En cuanto habían entrado, Alphys se había dirigido de inmediato al grupo, pero sin decir algo en específico había jaloneado con prisa a la humana para llevarla a una camilla para sentarla. Extrañados todos por eso se quedaron en silencio viendo cómo la científica revisaba los signos vitales de la embajadora.

Frisk comprendió que estaba preocupada por ella, por lo que simplemente se mantuvo en silencio siendo analizada en varios aspectos físicos. Incluso había puesto sus manos muy similar a lo que había hecho Sans con ella, pero ya no había nada que curar realmente, estaba bien.

Apartó sus manos en el acto y un tanto sudorosa la observó antes de poder hablar.

-F-frisk, yo… ahora d-debo revisar tu alma.

Undyne y Sans se sacaron de onda con ello ¿Alphys consideraba que su alma había sido dañada o era mero protocolo? Observaron en silencio cómo la humana asentía sin cuidado y dejaba que la reptil invocara su alma fuera de ella. El corazón rojo iluminó levemente el lugar con su tono carmesí.

-Está igual que siempre… -susurró la científica. Tras revisarla por unos segundos suspiró aliviada y volvió el alma a su lugar sin siquiera tocarla –Está todo bien, que bien…

-¿Pasa algo, Alphys? –se extrañó la humana de tanta preocupación por algo que ni se había tocado en la batalla.

-Si… digo, no –La reptil se acomodó los lentes ya más calmada –Todo bien Frisk, estás de buena salud y todo.

Aquella rareza no pasó por alto para Sans, pero optó por que fuera un tema a tocar más adelante. Por lo pronto sólo quería dormir y dormir. Su hermano pese a que se estaba esforzando, mostraba también señales de sueño.

-Muy bien, bro, deja a al hierbajo y vámonos a casa.

-PERO SANS, LE PROMETÍ AYUDARLO EN SU DOLOR. TIENE QUE VENIR CON NOSOTROS.

-Ni loco te dejo meter a esa cosa a la casa.

-Dejen de hablar de mi como si fuera una estúpida mascota –gruñó Flowey –Tampoco quiero ir contigo, déjame.

-No te preocupes Papyrus –Frisk se acercó para calmar las cosas, pero aquella escena le había dado mucha gracia –Flowey no estará solo, vendrá conmigo.

-Pésima idea, punk –intervino ahora Undyne un tanto alarmada –No se puede pasar por alto que ya intentó varias veces matarte, y además, dudo mucho que tus padres dejarán que lo lleves a alguna de tus casas como si nada.

-¡Que dejen de hablar de mi como una mascota!

-Sé que lo que ha pasado no es cualquier cosa, pero… -el semblante de la humana se mostró un tanto preocupado –Sobre lo que pasó…

-Mis labios están sellados, punk

-LOS MIOS TAMBIÉN, HUMANA.

-Pero si no tenemos labios, Paps –se burló su hermano.

-¡SANS!... AGUARDA, ES CIERTO… PERO SE ENTIENDE EL PUNTO.

–Merezco una verdadera explicación tras todo esto. –Se adelantó la anfibia -Si debo mantener un secreto, al menos me gustaría saber de qué se trata.

La líder de la guardia real sonrió satisfecha, pero la humana estaba aterrada. No sabía cómo explicarle sin necesidad de dar demasiados detalles. De reojo buscó apoyo en Sans y Alphys, pero Sans ya se encontraba dormido parado (¿cómo es que hacía eso y tan rápido?) y Alphys se mostraba sumamente nerviosa desde su esquina. Estaba sola en esto.

-Quiero hablar con la idio… con la humana, a solas –se corrigió Flowey en cuanto vio que el ojo amenazante de la capitana posó en él –Si van a decidir en contra de mi voluntad sobre dónde o con quien estaré, al menos pido que se me otorgue eso.

-Ni locos te dejamos a solas con ella –dijo tajantemente Undyne.

-Chicos…

Frisk se acercó hacia Papyrus y tomó la bota donde una gruñona planta lanzaba miradas asesinas a la capitana de la guardia real. Con una sonrisa indicó que todo estaba bien y que aceptaba el hablar con ella, pidiéndoles en ese silencio que los dejaran solos en la habitación.

