Ante los acontecimientos presentados, los monstruos jefe habían decidido que la humana se quedara a dormir en el castillo como medida de seguridad en lo que pasaba la noche. Aunque los intentos de Asgore de que también se quedara Toriel fueron en vano, se le notaba al rey contento de saber que por primera vez en muchos años no estaría solo en el inmenso castillo.

Undyne acompañó a Toriel por su código de honor como guardiana y por la curiosidad que le invadía por saber cómo era la hembra por la que tanto suspiraba el rey pese a los casi cientos de años transcurridos. Aunque no fuera la reina, sentía que también debía brindarle respeto pese a ser la causa del dolor de quien tanto admiraba, y deseaba el poder conocerla bien.

En cuanto a Frisk, tenía curiosidad de estar en el castillo como si fuese su hogar también. Era un tanto intimidante el quedarse en habitaciones que podrían caber casas enteras en cada una, pero no era por ello que se sentía de esta manera, sino porque sabía de antemano en qué habitación se quedaría…

Ya había entrado en ese cuarto antes, pero era la primera vez que dormiría en él y que incluso tendría que optar como suyo también ahora… eso de cierta manera le incomodaba.

Se había quedado un rato parada frente a la puerta de esa habitación, pensando seriamente si era correcto hacer eso. Una parte de ella la carcomía la culpa de tomar el lugar de quienes debían de estar al otro lado de la puerta, pero de antemano sabía que ese pensamiento era absurdo.

Suspirando, abrió la puerta y entró lentamente. Todo se encontraba exactamente como lo recordaba. Nada se había movido, dándole a entender que el rey ni siquiera había optado por mover algo de ahí como si se tratase de un altar o un monumento a sus días dorados. Habiendo dos camas, tardó en decidir en cuál establecerse; después de todo ambas le causaban cierto sentimiento de que no era digna de estar en cada una, pero aun así optó por establecerse en la de Chara.

¿Qué porqué en la de ella? Simple, no sólo era con la que se sentía más identificada (ambas humanas, adoptadas por monstruos y con ciertos rasgos físicos que las hacen casi gemelas), sino porque se sentía menos digna de estar en la de Asriel. Mientras que éste deambulaba en forma de flor por quién sabe dónde y sin sentimiento alguno, ella se encontraría pacíficamente viviendo en sus aposentos… No importaba como lo viera, no era algo justo lo que se estaba presentando.

-¿Ya te acomodaste? –se asomó Asgore sonriendo.

Frisk dio un leve respingo ante la llegada de su padre tomándola por sorpresa. Apartó sus pensamientos para simplemente asentir con la cabeza. Entró a la habitación con lentitud y se sentó en la cama de Asriel un tanto consternado de estar ahí. Al ver que el sentimiento era el mismo, la humana le sonrió.

-Sabes… por tanto tiempo me negaba a entrar aquí –comenzó a decirle con aire nostálgico –Sentía que me encontraría con sus espíritus y me culparían de todo.

No supo que responder la humana. "Tu idea no es tan descabellada como crees, papá" o "Ten cuidado con lo que decretas" no eran precisamente palabras de consuelo.

-Pero… fuera de todo ello, me alegro de tenerte aquí.

-Muchas gracias.

-Bien, será mejor dejarte descansar –se levantó –Mañana te espera un día… de lo más curioso –le había costado clasificar su oración.

-¿Crees que mi idea es muy loca? –se aventuró a preguntar.

-Confío en tu criterio, hija mía –le sonrió con ternura –Pero no dejaré de preocuparme. Después de todo, es mi trabajo como padre ¿no?

Finalmente el rey se retiró del lugar y dejó que su hija descansara como debiese. Le había costado un poco sentirse lo suficientemente cómoda para entrar en cansancio, pero el reinado de silencio que abundaba el lugar la arrulló y cayó profundamente dormida.

Una suave brisa le hizo abrir los ojos levemente.

Apareció acostada en lo que parecía un inmenso terreno infinito de flores doradas. El ambiente era sumamente bello y relajante. Extrañada por el lugar en el que se encontraba, se levantó y comenzó a andar sin rumbo fijo. Lo que le pareció horas recorriendo el lugar, finalmente se detuvo al notar que no tenía fin o que más que recorrerlo, estaba quedándose en el mismo lugar insistentemente.

Mirando más allá se lo que se pudiera ver en el lugar, Frisk se quedó pensativa, tratando de entender en dónde se encontraba.

Una melodiosa risa la sacó de su trance. Como si se tratase de un eco cuyo origen era imposible de percibir, Frisk estuvo en alerta mirando hacia todos lados. Pero se encontraba completamente sola.

Inmediatamente el lugar comenzó a oscurecerse y desintegrarse a paso prisa. Por más que corría para salvarse era inútil al no existir salida alguna. Una silueta muy similar a la suya apareció frente a ella, haciéndola frenar por cautela. Un rostro sonriente, pero desfigurado, fue lo último que vio antes de caer al vacío.

Frisk despertó inmediatamente. Tocándose el pecho para calmar su ritmo, observaba su entorno para recordarse en dónde se encontraba realmente.

