Los pasos de la embajadora de los monstruos eran un tanto apresurados pese a encontrarse nerviosa de lo que estaba por hacer. No le gustaba tener que recurrir a métodos de esa índole, pero si tenía que hacer lo necesario con tal de lograr su cometido, la culpa podría quedarse atrás tras la satisfacción de verlo realizado.

Su madre seguía sin contestarle, cosa que lamentablemente era muy común que dejara desatendido el aparato al no sentirse cómoda con él. Por lo que optó finalmente en tener que ir a las ruinas a presentar su segundo gran paso para su plan, pero por el tiempo tan medido que tenían no podía darse el lujo de recorrer todo el subsuelo aunque le gustara mucho caminar.

Cuando finalmente llegó al rio de Hotland que conectaba gran parte de todo el reino, vio con gran alegría de que se encontraba la figura encapuchada con su lancha.

-Saludos, majestad –El ser encapuchado se giró hacia ella en cuanto estuvo casi a lado suyo – ¿A dónde desea que la lleve?

-Sólo Frisk –Pidió un tanto apenada con que ya hubiera varios monstruos que la consideraran de la realeza –Necesito ir a las ruinas, así que lo más cercano que se pueda, por favor.

-Muy bien.

Esperó a que la humana se subiera para comenzar a andar al paso de la corriente, la cual estaba siendo excesivamente lenta para el mal gusto de ella. Tenía bastante prisa en llegar ante la incógnita de cuánto tiempo le llevaría tratar de convencer a Toriel de salir en una cita romántica con su exesposo. Conforme avanzaban a tal ritmo, Frisk se cambió en varias posiciones en la lancha ante la desesperación que le estaba dando no llegar ya.

-Disculpa mi atrevimiento, pero recuerdo que podía ir más rápido esto –Comentó tras suspirar de la desesperación –No quiero ser grosera, pero en verdad tengo prisa esta vez.

-Hoy la corriente desea ver por más tiempo su rostro en él, majestad –Dijo pasivamente la figura encapuchada. –Lo tiene cautivado con su presencia.

-Pues le agradecería que me comprendiera que tengo cosas que hacer. –Comentó siguiendo la corriente de tan extraña conversación. Se acostó por tercera vez en el bote ante la ansiedad que le daba la nula velocidad en la que estaban recorriendo el camino. Aun se encontraban en los terrenos de Hotland.

-No puedes pedirle que comprenda, no está en su naturaleza. Sólo actúa con lo que le dan.

Frisk suspiró nuevamente impaciente. Estaba acostumbrada a las cosas sin sentido que daba regularmente el dueño de la barca, pero por lo pronto la carcomía las ganas de llegar a su otro hogar para continuar con el plan que detalladamente había elaborado a prueba de errores. Tras estar unos minutos escuchándolo cantar la misma tonada, la humana cambió de posición para recargarse y ver el agua del río, en el cual podía ver que los peces nadaban más rápido de lo que avanzaban ellos, con lo que gruñó por lo bajo tras ser muy tarde para bajarse y moverse por su cuenta.

-Tralala… ¿Sabías que los esqueletos no son cabezas huecas?

Le habría gustado saber nadar dada la situación en la que se presentaba, así podría ir más rápido que el transporte en el que estaba. Al haberse criado en un orfanato la mayor parte del tiempo de su vida, las monjas nunca habían tenido la iniciativa de enseñarles a nadar tras considerar que no era asunto suyo tal conocimiento para los infantes. Eso era algo que tenía que enseñarles su futura familia a como lo veían ellas.

La embajadora se prometió a si misma pedirles a sus padres que le enseñaran a nadar un día posible ante ese vago recuerdo. Si todo marchaba bien, los tendría ya a los dos juntos para eso.

-Disculpa eh… -Frisk se dio cuenta que aunque lo conociera, realmente no sabía su nombre. Tan sólo se había limitado a llamarlo Riverperson (persona del río) como referencia suficiente para ubicarlo, más le era grosero ahora referirse así directamente –¿Cómo te llamas?

-¿Tengo nombre? –Comentó el ser con un tono sorprendido –Muchos me llaman persona del río, no creí que pudiera tener un nombre. Vaya sorpresa que me da hoy la vida.

-Te llamaré River entonces –Rio amablemente la humana con tal cosa y se acomodó en otra nueva postura para verlo mejor mientras conversaba –Dime River, tú en ocasiones me has dado buenos consejos.

-¿Los doy?

-Bueno… la mayoría de las veces –comentó un tanto dudosa –Ahora voy en camino a ver a Toriel y… tengo la meta de convencerla de salir con Asgore ¿Algún consejo que puedas darme para eso?

-El amor, el amor, tra la laaa –Canturreó con extrema calma estando parado frente a la humana –Un sentimiento muy caprichoso.

-Si…. –Frisk levantó la ceja en espera de algo más informativo. –Pero ¿qué crees que pudiera ser lo mejor que haga?

