Luka se abrazaba a la guitarra electroacústica con un pie subido a la silla para darse soporte, la gente le miraba con curiosidad mientras el guitarrista se despeinaba un poco más y Colette se acercaba con una sonrisa socarrona.

—Bueno —murmuró el guitarrista en el micrófono cuando Gustav y Adrien terminaron de instalar el sonido —, pues mi ex quiere que le cante, pero el día de mi boda preferiría estarle cantando a mi esposa. ¿Amor?

—Por mí adelante —concedió Marinette divertidísima, encaramada ella, Kagami, Alya y Denisse en su mesa, las cuatro mirándolo fijamente mientras recargaban el rostro en las manos —. Sin represalias, cariño.

—Y tú ¿qué quieres? —espetó Luka divertido cambiando su atención a Colette, percatándose de que todo había iniciado con un concierto y parecía seguirse arreglando con otro —, ¿balada, rock, pop, ranchero?

—¡Ah, no Couffaine! —espetó la chica ofendida, cruzándose de brazos y golpeteando el suelo con el pie —Eso lo decides tú. ¿Cómo que ranchero?

—Pues al rato no estés llorando —advirtió el muchacho mientras ensanchaba su sonrisa y le dedicaba una mirada cargada a su esposa en la mesa.

—Ay, se va a enojar —canturreó Marinette divertida al darse cuenta de que su esposo parecía muy divertido con todo lo que estaba ocurriendo.

—Bueno, ella lo buscó —acotó Denisse divertida mientras Alya le abrazaba la cintura a ella y a Kagami.

—Esto es extraño —murmuró la oriental mirando a las amigas de la novia —, ¿soy la única que lo piensa?

—¿Qué? —cuestionó Alya divertida, haciendo reír a Marinette con aquello —¿Lo de la ex como dama de honor y el marido en cuestión cantándole? Sí, es muy extraño, pero ya conoces a nuestra Mari y esa magia que tiene sobre la gente.

—¿Por qué dices que se va a enojar? —cuestionó Denisse mientras abrazaba a Alya por los hombros y se acercaban más entre ellas cuatro, mirando al muchacho que ya parecía estar listo para empezar.

—Créeme —pidió Marinette divertida —, esto se va a poner bueno.


86.-Ramos y ligueros

Mu Bug Moon: Juro que Colette ha sido uno de los personajes que más he adorado seguir construyendo. Jajaj qué te digo, los capítulos más bonitos que suelo escribir son la calma previa a la tormenta, pero todavía me queda uno último antes de continuar con la tormenta, le debo un capítulo a una amiga. Atrapados es de Marianne E, pero te juro que ella ha inspirado la mayoría de los mejores momentos que ha tenido esta historia. Le debo mucho y por ella mucho tiempo siguió creciendo Confesiones. Créeme, Louis y Colette todavía tienen mucho que contar. Definitivamente sí, sí voy a meter a Jeanette en OC, no tarda en aparecer, espero, allá también está todo a punto de salirse de mis manos. Ay, Dios se apiade de nuestras almas jajajaja. Un abrazo linda! Gracias por tanto

RubyMoon Li: Sorpresa, doble actualización jajaja. Ya he dicho antes que las historias de Marianne son una referencia importante para este universo y definitivamente vendrán más guiños, sobre todo a su historia de Segunda oportunidad, pero pronto. Estoy a punto de volver a clases presenciales, pero espero poder darme una vuelta por tu perfil y ver tus historias, me encantará conocerlas, estoy segura. Del Adrigami, necesitaba cerrar esa herida de alguna manera, siempre he percibido a Adrien como el personaje más complejo de todo el universo de Miraculous, toda su construcción me tiene intrigada, por eso creí que era necesario un cierre, todavía no voy al día con la T4 así que no sé si ya lo tuvo, por si sí y por si no, aquí está jaja. Ay, la pelea de cobra, estamos a un capítulo de ello, aparte de este, pero es que el que sigue (tal vez un poco en plan relleno tal vez un poco en plan fanservice), lo prometí hace mucho tiempo y ya le di muchas largas jjaja, aunque sé que lo vas a disfrutar, ya se viene la pelea. Ay... tengo miedo de no escribir algo a la altura, hace mucho no relato una pelea de Luka, esperemos mantener la calidad. Y no tardar tanto. Gracias por tanto, nos leemos pronto.

Sonrais777: Yo creo que todavía está lejos de su final. Todavía tengo que terminar el torneo, y aunque eso no debería tomar más de cinco o seis capítulos (espero), tengo todavía el arco del templo de los miraculous. Aunque no sé todavía cómo lo voy a abordar puesto que necesito que se estrene un capítulo en específico del canon para poder proceder. Gracias por seguir la historia luego de tanto tiempo.

Manu: No quiero meterme en más dramas, precisamente por eso el primer capítulo de esta historia fue la confesión de las identidades. Cuando escribí la primera confesión todavía no sabíamos nada de Viperion, no sabíamos quién le iba a entregar el miráculous, había rumores de que Chat Noir lo iba a elegir y demás, así que toda esta historia es como una especie de Universo Alterno, no le haré más alteraciones jajja todavía hay muchos malabares por hacer, ya verás.

ClauSan23: Gracias por los comentarios, de verdad. Ya le explicaremos a tu familia qué paso ajjajaja, la boda, ay! De verdad tenía muchísimas ganas de escribir todo esto y no se llegaba el día. Originalmente la boda iba a ser el último capítulo, pero pues no salió jajajaja. Muchas cosas las he tenido que corregir sobre la marcha y hasta ahora ha salido bien, qué bueno que se sienta natural. Espero mantener las expectativas en alto y cubrir las exigencias que ya me puse.

