Una reptil dormía plácidamente en la comodidad de su cama tras tanto ritmo de trabajo acumulado al haber pospuesto varias cosas. No había querido pensar en nada más que en descansar tras avanzar en todas sus investigaciones.

Pero un estruendoso golpe la despertó por completo entrando en estado de pánico ante eso.

-¡ALPPPHYYYYYYYYYYYYS!

-¡AAAAAAAAAHHHHHHHH!

Inútilmente se había cubierto con sus cobijas a modo de protección de aquello que había causado tal conmoción. No podía ver bien ante la ausencia de sus anteojos, pero en cuanto se percató que la figura que se había lanzado con gran fuerza hacia su cama haciéndola saltar con elevada altura era más ni menos que la capitana de la guardia real, se calmó un poco sabiendo que no corría peligro una vez que aterrizó de nuevo en su cama estando a lado de ella.

-¡U-Undyne!

-¡Feliz cumpleaños, cariño! –Sonrió abiertamente la anfibia.

La científica real abrió los ojos como platos pese a que eso no le ayudaba para nada a ver mejor. Lo cierto era que tras haberse adentrado en su investigación sobre la determinación de Flowey y sus apuntes viejos de ello, le habían hecho olvidar por completo de su propia festividad.

-Gra-gracias… cariño –No podía evitar sonrojarse cada vez que le decía de ese modo. Undyne lo hacía tan fácil como todas las cosas que realizaba, pero para ella, aun cuando había soñado con ello día tras día, le seguía siendo muy maravilloso para ser verdad –Perdí la noción del tiempo por el trabajo y olvidé que hoy sería mi cumpleaños.

-Supuse que eso pasaría, nerd –Rio en lo que se acomodaba mejor en la cama dando un gran salto –Así que dejé que así fuera para sorprenderte aún más el día de hoy.

Alphys sonrió conmovida, no le cabía duda de que era muy afortunada de estar con ella. Se puso sus lentes que tenía en su mesita lateral y pudo ver con mayor claridad a su novia bien vestida, mientras que ella yacía en pijama… en su cama….

El llamativo color rojo hizo acto de presencia nuevamente en la reptil. Saber que estaba con su novia en la cama la llenó de pensamientos que se llevaría a la tumba a toda costa.

-Sé que no eres de fiestas, pero te organicé un pequeño convivio con nuestros amigos por la tarde –Indicó en lo que se acomodaba a lado de su novia sin percatarse del sonrojo de ella –Pero antes quise venir a darte tu regalo.

-¿Mi-mi regalo?

-Si, sé que te gustará –Le tendió un envoltorio con demasiada cinta y moños coloridos mal colocados –Todos cooperamos para hacerlo.

Sacudiendo su mente para dejar atrás sus pensamientos nada adecuados, tomó el regalo y quitó toda la cinta como pudo para por fin percatarse que se trataba de un disco en el que resaltaba la cara de Mettaton.

-Ignora su foto, él insistió en ponerlo ahí –Bufó un tanto molesta con eso la anfibia –Lo importante es su contenido.

-B-bueno, entonces vamos a verlo de una vez –En cuanto se levantó de la cama para dirigirse hacia la computadora, pudo notar en su reloj que era bastante temprano -¿Son las 5 de la mañana?

-Tenía que ser la primera en felicitarte –Comentó Undyne con orgullo.

Alphys simplemente suspiró enternecida con ello. Ya luego recuperaría sus horas de sueño.

Después de varias quejas y regaños rutinarios en la casa de los esqueletos, finalmente Sans salió para estar en su puesto de centinela en Snowdin, el cual consideraba una pérdida de tiempo al ya no ser tan necesario según su criterio. En lo que buscaba una botella de cátsup conservada en el puesto, notó como una figura de gran tamaño se acercaba poco a poco.

Con una sonrisa en su rostro, contempló que se trataba de Toriel cargando el pastel más grande y caricaturesco que había visto en su vida. Era gracioso para él ver que, aunque la doblegara en tamaño el postre, ella lo cargaba con naturalidad como si no pesara nada. No cabía duda de que los monstruos jefes poseían una fuerza superior a la de cualquier monstruo existente.

