En algún lugar del underground, un esqueleto se había aparecido inesperadamente alterando la tranquilidad que reinaba anteriormente en ese sitio. Y si bien su aparición habría extrañado a cualquiera que lo hubiera visto, no se habría comparado con lo icónico que se presentaba al aparecer con una gran carcajada que acababa con el silencio.

-JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA… Oh Dios… ese sí que fue muy bueno –Sans no paraba de reír al grado de tambalearse entre el pastizal a su lado.

Sin lugar a dudas lo desconcertaba por completo al grado de no saber qué hacer ante lo que se le presentaba. Quería mantener lo más posible la postura seria ante ella con el fin de intimidarla y descifrar qué era realmente lo que tramaba, sin embargo, lo único que le mostraba era su excelente sentido del humor.

Sans detestaba esforzarse en algo, y más cuando se trataba de algo que consideraba que no tenía remedio, pero al sentir que las cosas no estaban yendo en su orden habitual, consideró oportuno hacer presencia sobre los hechos. No, no confiaba en la humana, y dudaba de todas sus capacidades al grado de ser ante sus ojos sumamente peligrosa, sino ¿cómo es que lo estaba debilitando al grado de hacerlo reír? ¿Por qué ante el temor de que vuelva a dañar a todos una vez más, aun así la considera agradable?

No sabía que era lo que había ocasionado que las cosas tomaran un rumbo diferente y no avecinaba algo bueno con ello. Pero un principal hecho había ocasionado que se cuestionara a si mismo si debía dejar que las cosas sigan en ese rumbo o intervenir para salvar algo de carente conocimiento para él.

Y era justamente por el acto que desencadenó esta nueva ruta. El sacrificio de la humana.

La luz escarlata que había emitido su alma al momento de entregarse había desconcertados a todos los presentes. Sabía que no era el único que podía notar aquella pureza en su sacrificio dado que el rey mismo se había negado a matarla al notar ese inmenso brillo proveniente de la humana. El acto mismo habría sido una excelente trampa si sus intenciones habrían sido el hacer daño, pero cuando se trata del alma, esta misma muestra la verdad ante los ojos de cualquiera.

Se pueden engañar la mente y el corazón, pero no el alma. Y ante ellos se había mostrado el grado de pureza más grande que ningún monstruo había presenciado antes.

Es por ello que Sans se encontraba perplejo ante todo ello. Un grado así de pureza sólo podría venir de alguien que realmente poseyera tal magnitud de bondad en sí. En cambio, era consciente que esa humana había matado más de una vez a todos y que tenía un poder inmenso que amenazaba con acabar con la estabilidad del tiempo y espacio del subsuelo constantemente. ¿Con qué estaba tratando realmente? ¿Quién o qué era ella en realidad?

Sans se levantó del pastizal y observó con cautela a dónde se había aparecido. Al continuar la humana con sus chistes y ¿piropos? No había aguantado más y terminó yéndose antes de romper con su imagen fría ante ella. Quería que le temiese para que se fuera con cuidado y no cometiera cualquier cosa que afectara nuevamente a todos, sin embargo, por más que se esmeraba en esa imagen, siempre terminaba teniendo ante él a una chica graciosa y linda que…

El esqueleto se sacudió la cabeza ante ese último pensamiento. Lo que menos necesitaba era pensar algo así, y mucho menos por alguien que era capaz de matar a cualquiera con lo que tuviera al alcance de sus manos. Optó finalmente por regresarse a su casa y a echarse una merecida siesta que seguramente será interrumpida por su hermano en cualquier momento.

Conforme caminaba un poco, grabó en sus pensamientos la firme decisión de seguir en cautela ante la humana y no sucumbir ante los encantos que bien podrían hacerle bajar la guardia si se dejaba engañar.

En un parpadeo desapareció, volviendo la serenidad de ese lugar ante su ida.

Mientras tanto en el castillo, Frisk se encontraba sentada en la cocina personal del rey esperando a su anfitrión tal y como se lo había pedido.

-Aquí tienes –Asgore le acercó una taza de té con una gran sonrisa –Ten cuidado, está caliente.

Frisk lo tomó con cuidado mientras el rey se sentaba frente a ella contento con su compañía.

-Me da mucho gusto saber que por fin puedo invitarte una taza de té.

-El gusto es mío, majestad.

-Por favor, sólo llámame Asgore –sonrió.

Le dio un sorbo con cuidado, estaba delicioso. Se dejó llevar por la calma que emitía su aroma al grado de sonreír tranquila, cosa que alegró aún más al rey. Después del malestar que había pasado con el esqueleto, sin duda alguna el té había sido un gran consuelo para ella.

No tenía con claridad por qué la había convocado el rey a sus aposentos, pero le parecía un tanto grosero el preguntar, aún más cuando mostraba el estar un tanto eufórico por su compañía. Se preguntó ante eso si era su vida tan solitaria al grado de esta clase de desesperación.

