Frisk terminó como pudo su platillo para alargar el tiempo antes de retirarse por completo. No le apetecía ya volver a su casa, pero admitía que se sentía cansada y tanta adrenalina que soltaba tras sus palabras la agotaban mentalmente.

Cuando el mesero recogió sus platos, indicó que se pagaba la cuenta en la recepción tras entregarles el recibo. Por mera cortesía, Sans había tomado la hoja con una sonrisa y no dijo nada hasta que el antropomorfo se había retirado.

-Bien, estuvo todo muy bien –acto seguido, le entregó el recibo a Frisk guiñándole un ojo –Tú pagas.

-¿Qué? Pero si tú me habías invitado.

-No, yo te dije que te traería a cenar, no que yo pagaría. –le recordó, divirtiéndose de su reacción –Muchas gracias, niña, por invitarnos.

La humana cruzó sus brazos con falso reproche. Una vez más le había tomado el pelo. Y pese a que tendría que soltar efectivo de improvisto, estaba contenta de tener al Sans de siempre con ella. Y dada su reacción, parecía que el esqueleto pensaba algo muy similar.

-N-no te preocupes por mí, Frisk, yo puedo pagar lo mío –Alphys se sentía avergonzada desde su asiento.

-No, no. Sans tiene razón, además… –se levantó tomando el recibo y les esbozó una gran sonrisa–Considérenlo como parte de mi agradecimiento por escucharme.

Había desconcertado por completo a ambos monstruos. Era pocas las veces que su rostro mostraba una sonrisa tan radiante como esa y no la inexpresiva serenidad con la que se había presentado con todos o sus gestos de coquetería con las que jugaba amistosamente.

-Al contrario Frisk, muchas gracias por contarnos –Alphys le devolvió la sonrisa con timidez –Sé que este tipo de cosas no es fácil de liberar.

Sin más, se retiró para irse a pagar. Una vez sin su presencia, ambos científicos cambiaron su semblante sonriente por uno agotado. Silenciosamente y sin ponerse de acuerdo, en todo el rato habían adoptado la postura científica de no expresarse por completo tras la información que estaban obteniendo, sin embargo aquello era más de lo que tenían en mente.

Tras tantas investigaciones y experimentos… se habían topado con algo que estaba más allá de sus conocimientos. Y el temor de ambos era que aquello pudiera tener un nombre y apellido para punto de partida.

El problema estaba que ambos no querían escarbar en el tema.

-No cabe duda… -la voz de la reptil sonaba cansada –De que no es una niña.

-No…

-No quise agobiarla con muchas preguntas dado su estado, pero… la razón por la cual la sentimos todos como niña es porque la conocimos siendo una… y lo que queda es tan sólo el eco de esa sensación ¿no es así? Un deja vuh…

Sans se limitó a sonreír a modo de respuesta. Ya había llegado a esa conclusión y estaba satisfecho de no ser el único que había llegado a ese punto una vez aclarado el tema.

-Hay algo mucho más ¿no es así? –Sin esperar respuesta, continuó la científica –La cantidad de reinicios que haya hecho no es lo que en verdad te preocupa.

El esqueleto la miró un tanto sorprendido. Una vez había olvidado su capacidad analítica en todos los parámetros. No era la científica real por nada después de todo.

-Creo… al menos por mi parte, que es mejor que yo no sepa eso. Haya lo que haya hecho, ella es una amiga muy valiosa para mí, y prefiero seguir adelante con esa imagen que tengo de ella. –Miró hacia donde estaba Frisk pagando, que curiosamente parecía estar flirteando con el empleado mientras éste simplemente reía con ella –Con todo lo que últimamente vimos y por sus acciones, podemos tener la certeza de que no quiere reiniciar nunca más, así que… ¿qué mejor que ver por el futuro?

Sans continuó permaneciendo en silencio mientras también observaba a la humana a lo lejos. ¿En verdad podía contar con la certeza de que por fin tendría un futuro en el cual seguir? Estaba más que cansado de vivir por siempre el mismo tiempo. Y sobre todo, estaba cansado de estar en cautela por siempre de ella.