Kirika: Gracias por el comentario y por la felicitación! Al final son cada uno de los reviews los que permiten que esta historia siga creciendo. De verdad mil gracias.

Marianne E: Hago entrega, ahora sí, agárrate, se viene lo bueno.


(19 días y 500 noches - Joaquín Sabina)

Los primeros rasgueos le hicieron sonreír, Colette sonrió divertida ante lo animada que parecía la pieza, pero cuando Luka cambió su atención al público y no a ella, la joven guitarrista supo que algo se traía su ex.

Lo nuestro duró
Lo que duran dos peces de hielo
En un whiskey on the rocks,
En vez de fingir,
O estrellarme una copa de celos,
Le dio por reír.
De pronto me vi,
Como un perro de nadie,
Ladrando, a las puertas del cielo.
Me dejó un neceser con agravios,
La miel en los labios
Y escarcha en el pelo.

La mirada de Luka se paseó entre las mesas mientras Gustav le conseguía la correa para la guitarra, y Colette enrojecía del rostro, entre molesta y agobiada por aquella introducción.

Luka cantaba aquellos versos con aires lacónicos, como si de verdad estuviera quejándose con los invitados, que reían discretamente ante las palabras que usaba el guitarrista para victimizarse de la situación con su ex.

En un abrir y cerrar de ojos, Luka ya se había colgado la guitarra y avanzaba por la pista de baile, mirando a los invitados con gestos histriónicos mientras acompañaba con acordes flamencos las palabras de despecho que le dedicaba dulcemente a Colette.

Tenían razón
Mis amantes
En eso de que, antes,
El malo era yo,
Con una excepción:
Esta vez,
Yo quería quererla querer
Y ella no.
Así que se fue,
Me dejó el corazón
En los huesos
Y yo de rodillas.
Desde el taxi,
Y, haciendo un exceso,
Me tiró dos besos...
Uno por mejilla.

Se detuvo frente a la mesa en la que Erik, Andree, Nino y Adrien estaban sentados para seguir con sus lamentos, admitiendo la culpa de su socarronería antes de retomar los reclamos hacia Colette, quien ya se había puesto a aplaudir al ritmo de la música, bailando sola en el escenario, divertida por haberse ganado aquel desprecio público por parte de su ex. Eso se ganaba por andar pidiendo canciones.

Pero cobraría venganza.

Marinette en la distancia sonrió con ganas al verla tan relajada en la pista de baile, así que se levantó a toda prisa para situarse a su lado, respaldándola con ese gesto, ganándose una mirada de reclamo por parte de Luka.

Y regresé
A la maldición
Del cajón sin su ropa,
A la perdición
De los bares de copas,
A las cenicientas
De saldo y esquina,
Y, por esas ventas
Del fino Laína,
Pagando las cuentas
De gente sin alma
Que pierde la calma
Con la cocaína,
Volviéndome loco,
Derrochando
La bolsa y la vida
La fui, poco a poco,
Dando por perdida.

Luka pasó saliva al ver a Colette agachándose sobre el oído de Marinette, pero continuó con su canto agachándose en una rodilla y mirando a la gente como si buscara la compasión de los presentes.

Ya la gente aplaudía al ritmo de la pieza, disfrutando de aquel desplante de histrionismo en el que Luka desquitaba el momento, relajando toda la tensión de la tarde.

Y eso que yo,
Para no agobiar con
Flores a María,
Para no asediarla
Con mi antología
De sábanas frías
Y alcobas vacías,
Para no comprarla
Con bisutería,
Ni ser el fantoche
Que va, en romería,
Con la cofradía
Del Santo Reproche,
Tanto la quería,
Que, tardé, en aprender
A olvidarla, diecinueve días
Y quinientas noches.

Los portadores de tiempo completo, sus amigos del instituto, los familiares más cercanos, la gente se divertía sobremanera ahora que Luka se había levantado y dirigido sus pasos hacia las chicas del escenario, y para sorpresa del guitarrista, Denisse, Kagami, Alya, incluso Juleka, Rose y Zoé fueron a dar a la pista, rodeando a Colette como si la respaldaran.

Por supuesto, mayoría de ellos habían conocido a Luka y sus escándalos con las exnovias, específicamente el escándalo de Colette, y comprendían más o menos bien por qué aquella canción parecía encajar perfecta con la situación en cuestión.

Dijo hola y adiós, —y su voz fue un reproche para todas las chicas que se habían aglomerado en el escenario, haciéndolas reír a carcajadas por su actitud infantil y desgarbada.
Y, el portazo, sonó
Como un signo de interrogación,
Sospecho que, así,
Se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mí.
No pido perdón,
¿Para qué? si me va a perdonar
Porque ya no le importa...

Luka se acercó a ellas, barriendo a Colette con la mirada, arrugando la nariz mientras la cantante se cruzaba de brazos y recibía el reproche sin dejar la actitud de diva.

Siempre tuvo la frente muy alta,
La lengua muy larga
Y la falda muy corta —remató dándole el costado y haciendo un gesto de desprecio con el rostro, consiguiendo que las chicas soltaran abucheos y reclamos mientras Colette se carcajeaba abiertamente.

Me abandonó,
Como se abandonan
Los zapatos viejos,
Destrozó el cristal
De mis gafas de lejos,
Sacó del espejo
Su vivo retrato,
Y, fui, tan torero,
Por los callejones
Del juego y el vino,
Que, ayer, el portero,
Me echó del casino
De Torrelodones.
Qué pena tan grande,
Negaría el Santo Sacramento,
En el mismo momento
Que ella me lo mande.