-Usar unos bonitos pantalones puede ayudar –Su voz sonaba muy armónica –Mmmm ¿Deberé comprarme unos nuevos?

La humana suspiró resignada a que no le diría nada bueno esta vez y se recargó nuevamente en la barda del bote para seguir viendo su reflejo en el agua.

.

La científica real se encontraba en su laboratorio terminando de programar sus pantallas para ver distintos ángulos para mayor facilidad. Tras notar que yacía todo en perfecto orden, tomó su taza favorita y se retiró un poco para servirse más de su refresco favorito.

-Esa cosa va a picarte los dientes un día de estos. –Comentó Sans desde su asiento donde se encontraba en una mala postura, dejándose medio caer mientras tenía sus manos en los bolsillos de su chaqueta –Te lo dice un experto en huesos.

-Undyne me dice lo mismo, pero me gusta –Alphys se sirvió por tercera vez su bebida y se acercó al esqueleto para sentarse a su lado frente a las pantallas –Además, por lo visto necesitaremos energías por cualquier cosa que pudiera presentarse.

-Si, suena todo muy agotador.

-Vamos, realmente se ve todo divertido –Trató de animarlo una vez más. Desde que habían llegado al laboratorio, el esqueleto se había limitado a sentarse y no hacer nada más –Además, es una gran oportunidad de que Asgore esté bien.

-Si…

Alphys notó cómo se dejaba recaer cada vez más en su asiento estando a punto de dormirse, por lo que optó por dejar su taza y prestarle mayor atención antes de que cerrara sus cuencas por completo. Sabía que una vez dormido le sería difícil hacerle despertar inmediatamente.

-Sans… Hay a-algo que me gustaría hablar contigo antes de que venga Frisk –Suspiró un tanto preocupada de alguna posible reacción de su amigo –He estado aun monitoreando a Flowey y… hay algo distinto que he registrado en él. Tuvo un grado muy fuerte de irritación hace poco y me mencionó de que habías ido a visitarlo y…

-Te ahorro la pregunta, Al –Rio levemente desde su asiento –Si, estoy investigando su determinación.

-P-podías haberme avisado… o p-pedido ayuda con eso. Yo también estoy investigándolo –Reprochó sudando de cualquier reacción negativa pese a conocer muy bien al comediante –No tiene sentido que lo hagamos cada quien por su cuenta a ver quién le atina primero.

-Sabes que soy muy flojo como para querer competir, y más por algo como esto –Cerró sus cuencas con calma –Y aunque estemos estudiando a la misma hierba, nuestros enfoques son distintos. No veo el problema con eso.

-Sé que te gusta trabajar solo… y que no te gusta compartir nada de ti –Suspiró un tanto dolida de que la situación en la que estaban siendo cómplices por el bien de los hijos del rey no bastara para que Sans la tomara en serio –Pero esto no es por ninguno de los dos, sino por Frisk y Flowey.

-Antes no te importaba mi modo de hacer las cosas, Al. ¿Acaso trabajar con la planta ha hecho que florezcas? ¿O es que cumplir 27 y tener pareja te está haciendo echar raíces?

A pesar de saber que tan sólo había hecho un mal juego de palabras dichas al azar, la reptil suspiró para calmar sus nervios del disgusto que le estaba pareciendo el caso. Sabía el talento nato que tenía el esqueleto en ámbitos científicos y lo sencillo que era en algunos de sus procesos ante un exceso de paciencia, pero no estaba con el ánimo de seguir tolerando tales actos de su parte si tenía una gran carga en sus manos.

-Le prometí a Frisk que haría todo lo que estuviera en mí para ayudar a Flowey –Comentó con la voz más seria que pudiera –Después de todo lo que ha hecho por mí, sería injusto que no pudiera ni cumplir con algo como esto. Y-yo… ya he fallado varias veces y en eso se han ido vidas inocentes. No quiero que eso ocurra de nuevo. No puedo darme el lujo de seguir fallando.

Algo en sus palabras hizo que el esqueleto abriera sus cuencas para contemplar con mayor detenimiento a la reptil.

-Soy la científica real, si… pero yo sé que no me merezco este puesto. No puedo hacer esto sola. Yo… en verdad necesito tu ayuda. Sé que sabes eso, sé que ya sabes algo más que yo para que estés tomando iniciativa en esto. Y sé que piensas que no estoy a tu nivel para comprender todo, pero…

-Yo nunca he pensado así de ti, Al, y te aseguro que jamás será el caso. –Le cortó de inmediato antes de que se pusiera su amiga a llorar de la frustración claramente reflejada en su rostro –Eres muy inteligente. No creo que el rey esponjoso te diera el título por nada. Si no digo nada es porque ya sabes como soy, tú misma lo dijiste. No es nada personal, sólo es mi modo de llevar a cabo las cosas.

-Pero en esto no podemos darnos ese lujo, Sans. No si hay algo que tiene Frisk que desconocemos y que pudiera hacerle daño o…

-Estoy en eso, puedes estar tranquila.