Pero si algo le había dejado la cena, era que si existía la esperanza de confiar en ella. Y aquello le había aligerado parte de su carga, al menos por ahora.

Una vez que Frisk había regresado de pagar, el grupo se había dispuesto a retirarse del lugar. Fue cuando estaban fuera del establecimiento cuando la humana habló nuevamente con seriedad.

-¿Hay manera de ayudarlo?

Comprendiendo perfectamente a qué se refería, Alphys se acomodó los lentes antes de responderle.

-Yo… no lo sé –se sinceró un tanto culpable –P-pero haré mi mayor esfuerzo para que así sea.

Acto seguido, y sin esperarlo en ningún momento, la humana se abalanzó sobre ella dándole un gran abrazo efusivo. Con tal cercanía, la reptil había comprendido que era lo único que quería saber en realidad. Le devolvió el abrazo dulcemente, cubriendo el ligero temblor que había soltado la humana tras su tensión acumulada.

-Por lo pronto, "Flowey" –marcó demasiado aquel nombre, un tanto insegura de si llamarlo todavía así –Estará conmigo en el laboratorio. Conseguí que Asgore me dejara su custodia total como si se tratase de mi paciente principal.

-Sí, sobre todo hay que tener cuidado de que el rey felpudo no haga un té con su hijo accidentalmente ¿no crees?

-¡Sans! jajaja–Frisk se había apartado de Alphys y lo había empujado levemente ante la imagen fugaz que le había llegado a la mente en una posible interacción de los dos.

Sans le había devuelto la sonrisa cómicamente, y en lo que ambos interactuaban silenciosamente con la broma, Alphys los observaba con un nada discreto brillo en sus ojos y se retiró sin decir más para dejarlos solos al considerarlo pertinente de su parte, aunque lo cierto es que quería correr a su cuarto para hacer nuevos apuntes sobre ellos.

Como era de esperarse, Sans se limitó a teletransportarla sin avisarle, y tal como en la mañana, la había dejado un poco retirada de la puerta de las ruinas. Antes de que le dijera algo, Frisk optó por adelantarse.

-Sin duda alguna tú tienes muchas más preguntas que Alphys.

Sans pensó en las palabras de Alphys respecto a mejor no saber ciertas cosas para poder seguir adelante pacíficamente. Y pese a seguir con aquella duda, llegó a la conclusión de que era lo más sano.

-Soy muy flojo como para seguir con eso por ahora –le guiñó nuevamente con una leve sonrisa burlona –Además, creo que ya me respondiste de cierta manera.

-¿Ah sí? –lo miró extrañada.

-De todos los que pudiste sacar de este agujero en todos tus reseteos… él fue el único que no pudiste sacar nunca ¿cierto? –Ante el total anonadamiento de la humana, Sans sonrió tras continuar con su explicación –Una de las cosas que me parecen lógicas sobre tus comportamientos, es que tras tantas veces vivir lo mismo, de ello obtienes experiencia. Sabes cómo ayudar a todos, menos a él. Así que… mi conclusión fue que buscaste varias maneras de poder salvarlo, partiendo desde cero en repetidas ocasiones.

Frisk no soltó ninguna palabra, pero su expresión un tanto asombrada fue suficiente asentimiento para él. Tras varios segundos de silencio incómodo, el esqueleto guardó sus manos en su chaqueta continuando observando a la humana tranquilamente en espera de una palabra suya.

-No sé si realmente sea eso –continuó Sans tras tanto rato en silencio –Pero creo que mejor me quedo con esa conclusión por mera salud mental. Sea verdad o no.

Frisk entreabrió la boca queriendo responder, pero lo cierto es que no sabía qué decir. El dolor de cabeza no le ayudaba para nada. Suspiró antes de lograr decir algo.

