Antes de leer, les comparto que ya está el dibujo de Frisk y Papyrus con vestido. Pueden verlo en (michsonrisa . tumblr .com). Sin mas, prosigan a leer :)
…
Frisk volvió a recuperar la vista tras el momento en que las enredaderas le habían permitido el poder observar en dónde se encontraba. Había sabido de antemano que una vez capturada y completamente envuelta en las densas ramas, había sido trasladada por la flor a una dirección imposible de descifrar para la humana.
Una vez que pudo analizar su entorno, no le quedó duda de que se encontraba en el verdadero laboratorio.
La pregunta era… ¿por qué?
-¡Howdy!
Frisk miró hacia abajo, encontrándose con la sonriente flor. Notó que sus extremidades las tenía todavía amarradas, pese a tener un poco más de movimiento a comparación de su primera captura.
-Ya veo que conoces este lugar.
-¿Qué es lo que verdaderamente pretendes, Flowey? –Intentó sonar tranquila, pero lo cierto es que estaba un tanto inquieta ante la incertidumbre.
-Ya te lo dije –entonó una risueña risa, como si la plática fuera de lo más inocente –Te haré recordar que todo es un simple juego.
-Agradecería que fueras más específico.
-¿Y quitarle toda la diversión? –rio malévolamente. –No te gusta ser el juguete ahora ¿verdad?
Unos pasos indicaron que alguien se acercaba a la habitación. La humana imploraba que se tratara de alguien que pudiera ayudarla. Tal fue su sorpresa de notar quién era.
-F-flowey… -La científica llevaba en un carrito el resto de las almas humanas, con la cabeza gacha y entonando casi un susurro –E… está todo l-listo…
-¡Oh, bien! –Sonrió Flowey –Justo a tiempo.
Alphys levantó un poco la cabeza, pero en cuanto se percató que se encontraba Frisk ahí, inmediatamente la bajó temblando por completo.
-Pero qué modales son esos, doctora –se burló la flor -¿Así es como saludas a tu amiga?
-¿Qué le estás haciendo, Flowey? –reprochó la humana.
-Le estoy ayudando a corregir todos sus errores ¿No es así?
Se dirigió hacia la científica, disfrutando por completo de hacerla sufrir. Alphys no comentó nada, simplemente se quedó ahí temblando cada vez más fuerte y sin poder contenerse. Sea lo que sea que estaba pasando, no implicaba nada bueno.
Frisk analizó sus posibilidades, pero por más que buscaba una salida, un arma, lo que fuera, la flor se había asegurado de que no tuviera absolutamente nada cerca. La conocía demasiado bien para saber que podía librarse de cualquier obstáculo con lo que sea en sus manos y su determinación.
Flowey se dirigió hacia los contenedores, sonriéndoles maliciosamente.
-Flowey… ¿en algún momento piensas explicarme lo que sea? –comenzaba a impacientarse.
-Esperar no es precisamente lo tuyo ¿cierto? –Gruñó y volvió a apartarse de los contenedores, mientras le indicaba a la científica que los llevara a una esquina –Ya que insistes… ¿sabías que las amalgamas y yo tenemos algo en común?
-¿Qué…?
-Alphys me lo explicó –continuó interrumpiéndole e ignorándole por completo –La determinación que fue usado en nosotros proviene de una misma alma humana. Curioso y sorprendente ¿no?
No entendiendo del todo hacia dónde quería llegar con esa información, la humana dejó que continuara sin emplear ruido ni expresión alguna.
-Aunque haya pasado mucho tiempo, la determinación de esa alma era tan poderosa que aún persiste en seguir en este mundo. Incluso aún no se había terminado de usar todo lo que le habían extraído… claro, hasta que yo pedí que me pusieran toda la que quedaba.
Su maniática risa resonó en toda la habitación. Alphys había terminado de dar la espalda a todo, siendo notorio su temblor ante el miedo y angustia que todo le provocaba ahora.
-Pero aunque tenga todo esto… no es suficiente –su expresión volvió a ser la misma, pese al disgusto que reflejaba –Aunque absorba gran cantidad de determinación, sigo sin poder llegar a tu nivel. Eso es frustrante.
