El silencio reinó por un momento el lugar. Ni siquiera los respiros fueron capaces de romper aquella tensión.
Por un momento de su vida, el esqueleto había pensado en la posibilidad de que todo podría salir bien en adelante. Que por una vez valía la pena luchar por el porvenir que tentativamente le atraía. Un futuro.
Y sin embargo lo estaba viendo frente a él.
Aquel terror por el que había estado sufriendo por un tiempo indefinido gracias a su mera existencia. Por primera vez contemplaba con claridad aquel poder.
El código de Reset estaba al alcance de la humana.
Quería gritarle que no lo hiciera. Que aun podían salir adelante ¿Pero acaso serviría de algo? Estaba más que claro que a la humana le gustaba reiniciar por sus propios caprichos, y él era un tonto por olvidar ello y pensar por un momento en que las palabras de ella podían ser ciertas, que en verdad podía continuar su vida.
Podía sentir la inmensa sonrisa detrás de él proveniente de la maléfica flor, parecía que justamente había querido eso o que ya entendía en qué consistía aquel poder. Ya no quiso darle importancia a eso. No entendía si estaba molesto o desilusionado con aquella chica, pero estaba más que claro que todo había terminado.
Sus cuencas volvieron a la normalidad y sus Blasters desaparecieron junto con el brillo de su ojo. Guardó sus manos en su chaqueta completamente resignado. Ya no valía la pena seguir luchando si ya todo había terminado.
Y la que siempre se salía con la suya era ella después de todo.
Frisk se encontraba paralizada por su propio asombro. Ella no había activado por cuenta propia el que aparecieran los códigos frente a ella, sino que fue su propia determinación lo que terminó invocándolos en el peor momento posible.
Ella se había prometido no reiniciar nunca más y era firme en su decisión. Pero de alguna manera su propia semblanza le estaba jugando una broma de lo más escandaloso para ella. Como si su propia alma deseara por su cuenta que lo hiciera. ¿Era en verdad eso? ¿O solo estaba justificando lo que su inconsciente había provocado?
No tenía las respuestas para eso y mucho menos el tiempo para resolver aquel conflicto. Las amalgamas habían retrocedido ante su brillante alma, pero no se habían apartado del todo y aun la observaban un tanto dispuestos a atacarla. Se les notaba desconcertados y a la vez… determinados en detenerse a sí mismos.
Aquello le generó un nuevo pensamiento ¿La determinación es una maldición realmente? Con ella lograba sobrevivir a todo obstáculo y enfrentarse a cualquier reto posible, pero también causaba malestares en otros ante sus meros actos. Como era claro el caso de Sans, quien no pasaba por alto aquella mirada que le estaba lanzando de lejos. Le quedaba claro que si había existido alguna esperanza de recuperar su confianza y amistad, se había ido por la borda gracias a aquel acto inconsciente que había convocado.
Después de todo, Sans ya le había dado un nombre a eso la vez que se había aparecido en su habitación: Egoísta.
-Sabía que lo recordarías –rio como loco Flowey –Sabía que seguirías en el juego.
Frisk lo contempló por un momento. Aun quería salvarlo, pero hasta ella había considerado algo impropio su comentario. La situación ya era demasiado delicada como para que condimentara aún más el problema.
Apartó la vista de la flor y se concentró en los códigos accesibles sólo para ella. Pese a lo que hiciera ya todo había quedado arruinado. Si continuaba o reiniciaba, Sans y Flowey lo recordarían y la juzgarían.
"Tal vez la determinación si es una maldición después de todo", pensó la humana con tristeza. En su propia existencia ya causaba problemas a todos, ya sea humanos, monstruos y plantas parlantes.
-¿Eso es…?
Alphys con dificultad se levantaba recargada de la pared, mirando adolorida lo que estaba pasando en todo el lugar. Pese a estar lastimada, observaba con asombro lo que tenía la humana consigo, junto con su alma que decoraba de rojo todo el lugar, dando un aspecto un tanto desconcertante por el color.
Frisk entró en pánico. Que Sans y Flowey lo supieran ya era algo, pero que Alphys lo descubriera le dolía en gran medida. Después de todo era culpa lo único que le quedaba sentir.
-De… e…
Las amalgamas comenzaban a temblar. El esfuerzo en ellas se estaba agotando. Incluso se les notaba que se estaban derritiendo aún más ante la fuerza que ejercían en ellas mismas.
-¿Qué… quieren? –Frisk una vez más les insistió.
-Des.. YE…NO…
-Sólo ignóralas –le ordenó Flowey de lo más calmado – Esos seres están ya condenados a sufrir sin importar que. Lo hecho en ellos ya no tiene remedio. Incluso la muerte la tienen negada ¿verdad doctora?
