A falta de sillas, Frisk se encontraba sentada en el suelo de madera en espera del fantasma quien se esmeraba de algún modo en prepararle un sándwich. Aun cuando no podría comérselo, agradecía el humilde gesto que estaba teniendo con ella ante las molestias de visitarlo sin previo aviso. Un acto cálido le caía bien tras angustiante momento que enfrentaba.
Tras ver que las cosas se habían ido en picada de lo que había tenido planeado, terminó por escabullirse del lugar con tal de que no la interrogaran. Sabía que le preguntarían en cualquier momento sobre su vida en la superficie y realmente no quería tocar ese tema a toda costa. No quería que tuvieran una mala interpretación de lo que era la vida fuera de la barrera y se rindieran antes de tener una vida mucho mejor. Ya era demasiado con el hecho de saber que había cometido una equivocación mayúscula en su plan.
No quería seguir viendo cómo se derrumbaba algo que se suponía que iba a mejorar. Y peor aún, ver que todos sus seres queridos la vieran con pesar. Por lo mismo sabía que no podía irse ni al castillo ni a las ruinas… ni a ninguna de las casas de sus amigos que fuera predecible. Todos de algún modo le harían preguntas, o hasta les avisarían a sus padres de su paradero. No, realmente quería estar sola por el momento para pensar las cosas en frío.
Sabía que la mejor opción que tenía con ello era dirigirse al hogar del fantasma, y no solo porque no pensarían en buscarla ahí, sino porque era el mejor sujeto para poder aclarar su mente sin que quisiera interrogarla abruptamente. Napstablook no hablaba dada su timidez y hasta le daba demasiado espacio personal pese a ser su propia casa. Era esa clase de amigo que comprendía cuando alguien tenía un pesar tan grande, que lo mejor para ello era darle su tiempo hasta que tomara la iniciativa por cuenta propia para hablar.
-Aquí tienes –Le pasó el platillo transparente, el cual ni siquiera pudo tomar por su naturaleza incorpórea –Oh… no pensé en eso.
-Descuida –Le sonrió Frisk de antemano –Agradezco mucho tus intenciones de cualquier modo.
Dejando el plato transparente en su refrigerador oxidado, se acomodó a lado suyo con cierta timidez. Frisk prefirió tomar la iniciativa para no generarle un conflicto emocional de no saber qué decirle.
-¿Qué tal tu día? Hace tiempo que no hablamos.
-Lo de siempre… componiendo música, cuidando caracoles… -Napstablook apenas y hablaba, parecía estar casi susurrando como si no fuera correcto que le hablara –Como ahora tienes cargos de la realeza, supuse que estarías en cosas más importantes que yo, así que no quise molestarte.
-N-no Napstablook, no digas eso… -Se alteró la humana ante eso. Como si le faltara acumular algo más en su día para ser desastroso. Ahora resultaba que estaba siendo pésima amiga también –Lo siento, no debí descuidarte de ese modo.
-No debes disculparte, yo entiendo. Además estoy acostumbrado.
El ambiente se sentía cada vez más deprimente en el lugar. Frisk comenzó a cuestionarse si había acudido al lugar correcto dada las circunstancias. Lo que menos necesitaba era sentir una culpa más para que su día fuera terrible.
-¿Quieres… hablar de cómo te sientes? –Aventuró con gran timidez el fantasma –Has estado llorando.
-¿Cómo lo…?
-Experiencia –Dijo sin más.
La humana suspiró con pesar mientras jugaba con uno de sus mechones inconscientemente. Comprendía que tenía que ser sincera en cuanto a sus sentimientos con sus amigos, pero sentía que era demasiado pronto para hablar de ello, aun cuando el desastre seguramente estaba ocurriendo todavía.
Pese a su optimismo y gran determinación, en su corta vida había aprendido por cuenta propia el no mostrar sus sentimientos abiertamente por seguridad personal. Claro que le facilitaba el no haber contado con tantos seres queridos en su entorno para lograr tal cosa, pero ahora que tenía una vida social tan amplia, realmente no sabía todavía cómo expresarse correctamente.
