Frisk recorrió los pasillos del verdadero laboratorio un tanto incómoda tras el recuerdo de la muerte de los amalgamas por su propia mano en ese preciso lugar. Aun no entendía cómo había logrado ello (y mucho menos cómo era que tenía eso), pero tenía la certeza de que aquel código sin nombre era peligroso si había podido matar a aquello imposible de matar.
Imposible de matar… justo como ella.
La embajadora se detuvo un tanto consternada por su propio pensamiento. Si bien era algo que sabía a la perfección tras la experiencia en su aventura repetitiva, no se había puesto a analizar el verdadero poder que traía consigo. Por más que la habían derrotado todos los monstruos, ella siempre regresaba dispuesta a seguir en la batalla hasta conseguirlo, ya sea por las buenas o no.
Aquello le daba un aire de superioridad pese a no querer admitirlo, pero ¿realmente era invencible? ¿Era tan poderosa como se sentía?
Acaso… ¿estaba siendo inmortal… y letal?
Si era así, ahora entendía por qué Sans había estado tan alerta con ella todo el tiempo. Le dio pánico ella misma de tan sólo pensar en toda su capacidad. Sabía que tan sólo bastaba con proponerse un objetivo para lograr aquello que quisiera… y aquello lo había usado para su propio beneficio.
Pero no más, pensó la humana agitando su mente de malos recuerdos. Estaba más que dispuesta en hacer felices a todos los monstruos, en sacarlos de la prisión milenaria en la que habían sido condenados.
Si era tan invencible como se sentía, significaba que lograría sacar a todos de la barrera. No había manera de equivocarse sin duda.
Estaba llena de determinación.
Despejó su mente antes de entrar al cuarto de video para no llamar la atención de la flor que evidentemente podría adivinar sus pensamientos al respecto. Sin embargo, se llevó una gran sorpresa al encontrarse con Flowey completamente entretenido viendo la tele.
-¿Estás viendo anime?
-Shhh, esa es la mejor parte.
Dándole gracia la escena, la humana se sentó junto a la maceta en el suelo, siendo así como terminaron los dos viendo un capítulo de la colección de series animadas de la científica otaku. De vez en cuando la embajadora apartaba la vista de la pantalla y se quedaba observando a la flor entretenida con los dibujos animados, aquello le pareció de lo más tierno.
Después de todo, la esencia de Asriel aún vivía en él.
-¿Qué tanto me miras? –comentó seriamente Flowey después de un rato y sin apartar la vista de la tele.
-Lo siento, es que es muy curioso ver que una flor esté viendo la tele –no pudo evitar reírse de su propio comentario –Y aún más siendo el caso de que tú estás viendo anime. No sabía que te gustaba.
-En algunos de mis reinicios Alphys me hizo ver estas cosas –dijo con suma indiferencia –Con el tiempo terminé agarrándole gusto. Dan buenas ideas después de todo.
Era raro que Flowey le contara algo sobre sus reinicios que no fuera el cómo había matado a todos una y otra vez, por lo que fue sumamente intrigante para la humana el saber que no en todos sus reinicios había hecho una ruta genocida.
-Así que… tú ya habías interactuado con todos –trató de aventurarse con tal de saber más.
-Puedo decirte que conozco a la perfección a todos los integrantes de este agujero, mucho más que ellos mismos incluso –viendo que terminó el capítulo, apartó la vista de la pantalla para mirar directamente a la humana –Todos aquí son sólo piezas de ajedrez en un juego retorcido, y eso es algo que tú sabes muy bien… aunque sigas poniéndote de buena ahora.
-Flowey, ellos son nuestros amigos –ignoró por completo el comentario final.
-Yo sólo tengo una amiga, y pienso recuperarla –marcó tajantemente.
Frisk se mordió la lengua por haber permitido accidentalmente que llegaran a ese tema. Tenía la preocupación de que la flor se desesperara con ella al no traer precisamente buenas noticias sobre el tema. Con tal de no entrar en nervios por ello, optó por cambiarle el tema antes de que comenzara a amenazarla en verdad.
-Ahora que dijiste sobre que conoces a todos en el subsuelo… ¿Sabes algún modo de poder juntar a nuestros padres?
-Ellos ya no son mis padres –Dijo un tanto cortante –Pero sobre tu pregunta, es inútil.
