El laboratorio se le notaba completamente derrumbado. Desde objetos dispersos por doquier hasta grandes grietas en paredes, techo y piso. Pese a ser lamentable su estado, no se comparaba con el semblante de la embajadora de los monstruos.

Se encontraba observando los tumultos de polvo de lo que alguna vez fueron las amalgamas. Aún tenía grabado en su mente la sonrisa que le habían dedicado tras cumplir con su petición, pero no podía sentirse bien por ello. No había podido salvarlos; había provocado su muerte sin saber realmente como.

Unos insistentes golpes en la pared la sacaron de sus pensamientos, poniéndola alerta de cualquier cosa que se presentaría. Alphys abrazó con mucha fuerza el contenedor que seguía sosteniendo mientras que Sans seguía plácidamente dormido sin reparar en los estruendosos golpeteos.

Un último golpe resonó en toda la habitación, haciendo que la pared de dónde provenía aquel ruido cayera por completo. Del agujero salieron inmensa cantidad de lanzas que no dudaron en proyectarse en lo primero que encontraran. Frisk por instinto esquivó todas las lanzas mientras que Alphys se tiró al piso junto con Sans completamente asustada.

La capitana de la guardia real hizo acto de presencia atravesando el agujero con prisa. Tras una mirada rápida al lugar, no se la pensó para irse corriendo inmediatamente tras la científica.

-¡Alphys!

-¡U-Undyne…!

La reptil comenzaba a levantarse, pero Undyne había llegado con suma rapidez hacia ella y la levantó sin esfuerzo alguno. Sin decir palabra alguna, la abrazó con tanta fuerza que parecía que la partiría en dos en cualquier momento, pero ella en vez de quejarse le devolvió el abrazo mientras lloraba desconsoladamente sobre su hombro mientras decía en repetidas ocasiones "lo siento" y "perdóname".

-WOW ¿PERO QUÉ PASÓ AQUÍ?

Del mismo agujero apareció el guardaespaldas personal de la embajadora, observando completamente sorprendido el lugar.

-¡HUMANA! –Le sonrió amablemente tras verla -¡ME ALEGRO DE POR FIN ENCONTRARTE! ¿PORQUÉ ESTÁS AQUÍ EN…? ¿SANS?

Tras darse cuenta de que su hermano estaba tumbado en el suelo, se acercó rápidamente. Al igual que Undyne había levantado a su novia, Papyrus cargó con la misma facilidad a su hermano mayor, quien seguía roncando tranquilamente.

-¡SANS! –comenzó a sacudirlo molesto -¡SACO DE HUESOS FLOJOS! ¿ENCONTRASTE A LA HUMANA Y A LA DOCTORA ALPHYS Y SÓLO TE QUEDASTE DORMIDO?

-¿Qué…? –Sans abrió una de sus cuencas con pereza. Tras notar que era su hermano quien lo sacudía, empleó su típica sonrisa hacia él -¿Ya es hora del descanso?

-¡SAAAANS! –Lo sacudió con más fuerza –DEBISTE AVISAR DE ESTO EN LUGAR DE DORMIRTE.

-¿Pero qué fue lo que pasó aquí? –Undyne se acercó al grupo, cargando con un solo brazo a una Alphys todavía llorosa. –Frisk ¿Qué…?

Su único ojo se dilató en cuanto observó con detenimiento el estado de la humana. Frisk no había captado porque la observaba un tanto defensiva hasta que contempló su propia ropa. No había reparado que, además de rasgada, se encontraba cubierta de polvo.

No quiso imaginarse lo que estaría pensando la capitana, pero en cuanto levantó su brazo disponible pudo suponer qué podría venir a continuación.

-E-espera Undyne –Alphys detuvo su mano antes de siquiera manifestar una de sus lanzas–Todo esto puede explicarse.

-Hace unos minutos le di aviso a Asgore de que podrían estar aquí –comentó la anfibia un tanto ruda –Así que no creo que tarden mucho en darse cuenta de que si y vengan corriendo para acá. ¿Algo que decir antes?

La forma en que veía la capitana a Frisk era analítica y a la vez intimidante.

-UNDYNE, ESTÁS ASUSTANDO A LA HUMANA –Bajó suavemente a su hermano y se acercó a Frisk –SABES QUE ELLA NO MATARÍA A NADIE NUNCA.

Aquello debilitó por completo a la mencionada. Hizo un esfuerzo por no ponerse a llorar en el momento, pero sus ojos brillosos la delataron.

