Alphys se había retirado con prisa de la casa de su novia una vez que ya no la estaban observando. No había querido alarmar a nadie, sobre todo a la humana que se había encontrado ahí, pero aquella alarma de su escáner no le indicaba absolutamente nada bueno por parte de la flor.

Tomando con apuro la lancha de River, éste le dirigió con prisa hacia su laboratorio sin preguntarle a dónde iba, ni siquiera le había hablado ni cantado, como si pudiera presentir que tenía que estar inmediatamente en su hogar. Sin darle importancia a eso, se fue directamente a su laboratorio con toda la intención de dirigirse hacia el contenedor de cristal en la que tenía presa a la planta.

Pero no contaba con la anfibia que la esperaba justamente en la entrada del laboratorio.

-¡U-Undyne!

-Podrás haber engañado a todos –La mirada un tanto seria que reflejaba su único ojo no estaba siendo nada consolador para ella –Frisk, Sans y tu podrán decir lo que quieran a todo el subsuelo, pero no puedes engañarme a mí. No más.

La científica real comenzó a temblar. No le sorprendía que estuviese ahí mucho antes que ella, ya que era testigo de la fuerza y velocidad que tenía su novia (cosa que admiraba y le enamoraba de ella), si no que no tenía ni idea de cómo manejar la situación, y menos con las prisas que tenía.

-Y-Yo…

-Entiendo que estas son tus cosas científicas –continuó hablando mientras mantenía los brazos cruzados y recargada en el marco de la puerta –Que tienes que tener cierta confidencialidad y discreción con tu trabajo y demás, pero estoy harta de que siempre trates de decirme que estás bien cuando claramente no lo estás.

Alphys agachó su mirada queriendo evitar la suya ante el miedo. Undyne suspiró un tanto tensa y se acercó a su novia.

-Alphys… me preocupas mucho en verdad. Y me es muy frustrante no poder hacer nada para ayudarte –Se agachó parra estar a su altura –Siempre tratas de apartar a todos cuando tienes problemas que ni sabes cómo solucionar, y es admirable que tengas el intelecto para lograr cualquier cosa, pero no estás sola. Me tienes a mí sobre todo.

La reptil no dijo nada, pero su temblor le indicaba claramente las cosas. La capitana de la guardia real insistió.

-Esa flor te está haciendo mucho daño. Y no me importa que se trate de un "enfermo" que debas tratar, si te sigue haciendo daño, yo…

-Es mi culpa.

Lo había dicho en casi un susurro, pero lo había captado perfectamente su novia. Le frustraba en gran medida la baja autoestima de ella, pero siempre se contenía por el amor que le tenía. Dejó que continuara de hablar con libertad sin apartarse de su lado.

-N-no puedo explicar mucho porque prometí no decir nada, pero…

-Frisk y tú están ocultando algo grande sobre esa flor ¿no es así? –Concluyó sin esperar respuesta –Ambas están actuando muy similar en estos días.

Alphys sintió la preocupación de la anfibia. Un tanto apenada por generarle ese malestar, no dudó en aprovechar que estaba a su altura y la abrazó pese a su temblorina que cada vez era más notoria. Undyne no dudó ni por un instante en devolverle el abrazo.

-En v-verdad quisiera contarte, pero… tengo miedo de que ya no quieras estar más conmigo ante tantos errores que tengo.

-Nada hará que deje de amarte, cariño –le dijo dulcemente en lo que seguía abrazándola. –Eres la nerd más tierna de mundo.

Alphys suspiró un tanto más tranquila.

-Está bien… te contaré, pero no puedo decirte todo. Al menos no aún.

-Es suficiente para mí

Se separaron mientras se sonreía la una a la otra. Ya más tranquila, Undyne se levantó.

-Primero debo de revisar a Flowey. Detecto irritación en su sistema que no logra calmar por su cuenta.

-Te acompaño –No dio opción de negarle el paso.