-¿Por qué lo dices? –preguntó un tanto alarmada.
-¿Crees que yo no lo intenté en siglos? Hice muchas cosas para tratar de juntarlos de nuevo por mera diversión, era un buen reto después de todo. Pero por más que lo intenté jamás se pudo.
La embajadora suspiro un tanto preocupada por ello, en verdad había tenido la esperanza de que Flowey supiera qué hacer.
-¿Y si les organizamos una cena romántica?
-Ya lo hice, la cosa terminó en incendio.
-¿Y si hacemos que se ponga celosa?
-No funcionó, ella se burló por semanas.
-Mmmm… ¿Y si los encerramos por un buen rato?
-También lo intenté, explotó todo… literalmente.
-¿Y si los amarramos juntos?
-Termina igual.
-¿Y si fingimos la muerte de papá para que admita su amor por él?
-Dudo que…
-¿Y si hacemos…?
-¿Si te das cuenta de que tus propuestas cada vez son más sádicas? –Pese a ser indiferente con ello, la flor la veía un tanto extrañado con sus sugerencias –En mis trescientos años de reinicios, en ninguna terminaron juntos ¿Qué te hace pensar que tú lo lograrás?
-Porque yo soy yo –Le sacó la lengua juguetonamente. –Debe haber algo que yo pueda hacer.
-¿Además de ser una molestia?
-Vamos Flowey, hay que hacer algo para juntarlos. ¡Tienen que estar juntos!
-¿Qué no te das cuenta de dónde está el problema? –Se le notaba que el tema comenzaba a molestarlo –Mientras Ma… Toriel, no ponga de su lado, simplemente no pasará nunca. Ella lo odia y punto.
Frisk estaba más que segura que no era el caso, pero al ver la irritación brotando en la flor (la humana se rio de su propio chiste), optó por dejar de insistir en el tema. Era curioso, pero esa facilidad de irritarse le recordaba bastante a Toriel, suponiendo así que lo había heredado de ella.
Lo quiso acompañar un rato más viendo anime, pero recordando que tenía que llegar pronto al castillo teminó levantándose antes de que se sintiera lo suficientemente cómoda y se quedara más rato ahí.
-Me dio mucho gusto verte, Flowey.
-Me da igual.
-Tengo que llevarle un pay a papá ¿quieres un poco? Yo lo hice, pero es la receta de mamá.
Flowey nuevamente apartó la vista de la pantalla un tanto impaciente de la presencia de la humana con él.
-¿Si te das cuenta de que soy una flor y por ende no puedo comer eso, verdad? –Sin esperar a que le contestara volvió a poner atención a la tele –Idiota.
Flowey jamás lo admitiría, pero ante la mención del pay le había llegado el recuerdo de saborear aquella textura que sólo la reina sabía preparar a la perfección mientras habían estado todos reunidos en el jardín tan bien cuidado de la realeza.
Juntos todos, como la gran familia que eran.
¿Acaso no lo entendía la idiota? Él en verdad quería poder odiarlos a todos como naturalmente consideraba que debía de ser, pero no podía. Simplemente no podía sentir nada. No podía odiarlos por el hecho de que no le entendieran, no podía sentir nada. Tampoco podía amarlos por haber sido su familia en su momento.
No importaba que tanto trataran de demostrar lo contrario, todos eran unos verdaderos idiotas.
Sólo había un ser en toda la existencia que le entendía, y aun con eso, no quería que ella tuviera el mismo destino que él. Era la única cosa que conservaba de él después de todo. Siempre se habían entendido del todo, tanto en vida… como en muerte.
Entendiendo el mensaje de que quería ver la tele solo, Frisk simplemente se dirigió hacia la puerta tranquilamente. Pero justo antes de que pasara por la puerta, Flowey optó por hablarle una vez más viendo que apenas estaba comenzando el intro de la serie.
-Yo habré hecho muchas cosas para juntarlos, pero fueron mis métodos –Frisk se giró un tanto sorprendida, pero la flor aún seguía "dándole la espalda" –Eres una tonta, pero puede que encuentres una forma de lograrlo con algo que sólo tú puedas hacer.
