La muchedumbre cada vez se apretujaba en el lugar, pero todos ellos eran opacados de la vista del esqueleto mayor, el cual sólo prestaba atención a lo que tenía al frente con una mirada estupefacta ante lo que se le estaba presentando.

Portando un vestido muy similar a la vestimenta de la arácnida, pero con detalles que resaltaban de la dueña y un moño grande de lo más adorable adornando su cabeza y otro en su pecho, posaba con gran entusiasmo para atraer a los clientes hacia la caja registradora que atendía la araña con gran regocijo.

Era tan adorable ese vestido.

Esa energía tan contagiosa.

Era tan…

Tan…

-¿Papyrus?

-SALUDOS, HERMANO.

El menor de los esqueletos se apartó un poco de su puesto para acercarse a su hermano completamente sonriente en sus actividades. Sans estaba desconcertado al seguir viendo a su hermano con un vestido demasiado femenino.

Un conejo se había acercado para entregarle de rápido una hoja doblada y acto seguido había realizado una seña al estilo "llámame" antes de irse.

-¡WOWIE! ¿QUIÉN DIRÍA QUE LO QUE NECESITABA PARA HACER AMIGOS ERA PONERME UN VESTIDO?

-Ehmmm… hermanito, te tengo noticias –susurró por lo bajo –Mejor explícame qué es lo que estás haciendo.

-ESTAMOS AYUDANDO A LA ARAÑA A TENER VENTAS.

-¿Y llevar ese vestido es por…?

-ES EL UNIFORME OFICIAL.

-¿Y quién lo lleva eres tú por…?

-SI LO IBA A LLEVAR LA HUMANA, ¿POR QUÉ YO NO?

-No puedo contra esa lógica tan aplastante.

-LO SÉ. SOY UN GENIO.

Sans rio finalmente por todo lo que estaba pasando y se retiró para instalarse en su puesto de trabajo, el cual no tenía ningún cliente debido a la fama de su nuevo vecino. En vez de preocuparse, se alegraba de que fuera así para poder dormir tranquilamente sin que nadie le molestara.

Desconocía si habían pasado minutos u horas desde que se había dormido, pero una voz lo sacó de su profundo sueño con algo de insistencia.

-Un hot dog, por favor.

Abrió una cuenca lentamente, negándose de alguna manera el despertar realmente, pero ante lo que tenía delante de él sin duda lo hizo abrir sus cuencas de golpe instintivamente. La humana le sonreía en espera de que le atendiera. En efecto, portaba el mismo vestido que Papyrus, sólo que había una gran diferencia.

Que a ella realmente se le veía bien.

-He… ¿Acaso ya te hartaste de lo dulce?

-En realidad no he comido nada –rio un tanto apenada de reconocerlo –Si mi madre se entera de eso, me mataría.

Entendió por qué había causado tanta conmoción con tantos monstruos. Sus gestos bastante expresivos con su entusiasmo junto con la vestimenta que portaba, le daban un aire de lo más encantador; y siendo una humana incluso eso podría tomarse como exótico.

Sans le entregó su pedido y recibió de su parte la paga.

-Gracias. –Se le notaba que realmente tenía hambre al estar tan contenta con el hot dog. Se le acercó un poco más al esqueleto y susurró –Una disculpa por todo esto, sé que te está afectando.

Sin comprender realmente a qué se refería, el esqueleto se quedó quieto esperando más información. Finalmente la humana captó.

-El que se ponga Muffet a lado tuyo. Ahora que tiene gran clientela, veré la manera de que regrese a su antiguo lugar.

-Ah… descuida niña. No pasa nada.

Frisk suspiró tranquila. Temía que Sans se encontrara furioso con ella con esto que espontáneamente se había presentado, y lo que menos quería era darle más razones para detestarla. Pese a ser consciente de que no contaba con su confianza, aun así estaba determinada en recuperar su amistad.

-Mejor dime ¿qué fue lo que hiciste para que de la nada se notara el cambio?

-Hice un… ligero cambio a su receta. –rio por lo bajo Frisk –Nada del otro mundo.

-Déjame adivinar… ¿nada de arañas?

-Nada de arañas –rio aún más al notar que había sido evidente –A cambio de eso puse azúcar.

-Y en lo que Paps estaba con la bicho ¿tú que hacías? –Preguntó con curiosidad –Se supone que él debe cuidarte. No vayas a meterlo en problemas por ti.