Sin más se adentraron al laboratorio que poco a poco se tornaba más oscura su estancia. A Undyne no le gustaba entrar ahí y no por que diera miedo, sino por las malas vibras que siempre se sentían en el lugar. Como si algo la vigilara constantemente en su estancia ahí o algo la siguiera esperando algo. No comprendía cómo era que su novia pudiera trabajar en un lugar como ese, pero era parte de lo que admiraba de ella. Había muchas formas de mostrar valentía, y el de Alphys era poder encontrar soluciones por medio de la ciencia, pese a que no siempre se pudiera obtener resultados positivos. Siempre había riesgos ahí.

Si, Undyne amaba a Alphys. Y por ello cada vez más se preocupaba de su trabajo. Aun no entendía el cómo, pero estaba segura que la flor le estaba haciendo mucho daño emocionalmente.

-Pero que…

Alphys corrió hacia la barra en donde tenía varios materiales. Sobre ello, había un contenedor grande de cristal que estaba completamente roto y que una luz en su superficie vibraba constantemente.

-Oh no…

-¡Escapó! –Se alarmó enojada la capitana y acto seguido invocó una lanza –Esta vez no se salva de mí.

-¡Espera Undyne! –La científica la sujetó completamente asustada –Tenemos que encontrarlo de inmediato, pero sin que sepan los demás. Sobre todo no podemos matarlo.

-Mi deber es la seguridad de todos, no puedes pedirme algo así mientras merodea un asesino –Exclamó un tanto molesta –Muchos corren peligro.

-¡Frisk es la que corre peligro! –Volvió a temblar Alphys al darse cuenta de ello. –Asgore y Toriel no deben saber nada, por favor…

Gruñó un tanto frustrada la capitana. No entendía porque le pedía eso y parecía que su mirada dejaba muy en claro eso porque la científica prosiguió diciéndole.

-Prometo decirte todo… incluso le diré a Frisk que te diga su parte… -Se lamentó por dentro el tener que recurrir a eso, pero no quería estar sola con tal información a revelar –Flowey es más importante de lo que crees.

-Dime porque –atajó con molestia -¿Qué puede ser tan importante que se tenga que arriesgar varias vidas?

-F-frisk tiene que decirte eso, y-yo…

-Dime tú.

Los ojos de la científica se empeñaron en lágrimas. De cierta forma recordó como en la batalla Sans le había reprochado lo mismo a Frisk cuando ésta se puso entre los dos evitando que atacara a la flor. Comprendió lo que había sentido la humana al atacarla por algo que desconocía ¿Pasaría lo mismo con su novia? ¿Comprendería de la misma forma? ¿O la odiaría de por vida?

La científica real respiró profundo antes de hablar.

-S-su identidad no me corresponde a mi revelarla –aclaró un tanto nerviosa –Pero sí puedo decirte que es muy importante para Frisk, y también para Asgore y Toriel, aunque ellos no lo sepan.

Undyne seguía sin entender, y cada vez se estaba irritando más. Estaba perdiendo tiempo que marcaba entre la vida y la muerte de muchas posibles víctimas. Alphys se armó de todo valor y prosiguió.

-P-por favor… Hay que hacer e-esto a d-discreción… T-te lo imploro…

La capitana vio el trabajo que le costaba pedirle eso. No sólo le estaba pidiendo que rompiera varias reglas y honor a su puesto de trabajo como líder y ser de gran confianza del rey en persona, sino que estaba observando cómo su novia, con sumo temor y lágrimas, le imploraba de rodillas.

¿Qué era tan importante que tuviera que caer a ese extremo? ¿Por qué la flor requería tantas cosas al grado de romper reglas y órdenes? Nada le estaba dando buena espina, pero le estaba lastimando ver como la monstruo que amaba recurría a eso en su persona, sabiendo de antemano que no estaba bien lo que le pedía pero que aun así lo intentaba con su último esfuerzo.

Undyne suspiró un tanto resignada. Nada le estaba pareciendo lo que estaba por hacer, pero no podía soportar ver a su novia así por ella. Desapareció su lanza como respuesta y se agachó nuevamente a la altura de la reptil para poner sus manos sobre sus hombros. Al notar que seguía temblando y llorando, besó su frente para calmarla.