Alphys había tomado de vuelta su taza para darle un gran trago, cosa que le lastimó un poco al subírsele un poco el gas de la bebida alta en azúcares ante la sorpresa que le había dado tales palabras. Su hipótesis sobre que el centinela estuviera ya investigando por su cuenta, implicaba que ya tenía una idea en concreto para poder dar un paso más hacia delante, pero el que se lo dijera tan directo le causaba una sensación de júbilo.

Observó a su amigo desde su asiento en espera de que le dijera algo más, pero por más que lo penetraba con la mirada con insistencia, el esqueleto se mantuvo sereno y mal sentado. Suspiró resignada, optando por dejar de verlo.

-Flowey no tiene alma, por lo que ha sido difícil monitorear únicamente sus raíces para hallar alguna anomalía –Miró su taza ya vacía en busca de las palabras adecuadas –Pero hay un comportamiento que resalta en él y que me atrajo la atención. Es curioso… bastante curioso.

-¿Qué es curioso?

-Eso justamente. Es curioso –Volvió a dirigirle la mirada cayéndose un poco sus lentes ante el giro brusco que dio –Parece tener una necesidad de saber de todo lo que esté a su alcance sin importar su origen o materia. En un día puede pedirme libros de anatomía antropomórfica avanzada y al otro las temporadas completas del anime más reciente.

-He, así que es como tú –Se rio Sans de imaginarse variadas escenas viendo los dibujos animados los dos en el laboratorio.

-En realidad… siento que es más como Frisk.

Sans oscureció su mirada por un par de segundos ante el leve disgusto que le había dado la comparación.

-Frisk siempre ha mostrado un gran interés por todo lo que pasa en el reino, y en un principio lo tomé como algo normal al ser completamente nuevo para ella un mundo desconocido, pero aun cuando ya lleva tiempo viviendo aquí, sigue estudiándonos.

-¿Ahora me dirás que también quieres poner a la chica en una caja de cristal para estudiarla? –No pudo evitar burlarse de su paranoia –Tori quiere ser maestra y Frisk es una nerd de la lectura. Si es un comportamiento normal.

-¿Pero qué tal si parte de ese mismo comportamiento hay una conexión?

-Lo…

Sans se detuvo tras una idea en concreto. Consideraba que los nervios de su amiga estaban siendo exagerados, pero también comprendía a la perfección la gravedad de que una fuerza del vacío vinculara a dos seres cuyas similitudes eran que tenían determinación, no eran monstruos… y que ambos tenían mente.

Flowey había comentado en el último enfrentamiento que habían tenido, que era quien comprendía mejor a todos los seres del inframundo, incluyendo a la humana. Nada parecía indicar que hubiera absorbido su alma al igual que había hecho con la suya según indicaba, pero al momento de hacer comentarios sobre el RESET, insistía en que no podía dejar de negarse a ese sentimiento de hacer las cosas una y otra vez.

¿Acaso había una necesidad patológica en eso? Ambos seres se estaban portando bastante bien a su modo siendo el caso de que una tiene sentimientos y el otro no ¿Estarán tratando de controlar ese impulso por medio de conocimiento de lo que fuera? ¿O más bien buscaban un simple distractor de sus propios pensamientos? Si aquella fuerza se encontraba contenida en la mente de la humana y aquella conexión con el hierbajo era del mismo modo, implicaba elementos más escabrosos de lo que podría haberse imaginado.

Dolores de cabeza, alucinaciones, pesadillas… ¿Frisk…estará conteniendo ese impulso también?

-Ok… tú ganas. Te diré que he estado averiguando –Finalmente habló en lo que se acomodaba correctamente en su asiento –Pero antes necesito que me ayudes con un pequeño experimento.

-C-claro, dime.

-Necesito que la planta esté aquí.

.

-Majestad, hemos llegado.

Completamente soñolienta, Frisk se despertó estirándose ante un entumecimiento repentino. No se había dado cuenta en qué momento se había quedado dormida, pero con la lentitud de la corriente que había estado observando en todo el trayecto, no dudó en que se había aburrido a tal grado de haberla arrullado tal calma.

Sin embargo no contempló el mismo ambiente húmedo que era Waterfall ni tampoco las orillas del friolento Snowdin, sino que se encontraban justo en la gran puerta de entrada hacia las Ruinas. Frisk no tenía ni idea de cómo era que la había llevado hasta ahí hasta que despertó lo suficiente para notar que la barca con forma animal había dejado huellas en la nieve indicando que había caminado una vez que se había acabado el transcurso del agua.

-No sabía que podías hacer esto –Comentó asombrada en lo que se bajaba del barco de madera con cuidado. –Habría ayudado mucho en otras situaciones que me llevaras hasta un punto específico.

-Bueno, nadie me había pedido antes llegar "lo más cercano a las ruinas", por lo que tomé la palabra a tal indicación –Comentó con total naturalidad –Esto es lo más cercano que se puede llegar a las ruinas, ya que no puede pasarse de ahí de otro modo.

-Te lo agradezco mucho –Le sonrió amablemente –Ahora tengo una misión que cumplir.