-¿Es malo que quiera salvarlo? ¿Qué haya visto y buscado varias maneras de… ayudarle?

-No, yo entiendo perfectamente qué se siente querer salvar a un hermano.

Nuevamente le había tomado de bajada tras ese comentario. El dolor de cabeza iba aumentando con cada palabra del centinela y comenzaba a tener una ligera sospecha del porqué. Pero pese a ser sumamente doloroso ya, Frisk optó por emplear el camino correcto tras sus palabras.

-Yo… -Comenzó a decir con esfuerzo.

-Pudiste haberme pedido ayuda con eso ¿sabes? –La interrumpió intencionalmente. Realmente ya no quería pensar ni saber más de eso –Para eso estamos los amigos después de todo.

Aquello había sido suficiente detonante para que Frisk olvidara su dolor de cabeza y se enfocara al cien por ciento en el esqueleto que le estaba brindando su mano amistosamente con una sincera sonrisa. No podía creerlo pese a tenerlo frente a ella ¿La estaba perdonando? Mejor dicho ¿Le estaba dando una nueva oportunidad de hacer las cosas correctamente?

Sabía que Sans estaba tomando el camino de ser ignorante de los hechos para poder seguir adelante. Sabía que aun habitaba en su hueca cabeza el dolor de haber perdido a su hermano en repetidas ocasiones por sus propias manos, y sin contar el hecho de vivir constantemente el mismo tiempo sin oportunidad de un futuro. Pero si le estaba dando la oportunidad de confiar en ella pese a todo, significaba que no la estaba considerando mala y que tampoco la juzgaría más.

Le estaba dando una oportunidad sincera. No importaba cuánto había deseado volver a recuperar su amistad, aquello seguía siendo una sorpresa para ella. Y más tras notar cómo el esqueleto había bajado su mano un tanto anonadado observándola. ¿Había cambiado de opinión?

-Creo… que nunca te había visto abrir demasiado los ojos.

Aquello le causó algo de gracia a la humana. No era la primera vez que alguien pensaba que siempre tenía los ojos cerrados. Simplemente tenía los ojos alargados y pestañas muy largas, pero supuso que su sorpresa había sido tan grande que inconscientemente los había abierto exageradamente.

-¿Tan rara me veo?

-No, no… -Sans miró hacia otro lado, queriendo evitar seguir mirando sus ojos –Sólo fue… algo nuevo para mí.

Frisk sonrió satisfecha con eso.

-Será mejor que entres ya –Se giró por completo tras decir eso –Tienes que descansar y recuperarte. Nos vemos luego.

El esqueleto comenzó a caminar lentamente, sin embargo fue sujetado de la chaqueta por quien le había dado la espalda y se detuvo en el acto sin girarse.

-Sans… muchas gracias. No tienes ni idea de lo sans-tástico que es poder contar contigo nuevamente.

Una ligera risa salió por parte del esqueleto tras oír eso aun sin girarse. Frisk lo soltó al comprender que ya debía de irse a su casa y él también.

-Buenas noches, niña.

Con una casi silenciosa respuesta de buenas noches, Frisk se dirigió rápidamente a las ruinas antes de que su madre adoptiva le llamara preguntándole cuándo regresaría a la casa. Justo cuando sonó el estruendoso golpe de la gran puerta cerrándose, fue cuando el esqueleto consideró pertinente voltear.

Un llamativo azul decoraba todo su rostro antes de desaparecer de aquel lugar.

La alarma de una cafetera resonó en la lúgubre habitación del laboratorio.

Llena de papeles sin orden específico, Alphys entró en el lugar ante el llamado del elixir que la acompañaría en toda la noche tras mucho trabajo que tenía que realizar. Los puso en la mesa sin reparar en el daño que les hacía al ponerlas encima sin cuidado y se sirvió café en su taza favorita que le había regalado el rey unos años antes.