La embajadora continuaba sin emplear sonido alguno, estando completamente atenta a las palabras de aquella flor que la seguía sujetando fuertemente de las extremidades.
-Así que… para poder igualarte, tuve que emplear otros medios.
-¿Qué…?
Sin darse cuenta de en qué momento había pasado, varias de las amalgamas aparecían dentro de la habitación, llenando el lugar de un aire de lo más perturbador ante su mera presencia en el laboratorio nada agraciado.
-Dado que tenemos el mismo extracto de determinación, tenemos una especie de conexión todos nosotros –Explicó tranquilamente al notar el desconcertó de Frisk –Yo al no depender de un cuerpo tan débil como el de un monstruo, puedo resistir la determinación sin problema alguno. Además, claro, de poder ejercer un control en todos ellos.
Acto seguido, todos se sentaron ante una orden no dada verbalmente.
Ahora le quedaba claro el por qué los comportamientos extraños de las amalgamas. Con el conocimiento al respecto, Flowey ya contaba con su propio ejército, y teniendo a Alphys consigo no sólo logró saberlo, sino que tuvo el alcance de toda la determinación restante y al único ser clave para poder detener a las amalgamas, además de la vista y control de todo el subsuelo sin necesidad de salir.
Había sido muy inteligente de su parte. Había hecho sus movimientos cuidadosamente. Y la cereza del pastel estaba en toda la distracción que había generado para descuidar el cuidado que tenían con ella, teniendo así a las almas humanas y a ella misma de un solo golpe.
-Sólo necesité tener la mayor cantidad de determinación de la misma alma que ellos para poder controlarlos. Sorprendente ¿verdad? –rio nuevamente –Y todo es gracias a Alphys.
La mencionada no volteó para nada, pero un sollozo comenzó a resonar de su parte, cosa que preocupó a Frisk. Ella sabía que nada de esto quería que pasara, pero ante su miedo y culpa la estaban consumiendo al grado de seguir lo que le estaban pidiendo. No le gustaba para nada que su amiga estuviera mal por culpa de una flor que le estaba recordando constantemente los males que ha pasado a causa de sus experimentos, pero a la vez sabía que Flowey estaba haciendo todo eso ante su insensibilidad de las cosas y su nula capacidad de empatía.
Pese a que le disgustaba y preocupaba lo que estaba haciendo, tenía en si la necesidad de poder ayudar a todos los presentes. Después de todo se lo había prometido a sí misma.
Se negaba a si misma a dejar de estar determinada.
-¿Crees que con solo estar determinada podrás derrotarme? –Le adivinó el pensamiento -¿Crees que no previne eso ya? Sería muy tonto de mi parte caer en algo que conozco perfectamente.
Las amalgamas comenzaron a gruñir amenazante y se acercaron lentamente hacia la humana sin intención de detenerse.
-Verás… pese a que ya tengo muchas cosas a mi lado –Empleando una de sus peores sonrisas, se mantuvo en su sitio observando el terror que comenzaba a generarle a la humana –Hay una que todavía no tengo.
No tenía que pensarlo dos veces para saber a qué se refería: el reset. Frisk sabía de qué manera empleaba ese poder, y aunque ella tampoco se consideraba digna de poseerlo, sabía que estaría peor la situación si lo conseguía. Todo por lo que recientemente había estado luchando y creando algo nuevo se iría por la borda si la flor accedía a ese poder.
Forcejeó como podía, pero su esfuerzo era en vano, estaba completamente sujetada. Las amalgamas cada vez estaban más cerca y sus nervios no la estaban ayudando. Trató de pensar en cómo solucionar o salir airosa de la situación.
Pero no tenía nada. Solo…
No, no iba a utilizar eso nunca más.
-Ya estás considerando resetear ¿verdad? –una vez más le había adivinado el pensamiento -Hazlo, de cualquier forma yo gano este juego.
-¿En verdad consideras que todo esto es un juego? –intentó hacerlo razonar como último intento pacifista que le quedaba.
-Idiota, todo esto es un simple juego –rio como si nada –Reiniciar, volver, matar, morir… eso simplemente significa. Con ese poder haces que todos dependan de ti para seguir. Sus vidas insignificantes se vuelven una simple pieza del ajedrez en la que sólo tú serás el vencedor siempre. ¡Ser siempre un dios entre mortales!