No, prefirió seguir con su lamento frente a la gente, paseándose por el borde de la pista mientras los invitados aplaudían con entusiasmo, animándolo a seguir con su lamento, repitiendo el final de la canción, el coro una última vez mientras algunas personas se aventuraban a acompañarle con segunda voz mientras las chicas se disponían a defender a su amiga.

Oliver reía a carcajadas desde su mesa, contemplando la sonrisa ladina que su novia había compuesto ante los abucheos que la gente daba en todas direcciones, el público dividido, unos de su lado, otros del lado de Luka, pero todos divirtiéndose sobremanera.

Claro, ¿cómo iba la boda de Luka y Marinette a ser algo normal y tranquilo?, ¿cómo iban los novios a dejar las horas de entretenimiento en manos de los músicos que habían contratado junto con el salón si podían ellos mismos brindar entretenimiento a los invitados? No, al menos los más cercanos no esperaban una noche tranquila, los amigos más queridos sabían perfectamente que Nino se apoderaría de las consolas, que Chloe los vestiría a todos como para una pasarela, que Alya terminaría escribiendo algo para su blog de Moda y Ocasión del periódico para el que trabajaba, que Kagami y Denisse conseguirían que ese evento estuviera perfecto.

Marinette cantando había sido una sorpresa para todos, bueno, salvo para Oliver y Gustav. Colette y Oliver tocando para ellos había sido una sorpresa, y, ahora, ver a Luka despreciar a su exnovia, que además era una de las damas de Marinette, y una de sus mejores amigas...

Luka hizo una reverencia pronunciada quitándose la guitarra de encima mientras la gente aplaudía con ganas, Jagged incluso soltó un chiflido a la par de Anarka y Louis, haciendo que los aplausos aumentaran para el guitarrista.

Y aunque Luka habría esperado (suplicado) un reproche y un berrinche, lo único que consiguió fue que Colette le arrebatara la guitarra con un gesto histriónico y murmurara

—Pues mi turno.

(Diecinueve días y quinientas noches después - Travis Birds, Benjamín Prado)

—Perdón —llamó la guitarrista colocándose el instrumento y buscando a Oliver con la mirada —, ¿alguien sería tan amable de darme un preludio?

Sin embargo, fue Gustav en el micrófono el que sonrió socarrón para la chica antes de hablar con voz cadenciosa.

Todo da una de cal y otra de arena
Todas las caras tienen su cara y su cruz
Todos somos un pájaro que vuela
A la vez, hacia el norte y hacia el sur

Todo lo que se vuelve a contar ya es otra historia
Todo lo que se rompe, inventa su enemigo
Y la misma canción, al cambiar de persona
No dice lo de siempre cuando dice lo mismo

El productor sonrió quitando el micrófono del pedestal mientras caminaba entre las chicas, mirándolas divertido mientras entonaba aquellos versos al ritmo de la guitarra de Colette, como si de verdad estuviera dando una cátedra importantísima, una lección para la vida que todos los invitados escucharon atentamente mientras Luka pasaba saliva con dificultad, comprendiendo el embrollo en el que se había metido al tratar de burlarse así de Colette.

Y su voz.

Lo nuestro duró

Entonó la guitarrista con una sonrisa socarrona que hundió a Luka hasta el fondo.

Lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks
Lo sé por qué fui
La infeliz que mordía su anzuelo mientras le creí

De pronto me vi
Como el busto de un rey destronao' pisoteado en el suelo
Yo era la sota de las barajas y la planta baja de los rascacielos

Colette se había situado en medio de todas sus amigas, rasgueando la guitarra lo mejor que podía mientras miraba los rostros de cada chica, como si de verdad les estuviera contando aquel drama, porque ¿cuál de ellas no había pasado una tarde entera quejándose de los males de amor del pasado? Aquello se sentía cercano, divertido, y todas asentían o negaban con la cabeza, mirándose entre ellas como si le dieran la razón, aquello era un cuadro, no, casi podía pasar por video musical, y mientras más lo disfrutaban ellas, más se hundía Luka en su sitio.

Y es que tenían razón —cantaron Colette y Marinette al unísono, consiguiendo que Luka las mirara, ofendido, consiguiendo que Adrien, Oliver y Andree corrieran a respaldarle al percatarse de lo rodeado que estaba.
Sus amantes, con él hay un antes pero un después no —continuó Colette sola cuando Marinette se encogió ante la mirada de reproche que Adrien le dedicó, negando con la cabeza y cruzando los brazos.
Conmigo fue así
Dijo que era su media naranja y se puso a exprimir

Ya luego empezó
A dar vueltas igual que un león dentro de una jaula
Que rugía mirando a la luna, mujer solo hay una

Colette había dedicado algunas miradas furtivas hacia las mesas, buscando apoyo de la gente que comenzaba a aplaudir al ritmo de aquella pieza, que de pronto parecía ser más alegre que la versión que había cantado su ex novio.

Y esa es mi María —espetó mirando a sus amigas como si se burlara de aquellas palabras, "lo mismo les dice a todas".