Tras haber tomado la decisión de dejar marchar las cosas tal y como deberían de ser, así como abrirse poco a poco con sus seres queridos, era algo que le maravillaba y a su vez le aterraba. Y más cuando ya no podía acudir a su poder de siempre cada vez que se veía en un aprieto.
Sacudió su cabeza instantáneamente tras ese último pensamiento. Lo que menos necesitaba era justamente recordar eso.
-Creo que… acabo de arruinar algo –Comentó Frisk tras un largo tiempo en silencio incómodo –Y por primera vez no sé cómo solucionarlo.
-Bueno… tú siempre encuentras el modo para hacerlo. No veo por qué deba de ser diferente esta vez.
Frisk le sonrió agradecida con ello. Pero antes de que pudiera contestarle, la puerta se abrió estruendosamente en lo que pasaban dos sujetos repletos de cosas.
-Última vez que te dejo estar a cargo de esto –Gruñó el maniquí de ojos grandes –Siempre llegas tarde.
-¡Bloooooky! Lo siento por la demora, pero esta vez fue por un buen motivo –Exclamó el robot teniendo consigo grandes bolsas que le tapaban la vista. –Ya sabes, gajes del oficio.
Ambos sujetos estaban llevando las cosas hacia el refrigerador maltratado sin percatarse siquiera de la presencia de la humana. Napstablook permanecía a su lado pese a la aparición repentina de sus primos escandalosos.
-A que no adivinas lo impactante que fue el día de hoy –Guardaba bastantes cosas brillantes que le pasaba poco a poco el maniquí. Le era curioso a Frisk el cómo sostenía las cosas como si de manos invisibles se tratase, aunque siendo realmente un fantasma no debería de sorprenderle –Acabo de enterarme de que los reyes siguen casados ¡Es toda una primicia! Y no sólo eso, sino que nuestro ángel vivió en un basurero en la superficie ¿Puedes creerlo?
-Eehhh… Hapsta… -Comenzó a decir el fantasma tímidamente, pero fue ignorado rotundamente.
-No veo lo malo en eso, yo vivo en un basurero y es lo mejor que hay –Comentó el maniquí mientras seguía pasándole las cosas cada vez más irritado con notar que sólo era comida de marca propia.
-No cuando se supone que los humanos tienen una vida glamurosa, tontuelo –Vio su reflejo en una lata y se quedó contemplándose animadamente –Según lo que escuché, parece que hasta puede dejar de ser una Dreemurr en caso de concretarse el divorcio que quieren formular.
-Hapsta…
-¿Y por eso llegaste tan tarde por mí? ¿Por andar en el chisme? –Reprochó molesto el maniquí desesperado de sostener algunas cosas mientras el robot observaba maravillado su propio reflejo –Me da igual lo que le pase a ella, es una humana común y corriente. No entiendo porque todos le dan tanta importancia.
-Mad…
-¡Ash! Tú sí que no sabes de celebridades, ni teniendo a tan magnífico primo en el área –Dejó de verse en la lata para concentrarse en su primo relleno de algodón –Vivir en una caja de cartón realmente te está afectando.
-Lo que haga con mi vida es asunto mío, ya te lo dije.
-Al menos podrías tratar de comprender lo impactante de esta información ¡Es excelente para mi programa!
-Chicos…
-¿Y a quién le importaría su vida?
-Daahh, a todo el reino, tontuelo. –Se burló con un aire de superioridad –No es así Blo…
Tras voltear hacia su primo, ambos sujetos se percataron de la presencia de la humana sentada en el suelo con cierto aire afligido en su rostro. De la sorpresa y bochornosa situación, dejaron caer las cosas que tenían consigo.
-Veo que tendrán una noche en familia –Se adelantó Frisk antes de que le dijeran algo. Se levantó lo más prisa posible para dirigirse hacia la puerta –Lamento la interrupción, yo ya me voy.
