Asgore contemplaba a la guardiana de las ruinas observando con leve enfado su menú por demasiado tiempo pese a tener sólo tres opciones de comida. Trataba de encontrar por su cuenta un tema de conversación para romper con aquel silencio tan tortuoso que estaban teniendo, pero por más que pensaba en tal forma de evitar una catástrofe, simplemente se quedaba paralizado por su propio miedo.

-Tranquilo papá, aquí estoy –Escuchó en su oreja sacándolo por sorpresa. Había olvidado por completo que no se encontraba realmente solo y le estaban monitoreando –Sigue nuestras indicaciones y todo estará bien ¿va?

-Está bien –Respondió Asgore un tanto más calmado.

-¿Qué está bien? –Preguntó Toriel apartando la vista de su menú alzando una ceja.

-Ehhh…. Q-que hayas venido ¡si, eso!

-Buena sacada de pata, esponjoso –Rio levemente Sans.

-No es necesario que nos respondas, papá, o creerá que estás loco.

-Como si hiciera falta eso para que lo detestara más –Comentó una voz que no logró identificar.

Aquello desconcertó aún más al rey. Había creído que nomás estarían el esqueleto y su hija dándole indicaciones, pero por lo que oía lejanamente, había más integrantes monitoreando su cita. Prefirió no darle importancia a ello y mejor enfocarse en Toriel, quien ya la estaba observando extrañada por su comportamiento tan desvariado.

-Escucha Dreemurr, hay varios temas por los cuales debemos de hablar justo ahora –Comenzó la monstruo jefe poniendo a un lado la carta y enfocándose en el monarca con un semblante serio –Primeramente quiero dejar en claro que no estoy aquí por las intenciones que se tiene con todo esto.

-Y-yo no…

-Ya sé que esto no fue idea tuya –Interrumpió un tanto molesta –Tú eres demasiado tonto para idealizar algo así. Sé que todo esto es obra de Frisk.

Por más que trataba de relajarse, Asgore no lograba dejar de sudar por preocuparse por todo. No quería quedar mal ante los ojos de nadie, pero tampoco sabía cómo lograr que el amor de su vida de siempre lo aceptara nuevamente, aun con las cosas que estaban haciendo por él. Agradecía el esfuerzo, pero consideraba que no era suficiente con simplemente encerrarlos a solas en un lugar aparentemente romántico.

Respiró profundo para calmar sus nervios. Frisk le había preguntado si tenía una oportunidad, aunque fuera mínima, de seguir luchando por ella, por supuesto que iba a tomarla sin cuestionamientos. Le había preguntado si iba a poner realmente de su parte, no lo había obligado, y por supuesto, había aceptado ante un leve rayo de esperanza que le había dado de realmente solucionar las cosas.

Frisk, su pequeña querubín de esperanza sobre todos los males que había provocado en su torpeza. No iba a fallarle con lo mismo, debía de poner de su parte también.

Una leve sonrisa se escapó de su rostro al recordar las locuras que había cometido su hija adoptiva con tal de enseñarle a coquetear con quien fue su esposa en sus años dorados. Le causaba gracia que fuera justamente alguien tan joven como ella quien quisiera darle consejos. Y si bien le preocupaba el descubrir que sus hormonas ya andaban alborotadas al grado de confirmar que ya no era una niña, optó por hacerle caso al primer consejo útil que le había dado.

La confianza lo es todo al momento de ligar. Es lo que le había dicho.

-Lo entiendo, Toriel –Comentó con calma tras poder controlarse por completo –Entonces ¿de qué quieres hablar?

-Sé que te haces una idea de a qué quiero llegar. Del acta que redacté hace siglos –Se recargó en la mesa manteniendo su seriedad en su rostro –Dime con sinceridad ¿Acaso tú borraste esa firma?

-¿Qué?

-¿Qué?

-Estoy muy segura de que te había dejado el documento concluso. Jamás he dejado algo a medias, ni mucho menos algo tan serio como eso.

-Lo sé, es por eso que también me sorprendió verlo así. También recuerdo haberlo visto completo, o de lo contrario… -No quiso terminar su oración. No era algo que le causara un recuerdo agradable –Yo tampoco me explico cómo es que no está la firma.

-Estoy muy segura de que fue la primera que conseguí –Comentó por lo bajo un tanto confusa –No entiendo cómo es que no está ahí.

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El grupo que se encontraba monitoreando todo escuchaba con suma atención la conversación de los reyes. Mientras que Frisk se encontraba nerviosa de lo repentino del tema, el resto estaba bastante curioso con la mención.

-Frisk ¿De qué acta habla? –Preguntó Alphys susurrando mientras acomodaba las pantallas visibles a una de mayor cercanía.

-¿Qué firma? –Interrogó extrañado el esqueleto.

-Ehhh… bueno, yo…

La embajadora notó incómodamente que sus amigos la miraban con suma atención y aquello le hizo sentir levemente culpable. No había querido decirles nada con el temor de que no estuvieran de acuerdo en apoyarla, pero sobre todo, de que las dos firmas necesarias aparte de la suya accedieran a concluir tal documento sin titubear ante una orden real. Quería aprovechar al máximo la oportunidad que se les había brindado y eso incluía tener como opción el retroceder el acceso a tal información tanto a la científica real como a la capitana.

Pero aquel detalle se le estaba yendo de las manos una vez más. Se apuntó mentalmente no volver a realizar planes tan apresuradamente y sin analizarlos antes de su ejecución.

-Luego les cuento los detalles, hay una misión que lograr –Finalmente comentó llenándose de determinación. Tomó nuevamente el micrófono concentrándose en la cita de sus padres –Papá, dile que no se preocupe por eso, que puede arreglarse al estar en tus manos. Coméntale mejor lo sexy que se ve en esta noche.

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-Sea lo que sea… es algo que puede arreglarse. Déjalo en mis manos –Comentó el rey con toda la calma posible –Y… eehhh…

Toriel simplemente arqueó una ceja interrogativamente observándolo. Asgore nuevamente comenzó a sudar tras no poder formular bien las palabras que quería decirle. Escuchaba a Frisk mencionarle varias frases bastante provocativas que le sacaban mil colores al no poderse imaginar decirle algo así al amor de su vida ¿Cómo era que su hija tenía la habilidad (y descaro) de poder decir cosas así? Ahora tenía más que claro que tendría que hablar con ella seriamente en cuanto tuviera la oportunidad.