Dio un leve sorbo para verificar que tan caliente estaba, pero al notar que se había olvidado de ponerle azúcar la volvió a poner a lado de la cafetera un tanto cansada. Toda la habitación estaba destruida tras la batalla. Y pese a que Undyne se había ofrecido a ayudarla, ella lo había rechazado amablemente.

Lo cierto es que había muchas cosas esparcidas que no le apetecía de ningún modo que viera su novia. Y no porque fueran vergonzosas, sino porque muchas de ellas todavía no encontraba el modo de contarle.

Muchos apuntes viejos. Muchas cosas que ni siquiera ella entendía de su antecesor.

Tras ponerle la gran cantidad de azúcar que le gustaba en su bebida, tomó su taza un tanto melancólica. La reciente plática que había tenido con la humana le había hecho recordar algo que yacía en su mente como un viejo sueño se tratase. Y estaba segura que no había sido la única.

-¿Hay café para uno más?

-¡Aaaaahhhh, Sans! –Ante la sorpresa de tenerlo a lado soltó la taza, la cual fue detenida a tiempo por el esqueleto con su magia a modo de que no se había derramado ni una gota -¡No te aparezcas así!

Sin decir nada, puso la taza a la altura de sus garras esperando a que la sujetara. Alphys notó el semblante cansado del esqueleto, pero también notó el extraño color primario que sobresalía y que por alguna razón tenía el presentimiento de qué pudiera tratarse. Tomó su taza y dejó que Sans se sirviera el resto del café.

-Creí que estarías más tiempo con Frisk.

-¿Por qué pensarías eso?

-Bueno… -buscó la manera rápida de safarse mejor del tema –Tu sin duda eras quien más preguntas le tendría.

-He… ella me dijo lo mismo.

Alphys no le preguntó a qué había venido al laboratorio. Ya estaba acostumbrada que de vez en cuando se aparecía simplemente a estar en el lugar sin decir nada y luego desaparecía del mismo modo. Una vez incluso le había llevado comida de perro para una de las amalgamas sin cuestionarle sobre su existencia y nada. Algo que agradecía de él es que sabía ser prudente en ese tipo de cosas.

Sans no era de los que compartían sus pensamientos ni mucho menos sus emociones. Pese a tener una sonrisa permanente en lo que vendría siendo su rostro, Alphys lo conocía lo suficiente para saber que no siempre estaba feliz, y que aquello de volver sin decir ni pedir nada entre las oscuras paredes del laboratorio, era más que una simple nostalgia de su parte de lo que una vez había sido.

Sin emplear palabra alguna, el ojo de Sans resaltó entre la densa oscuridad que reinaba en el lugar y varias cosas se elevaron ante el llamado de su poder azulado. Poco a poco las cosas comenzaron a ponerse en lugares específicos y la científica real comprendió que había ido con ella para ayudarle a acomodar el desastre que se había dejado en el lugar. Supuso que una vez más, no podía dormir por la noche.

En silencio se organizaron en estar acomodando las cosas y arreglando los constantes agujeros que adornaban el tétrico lugar a causa de lianas y huesos que habían surgido en su contorno. Desviaron sus recuerdos de aquella batalla con el trabajo arduo de acomodar todo, ambos eran expertos en eso. Lo habían aprendido del mismo monstruo después de todo.

Muchas de las hojas que estaban regadas en todo el lugar tenían la misma tipografía con la que la reptil le había dejado el mensaje oculto al esqueleto. Teniendo las hojas en sus manos recordó aquello.

-¿Por qué me dejaste un mensaje a mí en vez de a tu novia?

-N-no… no estoy lista para contarle todo aun.

No preguntó nada más y continuó en silencio total. Ni siquiera le apetecía leer los apuntes que estaba recogiendo, ya luego buscaría las respuestas que necesitaría tras la información que les había brindado la humana. Tras aquel recuerdo, Sans simplemente paró de hacer las cosas y se recargó en la mesa donde tenía su café cerca de enfriarse. Al contemplar su bebida sintió que no había sido buena idea.