-L-lo s-siento…

-¿Cuál es tu plan entonces? –pese a dolerle ver a su novia así, estaban perdiendo tiempo valioso y debían apurarse antes de que fuese más tarde.

La respiración de Alphys era entrecortada, pero hizo lo posible por calmarse lo más rápido posible para ponerse de pie con ayuda de Undyne y sacó su celular del bolsillo de su bata.

-Hay que pedirle ayuda a Sans, él sabe de la situación.

Undyne chasqueó la lengua en desagrado al saber que el esqueleto perezoso sabía más que ella, pero no dijo nada en lo que Alphys marcaba el número y esperaba que contestara.

Ya después se encargaría de obtener respuestas. Y esta vez no permitiría que le tuviesen más secretos.

En una típica casa en snowdin, un esqueleto dormía plácidamente sobre la mesa de su cocina. Desde que se había ido la humana, había dejado caer su cabeza sobre ella y no se levantó para nada hasta terminar dormido casi al instante en el lugar. Le había atormentado el no saber sobre su comportamiento ante la humana, pero el cansancio esta vez había sido más grande que, una vez más, terminó por dominarlo sin importar en el lugar que se encontrara.

El timbre común y básico de un celular resonó en la sala. Sans había dejado su celular ahí y no reparaba en el insistente llamado pese a ser lo suficientemente fuerte para hacer eco por toda la casa. Después de unos minutos, el cuarto del hermano menor se entreabrió ante la insistencia del aparato.

Papyrus bostezó levemente en lo que bajaba las escaleras siguiendo el sonido cada vez más fuerte. Al notar de dónde procedía y ver que la luz de la cocina estaba encendida, no dudó ni por un instante de lo que pasaba.

Con molestia, tomó el celular aún sonando y se lo llevó hacia la cocina, en donde vio cómo su hermano roncaba plácidamente recargado en la mesa. Odiaba que se durmiera en donde sea menos en su cama.

-¡HUESOS FLOJOS, TAN SIQUIERA PODRÍAS INTENTAR DORMIR EN TU CUARTO! –Sacudió con fuerza a su hermano sin importarle la rudeza. Al notar que éste abría levemente sus cuencas con total pereza, le arrojó el celular aun sonando para que lo agarrara en el acto -¡NO HA PARADO DE SONAR, DEBERÍAS DE CONTESTAR! PUEDE SER IMPORTANTE.

Aun soñoliento y con una sonrisa burlona hacia su hermano, vio la pantalla de su celular y notó que ya tenía varias llamadas perdidas de la científica real, la cual aún estaba llamándole en ese momento. Sin más contestó despreocupadamente.

-Hey Al.

-¡Sans! ¿Por qué no contestabas? –La urgencia y desesperación que mostraba su voz no le indicaba nada bueno – ¡Flowey escapó!

Las cuencas del esqueleto se oscurecieron por completo, desconcertando por completo a Papyrus. Se quedó quieto analizando a su hermano sin separarse de él, sabía presentir cuando no estaba algo bien en él.

Una muy mala sensación recorrió la columna vertebral del mayor. Tenía un terrible presentimiento con todo.

-¿Hace cuánto?

Un leve sollozo se escuchó al otro lado de la llamada. La reptil también estaba teniendo un mal presentimiento con eso.

-Dime que Frisk está sana y salva en su casa, por favor… -imploró Alphys.

Sans apretó con fuerza su celular maldiciéndose a sí mismo en silencio. Un tanto abatido había dejado que se fuera sola sin ninguna protección ni seguridad hacia su casa ¿Hacía cuánto que se había quedado dormido en la cocina?

Al no obtener respuesta, la científica continuó hablando entre sollozos.

-Tenemos que encontrarlo… Antes de que pueda ser tarde.

-Lo sé.

