Aunque no pudo dormir esa noche, Frisk se levantó temprano con la determinación de hacer grandes cosas este día. Se había propuesto ir al resto del underground en busca de trabajo con el fin de poner de su parte en lo que ahora era su hogar.
Por mucho que le doliera que había un monstruo que dudaba completa y justificadamente de ella, procuró mantener su mente estable para seguir en lo que consideraba una nueva oportunidad de vida.
Con gran apetito dado que no había cenado gracias a su visita inoportuna, desayunó precipitadamente y se arregló para comenzar la aventura de este día prometedor para ella.
No contaba con que el esqueleto ya la esperaba en la entrada de las ruinas.
-Hey –Sans le sonrió tranquilamente, como si lo de anoche no hubiese pasado nunca.
-Ho-hola… -frisk se cuestionaba si debía avanzar o no. -¿Qué haces aquí?
-Es mi trabajo ¿lo olvidas? –Al notar los nervios de la humana, continuó diciendo –Ser un centinela en esta zona.
-Oh… ya veo.
Finalmente optó Frisk por continuar caminando, ignorando lo estático que se encontraba Sans frente a ella. Avanzó sin verlo directamente, sin embargo notaba que la estaba siguiendo calmadamente detrás de ella, como si se tratase de un simple paseo matutino.
De alguna u otra forma esto le trajo recuerdos. Incluso el sentimiento de temor al ser seguida era casi el mismo.
-Es extraño verte levantado tan temprano- Frisk optó por hablar para calmar sus nervios.
-Digamos que… no pude pegar el ojo.
-Ya somos dos entonces los que no pudimos dormir.
-¿Lamentando tus pecados acaso?
Notó la humana el sarcasmo en esa frase. ¿Así que para eso había venido realmente? ¿Planeaba torturarla el resto de su vida dado que no pensaba matarla? ¿Tanto la odiaba?
-Si lo que quieres es saberlo todo, ya te dije que estoy dispuesta a contártelo.
Frisk dio un respingo cuando el esqueleto se le apareció frente a ella repentinamente con esa mirada que a cualquiera le ocasionaría pesadillas.
-¿Y eso es lo que pretendes? –dijo sombríamente- ¿Engañarme para calmar las cosas y luego acabar con todos?
-Ya te dije que no mataré a nadie.
-Si claro…
-¿Qué tengo que hacer entonces para que confíes?
-¿Por qué habría de confiar en ti?
La humana lo pensó un poco antes de responder.
-Tienes razón… No puedo pedirte que confíes en mi si tienes tus razones –continuó caminado sobre la nieve –Después de todo tu no confías en nadie.
Sabía que había dado en el blanco, y más cuando notó que había dejado de seguirla con eso. Queriendo quitarse ese mal paso de su día, sacudió su cabeza, tomó aire y se adentró en el pueblo de Snowdin.
-HUMANAAAAAAAA!
Con gran euforia, el menor de los esqueletos al nomás verla, se había abalanzado sobre ella y cargándola con gran felicidad.
-SABÍA QUE VENDRÍAS!
-Hola Papyrus, veo que te levantaste temprano.
-EL GRAN PAPYRUS SIEMPRE ESTÁ PREPARADO PARA CUALQUIER COSA QUE SE PRESENTE –dijo con orgullo y una gran pose, cosa que sacó una sonrisa a la humana –ADEMÁS, ANDO EN BUSCA DE MI HERMANO ¿LO HAS VISTO?
-Yo… De hecho si lo vi hace poco.
-¿EN VERDAD? ¿DÓNDE?
-Estaba haciendo su trabajo de centinela.
-¿QUÉ? PERO… -gruñó como si le molestara algo de eso, cosa que la desconcertó ¿desde cuándo se molestaba por saber que su hermano mayor trabajaba? –POR PRIMERA VEZ QUE INTENTA TRABAJAR BIEN Y EL MUY TONTO LO HACE MUY MAL.
-¿A qué te refieres?
-EL REY ASGORE HA MANDADO UN NOTIFICADO DE QUE PAUSEMOS TODA GUARDIA Y PUZZLES HASTA NUEVO AVISO.
Frisk no tardó en analizar todo ello y notar que la razón por la cual se le había presentado frente a ella había sido porque la consideraba aún más peligrosa sin vigilancia y trampas, por lo que seguramente había optado por vigilarla de igual manera. La inseguridad que tenía sobre ella la aplastaba de alguna manera su optimismo.
-Hey ¿Qué hay?