Sin más, la lancha se puso a correr alejándose entre la densa nieve. Frisk los observó un tanto extrañada con eso por un rato y finalmente se dispuso a entrar a las ruinas en espera de encontrar de buenas a su madre adoptiva.

A pesar de haber estado ausente por casi una semana en aquel hogar, parecía que su madre había aprovechado para hacer una total remodelación a la casa tomándola por sorpresa. Todo estaba ordenado como siempre, pero muchos de los elementos se veían más modernos.

-¡Frisk, mi niña! –Exclamó sorprendida Toriel al verla entrar. Tenía puestos sus lentes, indicándole de que había estado leyendo –No te esperaba hasta dos días después ¿Ya te hartaste de tu padre?

-Ehhh, no –Rio con nervios. Si seguía haciendo Toriel esa clase de comentarios, sin lugar a dudas le sería más difícil lograr su cometido –Vine a verte, mamá.

-Y yo que quería darte una sorpresa, aun no termino de redecorar todo –Sonrió dulcemente en lo que se acercaba a ella para acomodarle su cabello alborotado sin éxito alguno –Pero supongo que ahora puede convertirse en una actividad madre-hija ¿Qué dices?

-Me gusta la idea.

-Bien, primero vamos a comer. Estoy muy segura de que no te has alimentado bien –Comenzó a empujarla levemente para llevarla a la cocina –De postre hay tu favorito.

-Gracias mamá… pero me gustaría hablar de algo antes.

-Oh, dime mi niña ¿qué es?

Ambas se detuvieron a entrada de la cocina en lo que la monstruo jefe le observaba sumamente sonriente sin notar los nervios que traía consigo su hija adoptiva. Frisk pasó saliva antes de siquiera pensar en cuáles serían sus primeras palabras o el cómo debía de manejar el asunto con tacto, pero por más que trataba de ver posibilidades de evitar una riña, era imposible no tener esa visión en su mente.

Pasara lo que pasara, estaba dispuesta a no rendirse hasta lograrlo en ese mismo día. La posibilidad de juntar por fin a sus padres la llenaba de determinación.

-¡Quieroquesalgasconpapáestamismanoche!

-¿Qué? –Toriel la miró sin comprender nada.

-Que… quiero que salgas con papá esta noche –Comentó más claro y llena de valentía y determinación –Yo…

-No –La mirada cálida de la monstruo jefe se ensombreció ante el disgusto que le daba tal cosa y se metió a la cocina –Ya fui muy clara con eso, Frisk. No quiero que insistas más.

-Insistiré las veces necesarias –Se metió igualmente y se recargó en el barandal de la puerta –Sólo pido una noche y ya.

Toriel ni siquiera la volteó a verla. Se puso a lavar unos trastes sucios que tenía con tal de poder hacer algo con sus manos. Frisk esperó de algún modo de que la mirara en cuanto terminara siendo el caso de querer ordenar sus pensamientos, pero en vez de eso, la monstruo se puso a sacar unas cosas del refrigerador y empezar a cortar unas verduras en la misma barra dándole la espalda. Levemente frustrada con eso, Frisk se acercó a ella.

-Entonces no me das otra opción más que usar esto –Le tendió el pergamino viejo que había tenido guardado en su bolsillo.

Toriel lo tomó mostrando un semblante de enfado, pero tras abrir y ver su contenido, no tardó en cambiar su expresión a una de sorpresa total. Parecía querer decir algo al respecto, pero su labio inferior temblaba a tal grado de impedirle que las palabras salieran a brote.

-Encontré eso en el castillo –Mintió para no tener que meter en más problemas y malentendidos a su padre cabra –No tuve que analizarlo mucho para entender de qué se trataba.

-Yo… yo en verdad…. –Le estaban temblando las manos sujetando el viejo pergamino a punto de romperse –Yo había hecho que me firmaran esto. No… no lo entiendo. No lo entiendo.

Parecía estar por desmayarse, por lo que Frisk actuó rápido y le llevó una silla para que se sentara en el acto. Toriel seguía viendo el documento un tanto esperanzada de encontrar un malentendido y que realmente estaba completo, pero por más que lo observaba con horror seguía en su mismo estado.

Una firma. Faltaba una firma.

Trató de hacer memoria para tratar de comprender cómo era que había cometido tan garrafal error. Recordaba las palabras de Gerson, el capitán de la guardia real en aquel entonces, en cuanto le había dado el documento para que pudiera firmarlo como última orden de su parte. "Esto le romperá el corazón en más de un sentido… pero supongo que te da igual eso", le había dicho en cuanto había firmado. La otra firma había sido de un lobo juglar que amaba el reino por sus cánticos y que habían elegido como "la voz del pueblo", el cual había firmado un tanto emocionado de formar parte de algo importante.

Pero la tercera firma recordaba que había sido la primera en obtener y la que menos le había costado conseguirla. ¿Cómo era posible que no estuviera ahí? No podía recordar un rostro ni un nombre, pero estaba más que segura de que si la había obtenido.