-Asgore y Toriel no deben saber nada…

-Lo sé –La mirada un tanto siniestra de Sans preocupaba cada vez más a Papyrus, el cual su hermano mayor no reparó en eso ante la irritación que estaba teniendo –Llama a Frisk para saber si está bien en su casa. Yo me encargaré… de eso.

-B-bien… -Suspiró levemente la científica –Undyne y yo de igual forma estamos buscando en Waterfall si hallamos algún rastro. En Hotland no encontramos nada y parece que puede desplazarse con mucha rapidez.

Sans no preguntó sobre porqué la líder de la guardia real estaba involucrándose, optó por pasar por ahora ese detalle y enfocarse en lo importante y urgente del momento. Sin decir más colgó y se dispuso a actuar inmediatamente, pero ante él estaba su hermano menor observándolo un tanto preocupado.

Rápidamente cambió su semblante por uno calmado para tranquilizar a su hermano. Le sonrió antes de hablar.

-Vuelve a la cama, Paps, todo está bien.

-PERO LA HUMANA…

-Ya está en su casa –mintió sin cambiar su expresión. Sabía muy bien cómo hacer eso –Yo debo hacer un trabajo que dejé pendiente, no tardo, bro.

-PERO…

-Quédate aquí tranquilo –hizo un ademán con la mano para mostrar calma –ahora vuelvo.

-SANS, ESPE… -Acto seguido se desapareció sin decirle nada más. Aquello desconcertó aún más al esqueleto menor.

No entendía muy bien lo que estaba pasando, pero si habían mencionado a la humana, significaba que algo estaba pasando con ella. Y como miembro de la guardia real y su guardaespaldas personal, tenía el deber de protegerla y custodiarla en toda circunstancia.

El gran Papyrus no se quedaría con los brazos cruzados. No señor.

Frisk había querido caminar tranquilamente pese a la nevada que todavía persistía. No había querido dar ningún indicio a Sans de la preocupación que tenía ante su pesadilla reciente al haber tenido que contar parte de su vida en la superficie. Aquello la consternaba un poco, pero a la vez se sentía un tanto liberada de que alguien pudiera conocer parte de ella.

Y de algún modo, estaba agradecida de que fuese Sans quien supiera de su pasado.

Abrazándose a sí misma ante el frío que le estaba generando el lugar aunque llevase su suéter típico, caminaba entre la densa nieve dirigiéndose hacia su hogar en las ruinas con su madre. Debido a que aún no le había llamado supuso que aún no era tarde acorde a sus estándares, por lo que se dirigió sin preocupación de algún regaño de su parte.

Al adentrarse en el bosque y con cada paso que daba, pensaba respecto a lo extraño y un tanto temeroso que había sido que Flowey y ella se hubiesen visto en aquel sueño tan extraño. Presentía desde hace tiempo que se trataba de algo mucho más que eso ante la risa de Chara y el mal sentimiento que le daba estando en aquel florido lugar, y por más que le daba vueltas al asunto, estaba más que segura que Flowey había estado realmente con ella en ese lugar.

La pregunta que le rondaba en su cabeza era ¿Cómo?

Y como si su mente le siguiera jugando una broma ante tales pensamientos, vio como resaltaba aquel dorado color entre el constante blanco de la nieve. No dudó ni por un instante de que era Flowey quien la observaba en la profundidad del bosque en el que se encontraban, pero le costó un poco procesar que no se trataba de un producto de su imaginación al ver cómo se acercaba a ella arrastrando sus raíces sobre la tierra. Aquello no le dio un buen sentimiento, pero no se movió de su lugar.

Saber de algún modo que Flowey estaba bien, la llenaba de determinación.

La flor se detuvo a un par de metros de distancia de ella con una expresión seria. Frisk le devolvió la mirada esperando que Flowey tomara la iniciativa de hablar, después de todo, había sido él quien había ido a buscarla.

-Sé que no fue un sueño –dijo sin rodeos –Estabas ahí.

-Sí, y tú también.

Una mueca se formó en la flor ante la evidente irritación que estaba teniendo pese a la serenidad de la humana.

