Ranma ½ y todos los personajes son creación de Rumiko Takahashi
La tarde calurosa y apacible imponía su quietud en las calles de Nerima. La mayoría de los locales de helado se encontraban llenos de gente que buscaba refrescarse un poco y el ambiente romántico no se hacía esperar ya que muchas parejitas caminaban tomadas de la mano. Dos lindas mujeres caminaban con algunos insumos para la comida, pues se acercaba la hora en que las familias se reunían para consumir sus alimentos.
-Vaya, las calles se ven bastante solas -comentó Kasumi.
-Pues claro, es natural que con este clima la gente no quiera salir de casa -dijo con aburrimiento Nabiki.
No es que a Nabiki le incomode acompañar a su hermana mayor pero ciertamente las cosas relacionadas a los deberes del hogar no eran lo suyo. Si le daban a elegir entre quedarse a leer una revista y ver algún programa tonto en la televisión, y el salir a comprar comida, evidentemente optaba por no salir de casa.
-Me pregunto si Ranma habrá encontrado a Akane, no es bueno que ella ande por ahí sola -dijo con preocupación la mayor de las Tendo y colocó su mano libre sobre la mejilla, dejando notar su emoción.
-Tranquila Kasumi, ella está perfectamente bien acompañada de Ranma, te lo aseguro -le respondió con toda confianza, sabiendo de buena fuente, o sea cierto chico que lee la mente, que los dos tímidos prometidos-enamorados estaban juntos.
Kasumi miró a su hermana y sonrió. Conocía a la perfección cada una de las expresiones de sus dos pequeñas hermanas. Eran para ella una especie de hijas adoptivas aún cuando la edad que las separaba era prácticamente nada, pero desde la muerte de su mamá, Kasumi Tendo adoptó la firme convicción de que ella les cuidaría como lo que era, una hermana mayor amorosa y comprensiva. Así pues, era obvio que Nabiki había tramado algo que resultó en que su pequeña Akane y el disperso de su futuro cuñado estuvieran juntos paseando por ahí. Espero que disfruten de este bello día y que Ranma cuide de Akane.
Desviaron sus pasos para entrar a un local más y así terminar de comprar los últimos elementos de la lista que llevaba la mujer de castaña y larga cabellera. En eso estaban cuando la de cabello corto escuchó a un par de jóvenes conversando en la entrada del local.
-Toshiro, ¿escuchaste el lío que se hizo en el parque del laberinto? -preguntó uno.
-¿Te refieres al encuentro entre las dos hermosas chicas? Por supuesto que sí, estuve a punto de ir pero quedé en ver una película con mi hermana menor y me espera en casa -respondió el segundo.
-Pero que buen hermano eres -le da una palmada en la espalda -no te preocupes, yo iré a echar un ojo y después te diré cómo estuvo- resolvió el primero con expresión pícara.
-¡Ey, chicos! -gritó un tercero que llegó a toda prisa y respirando agitadamente -No me lo van a creer pero… -aún respirando con trabajo les decía -en el parque -toma aire -¡en el parque está Tendo sensei enfrentándose una de las acosadoras de Saotome sensei! -gritó emocionado.
-¡¿QUÉ DIJISTE?! -gritaron sorprendidos al unísono.
-¡Nuestra bella Tendo sensei en un enfrentamiento en público! -dijo uno.
-¡En un combate real! -se emocionó el segundo.
-¡Con una ropa que no es su uniforme! -exclamó el que había visto todo.
Las mejillas de todos se encendieron en un notorio rojizo y lloraban como quien ha recibido la noticia más maravillosa de toda su existencia; acto seguido corrieron a toda prisa para ver con sus propios ojos lo que ocurría.
Ni tarda ni perezosa Nabiki ya estaba enviando un mensaje por celular a su informante clave, quien seguramente aún se encontraba cerca del lugar. Suspiró mostrando su frustración y pesadez al enterarse de lo ocurrido. Parece que dejar que esos dos tengan un momento privado es mucho más complicado de lo que pensé… pensaba la mediana de las Tendo mientras guardaba su teléfono. En ese momento se acercó Kasumi, ya lista con las cosas. A Nabiki le comía la ansia por ir a ver y de ser posible tomar algunas fotos que pudieran ser útiles para la recaudación de fondos de la familia; o para extorsionar como le diría Ranma. Pero al ver la expresión sonriente de su hermana mayor y sus manos ocupadas cargando las bolsas con comida no pudo más que resignarse a la idea de ir a casa en lugar de ver lo que ocurría con Akane y Ranma. Ni hablar, tendré que encargárselo también a Satori. Cuento contigo.
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Las dos chicas se miraban retadoramente y sus labios dibujaban una sonrisa que también dejaban ver el ánimo del momento. El ambiente se sentía más fresco y pareciera como si el viento alrededor de ellas se intensificara aún más, moviendo sus largas cabelleras. Tanto Akane como Shampoo no me movían aún de su lugar, ni cambiaban en sus posturas físicas.
Por el lugar se hallaba gente transitando y algunos comenzaron a quedarse ahí con una mirada curiosa; se detenían para observar a las contendientes. En un breve momento ya se había acumulado un grupo de observadores y los rumores entre los varones más jóvenes no se hicieron esperar, pues estaban admirando la belleza de las dos mujeres. El momento era de tanta expectación que nadie se atrevía a hablar de manera normal sino que por lo bajo comentaban.
-¿Qué estará pasando? -preguntó un hombre
-¿No es esa la hija de Soun Tendo? -se escuchó la voz de una mujer.
-Sí… y ¿no es esa la nieta de la anciana dueña del restaurante chino? -respondió otra mujer.
-¡Mira abuela! Ella es mi maestra en el dojo Tendo -se escuchó la tierna voz de un niño.