En lo que Toriel avanzaba tranquilamente mientras tarareaba algo, notó con cierto susto que el pastel levitó alejándose de sus manos con una velocidad no contemplada. Justo cuando se detuvo el postre a lado del puesto de centinela fue cuando se calmó tras ver de quién se trataba.

-¿Qué hay, Tori?

-¡Sans! No me asustes de ese modo –Pese a ello le sonrió animadamente a su amigo –Si le pasa algo a ese pastel no tendré tiempo de preparar otro de ese tamaño.

-¿Planeabas llevarlo tu sola hasta el castillo?

-Se suponía que Undyne me ayudaría, pero al ver que no venía me dispuse a hacerlo sola. –Explicó en lo que se acercaba al postre para tomarlo de nuevo –Puedo con ello después de… ¡Hey!

-Tori, sé que eres fuerte, pero no está mal pedir ayuda de vez en cuando –Le alejó el pastel apropósito mientras reía de lo cómica que estaba la situación –Además ¿no se te ocurrió guardarlo en el inventario de tu celular? Digo, para que esté más seguro…

-Oh cierto –Rio un tanto apenada en lo que sacaba su teléfono de su bolsillo –Aun no me acostumbro a estos aparatos tecnológicos. Todo es tan nuevo para mí que me hace sentir aún más vieja, jajajaja. Seguro que me vi muy tonta.

-Si acaso solo torpe –Rió el esqueleto teniendo aun levitando el pastel.

-Y ahora un cabeza hueca me llama torpe. Vaya manera de comenzar el día, jajajajaja.

-Al menos lo estás comenzando con buen humor.

Toriel guardó el pastel en su inventario tras lidiar con la dificultad de oprimir la opción correcta con sus regordetes dedos. En lo que guardaba su celular de nuevo en su bolsillo, se dispuso a continuar su camino con más calma dada la facilidad de movimiento.

-Bueno Sans, debo dirigirme al castillo… otra vez –No puso evitar resoplar con leve enfado ante eso. No le agradaba estar pisando el lugar al que alguna vez llamó hogar –Quedé con Frisk y el tarado que tenemos por rey para decorar el salón en el que haremos el convivio. Conociendo a mi niña, seguramente ya se levantó para comenzar y no quiero que haga todo sola.

-Está siguiendo tu ejemplo ¿eh? –Se burló el esqueleto.

-Ojalá… pero desgraciadamente ha adoptado más conductas de Dreemurr que mías –Resopló nuevamente ante sus pensamientos –Esa mala costumbre de querer guardarse las cosas… Sé que lo hace porque no quiere preocuparnos, pero…

"Pero justo eso hace que nos preocupemos más" respondió en sus adentros el esqueleto comprendiendo ese sentimiento.

-Anoche fue tan difícil hacer que nos dijera algo sobre su vida… -Recordó Toriel en lo que se recargaba en el puesto, olvidando por completo que tenía prisa de irse hacía unos momentos –Al final creo que nosotros respondimos más que ella.

-¿Qué les preguntó? –Sans tuvo curiosidad.

-Sobre nuestros hijos… mis pequeños.

Había respondido con tal nostalgia, que Sans no supo qué decir para consolarla ante la evidencia del dolor que traía consigo aquel recuerdo. Se le hacía lógico que Frisk les preguntara ante el hecho de saber que el príncipe aún existía de alguna forma retorcida, pero también comprendió que no había sido fácil para ninguno tener que tocar aquel tema.

En la situación de ellos, realmente no sabría cómo reaccionar.

-No pudimos preguntarle mucho sobre su vida en la superficie –Continuó Toriel luchando por no doblegarse de algún modo, pero a la vez sintiéndose confiada de hablar con su amigo –Pero el que nos revelara que nunca había tenido una familia, fue más que suficiente para saber que no la pasó precisamente bien.

-Si… sabía que los humanos tendrían un lado retorcido, pero nunca los creí capaces de abandonar un bebé en la basura.