Alphys desconcertada de la actitud del esqueleto en todo el momento, se acercó a él. No esperaba escucharlo susurrarse a sí mismo.

-Castaños…

-¿Qué?

-Nada –Sans rápidamente le dio un gran sorbo a su café –Debemos continuar.

-Claaaaaro… -Alphys levantó una ceja un tanto extrañada. Se acomodó sus lentes para calmar la poca tensión que le estaba dando lo que a continuación le diría –Querer hacer trabajo no es para nada lo tuyo, Sans. ¿Puedo saber qué te sucede?

-¿Por qué habría de sucederme algo? –dijo un tanto a la defensiva. Aquello fue un detonante más para que Alphys se cuestionara qué le estaba ocurriendo.

-Sans… ¿Te…?

-Estoy bien.

-Ent…

-Acabo de recibir información precisa de lo que había estado queriendo saber hace tiempo –le cortó tajantemente –Es normal que esté pensando en eso.

Aunque estuviera en lo cierto, Alphys era demasiado analítica para saber que aquello no era la verdadera verdad. Después de todo, ser la científica real la llevaba a indagar más allá de lo que se le presentaba ante sus ojos… y sus series favoritas también la habían preparado para cosas como estas.

-Y supongo que guardar fotos de ella a escondidas es normal también, ¿no?

Sans casi derrama su taza ante ese comentario. Era difícil que le tomaran por sorpresa en lo que sea, y el que le hayan descubierto precisamente en eso, y más aún, la otaku que era capaz de hacer mil y un ideas fantasiosas al respecto, le preocupaba en gran medida.

Actuó como si nada antes de responder, pero su sonrojo contradecía sus palabras.

-N-no es lo que piensas…

-He visto demasiado Anime para saber que si–Lo miró con complicidad riéndose al acorralarlo sin salida esta vez –Ella te gusta, Sans.

Ahora si se le cayó la taza y no reparó en el accidente tras ello. Sans rio fuertemente como si fuese un chiste de los más grandes que haya oído ¿gustarle? ¡Si la consideraba una verdadera amenaza hasta hace poco!

-Antes pensaba que sólo te parecía atractiva –continúo hablando como si nada, brillando sus lentes ante su analítica como si se tratase de algo completamente serio –Después de todo no te culpaba de eso, realmente se está volviendo una chica muy linda.

-Para tus fantasías raras, Al –puso una mano en su hombro amistosamente y todavía riéndose un poco –En verdad, no es lo que piensas.

-Luego pensé… ¿por qué razón ya no podías verla como una amiga? ¿Y por qué me pedías que la vigilara?

-Al… -Poco a poco su risa se estaba apagando –Enserio, ya para.

-Y luego entendí… que te preocupabas realmente por ella –siguió hablando ignorando las palabras del esqueleto –Podía que tú ni siquiera reparabas en ello.

La risa de Sans se apagó por completo.

-Alphys…

-Es difícil saber el momento preciso en cuanto te gusta alguien, pero es algo que pasa cuando menos te lo esperas y con quien menos crees que pueda pasarte… Y creo que eso es lo que te está pasando: Te gusta Frisk.

Las cuencas de Sans se habían puesto oscuras tras el "diagnóstico" por parte de la científica. No había pensado en qué decirle que no fuera uno de sus chistes para desviar el tema. Sabía de antemano que este tipo de temas de cotilleos le fascinaban a la reptil, por lo que ahora no lo soltaría con esa idea por más que le contradijera o aclarara las mil y un razones por la cual no le podía gustar la humana.

Para empezar, él mismo era demasiado flojo para pensar en cosas así, además de que no le interesaba en absoluto esa clase de rutina en su vida. Lo único que le bastaba era tener su vida con su hermano y ya. Pensar en que alguien más pudiera formar parte de su pequeña familia le… ¿aterraba? Ni siquiera tenía una palabra para definir aquello.