-¿Qué te parece si ordenamos de una vez? –Tomó Toriel la iniciativa tras serle extraño el comportamiento que estaba teniendo el monarca al sudar de la nada. –Mientras más pronto acabemos esto, mejor.

Sin esperar su respuesta, levantó la mano en espera de que le viera algún mesero, pero todo se encontraba bastante solo y tranquilo para su gusto. Justo cuando comenzaba a cuestionarse si tan sólo estarían encerrados en tal lugar, un ser trajeado de forma extraña había llegado corriendo con ellos.

-¡SALUDOS MAJESTADES! –El esqueleto alto se presentó sumamente sonriente mientras portaba un traje que parecía que se lo había puesto encima de su ropa normal –YO, EL GRAN PAPYRUS, SERÉ SU MAGNÍFICO MESERO ESTA NOCHE.

-¿Eso estaba planeado?

-¿Qué? ¡Papyrus, eso no estaba en el plan!

-N-no te oye. Ni U-Undyne ni Papyrus tienen auricular.

-¿Papyrus? ¿Desde cuándo trabajas aquí? –Interrogó Toriel cada vez más extrañada con todo.

-DESDE HOY –Comentó sonriendo –SIENDO UN EXPERTO EN CITAS, ES MI DEBER HACER QUE ESTA VELADA SEA INOLVIDABLE Y EXITOSA PARA USTEDES.

Toriel gruñó por lo bajo tratando de guardarse su enfado frente a él, mientras que Asgore no sabía dónde meter la cara ante la pena que cada vez más le estaba dando. Por lo que escuchaba en su oreja, había una total confusión sobre la presencia del guardaespaldas de la embajadora, pero mientras no le estaban dando indicaciones en lo que se ponían de acuerdo, optó por seguir con lo que se le estaba presentando directamente.

-Me da mucho gusto verte, Papyrus –Le sonrió el monarca. –Estoy seguro de que brindarás un gran servicio.

El mencionado simplemente les sonrió en lo que les retiraba las cartillas y se iba directo hacia la cocina. Antes de que pudieran decir algo lo monstruos jefes, un estruendoso ruido hizo acto de presencia en el lugar. Por mero reflejo, ambos se levantaron de sus asientos manteniéndose alertas hacia la dirección en donde estaba el humo provocado por el derrumbe de una pared del restaurante, pero en cuanto visualizaron lo que parecía ser un piano de cola se calmaron un poco.

-Vine a tiempo ¡Nyaaaaaghhh! –Undyne estaba trajeada de la misma forma en la que se encontraba Papyrus, salvo que ella estaba cargando con total facilidad el piano que Asgore reconoció que tenía en su casa. Estaba algo quemado y raspado en varias esquinas, pero sin lugar a dudas se trataba del mismo –No hay nada más romántico que… ¡Música romántica!

Colocó el piano bastante cerca de ellos y se inclinó frente a ellos antes de ponerse a tocar una melodía bastante tranquila como si todo el desconcierto que había provocado fuera irrelevante. El monarca vio enternecido que su capitana tocara el instrumento para ellos y esperó a que Toriel se sentara para hacer lo mismo.

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-Tampoco estaba planeado eso ¿cierto? –Sans estaba tranquilamente sentado poniendo sus pies frente al teclado, mientras tomaba una botella de cátsup que había tenido consigo guardada.

-No… y ahora le deberé una pared a Mettaton por eso –Suspiró la humana con una leve sonrisa. Pese a los nervios, le causaba gracia como se estaban desarrollando las cosas –Lo de la música es buena idea, y Papyrus es el indicado para calmar las cosas entre ambos en cualquier situación que se presente. Así que esto es mejor de lo que yo había previsto.

Sans no pudo evitar sonreírle con eso, después de todo, era lo que admiraba de ella. Aun cuando observaba que las cosas no le estaban saliendo como lo había planeado, en vez de entregarse al estrés y desesperación optaba por ver el lado positivo de las cosas a modo de volverlo algo ventajoso. Su sonrisa no desvanecía yendo en conjunto con su misma determinación.

Apartó la vista de ella al notar que se había quedado demasiado tiempo observándola. En lo que se enfocaba en ver cómo Toriel se sentaba nuevamente ya más calmada, no pudo evitar pensar en cómo lograría realmente su objetivo sin sentirse culpable de siquiera intentarlo. El plan que había formulado con Alphys era el generar un estado de irritabilidad en la embajadora y analizar si tenía algún efecto eso en el hierbajo una vez más.

Había sido muy fácil para ambos llamar a Undyne y Papyrus para sugerirles indirectamente la idea de que tomaran iniciativa de mejorar las cosas, mas no se había puesto a pensar sobre el sentimiento que luego generaría en la humana al no poder confiar en sus amigos en algo tan importante para ella. O peor aún, el que realmente la molestara al grado de ver una faceta suya nada deseable.

El esqueleto optó por mejor apartarse de esa culpabilidad dejándola para otro momento. La situación lo ameritaba a como estaba observando las cosas. Si había algo en su mente que le causara un gran malestar, lo averiguaría a toda costa.

-Muy bien papá, hora de poner las cosas al siguiente nivel –Frisk emitió una sonrisa pícara que le habría echo sudar al mencionado de haberla visto. –Mamá no podrá resistirse a lo que viene.

Flowey bufó burlonamente ante las palabras de la humana, pero esta lo ignoró completamente. Su concentración estaba en las pantallas

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Toriel se encontraba con el codo recargado en la mesa, mientras jugaba levemente con la llama de la vela haciéndola bailar con su magia. No ocultaba su disgusto de tener que estar involucrada en tal cosa en la que todos veían únicamente el lado del rey, en vez de considerar también su punto de vista de las cosas.