Luego se fue
Bajó a por tabaco y volvió a los tres meses
Vino haciendo eses y hecho un perro flaco
Pidió que le abriese con dos arrumacos
Le quité la llave, el abono transporte, por decirlo suave, le di pasaporte
Y le dije "colega, tú has perdido el norte"
Yo he estado tan ciega
Que pensaba que ya me quedaba sin Alfa ni Omega
Si él me abandonaba

Las chicas comenzaron a cuchichear divertidas al percatarse de que también Iván, Nino, Max y Kim se levantaban ahora en dirección a los muchachos, dándose palmaditas entre ellos, negando con la cabeza, se sentía el ambiente tenso, como si entre ellos se dijeran "Yo te entiendo" o, en el peor de los casos, "están locas".

Las respectivas novias soltaron bufidos de indignación, pero ambos grupos soltaban alguna risita de nervios, delatando que sólo estaban haciendo montón para el drama.

Esa canción
En la que contaba la historia a su modo —exclamó la guitarrista apuntando a Luka con el dedo antes de volver la atención a las cuerdas de la guitarra, mirando a las chicas.
En la que me echaba la culpa de todo
De las tropelías y las tonterías
Donde me compraba con bisutería
Mientras le servía jarros de agua fría
Yo le añadiría, por ponerle el broche
Que a mí, sin embargo
Sus famosos 19 días y 500 noches
Se me hicieron largos

Anarka soltó una carcajada cuando Juleka y Rose fueron a por ella, llevándola a rastras hacia el lado de las chicas mientras Louis y Jagged se levantaban a toda la prisa, llegando hasta los lados de su hijo abrazándolo y negando con la cabeza cuando Anarka se encogió de hombros, dándole la razón a Colette antes de tomar las manos de Juleka y Marinette, suplicando refugio.

Dijo hola y adiós
Y el portazo sonó como un signo de interrogación
En vez de sufrir
Me lie con uno del PP y socio del Real Madrid
Que canta hip hop
Juega al pádel, al tenis y al golf y es antitaurino
Ha montado su propio bufete, yo le pongo un siete
Él me ve y hace el pino

Exclamó torciendo la boca antes de sonreírle a Oliver, coqueteándole con la mirada, dedicándole miradas lascivas y pestañeando con aires infantiles, haciéndole sonreír y saludar torpemente para luego pasar saliva, incómodo ante las miradas inquisitoriales de sus amigos.

Oliver sonrió encogiéndose de hombros y asintiendo, consiguiendo que Adrien lo empujara por el hombro, riendo a carcajadas. Nino y Andree comenzaron a tirar de él para sacarlo del montón, pero la voz de Colette los hizo volver sobre sus pasos.

Y Luka huyó —la reina de las serpientes sonreía con orgullo al ver al equipo de los chicos dividido, así que Andree soltó a Oliver para obligarle a volver a tropezones, no le daría el gusto a esa bruja.

Se fue dando saltos igual que un conejo
Pero como artista ha llegado muy lejos —entonó con sarcasmo, barriendo a Luka de pies a cabeza y haciéndole negar con la cabeza, abochornado mientras se cubría el rostro. Claro, muchas canciones que le había compuesto a ella por despecho le habían catapultado como compositor para otros artistas, y ella nunca dejaría que lo olvidara...
Ve a Dios retratado al mirarse al espejo

Yo le vi en las Ventas cantar nuestra historia
Y como el caballo atado a una noria que va como un rayo tras la zanahoria
Mi voz le seguía
Y al bailar que soñar con los pies volví a ser la de ayer
Cuando le quería

Colette cambió su actitud, de pronto el reproche y la rabia se habían esfumado y en su voz sólo quedaba espacio para el hartazgo. Marinette y Denisse le acariciaban el cabello en un gesto de consuelo, las otras chicas se miraban unas a otras con resignación, negando con la cabeza ante las actitudes que la chica cantaba, como si le dieran ahora la razón, como si aquel ingrato hubiese de verdad tergiversado toda la historia a su favor.

La gente aplaudía mientras varias voces femeninas se alzaban coreando la voz de Colette para el cierre de la canción, un espectáculo digno en el que los invitados chiflaban con ganas, celebrando los desplantes de aquellos artistas.

—Oigan —llamó Gustav en el micrófono, divertido ante la situación que tenía entre manos, preguntándose si podría salirse de control, pero sabiendo que era mejor no averiguarlo —, ¿y si aprovechamos que ya están divididos hombres y mujeres, y llamamos a todas las mujeres solteras a la pista para hacer una carrera?

Anarka no necesitó otra bandera de salida, se dirigió a su mesa a toda prisa, consiguiendo que las chicas soltaran una carcajada sonora mientras Adrien buscaba un par de sillas y las ponían frente a frente para que Luka y Marinette pudieran subir y hacer un puente.

Alya corrió por el ramo de flores naturales que Marinette lanzaría y lo entregó a su amiga guiñándole un ojo antes de murmurar: —Justo como me lo pediste.

—Perfecto.

—¿Explicamos las reglas por si alguien no las conoce? —sugirió Gustav divertido, pasando entre las sillas mientras Luka ayudaba a Marinette a subir antes de darle soporte desde la silla de enfrente —¿Quién guía?

—Yo guio —espetó Colette divertida mientras entregaba la guitarra a los músicos.

Kagami, Denisse, Alya intercambiaron miradas de susto antes de quitarse los tacones y correr a ocultarlos bajo sus mesas.

—¿Quién centro?

—¡Yo centro! —exclamó Rose divertida mientras Juleka le insistía que se quitara los tacones.

—¡Yo cierro! —se ofreció Alya rápidamente al ver a Kagami aventurarse hacia el frente, antes de que otra cosa ocurriera.

