Frisk se dio la sorpresa de su vida una vez que entró a su casa en las ruinas.

No sólo no estaba su madre esperándola en la sala o en algún lado de la casa, sino que no estaba en ninguna parte. Ya era tarde para llegar y se había preparado mentalmente para recibir un regaño de su parte, pero en cambio su madre había salido y no aparecido en ningún lado. Ni siquiera una nota o algo.

Quiso revisar su celular para ver si le había llamado o mandado un mensaje, pero al sentir su bolsillo vacío recordó que su celular lo había roto la presión que había ejercido en ella las lianas de Flowey. Un tanto consternada, se hizo de la idea de que, al igual que los demás se habían preocupado por ella, su madre posiblemente había salido a buscarla.

El rugido de su estómago le recordó que no había comido nada y se dirigió hacia la cocina para servirse el famoso pay de su madre. Su plato se lo llevó a su cuarto y comió tranquilamente en lo que apuntaba lo que consideraba sus "pendientes" para revisar al día siguiente.

Tenía que pensar en una forma posible de poder cumplir con su trato con Flowey. Sólo que no tenía ni idea de dónde partir.

El ruido de una puerta la alertó y apagó toda luz. Se acostó para fingir que estaba durmiendo con justo tiempo antes de oír los pasos acercándose a su habitación. Al escuchar que su puerta se estaba abriendo con cuidado, fingió lo más posible estar dormida teniendo una respiración tranquila.

-¿Ves? Te dije que estaría durmiendo. Es una niña responsable después de todo.

Manteniendo su mentira con esfuerzo, la humana se impactó ante esa voz ¿Su padre estaba en la casa? Pese a ser un susurro, era más que evidente que se trataba del rey de los monstruos.

-Su celular estaba apagado y me preocupé –el susurro de Toriel sonaba más relajado de lo que decía –Supongo que me alarmé demás al no haberle avisado que llegaría tarde.

-La has educado bien, tranquila.

-Tú… también has puesto de tu parte –el ligero vibreo que sonó en su voz le indicó a la humana que había estado cerca de titubear –Debo de admitir que has cooperado más de lo que tenía en expectativas de ti hasta ahora.

-Es bueno saber eso –sonó sincero el rey.

La embajadora escuchó que cerraban con cuidado la puerta y esperó a que los pasos se escucharan lejanos para reincorporarse de la sorpresa.

¿Sus padres habían estado juntos en todo el rato? Y lo mejor de todo, los había escuchado perfectamente bien y sin ninguna tensión negativa.

Esbozó la sonrisa más grande que podía al no contener la alegría que le estaba dando. Intentó dormir ante eso, pero le fue difícil al no poder con tanta información en su cabeza: El código rojo había aparecido de nuevo, la promesa de Flowey, la amenaza de Chara, sus padres…

La noche prometía ser larga para su cabeza.

En la mañana Frisk se levantó bastante temprano. No había tenido ninguna pesadilla esta vez y había descansado como no lo había hecho en mucho tiempo para su sorpresa, pese a tantas cosas que habían rondado en su mente. Completamente feliz se dirigió hacia la cocina y para su sorpresa su madre aún no se levantaba siquiera para hacer el desayuno. Estando alegre ante todo, se puso el delantal y se dispuso a cocinar ella el desayuno.

No conocía muchas recetas, pero al menos podía preparar algo básico sin causar un desastre. Sin darse cuenta ya estaba tarareando la melodía del show de Mettaton en lo que revolvía los huevos.

-Me parece que alguien está muy feliz el día de hoy –Frisk volteó y se percató de que su madre la observaba un tanto divertida recargada en la puerta -¿Puedo saber el motivo?

-Bueno… es que hoy es un hermoso día –se excusó rápidamente en lo que ponía los huevos en la sartén –Supuse que estarías cansada y quise prepararte el desayuno.

-No es necesario mi niña –Comentó dulcemente en lo que se acercaba a la barra para ayudarle con los preparativos –Pero agradezco que quisieras tener ese gesto conmigo.