La joven sonrió ante sus palabras, pero se retiró antes de que aquella calma que se había mostrado en la flor desapareciera por completo y la estrangulara nuevamente. Volviendo a recorrer el laboratorio analizó que debía de encontrar la forma de traer a ambos lo más pronto posible. Podía en verdad tener una familia completa. Unos padres amorosos juntos… y hermanos.
Ignorando por completo el lúgubre lugar que recorría, Frisk avanzaba con pasos entusiastas ante la idea que se aferraba a su alma de poder conseguirlo.
Si era tan imparable, lo usaría para conseguir la felicidad de los demás.
Llegando a la parte más alegre del lugar una vez que el elevador se detuvo, estaba completamente contenta de dirigirse hacia sus amigos y de mostrar que Flowey en verdad estaba controlándose al grado de ser más fácil el que se lo pueda llevar con ella un día. Sin embargo se había topado con algo muy extraño que no había podido visualizar a la perfección.
Sans y Alphys habían estado conversando en susurros mientras observaban algo en la computadora. Fue cuando la escucharon llegar cerca de ellos cuando habían apagado la pantalla; pese a que había sido algo extraño, le preocupaba más como la estaban observando. Justo como si en cualquier momento fuera a explotar o algo.
-Flowey está bien, le gusta el anime. Quién lo diría ¿no? –comenzó una conversación con tal de cambiar aquel semblante de los monstruos. Se sentía un poco incómoda con ello.
-¡Lo sé! –El gesto de la reptil cambió rápidamente por uno mucho más animado –Es una lástima que siempre lo quiera ver solo, podríamos ver anime juntos sin parar.
-¿Está listo mi celular? –Sabía que había sonado un tanto ruda, pero nuevamente le costaba trabajo ser paciente ante el postre que llevaba consigo.
-¡Oh! Ehhh…. Dame unos segundos.
Se retiró rápidamente subiendo las escaleras. Frisk supuso que había ido a su mesa de trabajo. En lo que se tardaba, la humana no pasó por alto que el esqueleto la seguía observando como si fuera a explotar en cualquier momento ¿Acaso tenía algo en la cara y no le estaban avisando de eso? Si fuera el caso, ella supuso que se trataba de una broma más del centinela.
-Hey niña –tras unos minutos incómodos, el esqueleto habló finalmente -¿Aun tienes pesadillas?
Aquella pregunta desconcertó por completo a la humana, no sólo por el hecho de estar pensando justamente sobre el caso, sino porque había olvidado que le había contado al esqueleto sobre ello indirectamente en el bar. Pese a no saber de qué trataban sus pesadillas, se le notaba a Sans que estaba de algún modo preocupado.
-No… he dormido bastante tranquila últimamente –admitió con total sinceridad.
-¿Y la cabeza te ha dolido en estos días?
-No, tampoco. –Ese tipo de preguntas extrañaban a la humana en gran medida. –Tranquilo, en verdad estoy bien.
Antes de que el esqueleto pudiera comentar algo al respecto, Alphys ya había llegado con ellos teniendo el celular en sus garras un tanto contenta y se lo entregó a su respectiva dueña.
-Me di el lujo de hacerle unas pequeñas mejoras –Acomodó sus lentes un tanto satisfecha de su trabajo –Incluso pude recuperar sin problema alguno lo que tenías en tu inventario.
Dado que no recordaba ni ella misma qué había guardado en su inventario, Frisk revisó lo que tenía en él. Se percató de que no había limpiado nada desde que había hecho el recorrido de la ruta pacifista una última vez, antes de tomar la decisión de acabar con la rutina. Además de variaciones de porciones de comida tenía sus dos últimos ítems que le habrían ayudado a enfrentarse a su batalla final.
La daga y el medallón de corazón.
Se quedó un tanto sería observando aquellas piezas. Se había olvidado por completo de que las tenía consigo y aquello le daba un remordimiento mayor a lo que estaba dispuesta a soportar en el momento. Aquellas piezas no le pertenecían… y tenía el deber y obligación ahora de devolvérselas a su respectiva dueña.
No había pensado en el momento la magnitud de lo complicado que era su misión al respecto. Tenía la suma esperanza de poder lograrlo ante su deseo de en verdad salvarla; estaba más que segura que podría hacerlo y que incluso ambas podrían llevarse bien tras todo lo ocurrido, pero la primer humana de algún modo le dejaba claro que no le agradaba ella en absoluto, y que además la veía como una herramienta o una simple "compañera" con la cual lidiar el recorrido eterno.