-¡No, no! ¡Espera! –Le detuvo con urgencia el robot ´completamente preocupado –Lo siento mucho por lo que dijimos, no fue correcto.
-Habla por ti, yo no dije nada malo –Aclaró el maniquí volviendo a terminar de guardar las cosas con total calma.
-Descuida, yo entiendo –Esbozó una sonrisa forzada con tal de aligerar las cosas –Pero ya es tarde y debería de irme.
-Puedes quedarte… si quieres –Se acercó Napstablook a ambos –Hoy es noche de los Blook.
-No sería correcto de mi parte. Es noche familiar para ustedes, yo no soy una Blook para permanecer en tan especial evento.
-A estas alturas puede que ya ni siquiera tengas apellido propio ¿no? –Se acercó el maniquí tras sentirse fuera de lugar, pero el robot le golpeó ante su comentario con tal fuerza que lo lanzó al otro lado de la habitación.
-No te dejaremos sola. No después por lo que estás pasando, Darling –Dijo con gran pesar el empresario famoso. Pese a ser un actor con experiencia, se notaba su sinceridad en su semblante culposo –Hasta te dejaré dormir en mi casa sola si aceptas estar en nuestra pijamada ¿Qué dices?
Frisk pensó con detenimiento las cosas. Se sentía incómoda tras escuchar los comentarios del robot sobre su persona, lo cual le confirmaba su miedo de que se divulgara tal información innecesaria y alterada para beneficio de unas vistas más. Pero tras notar que se sentía culpable por haber comentado tales cosas de ella, supuso que le estaba rogando que se quedara con tal de reparar el daño causado por su egoísmo de farándula.
Terminó sonriendo a modo de respuesta. Al menos tenía un buen distractor para despejar su mente.
.
.
-¡Esto es tu culpa!
-¿Por qué mía? Si fuiste tú quien dijo esas cosas.
-Es tuya por este estúpido plan que dejaste que llevara a cabo, en vez de enfrentarme como el adulto que se supone que eres. No tenías por qué seguirle la corriente.
-¿Y matar sus ilusiones? ¿Qué no vez que esto es muy importante para ella? ¿Qué no te das cuenta de lo que realmente quiere?
-¿Y tú si lo sabes? ¿Quieres que me crea eso y que no la utilizaste como siempre?
-Basta de acusarme de eso, Toriel. Yo jamás haría tal cosa, y menos con ella.
-¿Y qué se supone que fue tu invento del "día de la esperanza"? Sé muy bien que lo hiciste con ese propósito.
-Sigues molesta conmigo por darle mi apellido, pero ya te dije cómo se presentaron las cosas.
La discusión en el lugar cada vez era más notoria entre varios que pasaban casualmente por el lugar semidestrozado. Y si bien había una que otra mirada curiosa que quería quedarse a contemplar el ritmo de la acalorada plática entre reyes, la mirada fulminante de la capitana de la guardia real era más que suficiente para alejarlos lo más posible.
Se habían quedado los tres amigos buscando algún indicio de que la humana simplemente se hubiera escondido en el lugar, pero por más que habían buscado, no encontraron ningún rastro de ella. Simplemente había desaparecido aprovechando que la atención se tenía en sus padres adoptivos en plena discusión cada vez más subida de tono. Nadie la culpó por eso, entendían que no le era agradable como hija ver cómo discutían por algo que ella misma había provocado sin intención alguna.
Asgore hacía todo lo posible por calmar a Toriel, pero para sorpresa de sus conocidos, se le podía notar que le estaba comenzando a hastiar las acusaciones que le hacía en vez de escucharlo, por lo que comenzó a contestarle cada vez más irritado pese a contenerse en gran medida. Comprendieron que era una fibra sensible para él que le atacaran con relación al tema que implicaba familia.