Y dada la casualidad de que en algún extraño momento de su vida hubiera querido pensar en eso, estaba más que seguro que jamás tendría en mente al ser que le había ocasionado tantos problemas en variadas líneas temporales repetitivas. Podría haberla perdonado ya, pero eso no le quitaba que sería algo masoquista de su parte considerarla para algo así.

-Sans, estoy casi segura que estás acomodando tus ideas para contradecirme –Se le adelantó mientras esbozaba una sonrisa pícara como si lo hubiera atrapado –Puedo notar como los engranes de tu mente están trabajando, pero es inútil.

-¿Ahora resulta que se te da por ser sabelotodo, Al? –se burló de cierta manera. -¿Científica de día y cupido de noche? Tener novia no te hace experta.

-Acá entre nos, yo soy la que tiene experiencia –se defendió triunfante –Además conozco perfectamente la materia dado que la he estudiado desde hace tiempo.

-Leer comics y ver dibujos animados no lo considero estudiar…

-Lo que quiero decir –Un brillo sobresaltaba en los ojos de la reptil de tal manera que preocupaba al esqueleto –Es que puedo ayudarte con esto.

-Para tu tren, Al –suspiró un tanto exasperado. Si no le frenaba ese entusiasmo inesperado por su inexistente "vida amorosa" no se la quitaría de encima con eso nunca –A mí no me gusta la humana. Deja de hacerte ideas raras.

-Awwwww, ¡estás en la primera fase! –Estaba más que claro que el tema le importaba demasiado. Sans sudó preocupado –Estás en la negación. Una etapa de lo más tierna en…

-Alphys.

Desconocía que mirada estaba teniendo en ese momento, pero por la expresión que adoptó la científica real le daba a entender que no era una buena mirada suya al callarla por completo. Lo cierto es que el tema comenzaba a irritarlo.

Pero justo eso le estaba preocupando ¿Por qué lo irritaba? Bastaba con darle un simple chiste para desviar el tema o burlarse de que considerara esa posibilidad como hacía unos momentos había hecho. Sin embargo…

-Debo ir a ver cómo está Papyrus –Le dio la espalda en lo que ponía una de sus manos en el bolsillo de su chaqueta –Nos vemos luego.

-S-si…

Ni siquiera le había dado la opción de despedirse bien o disculparse. Alphys se preocupó de haberlo hecho enojar, pero aun así estaba más que segura que había acertado y que parte de su reacción se debía a eso. Suspiró un tanto agotada y se dedicó a continuar limpiando. Sabía que tarde que temprano volvería el esqueleto al laboratorio. Siempre lo hacía.

En el denso bosque de Snowdin, había siempre una puerta inmensa en la que cierto esqueleto le gustaba practicar sus chistes de toc toc. Un lugar que siempre lo relajaba de toda rutina laboral pese a las leyendas que siempre circulaban de aquella zona.

Pero en ese instante era todo lo contrario. Estaba más que lejos de estar relajado. Estaba… ¿molesto? ¿Irritado? ¿Angustiado?

¿Con miedo?

Contemplaba una vez más la puerta frente a él con esos sentimientos tan confusos en él. Sabía que dentro de aquella puerta estaba el ser que tantos problemas le estaba ocasionando en ese momento. ¿Por qué no bastaba con sólo perdonarla? ¿Acaso estaba haciendo él algo mal?

Aquella noche, Sans no pudo dormir.

Y es aquí cuando yo digo AAAAHHHHHHHH! :D

Por fin pude llegar a esto! No tienen ni idea de cuánto esperé para poder comenzar a llegar a este punto. Se vienen muchas cosas por supuesto, y muchas más aventuras, misterios y secretos, pero esto en particular me emocionaba tocar (lo siento, amo el frans) :P

¿Qué pasará con Flowey?

¿Qué hará Sans al respecto con todo lo que acaba de saber?

Alphys ¿Shipper número uno de Frans?

Muchas gracias a todos por su apoyo y comentarios. Me alientan a seguir adelante con esta historia :D Los amoooo!

Michi fuera!