquel hombre hacía una reverencia para Marinette y la invitaba a bailar.
No, por supuesto que no se quedó sentado, Jagged dejó a Louis acaparar a Marinette unos segundos antes de ir a robar su atención antes de que cambiaran de pareja, y la diseñadora disfrutó sobremanera el pasar ese momento con los dos hombres que habían definido el camino de su Luka sin querer.
Unas cuantas personas más y de pronto la pista estaba llena de parejas que se turnaban para bailar con los novios. Gustav tomó el lugar de Oliver cuando le vio buscando a la novia, y Colette dejó de cantar para ir a buscar a su ex, llorando los cuatro.
—No puedo creer esto —confesó Marinette mientras Oliver la reclinaba un poco hacia atrás —, bailar contigo el día de mi boda.
—El mundo está loco, ma —soltó el muchacho antes de reír discretamente —, Marinette, el mundo está loco, Marinette.
Y romper a llorar, lágrimas que se deslizaron por las mejillas del muchacho, lágrimas que ella atrapó en sus pulgares con dulzura mientras Luka se dirigía hacia ellos y recuperaba la atención de su esposa.
—Me vas a disculpar, pero no se acaba este cliché barato sin que le haga honor con la mujer que me obligó a perdonar esa canción.
—¡Es un himno al amor! —reprochó Marinette por enésima vez en la última década, haciendo a Luka reír mientras Oliver y Colette se retiraban a terminar la canción para los recién casados.
¿Se podía morir de amor? Porque ellos querrían hacerlo.
Pero no todo podía ser calma, ¿verdad?
Porque cuando terminó aquel vals, la voz de Colette se alzó zalamera y divertida, un desafío dicho a media voz pero que varios invitados escucharon, guardando silencio con pesar ante la posibilidad del caos.
—Ya te canté algo, Couffaine, ahora cántame algo tú a mí.
—¡Ja! Como si lo merecieras.
—Ya, serás feliz con tu reina del inframundo para siempre, no te olvides de esta ninfa.
—Ninfa, si tú eres Hécate en persona, reina de la brujería.
—¿Me vas a cantar algo o no? —espetó la chica sonriente, parándose en jarras y mirando al guitarrista con el desafío en la mirada.
—Sí, Faure, te voy a cantar algo —remató mientras la gente se iba a sentar a sus lugares, murmurando entre ellos con nerviosismo mientras Marinette reía discretamente con Kagami, Denisse y Alya en la distancia, asegurando una cosa.
—Esto se pondrá bueno.