Ya sabía que siempre sería así el caso, después de todo, Asgore había sido el querido en todos los lares aun cuando ella se hacía cargo de su trabajo cuando vivían juntos. Nunca lo había considerado una cargada dado que amaba poder proteger a todo el reino, pero ante las circunstancias en las que se enfrentaba actualmente le estaba resultando un dolor de cabeza que amenazaba con crecer.

-¿Te he… dicho lo bien que te vez esta noche? –Escuchó que el monarca le decía sin siquiera verlo directamente. La llama danzarina en la vela era más interesante que el ser que tenía frente.

-Mmhh –Resopló con indiferencia –Cliché.

-Ehh… entonces… ¿Qué tal te ha ido?

-¿Además de enterarme de que sigo atada a un mequetrefe como tú? ¿Y que además fui forzada de algún modo a venir aquí? –Preguntó ácidamente en lo que lo observaba de reojo. Notaba que Asgore estaba sudando en gran medida –Creo que este día ya no podría empeorar.

-Entonces… sobre los temas que querías hablar…

-Estaba esperando a que volviera Papyrus para pedir la cena primero… ya que se fue con las cartas sin tomar nuestra orden –Comentó enderezándose completamente –Estos son asuntos que sólo entre tú y yo deben de quedar.

Volvió a apartar la vista del rey y observó vagamente a Undyne tocando el piano con tal de no tener que seguir viéndolo. Estaba más que incómoda con todo, pero había estado dispuesta a soportar la supuesta cita con tal de por fin resolver varias cosas que se estaban presentando. Sabía que no le sería fácil tener que llegar a una situación así, pero confiaba en que podrían hablar como los adultos que eran.

Ya era tiempo de poner cartas en el asunto.

-MUY BIEN MAJESTADES, HE AQUÍ SU MARAVILLOSA CENA –Papyrus había llegado bastante rápido con un gran plato tapado –ME HE TOMADO LA LIBERTAD DE ELEGIR POR USTEDES EL PLATILLO IDEAL PARA LA OCASIÓN.

Sin esperar respuesta alguna por parte de los antropomorfos, puso el plato en la mesa y lo destapó con cuidado para mostrar el gran plato de pasta a la boloñesa que tenía consigo. Se veía bastante bien para todos, salvo por el detalle de que solamente era un plato. Antes de que protestara Toriel por el caso, el esqueleto se retiró lanzándose por la ventana con gran rapidez.

La protectora de las ruinas observó anonadada el comportamiento del guardaespaldas de su hija, pero por la expresión indiferente de la pianista que miraba todo de reojo supuso que aquello era normal en él ¿Estaba bien que un mesero del lugar maltratara así el establecimiento? Y aún más importante ¿Realmente era lo correcto que aquel sujeto fuera el encargado de la seguridad de su niña? Le tenía gran aprecio por lo que sabía y notaba de él, pero comenzaba a cuestionarse la seriedad del asunto.

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-Y ahora debo una ventana… -Frisk contuvo la risa todo lo que pudo con lo que se estaba presentando. No cabía duda de que amaba eso de sus amigos – ¡Pero Papyrus es un genio! Ni yo había pensado en algo así. Un plato compartido es ideal en una cena romántica.

-No si lo preparó él… -Aventuró Flowey con cierta picardía. Al final le estaba resultando entretenido lo que estaba desarrollándose en el proceso.

El semblante de la humana cambió drásticamente tras darse cuenta de ese gran detalle, mientras que Sans estaba riéndose sin ninguna intención de ocultar lo cómico que le parecía el asunto.

-Creo que podrán con ello, después de todo las cabras comen lo que sea ¿no? Te aseguro que tendrán el estómago para soportarlo.

-No son cabras, estúpido –Gruñó por lo bajo la flor.

Frisk había tomado su micrófono para prevenirle de la sazón del esqueleto menor, sin embargo había sido demasiado tarde tras ver que el rey ya se había metido un gran bocado.

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-Asgore ¿estás bien? –Toriel le observaba extrañada desde que se había metido el bocado. Ella aun no probaba el platillo tras el disgusto por el intento generado para juntarlos –Te vez morado.

El mencionado se encontraba con gran dificultad para masticar el bocado que se había metido, pero aún más en tratar de tragarlo sin morir en el intento. El sabor era para nada agradable y de ingredientes de muy dudosa procedencia, pero por lo que se escuchaba en el auricular se trataba de algo hecho por el mismo esqueleto que les estaba atendiendo. No iba a ser grosero con un detalle tan amable de su parte.

-Por lo que veo en tu cara, esto está incomible ¿cierto? –Arqueó la ceja en lo que notaba que por fin había tragado lo que se había metido a la boca. Aunque su apariencia era buena, el aroma le indicaba que entre los ingredientes había algo que no le cuadraba del todo –Será mejor dejarlo.

-No… Papyrus lo preparó… Sería muy descortés… -Hablaba con dificultad tras tener aún el mal sabor de boca. Tomó el tenedor nuevamente y preparó un nuevo bocado teniendo toda la fuerza para seguir adelante –Aunque no esté aquí, me lo comeré por su amable gesto.

Se metió sin dudar el gran bocado, pero internamente estaba sufriendo al grado de no poder evitar soltar una lágrima del dolor generado en sus papilas gustativas.

-Eso sí que es valor –Comentó Sans con un tono que figuraba a volverse una risa en cualquier momento –Le pongo un cero por el gran esfuerzo.

-¿Por qué un cero? –Preguntó Frisk extrañada.

-Porque es el ocho que ya engordó.

-¡Aaggghhh! Eso sonó estúpido –Comentó la voz aguda.

Mientras escuchaba cómo su hija se reía con el chiste tan extraño, hacía un esfuerzo por seguir comiéndose la pasta. Miró de reojo a Toriel esperando de algún modo un mal gesto de su parte, pero para su sorpresa, ésta se encontraba mirándolo comer con una muy tenue, pero visible sonrisa surgiendo de sus suaves labios. Tragó rápidamente su bocado tras no lograr comprender qué estaba pasando. ¿Acaso había dicho algo gracioso? Le costaba poder decir los piropos demasiado subidos de tono de su hija y los juegos de palabras malos del esqueleto sin antes ponerse nervioso, por lo que tenía la casi certeza de que se estaba mostrando cada vez más torpe que atrayente por sus acciones. Entonces ¿Por qué le estaba sonriendo?