Undyne suspiró molesta, pero tomó a Papyrus y Alphys como si fuesen muñecos y golpeó levemente a Sans para que se despertara. El esqueleto un tanto soñoliento la siguió teniendo sus manos metidas en su chaqueta.

-Estaremos al otro lado de la puerta por cualquier cosa –indicó la anfibia –Pero si intentas algo, hierba, juro que te mataré yo misma.

Antes de que pudiera contestar, la embajadora de los monstruos tapó la boca de la flor para evitar más conflictos y les sonrió en lo que se retiraban del lugar. Cuando se cerró la puerta fue cuando quitó su mano y puso la bota en la camilla para sentarse a lado suyo.

Tras unos minutos de silencio, Frisk le pareció que Flowey no encontraba las palabras adecuadas para hablar con ella. Él se encontraba mirando hacia el frente con seriedad, como si aquello no le estaba agradando en absoluto. La humana no sabía que más esperar, por lo que optó por abrir un tema de conversación.

-¿Y… que tal el clima?

-¿Enserio? ¿Lo único que se te ocurre es hablar del clima? ¿Estando bajo tierra?

Le interrogó un tanto molesto la flor, pero al menos había logrado captar su atención y la miraba atentamente. Al percatarse de eso, Flowey volvió a mirar al frente, pero la conexión entre ellos ya se había hecho.

-¿Lo dices enserio? –Sin entender del todo, la humana lo interrogó alzando una ceja simplemente. La flor continuó hablando tras ello -¿En verdad puedes traerla de vuelta?

Frisk comprendió perfectamente a qué se refería. Siendo sincera consigo misma, no tenía ni idea de si se pudiera lograr tal cosa; era evidente que ella no podía usar magia y le parecía que traer a los muertos era algo que se marcaba como imposible dentro de los límites de la magia misma, pero dentro de ella, en su mera determinación e instinto sobre las cosas, le indicaba que la palabra imposible no debía de estar en su vocabulario.

-Aun no sé cómo lograr eso –se sinceró –Pero siento que existe la posibilidad. Los dos aún existen, lo que significa que hay esperanza.

Flowey continuó en su seriedad observando a la humana como si buscara alguna trampa en sus palabras. Al no percibir nada, su semblante serio cambió por uno indiferente.

-Considero que eres una gran idiota y que tú sola terminarás por destruirte –Dijo sin tacto alguno mirándole directamente a los ojos –Pero… Si en verdad crees que puedas traerla de vuelta y bien, supongo que podemos hacer un trato.

La humana quedó sorprendida de aquello. Sabía de antemano cómo era trabajar en equipo con él, y pese a que aquello había ocurrido únicamente en la ruta genocida, la flor había mostrado ser firme en su palabra y apoyo hasta en el lecho de su muerte… cosa que de algún modo bloqueó de su cabeza al no ser nada necesario en el momento.

-¿Qué trato?

-Prometo que me "portaré bien" a lo largo de todo esto –la flor mostró la misma sonrisa con la que la había recibido por primera vez en las ruinas –No mataré ni lastimaré a nadie, e incluso haré caso en algunas cosas que me pidas si se considera necesario. Sé muy bien cómo actuar en una ruta pacifista después de todo, no será difícil para mí.

Aquello sonaba una maravilla para la humana, pero esperó a que continuara antes de celebrar toda posibilidad de un camino esperanzador para todos.

-Prometo eso… si tú prometes que ella esté de vuelta en este mundo. –Continuó con su sonrisa –No me importa cómo lo hagas, eso será asunto tuyo, pero debes prometerme que harás que ella vuelva. Y no como alguien como yo, si es que me estoy dando a entender.

Frisk comprendió perfectamente. Se refería al hecho de no volver como un ser insensible. Comprendió en ese instante que, pese a que él no podía sentir dado sus limitaciones como flor, quería que Chara lo recordara y quisiera con normalidad.

Flowey estaba deseando que Chara estuviera bien. Le deseaba una vida que no pudo tener.

Frisk sonrió con ternura, sin duda alguna estaba viendo ante ella una gran esperanza de reparar a la perfección todas las cosas, y no necesitaba realmente prometérselo, ella ya deseaba poder lograrlo. Deseaba en verdad un final feliz para todos.

