El recorrido había sido más rápido de lo que hubiera imaginado gracias a que la capitana de la guardia real la llevó cargando en todo el trayecto corriendo, mientras escuchaba atentamente lo que le decía la humana.

Habían llegado directamente al castillo. Una vez entrando a la sala del trono se encontró con Asgore y, para su sorpresa, Toriel también se encontraba ahí. Ambos parecían preocupados y se comunicaban con solo miradas, lo cual le generó cierta pisca de emoción a la embajadora, cosa que no duró mucho dado que en el momento en el que la notaron entrar rompieron esa conexión y se enfocaron exclusivamente en ella.

-¡Frisk! –Corrieron al unísono con ella.

La abrazaron con tal fuerza que por un momento dejó de respirar. Sin embargo no le dio importancia a ello, sino al cariño que le estaban dando en ese instante. Era la primera vez que pasaba por algo así y se permitió por completo disfrutar de eso.

-¿No estás herida? ¿Ya comiste? ¿Tienes hambre? –preguntaba su madre sin dar tiempo de responder.

-¿Qué fue lo que pasó? –preguntó su padre preocupado.

-Un intento de secuestro –Se adelantó Undyne y ambos padres le prestaron atención a ella alarmados –Pero no contaban con la astucia de la pequeña punk y pudo con ellos.

-No fue… -quiso aclarar Frisk, pero no le dieron opción de decir más.

Toriel y Asgore se les notaba sumamente alarmados, y por más que la capitana les explicaba que no había corrido peligro ante lo burdo que había sido su intento de secuestrarla, no dejaban de abrazar a su hija totalmente preocupados.

-Asgore…

Toriel le lanzaba una mirada penetrante, como si pudiera entrar en su mente sin dificultad ninguna. Para Frisk era como si le enviara un mensaje combinado entre enojo y súplica… Como si el ser que tenía a lado suyo tuviera la culpa y la salvación al mismo tiempo. Y aunque cualquiera se hubiera sentido intimidado con eso, para él era como si estuviera acostumbrado, incluso un tanto satisfecho de que lo viera así.

La humana no sabía si eso era mero masoquismo, pero no descartaba que era algo que conectaba a los monstruos jefes y una leve luz de esperanza se alumbró dentro de su ser.

-Lo sé –Contestando a una pregunta jamás formulada, el rey soltó a Frisk y se levantó con aire decidido –Esto tiene que tener consecuencias.

-Pero… -se alarmó Frisk y quiso delegar, pero no le prestaban atención y ni tampoco podía moverse dado el gran abrazo de Toriel que no se percibía que fuera soltarla en algún momento.

-¿Identificaron a los delincuentes?

-Aun no, majestad –Contestó Undyne firmemente –Pero le garantizo que daremos con ellos en cualquier momento.

-Bien, porque esto no puede pasar por alto –Suspiró un tanto preocupado –Si ya lo intentaron una vez, puede que se presente nuevamente.

-Se las verán conmigo si lo intentan –exaltó Toriel, abrazando aún más a Frisk y ahogándola poco a poco entre sus brazos sin percibirlo.

-Antes tendrían que enfrentarme a mi si se siguen atreviendo a realizar estas barbaridades –Comentó Asgore completamente serio –Hay errores que en definitiva no sucederán más.

Frisk se alarmó por esto. Sabía que se refería al hecho de no permitir perder a un hijo nuevamente, y aunque eso pudiera enternecer el momento, lo cierto es que estaba preocupada. No quería que nadie saliera lastimado y mucho menos por costa suya. Le preocupaba que el dolor y miedo del rey lo cegara nuevamente.

Intento moverse para llamar la atención, dado que el aliento le costaba para decir siquiera alguna palabra ante la fuerza empleada alrededor de ella (aunque por otro lado, se sentía bastante suave), pero sin resultado alguno lograba su cometido mientras que sus padres comentaban un tanto alocadamente qué medidas tomar en adelante. Undyne sólo observaba pacíficamente, como si se hubiera esperado esta reacción de antemano.

-Tendremos que hacer un toque de queda.

-Esto… -intentó decir Frisk en casi un susurro.

-Tal vez una nueva ley.

-No será suficinte.

-Yo…

-Impedir salidas ¿tal vez?

-No, no, sería muy descabellado.

-Ehh…

-Entonces un guardespaldas personal.

-Ayuda…

-Eso sería más óptimo.

-No quisiera interrumpir su interesante plática –comentó con una sonrisa Undyne llamando la atención de los monstruos jefe –Pero me temo que dentro de poco no habrá humana que proteger si sigue así –señaló.

Dándose cuenta de que no había soltado para nada a su hija y que ya se encontraba en un llamativo color morado, completamente apenada la soltó por completo y Frisk por fin pudo respirar decentemente.

Ya que se sentía mejor se levantó y observó a sus padres preocupada.

-No quiero que nadie salga lastimado, yo quiero ayudarlos.

-Sé que tu corazón es muy bondadoso, mi niña, pero cuando alguien hace mal, tiene que ser castigado –comentó Toriel enternecida por su petición.

-Pero sé que en el fondo no querían lastimarme –se sincerizó la humana –Estaban confundidos y asustados realmente. Yo quiero ayudarlos si están teniendo problemas en el subsuelo. Quiero hacer de sus vidas algo bueno.