Por su parte, Ranma estaba tan sorprendido que no había reaccionado todo ese tiempo. Miró a su prometida y luego a Shampoo y se dio cuenta de que la situación era realmente seria, mucho mas de lo que le habría gustado advertir. Rascó nerviosamente su cabeza.
-Vamos chicas, por qué no mejor nos calmamos -sonreía inquieto y nervioso se colocaba en medio de las dos -no es necesario hacer esto
-Airen, hazte a un lado. Shampoo te sacará del hechizo de esta mujer y serás libre para estar conmigo –la soberbia se notaba en su rostro y el tono de su voz.
-¡Já! Shampoo, has estado tanto tiempo usando sucios trucos para hacer las cosas que quieres que piensas que otras personas son iguales a ti jaja pobrecita -le dijo Akane tranquilamente.
-¡Yo nunca he usado sucios trucos con Ranma! -respondió con enojo -Yo simplemente he tratado de abrirle los ojos para que sepa que soy yo la mujer que lo ama.
-Claro, si abrirle los ojos es ponerle un hilo rojo en el dedo, obligarlo a abrazarte si estornudas y quien sabe que cosas más…
El murmullo de los espectadores era cada vez más notorio y había reacciones diversas ante el diálogo de las contendientes. Incluso a Ranma le pareció escuchar las voces de algunos de sus alumnos del dojo y, efectivamente, ahí estaban entre la multitud; lanzando vítores hacia Akane. También pudo observar que los varones, en su mayoría, tenían expresión de tontos, casi babeando al ver a las jóvenes y otros tomaban fotografías. Eso le hizo recordar las prendas con las que estaba vestida su prometida. Rápidamente giró su cabeza para mirar a su chica, porque era suya, su prometida. Estos pervertidos son unos descarados, y Akane es una boba distraída, ¡¿qué no se da cuenta que todo mundo la está mirando?!
¡Esto se acabó! -grito el joven Saotome al tiempo que se acercaba a su prometida y la tomaba firmemente por una de sus muñecas.
-Suficiente Akane, vámonos. ¿Qué no te das cuenta de que estás haciendo un espectáculo?
-¿Qué dijiste? -ella pasó de la sorpresa de su agarre a una molestia por sus palabras -Yo no estoy haciendo nada, ella es quien empezó -se suelta del agarre de su prometido -Además no estaré tranquila hasta no ajustar cuentas, ya me cansé de que arruinen siempre mi día pero esto se acabó -dijo con toda seguridad mirando a la pelimorada.
-Como quieras, por mí está bien -le apuntó Shampoo -de cualquier forma, no voy a dejar que te escapes Akane, Ranma es mío y te quitaré del camino -amenazó a la Tendo.
-Pero qué ridiculez, él ya está grandecito para decidir, lo único que quiero es que nos dejes tranquilos.
En ese momento, a Ranma le pareció que la voz de su prometida era diferente. Akane siempre había sido una chica muy segura y comprometida con sus retos. Jamás la había escuchado acobardarse salvo en aquella ocasión en la que no podía aprender a nadar con las clases de su loco director de preparatoria. Sin embargo, la observó por un instante, atónito y maravillado por la enorme seguridad y fortaleza que ella irradiaba. Le dolió en su corazón admitir que tal vez no era tan diferente de aquellos pervertidos que estaban observando, pues era innegable que ella lucía muy bien. Bastante bien para su preocupación y celos. Luego cayó en cuenta del rostro de la otra chica, esa mujer que había decidido quedarse en Japón solamente para conseguir casarse con él. Entonces Ranma advirtió que verdaderamente el asunto era serio, pues Shampoo dejaba ver en su mirada parte del desprecio que sentía hacia su prometida. Debo persuadirla de continuar pensó Ranma, al tiempo que sentía su garganta seca.
-Akane por favor -Ranma la tomó, pero ahora de su mano, con un apretón que dejaba ver su tensión.
-Ranma… - la peliazul estaba sorprendida ante ese gesto.
El corazón de Akane se agitó ante el agarre de su prometido. Vio en sus profundos ojos azul grisáceo una genuina preocupación por ella. De alguna forma estaba disfrutando el momento, siendo ella la retadora esta vez, convencida de dar una buena pelea e incluso poner en claro que no era una chica débil y fácil para humillar y derrotar. Sin embargo, la acción del pelinegro era una clara señal de que las cosas se habían tornado incluso peligrosas para ella. Pero esto también reflejaba que, para él, ella seguía siendo la más débil de todas, la que no podía dar la talla ni como artista marcial ni como una prometida digna. Esta idea le pesó en su corazón. Pero antes que pudiera decir algo Shampoo aprovechó el momento, y con astucia atacó a la Tendo, motivada por un arranque de celos.
Gracias a sus reflejos Akane logró esquivar el primer golpe, siendo Ranma quien salió proyectado, atravesando algunas paredes verdes del laberinto del parque, quedando fuera del escenario de pelea. Esa Shampoo tramposa aprovechó nuestra distracción, cómo puedo ser tan idiota. Pensó para sí mismo mientras dejaba de viajar a causa del golpe que lo mandó lejos.
-¡Maldición! ¡Akane! -gritó desesperado y en cuanto se incorporó saltó por encima de los muros verdes hasta llegar nuevamente al lugar del encuentro.
Su corazón latía rápidamente. Observó que Shampoo se veía sonriente y con una mano extendida hacia Akane, apuntando con una ¿lanza? De inmediato fijó su vista en la chica de cabello azulado. Ranma sintió que un rayo le atravesaba de pies a cabeza, sus sienes palpitaban y en un acto reflejo cerró sus manos en puños. Pues he aquí que su prometida, su siempre dulce y terca Akane, tenía un hilo de sangre en su rostro…