Como si se tratase de una tortura mental, recordó nuevamente las palabras que le había dicho Chara antes de perder el conocimiento: "haz falsas promesas a todos los idiotas que quieras, nada de eso cambiará lo que realmente eres". Sacudió su mente reusándose a lastimarse con aquel mensaje. Chara estaba equivocada sobre ella y se lo demostraría sin importar cuanto tiempo pasara para eso.

Frisk Dreemurr luchaba por el bienestar de todos. Eso la incluía a ella.

-Lo prometo –dijo sin más la humana –Prometo que los dos estarán de vuelta. Haré que mi hermano vuelva a reunirse con su mejor amiga.

-¿Ah? ¿Así es como me ves? –Sonrió burlonamente –Eres más rara de lo que creí.

-Bueno, al menos ya no me estás llamando idiota.

-Cállate.

La embajadora se rio sin limitación alguna mientras que la flor le reprochaba en silencio. Su risa fue el indicador suficiente para que el grupo al otro lado de la puerta considerara oportuno volver a la habitación.

-¿Y bien? –Undyne no se iba con rodeos.

Frisk miró de inmediato a Flowey, el cual en el acto empleó su sonrisa de inocente que ya nadie le creía. Los monstruos lo observaron un tanto perplejos, pero al ver que la humana estaba contenta cargándolo supusieron que las cosas en verdad estaban marchando bien.

Si había alguien en quien confiaban de que las cosas estaban bien, era en Frisk.

Al ver la hora, la científica se alarmó de que lo tarde que era. Por lo que optó a que se fueran a sus casas respectivamente.

-Pero… -comenzó a protestar Undyne.

-Necesitas llevar a Frisk a su casa antes de que llamen sus padres –Interrumpió rápidamente sabiendo lo que le iba a pedir –Y Frisk, me temo que nadie podrá llevarse a Flowey. Tengo que revisarlo de que esté bien, además… está a mi cargo después de todo.

-Entiendo… -suspiró resignada. En verdad quería llevárselo, pero comprendió que no iba a ser tan fácil después de todos los acontecimientos.

Miró a la flor un tanto preocupada, pero su sonrisa le decía en silencio que ellos ya tenían un pacto y que estaba dispuesto a cumplirlo por completo si ella cumplía con su parte. Le sonrió a modo de respuesta en un diálogo que nunca se escuchó.

La capitana renegó y se llevó casi cargando a la humana. Apenas y tuvo tiempo de despedirse con la mano mientras que Flowey le valió lo que estaba pasando.

Sans se llevó casi a rastras a su hermano, el cual alegaba que no tenía sueño, pero era más que evidente de que si lo tenía. Después de todo, su hora de sueño había pasado ya hace horas. Alphys contempló como se iban todos y esperó a estar completamente sola para relajarse.

-Ejem…

Pero era evidente que eso no se podría con cierta flor que atender.

-F-flowey… y-yo…

-Descuide doctora, no voy a hacerle nada malo –sonrió inocentemente –Además ¿no quería atenderme de que estuviera bien?

-Si, si –se acomodó las gafas un tanto nerviosa –Pero me temo que tendré que volverte a poner en un nuevo contenedor.

-Yo entiendo.

Sin más, cargó la bota y puso la flor en una maceta para que estuviese mejor. Acto seguido lo puso en una máquina escaneadora para revisar su estado. Contempló demasiado atenta qué resultados pudiera darle el escáner, pero… nada. No había nada. Ya estaba acostumbrada a esa clase de resultados en la planta tras varios exámenes que ya le había hecho, pero al menos esta vez…

-Usted tiene preguntas, doctora. –La sacó bruscamente de sus pensamientos -¿Algo con lo que pueda sacarle de dudas?

Tanta amabilidad de su parte la estaba aterrando ¿Acaso Frisk le había hecho algo que lo pusiera en tal estado? Eso explicaría por qué quería llevársela ya a su casa. Pero aun así…

-F-flowey… ¿puedo hacerte una pregunta?

-¿Sólo una? –se burló sarcásticamente. Si, ahí seguía estando la flor que conocía después de todo–Adelante.

