Oscuridad…

Más oscuridad…

Sentía como era abrazada por aquella esencia. Y pese a que podría ser algo aterrador, lo cierto es que se sentía… cálida. No entendía qué estaba pasando realmente, tan solo sentía que debía dejarse llevar por alguna razón.

-¡Frisk!

Pero no tenía sentido ¿cierto? Aquello no estaba bien. La oscuridad no podía ser buena, había cosas muy malas en ella ¿pero entonces porqué podía sentir en ella tanta calma? ¿Por qué se sentía segura en ella?

-Frisk… por favor responde.

Tenía miedo, estaba asustada. No quería seguir sintiendo eso ¿La oscuridad le daría aquella protección que deseaba? ¿Le prometería darle lo que tanto necesitaba? Estaba cansada, muy cansada… No quería seguir con todo eso. No quería huir más, no quería seguir… No quería… ¿Qué quería?

-Frisk, abre los ojos para mí, por favor.

Aquella voz insistente no le dejaba apreciar tranquilamente aquella oscuridad. No entendía cómo, pero quería hacerle caso a la voz. Quería saber realmente qué pasaba y porqué se escuchaba tan angustiado. No indicaba nada bueno, pero aquello le parecía bueno ¿tenía sentido eso acaso?

-Por favor…

La voz en verdad estaba preocupado por ella. La oscuridad le pareció entonces algo innecesario, no necesitaba su protección, no necesitaba su calidez. Tenía algo mucho más allá, fuera lo que fuera.

Esa voz… la llenó de determinación.

Frisk abrió los ojos casi de golpe. No entendía qué estaba pasando, pero no se sentía bien. Nada bien.

-¡Frisk! –Las cuencas de Sans mostraron alivio al ver que por fin había despertado.

La mencionada volteó hacia dónde provenía su voz. Con algo de esfuerzo pudo ver que Sans se encontraba arrodillado a lado de ella. No entendía en el momento qué estaba pasando, su mente estaba muy aturdida aun y su cuerpo le dolía con suma intensidad, por lo que moverse bruscamente no era para nada una opción. Como si sus acciones fueran un tanto notorias, Sans le sonrió con tal de tranquilizarla.

-Hey, tranq… -Contempló directamente sus ojos que tenía completamente abiertos. Pudo notar inmediatamente que reflejaban aturdimiento y miedo, pero lo que le había parecido extraño era que en aquellos castaños ojos por un leve momento se habían tornado rojos. Suponiendo que sólo había sido su imaginación, se acercó aún más a ella –Tranquila, aquí estoy yo.

-¿Sans? – Su mente le seguía doliendo y le costaba razonar con claridad lo que estaba pasando -¿Qué…?

-No te muevas, te lastimarás más de lo necesario.

Hizo caso a su indicación, pero su cuerpo le seguía doliendo intensamente aunque no se moviera.

-¿Qué…? ¿Dónde…?

-Shhhh, no pienses tanto por ahora –le indicó con suavidad –Estás aturdida y eso puede doler más que unos huesos rotos ¿no crees?

Aquello le dio un gran golpe en la memoria de la humana y la sacudió mentalmente al grado de poder ser consiente de todo lo que había pasado. Se encontraba todavía acostada en la nieve, justamente donde Flowey la había dejado y Sans estaba arrodillado a lado de ella. Desconocía cuánto tiempo había pasado desde todo el incidente y de perder el conocimiento, pero supuso que no había pasado tanto si el esqueleto estaba con ella ahí sin hacer algún intento de moverla.

-No te muevas –le indicó nuevamente tras ver que quería hacer el intento una vez mas de reincorporarse –Eres más terca de lo que creí.

-Es un don, supongo –rió levemente sin hacer mucho caso a la indicación del centinela.

-Si ya puedes hacer bromas, supongo que estás mejorando, eso es bueno –suspiró levemente en lo que la sostenía con cuidado para evitar que se siguiera moviendo –Y ahora… me temo que no soy nada bueno con la magia curativa, pero al menos tengo experiencia con huesos rotos para tu suerte.

