La emoción con la que Papyrus había recibido su nuevo uniforme no había tenido precio. En cuanto Undyne le había entregado la armadura simbólica de la guardia real, el esqueleto menor no había controlado su euforia con tan sólo tenerlo en sus huesudas manos y había corrido por toda la casa antes de meterse a su cuarto para cambiarse.
No habían tenido que esperar mucho. Inmediatamente había bajado posando para todos su nuevo uniforme, el cual era negro con las hombreras grandes y portando la runa delta en conjunto con la vestimenta de Frisk.
-¿CÓMO ME VEO? –Sin esperar respuesta alguna inmediatamente contestó – ¡YA SE QUE ME VEO FABULOSO!
-Ummmm… -Frisk se le había quedado contemplando un rato –Aguarda, falta algo.
Rápidamente había ido a su cuarto y traído algo de ahí, lo cual ocultaba en su espalda.
-¿Podrías…? –Le era demasiado alto el esqueleto como para poder alcanzarlo, pero él inmediatamente había captado la petición y se agachó a la altura de la humana, la cual le puso alrededor de su cuello su típica bufanda roja –Listo, ahora sí, perfecto.
-PERO…
-Nunca dejes de ser tú pese a todo, Papyrus. –Le sonrió –esa es tu mayor cualidad.
-Muy bien, lindo momento, pero… -se había acercado igualmente la monstruo marino –Tenemos que ir ahora con Toriel. Quiere darte detalles sobre lo que necesita Frisk y eso –había rodado los ojos como si le fastidiara un poco eso.
-¿Y QUÉ ESTAMOS ESPERANDO ENTONCES? –Tomó la mano de Frisk e inmediatamente se la llevó corriendo.
-Esperen ¡no corran! Nyaaagghhh –se quejó Undyne resignada.
Comenzó a avanzar sin prisa siendo acompañada por Sans, quien quería asegurarse de que todo saliera bien con su hermano en su nuevo trabajo ante todo.
-Me sorprende que por fin reclutaras a mi hermano, renacuaja.
-Yo también estoy preocupada, Sans –pasó por alto lo último –Pero al haber aceptado Asgore esto, yo ya no pude hacer nada más que seguir la corriente a todo.
-¿El rey realmente fue quien pidió a Paps? –Sabía que no era el caso, pero aun así quería una aclaración oficial por parte de la capitana.
-Obvio no –suspiró –Fue Frisk quien lo pidió. Y no me lo tomes a mal, pero…
-Sé a qué punto quieres llegar.
Le costó un poco de trabajo a la capitana el tener las palabras adecuadas para expresarse. Sabía en carne propia lo sensible que era el tema de su hermano menor para él, pero tampoco quería que pensara que no le importaba la seguridad de ambos.
-Mira, es un gran amigo mío, pero en todo el tiempo que lo estuve entrenando, pude ver que él no… ¡no daña ni a una mosca! –Comenzó a expresarse mientras andaban caminando –Fue por ello que supe que no podría ayudarlo. Al menos no en la forma que él quería.
Sans caminaba tranquilamente sin decir palabra alguna, cosa que incomodaba de cierta manera a Undyne al no estar acostumbrada a esa indiferencia suya. Ni un chiste salía del esqueleto y eso era más que una señal, un mensaje de que no le estaba agradando ni un poco lo que decía.
Optó por ignorar eso y seguir hablando.
-En cambio Frisk… ella con toda la seguridad pidió que fuese él y nadie más –Sans volteó a verla interesado –Pese a dejar claro que Papyrus no podría… Ella les demostró a sus padres y a mí lo contrario.
-¿Y qué fue eso?
-Confianza –dijo simplemente –Dijo que confiaba fielmente en la fortaleza de Papyrus. Incluso comentó que él podría ser el monstruo más resistente y brillante del subsuelo ¿puedes creerlo?
Sans estaba anonadado. Pese a que él creyera completamente que su hermano era lo más maravilloso que existiera en el subsuelo, en su sano juicio creyó que habría alguien más que pudiera expresarse con las mismas palabras que no fuera él. ¿La humana en verdad creía que su hermano era así, o sólo lo estaba utilizando para protegerse tras su inocencia? Ambas estaban sobre la mesa y sólo el tiempo diría realmente cuál era la correcta.
Cuando llegaron a las ruinas vieron que tanto Toriel como Papyrus estaban conversando profundamente. Era demasiado notoria la larga lista que portaba el esqueleto en sus manos y que tras cada mención de la ex reina ésta iba incrementando en los apuntes personales que ponía. En cambio Frisk estaba un poco apenada a un lado de ellos escuchando todo.
-Mamá, por favor…
-No, no, Frisk. Esto es por tu bien –cortó Toriel.
-Pero son demasiadas cosas. Papyrus no tiene que hacer tanto.
-NO TE PREOCUPES HUMANA. YO EL GRAN PAPYRUS PUEDE CON TODO.