No podía negarlo, amaba poder volver a ver esa sonrisa en ella sin importar lo muy leve que se notara. Incluso si no estuviera realmente sonriéndole a él, le daba una gran satisfacción poder contemplarla de esa forma.

-En eso no has cambiado nada… -Susurró Toriel pareciendo que se lo había dicho más para sí misma que para la compañía que tenía en frente.

-¿A… q-qué te refieres? –No pudo evitar titubear por un momento.

Toriel se recargó en la mesa mirando hacia un lado, como si en ello pudiera encontrar las palabras adecuadas para contestarle. Tras un breve momento de desconcierto de Asgore que aún tenía el tenedor consigo esperando sus palabras, optó por seguir comiendo al notar que no le diría nada más.

Suspiró resignado antes de volverse a meter un nuevo bocado, realmente sabía desagradable, pero saber que Papyrus lo había preparado exclusivamente para ellos le daba la sazón suficiente para poder comérselo.

-¿Recuerdas aquella vez que los niños te hicieron un pay?

El rey dejó de meterse comida ante la sorpresa de que nuevamente le estaba hablando Toriel sin mostrarse molesta. Seguía mirando hacia otro lado y recargada en la mesa con cierto abatimiento, pero sin lugar a dudas le estaba hablando a él y nadie más.

-Si, lo recuerdo… Ellos querían darme una sorpresa de cumpleaños, y vaya que me la dieron –Sonrió el monarca con cierto pesar –Le pusieron por error ranúnculos en vez de mantequilla.

-Y aunque estuvieras al borde de la muerte por eso, aun así querías terminar de comértelo.

-No quería que se sintieran despechados por eso… Aguarda ¿estás diciendo que podría volver a terminar así por comer esto?

Toriel no pudo evitar soltar una leve risa. Sin lugar a duda, ese aspecto suyo no había cambiado en absoluto.

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-No tengo idea de lo que está pasando, pero parece que está funcionando todo –Alphys no pudo evitar emocionarse con lo que observaban en la pantalla –Sus consejos están siendo muy útiles.

-No estamos haciendo nada –Comentó Sans terminándose su botella de cátsup –Este es el mejor trabajo del mundo.

Frisk y Flowey miraban la pantalla más allá de lo que les mostraba. Cada uno tenía sus razones para embelesarse con la imagen del leve convivio que se estaba formando entre ambos reyes. Y aunque todavía se mostraba el leve enfado de Toriel de haber ido a la cita, el que sonriera por algo que la vinculaba a él que no fuera desastroso ya era un gran avance.

Tras ello, la humana comenzó a cuestionarse si realmente necesitaba su padre ayuda realmente. Si bien había sido un gran factor el que convenciera a su madre de ir, parecía que no necesitaba de piropos ni chistes para lograr conversar con ella. Asgore no era coqueto ni cómico, él era un ser bonachón de corazón de oro. ¿Acaso había sido eso lo que le había hecho atrayente a Toriel en primer lugar? ¿O era la torpeza suya lo que le generaba un instinto maternal sobre él?

La personalidad de ambos era completamente diferente, pero aun así habían terminado casados y formando una familia. El amor que se profesaban se convirtió en leyenda en el reino de lo profundo (y empalagoso) que era. Tras querer formularse la pregunta de cómo fue que tal amor profundo terminó, el contexto de la conversación que estaban teniendo ambos monstruos jefes le estaba dando la respuesta de antemano.

La pérdida de sus hijos… aquello había sido la fisura de su relación.

Observó de reojo a Flowey para ver su reacción de que sus padres estaban hablando de él y Chara, sin embargo, la flor no mostraba sus sentimientos por medio de la mirada que lanzaba al monitor. Realmente podía percibir el ser sin alma que tenía a lado suyo en ese momento, cosa que comenzó a preocuparle, ya que tenía la leve esperanza de que aquello le generara el indicador suficiente de que se podía recuperar su ser por las buenas.

Por un fragmento de segundo, le pareció ver unas figuras rojas alrededor de contenedor de Flowey, pero supuso que había sido sólo su imaginación y siguió observando la imagen. Pero en ello notó que en su desvío de mirada del monitor había pasado algo realmente malo como para que generara tales expresiones.

Toriel mostraba un rostro serio, pero la sorpresa estaba en que el monarca tenía la misma expresión. Frisk no comprendía que había pasado para que ambos se encontraran así ¿Acaso se había perdido de algo? Giró hacia Flowey para preguntarle si él entendía algo, pero en cuanto notó que se mostraba de la misma forma comprendió el contexto en el que se estaba involucrando todo.

Frisk no le había prestado atención a la melodía que estaba tocando la capitana, pero ahora que se había dispuesto a escucharla no le cabía duda de que se trataba de la misma tonada que yacía en una caja musical dentro de la estatua de Waterfall. ¿En qué momento había cambiado de canción?

Si bien le parecía una música agradable, nunca se había cuestionado por qué había una caja musical dentro de la estatua hasta ahora. Flowey parecía estar perdido en sus pensamientos mientras prestaba más atención a la melodía que a los chistes que Sans le dictaba a Asgore con tal de "romper el hielo" en vano. Ambas cabras antropomorfas no parecían querer salir de su propio escudo tras la tonada. El pequeño momento cálido que se había comenzado a formar estaba en riesgo de desaparecer por completo.

-Tenemos que hacer que cambie de canción –Comentó Frisk sin importarle que su padre estaba escuchándola.

-¿Porqué? Si es muy bonita –Se sonrojó Alphys ante su propia declaración –Eh… Undyne suele tocarla cuando voy a visitarla a su casa. Siempre le dije que me p-parecía r-romántica, así que… creo que p-por eso la está tocando.

-Nadie tiene el derecho de tocarla.

La seriedad en su semblante y la frialdad en sus palabras hicieron que Frisk y Alphys voltearan hacia la planta que no apartaba la vista de las pantallas. Tras un breve minuto escuchando, sacudió sus pétalos para salir de su propio trance y concentrarse en las dos chicas que lo observaban. Sans seguía recargado en su propio asiento, como si todo lo presente fuera un interesante programa de televisión.