-El poder del RESET antes lo tenías tu –procuró controlar sus nervios, pero le estaba siendo muy complicado con la mirada burlona de la planta –Y ahora lo tiene Frisk ¿acaso tú se lo pasaste?

-¿Por qué le daría el poder de un dios? –Cuestionó indiferente –Ella es más determinada que yo, así que simplemente le pertenece a ella ahora. Es cuestión de lógica.

-¿Pero de dónde lo obtuviste?

-No lo sé –el semblante de la flor pasó a serio tratando de analizar un poco eso –A decir verdad, nunca me había cuestionado eso. Simplemente lo tenía y ya ¿No es algo que más bien debería de saber usted?

-¿Yo? ¿P-porque?

-Bueno, aquí "nací" –El ruido de la máquina reinó por unos minutos antes de continuar –En teoría, el poder de reiniciar debió de surgir de aquí. Y si usted no lo sabe, yo menos.

Aquello no le estaba gustando para nada. Eran demasiadas las cosas que le llegaban a su mente, pero al notar que la flor la estaba contemplando burlonamente, dio por terminada su análisis y la encerró en un nuevo contenedor ahora con una cámara vigilándolo por cualquier cosa. Flowey simplemente la había visto irse y esperó a estar sin su presencia para acabar con su sonrisa.

Por primera vez, deseó el poder soñar. Si ello pudiera darle las respuestas que necesitaba por ahora… Pero por más que trató, no volvió a ese extraño campo de flores infinito. Sólo hubo oscuridad en su mente.

Alphys estaba en su escritorio un tanto abatida. Deseaba poder dormir, pero tenía muchas cosas que analizar y que no podía dejar pasar al estar rondando en su cabeza con insistencia. Se sirvió café en su taza favorita y prendió su computadora para mostrar el video que había guardado.

-¿Qué es lo que notaste, Al?

-¡AAAhhh, Sans! –Casi derrama el café en la computadora –Un día vas a matarme si sigues apareciéndote así.

El esqueleto estaba con su típica sonrisa viendo hacia la pantalla, ignorando el evidente susto que le había dado a la científica real. Estaba abierto un archivo de video sin reproducir del punto exacto en donde Flowey se había puesto en el camino de la humana.

-Si ya la habías encontrado, ¿Por qué no avisaste? –Reclamó un tanto molesto por eso –Se pudo haber evitado que terminara lastimada.

-Las cámaras estaban grabando todo lo que pasaba en el reino, encontré esto en cuanto ya… -suspiró un tanto preocupada -E-en v-verdad lo siento. Vi que tú ya estabas dirigiéndote hacia ella y me relajé.

-¿Y qué es lo que te estaba preocupando entonces? –se fue sin rodeos. No le parecía sensato que hubiera dejado pasar eso como si nada, aun si estaba él cerca de ella -¿Por qué revisaste su alma si la planta ni siquiera la tocó?

-Porque Flowey no es lo que me preocupó en ese momento.

Aquello no cuadraba con lo que estaba pensando el esqueleto. Giró a verla con más detalle, pero la científica seguía viendo la pantalla un tanto sudorosa. Sintiendo su mirada un tanto lúgubre sobre ella, activó el video para que Sans lo viera por su cuenta. Sans puso su atención en las imágenes, pero no era nada agraciado ver cómo la planta estrangulaba a la humana pese a algunas palabras que le decía ella que no se pudieron captar en el video. Sans apretó los puños ante la impotencia del momento. Si hubiera llegado antes…

De pronto se vio como la flor soltaba sin cuidado a la humana sobre la nieve, dándole su espacio de algún modo para que recuperara el aliento. Se veía que estaban conversando de algún modo, pero no se grabó audio alguno. Sans estaba interesado en saber de qué habían hablado si eso había parado a la flor para que no la matara. Todo ya se veía bien entre los dos de algún modo.

Hasta que de la nada los dos sujetos quedaron aturdidos por algo. Se veían que estaba sufriendo mientras sujetaban sus cabezas tratando de calmar aquel dolor que era más que evidente que los estaba torturando, pero por más que buscaba en el video si había alguien por ahí ejerciendo algo de esa magnitud, no había nada.