—Muy bien —exclamó Gustav sonriendo para las chicas que ya se acercaban hacia la pista de baile —, esto es sencillo, la guía dará tres vueltas alrededor de los novios, pasando por el puente que ellos hacen al ritmo de la música, y después tienen que dar un recorrido a toda prisa entre las mesas, lo más rápido posible para atraer la buena suerte, entre más rápido corran, más posibilidades hay de alcanzar el felices para siempre.

—Trae tacones —soltó Chloé confiada cuando Zoé miró con cierto grado de inseguridad cómo sus amigas más cercanas se quitaban los zapatos.

—Más vale —murmuró la chica para sí misma mientras lanzaba sus zapatos hacia la mesa y volvía hasta su hermana.

—Una vez que la música termine, todas las chicas deben reunirse detrás de la novia y veremos qué pasa. ¿Preparadas?

Los músicos hicieron un redoble de tambor mientras las chicas se tomaban de las manos formando una fila, y luego comenzó la música, Colette dio algunos saltitos fingiendo inocencia, pasando entre los novios y saludando a la pasada.

—Ya vuelvo, Tricky mouse.

—No mates a ninguna dama —suplicó la chica entre risas mientras Luka le tomaba las manos y le sonreía divertido.

—Depende de ellas —canturreó Colette mientras se alejaba.

Marinette suspiró apesadumbrada mientras veía a las chicas pasar dando pasos cortitos entre ellos. Colette pasó una segunda y una tercera vez mientras la música comenzaba a ganar velocidad, y en cuanto la reina de las serpientes se aseguró de que la última chica había salido del puente, comenzó la carrera.

Sí, Colette podría llevar puestos tacones de aguja que tenían una altura de vértigo, pero eso no evitó que la chica corriera a toda velocidad, tirando de las chicas y arrancando carcajadas nerviosas y gestos de pánico. Tenía claro su objetivo, pasar entre todas las mesas, gritos de ánimos, vítores a su paso, gente soltando exclamaciones de advertencia, todos estaban de nervios.

Alya en la cola de la fila hacía lo posible para dar estabilidad a las chicas y evitar los latigazos, y aunque Rose había dicho que ella cuidaría el centro, al final Denisse y Kagami habían tomado los sitios a su lado para cuidarla y evitar que la fila se rompiera.

No era la primera vez que algunas de ellas habían participado en una carrera de esas, pero jamás habían estado en una tan enérgica. Tenían que admitirlo, incluso Chloé tenía que admitirlo, a pesar de sentir que se torcerían un tobillo en cualquier momento, se estaban divirtiendo muchísimo con aquella carrera.

Colette no necesitó que se terminara la música, comprendía aquel lenguaje antiguo, así que anticipó el final de la melodía y corrió de regreso consiguiendo que las chicas llegaran íntegras hasta espaldas de Marinette.

—¿Ves? —espetó la guitarrista dando saltitos para liberar la tensión de la carrera —Sanas y salvas. Ninguna se mató. Creo —remató echando un vistazo sobre su hombro y percatándose de que varias lucían adoloridas y se miraban los pies con angustia.

Luka ya se había bajado de su silla para sostener la cintura de su esposa. Marinette había revisado bien el agarre del ramo, sonriendo de medio lado y dejando a Luka con una sensación de curiosidad e incertidumbre, preguntándose qué tanto tramaban ella y Alya al hablar de las flores.

El ramo estaba tupido, muchísimas flores para un ramo tan sencillo, pero Luka suspiró sonriendo, pensando en que la boda con todo y sus respectivos percances, estaba siendo mejor de lo que habían planeado, un día perfecto, tal y como ellos habían querido...

Redoble de tambores, Marinette echó una ojeada hacia atrás, ganándose varios reclamos.

—¡Hey! ¡Sin trampas! —gritó Kim en la distancia, haciendo que Ondine liberase una carcajada.

—¡Una —exclamó Gustav mientras Marinette hacía la primera finta, sonriéndole a Luka con una sonrisa pícara y radiante —, doooos —cantó mientras Marinette enarcaba una ceja, divertida —, TRES!

Las chicas saltaron, al menos la mayoría, preguntándose cuál sería la trayectoria del ramo cuando Marinette lo soltara. Si había una o dos que querían evadir la responsabilidad de atraparlo, les tomó a todas por sorpresa ver cómo las flores se abrían, dispersándose todas y cayendo por todo el espacio.

No fue una sola la que se llevó la sorpresa o la responsabilidad, fueron varias las chicas que capturaron flores cuando estas se dispersaron por el aire, gritos de sorpresas, risas de nervios, sonrisas radiantes, y Chloé, en medio de todas ellas con el cabello cubierto de nubeblanca, con los brazos cruzados y murmurando: Ridículo, esto es completamente ridículo, mientras Zoé a su lado sonreía por las rosas que había logrado capturar.

—¡Ow! —exclamó Gustav sacudiendo una mano y mirando a los chicos que reían o se quejaban desde las mesas —Ese ha sido un golpe bajo por parte de la novia.

—¿Cómo? —exclamó Marinette con fingida angustia —¿no estaba atado?

—¿Entonces todas se casan después?

—¿Todas el mismo día? —espetó Colette fingiendo horror —, ¡Ay no!

Risas se alzaron alrededor de la guitarrista, quien se regodeó de ese momento de gloria con una sonrisa radiante antes de que Marinette se acercara a Gustav para hablar al micrófono.

—Es que hay una flor que tiene truco.

Risas, reclamos, chicas levantando sus flores, grupitos haciéndose selfies.

Muchas de ellas revisando sus pedacitos de ramo mientras se preguntaban a qué se refería la novia al decir aquello antes de volver a sus mesas, riendo y charlando al respecto.