-En tan poco tiempo y ya hablas como toda una Dreemurr, punk –comentó riendo la capitana mientras revolvía el cabello de la humana con gracia.

-Pff, si… -gruñó Toriel –Eso no avecina nada bueno.

-Yo entiendo a lo que te refieres –intentó pasar por alto el comentario de su ex esposa, pero lo cierto es que una lágrima se había asomado en sus ojos totalmente dolido –Pero tu madre tiene razón.

-Sé que puedo, por favor –suplicó la humana –Denme la oportunidad. Después de todo es mi trabajo como embajadora ¿no?

-Sí, pero…

-Por favor –nuevamente suplicó, enfocándose exclusivamente en el rey.

Se desconocía si habían pasado minutos o una hora, pero la mirada de cachorro que había empleado Frisk ante su padre adoptivo fue tan insistente que tarde que temprano surgió efecto y terminó llorando conmocionado por su tenacidad.

-Está bien –se resignó Asgore con un deje de orgullo que se reflejaba en la sonrisa que esbozaba frente a ella, mientras que a lado suyo se escuchaba las protestas de Toriel molesta con ver el cómo había accedido tan fácil –Pero al menos accede a la opción de tener un guardaespaldas.

-Mmmm…

-Eso ya no está a opción, Frisk –intervino Toriel con autoridad –Sé que eres muy determinada para querer hacer las cosas a tu modo, pero entiende que la seguridad es primero. Es que seas acompañada siempre con un guardaespaldas o nada.

-Pero…

-Nada, dije –concluyó Toriel tajantemente.

-Está bien… -terminó resignada la embajadora, curiosa por los actos de sus padres con ella.

Asgore giró su cabeza hacia Undyne y está dio un paso al frente entendiendo el mensaje.

-Yo personalmente me ofrezco a protegerla –esbozó una gran sonrisa Undyne a la vez que mostraba el saludo de respeto hacia su superior.

-Aunque tengas mi total confianza, lo cierto es que te necesito en otras áreas –dijo Asgore con una sonrisa –Tienes tu rol como capitana de la guardia, y necesito que estés alerta junto con tu equipo para rastrear a todo aquel que intente hacer estos movimientos aun.

-¿Entonces quién?

-No lo sé –admitió el rey –Quiero escuchar tus sugerencias. Alguien de tu equipo que consideres apto para la misión.

-Tengo varios sumamente preparados para esto –comentó.

Frisk observaba cómo daban sugerencias sobre qué monstruo de la guardia real pudiera ser apto para estar con ella a todo momento. Toriel también entraba en la conversación que, si bien desconocía al equipo al estar por tantos años encerrada en las ruinas, no quería quedarse atrás en las sugerencias por el bien de su hija y comentaba qué debía de tener el monstruo que fuera su guardaespaldas personal.

Si bien comprendía que se preocupaban por ella, lo cierto es que ello comenzaba a agobiarla. Por tantos años había sido tan independiente que el tener que contar con esto la hacía sentir que le estaban poniendo una niñera más que nada cuando ya no era una niña siquiera. Sabía que era inútil ya protestar ante su madre que no le ganaría en su decisión.

Era consciente que aquellos dos secuestradores no eran los únicos con problemas. Había notado eso en el bar… no, lo había notado desde la presentación oficial de ella en el día de la esperanza. Muchos tenían razones para detestar a los humanos, incluso odiarla, pero ella estaba determinada en acabar con esos estereotipos sobre su especie y brindar esa esperanza que simbolizaba para varios.

No quería que las cosas quedaran sólo en un pensamiento positivo, quería actuar inmediatamente y encontrar soluciones para todos.

Salvar a todos.

Sus padres, Sans, Flowey… la lista era demasiado larga y tenía muchos por los que pensar en ayudar cada vez más. Cada uno de manera diferente, y eso significaba que tenía mucha tarea de ahora en adelante.

Estaba decidida a ayudar a todos los monstruos ante sus problemas en el subsuelo y hacer de sus vidas algo mejor en lo que se buscaba la solución para romper la barrera. No quería que un guardia asustara el hecho o entorpeciera la misión que ella misma se había puesto. Necesitaba a alguien que le dejara hacer las cosas a su modo.

Empleó el ser positiva y el tratar de tener ventaja con esto. No pasó ni un minuto para que su mente se iluminara y tuviera la solución correcta para todo.

Era perfecto.

Era ideal.

Era como matar dos pájaros de un tiro.

(Le hubiera gustado pensar en otra analogía que no empleara la violencia ante esto último).

-Disculpen –llamó la atención de los presentes -¿Puedo hacer una sugerencia?

Los tres la observaban atentos mientras ella empleaba una gran sonrisa.

Aunque es algo corto, este capítulo en particular me encantó escribirlo. Me encanta manejar poco a poco el sentimiento de lo que implica estar en una familia, además de que con esto doy pie a nuevas acciones que nuestra chica determinada hará de ahora en adelante. Todas serán muy importantes y tendrán un gran impacto conforme avance.

Y algunos se preguntarán ¿y flowey? Sigan este fic para saberlo… algún día, bwahahahahaha.

Michi fuera!