-Descuida, no me aparté mucho. Sólo me dediqué a atraer gente –explicó.

Le tocó a Sans reír, dejando un poco desconcertada a la embajadora. Había entendido cómo era que había llegado tanta gente en tan poco tiempo al lugar.

Frisk se despidió para continuar ayudando. En lo que se retiraba dándole la espalda, Sans no pudo evitar el seguir mirándola. Había tratado de controlarse lo más posible para no actuar como todos los demás, pero le resultó inevitable el no parecerle adorable.

Monstruo o no, seguía siendo un hombre después de todo.

Transcurriendo el día parecía que se había corrido la voz ya que llegaban más al lugar y fue un tanto imposible para Sans el volver a quedarse dormido. Y no solo por los constantes cotilleos de todos, sino porque tuvo que enfrentarse a algo con lo que no contaba.

Frisk era bastante buena en lo que hacía, no se le complicaba para nada el traer más y más clientes al lugar. No era tonta, sabía que su uniforme le daba bastantes puntos para hacerlo, y si se topaba con alguien que dudaba, tan sólo bastaba con que le coqueteara y fácilmente caían:

"¿Te he dicho lo bien que te queda ese sombrero?"

"¿Me invitarías una dona?"

"¿Quisiera acompañarme, sempai?" (Con éste había atraído a Alphys).

Era bastante determinada en lo que estaba haciendo, y con tal combinación en su persona, se había generado en poco tiempo una bola de acosadores que se dedicaron a tomarle fotos sin que se diera cuenta la humana. Pero el mayor de los esqueletos, quien se dedicó a observar todo, se percataba a tal grado de irritarle tales acciones.

-Esta foto me gusta más.

-Oh si… ¿ya viste como se lo come?

-Hey.

Todos se sobresaltaron ante esa repentina voz calmada. Sorpresivamente para el grupo, Sans se había aparecido de la nada con ellos con una sonrisa. De reojo vio las fotos que tenían y pudo apreciar que le habían tomado fotos mientras se comía el hot dog con enjundia dada su hambre.

-Malditos pervertidos.

-No te metas en lo que no te importa.

-No creo que quieras pasar un mal rato, amigo –sus cuencas se oscurecieron por completo amenazando un posible enfrentamiento.

Su mirada había sido tan siniestra que los espantó sin esfuerzo alguno. Se habían ido corriendo del lugar y no volvieron a presentarse en lo que pasó el día entero. Sans sonrió satisfecho y antes de regresarse observó que habían dejado tiradas las fotos y las tomó antes de que alguien las pisara.

Las tuvo un rato en sus manos y comenzó a sonrojarse al percatarse de que ya se había quedado un rato mirándolas. Algunas estaban un poco borrosas dado que fueron tomadas rápidamente a modo acosador, pero en la mayoría se apreciaba con claridad que todo el tiempo estaba sonriendo o posando para los presentes.

-Esto es peligroso en manos equivocadas…

Notando que nadie lo veía y completamente sonrojado por lo que estaba por hacer, guardó las fotos en su chaqueta y se retiró antes de que alguien se diera cuenta, caminando como si nada hubiera pasado.

O eso creyó él.

-¡No puedo creer que haya vendido tanto!

Muffet se encontraba completamente emocionada al contar el dinero una y otra vez, en lo que Frisk y Papyrus se encargaban de guardar todo tras un día bastante movido. Había costado que la gente se fuera, pero transcurriendo la noche finalmente había pasado.

Sans se encontraba completamente dormido en su puesto y Alphys se encontraba recargada en ello comiendo su dona y esperando a sus amigos.

-¿Se logró el objetivo de hoy? –Preguntó Frisk en lo que acomodaba una caja.

-No sólo eso –La vio con ojos brillantes – ¡Nos alcanza incluso para comprarnos zapatos para todos!

-ESO SI QUE SE OYE COMO ALGO BUENO.

-¡Lo es!

Frisk no pudo contener su alegría tras oír eso. Saber que las arañas podrían salir de las ruinas la llenó de determinación. Terminó de acomodar la última caja en el lomo de la mascota de Muffet y ésta se llevó todas las cosas inmediatamente hacia Hotland.

-En verdad no tengo manera suficiente para agradecerles su ayuda –La arácnida la tomó de sus manos –En verdad de que eres un ángel.