Sus cuencas se oscurecieron tras recordar la simpleza de sus palabras cuando le había comentado eso, pero se calmó inmediatamente tras recordar igualmente que después de ello le había tomado la mano para calmarlo. Aquella calidez que había sentido en su tacto estaba demasiado grabado en su memoria que hizo todo lo posible por controlarse y no dar mensajes innecesarios a la madre protectora de quien estaba pensando y quien no dudaría en calcinarlo si se presentara el caso.

Pero en vez de eso, contempló como la ex reina lo observaba atónitamente.

-¿Ella… en la basura…? –Le estaba costando hablar con coherencia ante tantos pensamientos que traía consigo tras esa información.

Sans comprendió en el acto que aquel dato no se los había revelado a sus padres. Había metido el hueso donde no y ahora posiblemente estaría en problemas, pero optó por preocuparse por ello luego tras notar que Toriel estaba cerca del llanto tras esa información.

-¿Mi niña… te contó eso? –Su voz se escuchaba entrecortada, pero su resistencia de no soltar ninguna lágrima estaba más que presente -¿Te ha contado sobre su vida en la superficie?

-No mucho –Admitió algo preocupado –Pero estoy seguro que no les quiso decir para no mortificarlos.

-Lo sé… pero no cabe duda entonces de que te tiene más confianza a ti que a nosotros –Su voz sonaba mejor con cada palabra –Supongo que es un alivio al menos saber que no se guarda por completo las cosas. Me puedo dar con eso por ahora.

-Tori… -Sans buscó en su mente algunas palabras para consolarla, pero no le cabía duda de que era pésimo para algo así –Estoy seguro que en su momento se abrirá con todos. Debe… tener sus razones para guardarse las cosas.

-El que me lo digas significa que si sabes algo al respecto –Arqueó una ceja audazmente –Pero conociéndote, tampoco me dirás qué es lo que pasa.

-He… -Sonrió el esqueleto. Había olvidado que su amiga era bastante perspicaz, pero agradeció que tampoco le preguntara al respecto ante la evidencia de que no le contaría nada –Sólo puedo decirte que es bastante determinada en ocultar sus cosas hasta resolverlas.

-Debe de ser una cualidad humana entonces. Mi pequeña también era así –Recordó con algo de nostalgia, pero al notar que le miraba un tanto extrañado el centinela tuvo con sus palabras que tuvo que aclarar aún más –Mi preciosa Chara.

Sans escuchó aquello con gran interés. Sabía sobre su existencia por las historias que se contaban en la escuela, pero era la segunda vez que escuchaba su nombre, y aún más, en boca de quienes vivieron aquello y la conocieron. Lo había escuchado por primera vez cuando Frisk interrumpió una posible masacre en la sala del trono y le había dicho a ella que estaba segura que sus hijos no querrían que pelearan ni se sintieran culpables de lo sucedido. Ni siquiera sabía que había sido una niña también hasta ese momento. La historia solamente comentaba que había caído un humano y que había generado todos los cambios en el subsuelo ante la tristeza generada en la realeza.

-Es curioso, pero Frisk preguntó más sobre ella que por Asriel –comentó Toriel un tanto dudosa –Al principio me preocupaba que sintiera que estaba ocupando su lugar de algún modo, pero nos dejó en claro que no era el caso.

-Me parece normal que quisiera saberlo. Yo tampoco sé sobre ello–Comentó con indiferencia pese a saber de antemano que era un tema delicado.

-¿Mmh? ¿Tampoco te he hablado sobre ella? –Antes de que respondiera, continuó hablando un tanto más animada –Chara era una hermosa niña valiente, decidida y muy determinada. Parecía una muñeca de porcelana andante. Tenía muchas cosas en común con Frisk a decir verdad, por eso no puedo evitar recordarla cada vez que la veo. Asgore me comentó que le pasa lo mismo, pero supongo que se debe a que ambos la extrañamos simplemente.

-¿Le han dicho eso a Frisk?

-Por supuesto que no. No queremos que se sienta mal por ello.

