Una suave brisa lo acarició levemente.

Se sentía un tanto adolorido al tratar de estirarse, pero todo aquello se había desvanecido de sus pensamientos tras contemplar en dónde se encontraba realmente.

Un inmenso jardín de flores doradas que parecía no tener fin estaba ante sus ojos. El lugar podría ser bastante cálido y agradable si no fuese por su incapacidad de sentir algo por más que quisiera e intentara.

Flowey no comprendía cómo era que había terminado ahí. Salvo el conocido jardín de la realeza, no conocía la existencia de algo así en el subsuelo. Lo último que recordaba era el potente rayo de la científica que impactó en él antes de perder la conciencia. Gruñó al percatarse de que había sido derrotado por lo que menos se hubiera imaginado. Nada de eso le habría pasado si no fuera por…

Asriel…

Como si se tratase de una gran sacudida dentro de su ser, el recuerdo de haber escuchado una vez más su voz llamándolo había provocado su total desconcierto en su último intento de recuperar todo el poder y control del universo. No tenía ni idea de cómo, pero estaba más que seguro que había sido su voz quien le había detenido.

Después de todo, Frisk le recordaba tanto a ella…

Asriel…

No era la primera vez que le hacía presentir su voz irradiando dentro de la última humana caída. No recordaba lo suficiente para saber cuántas veces había llegado a esa idea (y estaba más que seguro que era culpa de la idiota y sus últimos reseteos), pero ahora más que nunca estaba seguro de eso por más raro que sonase en su mente.

Chara estaba de algún modo con Frisk.

Podía que aquello se trataba de un simple anhelo de su parte por recuperar a su mejor amiga. De una vez más el poder estar con ella y estar juntos por siempre como se lo habían prometido en su momento. Por ello, había nacido en él la insaciable necesidad de combatirla una y otra vez con tal de tener el control absoluto de su vida.

Para no perderla nunca más.

Soltó un leve bufido ante ese pensamiento suyo. No comprendía cómo era que, pese a no poder sentir nada, aún tenía la burda necesidad de recuperar a su mejor amiga ¿acaso eso no significaba que si podía sentir algo? Si aquello se generara únicamente con ella, ni siquiera se culparía de ello.

Asriel…

Una vez más su voz llamándolo resonó en su mente. Entendía que de algún modo le estaba atormentando el haber perdido la batalla que ya la tenía ganada si no fuera por esa debilidad patética suya. No importaba cuánto hacía eco en su mente aquel recuerdo, él ya no respondía a ese nombre nunca más.

Él no era Asriel Dreemurr. Aquel sujeto había muerto hace mucho.

Se dispuso a moverse en aquel inmenso campo de flores en las que fácilmente se podría camuflar con ellas. Después de todo no estaba retenido por nada ni nadie. No comprendía cómo era que lo habían dejado ahí después de intentar matar a todos. ¿Acaso lo habían abandonado ahí con el objetivo de perderse y nunca más regresar?

Que idiotas eran todos. ¿Qué no entendían de lo que él era capaz? Infinitas veces había controlado la vida de todos en variadas líneas de tiempo. Un sinfín de reseteos nunca le fueron suficientes para saciar su sed de poder absoluto. ¡Él había sido un dios entre mortales!

Si… nada lograba dejarlo satisfecho. Siempre algo faltaba por hacer, algo por llenar, algo por descubrir. Siempre… algo más tenía que hacer. Supuso que aquello se debía todo el tiempo a la determinación con la que contaba. Podría tratarse de una terrible maldición que le fue otorgada a la fuerza, pero era lo único que tenía. Lo único… que realmente al final le quedaba siempre.

Asriel… ¿Dónde estás?

Aquello había sonado diferente ¿También se trataba de un recuerdo más? Desde la primera vez que abrió los ojos a su nueva identidad como una flor, era más que consciente de que todo lo que sabía eran tan sólo meros recuerdos de una identidad o un perfil que había tenido alguna vez en una existencia que había sido muy querida.

