Ranma ½ y todos los personajes son creación de Rumiko Takahashi
Durante todo el camino Akane llevaba de la mano a su prometido, sin darse cuenta de la mirada curiosa que él depositaba en ella a su espalda. La joven Tendo se sentía particularmente animada, fresca, sin saber muy bien la razón, en su interior tenía la sensación de que sería un día diferente. Ranma, por su parte, no tenía muchos pensamientos en mente, salvo observar la ahora larga cabellera de ella. El recuerdo de su cabello corto quedó en algún lugar. Sin embargo, ni siquiera él podía negar que ella lucía bonita con su cabello corto o largo: ella era bonita y ya.
-Creo que aquí está bien -dijo ella y soltó la mano del joven, cosa que a él le pareció casi un acto decepcionante, o al menos así lo sintió para su sorpresa.
Akane se sentó con gesto animado, tomó la caja de helado de las manos de su prometido y se dispuso a acomodar todo para comerlo. El artista marcial no había pronunciado palabra alguna, de hecho, se había quedado como una estatua, observando a la joven mujer y le parecía que algo en su interior se removía sin poder evitarlo. Ahora notaba un calor en sus manos y podía distinguir los latidos fuertes de su corazón e incluso el ritmo era un poco más acelerado de lo normal. Claro, podría pensarse que era causado por haber corrido momentos antes, y así es como quiso explicarlo en su mente.
-¿Ranma? -le llamó con curiosidad -¿no vas a sentarte?
-Ah, sí… -con paso lento se acercó hasta su lado en la banca y se sentó a una distancia bastante amplia.
Akane tuvo que parpadear varias veces, como si eso le ayudara a comprender lo que sus ojos veían. Estaba ahí, frente a sus ojos, el chico más engreído que hubiera conocido jamás con una cara sonrojada, la mirada agachada y con las manos juntas aprisionadas entre las piernas. Si no supiera que era Ranma Saotome habría jurado que se trataba del hombre más tímido y nervioso de todo Japón. La distancia que él había colocado entre ambos era exagerada y contrastante para la familiaridad que ya se tenían desde hace algunos años. Akane decidió recorrerse un poco para estar lo suficientemente cerca y así poder extenderle el helado que le había comprado, pero justamente cuando ella se acercó, Ranma dio un brinco en su lugar y acto seguido comenzó a mover repetidamente una de sus piernas.
-Ranma, ¿te encuentras bien? -preguntó ahora alarmada al notarlo así.
Él solamente asintió con su cabeza, aunque su movimiento era extraño, como si su cuello se hubiera convertido en piedra y le impidiera mover la cabeza. Akane soltó una risa nerviosa, absolutamente segura de que algo no andaba bien con el pelinegro, pero decidió no incomodarlo. Extendió su mano para darle el helado.
-Ten Ranma, elegí un nuevo sabor para ti, pude haber traído tu favorito, pero me pareció que podríamos probar algo diferente esta vez -sonrió para él.
No me sonrías así boba… el azabache, al verla sonreír sintió que los nervios se disparaban al cielo. La clara señal de esto eran sus manos entre temblorosas y robóticas que se estiraban torpemente para alcanzar su helado. La escena era tan lenta que ella podía seguir con curiosidad el movimiento de las manos de su prometido. Finalmente, esas manos llegaron al helado y se retiraron igual de nerviosas hasta llegar a la cara de su dueño.
¿Qué le pasará a Ranma? Esta muy extraño. Pensaba ella mientras veía que él no había dicho nada y que tampoco daba un solo lametón a su helado. Optó por hacer de cuenta que no pasaba y comenzó a comer.
-¡Ay, pero qué delicia! -expresó con entusiasmo la peliazul -el sabor es muy diferente y único.
Mientras ella estaba completamente concentrada en su postre, el joven azabache la miraba sin dar crédito. Esa distraída no se ha dado cuenta de que estamos aquí solos, en un parque, comiendo helado, bajo un día agradable de sol… co-como en u..un… una ci-cita, ¡una cita Akane! Se torturaba en su mente pensando en que estaban en una aparente cita, con sus nervios a flor de piel y cavilando en lo particularmente atractiva que su prometida se veía en ese momento. Sin embargo, el verla en una actitud tan relajada, casual y hasta normal, le causó una mezcla de sentimientos, entre tranquilidad, frustración y decepción. Fue hasta que la escuchó hablar acerca del sabor del postre, que él se dio cuenta del color extraño del helado y lo probó.
-¡Vaya! Sabe muy bien, realmente es un sabor único -expresó finalmente.
-¡Lo es! Ahora entiendo por qué a Shin y a su abuelo les va excelente con este fruto tan particular.
Al escucharla hablar de Shinnosuke el pelinegro tragó y comenzó a toser sonoramente.
-¿Ranma estas bien?
-Sí estoy bien, repentinamente me supo extraño el helado pero debo admitir que tiene un buen sabor en general aunque no es la gran cosa… -expresó molesto y evitando la mirada de ella, gesto que hizo reír por lo bajo a la peliazul, sabiendo que estaba mostrando celos su chico de la trenza.
