Antes de leer: Muchas gracias por acompañarme en esta historia! A partir de aqui oficialmente empieza el segundo arco de todo el fic! Y esto viene con un trailer que les dejo aquí: youtube watch?v= sF4hlr Awnb8 (nomas peguen bien todo y listo).
Sin mas, disfruten el cap! Los amo
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Sans se encontraba recargado fuera del MTT Resort, y pese a ser un lugar con constante ruido y llamativo con sus infinitas luces cuyo dueño del lugar le gustaba exagerar a lo extremo, nada de ello lograba sacarlo de su trance de más de una hora.
Lo cierto es que había decidido llegar mucho antes para evitar quedarse dormido y faltar como la última vez, además de poder aclarar bien su mente antes de estar a solas con la humana con un tema de conversación ya pendiente.
Todo lo ocurrido lo carcomía por saber realmente qué estaba ocurriendo y su lado científico le exigía obtener respuestas, pero por primera vez tenía miedo de conocer la verdad abiertamente. La verdadera identidad de la flor, el poder de controlar las líneas del tiempo… eran cosas que le preocupaban, pero no como aquello que lo estaba atormentando desde hace tiempo.
Le aterraba saber si la humana era de fiar o no.
Era más que consciente de que era peligrosa. Alguien con la capacidad de seguir adelante sin poder ser detenida ni con la misma muerte, además del poder resetear una y otra vez el tiempo jugando con todos los integrantes del subsuelo, no era un ser que podía tomarse a la ligera en ningún momento.
Y pese a conocer su lado genocida, también conocía aquel lado por el cual todos se habían encariñado en la línea del tiempo que se encontraban ahora. Una joven fuerte, lista, decidida, bromista, coqueta… y con una gran determinación.
Suspiró inconscientemente tras ello. Esa bipolaridad lo mantenía en alerta siempre con ella, y quería acabar con eso de una vez por todas. Al menos quería aferrarse a una sola idea en concreto en vez de estar en la incertidumbre de dos facetas distintas en ella.
Revisó su celular una vez más. Hacía una hora que habían acordado en verse afuera de donde se encontraba en ese preciso instante y que había logrado convencer a su madre de poder ir sola ahora que el peligro había acabado. Eso les facilitaba demasiado las cosas.
No tardaría en llegar ya, por lo que despejó su mente antes de que la verdadera tortura empezara. Cosa que no pudo lograr debido a que la había visto acercarse demasiado pronto para su gusto, y para el colmo para él, no venía sola.
-Hola, Sans –le sonrió en cuanto estuvo cerca.
Llevaba nuevamente su suéter rayado pese a no necesitarlo más (ya no era una niña después de todo), pero sus ropas nuevas habían sido destruidas y había sido un buen momento en volver a su cómoda ropa vieja.
-Ya hablé con Mettaton sobre las reservaciones –Alphys se acomodó los lentes un poco nerviosa –Me adelantaré para saber cuál es nuestra mesa.
Sin que nadie pudiera contestarle, ella ya se había metido con prisa. Sans la siguió con la mirada tranquilamente, pero era evidente para la reptil que no le agradaba del todo verla ahí y la ponía nerviosa eso. Una vez solos, el esqueleto por fin habló.
-Hey –Sans continuaba manteniendo su sonrisa serena –Así que te dejaron venir sola como dijiste ¿eh?
-Fue la única manera de tuve para convencer a mi madre de dejarme venir sin ella –Frisk comenzó a jugar con su cabello ya alborotado por los nervios –Convencí a Alphys de que fuera ella quien me acompañara, sobre todo porque necesito hablar con los dos. Lo siento por no haber avisado.
Aunque hubiera escuchado su explicación, Sans se había perdido un poco en sus pensamientos tras ver cómo la humana revolvía su cabello. Ese gesto de su parte era nuevo para él y le era un tanto extravagante y divertido.
-Hey, deja en paz tu cabello. A menos claro que quieras hacer un nido de aves con él, porque si es así, estás haciendo un buen trabajo.
La embajadora de los monstruos rio en el acto, no se había percatado de lo que estaba haciendo siquiera. Haciéndole caso, ambos entraron al lugar sin decir más.
Tal y como había dicho Alphys, ya contaban con una mesa reservada para ellos. Suponiendo que Mettaton y ella eran grandes amigos, no le había costado para nada contar con ese privilegio de tener las sillas ya puestas y un mesero antropomorfo esperándolos junto con el dueño del lugar observándolos con una gran sonrisa.