Una vez terminando de cocinar, ambas se sentaron a comer tranquilamente. Frisk seguía tarareando y comiendo al mismo tiempo. Aquello le causó total ternura a la monstruo cabra y la observó en silencio.

-¿Qué veremos en clase hoy? –preguntó la embajadora una vez que terminó de pasarse su bocado.

-Me parece que ya dominas muy bien el nivel de histor…

-¿Puedo elegir hoy el tema?

Se adelantó al no poder con su propia energía. La ex reina arqueó una ceja un tanto extrañada pero divertida al mismo tiempo. Le gustaba que siempre mostrara entusiasmo e interés en sus clases, aunque a veces abusaba y se excedía al grado de no descansar.

-Muy bien ¿De qué te gustaría que estudiáramos hoy?

Frisk no tuvo que pensarlo demasiado para responder.

-Realeza de los monstruos –dio un bocado a su comida antes de que su propia sonrisa la traicionara.

Toriel la observó seriamente en lo que masticaba su comida, pese a que se mostraba taciturna, su mirada penetrante de la monstruo la comenzó a poner nerviosa. Antes de que sus planes se esfumaran por sospechar de ella, Frisk insistió.

-Ya sabes… ya que soy hija adoptiva de los reyes… ¡Del Rey! –se corrigió en cuanto se percató de su error. Su madre mantuvo su mirada entrecerrada en ella –Yo solo quisiera saber…

-Asgore te dijo algo.

Ni serena ni perceptiva. La monstruo jefe estaba molesta. Frisk comprendió porque tantos le temían, esa mirada suya podía parar hasta la misma muerte.

-¿Qué? No. Además ¿Cómo podría decirme algo?

-Para algo sirven los celulares ¿no?

-Mi celular se rompió –se lamentó al recordarlo, pero en el acto se percató de su error al decirlo.

-¿Cómo fue que tu celular se rompió?

-Ehhh… fue un accidente.

-Frisk…

La mirada de la monstruo estaba tensa, pero tras un leve suspiro que soltó para relajarse fue suficiente señal para la humana de comprender que le costaba trabajo contenerse de su incomodidad.

-Si en verdad estás interesada en conocer el ámbito de la realeza, con gusto te enseñaré. Tal y como tú dices, eres una Dreemurr después de todo y es importante que en verdad conozcas las tradiciones y costumbres –comenzó a contar –Pero si lo que pretendes es buscar información para juntarnos de nuevo o…

-Tú dijiste que renunciaste a tu título real ¿por qué habría de querer buscar algo en donde ya no debería de haber algo?

-Porque te conozco, mi niña –esta vez la monstruo sonrió –Soy tu madre y me doy cuenta de cuáles son tus intenciones.

El silencio gobernó por unos minutos incómodos en la cocina.

-¿Y si…? –comenzó a aventurarse la humana.

-No.

-Pero…

-No.

-¿Qué tal si…?

-Dije no, y punto –Se levantó de la mesa para llevar su plato al fregadero –Y ya que estabas mostrando interés en entrar a clases, pasaremos de inmediato a matemáticas. Apúrate a desayunar que la clase será en unos minutos, hay mucho que ver de ello y nada de tiempo por perder.

Acto seguido se retiró de la cocina, dejando sola a la humana con su plato sin terminar. Nunca la había dejado sola al desayunar y era más que una señal de que en verdad le disgustara que le quisiera insistir en que le diera una oportunidad a su padre. Frisk suspiró resignada y jugó levemente con su comida recargada en la mesa, pensando en otros planes para tratar de que existiera alguna oportunidad.

Después de todo, si habían pasado gran parte de la noche juntos y sin comunicarse con nadie más… ¿eso no era una señal suficiente de que en verdad existía algo ahí aun?

Dio un gran bocado y comenzó a realizar un plan en su mente. Estaba demasiado determinada como para no rendirse en que sus padres fueran felices juntos.

