-¿Día de San Valentín? –preguntaron en coro.

Estaban varios reunidos en casa de Toriel teniendo una agradable comida con motivo de darse un momento de convivio y tranquilidad tras los acontecimientos presentados. Todos estaban en la mesa agradablemente conversando cuando Frisk al revisar el calendario colgado mencionó que día sería mañana, cosa que extrañó a los monstruos por completo.

-Sí, es una fecha muy bonita, si tienes a alguien a quien querer claro. –Frisk seguía jugando levemente con su comida. Le habían servido demasiado espagueti.

-¡Ohhhhh, yo sé de esa festividad! –Una emocionada Alphys se levantó de la mesa completamente feliz -¿Me estás diciendo que no sólo pasa en los animes, sino en la vida real también?

-¿Qué dices, cariño? Si pasa en el anime es porque es real –Comentó Undyne abrazando a su novia.

-Eeehh, sí, claro… Tienes razón, jeje…

-¿Y… qué se hace en ese día tan especial? –Asgore también jugaba con su comida.

-Generalmente se regalan flores o chocolates a las personas que quieres –Explicó Frisk analizando, le era poco raro tener que contar de un día como ese.

-Aja, aja… ¿y qué más? –Mettaton escribía rápidamente en su celular atento a lo que decía la humana.

-Bueno… algunos, eehh… aprovechan el día para declararse su amor si es que no lo han hecho antes.

-Vaya que los humanos tienen todo medido para facilitarse las cosas –Toriel seguía sirviendo una rebanada de pie a los platos que veía vacíos. –Pero nosotros los monstruos no necesitamos de esas cosas, el amor es algo infinito para nosotros. CLARO que hay excepciones… -marcó con una mirada furtiva al notar el brillo esperanzador que se había reflejado en el rey.

Después de eso se escuchó claramente como se había roto el corazón de Asgore en 1435 pedacitos. Frisk sintió pena por su padre.

-¡PARA MI SUENA GENIAL! –Papyrus se levantó con el mismo entusiasmo que había mostrado antes la científica real -YO, EL GRAN PAPYRUS, GUARDESPALDAS PERSONAL DE LA HUMANA Y MIEMBRO DE LA GUARDIA REAL, SÉ QUE RECIBIRÉ MUCHOS REGALOS ESE DÍA.

-Pero Paps, ni siquiera nadie de nosotros sabía de esto –Sans estaba medio adormilado en la mesa. Su plato estaba intacto.

-Eso ya no es problema, darlings –Metatton mostró su celular donde se veía claramente su perfil en la undernet –Ya me encargué de decirles a todos esta maravillosa tradición humana.

Frisk revisó también la undernet. Aquello se había corrido como pólvora al ver el entusiasmo que mostraban los monstruos sobre el San Valentín. La embajadora sonrió al notar la inocencia de algunos comentarios al respecto.

-No pude evitar darles la oportunidad a mis fans de regalarme algo ese día después de todo –Se justificó el robot mientras posaba. –Aunque me interesa más quienes usarán el día para declararse. Sería buen tema para mi programa.

-Para nosotras no hace falta eso.

Undyne había abrazado con ternura a su novia, la cual estaba sudando completamente sonrojada con eso.

-Pe-pero aun así quiero re-regalarte algo.

-Oh, no hace falta tampoco eso, cariño –La anfibia se sonrojó –Con tenerte a mi lado es más que suficiente.

Frisk miraba la escena con ternura. Ver que sus amigas se amaban la llenaba de determinación.

-HUMANA, A TI SIN DUDA TE HAN REGALADO MUCHAS COSAS ESTE DÍA EN LA SUPERFICIE.

Sans abrió una de sus cuencas un tanto curioso.

-Oh, no no no, jejeje… -Se sonrojó un tanto apenada de que le dijeran eso.

-Es difícil de creer eso, Darling, eres una ternura andante.

-Yo apuesto a que se te han declarado en más de una ocasión –Undyne la señaló un tanto pícara.

En lo que Frisk se sonrojaba aún más ante el interrogatorio, Sans abrió su otra cuenca desapareciendo el sueño por completo en él. Pese a que consideraba el tema un simple cotilleo que le estaban dando demás importancia sobre una tradición humana, le estaba comenzando a incomodar que se tratara de un tema que formara parte de un posible pasado de Frisk.