Continuó tomando su té con calma, esperando que el rey de los monstruos comenzara a hablar.

-Me sorprende que Undyne no te hubiera acompañado hasta el final. Generalmente ella se encarga de presentarse en cualquier clase de pedido –comenzó a hablar Asgore.

-Fue Sans quien me trajo –dijo Frisk un tanto perpleja ante su comentario.

-Vaya, que raro – se rascó la nuca un tanto despreocupado –De igual forma, supongo que no importaba quién te trajese.

Frisk se quedó mirando a la nada por un rato mientras acomodaba sus pensamientos. Una vez más había mostrado lo inseguro que se sentía el esqueleto sobre ella al grado de preferir llevarla él en lugar de quien tenía la misión de hacerlo ¿Tanto la odiaba como para dejar de ser un holgazán? Tratándose del esqueleto perezoso, se sorprendía de la atención que le tenía.

Pero no dejaba de ser algo deprimente para ella, justo cuando quería que las cosas marchasen bien.

-¿Ocurre algo? –Asgore se había preocupado ante la mirada perdida de su acompañante.

-Oh, no, nada… lo siento –sonrió para desviar aquel momento. –Sólo que es verdaderamente relajante este té. Es delicioso, muchas gracias.

-Me alegra que te guste. Es mi favorito justamente. –Asgore tomó su taza –Té de flor dorada.

Ante tal mención, la humana no pudo evitar una mueca de desconcierto. Cierto… había olvidado por completo a Flowey ¿En dónde se encontraría? Si mas no recordaba, la flor siempre se había hecho presente al momento de reunirse todos los monstruos con ella en el castillo antes de la batalla final. Eso significaba que estaba ahí cuando decidió acabar con la rutina.

Pero entonces ¿Por qué no apareció?

Frisk decidió buscar a Flowey en cuanto tuviera la oportunidad. Le preocupaba lo que pudiera hacer sabiendo que las cosas estaban tomando un rumbo completamente diferente. Ya le era suficiente con tener a un Sans dudoso de ella.

-¿Quieres más?

-Oh, si, por favor – regresó nuevamente a su realidad y le dedicó una cálida sonrisa al rey.

-Por mucho que me guste tu compañía… lo cierto es que te invité para algo más que simplemente tomar una buena taza de té –mientras le servía otra taza, Asgore comenzó a hablar calmadamente –Ahora que te quedarás con nosotros, es necesario tomar en cuenta las acciones que se emplearán de ahora en adelante.

-¿Qué quiere de mí? –puede que haya sonado un tanto grosera por lo cortante de sus palabras, pero prefería ir al grano de una vez en lugar de dar rodeos. Una vez más mostraba que las palabras no eran realmente lo suyo.

-En primera, quiero disculparme por completo por mis acciones, tanto contigo como con tu raza –dijo calmadamente el rey pasando por alto las palabras de la persona frente a él –Tú más que nadie tiene el derecho de juzgarme ante los terribles actos que cometí con los otros humanos que lamentablemente cayeron en mis manos. Por lo que… si es tu deseo acabar conmigo…

-Yo no hare tal cosa –Frisk se alteró ante lo que le estaba pidiendo –Yo… sé que lo hizo para salvar a todos, no puedo culparlo por haberlo intentado.

-Pero eso no quita el que sea un asesino…

La humana entendía perfectamente ese sentimiento. "Bienvenido al club" pensaba.

-No voy a juzgarlo por eso, insisto. Entiendo el por qué lo hizo.

Asgore se mostró un tanto tenso con sus palabras, sin embargo, terminó suspirando y levantándose de la mesa.

-No creo que esto ayude realmente a cómo se presentaron las cosas, pero…

Frisk no le dejó terminar sus palabras. De igual manera se había levantado y corrido para abrazar al rey para calmarlo.

-No soy nadie para hablar en nombre del resto de los humanos, pero… yo si lo perdono.

Asgore le regresó el abrazo agradecido. Nuevamente se sentía rodeada de un peluche esponjoso y suave. Eso le agradaba.

-Justamente todo esto te digo, porque quiero que seas mi embajadora.

Frisk se apartó sorprendida mientras contemplaba al rey frente a ella. Ya habían sido varias veces que le había ofrecido ese puesto, aunque claro que no lo recordara el monstruo frente a ella, sin embargo, el que se repitiera tal acción en este nuevo camino que se estaba formando, sin lugar a dudas la dejaba completamente perpleja ¿habría más cosas que se repetirían? ¿Era algo bueno o malo?

-Yo… no sé si…

-Vamos a salir de aquí como podamos –continuó hablando el rey decidido, ignorando por completo la incertidumbre de la humana –En este instante Alphys está viendo la manera de encontrar otras alternativas para acabar con la barrera. Y sé que una vez que salgamos, necesitaremos la diplomacia con los humanos para mantenernos en paz de una buena vez en la superficie. Por lo que te nombro a ti, Frisk, la embajadora de los monstruos.