El día transcurría tranquilamente en Snowdin. Sans había podido dormir sin interrupción alguna en su puesto tras una noche en la que no pudo pegar sus cuencas ante tanta información que había rondado en su mente. Su hermano casi había tenido que cargarlo hasta su trabajo ante tanto sueño que le había dado comenzando el día.

Por más que trataba de entender qué era aquella aura roja que conectaba a la hierba y a la humana, no encontraba nada más que el hecho de que ambos eran determinados. Si bien pudiera tratarse de algo así, el filtro que había tenido que emplearse para poder ver qué los había torturado le indicaba directamente que no se trataba de algo por un alma.

Estaba tan aturdida cuando la había encontrado… Fuera lo que fuera aquello, era algo que asustaba a la chica determinada. Y eso era suficiente para saber que no era nada bueno. Pero tenía la intuición de que la humana no quería contar nada sobre ello, o de lo contrario ya se los habría contado a Alphys y a él. ¿O acaso…?

Despertó sacudiendo su cabeza para eliminar aquel pensamiento. Él ya había decidido confiar en ella, no había necesidad siquiera de presionarla de que le revelara qué sabía al respecto. ¿O acaso ella no sabía que tenía aquello? Si algo estaba torturándola mentalmente… ¿no estaría tratando de controlarla en realidad? No, no le parecía que ello tuviera sentido.

-A este paso me voy a volver loco –se dijo a sí mismo en lo que se estiraba un poco. Revisó su celular para ver la hora y sonrió al percatarse de que estaba por entrar a su descanso –Bien, hora de un bocado.

En el acto se apareció en la entrada de Grillby's. Comenzó su rutina de hacer chistes con el resto de los clientes en su caminar hacia la barra. Aquello le fue relajante para olvidar al menos por un momento lo que le estaba carcomiendo el cráneo con la situación de la humana. El hombre llama ni siquiera le preguntó su orden, ya le tenía su botella de cátsup y una charola con patatas fritas.

-Eso sí que es servicio –el esqueleto tomó su plato y comenzó a comer con algo de hambre.

Grillby no comentó nada, simplemente le vio un tanto divertido y se puso a limpiar los vasos en silencio acompañando a su amigo en su comida. Sans dio un trago a su botella de cátsup y se quedó contemplando por un rato la botella.

Roja era la cátsup… Roja… un aura roja que conectaba a dos seres que no eran monstruos, un código rojo que ni la misma humana sabe qué es pese a tenerlo, un alma roja… ojos rojos… no…sus ojos… sus ojos eran castaños…

-Sans, estás azulado –La llama andante dejó su vaso y trapo sobre la barra extrañado, pero el esqueleto ni le prestó atención.

-A su lado, a su lado… -Sans repitió esas palabras como si fueran un simple eco estando en su propio trance mirando su botella –A su lado, azulado… ¿azulado?

Dándose cuenta de la mirada atenta de su amigo y de lo que había estado diciendo, rápidamente sonrió un tanto nervioso para pasar desapercibido y dio un largo trago a su botella antes de hablar.

-¿A lado de quién me dices?

-Sans… -Grillby sonrió al entender qué pasaba -¿Algo de lo que quieras hablar?

Su sonrisa entre cálida y cómplice, le indicó al esqueleto que no le dejaría irse hasta que le comentara algo que pudiera calmarlo. Y pese a que ya tenía ciertas cosas rondando en su cabeza… aún no se atrevía siquiera a decir algo al respecto. Ni siquiera él lo comprendía a la perfección ¿o acaso realmente él no quería comprenderlo?

Vio a Grillby esperándolo a que dijera algo pacientemente. ¿Qué mejor que un cantinero para resolver esa clase de dudas mentales?

-Bien…

-¡Hey Grillby! –un grupo le llamó de una de las esquinas del bar -¿Puedes traernos más…?

-¡Esperen! –casi gritó la llama con desesperación, pero en cuanto se giró para volver a poner atención al centinela… este había desaparecido.

No sólo se había ido ante la distracción, sino que se había llevado su comida por completo y una vez más, sin pagar.

-Típico… -suspiró un tanto resignado.