La mencionada no dijo nada, sólo se limitó en quedarse en su lugar. Por un momento se miraron a los ojos Alphys y ella y comprendió de alguna manera que, sin importar qué pasaría, la científica no la juzgaría ni atacaría.
Eso de cierta manera la ayudó a calmarse. Y como mero instinto su alma se llenó aún más de determinación brillando con más intensidad. Hasta para la dueña ya era bastante raro aquel comportamiento de su alma. Notaba que los monstruos que la habían visto hacer eso se desconcertaban, dándole a entender que aquello no era un comportamiento normal. Y en ese preciso momento parecía querer romper su propio récord el brillar lo más posible al grado de encandilar toda vista ya.
-Des…truye…
Ante una palabra más clara, Frisk se sorprendió de aquella petición. No había venido de una voz al unísono, sino de una en particular. La Snowdrake estaba luchando por su cuenta y trataba de comunicarse con ella de la forma más calmada posible.
-¿Qué quieren que destruya?
-Destruye…
El resto de las amalgamas comenzaron a temblar con más intensidad, a la vez que parecían deshacerse en su lugar. El aspecto que estaban tornándose era de lo más aterrador y lo adornaba la risa maniaca de Flowey que parecía divertirle la tortura que le ejercía a su ejército personal.
-Des…truye… nos…
-¡¿Qué?! –Frisk se alarmó.
-Destruye… nos…
-No haré eso. No…
-Por… favor…
Esta vez habían hablado todas al mismo tiempo. Frisk estaba alarmada con tal petición, pero notaba que le estaban rogando que las matara ante el sufrimiento que estaban padeciendo en el momento.
-¡No! –gritó, llamando la atención de todos los presentes -¡No quiero que nadie más muera! ¡No quiero que nadie más sufra! ¡NO!
Apretó sus puños con fuerza. Se hartó de sentirse impotente y acobardada de sus propios actos. Entendió en ese instante que tenía que enfrentarse a sus pecados. Pero no tenían que ser dolor ni culpa lo que debía de estar de por medio, sino que tenía que solucionar lo que había provocado.
El verdadero juicio estaba comenzando para ella. Y era ella quien debía juzgarse a sí misma. Nadie más.
No iba a matar a nadie. No iba a reiniciar nuevamente. No iba a ser cobarde. Se enfrentaría una vez más a los obstáculos y no se rendiría. Si la determinación era su maldición, lo usaría a su favor para hacer lo correcto.
-No haré nada de eso nunca más.
Se recordó a si misma que tenía grandes razones para luchar ahora. Seres a los cuales qué proteger y amar. No importaba que ella no fuera un monstruo, eran su familia y amigos. No importaba si algunos la odiaban.
-Yo lo que quiero… Es SALVARLOS.
Ella era Frisk Dreemurr.
Y estaba llena de Determinación.
Como respuesta a sus propias sensaciones, la luz que emitía su alma se direccionó a un punto específico como si de algo sólido se tratase. No teniendo tiempo para reaccionar, contempló como la luz se enfocaba frente a ella para tomar forma a su propio alcance. Lo que anteriormente era luz, ahora tenía ante ella un nuevo objeto entre los botones de Continuar y Reiniciar.
No tenía ni idea de cómo había pasado. Nadie de los presentes entendía qué se estaba presentando. Pero sin importar si lo sabían o no, comprendían que aquello era algo completamente nuevo. "La determinación está llena de sorpresas" pensaron al unísono todos los presentes.
Ante Frisk y exclusivamente a su alcance, tenía un nuevo código formado por su propia determinación.
Entre los códigos de Continuar y Reiniciar, se encontraba un nuevo cuadro completamente rojo, y a diferencia de los otros que estaban adornados como sus nombres los indicaban, éste no tenía ninguna letra, por lo que era una incógnita su posible función.
-¿Qué… es lo que has creado? –Flowey miraba atónito a la humana. Estaba más que claro que era algo completamente nuevo para él también.
Frisk no respondió dado que no tenía una respuesta para eso. La sala había dejado de estar iluminada del distinguible carmesí ante el cuerpo que había formado consigo. No entendía cómo había creado un código, pero era una realidad que lo había hecho ante su deseo de querer salir airosa de la situación que tenía presente.
¿Era esa su función? Recordó que más de una vez se había presentado con ella la función de salvar al aferrarse a los sueños y esperanzas suyos y de todos ante la ardua batalla que enfrentaba una y otra vez al momento de luchar contra Asriel. Pero aquello se sentía completamente diferente y le hacía dudar si realmente se trataba de eso una vez más.