Luka soltó una carcajada, incrédulo, cuando vio a Rose situada en medio de Colette y Juleka, mientras la primera le abrazaba la cintura y su hermana le besaba la mejilla, las tres sosteniendo sus flores cerca del rostro haciéndose una foto.

Poco a poco, las chicas fueron despejando la pista, Marinette y Alya estaban en el borde, riéndose de la anécdota mientras Alya le mostraba que la rosa que ella había atrapado tenía un anillo engarzado.

Y mientras las chicas permanecían en un abrazo con sonrisas radiantes, Gustav y Luka hablaban con las cabezas juntas mientras Oliver corría a la mesa de su abuelo, divertido.

—¡La novia que pase al centro de la pista! —llamó cuando Luka se alejó en dirección de Adrien.

Y aunque Marinette se había esperado ver una silla para poder sentarse, lo que pasó fue que los padrinos del novio la rodearon, todos sosteniendo una rosa y llevando una mano a la espalda. La diseñadora pasó saliva con dificultad repasando los rostros, Adrien al frente enarcando una ceja, Nino en seguida mientras se ponía la flor entre los dientes, Andree y Erik sonriéndole socarrones mientras disfrutaban ver a Marinete nerviosa, Iván con su sonrisa dulce pero la mirada achispada y divertida, y aunque Luka había extendido una invitación a Oliver para que participara en aquella parte, el muchacho prefirió observarlo todo desde su mesa y dejar que Gustav tomara ese lugar.

—Esto... —murmuró la chica mientras Gustav se arremangaba la camisa.

(Soft Jazz – Ain't no sunshin (when she's gone))

La música comenzó a sonar dulcemente, cadenciosa mientras los ritmos se apoderaban de la audiencia y todos los chicos daban una vuelta antes de agacharse en una rodilla, ofreciendo sus flores a Marinette.

La diseñadora dio un respingo por la sorpresa, antes de romper en carcajadas, negándose a recibir las flores mientras giraba en su sitio, mirando a sus amigos y sonriendo divertida.

El segundo respingo lo dio cuando escuchó el sonido del saxofón inundándolo todo, levantó la mirada en busca del origen de la música y se quedó pasmada al percatarse de que Louis se movía por el borde del escenario, sosteniendo suavemente el instrumento mientras su cuerpo se movía de un lado al otro, acompañando su melodía.

Y se le cerró la garganta al ver a Luka dirigiéndose hacia ella, también con una rosa en la mano, sonriendo de medio lado mientras sus amigos le hacían un espacio para entrar al círculo.

—Señora Couffaine —murmuró el guitarrista mientras Marinette le aceptaba la rosa y le permitía tomarla entre sus brazos, adoptando una postura de baile.

—Señor Couffaine —respondió ella con un nudo en la garganta, percatándose de que las manos de su esposo se deslizaban lentamente por su espalda, como si tratara de seducirla a todas luces.

Con cuidado, Luka la reclinó suavemente mientras ella levantaba una rodilla y dejaba colgando la cabeza, con una sonrisa radiante.

Los otros chicos dejaron su flor en el suelo antes de retroceder un paso y dejar a la pareja en la pista, bamboleándose lentamente, Marinette tenía las mejillas enrojecidas al sentir el cuerpo de Luka pegado al propio, danzando lento y cadencioso con ella, seduciéndola, sí, presumiéndola a la audiencia, como si le dijera a todo el mundo "ella es mía", dedicando miradas furtivas cada vez que sus ojos se encontraban y haciéndole pasar saliva con dificultad mientras se le secaba la boca.

Adrien acercó una silla a toda prisa mientras Luka hacía a Marinette girar en su sitio, sosteniéndole una mano sobre las cabezas mientras que la otra le acariciaba la cintura, guiándola en sus vueltas mientras la dirigía hacia la silla.

Marinette tomó asiento con un movimiento elegante y Luka retrocedió en su sitio, aflojándose la pajarita y desorganizándose el cabello con un gesto seductor y arrogante que arrancó alguno que otro chiflido a la audiencia.

¿Estaba pasando en serio?

Marinette ahogó una risa por los nervios cubriendo su rostro con las manos y sintiendo que el enrojecimiento aumentaba cuando escuchó a Denisse y Colette soltar un grito agudo en la distancia, pero abrió los dedos para observar cuando los chiflidos de Adrien y Oliver llegaron hasta ella.

Luka se desabotonaba lentamente el chaleco mientras avanzaba a ella con esa mirada de depredador que había adquirido desde que se convirtió en portador de tiempo completo. Casi podía ver los ojos de Luka iluminados con destellos ambarinos mientras se relamía los labios y sonreía con más ganas ante el gesto de presa que Marinette tenía en ese momento.

Luka se agachó en una rodilla frente a ella y le tomó una pantorrilla entre las manos.

—¿Izquierda o derecha? —cuestionó con voz profunda mientras Marinette se asía a la silla con las manos y sonreía divertida.

—Tendrás que adivinarlo.

—¿Es así? —cuestionó Luka divertido, levantándole la pierna levemente mientras sus dedos le recorrían la piel y se perdían en los olanes de su falda.

Louis interrumpió su canción para tocar esa secuencia de cliché, los tonos característicos, los primeros acordes de Careless whisper, que hizo a Marinette sonrojarse mientras se carcajeaba y Luka levantaba la mirada en su dirección.

—¡Pa! —espetó el músico divertido mientras Louis retiraba los labios de la boquilla y se carcajeaba luego de dar varios tonos por sus risas —¿En serio? —Luka levantó los ojos en dirección a Marinette, que le contagió las risas —¿Soy el único incómodo con esto?

