Ranma ½ y todos los personajes son creación de Rumiko Takahashi

El joven de cabellos negros podía sentir que inevitablemente la sangre le hervía. Incluso le punzaban las orejas dado el subidón de calor interno al contemplar la escena. Los nudillos se le veían blancos de tan apretados que tenía los puños. La observó recibirlo con una de esas sonrisas que tanto le fascinaban. Claro está que le encantaban esas sonrisas siempre que estuvieran dirigidas a él y no a otro hombre. Y menos a la única persona que consideraba podría arrebatarle a su prometida sin problemas.

Por su parte, el jovencito de ojos morados lo miraba de reojo. Hacía años que no se habían visto y las circunstancias en las que estaban ahora le parecían intrigantes. Al no comprender muy bien lo que sucedía, se limitó a mirar a Akane con aquel muchacho cuyos pensamientos le habían llamado sobremanera la atención. Él era el único en el mundo que había podido escuchar brevemente aquellas palabras "Akane, es mi oportunidad para decirte lo que siento por ti".

Vio lo mismo que había notado Ranma: una actitud especialmente cordial y feliz de ella al mostrar esa linda sonrisa. No podía saber cuál era la expresión de su acompañante ya que quedaba de espalda a ellos, pero sí podía notar en Akane un singular gusto de tener a esa persona cerca. Satori se pasó el antebrazo por la frente para quitarse lo que tenía de sudor en la frente. El clima seguía siendo abrumadoramente caluroso. Ahora comprendo la preocupación de Ranma. Akane le tiene mucho aprecio a esa persona, ella siente alegría al verlo, no le es indiferente… Satori analizaba lo que detectaba de la mente de aquella pareja. Por otra parte, ese sujeto se ve muy seguro de lo que siente por Akane… a este paso él…

El chico que podía leer la mente salió de sus propios pensamientos al notar que la pared crujía bajo el puño enterrado de su acompañante. Lo miró un poco sorprendido pero el azabache tenía la vista clavada en Akane, su mirada dejaba ver una verdadera molestia.

-Aaah… ahora entiendo. Él se llama Shinnosuke y Akane le salvó la vida como deuda porque él la salvó antes, ¿no es así? -dijo triunfal el más joven, leyendo los pensamientos de Ranma, en realidad de los tres "adultos" -pero qué cosa más tier… -se detuvo para no seguir sus bromas, ya que el aura combativa de Ranma emanaba y brillaba alrededor de su cuerpo. Era de un rojo intenso y Satori podía sentir el aire pesado en ese espacio que estaban compartiendo mientras espiaban.

No entiendo que hace ese sujeto aquí, Akane no le debe nada porque ya están a mano, ¿qué más quiere?... Ranma no podía dejar de pensar en que nada tenían que hacer juntos. Se debatía entre salir a su encuentro y encarar la situación, después de todo si ellos se habían citado Akane tendría que darle una explicación, pero por otra parte sabía que si hacía aquello las cosas podían volverse en su contra muy fácilmente.

-¿Y bien Satori? ¿Qué puedes decir sobre lo que están pensando? -habló por fin el azabache sin apartar la vista de su prometida. No estaba muy seguro sobre cómo proceder y prefirió consultar al chico con ese don especial, pensando en que podría ser provechoso.

-¡Eres un tonto! si tanto te preocupa deberías… -se rascó la cabeza, como tratando de acomodar sus ideas y luego miró seriamente al joven de la trenza, aunque éste seguía sin tener contacto visual con él -¡si tanto te interesa Akane, deberías ir por ella! -le dijo enérgicamente, llamando la atención de Ranma quien al fin lo volteó a ver con ojos entre angustiados y sorprendidos -Ranma deberías ir allá o ese sujeto… -bajó el volumen de su voz y el tono era más tranquilo pero también severo – si no Shinnosuke va a quitarte a Akane… -le soltó al fin aquellas palabras esperando no causar demasiada impresión.