-Flowey…

-No quiero intervenir en su enramada conversación –Rio levemente el esqueleto tras oprimir el botón de silencio para que nada de lo que estuvieran hablando se pasara a oídos ajenos –Pero creo que hay un par de cabrones que necesitan de nuestra ayuda para que el fuego se avive ¿no creen?

Frisk volteó hacia las pantallas tras ello. En efecto, Sans tenía toda la razón sobre la situación congelada en la que se encontraban sus padres. Para ser una cita que aparentaba llegar al romanticismo, parecía realmente que estaban en un consultorio en espera de una mala noticia.

-Lo extraño… -Finalmente exclamó Asgore tras un buen rato.–No importa cuánto tiempo pase, simplemente no puedo creer que ya no esté…

La humana escuchó un tanto estupefacta las palabras de su padre, pero aun cuando tomó nuevamente el control de su micrófono, no se atrevió a decirle nada. Consideraba que era el peor momento para hablar de su hijo en un momento que se pretendía unirlos y no separarlos aún más con el dolor que había provocado la ruptura entre ambos, pero tampoco tenía la crudeza suficiente para obligarlo a olvidar tal pena y seguir con la intención de todo.

Creía que la conversación irritaría a Flowey de algún modo, sin embargo observaba todo con un leve interés. Como si con ello pudiera encontrar las respuestas que estaba necesitando.

-Me pasa lo mismo –Contestó Toriel tras un breve rato manteniéndose en silencio. Se recargó en la mesa observando a la anfibia completamente concentrada en su instrumento –Han pasado siglos… pero yo aún lo siento vivo.

-Lo sé, el tiempo no ha ayudado en esto.

Frisk miraba estupefacta cómo se estaba presentando la situación, pero si hablar de ello los estaba calmando al grado de sentirse apoyados el uno del otro, consideró que debía dejar las cosas marchar sin intervención.

Sin embargo parecía que una vez más su madre le cambiaba toda planificación al respecto.

-Escucha Dreemurr, vine para que Frisk dejara de insistir con esto –Apartó la vista de Undyne para enfocarse en el monarca sentado frente a ella –Pero ambos sabemos que las cosas no pueden seguir así. Digo… tan sólo míranos, Lo único que nos conecta ahora viene siendo Frisk y nada más.

-¿Quieres… hablar de ella entonces?

-¿Qué? Papá no… -Frisk tomó el micrófono alarmada con lo bochornoso que pudiera salir de tal conversación, pero tras estar tan atento a su cita no le prestó atención.

-Es justamente de lo que quería hablar contigo hoy, además del acta, claro –Aclaró Toriel recargándose firmemente sobre la mesa ignorando el gran plato de espagueti frente a ella –Considero que no estamos haciendo bien las cosas si ella aún no nos tiene la confianza suficiente para contarnos todo.

-Bueno, quedamos en que le daríamos el espacio necesario para que tomara la decisión de eso –Comentó Asgore olvidando por completo de que quien estaban hablando estaba al tanto de su conversación. Estar hablando tan calmado y profundo con Toriel le distraía lo suficiente –No ha de ser fácil para ella.

-No… y más cuando los humanos la trataron terrible. Supe que la abandonaron en un basurero realmente cuando nos contó de que la habían dejado "cerca" del orfanato. ¿Qué… clase de madre haría tal cosa? Abandonar a una criatura tan inocente de esa forma…

-Alguien que nunca mereció ser llamada madre sin lugar a dudas –Exclamó Asgore molesto con tal información.

Frisk no pudo evitar sentirse incómoda con eso, no sólo por el hecho de estar escuchando una conversación privada de padres preocupados por ella, sino por el hecho de que lo que había querido ocultar sobre su existencia en la superficie se estaba revelando de una forma nada agradable. Sabía que el esqueleto la observaba preocupado tras haber sido el único al que ella había confesado tal cosa, pero no le devolvió la mirada tras preferir seguir observando a sus padres hablando de ella.

-Frisk, yo… -Escuchó que Sans comenzaba a decirle algo, mas nunca articuló más allá de eso. Podía sentir en su mirada que se estaba sintiendo culpable por ser el causante de tal información con sus padres.

-No pasa nada –Dijo simplemente sin observarle. Sus padres era una imagen más importante para ella ante el riesgo de acabar mal la cita con todo eso –De cualquier forma se habrían enterado en algún momento.

-¿Así que vienes de la basura, eh? Eso lo explica todo –Comentó Flowey sin descaro alguno. –Has de sentirte en la gloria en este agujero putrefacto a comparación de lo que tenías antes.

-Sí, así es… -Frisk se sentía lejana a tal conversación, por lo que le daba igual lo que le estaba diciendo. No quería pensar en eso, no quería retomar ese tema de su pasado. No cuando tenía una mejor vida en su presente.

Aunque si le doliera el que Sans le contara tal cosa a su madre, pudo imaginar varios escenarios posibles en las que el esqueleto le hubiera revelado tal fragmento de su pasado. Empezando por el hecho de ambos eran grandes amigos y saliera en una conversación casual, hasta el que se preocupara profundamente por ella. Sin importar como, sabía que no había sido por al malo.

-Tranquilo Sans –Finalmente volteó hacia el esqueleto, el cual evidentemente tenía un semblante preocupado –Fuera lo que fuera, sé que no tuviste ninguna mala intención con decirle.

-En realidad fue un accidente… -Admitió un tanto apenado, metiendo sus manos en su chaqueta –Creí que ya les habías contado eso en cuanto Tori me dijo que hablaste con ellos, por lo que me sentí en libertad de comentarlo. Una disculpa, niña.

La humana simplemente esbozó una leve sonrisa a modo de respuesta, pero su última palabra le causó algo de ruido por primera vez. Desde que se conocían la llamaba niña pese a saber de antemano su nombre, y si bien no le había importado eso antes, ahora la causaba un leve malestar que le costó trabajo comprenderlo.

-Ya no soy una niña. –Dijo finalmente.

-¿Mmm?

-Siempre me dices niña, pero hace tiempo que ya no lo soy. –Comentó tras analizar el caso. -¿Porqué?