-¡Oh my Darling! –Mettaton cargó a Frisk como si se tratase de una muñeca –Me alegra mucho de verte bien, querida. Estaba muy preocupado.
-Estoy bien –el abrazo metálico la estaba ahogando un poco –No te preocu…
-El ataque al castillo me generó muchos espectadores –la interrumpió por su propia emoción, además de bajarla con algo de rudeza para su gusto –Todos los televidentes estuvieron preguntándose qué le había pasado a nuestro pequeño ángel de la superficie.
-No soy un ángel –su voz fue un tanto apagada al responder, pero el robot no se percató de ello.
-No con esas fachas, Darling, no, no. –Observó a la humana con desaprobación su suéter –No podemos permitir que nuestra princesa y futura salvadora vista así. Y dado que esto requiere de un profesional y medidas drásticas, yo mismo me haré cargo de tal importante labor.
-No es necesario, Mettaton, en verdad yo…
-No digas más, es un honor para mí que me pidas ser tú asesor de imagen personal. Te aseguro que siempre estarás divina, casi como yo.
Pese a sentirse un tanto incómoda con ello, Frisk terminó sonriéndole agradecida de aquel trabajo que él sólo se había puesto y se limitó a asentirle con la cabeza a modo de afirmación.
-Si no te molesta, tenemos una cena que iniciar con ella –Sans había quedado a lado de ellos todo el tiempo –Y he de suponer que tiene hambre, así que…
Tranquilamente Mettaton se despidió, no sin antes recomendarles el menú del día y amenazar a su mesero de que los debía de tratar muy bien. Los tres se habían sentado y pedido bebidas variadas sin decirse nada entre ellos en espera de ellas. Era un tanto incómodo el silencio que reinaba entre ellos, pero lo cierto es que ninguno quería romperlo por ahora. No fue hasta que el mesero les había dejado sus bebidas y retirado cuando se atrevieron a romper aquella tensión.
En lo que Sans tomaba de su botella de Cátsup y Alphys de su batido de fresa, Frisk optó por tomar la iniciativa.
-¿Cómo está él?
Entendiendo perfectamente a qué se refería, Alphys dejó de tomar para contestarle un tanto nerviosa.
-Está inconsciente, pero bien en todo –Comenzaba a sudar, temerosa de una reacción negativa por parte de su amiga –L-lo mejor que pude hacer fue mantenerlo en ese estado p-por si…
No pudo terminar siquiera su oración de los nervios. Frisk le sonrió compasivamente para calmarla. Ella entendía las medidas que tenían que tomarse. Flowey ya había demostrado en más de una ocasión el ser demasiado astuto y no podía tomarse a la ligera su custodia.
-Para ser sincera, no sé ni por dónde empezar –Frisk ni había tocado su batido colorido de la incomodidad que tenía consigo misma –Por lo que dejaré que ustedes me hagan las preguntas que desean saber. Yo… yo les responderé todas ellas.
Ambos monstruos la observaron un tanto analíticamente. Fue Alphys quien empezó.
-¿Qué tal iniciar con el principio? Es lo más factible después de todo.
-Sí, pero ¿Cuál inicio? –Sans mantenía su característica sonrisa, pero era evidente que también estaba algo tenso –En lo que a mí respecta, hay muchos.
La humana bajó un poco la cabeza apenada con eso, pero su voz sonó igual de firme que su determinación en querer aclarar todo de una buena vez.
-Los inicios son siempre iguales, si esa fue tu verdadera pregunta.
Ambos científicos no esperaban esa rudeza de su parte, pero entendieron de esa manera de que podían preguntarle de todo sin necesidad de entrar en sentimentalismos o inconformidades. Después de todo estaban ahí para aclarar todo entre ellos.
-Había leído hace tiempo de la teoría de poder controlar las líneas temporales –inició Alphys sujetando su batido para calmar sus nervios ante lo que iba a preguntar –Pero más que una teoría, era casi un mito, algo imposible de lograr… ¿Cómo es que tú tienes un poder así?
Por primera vez, Frisk dio un sorbo a su bebida antes de iniciar. El poder sincerarse abiertamente por primera vez la tenía alerta, pero también llena de determinación.
-Siendo sincera, yo tampoco sé cómo es que lo tengo. No es algo que tenía en la superficie, se los puedo asegurar por completo. Y tampoco es algo que los humanos tengamos, al menos en lo que sé de mi especie.
