¿Por qué escribir un libro acerca de la diversidad sexual? Creo que la verdadera pregunta es: ¿por qué no? A ella, como cualquier escritor de vocación, se le da bien redactar, meterse en la piel de los personajes, dotarlos de un estilo único y preciso para cada uno. Cómo en su novela "Retazos del Alma", la cual fue publicada después de mucho intentar, sin éxito mandarla a editoriales de renombre. Su padre le había dicho que siguiera picando piedra, esa vez fue la última vez que se desanimó tanto que pensó en rendirse. Y déjenme decirles, que agradezco que no haya tirado la toalla.
Conocí a la señorita —le molesta tanto ese mote que encuentro gracioso el nombrarla así, perdón querida— Izumi en una tarde de octubre del 2000. Su falda larga daba más la impresión de una ejecutiva que de una soñadora empedernida como se describió a sí misma; sin embargo, al percartarme de su exótico peinado, me di cuenta que ella era lo que era. El que no la aceptara se podría ir muy lejos. Por supuesto no siempre fue así. Aunque siendo honesta me cuesta trabajo imaginarme a una niña asustada, a una adolescente reprimida muerta de miedo por encajar en una pieza del puzzle que no embona.
Ahora se es fiel a sí misma y quisiera que aquel que lea estas palabras se atreva a serlo algún día. Tenía un anillo en el dedo anular izquierdo, me sorprendió; pues los hombres no suelen sentar cabeza con una mujer tan independiente.
Todavía recuerdo su cara al preguntarle sobre su esposo. «Tengo un compromiso conmigo misma y una promesa con alguien que espero y se cumpla», me dijo sonriente. Ella me presentó a Shi, de lo cual siempre le estaré eternamente agradecida. Shi, para el lector curioso; es mi persona favorita.
Otra de las cosas por las cuales esta mujer es especial es porque logró ser escuchada y no sólo eso, dio voz a la diversidad sexual como nunca. En los treintas —año en el que transcurre esta novela— era común, y como sigue ocurriendo actualmente en muchos casos, que los homosexuales, las lesbianas y; por último y no menos importante: bisexuales, fueran escondiéndose, con el delirio real o imaginario que no podrían ser quienes son. Qué no podríamos ser quienes somos.
Claro que también influyó en su vida el haberlo conocido a él. Nunca entenderé la fascinación que encontró en alguien a simple vista tan estoico. Por supuesto que Shi tampoco se lo explica, pero lo comprende. Porque en el fondo sin él no se hubiera atrevido a hacer lo que ha hecho hasta ahora.
Dicen que el amor verdadero es aquel con el que puedes ser, sin pretensiones, sin medias tintas en el caso del "Y el chico que vestía de kimono" aplica en la relación entre Eren y Dani. Un amor incondicional que trasciende las normas convencionales. Ah, ¡el amor! Ese sentimiento que no se puede esconder ni inspirar al rogar. Creí que eran promesas vacías que se hacen cuando la quieres meter. No, esto nunca fue el caso. El deseo y el amor se van transformando. ¡Qué aburrido sería todo si se mantuviera igual! ¡Qué aburrida sería la vida si a todos nos gustara lo mismo! ¡Y definitivamente yo no querría vivir en un mundo así de soporífero!
Prólogo de "Y el chico que vestía de Kimono" Marzo, 2003
Tsunade Senju
Directora Ejecutiva de IGLA World para Latinoamérica y Caribe