Era imposible que ella hubiera fallado en algo así, nunca había sido de hacer las cosas inconclusas ni mucho menos tan descuidadas. Sin embargo estaba ahí, contemplando el pergamino escrito con sus propias manos y firmado por dos de las tres que se pedían para volverse legal.

Ella aún era la reina de todos los monstruos… y eso la hacía todavía la esposa de Asgore Dreemurr.

-Tu padre… ¿Sabe de esto? –Su voz sonaba como si estuviera en un funeral.

-Si –Optó por decir la verdad en eso para evitar equivocarse en su plan –Él fue quien me explicó cómo funciona lo de las tres firmas.

-Bien… -Se levantó de inmediato de su asiento y acto seguido quemó el documento con un simple toque de sus manos sin que pudiera hacer algo al respecto la humana que observaba preocupada la situación. –Tengo que renovar ese documento a la brevedad posible. Mientras tanto, te aconsejo no decir absolutamente ni una palabra al respecto o se armará un escándalo que afectaría tanto a mí como al rey.

-Sal con papá esta noche entonces.

-¡¿Qué?!

-Sal con papá esta noche –Repitió Frisk con calma.

-Frisk, no estoy para esas cosas ahora –Rugió cada vez más molesta. Estaba más que claro que la noticia no le había caído bien en absoluto –Tengo que solucionar esto de inmediato o…

-Necesitas las firmas de Undyne y Alphys –Miró a su madre con mucha determinación en sus palabras pese al semblante colérico que portaba la monstruo jefe –Y también necesitas la mía. Sólo pido que salgas con papá esta noche, no pido ni pediré nada más. Sólo así firmaré.

-Tu firma puede ser remplazada por alguien más, es la que menos me preocupa –Atajó cruzándose de brazos –Mientras exista alguien a quien el reino quiera y que no sea el mismo soberano, tiene el derecho de portar el título como "la voz del pueblo". Mettaton es un buen candidato para eso.

Aquella información le tomó por sorpresa a la embajadora arruinándole sus planes de lleno. Si era cierto eso, significaba que la situación se le había ido de sus manos.

-Deberías de estudiar derechos y leyes, mi niña. Siempre te saca de varios apuros en la vida –Comentó triunfalmente Toriel en lo que se retiraba de la cocina.

Frisk se quedó parada tratando de encontrar una solución factible para su plan, pero por más que le pensaba, no encontraba algo con lo que pudiera salvar la situación. A menos…

-¡Entonces saldré gritando a todos los lugares de que ustedes aún están casados! –Corrió con desesperación para alcanzar a su madre en el pasillo rumbo a su habitación, la cual volteó a verla sorprendida –Si quieres evitar un escándalo, yo puedo hacerlo en grande.

-Sería un golpe de estado de tu parte, entonces –Gruñó en el acto –Harías que algunos sectores se dividieran y causarías más caos del que por sí ya ha generado Asgore siendo un pésimo rey.

-Es porque muchos consideran que es tu culpa que los hayas abandonado –comentó Frisk exaltándose aún más, tras recordar las palabras que Gerson le había dicho sobre la situación trágica del matrimonio real –Todos lamentaron tu huida cuando te necesitaban más que nunca.

-¡¿Y por qué crees que tuve que ocultarme, Frisk?! –Exclamó con el mismo tono efusivo – ¿Crees que fue fácil para mí tomar una decisión así? ¡No! Yo ya sabía que todos querían a Asgore y lo mucho que me odiarían por esto.

-¡Y en cambio los dejaste a todos a su suerte!

-¡Deja de seguir viéndome como la mala, Frisk! –Gritó molesta con su insistencia –Fue Asgore quien dejó a todos a su suerte prefiriendo quedándose esperando a que los humanos cayeran en vez de hacer lo que le correspondía como rey desde un principio. ¡Nadie tenía que sufrir! Y en su estupidez, nos arrastró a todos a sufrir con él.

-¡Porque él no quería matar a nadie!

-¡Y sin embargo lo hizo! ¡Iba a matarte a ti incluso y yo te salvé! Optó por matar inocentes con la mala suerte de haber caído aquí en vez de hacer lo correcto.

Los gritos estaban siendo cada vez más fuertes, cosa que ambas estaban sorprendidas con la situación en la que se encontraban la una a la otra, y sin embargo ninguna quería ceder por sus respectivas razones.

Frisk estaba con los puños apretados ante la desesperación que le estaba dando que su madre adoptiva fuera tan orgullosa, pero también sabía que estaba siendo el mismo caso de parte suya. Ya no tenía ni idea de cómo solucionar tal caso e incluso sentía que el plan se había ido por la borda.

Pero si algo tenía muy seguro en ella misma, es que no estaba dispuesta a perder.

-Sólo te pido que salgas esta noche con él. No volveré a insistir si lo haces –Hizo todo lo posible por calmarse. No le estaba gustando el trato que estaba empleándole.