Ante el dolor que la invadía, optó finalmente por hacerle caso y esperar a que el monstruo la curara. De reojo vio que el esqueleto sudaba levemente mientras ponía sus manos sobre sus costados. No entendía muy bien por qué hasta que sintió su leve tacto. Casi ni la estaba tocando, pero aquello estaba poniendo muy nervioso al esqueleto, cosa que de algún modo le dio algo de gracia a la humana.

Frisk miraba asombrada. Sabía que todos los monstruos podían curar por lo poco que había estudiado sobre ello con su madre, pero era la primera vez que contemplaba eso y aún más, podía sentir aquella magia dentro de ella reparando sus costillas con sumo cuidado. Se sentía cálido, en verdad muy cálido.

Recordó la oscuridad que había sentido anteriormente. Aquella calidez no se comparaba con lo que estaba sintiendo en ese momento por las manos del esqueleto. Recordó algo que había estado leyendo recientemente y entendió todo.

-La magia curativa radica en el sentimiento afectivo que genera el monstruo en la empatía del ser con el que está teniendo contacto –Lo mencionó exactamente como si lo estuviera leyendo del libro. –Eso significa que estás logrando curarme porque en verdad estás preocupado por mí.

-Mira quien ha estado estudiando arduamente –Se burló Sans tratando de disimular sus nervios. Que la humana supiera eso lo avergonzaba en gran medida – ¿Planeando quitarle el puesto a Alphys?

-No todos tenemos que ser cabezas huecas ¿sabes? –se burló.

-Si no te estoy curando bien, al menos hice que tu sentido del humor regresara. Puedo estar satisfecho con eso por ahora.

-Y yo que creí que lo que te estaba gustando era seguir tocando mis costillas –siguió burlándose en cuanto notó que el semblante del esqueleto se tornaba azulado -¿Eso no es algo pervertido para un esqueleto? Quien diría que tienes ese lado oscuro, Sans.

-¡No… hagas esto más difícil! ¿Quieres? –Dejó de mirarla con tal de evitar el evidente sonrojo que estaba formándose en él –No es fácil para mi lograr esto. No hace falta que lo empeores.

-Lo siento, lo siento. No pude evitarlo. –sonrió satisfecha.

-Comienzo a pensar que Papyrus tiene razón y que soy un mal ejemplo para ti –Seguía sin mirarla, pero una leve sonrisa salió de él ante ese pensamiento.

Frisk simplemente optó por quedarse quieta y no desconcertar más a Sans, que era más que evidente que le estaba costando trabajo curarla, pero agradecía infinitamente su esfuerzo. Una vez más había acudido a buscarla sin necesidad de pedírselo. Sonrió enternecida, en verdad tenía un excelente amigo con el que contar.

En el silencio pensó en Chara y en lo que había pasado. No había entendido del todo su griterío, pero la había asustado intensamente aquel aturdimiento que le estaba generando la ira de la primera humana que habitaba en su mente. Le había dolido cada palabra que le decía como si la hubiera estado grabando en su mente con una daga muy afilada. Sus palabras retumbaron en su cabeza, pero no pensó a profundidad en ellas al dejarse llevar por la calma que le generaba la magia curativa que estaba con ella. Era como si aquello pudiera curar también su mente por el momento.

-Listo… hice todo lo que pude –Sans apartó sus manos casi con rapidez, como si ya no quisiera seguir con ese tacto que le hacía sentir culpable -¿Cómo te sientes?

-Como si apenas estuviera despertando –se estiró un poco ante la necesidad de hacerlo. Sorprendentemente ya nada le dolía.

Se reincorporó con algo de cuidado por cualquier cosa, pero pudo hacerlo con facilidad. Sans estuvo con ella ayudándola a pararse por si algo seguía doliéndole, pero sonrió al notar que había hecho un buen trabajo curándola. No le había querido decir nada a Frisk, pero era la segunda vez en su vida que podía curar a alguien correctamente. La primera había sido a Papyrus y era por ser el único ser que él quería y se preocupaba en verdad.

En silencio vio cómo la humana seguía estirándose ante el entumecimiento que le había dado por quedarse demasiado rato quieta. Hasta él se le había hecho extraño que en verdad pudiera curarla, tan sólo había tenido la necesidad y preocupación de hacerlo; no tenía la esperanza de poder lograrlo realmente.

Y si lo había logrado, significaba que en verdad aquella humana había entrado a su vida de alguna forma.