-¿Obtuviste ese poder en el subsuelo? –La reptil estaba sorprendida -¿C-cómo…?
-Cuando caí de aquel agujero, unas flores doradas amortiguaron mi caída –continuó tranquilamente por primera vez –Una vez que recorrí poco el lugar, comencé a ver destellos cada vez que me asombraba algo de lo que veía. Al principio era extraño, pero por alguna razón, tampoco desconocido, al menos no para mi alma.
Los monstruos la escuchaban atentamente sin querer interrumpirla en ningún momento. La humana comprendió que las preguntas surgirían conforme avanzara en su relato.
-Al poco tiempo de analizarlo, comprendí que aquello surgía cada vez que estaba determinada. A esos destellos los llamo "puntos de guardado", dado que vuelvo en ese preciso tiempo una vez que yo… bueno…
-¿Tu generas esos "puntos de guardado"? –preguntó Sans seriamente. Por alguna razón, estaba demasiado interesado en ese tema, por lo que no le importó interrumpirla al comprender que se trataba de volver de la muerte cada vez que pasaba eso.
-No realmente –La humana habló con la misma seriedad –A mi forma de verlo, los desactivo una vez que paso por algo que me mantiene determinada y los puedo usar a mi beneficio una vez que pasa, pero ellos ya se encontraban ahí.
-Usar algo que sólo tú puedes ver… -Alphys estaba analizando sus palabras –Suena a que puedes manipular la materia a tu propio beneficio acorde a tus emociones, pero eso es algo que sólo un monstruo puede hacer. Lo tuyo rebasa todo límite de la magia y las leyes naturales.
-No sé mucho de la materia –admitió la embajadora –Sólo les digo cómo lo presiento.
-Así que un poder que se alimenta de la determinación para existir… -Sans se recargó en la mesa un tanto más relajado –Tiene sentido para mí.
-¿En verdad? Porque para mí no.
-Los monstruos no poseemos determinación, no es algo con lo que nacemos –El esqueleto tomó su botella moviéndola un poco en cada explicación –Podemos obtenerla de medios externos, pero aun así no tenemos la capacidad de poder soportar algo así, ni siquiera una mínima parte. En cambio los humanos, si nacen con ello. Las almas humanas poseen todas las características destacables de su especie, pero es la primera vez en siglos que se sabe de una que posee determinación al cien por ciento. Puede que en ello esté la respuesta de porqué puedes tener contigo un poder así si lo que necesita es una gran cantidad de determinación para poder ejecutarse.
Dio un gran trago a su cátsup y continuó sin querer ser interrumpido. Había tomado ánimos de continuar por primera vez.
-Y sobre cómo fue que lo obtuviste, con lo poco que has contado, tengo mis teorías. Una de ellas, es que ese poder ya se encontraba aquí vagando sin poder ser visto; y una vez llegando tu a este lugar, se adhirió a ti una vez que reconoció tu gran determinación y se alimenta de ti para poder existir, y por ende, poder ejecutarse por su único empleador.
-Lo dices como si se tratara de un parásito. –Se extrañó un poco la científica, pero de cierta manera estaba de acuerdo con él con su explicación.
-En lo que a mí respecta, eso es.
Alphys se calló un tanto nerviosa con eso. Frisk lo observó con su tez inexpresiva inconscientemente. Entendía por qué Sans detestaba que existiera aquel poder, sin embargo le quedaba una incógnita por eso.
-¿Tus otras teorías cuáles son?
-Que las obtuviste de alguien más –dio otro trago a su botella.
La humana se extrañó de eso ¿Quién podría haberle dado algo así y en qué momento? Como si le leyera la mente, Sans se adelantó en responderle con una sonrisa.
-Una vez me dijiste que no eras la primera que podía usar aquel poder, y aquel encuentro con la hierba me dejó más que claro que él sabía a la perfección cómo funcionaba ese poder tuyo. Además del hecho de que fue el primer monstruo con el que te topaste aquí. –Antes de que Frisk le interrumpiera dada su expresión sorprendida, Sans continuó como si nada –Tori me contó cómo fue que te encontró, yo sólo até cabos sueltos.
Frisk analizó las palabras del esqueleto. Si se ponía demasiado a pensar en ellas, tenían sentido su hipótesis. Sin embargo varias de ellas a la vez no tenían una respuesta concreta debido a una incógnita sobre el tema.