Él sabía que era algo casi imposible dado que ella había caído al subsuelo siendo todavía una niña y que por más de tres años ella los había pasado reseteando (siendo la única que el tiempo transcurría normal), por lo que las probabilidades de ello eran nulas. Sin embargo había un eco en su mente que le estaba irritando por el tema.

-Bueno…

-Es aún muy joven para esos temas –Defendió Toriel un tanto molesta de que le preguntaran tales cosas a su "niña" –No la metan en cosas de adultos.

-Estoy de acuerdo con eso –Asgore se mostraba un tanto molesto también de pensar en esas posibilidades de su "pequeña" –Frisk no está en edad para siquiera pensar en ello.

-Tengo casi 17… -comentó en un susurro que muy pocos entendieron.

-Pobre de quien los tenga de suegros, jajajajaja.

Undyne dio un golpe amistoso a su rey, el cual le sonrió levemente ante el gesto, pero seguía mostrándose un tanto molesto de que pensaran así de su hija. Igualmente Toriel. Razón por la cual ya no quisieron seguir hablando del tema mientras estuviesen los monstruos jefes presente. Frisk y Sans lo agradecieron. Cada uno por sus razones.

Una vez terminada la velada amistosa y cuando todos se habían ido a sus casas correspondientes, Frisk se encontraba recostada en su cama sumamente pensativa. Les había comentado con naturalidad la festividad que se aproximaba sin saber que los monstruos desconocían por completo aquello; por lo que de algún modo se sentía responsable de lo que pudiera pasar.

Suspiró un tanto cansada. Si los monstruos estaban hechos mayormente de amor ¿Qué podría salir mal en aquel día?

Finalmente se quedó dormida con una leve sonrisa en su rostro.

.

.

Al día siguiente, desde muy temprano se notaba la muchedumbre pasar con paso prisa por todo Snowdin. Era tanto ruido el que hacían que hasta para Sans fue difícil seguir durmiendo, sin embargo siguió acostado cómodamente en su colchoneta esperando que todo pasara para volver a dormir tranquilamente en cualquier momento.

Aquella esperanza se esfumó por completo en cuanto su hermano irrumpió la tranquilidad de su cuarto.

-¡HORA DE LEVANTARSE, SANS!

El esqueleto mayor siguió sin levantarse. Simplemente se limitó a gruñir girándose en la comodidad de su colchoneta.

-SANS, SE TE HARÁ TARDE A TU TRABAJO… OTRA VEZ –Le reprochó en cuanto se acercaba para levantarlo por las malas –ADEMÁS, HOY ES UN DÍA IMPORTANTE.

-Cinco minutos más…

-¡NADA DE ESO!

Sin más, se lo llevó cargando hasta ponerlo en el comedor y obligarlo a desayunar. A lo lejos de la cocina, se escuchaba la tele encendida en el programa de Mettaton, el cual "indirectamente" le decía a sus espectadores que sus productos eran la mejor opción para regalar en el día de San Valentín.

Sans comprendió ante eso por qué tanto ruido en el exterior, además del entusiasmo de su hermano en su vestimenta hecha por él mismo, (la cual estaba llena de corazones). Había olvidado por completo la explicación de la humana sobre la festividad y se sorprendió un poco del entusiasmo que parecían mostrar todos en el subsuelo al respecto.

Suspiró un tanto melancólico. Ante la vida rutinaria y casi predecible de todos estando encerrados, conocer algo nuevo les daba una nueva felicidad a sus vidas. Una vez más, la humana estaba haciendo grandes cambios en el subsuelo. Y estaba feliz de que por fin todo marchaba para bien.

Cuando se teletransportó a su trabajo en el puesto de hotland, se sorprendió de ver la cantidad de monstruos que cargaban productos de la repostería de la arácnida. Estaba más que seguro que aquello le habría venido muy bien para ella.

Completamente aburrido y cansado, tomó su descanso inmediatamente y se fue directo hacia Grillby's, el cual estaba casi vacío en cuanto llegó.

-No habrás vuelto a enojarte ¿o si? –se burló el esqueleto en cuanto se sentó en la barra frente a él.