-Supongo que es por la ropa que llevas regularmente –Señaló el suéter rayado que llevaba consigo –Es casi como inercia ante eso.

Sans rio levemente con el tema. En efecto, él para nada la veía como una niña, sino todo lo contrario… Sabía que se estaba acercando a la edad de poder comenzar su etapa adulta, aunque su estatura y complexión no le ayudaba del todo para dar a entender eso. No conocía del todo el cuerpo de los humanos, pero sabía lo suficiente para notar que Frisk no estaba bien desarrollada, cosa que podría atribuirle a la vida descuidada que tuvo en su etapa importante para su crecimiento.

-Cierto, olvidaba eso –Sonrió Frisk un poco al percatarse de ese dato. Después de todo, los monstruos tenían la etiqueta de vestir a los niños con ropa rayada –Le diré adiós a este suéter entonces.

-¿Tanto te molesta que te diga niña? –Comentó dándole gracia eso.

-Más bien me hace pensar que sigo siendo una inmadura o algo.

-Eres inmadura, eso es un hecho –Se adelantó Flowey, rompiendo con la cálida conversación que se estaba generando entre ellos. –Creíste que con tan sólo dictarle a Asgore cosas absurdas podrías solucionar años de dolor y sufrimiento. Es la idea más estúpida que he visto, y eso que estoy rodeado de estúpidos constantemente.

-Calma tus pétalos florecilla, o podrías marchitarte –Se burló el esqueleto tras inquietarle que interviniera en la plática. Había olvidado que se encontraba ahí por un momento y ahora se estaba arrepintiendo de ello. –Mejor aporta algo de utilidad ya que te consideras tan conocedor.

-¿Y hacer tu trabajo? No voy ayudar a nadie –Gruñó cambiando su semblante una vez más –Pero al menos creí que notarían lo evidente.

-¿A qué te refieres, Flowey? – Frisk se preocupó levemente.

-Toriel no vino por la cita romántica, vino a acordar términos sobre tu custodia, idiota.

-No…

-El acta que menciona es sin lugar a dudas el único que realmente le importaría: el de divorcio ¿o me equivoco? –Una parte sádica de la flor resaltó en su tono de voz –Si vino por algo así, significa que hay algo mal en él y que quiere concluirlo en cuanto antes y a total discreción. Si se enteran todos de que aún sigue siendo la reina y que abandonó a todos no sería algo beneficioso.

La humana estaba completamente paralizada con sus palabras ¿Cómo era que lo había descifrado tan rápido si ni siquiera lo había mencionado a profundidad? Ahora comprendía porqué Flowey se había quedado tan callado analizando la pantalla. No había estado pensando en la cita de sus padres y en la posibilidad de juntarlos, sino viendo cuáles eran los verdaderos factores presentes. Con años de experiencia, Flowey había demostrado tener una capacidad mucho más grande de lo que había considerado. Él ya había probado de mil maneras el reunirlos como pareja sin éxito alguno, por lo que tuvo en cuenta desde el principio que estaba siendo extraño que fuera Toriel a voluntad propia.

Sentía las miradas de Sans y Alphys sobre ellos, pero además de no saber qué decir, ella no quería ver sus expresiones de preocupación sobre ella.

-Y el que diga que lo único que los une eres tú… Es claro lo que quiere obtener una vez que se concluya el divorcio. Debido a que oficialmente tienes el apellido Dreemurr, tu custodia principal la tiene el rey si no se ven los términos del acta a profundidad. Vino a negociar tu custodia antes de terminar el acta. Esto no es una cita romántica, es tu sentencia final, jajajajaja.

Frisk comenzó a sudar frío. Si las cosas eran exactamente como lo decía Flowey, no sólo había estado viendo mucho más allá de lo que hacía ella, sino que le había dado a su madre en charola de plata la situación. A Toriel le desagradaba la intención que se tenía con todo y no por ello se sentía del todo obligada a ir por parte suya (que de cierto modo sí quiso obligarla a asistir), sino que se sentía incómoda de cómo terminarían las cosas.

Inconscientemente apagó la pantalla y los micrófonos a modo de arrebato infantil. Se estaba sintiendo mal por cómo estaban surgiendo las cosas, pero por lo mismo no quería que sus amigos contemplaran algo así por culpa suya. Ya le era demasiado todo. No quería ver que se negociara algo así sobre ella ni mucho menos que sus amigos fueran testigos de ver cómo su pequeña familia se dividía una vez más.

No había estado solucionando las cosas como había prometido a su padre, las estaba emporando más. Estaba fallando una vez más.

-Frisk… ¿Eso es cierto? –Alphys no podía creer lo que estaban diciendo. –Toriel… ¿Aún es la reina?

-Por eso la urgencia de citarlos hoy. ¿Sabías que esto pasaría? –Comentó Sans con un tono nada cálido.

-No… no esto último al menos. –Admitió apenada. –No sabía que se podría ver mi custodia en todo esto. No creí que…

Volteó a ver al esqueleto, el cual mostraba una mirada oscura mientras sudaba levemente. Pero no la estaba mirando a ella, sino a la pantalla apagada como si con ello pudiera lograr formular las palabras que parecían costarle decir. Por un momento Frisk pensó que se estaba molestando con ella por una vez más ocultarle algo, pero tampoco mostraba encontrarse enfadado ni nada por el estilo, sino que parecía que estaba… ¿preocupado? No encontraba la palabra adecuada para eso, pero le calmaba un poco notar que aquel sentimiento negativo dentro de él no iba dirigido a ella al menos.

-Tranquila, la solución la tienes fácil también ¿Qué acaso lo olvidas? –Comentó con naturalidad la planta sin importarle los semblantes apagados de los presentes –Tan sólo mátate y vuelve a tu último punto de guardado. Así recrea esto y evita que ocurra lo malo, daaaaahh.

El ojo brillante de Sans hizo acto presente mostrando su gran disgusto con eso. Parecía querer hacerle daño a la flor por sugerir y mencionar tal cosa, pero Frisk fue más rápida y lo calmó poniendo su mano en su hombro. No le estaba gustando para nada los comentarios que hacía ni mucho menos el malestar que le provocaba a la humana, pero sabía que estaba siendo culpa suya por sugerir traerlo a la escena con tal de ver alguna reacción de antemano.