-Él siempre ha detestado que yo lo tenga y él ya no, por lo que si fuera posible eso de que me lo diera… te aseguro de que no fue intencional.
-En ese caso, aquel código de poder es ambicioso –analizó un poco el esqueleto –Mientras exista alguien con más determinación, se irá con él o ella.
-Tiene razón Alphys, lo dices como si fuera un parásito –rio un poco.
-Es porque es algo que me preocupa –no le devolvió la sonrisa –Tú que lo usas a tu beneficio, no sabes cómo funciona. Con lo muy poco que se sabe, podría tratarse de algo que te consume lentamente o altera tu racionalidad. Los monstruos manifestamos las emociones externamente por medio de la magia y eso equilibra que tengamos almas débiles a modo de defensa; en cambio los humanos son lo opuesto a eso. Si nos apegamos a las leyes naturales, los humanos no pueden emplear magia por su incapacidad física y emocional. Es algo autodestructivo si lo hicieran, así como lo es la determinación para nosotros.
La tensión volvió en la mesa. Frisk se limitaba a mirar directamente a Sans esperando a que continuara con su explicación, mientras que la respiración de Alphys comenzó a ser bastante sonora.
-¿Y cómo explicas que Flowey haya podido tener ese poder?
Era una pregunta que no quería realizar dado que podría afectarle a su amiga al ser algo que la involucraba en gran medida, sin embargo era algo que tenía la incógnita desde hace tiempo y que podía solucionar en ese preciso momento ahora que estaban poniendo las cartas sobre la mesa.
Y tal como lo había presentido, la científica real se adelantó a responder.
-Y-yo puedo hablar por ello… -Alphys ya se había acabado su bebida tras su nerviosismo al haber escuchado todo sin querer interrumpir –D-Después de todo yo… tengo culpa en eso.
Sans no dijo nada, pero la observó analíticamente esperando su respuesta, cosa que puso más nerviosa a Alphys.
-S-sólo por favor… no me juzguen por eso.
-La única a la que juzgarán aquí es a mí –sonrió compasivamente la humana –No te preocupes por eso.
La reptil le devolvió la sonrisa ya más tranquila y segura de que al menos uno de ellos tendría compasión por ella.
-Tras los fallos con otros monstruos… me encontraba buscando otras alternativas para poder dar determinación –Frisk tomó una de sus garras al notar que no le era fácil hablar –Así que en mi búsqueda de un huésped, encontré lo que buscaba en viejos apuntes.
Sans la miró atónito y sus cuencas se oscurecieron en el acto. Alphys continuó sin percatarse de eso.
-Soy un fracaso como científica real si me estaba basando en proyectos de mi antecesor –Sudó nerviosa y sujetó con más fuerza a su amiga para tomar valor de seguir –Pero tenía el deber de poder ayudar a salir todos de este lugar, así que no me preocupé en el momento de hacerlo. Yo… revisé una de sus viejas bitácoras y me limité en seguir el proyecto que él ya había empezado.
-¿Entonces el científico pasado fue quien…? –Ni siquiera Frisk sabía cómo terminar aquella pregunta. Le era muy raro eso y la mirada sombría del esqueleto en sus propios pensamientos le aterraba de cierta manera -¿Él habrá sabido que…?
No pudo terminar su frase ante la presencia repentina del mesero malhumorado que llegó con ellos pidiéndoles su orden y recogiendo sus vasos, cosa que Sans le atribuyó a la suerte. No era un tema que quería tocar en absoluto y Alphys lo sabía de antemano.
En lo que la humana pedía su orden acorde a la recomendación que le daba el gato anaranjado, (que por alguna razón no se mostraba tan amargado con ella), el esqueleto se perdió en sus propios pensamientos sobre la información recién obtenida.
Aun no le aclaraba todas sus dudas, pero al menos estaban entrando en cómo funcionaba el mecanismo de aquel código que la humana poseía a su control absoluto, y eso ya era bastante. Tras varios años estudiando las anomalías del tiempo y las secuelas que implicaba ello, por fin estaba teniendo resultados más comprobables.
Una vez que el mesero se retiró (no sin antes balbucear que odiaba su vida), Frisk se dispuso a mirar a los monstruos con ella, esperando silenciosamente que la bombardearan con más preguntas.