-¡DES…TRUYE… NOS!
El rugido en conjunto de las abominaciones cada vez más terroríficas frente a ella le regresó a la realidad. La petición era más que clara, pero se reusaba a ejecutarlo. Además estaba el hecho de que no podían ser lastimadas; producto de la determinación que tenían consigo.
¿La respuesta estaría en aquel nuevo código?
Las amalgamas cada vez más se derretían. Si no hacía algo pronto, éstas se fusionarían en algo aún más terrorífico, o peor, la atacarían al no poder contenerse más.
Sin darse más opciones para dudar, presionó aquel nuevo botón frente a ella. Ante su tacto, del rectángulo escarlata surgieron destellos de luz que se direccionaron hacia los cuerpos deformes que tenía consigo. Éstos comenzaron a rugir intensamente ante su impacto, cosa que preocupó a Frisk y quiso quitar su mano, pero aquello ya era en vano. Su mano no se despegaba del código por más que lo intentara.
Entendió en ese momento que, una vez presionado, ya no había marcha atrás. Fuera lo que fuera a pasar ahora, era algo que no tenía regreso.
Y lamentó por primera vez eso.
Poco a poco, todo lo que tuviera un cuerpo deforme comenzó a tornarse transparente. Pese a que era terrorífico para algunos, (dado que comprendían lo que significaba que estaría por pasar a continuación), lo único que quedaba impregnado como despedida de aquellos cuerpos era una sonrisa.
-Gra..cias… -La Snowblake le dedicó personalmente su sonrisa final antes de desaparecer junto con el resto.
Todo lo que quedó finalmente alrededor de la humana era una inmensa cantidad de polvo. Los códigos que estaban frente a ella desaparecieron justo cuando se dejó caer, presa del pánico de lo que acababa de ocurrir.
Sin haber querido en ningún momento, y ni entender el cómo, había provocado la muerte de las amalgamas.
-No… -Frisk sujetó su cabeza con miedo ante lo que acababa de hacer.
Como si se tratase de una mera ironía de su mera existencia, la vida misma le había recordado su propia naturaleza. No importaba cómo quisiera limpiar su conciencia. Era una asesina finalmente.
-¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA ESO SI QUE FUE INCREÍBLE!
Los tres restantes prestaron atención a la flor que reía con gran intensidad como si aquello le hubiera resultado sumamente divertido. Alphys estaba asustada y Sans enojado ante su falta de respeto por la vida.
-Tu sí que estás llena de sorpresas –felicitó Flowey acercándose a ella poco a poco, no importándole para nada que Sans le siguiera con la mirada -No tengo idea de cómo fue que pasó, pero de igual forma lo hiciste. Seguiste en el juego.
-Yo no… -sin reparar en ello, comenzó a llorar. –Yo no…
-Ahora tienes dos opciones –continuó ignorando por completo sus lágrimas y siguiendo acercándose a ella completamente sonriente –O reinicias para comenzar nuevamente, o te dedicas a matar a todos como siempre.
-Ok, ya tuve suficiente.
Delante de la flor surgieron varios huesos impidiéndole seguir. Sumamente molesto se giró hacia su atacante, lamentándose de haberlo hecho al contemplar la terrible mirada penetrante de su ojo que reflejaba el infinito enojo dirigido hacia él.
Por ese instante, Flowey sintió miedo.
La flor quedó iluminada por completo de un característico azul proveniente de la magia del esqueleto, y sin piedad alguna, lo estampó hacia la pared. No dándole tiempo ni de respirar, acto seguido lo estampó hacia el otro lado de la habitación. No siéndole suficiente eso, continuó estampándolo en todas las paredes y techo sin piedad alguna.
Al diablo todo. Sans no sería piadoso con una flor tan maligna, y menos cuando lo tenía tan harto por sus palabras y acciones.
Frisk, aun con lágrimas en su rostro, se levantó en cuanto Sans estampó a Flowey con gran impacto en el suelo. Notando lo que estaría por ocurrir, empezó a moverse a aquella dirección.
-Te daría oportunidad de decir tus últimas palabra –un blaster apareció frente a la flor, teniendo en su boca el surgimiento de un potente láser dirigido hacia él –Pero no te mereces siquiera eso.
-Espera Sans.
Frisk se posicionó frente a la flor, siendo apuntada por ese cráneo flotante que no le daba buenos recuerdos.
-No creas que me detendré sólo porque estés en medio del camino –advirtió con frialdad el esqueleto. –Perdonar a los asesinos sólo implica errores y estupideces.