Traerla de vuelta… ¿en verdad sería lo correcto? Sabía de antemano la forma de pensar sobre Chara y lo mortal que era en sus ataques. Lograr traer a un segundo humano en aquel lugar y con toda la capacidad y disposición de acabar con todos sería un verdadero peligro ahora que lo pensaba con mayor detenimiento.
Ella tenía la decisión de no dañar a nadie, pero nada aseguraba que Chara tomara el mismo camino una vez que pudiera lograr traerla de vuelta.
-Frisk ¿Está todo bien?
La mencionada salió de su trance de sus pensamientos para percatarse de lo rara que se había visto seguramente ante sus amigos. Alphys la contemplaba preocupada mientras que Sans parecía analizarla analíticamente como si en cualquier momento fuera a tener una combustión espontánea. ¿Tan mal se estaba viendo?
-Sí, está todo perfecto –sonrió para calmarlos –Sólo que… algunas cosas me dieron algunos recuerdos.
La científica no supo qué decir al respecto, por lo que guardó sus palabras en lo que los acompañaba a la puerta. Sans simplemente caminó teniendo sus manos guardadas en su chaqueta con calma, pero de igual forma guardó sus palabras como si no las considerara oportunas. Una vez agradeciendo por el arreglo y despedirse cordialmente, ambos salieron del laboratorio y esperaron a que la científica cerrara la puerta para proseguir.
-Deberías de guardar el pay que tanto te preocupa en tu inventario –le recordó un tanto indiferente –Así ya no habrá problema ¿No crees?
-¿Significa que ya no me llevarás al castillo?
-Por supuesto que te llevaré –Le sonrió para calmarla al notar que estaba preocupada por ello –Pero lo tendrás más seguro así y no tendrás que mortificarte por ello en lo que andamos.
-¿En lo que andamos? –Le sonó un poco extraño eso -¿No nos teletransportaremos?
-Estoy un poco seco ahorita –le guiñó un tanto divertido –Así que caminaremos un poco hasta que pueda volver a emplear mi atajo.
Frisk le hizo caso un tanto extrañada de que el esqueleto quisiera caminar siendo él tan flojo, pero ante la mención de que aún no podía emplear su magia supuso que en verdad tenía que recuperar sus energías y le hizo caso a su recomendación de guardar el pay en el inventario de su celular para comenzar a andar rumbo al castillo recorriendo la calurosa tierra de Hotland.
La humana no pasaba por alto que para ello pudieron haberse quedado sentados en algún lugar con calma, o simplemente hubiera dejado que ella se fuera sin más para no atrasarla, por lo que tenía más que claro que lo que realmente quería el esqueleto era hablar con ella. La mirada analítica que le había hecho desde el laboratorio le indicaba eso de antemano.
-Toc, toc –comenzó a decir el esqueleto con una sonrisa mientras caminaban.
-¿Quién es? –No dudó ni por un instante en responderle.
-Dime.
-¿Dime qué?
-Dime qué te pasa, niña.
-Ese fue un pésimo chiste.
-Lo sé, pero en verdad quiero saber que tienes –La sonrisa del esqueleto disminuyó un poco –Y no me vengas con que estás bien, no me gusta que me mientan.
-¿Una chica no puede tener sus secretos? –Sacó la lengua juguetonamente.
-Frisk… -Se contuvo todo lo que pudo para seguir con su neutralidad y llegar al punto que quería, pero no cabía duda de que le causaba gracia aquella acción suya -¿La flor te hizo algo de nuevo, acaso?
-¡No, no! –Su semblante juguetón cambió rápidamente por uno preocupado, no quería que las cosas se complicaran ante un malentendido –Él se está portando muy bien, en verdad. Sé que Alphys puede confirmarte eso.
-Si quiero saber la opinión de Alphys se la pediré a ella misma. Lo que quiero es la tuya. Frisk –dijo un tanto audaz –Algo te está carcomiendo mentalmente.