-¿Qué pasó ahí? –preguntó el esqueleto completamente extrañado. -¿Es una clase de magia de la hierba?

-Me temo que no es nada de magia.

Sans no comprendía aquello, pero la científica no dijo nada más y siguió con el video, indicándole así al esqueleto de que hiciera lo mismo. Sus cuencas perdieron todo brillo al notar que la humana estaba gritando de agonía ante algo que la torturaba mentalmente. Luego se vio que perdió el conocimiento y dos minutos después había aparecido el esqueleto en escena, el cual fue corriendo hacia la humana completamente asustado y encerrado en el acto a la flor aprovechando que se encontraba inconsciente. Alphys paró el video ahí.

-¿Qué es lo que estaba torturando a los dos?

-Al principio creí que se trataba de algún ruido de la zona –comenzó a explicar mientras dejaba su taza sobre la mesa –Pero aunque las cámaras no graben sonido, nada en el ambiente indica que haya sido algo exterior, y más cuando tú estabas cerca. Tú deberías haber oído algo así si se trataba de algún sonido.

-¿Entonces?

-Supuse entonces que se trataba de algo interno en ellos. En el instante que vi eso, guardé el video y lo puse a modo infrarojo y… no había nada. Nada que estuviera en la zona torturándolos. Tampoco el escáner de magia indicaba que hubiera algún hechizo sobre ellos, así que pensé… que pudiera tratarse de algo invisible.

-¿Un monstruo invisible?

-No es un monstruo lo que encontré. Y ni tampoco algo humano si te lo preguntabas también.

-Alphys, deja tanto ocultismo con el tema. Soy paciente, pero me estás poniendo los huesos de punta con esto.

-Míralo por tu cuenta.

En él acto activó un filtro para que se apreciara lo que trataba de decir la científica. Sans notó que aquel filtro que estaba poniendo sobre la imagen había sido algo que en su momento había conocido pero que no recordaba del todo su elaboración y el porqué de su aplicación en tiempos remotos, mas no le dio importancia a ello. Ante él estaba la imagen estática a modo blanco y negro.

Pero no era lo monocromático lo que llamaba la atención, sino el evidente carmesí que resaltaba en la imagen. Un aura rojiza que conectaba a la flor y a la humana. Aquella conexión, fuera lo que fuera, se veía con mayor fuerza en Frisk que en Flowey. Sin esperar a que el esqueleto dijera algo, la reptil acercó la imagen específicamente en ella y…

-Me parece que Frisk nos está ocultando muchas cosas todavía –indicó Alphys completamente sudorosa –Sans, esto me da miedo…

Sans no dijo nada en el instante, pero comenzó a sudar igualmente. No se podía apreciar con claridad en su principio, pero al borrar la forma de la embajadora, el aura parecía tener forma humanoide casi en la misma silueta de Frisk.

El centinela comprendió por qué Alphys había querido revisar el alma de la humana en cuanto estuvo con ella. Pero ni él comprendía realmente qué era lo que acababa de ver. Por la mirada de la reptil supuso que ella tampoco lograba formular alguna idea.

-Frisk… ¿qué es lo que nos escondes ahora? –susurró Sans.

Sé que dije que subiría este cap junto con la sorpresa que les tengo haciendo, pero… por ciertas cosas que me están afectando moralmente es que no he podido terminarlo a tiempo :( Por lo que aprovecharé las "vacaciones" de semana santa que se me aligeran un poco la chamba y poder ponerme al corriente adecuadamente. Por lo pronto no quiero fallarles en las actualizaciones y opté por subir este capítulo de una vez.

Si las cosas van bien, en el siguiente capítulo ya estaría listo.

Sans y Alphys comienzan a percatarse de algunas cosas, pero temen hallar cosas que no desearían conocer ¿Encontrarán la forma de ayudarla?

¿Cuánto tiempo podrá durar Flowey siendo amable?

¿Frisk podrá cumplir con esa promesa?

¿La autora actualizará Flapper Florist algún día?

¿Le dirán la verdad a Undyne?

Lo sabrán en el siguiente capítulo… tal vez :P

Michi fuera!

:)