Pero ya no había más de eso. Él ahora era Flowey, Flowey la flor, el terror silencioso que habitaba en el subsuelo y que vigilaba el movimiento de absolutamente todos con tal de calmar su necesidad de saber todo. Esa era su nueva identidad y tenía que vivir con ello. Trescientos años haciendo lo mismo le dejaban más que claro eso.

ASRIEL ¿Dónde estás?

Aquella voz sonaba cada vez más desesperada de su parte y menos como un vago recuerdo. ¿Aquello era real? ¿Alguien le estaba llamando? ¿Era ella…. Realmente llamándolo? Puso su mano entre varias flores para apoyarse al levantarse y correr hacia donde le parecía que provenía aquel llamado.

Aquello lo hizo frenarse por completo en su sitio ¿Mano? Si él no…

Asriel…

¿Qué estaba pasando?

Asriel…

¿Acaso él…?

Asriel…

No era posible…

-¡Asriel!

Flowey abrió de golpe sus ojos. Ante la incertidumbre que había estado experimentando, le había costado algo de trabajo analizar en dónde se encontraba realmente ante la transparente vista que le otorgaba el cristal en el que se encontraba preso.

Se hallaba en el laboratorio, no le quedaba duda tras notar perfectamente su entorno. Al estirar sus raíces pudo sentir la suave tierra de la maceta con la que lo habían plantado. Comprendió inmediatamente que aquel contenedor cristalino en el que lo habían puesto era su prisión por ahora.

Esbozó una mueca hacia la reptil que lo contemplaba un tanto temerosa, abrazando su tablón de apuntes a modo de escudo.

-A-Asriel…

-Yo no respondo a ese nombre –gruñó cambiando su expresión a una más malévola, cosa que asustó más a la científica –No vuelvas a llamarme así.

-Lo… Lo siento –se disculpó mientras se abrazaba cada vez más a sus apuntes –D-Detecté tus niveles de irritación y vine a mo…monitorear tu estado.

-Oh, ya veo –Sonrió perversamente -¿Crees que todos tus pecados se te perdonarán por ayudarme? Qué adorable…

Alphys no comentó nada. Sabía que iba a ser difícil el poder tratar con él, pero no pensaba rendirse esta vez. Quería ayudarlo realmente, aunque aquello no estaba dando precisamente de su parte.

La científica era más que consciente de que la razón de ser así de Flowey era mera culpa suya por probar un experimento que ni su propio antecesor había terminado de analizar antes de toda ejecución. Ella en su desesperación no midió los riesgos y realizó los procesos experimentales antes de hacer los análisis positivos. Tras el terrible fallo que había tenido con las amalgamas, no había aprendido la lección con suficiente fuerza hasta que la flor que había estado analizando en esos tiempos había escapada sin dejar rastro hasta ahora.

Suspiró profundamente antes de continuar. No pensaba rendirse esta vez. Frisk contaba con ella y no la defraudaría. Sería valiente, tal y como ella la veía.

-Creí que tu irritabilidad se debía a un problema biológico de tu parte –Se enfocó en anotar las cifras que daba la base del contenedor cristalino –Pero todo apunta a que gozas de buena salud, así que seguramente se debió a… ¿un sueño?

Flowey se extrañó con aquello. ¿Aquella voz que le había estado llamando en aquel lugar extraño había sido un sueño? No sólo era extraño que él pudiese soñar (siendo una flor, nunca había podido tener algo así) sino que aquello le había parecido tan real que juraba que era Chara quien le había estado llamando.

Optó por no darle importancia. No quería que la estupidez se le contagiara.

La científica seguía dándole datos sobre su estado, queriendo de alguna manera entablar conversación con él, pero la flor se giró con tal de ignorarla lo más posible. Aun así, siguió dándole datos que ni siquiera comprendía.

Fue cuando mencionó a Frisk cuando captó su atención.