-Dijiste que todos los inicios son iguales –recordó Alphys mientras ponía sus manos sujetadas sobre la mesa -¿A qué te refieres con eso?
-El Reset… tiene un punto de partida en específico –le costaba un poco hablar de eso, pero pasó por alto aquel momento incómodo que se estaba formando por la tensión que emitía el esqueleto frente a ella –Justamente en el momento en el que caí de la superficie.
-¿Has tratado de ir más atrás? –preguntó Sans seriamente.
-No sé cómo funcione para decirle hacia dónde regresar –admitió la humana –Pero siempre que lo he usado, regresa a ese punto en el momento en el que caí en el tumulto de flores a las orillas de las ruinas.
Si Sans tenía una idea al respecto, no la compartió con nadie. Simplemente se quedó observándola en silencio. El mesero había vuelto con los pedidos de todos y retirado sin preguntarles siquiera si querían algo más en el momento. Frisk inmediatamente se dispuso a comer el filete con forma de Mettaton en lo que Alphys apenas y tocaba su ensalada un tanto apaciguada por sus pensamientos que eran evidentes que era incómodo para ella.
-¿T-tú cuándo s-supiste… la verdadera identidad de la flor?
La embajadora de los monstruos se quedó meditando por un rato, en lo que el resto apenas y tocaban su comida un tanto ansiosos de saber la respuesta.
-La segunda vez… que volví a resetear.
Aquello le había incomodado por completo a Sans. Aun sabiendo de antemano que la humana había generado más de un reseteo, el simple hecho de escucharla que lo mencionara le irritaba internamente. Era bastante notorio la culpa que reflejaba Frisk en sus palabras, y de algún modo eso le daba esperanza al esqueleto de poder hallar algo con lo cual perdonarla por completo.
Pero aquello no llegaba aun.
Comprendió en ese momento que él en verdad quería perdonarla, no quería odiarla ni temerle. Quería ser como el resto que la querían por cómo había sido con todos ellos en la línea temporal vigente, ignorantes de todas las líneas pasadas. Quería ver lo que el resto veía en ella: una chica entusiasta, divertida y amiga de todos.
Pero frente a él, lo que veía era una incógnita. ¿Ella en verdad quería ayudar a todos, o los quería a todos muertos?
-Así que Flowey… en verdad es…
Alphys se estaba atormentando internamente y lo reflejaba en cómo jugaba inconscientemente con la lechuga. Frisk entendió que, pese a que la científica real le diera vida a Flowey, nunca supo la magnitud de lo que había pasado tras su experimento.
-Sí, es él. –contestó con firmeza.
-P-pero ¿cómo…?
-Justo has llegado a la pregunta –Sans seguía sin tocar su hamburguesa adornada con lentejuelas -¿Cómo?
-No lo sé –admitió rápidamente la humana y bajó la voz antes de continuar –Creo que Asriel ni siquiera sabe cómo es que sigue en este mundo.
-El príncipe está vivo entonces… -Alphys de igual manera susurró casi para sí misma. Necesitaba escucharse para poder digerir esa revelación –Obviamente no físicamente, pero su esencia todavía existe… en esa flor… ¡Oh, Dios mío!
Lo último lo había expresado un poco más alto que lo normal mientras sujetaba su cara con sus garras como si quisiera impedir que se escapara la idea que había surgido en su mente. El resto de los clientes se habían volteado ante la reacción un tanto exagerada por parte de la científica real, cosa que al percatarse de que todos la observaban, comenzó a sudar nerviosa.
-Ehem… lo siento –Comió rápidamente de su comida queriendo pasar desapercibida.
Era evidente que había llegado una idea a su cabeza. Sin embargo no la compartió con nadie. Frisk comenzaba a preocuparle eso ¿Primero Sans se ahorraba sus comentarios y ahora Alphys también?
-¿El príncipe cuenta con sus memorias? –Sans puso a un lado su plato. Toda la plática lo había dejado sin apetito dada la profundidad en la que estaban llegando del tema. -¿Sabe que él es quién es?
-Sí, sabe quién es. Recuerda… todo.
Frisk se encogió un poco en su asiento. No podía decir en voz alta que Flowey sabía que Asgore y Toriel eran sus padres. De alguna manera eso la hacía sentir como una intrusa total. Mientras que ella tenía consigo a esos padres amorosos, Flowey se encontraba atado a un cuerpo indolente, sin poder sentir siquiera afecto por ellos. Era injusto, no importaba como quisiera verse.