-Pues entonces es el mismo caso que tiene Frisk con ustedes. Simplemente no quieren que se sienta mal el uno del otro –Le causó algo de gracia el caso –Estoy seguro que como familia sabrán cómo llevar a cabo la situación.

-Muchas gracias, Sans –Dejó de recargarse en el puesto y se estiró un poco al notar que había estado demasiado tiempo en esa postura –Es un buen consejo… para venir de alguien con la cabeza hueca, jajaja.

-Tiene sus ventajas serlo. Digo lo primero que me llega a la mente y ya –Se burló de sí mismo encogiéndose los hombros.

Toriel dio un par de pasos y levantó su mano con el ademán de querer despedirse en silencio, pero en vez de ello, parecía que se estaba cuestionando algo antes de continuar su camino. Sans simplemente la contempló relajado estando cómodamente recargado en su puesto.

-Sólo tengo… una pregunta por hacerte –Titubeó un poco ante una preocupación no formulada –Ya que mi niña te ha tenido la confianza de contarte sobre su vida… ¿Te ha dicho algo sobre su estadía con las monjas?

-Comentó algo, si, pero me dio la impresión de que no la trataban bien –Pese a saber que era un tema que debía de contarles Frisk personalmente, no quería tener que guardar esa clase de secreto con ella. Después de todo era una madre preocupada por el pasado de su hija –No quiso darme detalles del porqué, pero estoy seguro que no es normal que escapara de ahí.

-Supuse eso… -Comentó con algo de tristeza reflejada en su voz, pero aun así sonrió al esqueleto –Muchas gracias.

Si se había formulado muchas ideas sobre el caso, no las compartió con su amigo. Simplemente se despidió con un ademán de la mano y siguió caminando tranquilamente dirigiéndose hacia el pueblo carismático de Snowdin para comprar unas cosas antes de llegar al castillo.

-Oh Dios… ¡esto es hermoso!

-Sabía que te gustaría.

Alphys y Undyne estaban viendo en la pantalla el video especial que le habían hecho en grupo con motivo de su cumpleaños. De vez en cuando la científica real exclamaba algo emocionada de reconocer los diálogos de su fanfic sobre su anime favorito, cosa que ensanchaba aún más la sonrisa de la anfibia tras ver con éxito su objetivo cumplido.

-Ahora me da algo de pena que hayan leído todos mi fanfic –Rio tímidamente –Espero que nunca encuentren sobre los que hago sobre ellos.

-Descuida, eso no se los diré –Sacó algo de su bolsillo de su chaqueta y se lo pasó –También le tomamos fotos a Frisk con el cosplay, así que ahora tienes material para chantajear a Sans cuando quieras, jajajaja.

-Puedo imaginarme como se puso al verla vestida así –Miró asombrada las fotos.

-En realidad estuvo más preocupado por ella una vez que tuvo un… ¿ataque de nervios? No sé si quiera qué pasó en realidad –Recordó un tanto dudosa de la situación –Sólo pareció que de la nada estaba teniendo alucinaciones y acto seguido se desmayó. Todo fue muy raro.

Alphys dejó de contemplar las fotos tras perderse en sus pensamientos sobre dicha información. Si su intuición no le fallaba, se trataba de algo similar a lo que había pasado en aquel encuentro que tuvo con la flor y la aparición de aquella extraña aura; y si Sans se había preocupado por ella, era más que claro que él lo había relacionado a lo mismo.

Por más que trataba de encontrar una explicación a aquella extraña conexión, parecía que se alejaba más y más de lo que pudiera ser realmente. Había buscado en los apuntes viejos sobre la determinación que le había inyectado a Flowey, pero aquello no tenía sentido sobre lo que pudiera generar que esa aura tuviera presencia en ambos sujetos salvo la similitud de que no eran monstruos.

Determinación… una vez más le generaba dolores de cabeza ese tema ¿Sería el caso también para ellos? ¿Tenían que lidiar con eso al vivir plenamente con esa capacidad tan potente? Por más que se había dedicado a estudiar sobre esa cualidad humana, seguía sin poder comprender la magnitud de lo que implicaba.