Aunque se caracterizaba por ser alguien paciente, Sans comenzaba a molestarle la actitud de ambos reyes. En lugar de ponerse a buscar a su única hija, optaron por mejor discutir sobre quién era el peor padre para ella. El esqueleto comprendía el conflicto que tenían consigo tras no hablarlo adecuadamente tras sabrá cuántos años de separación, pero le sorprendía de cierto modo que descuidaran el detalle tan grande de permitir que Frisk estuviera en algún punto lamentándose por todo.
Había comprendido tarde lo que había intentado lograr Frisk, y era consciente de que él también era culpable de no tomárselo enserio y aprovechar la situación para sus propias investigaciones sobre ella. Aunque le habría ayudado en un principio saber ese gran detalle sobre la anulación incompleta del matrimonio para haberse tomado las cosas con la seriedad requerida. Una vez más, los secretos que tenía consigo la humana estaban generándole conflictos.
-NOMÁS NO ESCUCHAN… -Comentó Papyrus preocupado. Contenía las lágrimas que aun querían surgir ante el sentimiento que le daba verlos pelear de esa forma, como si de algún modo su espagueti fuera el culpable de su pelea pese a ser una idea absurda.
-No… y posiblemente querrán encerrarme después de esto. –Sans se apartó del grupo para acercarse a los monstruos jefes.
-SANS ¿QUÉ…?
-Muy bien, majestades, hora de enfriarse.
Sin previo aviso, alzó su brazo izquierdo para invocar su magia azul sobre ambas almas y elevarlas a suficiente altura para retenerlos. Por el peso y poder que ambos tenían, le era complicado mantenerlos por tanto tiempo en el aire, mas no imposible. Se encontraba en perfecto estado y descansado para poder usar su magia sin agotamiento total, aunque reconocía que no podría sostenerlos por mucho tiempo de cualquier modo.
-¡En el nombre de… Sans, bájame! –Exclamó Toriel molesta.
-Es grosero intervenir en una conversación privada –Comentó Asgore un tanto irritado.
-Yo no llamaría esto una conversación privada. Un poco más y serían perfectos para una telenovela barata. –Se burló sin preocupación alguna tras tener el control. –Pero como a mí no me gustan esa clase de programas, optaré por cambiar de canal si no les molesta.
-Sans, no es buen momento para tus bromas –Advirtió Undyne estando firme por cualquier cosa.
-Si la vida ya de por si es un mal chiste, no veo el por qué no darle más material –Sans se encogió de hombros mostrándose despreocupadamente pese a tener la mirada fulminante de su amiga cabra. –Es curioso, hace rato Frisk y yo estábamos hablando sobre inmadurez, pero ustedes sí que se ganan ese trofeo.
-Sans… -Advirtió nuevamente Undyne.
-Mientras ustedes discuten sobre quién es el responsable, ella seguramente se siente la verdadera culpable de todo esto. Ni siquiera han pensado en eso ¿cierto?
No podía evitar hablar con un tono de acusación cuando no estaba en una postura adecuada para darse tal lujo. Reconocía que en el fondo él quería buscarla con tal de calmarla de como fuera que se estuviera sintiendo, pero, además de causarle gran pereza siquiera pensarlo, comprendía de algún modo la postura de la humana sobre no estar en la escena escabrosa. Si quería ayudarla realmente, la mejor opción era que se calmaran las cosas en vez de recorrer el amargo sentimiento que iba en aumento.
Al menos eso podría hacer por ella de momento. El resto sólo le correspondía a ella.
-Sans, en verdad no te metas en esto –Exclamó Toriel molesta de no poder contar ni con su apoyo, el único ser que consideraba su amigo –Tú no puedes entender la gravedad de esto.
-Es gracioso que hables de gravedad cuando estás lejos del piso.
-¡Bájame ahora!
-No, no me place hacerlo.
-¡Por una ching…!