Había sentido un gran alivio el poder encontrarla, pero al haber notado en el terrible estado que la había encontrado… Se había asustado en verdad. Pero había llegado a tiempo y eso era lo que importaba. Al menos por ahora.

-¡Flowey!

Frisk contempló con rapidez que la flor se encontraba todavía tumbada sobre la nieve un tanto inconsciente, pero a diferencia de como ella había estado, éste se encontraba rodeado de huesos azules. No tuvo que pensarle tanto para entender quién lo había encerrado así.

-No lo lastimes, por favor –rogó preocupada.

-Es curioso que me digas eso cuando casi te mata –dijo con algo de desprecio hacia la flor.

-No quería matarme, no era consciente de lo que estaba haciendo.

-Esa mentira no va conmigo, niña, si ya sé la verdad yo –Le recordó Sans, después de todo, había sido él quien había creado aquella mentira para el rey –Esos huesos tuyos no se rompieron solos y es más que evidente qué fue lo que pasó.

-Se detuvo antes de matarme –comentó un tanto seria –No quiso matarme al final.

-¿Quieres que me contenga con él sólo por eso? –Se disgustó de su insistencia –Lo siento, Frisk. Entiendo que esta flor sea importante de algún modo, pero es más un peligro para ti que otra cosa. Tu seguridad es más importante ahora.

-Salvarlos es lo que importa ahora.

Sans no comprendió aquello ¿Salvarlos? ¿Había más de uno acaso? Antes de que tuviera la oportunidad de preguntarle, dos monstruos llegaron en el acto corriendo hacia ella. El esqueleto puso sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta con tal de mostrar calma, pero lo raro que le había parecido la insistencia de proteger a la flor comenzaba a irritarlo. Entendía lo que era querer proteger a un hermano, pero era demasiado absurdo arriesgarse de esa manera cuando la quería muerta en más de una ocasión.

En lo que Undyne revisaba de pies a cabeza a la humana cargándola sin permiso, Papyrus se acercaba a su hermano para averiguar si estaba bien.

-SANS, BUEN TRABAJO, ENCONTRASTE A LA HUMANA TÚ SOLO –Le palmó la cabeza sonriente -¿QUIÉN DIRÍA QUE EN VERDAD DEJARÍAS DE SER UN FLOJO CON TAL DE BUSCARLA?

-Hasta a mí me sorprende –se unió Undyne mientras bajaba a la humana tras notar que en efecto estaba bien –Alphys tuvo razón, en verdad harías algo al respecto.

-Si todos ustedes saben ¿significa…? –comenzó a preocuparse en gran medida la humana.

-Si lo que preguntas es si sobre tus padres saben algo, la respuesta es no –Se adelantó Undyne un tanto inquieta. En verdad notaba que había muchas cosas ocultas –Aunque ahora que lo pienso, ninguno de los dos se ha comunicado y es más que evidente que no estás con alguno de ellos. Me pregunto porque aún no se han comunicado…

-Seguramente están bien, no hay de qué preocuparse de ellos- Sonrió Sans –Después de todo ya son todos unos cabrones ¿no?

-¡SANS! ¡ESA ES UNA MALA PALABRA!

Tanto Undyne como Frisk se rieron en gran medida, cosa que disgustó aún más al menor de los esqueletos. Al querer evitar verlos se giró por completo, pero en su acción tuvo con suma claridad al ser inconsciente que estaba preso en los huesos azules. Undyne lo vio también y se puso en alerta por mero instinto.

-Me encargaré de él –ordenó sin más la capitana –Apártense un poco.

-No –Frisk se puso frente a ella –No hay que lastimarlo.

-¿Por qué es tan importante para ti la flor? –rugió molesta con tanto misterio sobre él. En verdad que nada la estaba gustando que todos supieran menos ella.

-Yo…

-ES NUESTRO AMIGO, UNDYNE –El esqueleto se puso a lado de Frisk en muestra de apoyo –ENTRE AMIGOS NO NOS MATAMOS, NOS CUIDAMOS.

-Es absurdo que digan eso cuando casi los mata a los dos hace tiempo –Les recordó con sumo enfado.