Sans tiró la canastilla vacía de las papas en un bote y siguió caminando con la botella a medio terminar. En un acto exprés se había aparecido en el primer lugar que le llegó a la mente: cerca de su puesto de Waterfall. Suspiró un tanto feliz de haberse podido zafar de aquella incomodidad.

Se metió a la base y se acomodó para dormir un rato. Estaba todo muy tranquilo en el lugar y el sonido del agua correr era sumamente relajante… si no fuera por los pasos agresivos que daba cierta anfibia en su andar. Sans la miró con algo de pereza recargado en la barra del puesto, pero le fue un tanto divertido ver que la capitana de la guardia real murmuraba algo sin sentido mientras daba sus pasos como si quisiera aplastar algo en su camino.

-Asdskfnewnfooeinw… aagghh

-Con algo más de esfuerzo podrás decir una palabra con sentido, sigue así –se burló a lo lejos. La capitana enfocó su ojo en él con sumo enojo -¿O acaso ese es tu idioma natal?

Una lanza casi se estampa contra él, la cual evadió sin esfuerzo alguno pese a haber destruido el puesto partiéndolo por la mitad.

-¡Cállate! Que tú justamente formas parte del problema –Antes de que el centinela le preguntara extrañado por eso, la capitana se adelantó estando casi rugiendo –Esos malditos secretos que tienen… ¡Me están sacando de quicio!

-Como si eso no fuera normal… -susurró un tanto divertido de su reacción.

-Alphys prometió que me diría la verdad… pero astutamente nunca me dijo cuándo. Nyaaaghhh ¿Por qué amo a alguien tan inteligente?

-Bueno, alguien tenía que tener cerebro –Se burló.

Una lanza casi se estampa en él nuevamente. Sans la esquivó sin preocupación alguna y terminó de tomar la cátsup que le quedaba en lo que la capitana se erguía completamente disgustada.

-¿Y qué me dices de ti? –Entró a la defensiva molesta –Frisk sería la inteligente, tú literalmente hablando, eres un cabeza hueca.

Las cuencas de Sans se oscurecieron al oír eso, pero su sonrisa permaneció queriendo mostrar indiferencia ante lo que había oído. Alphys, Grillby… ¿Y ahora la chica pez?

-En vez de que se te pegue las ideas raras de tu novia, deberías de tratar de absorber algo de inteligencia, yo digo.

-Así que estás en la etapa de la negación, ¿eh? –una sonrisa entre cómplice y maquiavélica se formó en su rostro –Quién diría que el ser más perezoso del lugar pudiera caer en eso también ¿eh? Vaya que te lo tenías bastante escondido, Sans.

-¿Alphys ya te quiere de cómplice en esas cosas raras?

-No metas a mi linda Alphys en esto –la anfibia ahora era la divertida y el esqueleto un tanto irritado –Ella no me contó nada, tú lo estás haciendo evidente justo ahora. Alphys sólo me había dicho que en verdad la buscarías en cuanto no supimos nada de ella. Fue cuando estábamos en grupo cuando me di cuenta del porqué… Oh no… ¡No huirás de mí!

Lanzó tres lanzas frente a él en cuanto se percató que el esqueleto pretendía irse del lugar.

-Si no piensan contarme el misterio de la flor… ¡Al menos te haré soltar la sopa de esto y no podrás huir de mí! ¡Nyaaaghh!

-¿Has pensado en tomar terapia de control de ira? –se giró un tanto nervioso.

Podía desaparecer como lo había hecho con Alphys y Grillby cada vez que le querían tocar el tema, pero en efecto no podía huir de la agresiva insistencia que podría tomar la capitana. Por más que se fuera a otros lados, ella lo buscaría infinitamente hasta encontrarlo. No era la capitana de la guardia real por nada, siempre encontraba a sus víctimas. Y mucho menos quería a todos los miembros de la guardia real tras sus huesos sólo por eso. Además no quería que usara su ataque especial de "no escapatoria" sobre su alma.