Hubo un momento de silencio entre ambos, silencio que solamente se veía interrumpido por el viento en la copa de los árboles, el canto de las aves o las voces de la gente que caminaba por el lugar. El ambiente se había relajado muy agradablemente, incluso para el artista marcial que minutos antes era un manojo de nervios.
-Ahora que me fijo bien, este fue el parque donde nos reconciliamos y me obsequiaste un ramo de rosas -sonrío alegre ante el recuerdo.
-Am… sí, aunque en realidad esas rosas eran una venganza para Nabiki -confesó luego de tantos años.
-¿Qué cosa? -preguntó ella con sorpresa.
-Sí… bueno… jejeje -idiota que soy, tan tranquilos que estábamos -es decir ella fingió ser una buena prometida y consentirme y yo caí en la trampa, solamente quería obtener dinero, ya sabes cómo es ella.
-¿Y te decepcionaste porque te gustaba su trato y eso te hizo sentir humillado? -preguntó con notoria molestia la joven Tendo.
-Sí, es que… yo… es decir ella no me gusta es solo que bueno yo me sentí engañado y… -trataba de explicarse pero ciertamente ni él sabía qué estaba diciendo ni lo que en aquel momento había sentido. Y ahora ¿cómo arreglo esto? Se preguntaba cuando observó que Akane se levantó de su lugar y se alejó de la banca donde estaban.
Ella tiró la basura en un cesto. Se estiró extendiendo los brazos hacia arriba y luego de dar un suspiro se acercó hasta quedar justamente frente a su prometido, cuyo rostro reflejaba un evidente temor hacia lo que ella pudiera hacerle.
-Yo, Akane, perdóname, haré la técnica del tigre caído si es necesario…
-Basta Ranma no tienes que disculparte, de hecho, soy yo quien te humilló al haberte entregado con mi hermana por un arranque de celos que tuve y por haber cedido a sus juegos sucios -en ese momento su aura comenzó a arder, provocando que el azabache sintiera temor de lo que pudiera pasar por eso.
Akane, con su mano formando un puño, recordó con mucho pesar lo que sintió en aquella ocasión. Ranma estuvo a punto de tranquilizarla cuando de pronto la rueda de una bicicleta cayó sobre su cabeza, dejándolo tumbado con la cara enterrada en el pavimento.
-¡Ni hao, Ramna! ¿Te gustaría salir conmigo? -le dijo melosamente la mujer de morados cabellos.
-Sha-shampoo bájate de mi cabeza -se quejó el azabache.
-No, hasta que aceptes salir conmigo -sonrió satisfecha y miró de reojo a la chica Tendo -Akane, qué sorpresa. No sabía que estabas aquí -se burló.
-Descuida Shampoo, yo tampoco me di cuenta de que habías llegado -respondió lo más amable y casual que pudo, tratando de ocultar su molestia y se acercó a Ranma que aún estaba bajo la bicicleta -de hecho, lamento decirte que Ranma está ocupado y no podrá salir a una cita, ¿verdad Ranma? -preguntó serenamente a su prometido y se agachó para darle una mano y ayudarlo a incorporarse.
Su reacción y las palabras que había usado causaron una fuerte impresión tanto en la mujer china como en el artista marcial. ¿Con qué te sientes muy segura no Akane? Se preguntaba dentro de sí la china planeando su siguiente movimiento para sacar de su "tranquilidad" a la Tendo, tomándoselo como un reto. Por su parte, Ranma pudo notar las intenciones de la mujer que aún le aplastaba y no se dio cuenta de que apretaba un poco más la mano de su prometida que intentaba ayudarle a salir. ¿Qué debo hacer ahora? Vamos Ranma piensa rápido.
-¿No es así, Ranma? -la voz de su prometida interrumpió sus pensamientos.
Aquellos enormes ojos claro-oscuros y contrastantes con su blanca piel le sonreían genuinamente. Tenían un brillo fresco y no parecía estar temerosa de la respuesta retadora que pudiera dar la pelimorada. Completamente perdido en los orbes de su prometida se incorporó sin saber si Shampoo había hecho a un lado su trasporte o si él mismo había usado algo de fuerza para apartarla.
-Ssí, lo siento Shampoo estoy ocupado -respondió confiadamente sin dejar de ver los ojos de Akane.
La furia que desató su respuesta en la otra mujer no se hizo esperar y sacando de quién sabe dónde, apuntó a la peliazul amenazadoramente con dos enormes bomboris y adoptando una posición de pelea le dijo:
-No sabía que Akane Tendo hacía sucios trucos de magia en mi airen y como su prometida que soy voy a liberarlo, ¡pelea Akane! -amenazó a la menor de las Tendo.
Ante aquello de inmediato Ranma se colocó en medio de ambas chicas.
-Esto es un malentendido Shampoo, nadie me ha hecho hechizos o magia. Escucha, qué te parece si mejor otro día yo-
-¡Un momento Ranma! -le interrumpió Akane -no es necesario que hagas ofertas de ningún tipo, ya va siendo hora de que resolvamos asuntos pendientes -le dijo mientras se colocaba frente a él para quedar cara a cara con la mujer que le retaba -Vamos Shampoo -dijo con media sonrisa y en posición de defensa -acepto tu reto…