Estaba a punto de decirle a Alphys que lo regresara al salón donde lo ponía, pero nuevamente Frisk fue más rápida y tomó control del asunto.

-Yo… no voy a hacer eso, Flowey. No puedo –Comentó con cierta incomodidad tener que hablar sobre el tema con los presentes, por mucho que estuvieran al tanto de la situación. –Ya he sido clara en esa decisión.

Sans no dijo nada, pero le encantaba escuchar eso por parte de ella pese a saber de antemano su decisión. Sin embargo el semblante de la flor se tornaba cada vez más sádica como si una vez más comprendiera algo mucho más allá de lo que el resto podía ver. En definitiva no le agradaba eso.

-No has guardado desde la última vez ¿cierto?

Ambos científicos no comprendían a ciencia cierta de lo que hablaban, pero por la expresión de culpa por parte de la humana podían comprender que era algo que ambos seres determinados conocían a la perfección. Sans podía hacerse una idea de lo que implicaba "guardar" teniendo en cuenta los destellos que les había mencionado en la cena que había tenido con Alphys y él, pero no comprendía porqué se mostraba tan culpable de no hacer tal cosa si formaba parte de lo que era reiniciar.

-Idiota, ¿me estás diciendo que pude haber arreglado todo lo que generaste con el simple hecho de matarte? –Exclamó sádicamente –Si te mueres justo ahora estaríamos regresando al momento en que estarías por enfrentarte al rey, antes de ofrecer tu alma.

-O-ok, ya fue suficiente –Alphys tomó riendas del asunto al comprender lo delicado del tema –Flowey, es momento que v-vayas a descansar.

Tomó el contenedor con prisa para llevárselo consigo, sin embargo la flor no detuvo por ningún instante su expresión maquiavélica. Parecía que realmente le causaba gracia lo que estaba descubriendo con todo, por lo que Sans optó que había sido demasiado peligroso intentar algo así de su parte. Ahora le había dado información que no necesitaba saber por la seguridad de todos.

Giró hacia Frisk esperando que no se encontrara abatida con la incómoda conversación, pero en cambio, mostraba su característico semblante inexpresivo que por primera vez le preocupó al esqueleto. Ya se había acostumbrado a verla sonreír constantemente, y el que volviera a su neutralidad no le estaba indicando algo bueno.

-Frisk…

-Está bien –Se adelantó en lo que se dirigía hacia la pantalla para prenderla –Sólo… acabemos con esto lo mejor posible.

Sans hizo lo mismo que ella de prender su micrófono, pero no podía evitar mirarla con preocupación. La chispa de emoción que había mostrado la humana a todos en la mañana se había opacado por completo ante la terrible noticia de que todo acabara para mal. Aunque los factores fueran incontrolables para él, no podía dejar de sentir culpa por no haber puesto realmente de su lado y apoyarla como se suponía que debía de haberlo hecho. El malestar que había generado la hierba en el ambiente había sido culpa suya por sugerir tenerla, viera como lo viera.

Y sin embargo, aun cuando contemplara que todo el plan se estaba yendo por un abismo, Frisk mantenía la mente en frente sin importarle su sentencia. Pasara lo que pasara, ella seguía manteniéndose determinada.

Si, Sans no podía evitar sentir admiración por ella. Su alma mostraba a un ser ejemplar inquebrantable. Aun cuando tuviera presente el amargo recuerdo de su otra faceta, cada vez le era imposible imaginársela de ese modo, como si realmente hubiera tratado con dos seres completamente diferentes en vez de…

La habitación comenzó a sentirla pequeña en lo que sudaba frío con algo que le llegó a su mente de forma desastrosa. Le parecía una idea absurda, pero ¿acaso…?

-¡Papá! ¿Qué está ocurriendo? –Exclamó Frisk levantándose de su asiento completamente alarmada.

El esqueleto sobresaltó del mismo modo al desconcertarle el grito desesperado de la humana. Al prestar realmente atención a la pantalla, contempló con gran preocupación de que ambos monstruos jefes estaban parados con la mesa casi calcinada.

Parecía que habían dejado de prestarles atención en el peor momento posible.

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Undyne se encontraba con la guardia en alto con toda la intención de proteger a su rey, pero el mismo le indicaba con un ademán en la lejanía de que no interviniera. Papyrus había vuelto a entrar al restaurante tras notar el desastre que se estaba generando por las llamas de la cuidadora de las ruinas, y aunque estuviera en posición de guardia del mismo modo que su capitana, realmente no sabía qué hacer por primera vez.

Una repentina aparición a lado suyo le hizo sobresaltar en gran medida, pero tras notar que se trataban de su hermano y la humana se calmó de inmediato. Iba a decir algo al respecto, pero su amiga fue más rápida y lo calló poniendo un dedo en sus labios pidiendo que no la delatara con sus padres. Estaba más que claro para él que quería pasar desapercibida y contemplar con sus propios ojos lo que tenían que decirse el uno al otro.

No era una escena agradable a lo que se tenía contemplado, pero respetó su decisión e incluso la ayudó a ocultarse entre él y su hermano para que no la notaran los reyes. Sin embargo era una acción innecesaria, ya que ambos se encontraban sumamente concentrados el uno del otro.

-Todos… TODOS siempre ven por ti, tú siempre eres el amado, el querido, el bueno de toda historia mal escrita… Detesto que siempre me pongan como la mala sólo por haberme alejado de ti, en vez de tener en cuenta de que tuve mis razones para haberlo hecho. –El fuego en los ojos de Toriel parecía incrementarse conforme se aceleraba su respiración. –En verdad intenté hacerte reaccionar… en verdad lo intenté…

Frisk no comprendía cómo había llegado la conversación a eso, pero siguió callada contemplando todo en espera de algún factor suficiente para aligerar las cosas nuevamente. No iba a ponerse enfrente de ellos una vez más, no cuando notaba algo distinto. Toriel no estaba mostrando odio en el monarca, sino dolor.