La humana suspiró un tanto resignada. No cabía duda de que cada vez le sería más difícil no ponerse en evidencia siendo el esqueleto tan analítico con ella. No quería que dudara de ella nuevamente ahora que ambos volvían a ser grandes amigos. Sus pasos se volvieron más pesados para ella en lo que pensaba las palabras adecuadas para contarle sin necesidad de entrar en detalles no deseados ni generar preguntas inoportunas.
-¿Y bien?
-Es sólo que… necesito ayudarlo –comenzó a contar un tanto dudosa de sus palabras –Asriel aún vive en él, pero mientras siga siendo una flor tengo el tiempo contado. Es una promesa que le hice después de todo.
-Hacer promesas es peligroso. Y aún más cuando sabes que no puedes cumplirlas.
La humana se detuvo instantáneamente ante sus palabras y el esqueleto no reparó en su error hasta que notó que tenía la cabeza gacha impidiéndole ver su rostro.
-¿Frisk?
-Lo siento… -su voz era casi un susurro –En verdad lo siento…
Las cuencas de Sans se oscurecieron ante el pánico interno que se le generó en cuanto se dio cuenta de la "metida de hueso" que había hecho. Lo había dicho sin pensar en que a la humana también le afectaba el pasado después de todo.
Era un cabeza hueca.
-Per… perdóname tú a mí –Se acercó a ella un tanto dudoso de tener contacto con ella ante la culpa del momento –Lo dije sin pensar, en verdad lo siento.
-No es tu culpa de que no pudieras cumplir tu promesa con mi madre –levantó levemente la cabeza un tanto decaída –No tienes que intentar cumplirla ni preocuparte por mí tampoco ahora. No es tu obligación.
Si había algo que le hiciera sentir más tonto, era justamente eso, que la chica que le gustaba pensara que la estaba cuidando o se preocupaba por ella por la promesa que le había hecho a la ex reina en variadas ocasiones repetitivas. Si bien en un principio se había tratado justamente de eso, ahora las cosas eran bastante distintas para él. Y aquello no precisamente le aligeraba las cosas, sino que lo hacía más complicado para él.
-Confío en ti, Frisk –dijo con total sinceridad tras un rato incómodo de silencio –No te sigas atormentando con eso.
-Pero…
Levantó la cabeza por completo un tanto dudosa, pero inmediatamente el esqueleto aprovechó para poner sus manos sobre su cabeza y comenzar a sacudirla con un poco de fuerza sacándola de onda y mareándola por completo.
-A desaparecer esas ideas raras de tu cabeza se ha dicho –Se burló Sans en lo que seguía sacudiéndola completamente divertido.
-¡Waaaaaaaaaaaa! –Frisk en verdad comenzaba a marearse.
No se detuvo hasta que finalmente oyera su risa un tanto ahogada tras tanta sacudida. Dejó que se calmara un poco de su mareo dándole un poco de espacio, pero sin descuidar si se cayera en cualquier momento.
-Gracias –dijo riéndose tras lograr recuperar el orden de su vista –Creo que lo necesitaba, jaja.
-Ser un cabeza hueca tiene sus ventajas –comentó divertido –Sabes cómo sacudirte las ideas literalmente.
Mientras la escuchaba reírse tras su tontería, Sans no podía evitar pensar que había salvado el día tras lo que pudiera haber sido algo trágico. Se anotó mentalmente no volver a tocar cualquier tema del pasado si quería vivir realmente el presente que se le estaba presentando. Era más que evidente que tampoco era un tema agradable para ella después de todo.
Su plan en un principio había sido el comenzar a indagar sobre aquella aura que tenía y saber si la humana sabía que tenía aquello consigo, pero tras todo lo que había accidentalmente ocasionado optó finalmente por dejar el tema para otro momento. No tenía prisa después de todo.
-Supongo que nunca podré agradecerte lo suficiente por lo que haces por mí –su sonrisa se mantuvo tras notar que en verdad el esqueleto no la estaba culpando por nada. Una vez más su mente había tratado de atormentarla con fantasmas del pasado después de todo.
-Puedes comenzar diciéndome en qué puedo ayudarte en verdad.
La humana pensó un poco antes de saber qué preguntarle en verdad sin necesidad de revelarle el trato que tenía con Flowey ni mucho menos con la existencia de la primera humana caída.