-¿Por qué me llevaste ahí? ¿Qué es ese lugar?

-Yo no soy –se sinceró manteniendo la calma –Yo tampoco sé qué es ese lugar.

-¡Mientes!

Varias semillas emergieron de la tierra y se dispararon hacia la humana, pero ésta las esquivó con suma destreza. Estaba más que entrenada después de todo para evitar tantos ataques durante tanto tiempo en los reinicios, y sobre todo esperaba esa reacción de su parte en el acto.

Frisk oprimía la opción de dialogar con él, pero Flowey no emitía palabra alguna y en sus turnos la atacaba cada vez con más rudeza. Sabiendo que no podía mantener ese ritmo por siempre, insistió en la única opción que le quedaba por tomar sin hacerle daño.

-Yo no sé qué es ese lugar ni porque aparecemos ahí –esquivó uno de sus ataques casi rozándole –Yo también quisiera saber de qué se trata.

-¡Mientes, mientes!

Flowey golpeó con fuerza la tierra, haciendo que temblara levemente y la nieve de los árboles callera en el acto. Había olvidado por completo que, aunque no tuviera las amalgamas ni las almas, aún tenía demasiada determinación en él y le hacía fuerte. Sin temor de ello continuó hablándole.

-Yo también estoy preocupada –se sinceró.

-Yo no estoy preocupado, no siento nada –rugió mientras extendía una liana con la intención de golpearla, pero Frisk una vez más esquivó su feroz ataque -¡Deja de jugar conmigo! ¡No me mientas!

-Te estoy diciendo la verdad.

-¡Ese truco no sirve conmigo! –Exclamó molesto –Has jugado con todos y ahora quieres hacerlo conmigo haciéndome creer que ella aun…

Al percatarse de sus propias palabras, no encontró la forma de terminar su oración. Decir aquello en voz alta le fue más incómodo que la frustración que le generaba aquellos pensamientos y dudas. Apartó un poco sus lianas en lo que miraba con desprecio a la humana.

Entendiendo su silencio, Frisk prosiguió un tanto confiada de que le daba por fin la oportunidad de dialogar con él.

-Llevo tiempo apareciendo en sueños en aquel campo de flores infinito, pero sigo sin saber cómo –se sinceró por completo, un tanto extrañada de explicar eso a quien menos había considerado para eso –Yo…

-¿Quién eres realmente? –la interrumpió tajantemente.

Aquella pregunta desconcertó un poco a la humana. Dándole la opción de que fuera más preciso, Flowey volvió a interrogarla con una expresión menos sombría en su rostro.

-¿Por qué… porque puedo verla a ella en ti?

Frisk entendió inmediatamente a quién se refería. Sin darle la oportunidad de responder, Flowey continuó hablando.

-Me haces recordarla… incluso te pareces a ella… físicamente, claro -poco a poco bajaba sus lianas, aquello le estaba indicando algo a Frisk que le estaba dando un deje esperanzador –Chara siempre fue muy astuta, nos comprendíamos bien el uno al otro, pero tu… simplemente nunca logro entenderte. Sé muy bien que en tus genocidios actuabas muy similar como ella aunque no recuerde del todo.

-Yo no soy Chara, Asriel.

Escuchar aquel nombre le disgustó por completo, pero un malestar en su interior le impidió atacar a la humana pese a querer hacerlo. Apartó su mirada en ella evitando que continuara aquella sensación en él.

-Pero… ella de algún modo, está aquí.

Completamente desconcertado, volvió a mirarla ante sus palabras. No había esperado eso y vio cómo la humana determinada le señalaba su cabeza. No entendía muy bien qué le estaba tratando de decir y dejó que continuara.

-Nunca supe cómo ni porqué, pero ella me ha acompañado desde que caí en este lugar –aclaró seriamente –Gracias a ella pude entender el lenguaje de varios monstruos en mis primeros recorridos.

-Chara… ¿ella está…?