-La mayoría prefieren pasar el día en un lugar más romántico que este –La llama andante le pasó una botella de su condimento favorito como siempre -¿Tú por qué no haces lo mismo?

Sans gruñó en lo que tomaba la botella. Había olvidado que el barman seguía con sus constantes burlas al respecto pese a negar rotundamente cada vez que llegaba al tema. Aun cuando se prometía no ir en un tiempo para evitar aquella incomodidad, se le terminaba olvidando al día siguiente; y es que al descartar el ir al verdadero laboratorio como antes y en su casa no podía mostrarse siquiera serio para no preocupar a su hermano, terminaba regresando al bar que tanto le gustaba.

Siguió tomando en silencio tranquilamente hasta que Grillby volvió a hablar.

-¿En verdad no harás nada este día?

-Es una simple festividad humana –Se encogió de hombros –Además sabes que esas cosas no me interesan a mí.

-Bien… pero si sabes que a muchos por aquí si se les da eso ¿no?

-¿Aja? –comentó sin entender por qué le decía eso.

-Habrá muchos regalando cosas y declarándose el día de hoy.

-¿Y tú punto es…? –si tuviera cejas, ya habría arqueado una.

Grillby suspiró un tanto exasperado antes de seguir.

-Muchos solteros podrían dejar de serlo el día de hoy…

Por más indirectas que le estaba mandando, parecía que el esqueleto seguía sin prestarle atención siquiera mientras seguía tomando su cátsup. Comenzó a fastidiarse con su indiferencia y preocupado de que no reaccionara, le retiró su botella por completo.

-¡Hey!

-Sans, hay muchos monstruos que podrían aprovechar el buscar a su "ser especial" –se recargó en la barra –Frisk no podría ser la excepción a eso ¿sabes?

-Si sigues con eso…

-Es más que claro que Frisk no es una pequeña niña –continuó ignorándolo esta vez –Es una joven sumamente interesante y hermosa que MAS DE UNO seguramente se fijó en ella.

Aquello le causó un ruido interno al esqueleto.

-Vamos Grillbz… es una humana –trató de buscar una respuesta rápida –Serán monstruos buscando a monstruos y ya. Además, no parece siquiera que le interesen esas cosas a ella.

-¿Y porque razón nos contaría a todos sobre esta celebración humana?

-Simplemente quiso comentarlo. Yo estuve ahí cuando lo dijo.

-¿Y no has pensado que lo dijo para tratar algo más?

Las cuencas de Sans se obscurecieron un tanto dudoso. ¿Y si…? ¿Y si su intención era…? Se sacudió el cráneo rápidamente antes de que se completara aquel pensamiento repentino. No pretendía darle importancia.

Frisk era una humana con un buen sentido del humor, amable, carismática, fuerte, astuta, coqueta… ¡COQUETA!

Ante la gran incomodidad que sintió al percatarse de todas las posibilidades que podrían pasarle a la joven por su peculiar forma de interactuar, sacó su celular con la intención de llamarla para saber dónde se encontraba, pero quien le contestó no fue la embajadora de los monstruos.

-Hola, habla Toriel.

-Hey Tori –Sans sonó como si nada –Iba a llamar a Frisk ¿Acaso me equivoqué de número?

-Oh no, Frisk olvidó su celular por andar a las prisas–en el auricular escuchó claramente que había suspirado preocupada –Se despertó muy temprano hoy diciendo que tenía muchas cosas que hacer.

-Ya veo… -aquello no le estaba gustando al esqueleto -¿Sabes de casualidad a dónde iba?

-Mencionó algo sobre chocolates –meditó un poco –Supongo que fue a comprar.

Nuevamente se escuchó cómo suspiraba la antropomorfa.

-¿Todo bien, Tori?

-Si, si, es solo que… tengo miedo de que mi niña ya esté en esa edad de pensar en chicos. No está lista para eso.

"Si tener más de 16 años y haber coqueteado con casi todos en el subsuelo es no estar lista…No me quiero imaginar qué lo será" pensó el esqueleto.

-En fin, tengo que volver a la cocina. Dejé un pie al horno y no quiero que se me queme nuevamente. Cuídate Sans.

-Igualmente –acto seguido colgó.