-Bueno, puedes ayudarme con cosas que quisiera saber de la magia –comenzó a aventurarse con tal de descubrir alguna manera de cumplir con su cometido –Yo soy humana y obviamente no sé nada al respecto salvo por lo que he visto y por lo que mi mamá me ha dicho en las clases particulares, pero aun no me queda claro muchas cosas. ¿Sabes si la magia puede ayudar a los muertos, por ejemplo?
De todas las posibles preguntas que le pudiera haber hecho, aquella era la que menos esperaba el esqueleto. Sus cuencas se oscurecieron ante la sorpresa y el impacto que le había dado que quisiera saber ello.
-Para empezar, la magia sólo es para vivos. Monstruos vivos –dijo inmediatamente tratando de marcar su punto –La muerte implica el abandono de toda posesión del plano existente que viene siendo lo que llamamos vida. Por lógica no se puede de ningún modo ayudar a algo que ya no existe en leyes naturales.
-¿Y no se puede traer a los muertos a la vida, entonces?
-No sé qué clase de ideas locas te estás haciendo –Sans la miró extrañado –¿Necesitas que te sacuda de nuevo?
-No hace falta, jajaja. Es sólo que de niña creí que la magia era algo que podía solucionar todos los problemas del mundo –admitió la humana con ligero pesar al suponer que había hablado de un tema delicado con total ignorancia e imprudencia de su parte –Al menos eso parecía ser en los cuentos.
-Eso es lo que eran simplemente, sólo cuentos –Contestó sin más el esqueleto –Te hacen creer cosas que no son para calmarte de la realidad. Los humanos desearán tener magia, pero no tienen ni idea de lo que conlleva eso y en su ignorancia los hace egoístas e insensibles.
-Eso fue… muy crudo de tu parte.
-Lo sé, pero es porque considero que es importante que tú entiendas esto. –Contestó con seriedad. No quería que tuviera una idea errónea de lo que quería saber –La magia no es la manipulación de la materia como tal, es la extensión emocional de un ser. No es algo que cumple un deseo, es algo que te condena por sentir y sale de algún modo. Es…
Sans suspiró un tanto abatido, pero tomó valor de continuar pese a la mirada preocupada de la joven.
-Existen diversos tipos de magia, y generalmente son por especies, pero al ser capaces de tener esta clase de contacto dimensional con la naturaleza, podemos adquirir mucho más de ella. La magia se estudia, se aprende y se controla. Son el reflejo de nuestro ser y de nuestras emociones, por ello, una vez que adquieres más profundidad de ella te arriesgas a mostrar más de ti en el mundo físico.
-¿Cómo qué?
-Como yo… y mi sentido de querer desaparecer en algunas ocasiones.
Lo había dicho sin pensar y se percató de su nuevo error en cuanto vio la expresión asustada de la humana. Le sonrió con tal de calmarla inmediatamente, pero una vez más lo había arruinado en un mismo día.
-Hey, no pongas esa cara.
-El que puedas teletrasportarte… -ni siquiera encontró las palabras adecuadas para expresarse ante la preocupación que le estaba dando –Sans, yo…
-Tranquila niña, no lo decía enserio.
Ahí estaba de nuevo esa mirada inexpresiva que tanto la caracterizaba. Por un momento el esqueleto sintió que lo estaba escaneando con sus ojos, como si tratara de buscar algo mucho más en él que no podía verse a simple vista. Comenzó a sudar de lo nervioso que le ponía tanta atención de su parte.
La joven suspiró después de un rato tras notar que no iba a decir algo más. Continuaron caminando calmadamente en silencio esperando de algún modo que uno de los dos rompiera con esa tensión generada por su última plática, pero ninguno de los dos sabía cómo hacerlo sin burlarse abruptamente de los temas.
-Gracias por aclararme esas cosas de la magia –Finalmente optó la humana por decir algo –Realmente sabes mucho del tema.
-Nah, sólo soy un monstruo común que sabe lo común. –Encogió sus hombros con indiferencia –No tiene gran ciencia cuando en tu naturaleza lo sabes por inercia.
-Yo aunque sea una humana no sé del todo lo que implica ser una –Admitió un tanto avergonzada –Supongo que eso me hace una rara después de todo.
-Viendo el lado positivo de eso, puedes aprenderlo por tu cuenta y no por influencia de tu especie ¿no crees?