Sans no decía nada, pero estaba de acuerdo con la capitana. Frisk analizó preocupada su situación. No tenía manera de explicarle a la anfibia sin revelarle su identidad, aquello generaría demasiadas preguntas que no podría controlar. Ya era una cosa que supieran Sans y Alphys que de algún modo la apoyaban; dudaba que pudiera pasar lo mismo con la líder de la guardia real.

Pensar eso hizo que tuviera nuevamente eco las palabras de Chara. "Si supieran la verdad te odiarían y temerían". Sacudió su mente para borrar aquello, no era lo que necesitaba en el momento. Ella no era mala como decía ella, Frisk quería salvar realmente a todos. Su determinación radicaba en ello.

Sin comprender el cómo, ante ella apareció el código rojo a la altura de sus manos. Aterrada contempló como el resto observaban lo mismo que ella.

-¿Pero qué… es eso? –Undyne miraba aquello completamente extrañada.

-ES UN RECTÁNGULO ROJO FLOTANTE, OBVIAMENTE.

-No me refería a eso…

Frisk no sabía cómo librarse de esa situación. La única vez que había utilizado eso habían resultado las cosas sumamente terribles, y aquello era algo que no tenían que saber los miembros de la guardia real. De reojo buscó la mirada de Sans, pero éste se mantenía un tanto paralizado de ver aquello una vez más. Tampoco le daba buenos recuerdos y estaba igual de preocupado de lo que pudiera pasar en adelante.

La humana respiró profundo tratando de averiguar qué estaba pasando realmente con ella. Le quedaba claro que ella no había invocado ningún código y estaba más que agradecida que no se hubiera aparecido el de RESET o hubiera tenido muchos más problemas. Las cosas con Sans ya estaban bien y no quería arruinar eso.

En busca de alguna respuesta, vio a la flor encerrada frente a ella. Y fue ahí donde comprendió algo.

El código… fuera lo que fuera, quería ser usado en Flowey.

Aterrada ante esa idea, se reusó por completo en usarlo contra él. Gracias a aquel código misterioso había provocado la muerte de unos seres inocentes y deduciblemente indestructibles, no iba a permitir que eso pasara de nuevo, y mucho menos con Flowey que deseaba salvarlo. Y como si comprendiera la idea de su ser, el código desapareció ante una orden no dada. Cada vez le parecía extraño aquello, pero al menos se había librado de eso.

Ahora tenía otros puntos importantes que tratar.

-Frisk ¿Puedes explicarte qué es eso? –El ojo amarillo de la capitana estaba sobre ella de modo amenazante -Sé directa.

-Si lo supiera sería un alivio para mí, créeme –se sinceró con ello –Pero al igual que tú no sé de qué se trata.

Lo penetrante de su mirada no se apartó. Se sentía como si la escaneara minuciosamente. La humana tragó saliva nerviosamente.

-Bien… es hora de que nos vayamos todos hacia el laboratorio de Alphys. Ahí me contarán todo. Sans, mantén esa cosa presa. No quiero volver a saber que se escapó o atacó a alguien o juro que yo personalmente la mataré y me valdrá lo que me digan.

-PERO UNDYNE…

-Es una orden, soldado. –Su único ojo brilló del enojo. Nadie más se atrevió a cuestionarla con esa mirada –Andando.

El ojo de Sans brilló para poder levantar el pedazo de tierra en el que estaba plantada la flor y poder transportarla con todo y celda de huesos, pero en cuanto comenzó a elevarlo, Flowey invocó sus lianas fuera de su celda a modo de defensa y se aferró a la tierra que todavía tenía cerca de él.

-¡Nooo! –Rugió la planta -¡Déjenme solo!

Frisk pudo verlo inmediatamente, estaba igual de aturdido como ella lo había estado. Al ver que tanto Sans y Undyne se estaban poniendo en guardia, rápidamente interfirió sabiendo qué se necesitaba realmente. No necesitaba siquiera pensarlo, no era ella la que tenía que salvar la situación.

-Papyrus, Flowey te necesita.

-¡¿Papyrus?!

Dijeron los monstruos al unísono preocupados y un tanto molestos, pero el mencionado ni se inmutó. Sin comunicarse nada más, el esqueleto avanzó sabiendo perfectamente qué hacer con paso decidido. Sans intentó detenerlo, pero Frisk fue más rápida y sujetó a Sans levemente.