Flowey le había dicho desconocer cómo era que el código RESET estuvo con él, como si hubiera "nacido" con esa capacidad hasta que le fue arrebatada una vez haciendo acto de presencia la humana en el subsuelo. Pero si ese era el caso… significaba que ese poder de resetear, el aura roja y la misma extraña vinculación… la respuesta a todo eso estaba en el mismo laboratorio en el que se encontraba.

-¿Alphys?

Su novia la observaba un tanto preocupada, pero la científica no respondió tras estar aún perdida en sus pensamientos.

La idea sobre inyectar determinación en un objeto vivo sin ser monstruo no había sido precisamente suya. Tan sólo había estudiado la investigación que había dejado su antecesor y la había ejecutado ante el caso desesperado en el que se encontró en su momento. ¿Acaso…?

-¡ALPHYS!

-¿Ah? –Reaccionó la mencionada como si despertara de un extraño sueño –L-lo siento, Undyne. Me dejé llevar en mi mente, jejeje….

La mirada de la capitana de la guardia real era bastante ruda para el gusto de su novia. Tras unos segundos sumamente incómodos de silencio, finalmente suspiró resignada y se apartó un poco en lo que se acomodaba el parche.

-Entiendo…

-Undyne…

-Será mejor que te prepares cariño –Se levantó estirándose tras estar largo rato quieta viendo el video –En un rato más nos vamos para el castillo.

Pese a que le estaba sonriendo abiertamente, Alphys sabía que se estaba ahogando el reproche de que no le contara al respecto cuando se lo había prometido. Pero mientras ni ella supiera lo que estaba pasando, así como no tener el permiso de revelar la verdadera identidad de la flor, no podía contarle nada por lo pronto.

Por ahora, le estaba salvando que fuera su cumpleaños, pero estaba más que segura que pasando el día le reclamaría al respecto tras darse cuenta por sí misma de que algo raro está pasando. Esperaba que Sans y Frisk le ayudaran, porque esta vez admitía que no podría manejarlo sola.

El pasillo dorado principal del castillo estaba siendo decorado con cosas de gato un tanto mal dibujadas, pero Asgore y Frisk hacían todo su esfuerzo por tener todo acorde a la visión que les compartió Undyne por mensaje. Se habían levantado bastante temprano y se habían llevado el desayuno consigo para acomodar todo de una buena vez ante el entusiasmo no comentado de tener una actividad padre-hija.

Lo cierto es que Frisk había dormido espléndidamente bien pese a la intervención del día anterior por parte de la primera humana. No había soñado nada, tan sólo había descansado en su totalidad y era más de lo que había deseado para lograr su cometido del día.

-Papá, creo que estás poniendo eso al revés.

-¿En serio?

La lona con la leyenda "feliz cumpleaños" que estaba colgando el rey cayó de sus manos tras darse cuenta de que en efecto la estaba poniendo al revés. Frisk se rio ante eso, pero no pasó por alto que la mente de su padre estaba levemente dispersa.

-¿Está todo bien?

-Si, si –Le sonrió con cierta timidez –Todo bien, hija mía.

Frisk se acercó para ayudarle a sostener la lona. Pese a que esperó a que el monarca dijera algo sobre lo que estaba rondando en su cabeza, no empleó palabra alguna en lo que terminaban los últimos detalles de la decoración.

Siendo todavía temprano, se retiraron del lugar para encaminarse a sus aposentos pasando por el pasillo de los murales. Frisk se quedó viéndolos en su camino en busca de alguna información sobre alguna deidad o similar sobre la leve mención que había hecho su madre, sin embargo no encontró nada en aquellas pinturas

-Papá ¿Los monstruos tienen una religión?

-¿Mmmh? –La pregunta desconcertó por completo al monstruo jefe –No realmente, es más amor y respeto a la naturaleza que otra cosa. La mejor forma de estar agradecidos con ello es cuidándolo para que otros puedan vivir y aprender también.

Le pareció un concepto muy bonito de su parte, sin embargo ello no satisfacía sus dudas al respecto. No quiso insistir tras notar la mirada perdida que tenía el monarca en el recorrido, así como tampoco preguntarle nuevamente qué estaba pasando por su mente que lo tenía en ese estado.