-Entonces ocuparé yo su lugar –Frisk entendía de antemano que aquellas palabras también iban dirigidas a ella, pero aunque supiera todos los actos de ambos, aun creía en la verdad de los hechos –Mátame a mí, pero no lo mates a él.
Aunque Sans era un ser paciente, aquello resaltaba locura total. Lo que le pedía ya superaba toda estupidez de su parte. ¿Después de todo quería que lo perdonara? Peor aún ¿Ella justamente le estaba pidiendo un favor pese a todo lo que había hecho hacía unos momentos? Ante sus ojos había dado muerte a los seres imposibles de matar y mostrado el poder que tanto temía y le había dejado tanta agonía.
Le había mostrado ante él todo lo que pensaba y sabía de ella. Era una asesina, una controladora del tiempo, una total doble cara.
¿Y entonces porqué seguía dudando?
¿Por qué no quería matarla? ¿Por qué… quería darle aun una oportunidad?
¿Por qué todavía quería creer en ella?
La humana no pensaba retirarse. Aunque estuviera con lágrimas, sus ojos reflejaban su firme decisión sin intimidarse ante el láser que tenía frente a ella amenazante.
-¿Porqué? ¿Por qué es que quieres salvarlo pese a todo? –Sans trataba de contenerse, pero era evidente su irritación con todo eso.
-Porque él es…
-¡NOOO!
Sabiendo lo que estaba a punto de confesar, Flowey sujetó con sus lianas a la humana y la atrajo consigo para taparle la boca con fuerza. Volvió a poner con rapidez sus raíces en el suelo y arrastró como pudo a Frisk para apartarse un poco y posicionarse adecuadamente en el centro del lugar. Seguían siendo un blanco fácil.
-Ahora sí, esqueleto –Flowey lo miraba serio mientras oprimía con más fuerza el cuerpo de Frisk sin reparar en el daño que le causaba. –Puedes matarnos a los dos de un solo golpe ¿Qué tal?
Sans los miraba perplejo. Aquello no se lo esperaba. En efecto ahora podría matar a ambos y posiblemente todo se solucionaría, pero tampoco era lo que deseaba. Comprendía que de alguna manera las amalgamas le habían pedido que las mataran como acto de piedad ante su sufrimiento, y que además la humana mostraba desconocer el cómo lo había hecho. Dichas incógnitas le decían que con aquello estaba libre de cargos, aunque tampoco la mostraban inocente.
Lo poco que sabía de ella había sido acertado… y no quería matarla.
Finalmente concluyó que si su conciencia le decía que tenía (y quería) salvar a Frisk, eso es lo pretendería hacer. Ya luego se encargaría del resto.
El Blaster apagó el láser que estaba surgiendo en su boca, pero no desapareció. Retrocedió para posicionarse a lado de su dueño un tanto protector.
-¿Qué? –La flor se mostró extrañada -¿Ahora mostrarás piedad?
-No te emociones, que no es a ti a quien se la estoy dando –Comentó el esqueleto metiendo una de sus manos a la chaqueta –En lo que a mí respecta, tú deberías de irte al infierno.
-¿Y ahora otorgas perdón a Frisk? –Estaba más que desconcertado -¿Tú también te volviste loco?
El esqueleto mentalmente estaba de acuerdo con eso, pero no iba a darle la razón. Se encontraba analizando en silencio las posibilidades de arrebatarle a Frisk antes de que hiciera algo peligroso, pero su cansancio estaba a tal grado que su magia amenazaba con secarse de un momento para otro. Le requería un sobre esfuerzo mantener al Blaster consigo.
-Necesitamos una idea antes de que pase algo –susurró Sans en cuando se percató de la figura que estaba llegando a su lado.
-Si… –Alphys se había acercado extrañamente sonrojada –Y he visto demasiado Hentai para saber cómo podría terminar eso…
-Ahora no, Al…
-Bueno… ya que ustedes no nos matarán –Sin esfuerzo, las lianas que sujetaban a la humana la elevaron un poco para cargarla –Tendré que hacerme cargo yo mismo entonces.
Frisk se movía como podía con tal de zafarse de las lianas, pero la tenían fuertemente atada. Pensando en cómo poder librarse, contempló que la flor había invocado sus semillas apuntándolos a ambos. La embajadora revisó su barra de vida y comprendió que bastaría con varios impactos para acabarla.
A Flowey no le importaba morir. Y pensaba llevarse a la humana consigo con tal de obligarla a reiniciar. La liana que tapaba su boca fue apartada con rudeza.
-¿Algunas palabras antes de irnos? –Sonrió inocentemente la flor.