-Entonces que bueno que soy ateo.
Desconcertando a todos aquella voz salida de la nada y en un acto que nadie se esperaba, un potente rayo empujó a las amalgamas hacia lo lejos del amplio lugar. Antes de que Frisk pudiera analizar qué estaba pasando, unos huesos a modo de respuesta rompieron las lianas que la tenían sujeta.
-Sabes, este lugar nunca me ha gustado –Sans tranquilamente caminó hacia su lado, empleando una sonrisa un tanto burlona hacia la flor que se encontraba furiosa en el instante –Por lo que agradecería que dejaras de ser una hierba mala y nos vayamos todos de aquí.
Frisk no sabía que pensar al respecto ¿Sans había acudido a salvarla? ¿En verdad?
-Vaya, vaya… si es la basura sonriente queriéndose hacer de justiciero una vez más –se burló Flowey con un deje molesto -¿No tienes otra cosa que ignorar, acaso?
Aun con el golpe letal que Sans había empleado en las amalgamas con sus blasters, éstas se habían levantado como si no hubiese pasado nada y se habían lanzado directamente hacia el esqueleto. No pensándoselo dos veces, Sans empleó su magia azul en la humana y lanzado directamente hacia donde se encontraba una Alphys aun temblando del miedo y angustia.
Una a una, las amalgamas se lanzaban directamente a atacar al esqueleto, pero éste esquivaba cada uno de sus ataques con una velocidad impresionante. Por más que trataban de tomarlo por sorpresa, Sans terminaba siendo quien los sorprendía y acorralaba lo suficiente para impedirles un paso más. Pero por más que sus habilidades fuesen buenas, las amalgamas parecían surgir cada vez más.
Frisk sabía de ante mano las habilidades de Sans, pero no dejaba de estar sumamente preocupada ante los hechos. El esqueleto tenía un Talón de Aquiles demasiado preocupante que era imposible de ignorar, y sabía que Flowey también conocía sobre él: su defensa era demasiado débil al grado de ser quebrantada con tan sólo un golpe hecho por cualquiera de sus atacantes.
Sin contar que en cualquier momento podría cansarse.
-Para ser alguien que se rinde fácilmente… –Flowey le miraba con una sonrisa desesperada en lo que seguía mandando las amalgamas –Eres una verdadera molestia ahora.
-¿Acaso te di en la espina, amigo? –Sans rio ante su chiste.
En respuesta, una amalgama fue corriendo directamente hacia él. Antes de lograr detenerla, unas semillas se aparecieron detrás de él tratando de tomarlo por sorpresa. Sans inmediatamente optó por desaparecerse para evitar ambos ataques antes de que lo mataran. La amalgama, pese a recibir el impacto de las semillas, no le hicieron daño alguno, mientras que el resto de las abominaciones se mantuvieron alerta mirando hacia todas partes.
-¿Ahora eres todo un cobarde? –Se burló Flowey.
-No soy como tú.
Flowey giró sorprendido para notar que el esqueleto se encontraba detrás de él. Y pese a tener una sonrisa emblemática de su ser, sus ojos eran de lo más siniestro. A Frisk, quien observaba todo, le recorrió una sensación incómoda por la espalda ante malos recuerdos.
-¿Últimas palabras? –Sans invocó huesos apuntándole amenazadoramente.
-Jódete.
Lanzó los huesos sin piedad alguna, pero Flowey alcanzó a detenerlos con sus lianas con la suficiente precisión para enterrarse e irse del lugar a uno más apartado. Eso había estado demasiado cerca.
Frisk, quien se encontraba junto con Alphys, no tenía manera siquiera de irse del cuarto del laboratorio dado que las puertas estaban cerradas. Sin duda alguna la flor había planeado todo con detenimiento, salvo por la presencia del esqueleto.
-Alphys, tenemos que hacer algo –Frisk buscaba en su entorno que tomar para armarse de defensa, pero sólo tenía a las almas humanas a la mano -¿Alphys?