-YA, YA, NO HAY NADA DE QUÉ PREOCUPARSE YA –Se agachó y la abrazó con ternura –EL GRAN PAPYRUS YA ESTÁ AQUÍ PARA PROTEGERTE. NADA MALO TE PASARÁ YA. TE LO PROMETO.

Frisk respondió al abrazo mientras que lágrimas silenciosas recorrían sus mejillas. Su inocencia e ignorancia sobre los hechos la carcomían de culpa por corresponder a su sincero consuelo, pero si había alguien que pudiera hacerla sentir mejor pese a todo, ese era Papyrus.

-SÉ QUE PUDO SER DOLOROSO PARA TI EL VER MORIR A UN MONSTRUO, ¿NO ES ASÍ?

-S-si…

Sans observaba pacíficamente todo. Su hermano siempre había sido bueno para acabar toda tensión y mal sabor de boca de cualquier cosa que pudiera presentarse. Era una de las miles de cosas que admiraba de su hermano. Incluso la humana, con toda la fortaleza y nula expresión que siempre había mostrado en la aventura recorrida en todo el subsuelo, se le veía completamente indefensa en los brazos del menor.

Suspiró cansado. Tenía muchas cosas en qué pensar ahora y tenía que actuar pronto, pero su agotamiento le exigía realmente un descanso.

-Frisk, en verdad lo siento –Suspiró Undyne más calmada –Tiene razón Papyrus, sea lo que sea que haya pasado aquí, no fue tu culpa. Perdón por haber dudado por un momento. Hoy ha sido un día de lo más loco…

-PERO YA TODO ACABÓ ¿NO ES ASÍ?

No hubo una respuesta directa. La tensión en el lugar era bastante notable que en cuanto llegaron Asgore y Toriel junto con varios guardias, estos se la pensaron por un momento en comentar algo. Ambos monstruos jefes se habían limitado en cargar a su hija adoptiva y abrazado fuertemente ante el miedo que habían experimentado de que podrían perderla.

Frisk no sabía cómo actuar ante todo. Ya había roto a llorar anteriormente con Papyrus y había vuelto a hacerlo en cuanto estuvo en brazos de sus padres como una niña asustada en una tormenta. Si existían palabras para describir lo que sentía en el momento, éstas no existían en su lenguaje por el momento.

Mientras seguía siendo cargada por Toriel, la humana había sentido cómo el rey se había apartado para dirigirse con Undyne y demás guardias para revisar los tumultos de polvos que se encontraban en el ya detestable lugar. Alphys había estado todo el tiempo abrazando el contenedor que tenía dentro a la flor problemática, como si aquello pudiera esconderla, pero era bastante evidente de ello.

-Finalmente ¿Qué fue lo que pasó aquí? –preguntó el rey.

-Por favor, Asgore, al menos deja que Frisk vaya a descansar… Seguramente todo esto fue muy duro para ella –Pidió Toriel con un tono de lo más inusual empleado hacia su ex marido por parte de ella.

-Bien –se giró un poco buscando al esqueleto menor –Papyrus, te encargo de favor que la lleves a descansar en lo que resolvemos esto.

-ENTENDIDO, MAJESTAD –saludó alegremente de que le encargaran tal misión importante.

Como si se tratase de una pequeña niña, de los brazos de Toriel el esqueleto la tomó y continuó cargándola. La humana se sentía sumamente extraña por tal cuidado que estaban teniendo con ella, pero no dijo nada al sentirse aún mal por lo que había provocado y por lo que pudiera pasar ahora en adelante ante tantas cosas.

-Gracias –sonrió directamente al grupo que cuidaba a su hija adoptiva y luego se dirigió hacia donde se encontraba Alphys –Tenemos que tratar directamente con el tema de la flor ahora que por fin está inmovilizada.

-¡Tiene que ser destruida! –exclamó sin piedad alguna Undyne.

-¡No!

Frisk y Alphys habían exclamado al mismo tiempo, desconcertando por completo a todos los presentes.

-Majestad, por favor, esta flor tiene que quedarse conmigo.

-¡Es una asesina, Alphys! –Gritó molesta Undyne –No puedes quedarte con algo así. Tiene que pagar con lo mismo.

-Pe-personalmente le entregaré todo un informe de lo s-sucedido aquí explicando por qué debe vivir–continuó dirigiéndose hacia el rey, ignorando temerosamente a su novia –Pero necesito en verdad que se quede conmigo.

-¿Hay una razón directa del porque no, Alphys? –el semblante del rey de los monstruos se tensó un poco. No le cuadraban las cosas.