Las palabras que le había dicho el más joven resonaban en su cabeza. Se repetían una y otra vez. Bajó la mirada y el ojimorado no podía saber qué expresión tenía, dado que su flequillo le tapaba pero lo que sí era evidente, es que su aura había desaparecido e incluso sus manos volvían a estar relajadas. Era como si le hubieran arrojado un balde de agua fría. Ni Shinnosuke ni nadie podría llevarse a Akane en contra de su voluntad… eso quiere decir que si él podría quitármela es solamente por una razón… es porque ella…

Satori leía atentamente la mente de Ranma. Era como si le estuviera contando las cosas en voz alta, no había diferencia, así que prefirió esperar a que terminara.

-Ese no es mi asunto… -comenzó a decir el azabache, provocando sorpresa reflejada en el rostro de Satori -…después de todo ella puede hacer lo que quiera, ella es libre de… -se detuvo en tono desanimado -de hacer lo que quiera…

El más joven de los dos tomó al otro por la camisa en modo amenazante y molesto. Lo miró directamente a los ojos y el ojiazul no hizo más que desviar la vista hacia un lado. Era evidente que estaba cometiendo un error del que probablemente se arrepentiría más adelante pero después de todo así era él.

-¡Eres un idiota o qué! Ranma, el orgullo no vale la pena… ya deberías haber aceptado tus emociones desde aquella vez en que los conocí en el dojo, ¡no puedo creer que sigas siendo un cobarde! -Satori no pudo contener sus palabras y emociones.

-Ella sabe lo que hace… -Ranma seguía sin verlo y quitó el agarre del muchacho para luego darle la espalda -no tengo nada que hacer aquí…

-¡Vete entonces cobarde y deja que ella sea feliz con alguien más! ¡Grandísimo idioootaaaaa! -gritaba con indignación y coraje el chico de los ojos morados, viendo al azabache doblar la esquina y desaparecer de su vista.

Ranma sin saber cómo, se acercaba hasta la pareja que había estado espiando. Su intención era irse lejos de la escena pero sus pasos le habían traicionado acercándolo hasta allí. Se paró justamente hasta quedar frente a una Akane que lo miró con evidente sorpresa.

-Ranma -pronunció Akane el nombre de su prometido.

Ranma no le respondió, solamente la miraba fija y tristemente. Tenía mil emociones dentro y no sabía qué palabras usar. Llegó a la conclusión de que había cometido una enorme estupidez estando ahí de pie sin tener el argumento ya listo pero no pudo evitar dejarse llevar por sus impulsos. Su mirada seguía fija en ella a pesar de que el indeseado hombre que la acompañaba se encontraba mirándolo.

-Ranma ¿qué haces aq...

-Akane -la interrumpió el azabache y luego la recorrió con la vista -¿sabes? Te ves muy bien, nunca te había visto vestida así -comenzó a decir con algo de seguridad y celos -debí imaginar que estuviste planeando tu cita desde hace tiempo -la miró un poco más fríamente. Ranma notaba que su prometida no sabía qué decir, pues estaba callada mirándolo aún con aquellos ojos hermosos y más abiertos de lo común.

De pronto no pudo seguir viendo el rostro de Akane porque ese "sujeto" se había puesto en medio de ellos, tapándole la vista por completo.

-Quien quiera que seas la estás molestando -le habló seriamente Shinnosuke.

-¡Já! -sonrió con sorna el azabache -Tu memoria nunca ha sido buena pero sí conveniente para ti ¿no es así? -le dirigió una mirada llena de enojo.

-No entiendo de qué estás hablando pero no permitiré que la incomodes... -le amenazó el castaño y extendió un brazo en modo protector para que no se acercara a la chica, cosa que hizo aumentar la ira del azabache. ¿Quién era ese sujeto para interponerse entre su prometida y él?

-Shinnosuke… -se escuchó la angustiada voz de Akane quien dirigió una seria mirada al joven de cabellos negros -Ranma, eres un tonto, no tienes porqué reaccionar así, solamente estábamos platicando -la chica le reclamó con evidente molestia.

-No soy ningún estúpido Akane, puedo darme cuenta de cuánto te interesa este sujeto -miró con odio al castaño.

-Es verdad... -interrumpió la discusión el joven de ojos azul oscuro- Akane está interesada en mí pero no es su culpa sino la tuya -le señaló con un dedo índice sentenciadoramente.