La humana no sabía que decir ante tal firmeza. Estaba sumamente sorprendida por la petición que se le presentaba. Finalmente optó por sonreírle y aceptar moviendo la cabeza. Las palabras no le salían en este momento.

-Muy bien – sonrió eufórico el monstruo ante la aceptación –Ahora a otro punto importante. En lo que nos encontramos en el subsuelo, necesito pedirte que tomes la decisión en algo que… me avergüenza decirlo, pero que quiero que forme parte de tu trabajo.

-¿Se me pagará por esto? –dijo perpleja.

-No me parece justo hacerte trabajar sin recibir algo a cambio –rio un poco, pero luego se detuvo preocupado –Oh no, espera. Eres muy joven para esto ¿verdad? Tori me matará por eso…

-No te preocupes, jajajaja –frisk estaba contenta de tachar de la lista un pendiente menos ahora que había conseguido trabajo sin siquiera haberlo pedido –Mamá está de acuerdo en que trabaje, además no soy tan pequeña.

La humana no pasó por alto que el rey se había consternado un poco al escuchar que le llamaba mamá a su ex esposa. Supuso que era un tema un tanto delicado y prefirió arreglar el tema antes de que se complicara aún más.

-Yo… no pretendo suplir a sus hijos. Sé que ha sido doloroso para ustedes…

-No te preocupes por eso –la cortó inmediatamente en sus palabras –Me alegro de que Tori continúe su vida, y que tenga ahora una hija ejemplar. No tengo duda de eso.

-Yo… puedo ser tu hija también –el rey la vio anonadado, cosa que puso nerviosa a la humana y se sonrojó un poco por lo bochornoso que seguramente había sonado – ¡Lo siento! Creo que fue algo absurdo de mi parte.

-¿También puedo ser tu padre? –nunca había visto que se iluminaran los ojos del rey de esa manera. De alguna forma le recordaba a cómo se expresaba Papyrus cuando se emocionaba por un cumplido, cosa que le hizo reír de sobremanera. – ¡Estaré encantado de ser tu padre! ¡Te prometo que nada te faltará! Seremos una gran familia, te lo prometo.

La felicidad que emitía el rey de los monstruos era tal que la cargaba y daba vueltas mientras decía esas últimas palabras. No cabía duda de que era contagiosa esa energía tan positiva, por lo que terminó Frisk estando en la misma situación de su ahora padre adoptivo.

-Y… ¿Qué era lo que quería pedirme? –le recordó mientras seguía siendo cargada con tal euforia.

-Oh cierto –la bajó con cuidado y nuevamente se sentaron –Es un tema un tanto lamentable para mí, pero como embajadora, quiero que tengas total autoridad sobre qué hacer con las almas humanas resguardadas.

-¿Qué?

-Yo… sé que no es cualquier cosa, pero considero una mejor opción el que tú decidas sobre el destino que tendrán las almas de ahora en adelante. Después de todo, fueron humanos como tu alguna vez. Por lo que no me parece justo de ahora en adelante el tener que decidir por ellas. Sé que es algo egoísta de mi parte, pero… -no sabía cómo terminar sus palabras ante el dolor que le ocasionaba el recordar la sangre derramada por su culpa –Espero que con esto al menos pueda tener el perdón de algo, aunque sepa de antemano que no lo merezca.

Frisk entendía a que se estaba refiriendo su padre. Le estaba dando el poder de decidir si las almas se usarían para romper la barrera o si dejarlas en paz. No tuvo que pensarlo mucho para tomar una decisión al respecto, había optado por el camino correcto.

-En ese caso, considero que no será pertinente el que se usen para el propósito que tenían –dijo con calma y mucha determinación en sus palabras –Merecen descansar en paz.

-Lo entiendo –suspiró Asgore –Entonces en cuanto tú digas, iremos con las almas y las liberaremos. Te diría que se hiciera hoy mismo, pero… -vio el reloj que estaba en la cocina y sonrió –Pero me reprocharían si te hiciera llegar tarde.

-¿A qué se refiere? –preguntó extrañada.

-No puedo decir nada –sonriente, se puso su capa –Pero será mejor que vayamos de una vez.

Con un movimiento de su mano, la invitó a avanzar y caminaron juntos hacia un rumbo desconocido para la humana.

….

Por cuestiones de trabajo, tuve que atrasarme un poquito en la actualización de este fic, pero ya que pude bajarme un poco de los pendientes por fin pude subir esto. Procuraré no tardarme para el siguiente capítulo, ya lo tengo avanzado :D

Si les gustó, dejen su comentario. Me motiva a seguir adelante con esta historia y a actualizar lo más pronto posible

Michi fuera!