Frisk entró en pánico. Trató de zafarse de su guardaespaldas, pero éste la tenía muy bien sujetada cargándola por completo. Quería gritarle a la reptil que no dijera nada, que eso podría empeorar algunas cosas, pero hacer eso habría sido demasiado evidente de que se ocultaba algo.

La científica real temblaba en su lugar, mientras seguía cargando el contenedor, sin saber realmente qué hacer.

-Es porque el hierbajo presenta una rara enfermedad que le hace inconsciente de sus acciones.

Aquel comentario había provenido del esqueleto mayor, quien al tener la atención de todos les dedicó una característica sonrisa suya.

Frisk estaba más que sorprendida. Primero había acudido a su rescate pese a desconfiar de ella, y ahora defendía a la flor que claramente había provocado todo el caos ¿En qué estaba pensando realmente?

-Yo no sé mucho del caso –Sans encogió sus hombros relajado de sus palabras demasiado convincente –Eso se los puede explicar mucho mejor Alphys, pero me parece que "castigar" a un monstruo que esta fuera de sus facultades mentales no me parece correcto ¿no creen? Es tan solo una florecita enferma que requiere tratamiento, a mi forma de verlo. ¿Y qué mejor que una doctora para curarlo?

Alphys lo veía un tanto estupefacta al notar que la estaba salvando incluso a ella. Simplemente se esforzó en controlar sus nervios para no arruinar tal encubrimiento audaz por parte de su amigo y asintió con la cabeza sin poder emplear palabra alguna.

-Bien, veremos esos detalles entonces –concluyó más relajado el rey ante esa aclaración bastante convincente para él. Se le notaba que él tampoco quería emplear un juicio que requiriera una ejecución. –Por lo pronto, Frisk debe descansar mientras el resto vemos eso.

-VAYAMONOS ENTONCES, HUMANA –con un entusiasmo no acorde al momento, Papyrus se dispuso a llevársela en sus brazos como de una muñeca se tratase.

Por el cansancio y emociones fuertes presentadas, Frisk no pudo más y cayó profundamente dormida en los brazos de su guardaespaldas personal, sin saber nada más hacia dónde la llevaba y qué pasaba en su entorno.

La suave brisa acariciándola junto con un aroma floral le hizo tomar conciencia nuevamente. Se percató de que estaba acostada en lo que parecía un inmenso campo de flores amarillas cuyo horizonte era imposible de ver a su alrededor.

Se levantó alertada de dónde se encontraba nuevamente. No sabía si se trataba de un sueño o una fabricación de su mente para representar algo, pero sin lugar a dudas aquel lugar era por "alguien".

-Sé que esto lo haces tú, Chara.

Exclamó abiertamente, esperando que existiera algún receptor cercano.

-Tú fuiste quien habló por mí en ese momento, ¿no es así?

Continuó insistiendo, pero no hubo respuesta alguna.

-¿Porqué? ¿Por qué no te has aparecido más? ¿Qué pretendes?

Siguió soltando preguntas conforme llegaban a su mente, pero por más que las soltaba abiertamente, nunca hubo una respuesta. Se dispuso a recorrer el lugar, siendo acompañada por aquel aroma floral que de alguna forma buscaba relajarla, pero aquel recorrido parecía no tener fin.

Una risa cascabelera resonó en el lugar, alertando por completo a Frisk.

-¿Chara? –Preguntó nuevamente al viento -¿Estás… aquí en verdad?

"Demasiadas preguntas te hacen ver como una tonta".

Completamente sorprendida giró esperando poder toparse con alguien en aquel extraño pero armónico lugar, pero no había nada a los alrededores; tan solo aquel dorado color decoraba todo el lugar al infinito.

-Chara… -susurró un tanto atónita. Su suposición al respecto estaba en acierto. -¿Cómo… como hiciste eso?

Como respuesta simplemente obtuvo aquella risa resonando con más intensidad. Poco a poco fue más ubicable de dónde provenía aquella risa hasta sentirse que estaba detrás de ella. Giró un poco para ser cautelosa, pero en cuanto vio lo suficiente, una macabra figura sonriente estuvo por atacarla.

Despertó gritando antes de recibir algún impacto. Sorpresivamente unas manos la sujetaron antes de levantarse ante el susto.

-Hey, hey, calma, o despertarás a Papyrus y es difícil dormirlo.

Poco a poco dejó de forcejear hasta percatarse de que quien la sostenía era Sans. Aquello no le cuadraba para nada.

-¿Dónde…?

-En nuestra casa –dijo simplemente –Las cabras todavía están ocupadas y Paps consideró que el mejor lugar en el que pudieras estar era con él dada las circunstancias.