La embajadora estuvo de acuerdo con ello, pero aquello hizo que le llegara el recuerdo de la primera clase que había tenido con Toriel: sobre las clasificaciones y labores asignadas por especies. ¿Acaso no habían tocado justamente ese tema? ¿Sobre qué implicaba ser un monstruo y lo que implicaba ser humano?
-Recuerdo que mi madre me contó que los esqueletos eran los asignados a ser alquimistas por su gran capacidad en el ámbito de la magia, y que tras la ley del antiguo rey pudieron elegir lo que quisieran ser –Contó mientras pasaban por la vista del Core. No cabía duda de que a lo lejos se veía intimidante –Me mencionó que sólo uno siguió con el camino de la alquimia, aunque a último momento se le llamó ciencia.
Ahora había sido Sans quien se había detenido, pero a diferencia de cómo había reaccionado ella, el esqueleto se quedó contemplando el Core un tanto abatido con sus palabras. Frisk se detuvo igualmente esperando a que dijera algo.
-¿Te dijo el nombre de ese esqueleto? –Su voz sonaba un poco cansada.
-No, creo que no lo recordaba. –Trató de hacer memoria, pero en efecto nunca había mencionado el nombre.
-Qué pena…
La humana acompañó al centinela en su contemplación del Core pese a no entender nada de lo que estaba pasando por su mente, pero supuso que era muy descortés interrumpirle lo que se estuviera generando en él por más curiosidad que tuviera. Sabía que aunque le preguntara no le diría nada si se trataba de algo personal después de todo.
Tras unos minutos en silencio escuchando el sonido de la lava de la parte inferior, Frisk recordó que exactamente en ese punto había llamado una vez a Papyrus y él había reaccionado muy similar a Sans al grado de no decirle nada en cuanto supo en dónde se encontraba ¿Se trataba de algo muy personal de los esqueletos ese lugar? Fuera lo que fuera, notaba que no venía siendo algo agradable para ellos.
Puso su mano en su hombro para llamar su atención y no desconcentrarlo bruscamente de lo que fuera que estaba pensando, pero su tacto había sido suficiente para que el esqueleto sobresaltara levemente.
-Se te está haciendo tarde, será mejor que te lleve de una vez.
Dijo sin más el centinela aprovechando el tacto para teletransportarla directamente en el jardín real, el cual aún no florecían del todo las nuevas flores que había plantado el rey. Frisk no pasó por alto de que lo había hecho para evitar cualquier pregunta que pudiera hacerle, pero ella ya había optado por no hacerlo por mero respeto.
Después de todo, cada uno tenía sus razones para tener sus secretos. Sería muy egoísta de su parte interrogarlo con algo así si ella no estaba dispuesta a contar los suyos.
-Muchas gracias, Sans.
-No hay de que –Metió nuevamente sus manos a su chaqueta. Frisk comenzó a cuestionarse si eso era un tic nervioso y no un simple hábito –Nos hablamos luego.
-¿No gustas quedarte a tomar una taza de té con nosotros? Probarías el pay que hice.
-Me encantaría, pero me temo que no podré –Sonrió con cierto pesar –Tengo muchas cosas que hacer.
-Está bien, hasta luego entonces.
Esperó a que se marchara del lugar para desaparecerse sin ser descortés, después de todo ya había sido suficiente descortesía de su parte el tener que rechazar una invitación así. Acto seguido se había aparecido en un cuarto oscuro, en donde había tenido que encender su ojo para iluminar lo suficiente y ver en dónde estaba el interruptor de la luz.
-Mucho qué hacer ahora.
Una vez prendiendo la luz se pudo ver el cuarto polvoriento que se había vuelto su propio laboratorio personal de su sótano.
...
Me iba a esperar unos días más para subir este capítulo, pero porque hoy es mi cumpleaños (y el de mi novio también) decidí subirlo de una vez como un regalo mío para ustedes. Además de un gran agradecimiento de seguirme acompañando en esta historia que me encanta hacer para ustedes (y pese a que aun no termino el regalo que les prometí). Muchas gracias!
¿Sans regresará a la ciencia?
¿Frisk hallará la forma de juntar a sus padres?
Flowey: ¿Futuro friki?
Lo sabrán en el próximo capítulo… o no :V
Michi fuera!
:)