-Wow, wow, no digas malas palabras frente a Paps –Acusó el esqueleto divertido con sus reacciones, aunque en el fondo sabía que si no la tuviera atada a su magia posiblemente lo estaría calcinando por su atrevimiento –No es fácil educarlo solo ¿sabes?
-PERO SI TU NO HACES NADA DE ESO –Se metió el menor un tanto ofendido –QUIEN TE CUIDA TODO EL TIEMPO SOY YO. TÚ SOLO TE QUEDAS DORMIDO SIN HACER NADA.
-Apóyame esta vez, bro ¿Qué no vez que quiero darles una lección a este par de cabr…?
-¡AHORA EL QUE DICE MALAS PALABRAS ERES TÚ!
Los reyes contemplaban la escena un tanto estupefactos, pero no por ello se estaban calmando. Aun con el coraje encima del momento, estaban de acuerdo con el centinela sobre que posiblemente su hija había huido tras sentirse culpable por todo. Toriel sacó su celular y marcó su número, pero por más que insistía, ella jamás contestó.
Los antropomorfos ya no se estaban viendo a los ojos, pero sabían que en ese instante estaban teniendo la misma conclusión sobre los hechos. En el pasado, aunque llegaran a irritarse por algo tras una jornada pesada de trabajo, tenían como política jamás pelearse uno con el otro. Jamás discutieron frente a sus hijos porque sabían que era una escena nada agradable para ellos, que no comprenderían que sólo se estaba tratando de temas adultos y que el agotamiento hablaría por ellos. No, jamás tuvieron que aplicar esa norma dado que nunca habían tenido algún motivo para discutir; el uno se desvivía por el otro y las soluciones eran tangibles en cuanto pudieran comprenderse mutuamente.
Ahora que ya no eran pareja, olvidaron que debían de aplicar la misma norma si tenían una hija que estaba al tanto de ellos. Una hija que era completamente novata en el tema de lo que era una familia… y de la que seguramente se sentía terrible con que supieran que su familia biológica la había desechado de tal forma.
-Sans… bájame para que pueda buscar a mi hija –Ordenó su amiga con un tono amargo en su voz.
-Y cuando la encuentres ¿qué le dirías? ¿Qué lo sientes? ¿Qué el rey fue el culpable y no ella? Frisk no querrá escuchar eso.
-No es asunto tuyo lo que le diga o no, Sans, no te metas en asuntos familiares.
-Coincido en eso. Sans, por favor bájanos. –Pidió Asgore más calmado. Agradecía internamente que le detuvieran de esa forma para evitar decir cosas que luego le dolería haberlas dicho. –Necesito encontrar a mi hija.
-¿Y qué le dirá, majestad? ¿Qué usted asumirá toda la culpa como siempre? Creo que esa parte por fin la comprendo de Tori, usted siempre se victimiza en vez de actuar para solucionar las cosas –Contestó Sans un tanto satisfecho de que al menos uno de los dos andaba ya calmado –No me malinterprete, muchos apreciamos su esfuerzo en toda esta crisis., pero si se pone en el plan de ser quien reciba todos los golpes por nosotros en vez de ver otras alternativas… no creo que dure mucho por más fuerte que sea.
-Tú no puedes comprenderlo, yo…
-Asumir toda carga por el bien de los demás y no alertarlos. Fingir una sonrisa calmada con el fin de que otros puedan seguir sonriendo en verdad. Creo que puedo entenderlo –Le sonrió amargamente. –Piensen juntos en una buena solución antes de hablar con ella. Al menos denle eso.
Sin más, los bajó con cuidado tras notar que la situación estaba más calmada, aunque también era por cansarse de tenerlos suspendidos en el aire por tanto tiempo con el sueño presente en sus cuencas. Se había saltado tres de sus siestas en el plan que resultó un intento fallido por cualquier ángulo previsto. Y lo peor era que el día aun no terminaba.
-Paps, quédate hoy con Undyne para que te lea un cuento. Yo tengo cosas que hacer. –No pudo reprimir un bostezo con tiempo.