Marinette asintió divertida antes de que Luka volviera a deslizar sus manos por la piel de la chica, encontrándose con el encaje de la liga a la par que Louis retomaba la otra melodía y hacía silbar a los presentes.

Luka sonrió con picardía al sentir el encaje entre sus dedos y dio un tironcito leve a la par que le arañaba la piel a Marinette, haciéndola reír por los nervios que sentía en ese instante. No se iba a quedar con las ganas de molestarla un poco más en ese instante, así que, discretamente, deslizó las manos un poco más hacia arriba, dando también con el borde de la ropa interior de su esposa, haciéndola abrir los ojos por la sorpresa.

—Bromeo —prometió el muchacho arañando la piel de su esposa mientras buscaba la liga de regreso —, aquí no...

La chica apoyó la punta del pie sobre la rodilla de Luka y él deslizó la liga hasta la rodilla de su musa antes de tomarla entre los dientes y recorrerla un poco más, arrancándole un grito ahogado a su esposa, quien se cubrió el rostro con ambas manos, enrojeciendo con ganas ante la escena.

Luka tomó la liga entre sus manos y la sacó con cuidado, girándola sobre su cabeza y mirando a la audiencia mientras la gente chiflaba o gritaba algún piropo.

¡Dios! Moría de vergüenza justo ahora, así que cuando dejó de sentir el calor del cuerpo de Luka, Marinette abrió los ojos riendo nerviosamente mientras el guitarrista le ofrecía una mano y la invitaba a bailar, ocultando la mano de la liga tras la espalda.

¿Se podía ser así de feliz?

Luka hizo a Marinette dar dos vueltas en su sitio antes de reclinarla de nuevo y sonrieron cuando Adrien acomodó las dos sillas en su sitio. Luka guio a su esposa hacia ellas y la ayudó a subir suavemente, sonriéndole con picardía y haciéndola agacharse a su lado para poder decir algo en su oído.

Tal vez fue la sonrisa pícara en el guitarrista o las mejillas sonrojadas de la diseñadora, pero los muchachos alrededor de ellos no pudieron evitar soltar una carcajada cuando Marinette se enderezó a toda prisa, plantando un golpe en el hombro de Luka para alejarlo de ella y hacerle reír.

Pronto todos los solteros disponibles estuvieron formados entre los novios y Oliver tomó el lugar de la punta, guiñando a Colette en la distancia.

Aunque el desarrollo fue similar, Oliver no se tocó el corazón antes de comenzar con su carrera y uno que otro muchacho terminó resbalando hasta caer debajo de las mesas, haciendo reír a los presentes y arrancando uno que otro grito a Marinette subida a su silla.

Por supuesto, se llevaron una sorpresa cuando vieron a Oliver salir corriendo del salón a las jardineras y las carcajadas de los muchachos que los seguían de arriba abajo por todo el lugar hasta que, agitados y jadeando, volvieron a colocarse a espaldas del novio.

Luka había bajado de su silla y sostenía una mano de Marinette con una sonrisa lasciva, con la mano disponible llevó la liga a su boca y plantó un beso corto ahí antes de levantarla sobre su cabeza mientras los hombres gritaban el conteo.

—¡Uno! —exclamaron al unísono, adoptando postura de corredor —¡Dos! —continuaron mirándose entre ellos con sonrisas cómplices, consiguiendo que Marinette considerara seriamente que fuesen todos a salir corriendo con tal de evadir esa responsabilidad.

—¡Tres! —exclamó Luka lanzando la liga hacia atrás.

Y dicho y hecho, mayoría salió corriendo, todos, de hecho, salvo Adrien que atrapó la liga antes de mirar confundido a su alrededor, estallando en carcajadas al ver a sus amigos dedicarle una mirada divertida mientras Kagami enrojecía hasta las orejas ante los silbidos de sus amigas, que la codeaban con picardía.

Adrien reprochó a sus amigos por dejarlo fuera de aquella treta y fue Nino quien se acercó abrazándolo por los hombros.

—Y estuvimos a punto de no decirle nada a Oliver tampoco —confesó Andree mientras otros chicos se alejaban hacia sus mesas, charlando divertidos, pero luego de la contienda entre Colette y Luka no necesitábamos más motivos para desatar una guerra.

—Muy graciosos.

—Más te vale que le cumplas a Kagami —amenazó Nino divertido, mientras él y Adrien volvían la mirada hacia la mesa de las chicas, donde las amigas de Marinette y sus respectivas novias los miraban con una sonrisa cuchicheando entre ellas.

—Y tú a Alya. Su pedacito de ramo tenía premio.

Nino tosió ahogándose con su propia saliva, haciendo reír a sus amigos mientras Andree le palmeaba la espalda con entusiasmo.

Y aunque bromearon otro poco al respecto, al final la música volvió a cambiar y Andree sonrió nervioso, mirando la mesa de las chicas antes de disculparse con sus amigos.

—¿A dónde vas? —inquirió Oliver con una sonrisa socarrona.

—A sentar cabeza —dijo quitándole importancia a ese hecho, levantando una mano sobre su cabeza mientras avanzaba hacia Denisse, con una mano en el bolsillo aferrándose a su encendedor con tal de mantener la calma para invitarla a bailar con él.