-N-no es para tanto –Se ruborizó un poco la humana ante ese comentario. No se sentía como un ángel.

-Cuando quieras una dona o una sidra… no dudes en venir conmigo, la casa invitará por la generosa ayuda que nos has brindado. Y también tu Papyrus –Cuando éste se acercó, también le tomó de las manos.

-MUCHAS GRACIAS, ARAÑA.

-Llámame por mi nombre, querido. –suspiró, había intentado en todo el día que le dejara de llamar así en vano –Ya puedes quitarte el vestido, ya acabó el día.

-PERO ES MUY CÓMODO.

-Por el bien de mis ojos será mejor que te lo quites –Se acercó Sans empleando una sonrisa burlona.

-TU NO SABES NADA SOBRE MODA, SANS –se quejó el menor –Y NI SIQUIERA TIENES OJOS, ERES UN ESQUELETO.

-Con más razón entonces. Ya se me cayeron de la sorpresa.

-¡SAAAAAANS!

-Vamos Papyrus, ve a cambiarte –lo calmó Frisk empleándole una sonrisa –En un momento me cambiaré yo también.

-ESTA BIEN, HUMANA.

-¿Le haces caso a ella y no a mí?

-Jejejejejeje…

Alphys se había acercado y reído ligeramente tras todo lo que estaba viendo. Sans la observó de reojo un tanto extrañado por su reacción, pero la científica en ningún momento le devolvió la vista. En cambio, se le veía con una sonrisa pícara, como si supiera algo que los demás no. La misma expresión que tomaba cuando leía uno de sus Manga con suma atención. El esqueleto prefirió ignorar lo que sea que se estaba formulando la reptil en su cabeza y observó el cómo su hermano se retiraba para cambiarse.

Muffet cargaba consigo la caja de dinero con dos manos mientras que con otras dos llevaba una charola muy elegante plateada con dos vasos en ella.

-Ten –la extendió hacia Frisk –Tan siquiera déjenme agradecerles por hoy con un pequeño trago de nuestra mejor sidra.

-Muchas gracias Muffet.

Tomó la charola y la puso a lado suyo en lo que la araña se dirigía hacia las otras arañas contándoles la buena noticia mostrándoles la caja repleta de dinero. Frisk observaba muy contenta eso y tomó un vaso. Iba a esperar a Papyrus para brindar juntos por su primer objetivo logrado, pero tras no haber comido casi nada en todo el día, terminó por tomarse uno. A diferencia de cómo era antes, la sidra en verdad sabía deliciosa.

En lo que observaba su entorno, esbozó una sonrisa satisfecha por lo que había hecho. Había demostrado que podía ayudar a los demás a ser felices en lo que se veía la solución para salir. Vio como Papyrus se acercaba de nuevo ya portando su uniforme de la guardia real.

Le sonrió con cariño, estaba gradecida de poder contar con él en su travesía. Quiso dirigirse hacia él, pero en cuanto dio un paso, el mundo comenzó a dar vueltas.

-¿Frisk?

Oyó que alguien la llamaba en la lejanía, pero le costaba mucho concentrarse. El mareo estaba siendo más fuerte.

Le estaba siendo casi imposible el mantenerse de pie y con el esfuerzo que le quedaba buscaba con sus manos algo en lo cual sostenerse, pero era en vano.

De pronto todo se tornó negro y no supo nada más.

Milagrosamente tuve tiempo de poder escribir esto, antes de que me llenara de más trabajo. El siguiente capítulo ya lo tengo algo aventajado por si me llego a tardar nuevamente, pero lo terminaré en cuanto pueda.

En cambio les tengo una propuesta: si quieren ver cómo se veían Papyrus y Frisk con vestido, además de sus uniformes nuevos (el de la guardia real y el de embajadora) tendrán que dejarme su comentario. Mientras más vea, más rápido se los mostraré y actualizaré, bwahahahaha.

Y si quieren ver las fotos de Frisk comiéndose el hot dog, denle favorito a este fic.

Por cierto, un saludo de todo corazón a todos los que me han dejado comentario a lo largo de este fic, en verdad me emociona leerlos. Por lo que me escriben me doy cuenta de que voy en buen camino conforme en mi redacción en esto. Me da mucho gusto de que les esté gustando esta locura de fic que ando escribiendo.

Michi fuera!