Bufó un poco la humana inflando ligeramente sus mejillas resignada ante las peticiones de su madre. Sans sin percatarse se había reído de esa expresión suya que le había parecido adorable. Un tanto anonadada de ello, Frisk le devolvió la sonrisa y este rápidamente desvió la mirada regañándose a sí mismo ante la debilidad momentánea que presentó.
-Bien, creo que eso es todo –Terminó de decir Toriel un tanto dudosa de si faltaba algo.
-NO SE PREOCUPE, SEÑORA DREEMURR, YO ME ENCARGO DE TODO.
-Por favor, sólo Toriel.
-Bueno, hora de comenzar entonces –Alzó Frisk la porra.
-¿Ahora? Si acabas de llegar –se sorprendió su madre –Ni siquiera has desayunado.
-Ehh… desayuné con papá –titubeó un poco. –Así que estoy bien.
-Pero…
No hubo tiempo para alegar más dado que tanto humana como esqueleto ya se habían ido corriendo lejos de ahí tomados de la mano. Undyne se despidió cordialmente y se marchó sin decir más. Le exasperaba y preocupaba al mismo tiempo todo, pero optaba por no mostrar nada y continuar con su trabajo.
-Bien, yo también debo de irme –comentó Sans tranquilamente dispuesto a retirarse.
-Espera Sans –lo detuvo Toriel del hombro -¿No gustas una rebanada de pie? Lo hice para Frisk, pero…
El esqueleto andaba preocupado por cómo le fuera a su hermano siendo apenas su asignación a la guardia y por ende primer día laboral en su sueño de la infancia, sin embargo no podía rechazar una propuesta así y mucho menos el poder hablar un rato con su amiga.
-Si ¿por qué no?
…
-AMMM, HUMANA… ¿A DÓNDE VAMOS REALMENTE?
Frisk dejó de correr en cuanto escuchó las palabras del esqueleto. Había tomado prisa antes de que su madre hubiera cambiado de opinión y se había movido sin rumbo fijo. A comparación de su padre que había accedido a su mirada de cachorrito en poco tiempo, su madre le había costado más trabajo el convencerla de que fuera Papyrus su guardaespaldas personal y no quería darle más tiempo para que dudara y al final le cambiara los planes.
Antes de que tuviera respuesta alguna, una voz les llamó la atención.
-Bonjour, queridos.
La araña los miraba con sus cinco ojos penetrantes que de alguna forma los paralizaba a ambos. En el acto, la humana se dio cuenta de que habían corrido hasta los inicios de Waterfall.
-Hola, Muffet –saludó Frisk con cautela -¿Qué haces teniendo un puesto ahora en Waterfall?
-Dado que mi clientela ha sido muy baja recientemente… –suspiró un tanto preocupada –He optado por tener más de un puesto. Me pareció que éste era un buen lugar para empezar.
-¿A LADO DEL DE MI HERMANO?
-No creo que a él le importe –observó directamente al esqueleto con ligero enojo ante su comentario.
-Bueno… me parece algo muy bueno, Muffet –Trató de aligerar las cosas –Tener sucursales es una buena señal de crecimiento.
-Sí, pero si tan sólo en verdad hubiera clientela… -susurró más para sí misma, aunque claramente la habían oído –En fin ¿gustan una dona?
Más que una pregunta, era casi una orden que era imposible de negar al dejar en visto sus colmillos amenazantes, aunque sonrientes. Frisk optó por comprar una para ella y otra para Papyrus para dejar de ser observados tan directamente por la arácnida.
-Huhuhuhu, muchas gracias, queridos.
Frisk observaba su dona con cautela, y no porque los ingredientes se vieran sospechosamente "no comestibles", sino porque había formulado una idea en su cabeza al respecto.
-HUMANA ¿QUÉ ESTÁS PENSANDO?
-En que ya tenemos nuestra primera misión –esbozó una gran sonrisa y se dirigió hacia la araña –Muffet, la razón por la cual vendes todo esto es para salvar a las arañas, ¿no es así?
-Por supuesto, querida.
-Entonces vamos a ayudarte.
-¿QUÉ?
-Está bien –dijo sin más Muffet –Pero tendrán que portar el uniforme.
-¿Ah?
…
-¿Sabes cuál es el colmo de una florista? Llamarse Margarita y que el capullo de su novio la deje plantada.
-jajajajajajaja, esa fue buena.
Sans y Toriel estaban pasando una agradable mañana acompañados de chistes cortos y tarta de caramelo.
-Hablando de flores… -Sans no quería arruinar el momento, pero si había alguien quien pudiera sacarle de la duda ante esto, esa era Toriel -¿Tú sabes algo sobre flores que se muevan o que hablen?
Al notar que su amiga se quedó mirándolo un tanto extrañada y perdiéndose un poco en sus pensamientos, quiso borrar la pregunta.