-El que me sigas insistiendo con eso, implica que no respetas mis decisiones –Su semblante seguía siendo serio, pero el brillo de sus ojos le decía que también le dolía discutir con ella –Sé que quisieras vernos juntos, pero es no pasará. Las cosas ya no pueden ser como antes.

-Entonces no tienes nada que perder si vas. –Insistió aprovechando la oportunidad de verla más calmada –Una noche solamente, y en verdad prometo que no insistiré más en eso.

Toriel suspiró fuertemente ante la desesperación que le estaba dando el caso. Observando detenidamente a su hija, no podía evitar verse a sí misma a su edad salvo por evidentes diferencias físicas. Ambas habían sido huérfanas y acogidas de una secta religiosa en muy temprana edad. Ambas habían pasado por alguna circunstancia fuerte que les había separado de aquel hogar para pasar a otro mucho más grande y lujoso. Ambas habían terminado en manos de reyes…

Si ella hubiera visto que los antiguos reyes se hubieran peleado ¿Ella habría hecho todo lo posible por juntarlos?

La monstruo jefe se rió en sus adentros con esa pregunta. Era bastante obvio para todos lo mucho que se amaban los padres de Asgore, por lo que era imposible imaginar que tuvieran una riña en algún momento a grado de poder separarse, por lo que era imposible que se hubiera presentado una situación así en su juventud.

Pero… ¿Acaso no era lo mismo que decía el reino sobre Asgore y ella? Recordaba lo mucho que le exasperaba a varios el cómo permanecían juntos al grado de empalagar todo momento por muy serio que se presentara. Gerson siempre les reprochaba cada vez que les veía juntos al extrañar convivir con su mejor amigo, y por más que se separaban para sus actividades personales, siempre habían permanecido pensando el uno del otro sin importar la distancia.

Si… siempre habían pensado el uno del otro sin importar que les pasara. Y cuando formaron una familia, sus pensamientos y enfoques simplemente aumentaron a grado del amor que irradiaban con tanta felicidad. Pero esa misma alegría no les había durado como querían tras la pérdida de sus dos amados hijos. Y tras ver en la terrible bestia que se estaba convirtiendo su marido tras el odio que irradiaba, ella tuvo que sobrellevar el dolor sola al grado de no poder estar más con eso.

Y ahora tenía consigo a la criatura más noble consigo aceptándola como madre pese a sus errores del pasado. Una pizca de felicidad y esperanza que no había tenido en mucho tiempo. Si Frisk había pasado por cosas muy similares a la suya, comprendía a la perfección porqué su anhelo de juntarlos. Ella habría hecho lo mismo.

-Una noche… Y tú serás quien firme –Finalmente dijo Toriel tras pensárselo demasiado –No más insistencias ni menciones al respecto después de esto.

-Lo prometo –Dijo en el acto con aire triunfal.

-Bien… ¿Dónde será? –Suspiró resignada tratando de no mostrarse más disgustada por el bien de su hija.

-En el MTT Resort, en un par de horas –Sonrió en potencia tras ver que en verdad estaba aceptando –Ya está todo listo, así que no debes preocuparte por nada.

-Difiero de esa opinión –Susurró para si misma en lo que se dirigía hacia su habitación –Me arreglaré entonces.

-Me voy adelantando entonces ¡Te quiero mami! –Gritó eufórica en lo que se iba corriendo hacia la salida.

-Y yo a ti –Gritó igualmente en lo que sacaba ropa de sus cajones en busca de algo cómodo –Y yo a ti, mi niña…

Toriel escuchó en la lejanía como se cerraba la puerta con algo de fuerza, por lo que se dio la libertad de tumbarse en su cama ante el estrés que le había dado el contenerse de no exaltarse demasiado con la humana. Aun le causaba un gran disgusto la situación, pero si al menos con ello podía alegrar a su niña, valía la pena el soportar una noche.

Con una sonrisa cansada, se levantó tras unos minutos para ver qué se pondría.

.

El MTT Resort era el lugar más brillante y lujoso de todo el subsuelo ante la extravagancia del dueño y su necesidad de hacer que todo lo suyo resaltara en cuanto tuviera su nombre en ello. Ningún detalle se le escapaba a Mettaton cuando se trataba de presentación e imagen.

-Me siento un poco incómodo con eso –El rey de los monstruos caminaba a lado del robot directo hacia la entrada de tan lujoso lugar. Tras haberse probado variedad de prendas, por fin le había escogido un conjunto azul elegante con una gabardina negra que le quedaba bastante bien –No creo que me quede bien esto.

-Tonterías majestad, realmente se ve muy bien. Una imagen digna de un rey si quiere mi opinión –Sonrió Mettaton completamente orgulloso de su trabajo –Si quiere conquistar a una dama, necesita estar bien vestido primero.

Se detuvieron al salir del hotel estando en la puerta principal. Asgore no quería decir nada al respecto, pero realmente se encontraba nervioso, y no solamente por el hecho de que por fin estaría con su amada, sino porque no quería defraudar a nadie con tanta ayuda que le estaban brindando todos. No se estaba sintiendo seguro con los métodos tan extraños que estaban empleando y tampoco podía pensar positivamente de que funcionaría.