-¡Tú no te metas en esto! ¡Nadie pidió tu maldita opinión! -le gritó Ranma, sin poder contener más su ira. Quitó la mano que lo señalaba golpeándola con el dorso de su mano -Si vuelves a meterte voy a tener que callarte esa gran boca que tienes -amenazó fríamente, tanto que puedo ver a Akane llevarse las manos a la boca. Dio un pasó en dirección a su prometida para encararla pero el cuerpo rígido de Shinnosuke se lo impidió.

-Te dije que la dejaras en paz, ¿acaso no entendiste? -la voz del castaño también denotaba exasperación.

Ranma no le respondió. Sencillamente le lanzó un golpe a la cara, haciendo que su puño se quedara atrapado en la mano de su contrincante, quien le lanzó otro golpe y el azabache lo esquivó hábilmente.

-¡YA BASTA RANMA!

Los dos se quedaron quietos en cuanto escucharon la voz de la peliazul. Hubo un momento de silencio, nadie se movía ni decía nada hasta que el azabache quitó su postura de combate y se colocó erguido y mirando fijamente a la chica.

-¡Qué fácil no Akane! Siempre defendiendo a otros… siempre defendiendo a este -miró a ambos -ya no es ningún débil puesto que le salvaste la vida, ¡así que ¡deja de meterte boba! ¿no entiendes que hago esto por ti?

-¿De verdad eso piensas? -le preguntó Akane con tono molesto y sarcástico -Lo haces por ti Ranma, porque eres un egoísta -le reclamó la peliazul.

-Dices que soy un egoísta ¿y qué me dices de ti? -el volumen de su voz era cada vez más alto, llamando la atención de las personas en la calle -eres tan egoísta que nunca fuiste capaz de decirme que querías estar con él -señaló a Shinnosuke, quien los veía tranquilamente pero atento a intervenir.

-No lo metas en esto, Shinnosuke ha sido muy amable y comprensivo, ¡cosa que tú jamás harías!

-¡Lo he sido pero eres una ingrata! Y además… -Ranma no pudo seguir.

Ella comenzó mostrar lágrimas en sus ojos. Aquella mirada estaba llena de resentimiento y tristeza. Eso lo desarmaba.

-El único egoísta aquí eres tú… Saotome… -las palabras de Akane eran frías y dolidas, provocando la palidez del azabache -fuiste tú quien se arrepintió de sus palabras, fuiste quien egoístamente terminó con la boda… -las palabras de ella eran pausadas, cargadas de sentimiento y las lágrimas no paraban de salir -así que dime… ¿quién es el egoísta?

Él no dijo nada, bajó la mirada completamente derrotado.

-Ranma… -ella le llamó con un hilo de voz pero había cierta seguridad -ya no quiero ser más tu eterna prometida. Esto se acabó… -eso lo sacó de sus pensamientos y la miró con un inmenso miedo a los ojos.

-Akane espera… no tienes que… -intentaba hablar con ella pero las palabras no salían.

De pronto el castaño se acercó hasta la joven que lloraba y que se cubría el rostro con las manos. La abrazó en modo protector, pero esto ya no causaba nada en el chico de la trenza que miraba atónito la escena. Quería llorar, quería gritar, quería golpear a ese sujeto pero estaba congelado. Los observó abrazarse, ella hundía la cara en aquel pecho y se resguardaba. Ahora Akane estaba muy lejos, frente a sus ojos la sintió tan lejos e inalcanzable. Una solitaria y cálida lágrima resbalaba por el rostro de un destrozado y silencioso Ranma.

-Akane... ¡Noooo! -comenzó a gritar.

El grito lo hizo abrir los ojos. Su corazón latía tan rápido y fuerte que tuvo que llevarse una mano al pecho porque sentía que se le saldría de un momento a otro. Se limpió el sudor de la cara con su otra mano. Le tomó varios segundos darse cuenta de que estaba sobre una banca. Un suave viento le refrescó pero también provocó un escalofrío que de alguna manera le ayudó a ubicarse. Miró a su alrededor. Estaba en lo que parecía ser un parque.

-¡Vaya! Hasta que despiertas -le dijo de forma burlona Satori, mientras lo veía un poco socarrón, sentado en la rama de un árbol que se encontraba a un lado de la banca donde descansaba el azabache.