Los segundos silenciosos que pasaron fueron suficiente respuesta para la chica pez.

-¡Muy bien! –Lo cargó sin pedirle permiso –Te invito a tomar algo en mi casa.

Sin más se fue corriendo cargando al esqueleto condenado. El recorrido fue corto debido a que la casa se encontraba cerca, además del paso prisa que daba. Una vez dentro, la capitana lo obligó a sentarse en lo que ella preparaba el té con una sonrisa un tanto triunfante. Aquello la hacía ver un tanto desquiciada a percepción del pobre esqueleto que deseaba poder terminar con eso.

-Aquí tienes, cuidado que está caliente –puso el té sobre la mesa en lo que se sentaba frente a él –Y ahora dime ¿En qué momento pasó?

Sans suspiró un tanto abatido en lo que sujetaba su taza sin tomarle, estaba hirviendo.

-Como tú dijiste, soy muy perezoso como para pensar en algo así. No entiendo porque me quieren insistir en eso.

Para su sorpresa, la chica pez se rio un tanto comprensiva. Al menos no se veía desquiciada y eso ya era un alivio para el centinela forzado a quedarse.

-Aunque no lo creas, soy el monstruo perfecto para que hables de estas cosas. Entiendo mucho más de lo que crees por lo que seguramente estás pasando. Así que déjame ayudarte, Sans.

El mencionado la observó un tanto sorprendido. En efecto, tenía razón en ese punto. Grillby era tolerante y bueno escuchando, pero no le ayudaría realmente. Alphys podrá ser una gran cómplice para él en muchas cosas de ámbito científico, pero en temas de cotilleo como el que presentaba en el momento sólo la emocionaba y no le daba para más. Undyne era agresiva y muy directa en toda expresión de la palabra, alguien que no andaba sin rodeos al momento de toda batalla. Y aun así le había costado mucho trabajo siquiera admitir que le gustaba la científica real, después de todo, terminaba muchas veces en su casa para hablar con su hermano de eso.

-Cuando me di cuenta de que Alphys me gustaba… yo realmente creí que había perdido mi uso de la razón –comentó relajada en lo que sostenía su taza -Me decía en aquel entonces "¿A mi gustarme una nerd? ¡Imposible!" Pero mientras más lo negaba, cada vez se hacía más difícil poder afrontarlo. Si no fuera por el apoyo de Papyrus… creo que me habría vuelto loca.

Sans se contuvo de decir una broma ante eso y continuó escuchándola pacíficamente.

-No fue fácil poder digerirlo, siendo sincera. Creo que admitir lo mucho que me gustaba ha sido la batalla más grande que he tenido que afrontar. Pero ello se convirtió en la cosa más maravillosa que me ha pasado y que no cambiaría por nada.

El esqueleto se quedó un tanto sorprendido de ver cómo el simple recuerdo de ello tenía tan pacífica a la energética capitana. Ella estaba viendo su taza con total ternura mientras se sonrojaba por lo que fuera que estaba pensando. Aquello fue una estampa de lo más cómico para el esqueleto, pero también una que le daba empatía.

-¿Cómo supiste?

Undyne volteó a ver al esqueleto, el cual estaba un tanto nervioso pese a no querer mostrarlo. Le sonrió compresivamente para tranquilizarlo. Entendiendo a qué se refería, le contestó con total libertad.

-Me preocupaba mucho por ella –comenzó a contar –Sabía que las cosas que tenía que hacer eran sumamente importantes para todo el reino, pero no dejaba de angustiarme de que algo malo le pasara ante tantas heridas que llegaba a tener en sus manos. Siempre notaba que algo le preocupaba y yo me esmeraba en hacerle pasar un buen rato con tal de que pudiera sonreír. Después de ello me sentía ansiosa cuando no sabía nada de ella o no podía verla por el trabajo de ambas. No dejaba de pensar en ella pese a que no había ninguna necesidad de pensar en ella… jeje, sé que suena raro eso, pero es cierto.