-Confía en él. –dijo simplemente.

El ojo de Sans que aun brillaba se dirigió hacia la humana con enojo, pero al ver la completa seguridad y seriedad en sus palabras cambió radicalmente su propia expresión. Por supuesto que confiaba en su hermano, pero no podía arriesgarlo de esa manera. Se apartó un poco de la humana y se mantuvo en alerta por cualquier cosa que pudiera pasar. Undyne hizo lo mismo mientras observaba cómo Papyrus se acercaba tranquilamente pese a las lianas amenazadoras.

-HOLA, FLOWEY –Saludó tranquilamente mientras se acercaba –SOY EL GRAN PAPYRUS, TU AMIGO.

-Yo no tengo amigos –dijo sin más –La única que tenía se ha ido… ¡Así que vete!

Las lianas lo apuntaron amenazadoramente, pero el esqueleto siguió pacíficamente mientras le sonreía con calma. Sans estaba que se moría de los nervios internamente pese a su tez levemente relajada con tal de no llamar la atención.

-ES SOBRE QUIEN ME HABÍAS CONTADO ¿CIERTO? –Aquello le sorprendió en gran medida a la humana ¿Flowey le había contado a Papyrus sobre Chara? No le cabía duda tras de ello que estaba en lo correcto de mandar a Papyrus de hablar con él si le tenía esa confianza –ENTIENDO QUE LA EXTRAÑES MUCHO.

-Nadie lo entiende…

-BUENO… TAL VEZ TENGAS RAZÓN, PERO QUIERO ENTENDERTE –Siguió acercándose cada vez más, las lianas bajaron levemente su postura –NO SABRÉ QUÉ SE SIENTE PERDER A UN SER QUERIDO, PERO SÉ QUE YO SUFRIRÍA MUCHO SI PIERDO YO UNO. ESO TE INCLUYE A TI. ASÍ QUE DÉJAME AYUDARTE. YO, EL GRAN PAPYRUS, TE PROMETO QUE TE AYUDARÉ EN TU PÉRDIDA.

Flowey no dijo nada, pero tampoco hacía nada para que Papyrus dejara de acercarse a él. Aquello sorprendía en gran medida a Sans y Undyne, mientras que Frisk sonreía levemente.

-SI TÚ NO ME CONSIDERAS TU AMIGO… PUEDO ENTENDERLO. NO ESTÁS OBLIGADO –Continuó hasta detenerse frente a la prisión de huesos y pudo contemplar que la flor evitaba mirarlo siquiera –PERO TÚ PARA MI SI LO ERES, Y SIENDO AMIGO MÍO, ES MI DEBER HACER QUE TE SIENTAS BIEN.

-Yo no siento nada.

-ESO ES MENTIRA, EN ESTE MOMENTO ESTÁS TRISTE.

-Yo no estoy triste –se giró esta vez hacia Papyrus.

-ELLA ES MUY IMPORTANTE PARA TI ¿CIERTO? –Dijo sin más mientras mantenía su sonrisa consoladora –TE SIENTES MAL PORQUE NO PUEDES LLORARLE ¿NO ES ASÍ?

Flowey desapareció sus lianas a modo de respuesta. Pese a que le gruñía por su acercamiento no hizo nada para detenerlo. Papyrus no podía tocarlo por los huesos azules a su alrededor, pero hizo lo posible por acercar su mano lo más posible como si aquello fuera suficiente para darle a entender que estaba con él.

-YO ESTOY CONTIGO. NO VOY A ABANDONARTE MIENTRAS PUEDA.

Sans miraba todo estupefacto. Sabía lo grandioso que era su hermano, pero nunca creyó que llegara al grado de poder calmar a un asesino en potencia. Y sin embargo estaba viendo eso ante él.

Se giró hacia Frisk para analizar aún más lo sucedido. La humana veía todo tranquilamente, como si hubiera esperado de antemano que aquello pasara.

-Por eso lo elegiste ¿no es así? –Comentó Sans en casi un susurro –Por eso lo elegiste como tu guardaespaldas.

Frisk sonrió a modo de respuesta sin necesidad de apartar su mirada en Papyrus, lo había escuchado perfectamente.