-No lo sé –se sinceró sabiendo qué quería preguntarle –Sé mucho menos que tú sobre esto. Pero si es ella quien nos está llevando a ese extraño lugar, puede que quiera algo de nosotros o decirnos algo.

-¿Cómo qué?

Frisk no supo qué responder a la primera. Admitía que le daba temor que Chara quisiera un nuevo genocidio, pero al ver que Flowey le tenía cierto estima y que de algún modo mostraba no ser tan insensible después de todo… No, no quiso romper ese único sentimiento que estaba mostrando la flor después de tanto tiempo.

Cada vez que Asriel recuperaba su forma, le decía que Chara no era buena después de todo, pero aun así, le tenía cariño. Siendo flor parecía que su sentido común de lo que mostraba ser la primer humana caída desaparecía y únicamente la extrañaba al sentirse identificado con ella. Podía considerar eso como una relación tóxica de su parte, pero al menos era un indicio de que había esperanza de que pudiera tener más sentimientos consigo.

Queriendo aprovechar al máximo la situación, con un ademán pidió que si le daba la oportunidad de sentarse en la nieve. A modo de respuesta, Flowey ocultó todas sus lianas y se acercó un poco más a ella. Frisk sonrió levemente.

-Ella solía comunicarse mucho conmigo. Escuchaba su voz en mi cabeza indicándome muchas cosas –comenzó a explicarle. La flor le escuchaba con suma atención –Incluso podía verla una vez que terminaba un genocidio.

-¿En verdad?

-Si… -aquel recuerdo no fue nada grato para la humana, pero continuó hablando –Siempre quiso lo mismo que tú, que reiniciara y volviera a comenzar.

-Ella siempre me entendió –lo dijo más para sí mismo que otra cosa, pero Frisk le escuchó perfectamente –Chara siempre sabía qué hacer.

No entendía cómo algo tan perturbador como eso le podía gustar a la flor. Tal vez si se parecían los dos después de todo. Viendo que con eso de algún modo podía hablar bien con él, prosiguió a revelarle más cosas.

-Después de que tomé la decisión de no reiniciar nunca más, por un tiempo dejé de oírla –Continuó su relato un tanto incómoda –Fue hasta hace poco que ha vuelto de cierta forma, pero es muy leve lo que puedo sentir u oír de ella. No me dice nada concreto ya, sólo se ríe y únicamente pasa cuando estoy en ese campo de flores.

-Pero en el laboratorio, fue ella quien me habló –recordó la flor.

-Si… ella habló a través de mí –también recordó Frisk para nada cómoda. No le daba buena espina eso.

-Significa que puede volver a hacerlo ¿no?

Un mal presentimiento recorrió la espalda de la humana. Al notar que el semblante de la flor tenía una sonrisa perversa, en un acto de reflejo se paró para apartarse lo más posible, pero Flowey fue más rápido y la sujetó fuertemente con sus lianas. Sintió como algo se rompía en su bolsillo.

-Si ella está contigo, entonces sólo necesita algo de ayuda –rió maniáticamente –Es por eso que me buscaste ¿no es así, Chara?

Cada vez la oprimía más fuerte, pero la risa que resonó en su cabeza fue más perturbador para ella que todo el dolor que le estaba generando la planta. No tenía duda de quién se trataba.

"Gracias por ponérmelo más sencillo".

Entre el miedo al escuchar su voz nuevamente y las lianas que de algún modo le estaban absorbiendo la energía la tuvieron paralizada. En un último esfuerzo trató de pedir ayuda.

"Pero nadie vino".

Sinceramente, aún no debía de subir esto pero... no pude contenerme! No me gusta dejarlos esperar tanto tiempo. No quiero que piensen que he abandonado esto, si me encanta escribir esta historia!

Estoy cerca de terminar algunos pendientes, así que espero que pronto pueda estar super activa como antes. Levanten sus manos para darme energía y poder acabar con todo de una vez por todas D:

Y ahora ¿Quién creen que pueda sacar de apuros a nuestra joven determinada? ¿Alguien podrá llegar a tiempo?

Michi fuera!

:)