-Frisk me dijo que en cuanto pueda vendrá a visitarte –Alphys contempló como la flor se volteaba a verla nuevamente. Con aquella señal positiva optó por seguir en el tema –Ella ha estado muy ocupada con sus estudios ahora que se había atrasado con ellos, pero…

-Otra que cree que puede calmar su culpa intentando "ayudarme" –expresó Flowey con un gesto de desagrado. -¿Qué no hay más seres en los que pueden descargar eso?

-Ella… En verdad se preocupa por ti. Por todos nosotros.

-Yo no vi que se preocupara por ti en todas las veces en que te suicidaste. Oh si –sonrió satisfecho tras la expresión asustada de parte de la científica –Por tu expresión diría que ya sabes algo al respecto sobre su poder.

La reptil miró hacia el suelo mientras temblaba intensamente. Flowey estaba más que seguro que estaba llorando pese a no poder verlo con claridad.

-¿Sabes? Me es difícil entender que ella quiera ser amiga tuya. De todos ustedes de hecho. Son tan predecibles, patéticos y débiles.

-B-basta… -fue casi un susurró lo que salió de ella mientras seguía temblando.

-Oh ¿acaso toqué algo sensible? –Se burló –Puedes volver a matarte tú misma y listo. Es la única manera en la que has resuelto tus problemas después de todo.

-¡BASTA!

Tal y como lo había pensado, la científica se encontraba llorando. Una vez más le era predecible sus reacciones y estaba satisfecho con eso.

-¿Alphys?

La mencionada se alarmó completo. Con suma rapidez se limpió las lágrimas e ignoró por completo a la flor que quería seguir atormentándola. Flowey no comprendía que estaba pasando hasta que vio a la capitana de la guardia real aparecer en la habitación con una expresión sumamente preocupada.

-¡U-Undyne! –Se giró hacia su novia y le sonrió tímidamente, tratando de ocultar el temblor de su voz –N-No te esperaba tan p-pronto.

-Quedé de venir por ti para nuestra cita, cariño –Le sonrió dulcemente en lo que se acercaba para abrazarla –Quería darte una sorpresa viniendo más temprano para estar más tiempo juntas.

Alphys no dijo nada, simplemente la abrazó fuertemente. Undyne comprendió que una vez más era lo único que quería y terminó por acceder a esa petición silenciosa suya, pero no pasaba por alto el temblor que aún permanecía en ella.

-Yo… V-voy a cambiarme. V-vengo rápido.

Ambos vieron como la científica real se retiraba rápidamente, siendo en más de una ocasión que se tropezara de sus nervios. Aquello le era de lo más adorable para Undyne, pero para Flowey eso era reflejo de su torpeza extrema.

Tras un minuto solos en aquella habitación semioscura, Flowey exhaló con aburrimiento total, pero aquello había sido el detonante suficiente para la capitana de la guardia real para que amenazadoramente encajara una de sus lanzas brillantes en la pared, muy cerca de donde él se encontraba.

-La escuché gritar y llorar, infeliz.

-¿Y qué harás? ¿Matarme? Adelante –se burló –No tengo miedo. De hecho no siento nada, así que me da igual lo que hagas.

-Deberías de estar agradecido de que ella te esté protegiendo –Amenazó apuntándole con su arma, pero la flor ni se preocupó –Si por mi fuera, en verdad no la librarías.

Flowey simplemente se rio. Aquello también le había sido predecible, pero no tenía ganas de continuar. Contempló como una Alphys arreglada había aparecido y acto seguido se fueron sin decirle nada a la flor que las observaba con un deje de malicia.

Una vez solo, su expresión burlona cambió drásticamente a una cansada. Tenía muchas cosas en las que pensar, y tal parecía que tendría mucho tiempo para eso.

-Chara...

Algo breve pero super importante antes de toda la intensidad que se viene de ahora en adelante! A partir de ahora tendrán que tener bien sujetos sus pantalones con todo lo que vendrá.

Y como mi cerebro está por desconectarse, tengo que decirles algo super importante en la trama, y es que Sans... zzzzzzzzzzzzzz