La científica real continuaba en su temblor y silencio absoluto, procurando lo más posible de dar la espalda a todo lo que estaba ocurriendo. Frisk la tomó del hombro, pero ante su contacto ésta se sobresaltó de miedo absoluto.
-Alphys, yo sé que no querías hacer esto –trataba de consolarla, pero la reptil seguía sin decir nada –No te preocupes, yo…
-Todo esto es mi culpa –susurró la científica.
Como pudo, Frisk la giró obligándola a que la viera directamente a los ojos. Alphys se encontraba llorando ante su impotencia y miedo infinito ante los hechos.
-Yo sé que tienes miedo Alphys, y que también te sientes culpable.
-Es que si es mi…
-No sé qué fue lo que te dijo Flowey sobre corregir tus errores –la interrumpió un tanto impaciente, lo que menos tenía en ese instante era tiempo –Pero a mi perspectiva, eres lo suficientemente valiente para enfrentarte a la incertidumbre de no tener nada e intentar cualquier resultado… incluso el fracaso. Esa es una de tus grandes cualidades.
-¿Qué…? –Las lágrimas habían parado un momento ante el desconcierto de sus palabras -¿Yo… valiente?
-Más de lo que crees. –le sonrió sinceramente.
Aunque seguía temblando, se había quitado los lentes para limpiarse las lágrimas. El emotivo momento habría continuado de no ser por la interrupción brusca por parte de un escritorio que había aterrizado bastante cerca de ellas.
Flowey se encontraba lanzándole todo lo que tenía cerca al esqueleto mientras que las abominaciones persistían en alcanzarlo, pero ninguno lograba sus cometidos. Era bastante rápido y astuto para usar a su favor esa violencia hacia él y hacer que los objetos les dieran a las amalgamas.
Sans seguía manteniéndose sonriente, sin embargo estaba un tanto preocupado. Cuando se trataba de enfrentar a la humana, él ya se había dedicado en saber sus movimientos con suficiente anticipación para poder enfrentarla. En cambio sobre la flor realmente no sabía muchas cosas, salvo que no medía en las consecuencias de sus propios actos y no parecía importarle siquiera.
Tenía el sentimiento de haberla conocido antes, y varios comentarios despectivos hacia él que le lanzaba la hierba le confirmaban de alguna manera ello. Y tal sensación le preocupaba en gran medida por lo que pudiera significar. ¿Acaso la flor había tenido el poder de resetear? ¿Un monstruo podía tener tal poder?
Pensar tales cosas era un dolor de cabeza para él, pero debía ignorar esas hipótesis suyas si quería sobrevivir a la batalla que estaba teniendo con lo que nunca se hubiera imaginado.
Él, con toda su pereza, había acudido a lo que su lógica exacta le había indicado en dónde estaría realmente, en lugar del que todos se habían ido corriendo. No había tenido tiempo ni oportunidad de poder advertirle al resto, y ni tampoco tenía el suficiente ánimo para entrar en los detalles que prefería llevarse a la tumba del porqué sabía de antemano algunas cosas, por lo que había terminado yendo él mismo al lugar de los hechos y dispuesto a rescatar a las secuestradas.
Sobre Alphys tenía ya la percepción de que la estaban amenazando y por ende retenida para que tuviera que emplear tal llamada de auxilio. Tales cosas, además de ser una antigua compañera y cómplice de algunos hechos, tenía la preocupación y sentimiento de salvarla.
En cambio Frisk… Era harina de otro costal.
Y sin embargo se encontraba ahí: viendo la manera de salir todos airosos de lo que sea que estaba pasando.
…
Yyyyy… aquí le dejo por ahora, jeje. El capítulo lo estaba haciendo tan largo que preferí mejor dividirlo XD
El siguiente capítulo ya lo tengo casi terminado y vendrá con más de una sorpresa ;) Pero no lo subiré pronto para matarlos del suspenso XD A menos, claro, que me comenten qué les está pareciendo el fic y así me apuro, jajajaja.
¿Dónde estarán el resto?
¿Cómo será la batalla entre Sans y Flowey?
¿Qué hará Frisk al respecto?
¿Veremos a Papyrus con vestido de nuevo?
Lo sabrán en el siguiente capítulo… tal vez XD
Michi fuera!