No es que fuera un pesimista de gran escala, sino porque realmente comprendía los sentimientos de su exesposa hacia él. Ella nunca había sido una mujer de ataduras ni tampoco alguien que aceptara las cosas a la ligera; siempre había sido directa en su forma de pensar y en sus acciones, no titubeaba en sus decisiones y era parte de lo tanto que admiraba en ella. Si, Toriel era quien había nacido con la capacidad de gobernar con todos sus sentidos, él sólo había sido un tonto con suerte de nacer en noble cuna.

Asgore suspiró para tratar de calmarse en lo que recibía el ramo de flores doradas que le pasaba el robot famoso antes de meterse en su establecimiento, no sin antes desearle suerte levantando el pulgar para darle ánimos.

A-asgore! ¿Me escuchas? –La voz titubeante de la científica real resonó en su oreja derecha.

-Eeehhh, si Alphys, te escucho –Respondió un tanto extrañado de hablar de esa forma. Sentía que estaba hablando solo pese a saber que tenía un micrófono escondido en su gabardina.

-Eso es bueno, significa que todo está bien –Se escuchó aliviada –Undyne y Papyrus ya están dentro por si algo malo se presenta. Solo falta Frisk y…B-bueno, que venga Toriel.

-Si es que se presenta… -Susurró para sí mismo, pese a saber que le había escuchado perfectamente bien.

-No te alarmes, todavía está el plan b –La voz grave de Sans resonó en el audífono –Puedo seguir actuando de Tori y así pasamos juntos la velada contando chistes. No notarías la diferencia.

-Gracias Sans, es muy amable de tu parte –Rio levemente ante el apoyo extraño que le brindaba.

Tras varios minutos que se le hicieron eternos esperando parado en el lugar y escuchando los malos juegos de palabras del esqueleto en su oreja, entró en pánico al sentir que realmente le habían dejado plantado.

Apreciaba el esfuerzo y apoyo que le estaban brindando, realmente lo estaba necesitando en ese preciso momento. No se sentía del todo capaz de volver a enamorar a una gran mujer como era Toriel tras haberle decepcionado, pero si en algo estaba de acuerdo con su hija, era que no quería tirar la toalla aun, no mientras tuviera una mínima oportunidad por muy rara que se presentase.

Amaba a su familia, aunque pequeña y extraña, seguía siendo su familia. Era todo un orgullo para él contar con hija como Frisk que le aceptara como padre pese a sus errores, y mientras hubiera alguien que le considerara familia, sin lugar a dudas iba a luchar por ella con todas sus fuerzas. No iba a defraudar a esa cálida sonrisa que le saludaba en las mañanas tras intentar hacerle un desayuno sorpresa. Amaba contar con ella en su hogar y no quería que eso acabara. Realmente sentía que podían estar bien los tres unidos.

Siempre extrañaría a Asriel y Chara, pero ahora tenía que ver hacia adelante. Frisk y Toriel eran su presente y futuro.

Para su sorpresa, contempló como una figura única se acercaba a paso prisa. No solo estaba asombrado de ver que estaba tan maravillosamente vestida de rosa que le quedaba muy bien en ella, sino el hecho de que realmente se estaba acercando a él.

No podía creerlo. Frisk realmente la había convencido.

-¡Ho-howdy! –Había escuchado varios gritos en su audífono tratando de decirle algo, pero tras no entenderles optó por simplemente saludar al natural y tenderle el ramo de flores –Toriel, te ves muy b…

-Sólo acabemos con esto de una buena vez –Tomó el ramo de flores de golpe y les dio un gran mordisco para acto seguido entrar al establecimiento sin esperarlo.

El monarca no pudo evitar ponerse nervioso, pero aun así se encontraba sonriendo. Realmente estaba pasando, realmente estaba por tener una cita con Toriel.

.

-¡Ya llegué!

La embajadora joven llegó corriendo hacia las pantallas que estaban observando sus dos amigos. Tras ver de reojo de que ya estaba la acción presente, sin pensárselo se puso a lado de los dos tomando control de uno de los micrófonos presentes. El otro lo tenía Sans consigo, el cual parecía estar jugando con él tranquilamente.

-¿Dónde estabas? Me estaba comenzando a preocupar –Comentó Alphys toda sudorosa –Toriel llegó hace unos minutos y no sabíamos nada de ti.

-Lo siento, River no estuvo en su lugar habitual, así que terminé corriendo lo más que pude, pero en eso me topé con…

-Si, si, nos da igual tu vida. Ahora a lo que viniste.

Frisk se giró sorprendida con aquella voz presente, la cual reconoció de inmediato y casi se caía de su asiento de lo inesperado que era verlo ahí con todos. Flowey estaba en su mismo contenedor de cristal con el que Alphys de algún modo le estaba monitoreando, el cual estaba a lado del mismo esqueleto que observaba todo con gracia.