–Yo solo… yo solo quería llorar por nuestros hijos… lamentarlo en familia… -Continuó Toriel con un rugido –Pero en vez de eso, tú los convertiste en un símbolo de guerra… En una representación de un odio insensato que sólo nos llevaría a la muerte con tan sólo intentarlo… Condenándonos a todos a la miseria que amenaza día con día a nuestra propia extinción… Ni siquiera le hicimos un funeral, mucho menos un entierro digno…

Fue así como Frisk comprendió algo que nunca se había puesto a analizar antes. Sabía que el cuerpo de Chara descansaba en las ruinas pese a encontrarse su ataúd en el castillo, y a su vez, sabía que Toriel se lo había llevado consigo en la misma noche en la que había escapado para nunca volver, mas no había contemplado un escenario más amplio que eso.

Si la ira de Asgore había sido tan fuerte tras la muerte de Asriel al grado de declarar la guerra sin siquiera haber considerado los sentimientos de su esposa, por primera vez comprendía porqué tenía tanto resentimiento con el monarca. No le había permitido despedirse correctamente de ellos, había dejado que los restos de Asriel quedaran regados en las flores de su sala de trono. Y sobre Chara… Al ser una humana ¿la había rechazado en ese momento al recordarle su enemigo declarado? Le era imposible imaginarse algo así de su parte, pero no encontraba otra explicación para que Toriel tuviera la iniciativa suficiente para alejar su cuerpo del castillo llevándosela consigo para darle un verdadero entierro.

Toriel había amado a Chara… y en ese amor, se había asegurado no sólo de cumplirle su último deseo de descansar en las flores que a ella le gustaban, sino que se había puesto la tarea de que ningún humano tuviera el mismo destino que ella.

Frisk sintió cómo sus ojos se enmudecían tras comprender el dolor que enfrentaba día con día su madre. Incluso ella era parte de los mencionados sobre que la veían como mala sin ponerse a comprender lo que realmente sentía con todo eso.

-Tori…

- Y ahora… quieres convertir a MI hija en un símbolo de esperanza para cubrir todos tus malditos errores en vez de hacerte responsable por todos tus actos… -Su voz sonaba entrecortada, pero su mirada estaba fijamente en los ojos de él impidiéndole que los apartara de los suyos – ¿Qué clase de padre eres si sólo los utilizas para tus propios propósitos?

-Eso no es verdad, yo realmente la quiero. Es mi hija también. No puedes apartarla de mí.

-Sigue estando en peligro contigo ¿Cuántas veces han tratado de hacerle daño bajo tu propio cuidado? Lo lamento Asgore, pero sabes que es lo correcto.

-No, no lo es –Su semblante cambió por un breve instante –Tú la estás agobiando hasta el cansancio con sus estudios. La quieres convertir en algo que tú no pudiste lograr. Me he dado cuenta de su falta de sueño, estando conmigo por fin está descansando. También me preocupan tus cuidados por eso. Es muy joven para tener que pensar sobre su futuro.

-Quien la nombró embajadora fuiste tú, idiota. –Gruñó cada vez más fuerte. –Quien le dio una carga innecesaria fuiste tú. Yo sólo la preparo lo mejor posible. No quiero que tenga que pagar todas tus cuentas al momento de que deba responder por nosotros. Quien tendrá que hablar por nosotros será ella… y si los humanos actuales son tan crueles como para abandonar a un bebé a su suerte, no quiero imaginarme lo que tratarían de hacerle si…

-Tori, son suficientes gruñidos por ahora –Intervino Sans poniéndose a lado suyo para calmarla, pero su aparición tan repentina la asustó más al grado de casi estar por quemarlo si no fuera por reaccionar a tiempo. No había notado en qué momento había estado ahí escuchando, pero no le dio importancia por ahora. –Están haciendo que Papyrus llore.

-N-NO ES VERDAD…

-Además, no creo que quieran seguir con la plática estando presente la humana de quien hablan.

Ambos monstruos jefes se detuvieron estupefactos con su declaración, sin embargo, por más que giraban hacia los lados no encontraban a su hija. Sans volteó de igual modo, pero en efecto, Frisk ya no se encontraba en el lugar.

¿En qué momento se había ido y sin que nadie se diera cuenta?

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En una casa arrinconada entre el húmedo Waterfall, yacía un peculiar fantasma en su computadora tratando de recrear nuevas pistas musicales con el fin de presentárselos a su primo. Aunque pareciera ser extremadamente tímido, era muy exigente consigo al momento de componer; no presentaba algo si no le satisfacía a él primero.

Un ritmo inusual le desconcertó por completo de la armonía que estaba creando. Tras un breve rato de buscar qué era lo que había provocado eso, comprendió que no se trataba de algo que estuviera generando él mismo, sino que aquel ruido provenía de su puerta que alguien la estaba tocando.

Guardando el archivo primero, se dirigió hacia su puerta un tanto sorprendido de que alguien le visitara que no fuera su primo, el cual no tenía necesidad de tocar si él pasaba con total confianza. Atravesando la puerta para ver de quién se trataba, abrió aún más sus ojos al notar quién estaba acudiendo a él.

-Hola Napstablook… tiempo sin verte –Frisk esbozó una tímida sonrisa al fantasma, pero él no pasó por alto que su voz sonaba entrecortada. Por su experiencia, podría jurar que había estado llorando –Sé que es muy repentino de mi parte, pero… ¿Puedo quedarme contigo esta noche?

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Estoy vivaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa (y muerta de cansancio) X_X

Esta vez sí que me tardé bastante en actualizar, pero por más que trataba de ponerme al corriente siempre me llegaba trabajo nuevo. En estas fechas navideñas es cuando más trabajo se me acumula debido a que todo urge para todos, jeje. Lo siento mucho por aquellos que me preguntaban cada rato sobre una fecha de actualización, y nunca podía cumplir con el tiempo que indicaba.

Pero no por ello dejé de pensar en mis fanfics y en ustedes, por lo que me daba mucha pena el estarme tardando tanto, pero era necesario. El siguiente capítulo no tardará tanto, lo prometo. Ya estoy en ello :)

Muchas gracias por la espera!

Michi fuera!

:)