Al llegar cada quien a su cuarto, Frisk se apuró en arreglarse dado el poco tiempo que contaba antes de que llegaran el resto. Estaba muy contenta de volver a portar la vestimenta de la runa Delta que la vinculaba a su familia adoptiva, así como sus pulseras hechas por sus amigos, y tras lidiar inútilmente con su cabello determinado a permanecer desastroso, se dirigió a paso prisa hacia el pasillo donde sería la fiesta.

Los invitados llegaron con tiempo para presenciar todos la llegada de la cumpleañera. A Frisk le había sorprendido e intimidado el gran tamaño del pastel que traía consigo su madre, el cual estaba decorado con fresas en forma de gatos, pero le ayudó con alegría en acomodarlo en su mesa correspondiente.

La pequeña fiesta se tornó ruidosa una vez que llegaron Mettaton con Napstablook para poner el ambiente. Alphys no sabía ni dónde poner la cara en cuanto les insinuaba cosas a ella y Undyne sobre algo que se suponía que no debía de entender por su corta edad, simplemente se reía a carcajadas al percatarse de que ni su padre entendía aquel extraño humor por parte del robot. Toriel por su parte estaba molesta con él por hacer esa clase de comentarios frente a ella, y aún más por notar que los entendía a la perfección.

Queriendo evitar que le regañaran por ello, se apartó en una oportunidad para tomar aire fresco en la terraza. En lo que se recargaba cómodamente, contempló con cierta maravilla el paisaje que se visualizaba a lo lejos ante la altura en la que se encontraba.

El reino de los monstruos… era realmente hermoso. No podía evitar sentirse maravillada siempre con él. Las aventuras que tanto había vivido en todo su trayecto, los amigos y familia que había hecho y que ahora se encontraban con ella…

"Es algo que tuviste una y otra vez, pero aun así te empeñabas en volver".

Frisk suspiró resignada, estaba más que claro que la primera humana estaba haciendo acto de presencia con tal de no darle un momento de paz. Ni siquiera se enfocó en responderle, ya era más que suficiente con que supiera lo que estaba pensando en el momento como para tener que hablar sola.

Siguió contemplando el oscuro lugar. Al estar todos debajo de la tierra, la luz era un lujo que muy pocos podían darse, pero aquellos cristales brillando del techo le daban un aire nocturno de lo más encantador.

Un cielo nocturno… algo que seguramente muchos monstruos no recordaban lo que era contemplarlo en realidad, pero ansiaban con llegar al día en que pudieran hablarle a las estrellas y agradecerles por haber cumplido sus sueños desde las alturas.

Regresó a la fiesta tras percatarse de que se había ausentado por mucho tiempo. Papyrus la jaloneó una vez que la vio y la llevó consigo a uno de los juegos que había preparado exclusivamente él para tal reunión, pero tuvo que dejarla en cuanto se percató de que Sans yacía dormido en el ponche y tuviera que ir a regañarlo como siempre.

Frisk una vez más se echó a reír con tal escena. Si antes le fascinaba convivir con sus queridos monstruos, ahora más que sabía que formaban parte de ella. Tenía cada vez más razones para luchar por el bienestar de todos.

Los monstruos tenían esperanza y ella estaba llena de determinación. Nada podía fallar con eso.

"Ingenua".

.

.

.

Lamento la tardanza, pero opté por mejor recuperar mis horas de sueño que tengo pendientes desde hace mucho zzzzzzzzzz (de hecho aún tengo sueño).

Como habrán notado, este capítulo es algo lento, pero ya saben que eso significa que la tormenta se aproxima, bwahahahaha. Faltan pocos capítulos para acabar la segunda temporada, así que les recomiendo tener cajas de pañuelos listas, porque las van a necesitar.

También están por desbloquear el segundo capítulo especial, el cual ya voy terminando por lo mismo y espero que les guste. Forma parte también del pasado de algún personaje… y tiene ciertas cosas que podrían interesarles.

Michi fuera!

:)