-Consideramos que sería útil tenerlo aquí –Comentó Sans entendiendo su sorpresa –Ya sabes, porque es un graaaaaaan experto en ataduras.

La humana no pudo evitar reírse con la referencia mientras que la flor gruñía de lo molesto que le era. Lo cierto era que nunca había pensado en Flowey tras haber planeado todo tan apresuradamente, pero realmente consideraba que era un excelente plan.

Flowey realmente sabía de cada ser del subsuelo, y siendo en su vida pasada el hijo de ambos monstruos jefes, era el indicado para saber a profundidad de ellos. Se viera como se viera, la situación ameritaba la participación de la planta con mayor auge que el resto.

-Realmente no entiendo cómo fue que lograste este paso –Admitió indiferente la flor en lo que observaban todos cómo Toriel entraba al lugar sin esperar al rey –Pero lo conseguiste a fin de cuentas.

-Bueno, una tiene sus encantos –Guiñó el ojo coquetamente.

-En fin… Lograste que saliera con él ¿ahora qué?

En lo que Frisk le explicaba el plan rápidamente para no perder ningún segundo importante, Sans y Alphys se encontraban observando las pantallas de diferentes ángulos para ver cómo Toriel y Asgore se sentaban la única mesa que estaba preparada para ser atendida, indicando que realmente tenían todo el restaurante para ellos dos solos. El supremo monarca se le veía extremadamente nervioso con las miradas fulminantes que le lanzaba la cuidadora de las ruinas tras notar que le observaba leer el menú.

-Esto está más frío que Snowdin en invierno, y eso que ambos son seres de fuego –Se burló Sans de ver tan directamente cómo trataba a Asgore.

-Ok ok… déjame entender todo bien –Exclamó Flowey con una expresión de disgusto después de toda la explicación del plan –Tu plan es que en UNA cita Toriel le perdone. Que todo el rencor que le tiene desaparezca en un instante por medio de… ¿chistes y flirteos? ¿Enserio?

-Es un buen plan. Vamos –Le animó Frisk queriendo dejar de hablar. Las cosas entre sus padres no se veían bien y requería de su atención de inmediata.

-Eres más estúpida de lo que creí.

-Cuida tu lenguaje, margarita –Su ojo azul apuntó hacia la planta por un breve momento a modo de advertencia.

-Me sorprende que no estés viendo el error en esto –Flowey ignoró por completo al esqueleto teniendo su concentración completa hacia la humana –Estás demasiado esperanzada en elementos con los que ni tú has logrado tener éxito.

-Hey, estás hablando con la experta en citas, dame crédito en eso –Le sonrió determinada en su meta nocturna.

-Si, en citas de una sola vez y ya. ¿Cuándo has logrado salir más de una vez? –Rugió cambiando su mueca cada vez más en una fúrica –O mejor dicho ¿Cómo planeas que recuperen su relación así si no tienes ni idea de cómo se llega a una?

Aquellas palabras de Flowey le cayeron como agua fría al grado de abrir demasiado sus ojos de lo impactada que estaba con eso. Por más que quiso responderle de inmediato, lo cierto es que tenía razón en todo.

Era bastante coqueta, lo admitía y no sentía pena por ello. Le gustaba serlo y le causaba gracia las reacciones que podía provocar. No ligaba por una necesidad de hacerlo, ligaba por que podía, así de simple. Era su manera de ser y de convivir.

Había logrado en juntar a ambos guardias reales para que comenzaran una relación, sí, pero tan sólo había necesitado darles un empujón y ya para que continuaran. La situación de sus padres era algo completamente distinto. Era una relación de años… siglos quizá, de la que se buscaba curar toda pena y dolor por sus pérdidas. No era algo que debiera tomarse a la ligera, era algo mucho más fuerte.

-Admítelo Frisk, acabas de lanzar a Asgore a quemarse vivo. No sobrevivirá a esto.

No dijo nada tras estar invadida de varios pensamientos en busca de alguna solución factible dada la situación, pero por más que trataba de que se le ocurriera algo bueno, tan sólo terminaba observando con horror las pantallas tras ver que las cosas no estaban marchando como ella hubiera deseado.

Sabía de antemano que para tener éxito debía de hacer que Toriel se enamorase de nuevo de Asgore. Pero ¿ella que sabía realmente de amor?

-Idiota.

.

.

.

Por fiiiiiin! Por fin pude actualizar! :D

Debería de estar durmiendo en este momento, pero no podía estar tranquila hasta tener esto subido tras ausentarme en este fanfic por tanto tiempo. Mi nuevo horario y diplomado me tienen un tanto absorta, pero simplemente tuve que reacomodar mi agenda para organizarme y darle los tiempos necesarios para escribir. El siguiente capítulo ya lo tengo aventajado, así que estará pronta la actualización.

¿Qué creen que haga Frisk ahora?

¿Saldrá todo bien? ¿Saldrá todo mal?

Lo sabrán en el siguiente capítulo… tal vez :V

Michi fuera!

:)