Sans se quedó un tanto estático analizando la información obtenida. Si Frisk estaba comprando chocolates ¿significaba que ya le interesaba alguien? ¿No le importaba que fuese un monstruo? Y lo más importante ¿De quién se trataría?

Si ella estuviera tratando de declararse a alguien en el subsuelo ¿aquel ser le correspondería? Una gran gota de sudor surgió al pensar eso. Las posibilidades eran muy grandes tratándose de alguien tan especial como ella.

Se recargó en la barra algo frustrado mientras los pensamientos fugaces invadían su mente cada vez más problemáticos. Siendo ella tan coqueta con todos, podría tratarse de un monstruo cualquiera.

¿Incluso… él?

-Grillby –Sans se levantó inmediatamente un tanto serio –Tengo cosas que hacer. Agrega esto a mi cuenta.

Acto seguido desapareció sin decir nada más.

-Ya era hora de que reaccionaras –La llama rio para sus adentros y continuó con su trabajo.

Sans había aparecido directamente en el puesto de Muffet, la cual tenía su estandarte casi vacío monitoreado por pequeñas arañas, mientras que ella felizmente contaba el dinero. Supuso que era el mejor lugar para saber al menos una pista de lo que tramaba Frisk siendo uno de los pocos lugares en donde se podía conseguir chocolate.

-Bonjou, querido –Su sonrisa, pese a ser verdadera, seguía siendo intimidante -¿Buscas algo para tu ser especial?

Antes de tener la oportunidad de responder, un grito de emoción detrás de él lo sobresaltó. Sus cuencas se oscurecieron por completo del lío en el que se había metido al saber de quien se trataba.

-¡OhDiosMioOhDiosMioOhDiosMioOhDiosMio!

-N-no es lo que piensas…

-¡En verdad lo vas a hacer! –Alphys daba demasiados saltitos de la emoción –¡Te le vas a declarar a F…!

En un rápido movimiento la había tomado y desaparecido juntos en el acto. Muffet simplemente continuó contando su dinero sin darle importancia a lo que había pasado.

-¡..risk! ¿Ah?

Se percató que se encontraban los dos en la entrada principal del laboratorio. Sans se mostraba lo más tranquilo posible pese al pánico que había sentido en cuanto supo lo que iba a gritar a los cuatro vientos la científica real. Lo que menos quería era que todos en el subsuelo le comentaran ello a pesar de que él ya había descartado la idea a los dos que le insistían con eso.

En especial quería evitar malentendidos por parte de ciertos monstruos jefes que habían demostrado ser demasiado sobreprotectores con su hija. Apreciaba su vida y no quería ser calcinado.

-Deja de insistir con eso, Al. En verdad no es nada de lo que piensas –metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta mostrándose indiferente.

-¿Entonces qué es? –Era obvio que no le creía, pero aun así tuvo la cortesía de preguntar.

-Ehhh… -¿Ahora cómo le explicaba que la estaba buscando sin verse envuelto en más problemas?, pensó –Estaba… buscando a Papyrus ¿Lo has visto?

-Oh si, hace poco –el "fangirleo" de la reptil se bajó un poco –De hecho había venido con Frisk aquí mismo. Vinieron a pedirme contenedores y se los llevaron.

-¿Y sabes para qué eran?

-Supongo que para meter todo el chocolate que compraron. Estamos en una zona caliente, era claro que se derretiría.

Sans analizó un poco antes de proseguir.

-Muy bien, gracias Alphys.

-No hay de q… yyyy ya te fuiste –La científica real simplemente vio como se había desaparecido en el acto. No importaba cuánto lo hiciera, aun no se acostumbraba a ese poder suyo.

De inmediato se fue corriendo a activar las pantallas de vigilancia para no perderse detalles de lo que pudiera pasar.

Sans estuvo llamándole todo el tiempo a su hermano, pero éste siguió sin responderle. Aquello le era muy extraño ya que siempre atendía inmediatamente. Cansado de seguir buscando en varias partes, terminó regresándose a su casa considerando que aquello era una batalla perdida y que al día siguiente se enteraría de igual forma de quien pudiera ser.

Se apareció en el sillón verde de su casa y se acostó inmediatamente cansado de usar tanta magia en el transcurso del día. Tantas apariciones requerían demasiado desgaste de su parte. Pero tras escuchar ruidos en su cocina.