Se tomó su té de golpe y arrojó la taza a una esquina de su casa sin la menor preocupación. Sonrió sinceramente al esqueleto antes de proseguir.

-Ahora dime ¿Qué piensas de Frisk?

Aquella pregunta tenía demasiadas respuestas para el esqueleto que hasta le dio pereza enfocarse en ellas. Era más que consiente de que se preocupaba por ella, pero los demás también lo hacían y eso no implicaba que todo el subsuelo podría andar tras de ella ¿Por qué entonces a él le insistían en que su caso era diferente? Pero el que en verdad pudiera curarla…

-Vamos, no me dejes colgada en esto.

-¿No querrás decir pescada? –no pudo evitar decir un chiste ante la oportunidad.

La anfibia gruñó molesta, pero se contuvo todo lo que pudo para proseguir. En verdad quería ayudarlo.

-Mira, hagamos un trato –suspiró para calmar sus energías –Haré que Alphys ya no te insista en el tema para que estés en paz si me dejas ayudarte a aclarar lo que sientes ¿va?

Era una buena oferta que no iba a desaprovechar. Después de todo, si le ayudaba a aclarar todo estaba más que claro para él que acabaría con todo malentendido.

-He… ok.

-Entonces te repito mi pregunta: ¿Qué piensas de Frisk?

-Que es una humana muy terca e impaciente –comenzó a decir riéndose levemente –Pero también es valiente, carismática, astuta, fuerte… y determinada en exceso.

-Bien –Undyne se recargó en la mesa sonriendo con complicidad – ¿Y qué más?

-Tiene buen sentido del humor, ella en verdad se ríe de mis chistes, incluso me los devuelve pese a que algunas veces vienen siendo sus flirteos –Sans sonrió ante eso, Undyne simplemente lo observaba en silencio –Admiro esa creatividad que tiene para mezclarlos de esa forma. Digo… solo a ella se le ocurre esas cosas.

La capitana seguía en silencio escuchándolo en lo que le quitaba su taza para tomar su té que evidentemente no se iba a tomar. Sonreía en lo que dejaba que el esqueleto se explayara con total libertad.

-Es un imán de problemas. Son contados los días en los que no esté metida en un lío del cual tenga que asegurarme de que no le pase nada malo. Tiene talento para involucrarse en cosas que no le corresponden, pero aun así ella hace todo lo posible para que todos estén bien y que las cosas salgan de la mejor forma posible. Ella… ella en verdad lucha por el bienestar de los demás, aun si pudiera correr peligro, si pudiera salir lastimada, aun así lucha y no se da por vencida.

Sans se detuvo un poco tras percatarse de eso. En verdad Frisk había demostrado la devoción de querer ayudar a otros con una sinceridad absoluta reflejada en su alma pura ¿Entonces porque había mostrado en rutas anteriores una forma tan distinta de su ser? ¿Realmente era Frisk ese lado tan amable que le conocía o la psicópata de sus malos recuerdos?

-Sus acciones… me hacen dudar demasiado de ella –admitió en voz alta sin entrar a detalles –Es alguien que me genera más preguntas que respuestas y más que intrigarme, me es sumamente frustrante. A veces siento que la conozco bien, pero muchas otras me dicen que no sé nada de ella. Es un caos andante que altera mi vida.

La sonrisa de Undyne creció, mas no dijo nada. Sans ya ni se percataba de que estaba la capitana frente a él y que se hallaba en su casa, él simplemente siguió hablando.

-A su cabello le hace falta un buen peine, siempre lo tiene revuelto y aún más cuando juega con él, tal vez sea por eso que nunca se le vea peinada, je… Es difícil verla con una expresión distinta a la indiferente que muestra regularmente, pero cuando lo hace… cuando sonríe… es realmente bueno… sobre todo cuando deja ver sus ojos.

Sans se detuvo al percatarse de todo lo que ya andaba diciendo. Trató de encontrar un chiste para librarse de aquel silencio sumamente incómodo para él, pero era más que evidente que la chica pez le prestaba demasiada atención y no pasaría por alto nada. Undyne se irguió tranquilamente y terminó de tomarse el té casi de un solo sorbo.