La música retumbaba en las bocinas, risas, baile, alguno que otro amigo tomado de más. Luka sonrió viendo a su madre bailando en el mismo espacio que Louis y Jagged, los tres charlando entre ellos mientras se reían a carcajadas. Vio a Sabine y Tome tomados de la mano en la entrada del jardín, mirándose a los ojos como si fueran todavía un par de adolescentes enamorados. Vio a sus amigos bailar todos juntos mientras Nino mezclaba la música. Más allá vio a Denisse y Andree moviéndose con sonrisas relajadas e intercambiando miradas de nerviosismo y sonrisas torcidas.

(Conversations in the dark - John Legend)

Y, por último, vio a Colette y Oliver, contempló con atención la mirada devota y soñadora que su pariente tenía hacia la chica, la forma suave en que sus dedos le acariciaban el rostro a la guitarrista mientras ella desviaba la mirada, con las mejillas sonrojadas, insegura de qué hacer con todo lo que sentía.

Luka nunca vio así a Colette. Nunca en su historia sintió ganas de protegerla o de mimarla. Por supuesto, le encantaba tratarla como a una princesa, la princesa de los reptiles; a la mujer fuerte que no necesitaba la protección de nadie, que sabía cuidarse ella sola, a la reina de las brujas del herpetario. Cuando estuvieron juntos, él nunca tuvo que preocuparse porque Colette se sintiera protegida, al contrario, ella siempre resultó la que defendiera a los suyos y sacara la casta, así que verla ahí, indefensa ante los cuidados de Oliver bajo la plateada luz de la luna, supo que estaría a salvo en manos de aquel desconocido que se había colado a sus vidas hasta ganarse sus corazones.

Marinette llegó hasta su lado y le tomó una mano, sonriendo ante el ceño fruncido de su esposo y sonriendo con sarcasmo.

—Si no los conociera lo suficiente, podría creer que estás celoso de ellos.

—Lo estoy —murmuró llevándose la mano de Marinette a la boca y plantando un beso suave en su piel —, pero no de esa manera. Es sólo que ahora Colette está a salvo, lo mismo que Juleka —añadió al ver a su hermana al lado de Rose mientras bailaban tomadas de las manos, dedicándose miradas de reojo.

—Haces que suene horrible —se burló Marinette consiguiendo que Luka cambiara toda su atención hacia ella.

El guitarrista tomó el rostro de su esposa entre las manos y le sonrió acariciándole la piel de rostro con la punta de la nariz, haciéndola suspirar con aquel gesto dulce y cariñoso mientras ella se aferraba a las muñecas de su esposo.

—No, no es horrible. Es sólo que ahora sí ya puedo hacer mi vida tranquilo —confesó a media voz, haciendo a Marinette quedarse sin argumentos —. Toda mi vida cuidé de mi madre y de mi hermana, ahora Louis está de nuevo con la capitana y Juleka y Rose se tienen la una a la otra. Colette se convirtió en una especie de protegida, pero no me necesita más. Adrien y tú están en paz, él está con Kagami. Mi carrera como músico, como profesor del conservatorio, todo está en su lugar. Ahora por fin nos casamos, por todas las leyes, los reptiles saben que eres intocable y no porque necesites mi protección. Sólo falta terminar con el torneo para que nuestra vida sea casi perfecta.

—¿Casi? —cuestionó ella a media voz, considerando seriamente que tanta paz no duraría para siempre, y apartando ese pensamiento de inmediato.

—Lila sigue ahí fuera, tenemos que detenerla. Tienes que ir al templo de los miraculous a arreglar cuentas con tu pasado, y yo debo cuidar París mientras estés lejos.

—Prometo volver pronto, y todo será perfecto —prometió solemne mientras levantaba los ojos en busca de la mirada de Luka, que tenía agua a punto de desbordarse.

—Créeme, Marinette —musitó con intensidad contenida, consiguiendo que la portadora pasara saliva con dificultad —, desde que volviste a mi vida, todo has sido perfecto.

—Te amo, Luka Couffaine —dijo ella con la misma intensidad que sentía en su esposo, sabiendo que aquella era la única verdad a la que necesitaba aferrarse para vivir.

—Ni la mitad de lo que yo a ti —respondió él antes de tomar los labios de su esposa en un beso casto, pero cargado de promesas, de juramentos, de intensidad y de estática.

Ahí sólo estaban ellos dos, prometiéndose amor eterno, prometiéndose que todo estaría bien, que todo saldría de acuerdo a sus planes, que no había destino suficientemente

Muchas veces habían sentido que el destino vendría a arrebatarles todo aquello que les hacía felices, pues esa sensación se había quedado por fin atrás.

No había fuerza suficiente para separarlos o para mermar el profundo amor que se tenían el uno al otro, porque, después de haberse enfrentado a todo para estar juntos, sabían que aquello era más que suficiente para librar cualquier problema que la vida les pusiera enfrente a partir de ahora.

Ese beso pudo darlo Luka a Marinette, libres de los lazos del destino, y, al mismo tiempo, se sentía como si lo diera en nombre de todos aquellos que no pudieron ser felices juntos, porque sin saberlo en ese instante, el beso que el matrimonio Couffaine compartía también servía para redimir el amor imposible de tantos otros portadores a lo largo de sus vidas, un beso que Evan y Claire no pudieron compartir, un beso que pudo condenar a Alisha y a Yamir, un beso que separó a Fiorella y Breuer, y aunque la lista podría haber seguido y seguido, todos aquellos espíritus, ecos de un pasado sombrío, se desvanecieron para dejar que fuesen Luka y Marinette los que consumaran la felicidad que ninguno de los demás pudo concebir para sí mismos.

Que fueran felices, que lo merecían, que podían serlo sin importar lo demás. Que construyeran su propio futuro sin mirar atrás.