Nuevamente sorprendió a Frisk la aparición de Sans frente a ellos. Más le valía acostumbrarse a eso o sino le daría un infarto en algún momento.
-SANS! ¿QUÉ TE PICÓ COMO PARA QUE TE LEVANTARAS TEMPRANO? –Papyrus continuaba teniendo a Frisk en sus brazos –NO ES QUE ME QUEJE REALMENTE DE ESO
-Ya sabes –le sonrió tranquilamente y cerrando un ojo –La emoción de ser un sanstástico día.
-SAAAAANNSSSSS! –Se quejó el menor ante el chiste. –PERO SUPONGO QUE TIENES RAZÓN.
-¿A qué se refieren? –preguntó intrigada Frisk.
-OOHH, NADA NADA HUMANA! –la soltó de los nervios, cosa que hizo que callera en la nieve –OH; LO SIENTO HUMANA.
-Descuida Papyrus, estoy bien.
-Si ¿qué no vez que no se rompió?
-SANS, ESO NO ES GRACIOSO!
-Pero te estás riendo de igual forma.
Tras varios quejidos por parte del menor, finalmente se despidió con una excusa sobre que tenía cosas que hacer y salió disparado hacia sabrá Dios donde, dejando solos a Sans y Frisk con un momento incómodo para ambos. Sin más, optó la humana por continuar.
-¿A dónde crees que vas?
-¿Hacia adelante?
Sans suspiró, nuevamente notó la humana que había ahogado una risa.
-Tengo que llevarte con el rey, es por eso que fui por ti temprano –dijo con un deje molesto –Pero te fuiste sin más.
-Si me hubieras dicho eso desde el principio en lugar de cuestionarme todo el camino habría sido más fácil. –mencionó tranquila, no quería amargarse de nuevo. –Además ¿Por qué tú?
-¿Mi compañía acaso te molesta?
-Digamos que no eres el alma de las fiestas ahora.
-¿Extrañas mis chistes acaso?
-Si.
El esqueleto quedó un tanto extrañado ante la firmeza de la humana. No queriendo doblegarse frente a ella continuó hablado apartando la mirada tratando de verse indiferente.
-Entonces supongo que será una tortura para ti el no poder contar con ellos nunca más.
-Supongo más bien que tendré que tomar yo ese puesto entonces –sonrió simplemente la humana.
-¿Qué?
Por más que Sans la odiara y eso le causara un gran malestar dentro de ella, estaba más que determinada a recuperar su confianza.
-Bueno, iré a la biblioteca.
-¿Pero que no te dije que…?
-Ya que me castigarás quitándome al Sans que todos necesitamos en nuestra vida, supongo que tengo que ir yo por uno.
-No… No te entiendo niña –estaba completamente desconcertado el esqueleto.
-¿Qué no ves? –Sonrió la humana- Ya que te andas levantando temprano ahora, supongo que tendré que ir por un libro sobre cansanscio.
-Eso fue malísimo –dijo el esqueleto, pero una vez más estaba conteniéndose la risa y Frisk lo notaba. Por lo que la motivó a seguir.
-Aunque supongo que ha de estar agotado.
-Pffft… -el esqueleto miró hacia otro lado conteniéndose.
Sintiéndose satisfecha con su leve acto, optó por continuar caminando, ahora que sabía que el rey la buscaba por razón desconocida para ella.
-Espera, espera ¿qué no te dije que tengo que llevarte?
-No te veo moviéndote entonces.
-Vaya modales que tienes ¿es lo que les enseñan en la superficie?
-Sí, supongo que estar hechos mayormente de agua es lo que nos hace ser tan aguados.
-Ja…grrrrr! -
-¿Qué te pasa Sans? ¿Algo te comió la lengua?
-Ya… para niña –lo notaba sudar por su esfuerzo de no reírse y mostrarse serio frente a ella –Andando…
Estuvieron caminando en silencio. Frisk notaba que el esqueleto la encaminaba por zonas casi inhabitadas, como si quisiera de algún modo apartarla del resto de los monstruos. Suponía que después de todo creía que los atacaría en cuanto los viese o algo así como para recurrir algo así. Sin embargo le carecía de toda lógica por un detalle.
-Supongo que te preguntarás porque estamos caminando en lugar de ir a un atajo ¿cierto? –Como si leyera su mente continuó hablando- Lo cierto es que quería preguntarte algo.
La humana permaneció en silencio esperando que continuara.