-PERO…
-Vamos Papyrus –La mencionada puso una mano en su hombro a modo de respuesta asertiva de tal petición –Te contaré una historia grandiosa. Será sobre mi heroína favorita ¿Qué dices?
-PERO… SOY SU GUARDAESPALDAS, NO PUEDO… -Insistió con cierto pesar en su voz.
-La punk está bien, descuida.
Finalmente el esqueleto le terminó sonriendo e hizo caso a su amiga. Sans suspiró agradecido en lo que los veía alejarse y el desapareció en un pestañeo dejando solos a los monstruos jefes con el desastre provocado por ellos. Aunque el sueño y flojera estuvieran presentes en todos sus huesos, quería asegurarse de algo antes de dejarse llevar a los brazos de Morfeo.
En cuanto se apareció en el laboratorio, Alphys ni siquiera se sorprendió de su presencia pese a estar concentrada en su computadora. Era más que notorio para ella de que terminaría regresando. Aún tenía visibles las cámaras instaladas en el restaurante y podía apreciarse el cómo comenzaban a hablar entre ellos sentándose de nuevo en sus asientos.
-Creí que te pondrías a buscarla –Comenzó a decir Alphys en lo que poco a poco desactivaba las cámaras.
-Ya trabajé demasiado el día de hoy. Además no hace falta, tú ya sabes dónde está –Dijo sin más en lo que se recargaba a lado suyo –Conociéndote ya rastreaste su señal desde que la viste marcharse.
La reptil suspiró tras terminar de apagar todas las cámaras y se quitó los lentes para limpiarlos antes de contestarle.
-Está en Waterfall –Se puso de nuevo sus lentes levemente rayados – ¿Irás con ella?
-No, no veo que se necesite –Bostezó nuevamente –Además hay otro pendiente que me preocupa más. ¿Qué tal está la hierba?
-Está… estable. Sans ¿qué…?
-El contenedor de aquella fuerza es su mente –Interrumpió en el acto mostrando un porte sumamente serio. Alphys entendió de inmediato la seriedad que planteaba el esqueleto –Aun no encuentro el factor del porqué estén vinculados ambos, pero por la tonalidad que emite intuyo todavía que se debe a la determinación.
A la reptil le tomó por sorpresa que fuera tan directo con ella en su investigación, pero recordó de que el esqueleto le había hecho la promesa de que le contaría con tal de ayudar a la humana y se enfocó en el tema.
-Conectados por medio de la mente… -Divagó un poco la información –Eso explicaría los dolores de cabeza de Frisk y el aturdimiento de ambos en aquella vez. Pero la determinación proviene de su alma, no veo tanto sentido a esa contención… ni mucho menos si no han mostrado ser conscientes de eso.
-Puede que si lo sean, pero que simplemente no quieran compartirlo con nosotros. Sabemos de antemano que no nos han contado todo lo que saben –Comentó Sans manteniendo su porte serio –Estudiar la naturaleza de un alma ya de por si es complicado, estudiar la mente lo es mucho más. Y teniendo en cuenta de que no sabemos realmente cómo piensen los humanos… y las flores… si es que podemos atribuir ese campo de estudio… hace a esta investigación todavía más escabrosa.
-Agreguemos a todo eso el que dos seres tengan una fuerza del vació consigo –Suspiró la científica con todo ello. En verdad que el campo de investigación presente era complicado –Ni siquiera cualquier monstruo puede hacer eso ¿Cómo es que ellos si?
-Tengo una teoría, pero espero estar equivocado.
Alphys esperó a que continuara hablando, pero en vez de ello se quedó perdido en sus propios pensamientos. Tras un bostezo, el centinela se dejó caer al suelo para sentarse en él tras el cansancio que tenía consigo.
-No me corresponde a mí decir esto, y tampoco es un tema que me agrade, pero Frisk no siempre se portó bien en su jueguito de volver en el tiempo –Sus cuencas se oscurecieron ante la incomodidad de hablar al respecto –Al principio creí que se atribuía a una perversidad de su propia personalidad, que le daba igual lo que dejaba en el camino. Ella no siempre fue la chica amable que actualmente conocemos, pues.