-Chara…

No le cabía duda que era ella a quien había visto, pero desconocía si realmente se había tratado de un sueño o algo más.

-¿Estás… ahí?

Pero no hubo respuesta.

En un lugar más retirado, Snowdin para ser precisos, un esqueleto despertaba sobresaltado.

Reincorporándose en su colchón, Sans se recordó a si mismo que tan solo había sido una pesadilla más. Se bromeaba a si mismo sobre que parecía que su mente le daba por coleccionarlas, sin embargo eso no hacía que disminuyera el impacto que siempre le daban esos sueños.

A diferencia de los sueños constantes de cuchillos, en esta ocasión se había tratado de flores, y por más que tratara de hacer una broma con eso, era algo que lo tenía sumamente alerta. No dejaba de pensar respecto al tema, y todavía menos ahora que sabía de antemano que una flor parlante quería muerta a la humana.

Lo peor del caso, es que sentía que ya había conocido a aquella flor… Pero eso estaba perdido en su mente como muchos recuerdos que difícilmente había podido recobrar entre tantos reinicios. Detestaba qué estaba pasando y no quería involucrarse, no lo encontraba óptimo de igual forma, sin embargo no dejaba de preocuparle todo lo que estaba intuyendo.

Volvió a acostarse para recobrar el sueño, cosa que realmente no le costó tanto trabajo esta vez. Aunque le pareció que tan sólo había dormido unos minutos, pues su hermano había comenzado con la casual rutina de gritarle que ya tenía que levantarse.

Bajando con mucho cansancio terminó quedándose en el sofá donde volvió a dormir plácidamente. Antes de que su hermano le reclamara, un energético golpeteo en la puerta lo llamó a su suerte.

-¡HOLA HUMANA! ME ALEGRA PODER VERTE

Sans abrió un ojo curioso de saber por qué eran visitados a tan temprana hora y más por ella, pero no se levantó para nada.

-Hola Papyrus –sonrió -¿Puedo pasar?

-POR SUPUESTO. LLEGAS JUSTAMENTE PARA LA HORA DEL DESAYUNO… ¿ES POR ESO QUE LLEGASTE, VERDAD? NO PODÍAS RESISTIR MAS EL PROBAR LA DELICIOSA COMIDA DEL GRAN PAPYRUS.

-Ehhh… si –rio un poco nerviosa –Pero también vine por algo más.

Dejándola pasar, Frisk entró en calor y se quitó la sudadera siguiendo al esqueleto menor sin percatarse de que Sans se encontraba acostado en el sofá.

-¡WOWIE! ¿Y ESA ROPA?

-¿Te gusta? Mi papá me la acaba de dar. Dice que es mi nuevo uniforme como embajadora.

La humana portaba una vestimenta muy similar a la que regularmente se veía en Toriel, salvo más corta de las mangas, y en vez de ser un vestido largo, era tipo blusón con los costados abiertos y pantalón blanco haciendo lucir un poco su figura. Lo único que pudo conservar normal de su anterior vestimenta eran sus botas cafés largas. La runa delta lucía en su pecho al igual que su madre.

Frisk había recibido emocionada la vestimenta que le había regalado su padre, pero sabía de antemano que su verdadera intención con ella era el protegerla de alguna manera al portar el escudo de la familia y así evitar que quisieran lastimarla ante el simbolismo que portaba. Era consciente de que más que generar respeto, causaría más indignación el portarlo, pero no le dijo eso a su padre al ver la emoción de darle esa vestimenta y se lo había puesto sin rechistar.

-TE VES INCREÍBLE HUMANA –sonrió el esqueleto –CASI COMO YO.

-Eso es excelente entonces –rio Frisk. –Pero verás, esto tiene algo mucho más importante.

-¿Y QUÉ ES?

-La gran misión que tengo como embajadora requiere más que determinación. –Comenzó a decir empleando una sonrisa –Dado que no se me permite hacerlo sola… el rey ha solicitado que tenga un guardaespaldas conmigo; pero más que eso, yo lo que solicito es a un compañero. Necesito un excelente estratega, optimista, energético y que entienda la importancia de la misión.

-TIENES TODA LA RAZÓN HUMANA, ES ALGO MUY IMPORTANTE.

-Y es por eso que me encuentro aquí, para tener a mi guardaespaldas.

-¡WOWIE! ¡ESO ES EXCELENTE!

-Y te lo estoy pidiendo a ti, Papyrus.

-¿QUÉ?

-¡¿Qué?!

Ante la sorpresa, Sans se cayó del sofá dándose a notar por la humana, quien no se había dado cuenta de su mera presencia. Se levantó como si nada y observó meramente sorprendido a Frisk sin decirle nada y esperando que dijera más.

-¿ME ESTÁS PIDIENDO QUE SEA TU GUARDASEPALDAS? –Papyrus también estaba sorprendido ante la petición. Nunca le habían pedido algo similar… o más bien, nunca le habían pedido algo –YO… YO…

-Sólo si tú quieres, claro –continuó la humana –Pero considero que no existe nadie más apto que tú para esto.

-CLARO QUE EL GRAN PAPYRUS ES EL MAS APTO, PERO… -Se encontraba sumamente nervioso.