-Sonó tonto, olvi…
-Conozco a una flor parlante.
A Sans casi se le cae la taza de la sorpresa. Se reincorporó de inmediato como si no hubiera pasado nada ante la evidente reacción que había mostrado.
-¿Dónde…?
-Aquí en las ruinas –aclaró Toriel –Siendo sincera, no sabía que existiera esa clase de monstruo. Había pasado por alto su presencia dado que nunca se detenía cuando le hablaba, e incluso se desaparecía cuando volteaba a verla, pero…
-¿Pero?
La ex reina tomó unos segundos para razonar sus pensamientos.
-La única vez que he interactuado de alguna forma con esa flor… fue el día que Frisk cayó de la superficie, y fue porque la tuve que atacar –ante la sorpresa que había mostrado el esqueleto, ésta rápidamente se justificó –¡Pe…pero fue porque tenía que salvar a Frisk! Esa flor quería matarla.
Las cuencas de Sans se habían oscurecido por completo. Saber que la flor había querido matarla en cuanto ésta había aparecido en el subsuelo no le daba buena "espina" (rio para sus adentros por su juego de palabras). Pero Toriel había tocado otro punto importante, él tampoco sabía que existiera una flor como monstruo, y mucho menos parlante. Podría justificarse el hecho de que sea exclusiva de las ruinas, pero no quedaba duda de que se trataba de una única flor existente.
¿Por qué la insistencia de querer matar a Frisk? Lo lógico que le llegaba era que por su alma, pero su instinto le decía que había algo más de por medio. Y nada de esto le hubiera importado demasiado si no fuera porque de alguna manera la flor retumbada en su mente como si de un mal recuerdo se tratara… uno del cual, irónicamente, no recordaba.
Culpaba a Frisk de ello, ya que si su mente era capaz de insinuarle por su cuenta que había conocido ya a aquella flor, significaba que en alguna línea temporal había hecho acto de presencia con él por lo menos una vez. Pero que quisiera matar a la humana podía tener dos significados: o sabía que Frisk era un peligro o la flor misma era el peligro.
La flor, por más que le diera vueltas, no le daba confianza alguna, incluso su instinto le advertía que era peligrosa. Aunque no entendía cómo si era un hierbajo simple fácil de pisar y que, si estaba acudiendo a formar terciarias, implicaba eso lo débil que se encontraba realmente.
En cambio Frisk, no le daba confianza, lo tenía claro, pero no dejaba de preocuparse por ella, incluso le agradaba de una manera que desconocía. Sus pensamientos sobre ella le rondaban a lo largo del día y le atribuía eso a que se encontraba alerta de lo que pudiera pasar ahora.
Y si eso tenía nombre, prefería ignorarlo por completo.
-Sans… sé que eres un cabeza hueca, pero no me dejes así.
-Lo siento, Tori –rio un poco –A mi cabeza le da por "tomar aire" de vez en cuando.
-Jajajajajaja, tonto.
-Bueno… me encantaría seguir, pero tengo que ir a ver cómo está Paps y supuestamente a trabajar –bromeó.
-Sí, entiendo –rio de igual manera la monstruo jefe –Ven a visitarme cuando quieras.
Llevándose una rebanada para el "camino", salió de las ruinas y acto seguido se desapareció para dirigirse hacia su puesto de trabajo en turno. Quería vigilar el cómo la estaba pasando su hermano, pero no podía posponer más su deber laboral y optó decisivamente el irse a su puesto en Waterfall.
Fue sorpresivo para él al notar que había mucha gente en el lugar al grado que no le dejaban ver.
-¿Me perdí acaso de algo?
Se había dicho para sí mismo, pero no esperaba tener respuesta indirecta al respecto.
-¡Sabe delicioso!
-¡Nunca había probado algo así!
-¿Ya viste como se ve?
-¡Se ve hermosa!
-¡Si!
No entendía nada de lo que estaba ocurriendo, pero se había sorprendido de ver una silueta muy familiar entre la muchedumbre y se acercó.
-¿Alphys? –La nombrada se había sobresaltado un poco -¿Tú también aquí?
-N-no pude evitarlo –Sudó un poco apenada mientras tenía consigo su dona –Ella se ve tan Kawaii.
Sin haber entendido eso último, optó por acercarse al asunto y averiguar realmente qué estaba pasando. Para su sorpresa había un puesto nuevo, justamente a lado del suyo. Pero lo impactante no se encontraba realmente en que la araña vendía sin parar a los insistentes clientes ni mucho menos en que sus productos parecían no haber cambiado nada como para causar algo así, sino en algo más particular.
O mejor dicho, en alguien en particular.
…
Escribí este capítulo mientras tomaba infinidad de chocolate. Si muero de diabetes, quiero que sepan que los amo… Nah, hierba mala nunca muere (¿)
Michi fuera!