Su hermano y la humana se encontraban divertidos revolviendo cosas en contenedores y poniendo la sustancia viscosa dulce que habían comprado en moldes con sumo cuidado. Aquella escena le fue demasiado curiosa al mayor de los hermanos esqueleto y se unió a la plática que estaban teniendo.

-Hola Sans –Frisk tenía sus mejillas manchadas de chocolate y el cabello lleno de harina. Verla así le pareció adorable –Creí que estabas trabajando.

-ES QUE EN EFECTO TIENE QUE ESTAR TRABAJANDO AHORA ¿QUÉ HACES AQUÍ Y NO EN TU PUESTO?

-Tranquilo Paps, estoy en mi descanso –le guiñó un ojo divertido -¿Y ustedes que andan tramando?

-HABÍAMOS COMPRADO MUCHO CHOCOLATE, PERO EN EL CAMINO COMENZÓ A DERRETIRSE –Explicó sonriente de su leve aventura con su amiga –ASÍ QUE LA HUMANA TUVO LA GRANDIOSA IDEA DE DARLES LA FORMA QUE NOSOTROS QUERRAMOS. ¡MIRA SANS!

Le mostró contento el envase en el que estaba trabajando, el cual se veía claramente que el esqueleto estaba haciendo un gran chocolate con forma de su cara.

-Vaya hermano, tan talentoso como siempre.

-NYE HE HE, ASÍ ES.

Se acercó un poco más, curioso de ver qué es lo que estaba haciendo la joven. Observó como estaba maniobrando astutamente con una duya el hacer varias flores de chocolate.

-No sé por qué no me dan "buena espina" tus chocolates niña. –recordó la batalla con Flowey.

-Juro que son comestibles –rio.

-¿Y para quien los estás haciendo? Si se puede saber.

Había sonreído con toda la naturalidad e indiferencia posible, pero por dentro se estaba carcomiendo de saber una respuesta. La humana continuaba trabajando sonriente sin verlo siquiera.

-Para alguien.

Era la peor respuesta que pudiera recibir.

-¿Y ese alguien es…?

Frisk terminó de hacer una flor antes de mirarlo directamente. Se sorprendió de verlo sudoroso y atento a lo que pudiera decirle.

-Si te lo dijera te sorprenderías más de la cuenta.

Aquello le generó más incógnitas molestas, pero la humana no dijo más hasta terminar de estar listos los chocolates. Sans estuvo todo el tiempo acompañándolos esperando cualquier reacción o algún indicio que le indicara de quién pudiera tratarse, pero no notó más allá de su cansancio. Parecía que le faltaban muchas horas de sueño.

Frisk acomodó todo para llevarse sus cosas y se despidió de su guardaespaldas, el cual le dijo que no era necesario de que le acompañara hasta su casa al estar todo bien y salió de la casa de los esqueletos.

-Espera, Frisk.

Se giró para ver en la entrada de la puerta al mayor de los esqueletos un tanto nervioso extendiéndole la mano.

-Yo te llevo. Conozco un atajo.

Frisk sonrió un tanto vencida y aceptó en silencio la oferta del esqueleto. En un pestañeo terminaron en la puerta de la entrada de las ruinas. Ya no se encontraba cerrada ahora que tenía acceso para todos los que quisieran visitar ese cachito del subsuelo poco conocido para algunos monstruos, pero aun así repelía cierta magia y el esqueleto no podía traspasar eso con sus apariciones.

Lo cierto es que Sans seguía con la duda y temía que ella se fuera a otro lado que no fuera su casa. Por eso ni siquiera le había preguntado si iba ahí realmente. Y otra parte suya (muy en el fondo) tenía la idea de que la razón por la cual no le había querido decir nada era porque estaba Papyrus presente. ¿Y si…?

-Vaya que el frío es bueno para los chocolates –vigiló un poco el contenedor para ver el estado de sus dulces –Muchas gracias, Sans.

-No hay de que niña. –Se mostró cansado, no había podido descansar lo suficiente para recuperarse de tanto gasto de energía –No queremos que se dañe aquello que con cariño preparaste.