-Se te pagará por esto, por supuesto –insistió Frisk sin comprender porque dudaba tanto.

Papyrus se encontraba dudoso, pero no porque cuestionara si era cierto o no. Por supuesto que le sorprendía que le pidieran algo tan importante, y más si era solicitud del rey. No, a lo que tenía duda era a él mismo. ¿Cómo podría defender a su amiga si él ni siquiera había podido detenerla? No le gustaba admitirlo, pero una parte de él tenía miedo de fallar en algún momento. Se esforzaba por ser perfecto para todos que el sentir que podía equivocarse en algo le aterraba en gran medida. Sin embargo…

-AGUARDA… SI LLEGO A SER TU GUARDAESPALDAS, ESO SIGNIFICA QUE… -sus ojos brillaron al comprenderlo –ESO ME HACE A MI…

-Miembro de la guardia real –no pudo evitar la enorme sonrisa que le daba afirmarlo –Sí.

Los ojos de Papyrus brillaron con una intensidad nunca antes vista, los cuales amenazaban con soltar lágrimas en grandes cantidades en cualquier momento mientras que sus huesos temblaban sin control ante la emoción que estaba por explotar. Frisk no podía estar más satisfecha al notar que el esqueleto menor había comprendido lo maravilloso e importante de la solicitud, por ello mismo había pensado en él sobre todas las cosas.

Saber que estaba logrando que su amigo consiguiera su sueño, la llenaba de determinación.

Sans, quien estaba siendo ignorado por los dos, se había caído nuevamente de la sorpresa de tales revelaciones. En definitiva el sueño se había espantado en él.

Como si se tratase de una bomba, Papyrus abrazó con tal fuerza que terminó cargándola y dando vueltas por casi toda la casa con ella.

-SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII, POR SUPUESTO QUE SERÉ TU GUARDAESPALDAS –Gritaba más de lo usual –YO, EL GRAN PAPYRUS Y MIEMBRO DE LA GUARDIA REAL, SERÉ EL MEJOR GUARDESPALDAS QUE PUEDAS TENER.

-Puedo contar con eso –la alegría del esqueleto le era sumamente contagiosa.

Llegaron hacia el lugar en el que se encontraba Sans todavía sorprendido y Papyrus sin problema alguno terminó cargándolo también y uniéndolos al mega abrazo efusivo y andante que se estaba convirtiendo el momento.

-SAAAAAANSSS! SOY MIEMBRO DE LA GUARDIA REAL AHORA!

-Sabía que lo lograrías hermanito –Sans se unió a la alegría que inspiraba –Felicidades Paps. Creces tan rápido.

Ni siquiera había pensado en hacer un chiste para no arruinarle el momento que tanto había ansiado su hermano. Habría continuado el abrazo efusivo si no fuera porque la capitana de la guardia real había entrado sin pedir permiso a la casa y casi rompiendo la puerta.

-Mocosa ¿qué no te dije que me esperaras para venir? –la regañó.

-Lo siento, no pude evitarlo.

Y era cierto, en cuanto ya no podía dormir más, se había levantado con la emoción de darle la noticia al menor de los esqueletos. Si no fuera porque el rey le hubiera dado esas ropas en cuanto la vio, habría llegado mucho antes a la casa.

-Pues eso ya no tiene que ocurrir, ¿entendido? Hasta nuevo aviso no podrás salir sin supervisión. Y eso… -se dirigió hacia Papyrus un tanto más relajada y mostrando una sonrisa – Te corresponderá ahora, ¿entendido?

-¡SI, UNDYNE!

-¡Ahora soy tu jefa, no es así como debes decirlo! ¡Repítelo!

-¡SI, CAPITANA UNDYNE!

-¡Más fuerte, soldado!

En lo que ambos tenían una especie de competencia de gritos, Sans aprovechó para jalar a la humana a un lado en donde no los oyeran, cosa que no era necesaria dado que con tales exclamaciones se la ponían muy fácil.

-¿Estás loca? –Susurró un poco por si las dudas –Tienes monstruos que quieren matarte ¿y arrastras a eso a mi hermano?

-Antes me pondría yo antes de que intentaran siquiera lastimarlo a él, te lo garantizo –susurró de igual manera y con total sinceridad.

No hubo tiempo para seguir discutiendo, ya que Papyrus se había acercado y abrazado a la humana nuevamente, susurrándole algo que sólo ella pudo oír y que la hizo sonreír con ternura. Sans terminó sonriendo con sinceridad. Aunque aún estaba preocupado, sin lugar a dudas estaba feliz de que su hermano cumpliera su sueño.

-Paps ¿estás llorando?

-N-NO… UN GUARDIA REAL NO LLORA, SANS…

Era obvio para todos que estaba llorando.

Estaba por escribir esto mucho más largo, pero debo controlarme y mejor saber dividir las cosas, jaja. No, no he olvidado a Chara, y no, no era Sans el que sería su guardaespaldas, sino su hermano, chan chan chaaaaan. (Ok, ya me calmo).

Ahora canten conmigo!

Will always love yooouuuuuuuuuuuuuuuuu! (8)