Sans quedó estupefacto ¿En verdad la humana comprendía el gran valor que era Papyrus en la vida de uno? Él lo sabía de antemano, su hermano había sido por mucho tiempo su luz de esperanza de seguir adelante pese a toda la condena que sentía que lo aplastaba lentamente, pero nunca supuso que alguien más pudiera comprender lo valioso que era. Nadie había comprendido su pureza como él.

Hasta ahora.

-El mundo necesita más seres como él ¿no crees? –La embajadora comentó tranquilamente y se fue directamente hacia la flor al notar que las cosas ya estaban completamente calmadas.

Sans no dijo nada, pero sonrió un tanto conmovido de que lo comprendiera en verdad. Vio a lo lejos como Papyrus hacía que se uniera la humana con ellos y reían juntos ante algo que había comentado la planta que les había causado gracia de algún modo. En efecto, las cosas ya estaban bien según parecía.

-La respuesta está en la compasión… -dijo sin más la anfibia que también se había quedado contemplado todo sorprendida de cómo se habían resuelto las cosas. Le habían llegado esas palabras demasiado acordes al momento.

Suspiró estando más tranquila. Ese par de tontos siempre la asustaban y sacaban de algún modo de quicio, pero eran sus amigos y los quería mucho en verdad. Eran especiales a su modo y agradecía el que los dos siguieran siendo así pese a todo.

La capitana miró de reojo al esqueleto que tenía a lado. Para su sorpresa, había notado cómo él contemplaba la escena frente a ellos con una sonrisa distinta y ligeramente azulado. No tenía que pensarle demasiado para comprender qué estaba pasando. Sonrió al causarle algo de gracia aquello.

-He… ahora entiendo. –Dijo sin más, cosa que despertó de algún modo al esqueleto llamando su atención. Aprovechando eso se dirigió personalmente a él –Sans, me parece que ya no será tan necesario aquella celda. Ellos tienen controlada la situación.

En silencio hizo caso a la petición de la capitana y se deshizo de los huesos que tenían prisionero a la hierba y en el acto Papyrus aprovechó para abrazar a Flowey. Frisk no se quedó atrás y se unió al abrazo.

-Par de idiotas ¡suéltenme!

-Nosotros también te queremos, Flowey.

-¡Aaaaahhhh, mejor mátenme!

-Puedo hacer caso a esa petición con gusto.

-SANS, ¡NO!

Undyne simplemente se reía con tal escena. Estaba agradecida de por fin estar más tranquila. Su celular sonó en el acto y no dudó de quién se trataba al contestar.

-Cariño, estaba por avisarte. Está todo bien por suerte.

-Lo sé, los estoy viendo justo ahora en mi pantalla –aunque quería sonar casual, percibía su nerviosismo en su voz –Necesito que los traigan, a Frisk y Flowey. Tengo que revisarlos de que están bien por completo.

-Entendido doctora, sus pacientes van en camino entonces –rio un tanto divertida y colgó.

Alphys tenía todavía el celular en su oído pese a ya haber colgado. Veía en la pantalla cómo el grupo se unía para dirigirse juntos hacia el laboratorio. Pese a estar tranquila de que estuviera todo bien, no podía dejar de pensar en lo que había visto.

Observó atentamente a Frisk en su pantalla, la cual estaba sonriendo tras ver que Flowey se dejaba cargar por Papyrus con una bota que se había quitado la humana para trasladarlo. No apartó la vista de ella hasta que desapareció en un pestañeo tras la magia de Sans sobre todo el grupo.

No pasó ni un segundo para indicarle que ellos ya estaban en la entrada del laboratorio. Dejó su celular sobre la mesa y se dirigió hacia el resto, tratando de disimular el nerviosismo que le estaba dando por lo que tenía que averiguar a continuación.

.

.

La verdad es que este capítulo lo iba a subir en cuanto tuviera terminada la sorpresa que les estoy haciendo, pero... por ciertos bloqueos mentales y trabajo acumulado, me temo que me atrasaré un poco con esa sorpresa. Prometo que en cuanto pueda me apuraré para terminarla. El fanfic continuará normal, no se preocupen por eso.

Y muchas gracias por seguir conmigo, sus comentarios me alientan mucho. Más de cien reviews ya! Que hermoso! El ver que en verdad les gusta este fic me llena de determinación.

Michi fuera!

:)