Se giró un tanto vencido de que no le dijera nada, pero inmediatamente la humana le sujetó

-Espera Sans…

Algo dentro de Sans sobresaltó de emoción. Pero de los nervios no se giraba a verla.

-Aquí está el tuyo.

Un tanto extrañado se volteó y notó como le extendía un chocolate.

-Iba a envolverlos todos antes de regalarlos, pero creo que mejor te lo doy a ti primero… bueno, segundo. Papyrus tomó el suyo mucho antes.

Sans tomó el chocolate que le estaba brindando un tanto confundido ¿A cuántos pensaba regalar chocolates? ¿Iba a coquetear con varios? ¿Qué estaba planeando? ¿Su hermano ya tenía uno? Como si Frisk notara su desconcierto, rio un poco antes de responder.

-Es cierto que se da algo a la persona que más quieres, pero eso no implica que descarte a todos mis seres queridos. Les expliqué ya a varios en el camino cuando fui a comprar todo.

Por un segundo, las cuencas de Sans perdieron el brillo en lo que algo dentro de él pareció romperse. Rápidamente se recuperó en cuanto vio la extrañeza de la humana que lo observaba con su característica expresión.

-¿Eso significa que yo debo darte algo también a ti?

-Podemos contar como regalo que me hayas traído hasta aquí –sonrió con total naturalidad –Y gracias por considerarme una de tus seres queridos también.

-Ehhh… -sintiéndose cómo se ponía la soga al cuello él solo, se despidió con una mano y desapareció antes de que sus nervios le traicionasen.

Regresando a su casa, Papyrus le brindó su chocolate, diciéndole que tendría el honor de comer de su cara, cosa que generó un mal chiste por parte del mayor y la rutina quejosa por su parte continuó. Al terminar de comer un trozo, se dispuso a irse a su cuarto a por fin dormir todo lo que le faltaba por recuperar.

Fue cuando estuvo recostado que recordó lo que había dicho la humana cuando le preguntó para quién era los chocolates con forma de flor ¿Le estaba ocultando algo más?

.

.

.

La tenue luz que brindaba la luna a lo lejos reflejaba parte del profundo túnel rocoso, en el cual el único color que resaltaba entre toda esa gama eran las flores amarillas que persistían en seguir viviendo pese a la poca luz solar con la que podían alimentarse en aquel lugar.

Frisk se encaminó a aquel punto y se hincó lentamente, procurando no lastimar ninguna de las flores.

-Sé muy bien que te gusta el chocolate –Hablaba mientras acariciaba los dorados pétalos –Mamá no me lo dice, pero sé que tú eres la razón por la cual tiene siempre una barra de chocolate guardada en el refrigerador.

Colocó el contenedor con los chocolates floridos con sumo cuidado.

-Siendo así, sería injusto que todos comieran chocolate menos tu ¿no crees? Así que te hice un poco, espero que te gusten.

No hubo respuesta alguna. Frisk suspiró un poco antes de seguir.

-Mamá y papá te extrañan. No necesitan decirlo para demostrarlo. Cada vez que me abrazan siento cómo desearían poder abrazarte a ti y a Asriel una vez más.

Un tanto lejos y oculta entre columnas rocosas sin iluminación alguna, se encontraba la ex reina escuchando todo y llorando en silencio pese a la tenue sonrisa que había surgido ante la inocencia de su pequeña.

Esa noche Frisk volvió al campo florido en sus sueños, pero no fue perseguida ni nada esta vez. Simplemente pudo disfrutar de aquella brisa extraña del lugar y podría jurar que había escuchado un tenue "gracias", aunque también pudiera tratarse de sólo su imaginación.

Después de tanto tiempo, pudo dormir tranquilamente.

Sé que me tardé en subir esto, pero el trabajo no me dejó tenerlo a tiempo :(

Al principio éste sería un capítulo especial, pero conforme avancé me adentré tanto que preferí meterlo por completo en la continuidad de la historia. De igual manera no afectará tanto a la trama.

Espero que les haya gustado mucho. De paso los invito al nuevo fic que ando escribiendo: Flapper Florist, la cual está inspirada en Mafiatale, salvo con varios toques míos que espero que les gusten (y si, también será Frans). Y no se preocupen, no descuidaré esta historia por estar también en otra n_n

Michi fuera!

:)