-En ese caso sabe quiénes son Asgore y Toriel para él. Y aun así no se acerca a ellos o no demuestra apreciarlos. –Analizó Sans.
-Él no puede sentir nada, ni siquiera por él mismo.
-Las memorias no bastan para generar sentimientos si naturalmente su forma física es incapaz de generar emociones afectivas. –Aclaró Alphys –En esencia es el príncipe, pero al… "renacer" en una flor… ummm…
La científica se quedó en shock tras algo que surgió en su mente. Sans esperó pacientemente a que continuara observándola tranquilamente, pero Frisk la sacó de su trance al no poder con la incertidumbre del término de su oración. La sacudió un poco para que volviera con ellos.
-… su alma aún existe…
Había sido un susurro para sí misma, pero sus acompañantes la habían escuchado perfectamente. Las cuencas de Sans volvieron a oscurecer, mientras que Frisk tuvo un leve dolor de cabeza al escuchar eso.
-¿Qué dices?
-N-no sé cómo… pero si lo que pienso es verdad…–susurraba lo más posible, completamente temerosa de que alguien la pudiera oír diciendo algo peligroso –Aunque las almas de los monstruos jefes son más fuertes que las de un monstruo promedio, éstas no tienen la capacidad de permanecer tanto tiempo como las almas humanas. Pero el hecho de que el príncipe aún exista como tal… implica que su alma aún está resistiendo en alguna parte.
-Eso… sí que suena muy loco –El esqueleto seguía teniendo sus cuencas oscuras. –Frisk ¿estás bien?
La mencionada tenía sus manos sujetándose levemente la cabeza, la cual comenzaba a dolerle un poco más al grado de ser incómodo, sin embargo empleó una sonrisa tratando de disimularlo por completo. No era momento para sentirse mal.
-Si, si –puso sus manos sobre la mesa mostrándose tranquila –Nada grave.
-Aun no te recuperas del todo –Sus cuencas volvieron a tener su brillo mientras la observaba un tanto preocupado –Tal vez sería lo mejor que descansaras.
-¿Ah?
Frisk se extrañó por completo. Tanto ella como Alphys lo observaron extrañadas del cambio repentino de conversación.
-Eh… yo… -Tanta mirada fija en él comenzó a hacerlo sudar –Ehem… olvídenlo.
Rápidamente se dispuso a comer su hamburguesa que tenía ya olvidada, tratando de pasar completamente desapercibido, pero mientras Frisk lo observaba extrañada de su comportamiento, Alphys simplemente sonrió con complicidad desde su asiento.
-Sans tiene razón –pese a querer sonar preocupada, su mirada y sonrisa indicaban otra cosa –Después de lo que pasó, debes de estar todavía agotada. Lo mejor será que Sans te lleve a tu casa.
Sans apartó su plato ya terminado extrañado ahora. La mirada con la que lo observaba no le indicaba nada bueno de su parte.
-Estoy bien, en verdad –Frisk se esmeró en sonreírles, ignorando por completo el dolor de cabeza que estaba teniendo –Es mucho lo que debo contarles todavía.
-Pero nos estamos excediendo contigo así –ahora en verdad se encontraba preocupada –Contarnos algo que habías estado ocultando mucho tiempo por razones personales puede ser muy agobiante, además del estado en el que te encuentras. Digo esto por experiencia.
-Pero…
-Ya nos has dicho bastante por ahora –Por primera vez en toda la noche, Sans sonrió con total sinceridad –Puedes contarnos el resto otro día.
No entendía porque de pronto se habían comportado con ella sumamente preocupados, y más tratándose de Sans que había dudado de ella todo el tiempo, y ahora que por fin podía contarle todo lo que quería y así juzgarla adecuadamente, se ponía a cortarle la plática por un simple malestar.
Simplemente no comprendía esos cambios repentinos, pero sonrió de igual manera al notar que, pese a la revelación que les estaba dando, aun se preocupaban por ella.
Y eso la llenaba de determinación.
…
Siendo sincera, iba a subir mucho después este capítulo, pero por ciertas cositas que aun no revelaré, fue que preferí subir este de una vez, jeje.
Hasta ahora es el capítulo más largo que he hecho. Y el siguiente está igual dado que es la continuación de este, jeje. Y acá entre nos, la segunda parte de éste es la que más me gusta ;) jojojojojo.
Michi fuera!
:)