Frisk trató de analizar su expresión ante su comentario, pero tan solo estaba empleando la sonrisa de siempre. Cosa que la desconcertó de alguna manera al tratarse de los dos solos, no había razón por la cual seguir fingiendo.

-Me costó algo de trabajo explicarle por qué no podías dormir en la misma cama que él ¿Sabes?

Causándole un poco de risa imaginarse aquella escena por parte del inocente esqueleto, se reincorporó un poco al ser soltada por completo por parte de Sans; dándose cuenta así de que se encontraba acostada en el sillón de la sala de los hermanos esqueleto.

-¿Cuánto tiempo…?

-Unas horas a lo mucho –cortó un poco al entender claramente qué preguntaba –Parece que tienes el sueño un poco más pesado de lo que creí. Espero que eso no lo hayas aprendido de mí.

La humana volvió a reír un poco. De cierta manera agradecía infinitamente aquel leve convivio que se estaba formando por parte de ambos. Por un momento había pensado que la odiaría al ver lo que podía hacer con sus propios ojos (si podía llamarlo así al ser un esqueleto).

Aquel pensamiento fugaz la regresó a la realidad y su sonrisa se apagó un poco.

-Hey ¿Por qué esa cara tan seria repentina? –preguntó Sans.

-Sabes porque –dijo rápidamente Frisk sin cambiar su característico semblante –Ahora tienes más razones para odiarme.

Sans no dijo nada, continuó observándola sin desaparecer su sonrisa. No tenía intenciones de agobiarla tras todo lo que había pasado, entendía a la perfección que era lo mejor dejarla descansar por completo y no había reparado siquiera en qué ideas se había estado formulando la humana frente a él sobre sus propias acciones.

Suspiró un poco antes de responderle, siendo así que desapareciera su sonrisa por una expresión un tanto más seria.

-Odiar… no es la palabra que yo usaría –Se sinceró –No voy a matarte, si es lo que te preguntas.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué?

-¿Qué harás conmigo?

Aquello era demasiado directo para el momento. Sans no había reparado en una idea concreta al estar demasiado cansado en el momento y había preferido tomar una merecida siesta antes de saber siquiera una respuesta para eso.

La humana no se iba con rodeos sin importar la circunstancia, y si bien aquello podría facilitar algunas cosas, en el preciso momento el esqueleto prefería no pensar al respecto. Consideraba que lo más sano era dejarla descansar y ya luego tendría algo en mente.

Después de todo, por ello había actuado rápidamente para cubrir todas las cosas presentadas en el laboratorio, con el fin de poder tratar esos temas detalladamente en cuanto se tuviera una mejor oportunidad.

-Lo mejor será que duermas, o Tori y Paps me regañarán por tu salud –se fue por la tangente con ese comentario –Tampoco quiero al rey peludo reclamándome por no haberte dejado dormir.

Frisk continuó observándolo con aquella inexpresiva mirada reconocible en ella, como si tratara de escanearlo para averiguar silenciosamente sus verdaderas intenciones, pero al no obtener nada, terminó volviéndose a acostar.

-Muy bien –Se levantó satisfecho el esqueleto –También me iré a dormir.

-Sans.

Frisk lo había tomado de la mano antes de que se retirara, cosa que sorprendió al esqueleto, poniéndolo un tanto nervioso y quedando paralizado ante su tacto.

-Muchas gracias –Le sonrió Frisk mientras acomodaba su cabeza cómodamente en la almohada que le habían dejado –Por haber acudido a rescatarme y por encubrir el caso… En verdad, muchas gracias por todo.

-He… -soltó simplemente sonriéndole indiferente y se retiró en cuanto la humana lo soltó para acomodarse mejor en su lugar –Buenas noches.

Sin esperar a que se durmiera por completo, Sans se retiró directamente hacia su cuarto. Sin pensárselo, se arrojó a su colchó un tanto abatido, mientras veía su mano que había sido sujetada por Frisk.

Era extraño para él, pero todavía podía sentir aquella calidez que le había transmitido aquel suave tacto de parte de la humana. Suspiró un tanto confundido.

-Realmente no sé qué hacer contigo.

¡Actualicé lo más pronto posible! El siguiente capítulo quiero subirlo antes de que acabe el año, para así empezar con el nuevo arco argumental. No, esto no es el final, aclaro, a este fic le queda mucho todavía, así que no se preocupen, que hay muchas cosas que tratar todavía, jajajaja.

¿Qué creen que esté pasando con Chara? ¿Qué pasará con Flowey? ¿Sans se dará cuenta algún día de lo que realmente le está pasando?

Lo sabrán pronto… tal vez XD

¡Michi fuera!