Quería decirle que podría ayudarlo. Aun no sabía cómo, pero quería salvarlo de aquel cuerpo insensible en el que estaba encadenado. Quería prometerle que todo saldría bien si le permitía darle una mano.
Muchas cosas quería decirle en ese preciso momento. Sin embargo…
-¡Asriel… NO!
Por un momento, el silencio nuevamente reinó en aquella habitación del verdadero laboratorio. Era demasiado evidente que Sans y Alphys habían quedado impactados de aquella mención de su parte, pero eso quedaba completamente aparte a comparación de las expresiones de humana y flor juntos.
De los labios de Frisk había surgido aquella exclamación, pero no había sido ella quien lo había expresado, aun cuando era su sentimiento acorde a las palabras. No… aquella entonación no provenía de ella. Y por la sorpresa que mostraba el semblante de la flor, también había captado inmediatamente lo que había pasado.
No había emitido sonido alguno ante lo desconcertado que se encontraba, pero sus labios habían pronunciado perfectamente "Chara" antes de deshacerse de sus propias lianas que ataban a la humana y quien había entendido únicamente lo que había dicho.
A Flowey se le notaba acabado. No tenía intenciones de luchar ya. Siendo un ser que no tenía sentimientos, había mostrado gran parte de la batalla que aun existían en él de alguna manera. La extraña presencia del primer humano caído que sólo comprendían Frisk y Flowey había agotado a ambos mentalmente. Cada uno por sus razones.
Frisk no entendía qué estaba pensando la flor en ese momento, pero le era un tanto evidente que ya no quería matarla. Flowey la miró a los ojos un tanto cansado.
-Sabía que… tú…
No pudo terminar su oración. Un rayo le pegó sorpresivamente dejándolo inconsciente y acto seguido la científica real lo encerró en uno de los contenedores de las almas vacíos.
-¡Él…! –Frisk se alarmó en gran medida ante eso.
-Está vivo –aclaró un tanto sudorosa Alphys ante el impulso que había tenido al actuar con tal de salvar a su amiga. Levantó el contenedor a la altura de su rostro y observó detalladamente a la planta que les había ocasionado tantos problemas –No pienso hacerle daño, descuida.
Se le notaba triste a la científica mientras miraba a la flor, pero no quiso darle importancia en ese momento a eso. Tenía demasiadas cosas en su cabeza, pero aun había por alguien más de qué preocuparse. Giró su cara en busca del esqueleto, pero lo contempló tumbado en el suelo boca abajo.
Asustada de su estado, corrió directamente hacia él. Lo giró para analizar su estado si estaba lastimado, pero un gran ronquido de su parte le respondió sutilmente.
-Supongo que fue demasiado esfuerzo para él –Se acercó Alphys abrazando el contenedor –En cuanto vio que las lianas ya no te sostenían, ya no pudo más y cayó dormido. Así que yo me hice cargo.
La embajadora no dijo nada, miró a Sans completamente dormido. El blaster que antes se había encontrado a lado suyo había desaparecido por completo, suponiendo que el esqueleto al caer rendido ya no podía sostenerlo presente más.
-¿Qué…? -La garganta la tenía seca ante tantas cosas. Su cabeza ya era un revoltijo por su cuenta -¿Qué pasará ahora?
-Ya todo acabó –Alphys abrazó un tanto triste el contenedor que había estado sosteniendo –Y eso es lo que importa… por ahora.
…
Este capítulo estuvo más largo, pero lo habría arruinado si lo hubiera cortado. En lo personal me encantó cómo lo dejé, pero ustedes tienen la última palabra en eso :)
Y les tengo una sorpresita. Dado que me ha encantado el apoyo que me han brindado a lo largo de este fic (en serio, los amo 3), podrán elegir qué escena de este capítulo de este fic quieren que dibuje.
¿La batalla de Sans y Flowey? ¿El nuevo código misterioso? ¿La muerte de las amalgamas? ¿Alphys y sus actos valientes? ¿Frisk envuelta en lianas? Coméntenme qué les gustaría y el que sea más mencionado lo haré.
De paso les doy el aviso de que estos días estaré bastante ocupada con trabajos acumulados que tengo, por lo que cabe la posibilidad de que me tarde en actualizar, así que no se me desesperen. Prometo seguirle en cuanto tenga la primera oportunidad. Tengo muchos proyectos con este fic que quiero sacar a la luz a su debido tiempo :)
Y nuevamente muchas muchas muchas gracias por sus comentarios. No tienen ni idea de cuánto me encanta leerlos y ver lo mucho que les está gustando esto.
¡Michi fuera!