-Así que si tiene ojos la punk después de todo –rió un poco –Es bueno saberlo.

Sans se recargó en la mesa, estaba cansado por hablar (demasiado para su gusto) y con sinceridad ya se quería retirar del lugar, pero mientras no le dijera nada la anfibia él no podría desaparecerse. Ella puso la taza en la mesa y respiró profundo antes de dirigirse al esqueleto.

-Bueno Sans, yo no creo que te guste Frisk.

-¡Gracias!

Exclamó aliviado. Sabía que podía aclarar el asunto con alguien como ella y ahora hasta se quitaría a Alphys de encima con ese tema. Sólo le quedaba Grillby para que dejaran de molestarlo, pero eso ya sería para otro momento.

Se paró para comenzar a despedirse. Realmente quería tener un sueño reparador ante todo esto.

-Tú ya estás enamorado de ella.

En el acto se quedó completamente congelado con las cuencas en negro. No podía siquiera emplear palabra alguna. Undyne rio por su expresión.

-Tú te preocupas demasiado por Frisk porque tienes la necesidad de saber que está bien, aun cuando ella puede afrontar sus batallas por su cuenta –Dijo sin más la anfibia –Te fijas en detalles pequeños de ella que los demás pasamos desapercibidos porque buscas cada vez saber más, y eso es también por una necesidad que nace en ti inconscientemente. Me mencionas sus defectos, pero esos mismos te son atrayentes al mencionarlos de esa forma.

Undyne se paró y apoyó su mano en su cadera con total triunfo. Sans seguía paralizado con las cuencas oscuras sin dar señal de que en verdad le estuviera escuchando, pero aun así la anfibia siguió hablando.

-Con todo lo que me has dicho, puedo entender que tú ya habías estado pensando en ella. Incluso me atrevo a decir que tú ya sabías que te gustaba en su momento, pero no te atrevías a admitirlo a ti mismo por miedo.

Sans siguió en su misma postura, pero comenzó a sudar levemente. Aquello fue señal suficiente de acertamiento para la chica pez.

-Sabía que la humana es sumamente especial, pero vaya que lo es aún más si logró que el ser más flojo del subsuelo se moviera sólo por ella. Te apuesto a que no sólo te fijas en su forma de ser, también te parece atractiva si me has mencionado sus cuestiones físicas, vaya que saliste picarón ¿eh?

-¿Q-qué? –Casi se cae de la reacción de ello.

-Tranquilo, sólo lo dije para que reaccionaras –se rio fuertemente Undyne –Ya era hora de que emplearas palabra alguna.

Los ojos de Sans volvieron a la normalidad, pero no mostraron calma ni alivio. Se metió las manos en su chaqueta al no saber cómo actuar correctamente. Había tenido la esperanza de poder calmar todo malentendido, y en su lugar se topaba con algo mucho peor a sus expectativas.

Y lo pero era… que la anfibia tenía puntos demasiado directos y claros para su gusto.

-Cumpliré con mi palabra de que Alphys no te insista en el tema –Undyne comenzó a dirigirse a la puerta –Pero te recomiendo que aclares tu mente sobre esto. Ya va siendo hora de que despiertes, Sans.

Acto seguido lo empujó fuera de su casa. Sans simplemente se quedó congelado en el lugar sin la energía necesaria de hacer algo. Pero al menos no necesitaba darle más vueltas en su cabeza para saber qué era lo que le pasaba.

-He… Estoy frito…

...

Siendo sincera, ya quería llegar a esta parte porque lo que estará más adelante es lo que me emociona, por ende este capítulo estuvo un poco más largo. Muchas, muchas, muchas cosas se vienen.

La sorpresa estoy cerca de terminarla! Pero preferí que estuviera para el siguiente capítulo por la bomba que será, bwahahahahaha. Espero que les guste mucho, porque me ha costado poquito de trabajo, jeje.

Espero que les haya gustado n_n

Michi fuera!

:)