-Supongo que da igual si me mientes o no, pero aun así quiero preguntarte.
-Dime.
-¿En verdad… en verdad tienes 16 años?
Frisk quedó un tanto desconcertada por su pregunta, y más porque parecía que le costaba algo de trabajo preguntarle algo así.
-Si… ¿tiene algo de malo mi edad?
-¿Desde hace cuánto que tienes esa edad?
Entendió por fin a qué quería llegar con eso. Y aunque sabía que esto generaría posiblemente otra amargura más en el esqueleto, optó por ser sincera.
-El reset no ha impedido que yo siga creciendo.
-¿Cómo…? –Sans se detuvo sorprendido y detuvo a la humana sujetándole el hombro para que ésta también lo hiciera. -¿Cuánto es…? ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?
-3 años –suspiró resignada.
-¡Mientes! –bufó molesto. Le estaba oprimiendo fuertemente el hombro ante su enfado, pero aun así la humana no se quejaba ni se movía. –Hemos estado en un bucle temporal por más tiempo. No pueden ser sólo 3 malditos años.
Cada vez le oprimía más y más el hombro ante su enojo, cosa que no parecía afectarle realmente a Frisk ante sus ojos, aunque realmente lo que ocurría era que se dejaba de alguna forma para calmar al esqueleto irritado frente a ella.
-No… no soy la única que ha tenido ese poder –se estaba aguantando el dolor.
-¿Qué? ¿De qué demonios hablas?
-Yo… -el dolor ya le era pulsante y de alguna forma la estaba haciendo temblar ante eso. Finalmente el esqueleto se calmó y la soltó un tanto molesto, esperando que hablara –No se tanto al respecto, pero… es una larga historia.
Otro gruñido salió por parte de Sans mientras miraba hacia otro lado evitando la mirada de la joven que se sobaba el hombro recién liberado.
-Supongo que seguirás con tus mentiras.
-El que quiere creer que son mentiras eres tú, Sans, y aunque tienes tus razones para pensar que es así… -se puso frente a su mirada, obligándolo a que la vea con firmeza –Tú realmente crees en que no miento. O de lo contrario no estarías preguntándome todo esto.
Sans no quiso darle la razón por mero orgullo, pero de alguna manera sentía que tenía razón la humana frente a él. No, no quería creerle, sin embargo… ¿Qué era ese sentimiento que le decía que si debía creerle?
Lo único que le hacía aquella ser era conjeturarse más y más incógnitas de las que parecía no terminar. Y lo peor de todo es que parecía… ¿agradarle eso? Su lado científico le estaba jugando una mala pasada con eso y en definitiva se estaba volviendo loco gracias a ello.
Finalmente optó por mostrarse relajado y le sonrió como si nada hubiese pasado. Ya después se encargaría de eso.
Después de todo, había tomado la decisión de no quitarle el ojo de encima. Ahora que todo estaba marchando diferente si bien su conjetura de ello no estaba fallando.
-Será mejor que nos vayamos ya, o me reclamarán –le tendió la mano –Conozco un atajo.
Frisk tomó su mano y espontáneamente se aparecieron frente al castillo, cosa que le hizo perder un poco el equilibrio y se tuviera que sujetar del esqueleto para no caerse.
-Bien, ya estamos aquí, ya cumplí mi cometido –Sans metió sus manos a su chamarra –Debo de irme ahora o Paps se molestará por dejarlo solo.
-Espera, antes de que te vayas…
-¿Si?
-Ya que sabes tú mi edad, quiero saber cuál es la tuya –se aventuró a decir.
-20 años, desde hace bastante tiempo supongo.
-Ya veo… -sonrió.
-¿Por qué sonríes? –se extrañó.
- ¿Qué le dice un 2 a un 0?
-¿Ah? –Sans se sentía extrañado con la calma de la humana, pero su curiosidad fue más grande y optó por continuar -¿Qué le dice?
- Veinte conmigo, guapetón –guiñó un ojo.
Notó fugazmente el color azulado antes de que, en un pestañeo desapareció mágicamente de su vista.
-Eso fue un no, supongo. –suspiró resignada a que el esqueleto la seguía odiando.
Pensando seriamente en que tenía que tomar otras medidas si quería ganarse su confianza, terminó adentrándose al castillo.
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Sé que voy un tanto lento con la historia, pero confíen en mí, es por una buena razón. Si les gustó, dejen su comentario, me motiva a seguir escribiendo y actualizar cada vez más pronto. Saludos!
Michi fuera!