-Por eso es que dudabas antes de ella –Concluyó en el acto sin querer entrar en más detalles. Por lo incómodo que le era hablar al respecto, pudo hacerse una idea de que aquello de "no siempre se portó bien" y "una perversidad de su personalidad" eran cosas que prefería no darle forma ni nombre –Y aun sabiendo todo eso, te terminó gustando.
-Luego me llamas masoquista si quieres. –Admitió en lo que esbozaba una sonrisa cansada. También le causaba gracia la situación en la que había terminado su vida con respecto a la humana. –Aun me cuesta hacerme la idea de esto.
-Te comprendo, me pasó lo mismo con Undyne –Se sonrojó con el simple recuerdo de su amada, pero rápidamente sacudió la cabeza para concentrarse en el tema importante –Entonces ¿cuál es tu teoría con eso?
-Que aquella cosa que está conteniendo en su mente sea la razón por la cual se haya comportado tan bipolar en otros tiempos –Comenzó a contar –Tú misma lo dijiste esta tarde, tanto el hierbajo como Frisk parecieran tener la necesidad de alimentar su curiosidad a todo momento. Dolores de cabeza, alucinaciones, pesadillas… todo ha comenzado a sonarme a que se está conteniendo ahora tras no querer seguir reiniciando el tiempo. Están buscando distractores.
-¿Hablas de… que les genera un problema mental? –Aventuró Alphys un tanto confundida desde su asiento –La determinación es un campo aun no del todo explorado, pero sigue sin parecerme coherente que pudiera ser el caso si no estamos hablando de un alma.
-A mi igual, es por eso que partiendo de todo lo anterior, llegué a un punto más coherente justo este día –Su sonrisa se desvaneció de nuevo –El que sea un aura con indicador rojo pone en evidencia que aquello pose determinación de algún modo irracional, por lo que cabría la posibilidad de que estamos tratando con algo que tiene conciencia propia.
Alphys sintió cómo sus propios ojos se abrían con tal fuerza que terminó por lastimarse. Aunque aquella hipótesis sonara a locura total, estaba de acuerdo con él sobre que esa idea pudiera conectar varios elementos mostrados respecto a la humana. La bipolaridad que mencionaba de ella, las alucinaciones, pesadillas, dolores de cabeza… la extraña conexión con Flowey… Ahora todo comenzaba a tener sentido de un modo paranoico.
Una fuerza del vació que tomara la decisión de lastimarlos a ambos en aquel momento, de dejarlos en la inconsciencia. No importaba cuántas veces se lo decía en su mente, cada vez sonaba más y más atroz.
Por más que Alphys se hacía preguntas al respecto, no daba con algo que pudiera hacerle comprender tal cosa. Por supuesto, se trataba únicamente de una teoría por parte del esqueleto, pero el que se la compartiera siendo él tan reservado naturalmente, implicaba que realmente le preocupaba esa hipótesis al grado de considerarla posible.
No, no podía tomarse eso a la ligera, por muy inverosímil que pareciera.
-Desde que le puse ese conjuro al hierbajo, no se ha mostrado ningún cambio al respecto con Frisk, por lo que indica que aquella conexión es momentánea y no definitiva. No es predecible ni monitoreable bajo los medios disponibles –Comenzó Sans a explicar sin esperar algún comentario por parte de la científica –Pero si reacciona a un gran estado de irritabilidad, por lo que sólo se manifiesta por medio de un descontrol mental.
-¿Crees que Frisk lo presente de igual forma?
-No… al tener ella sentimientos, creo que es más complejo. Podría manifestarse de variadas formas –Suspiró dejándose caer aún más en su posición ya sentada – Y creo que ya hemos sido testigos de eso, mas no nos hemos dado cuenta todavía. La pista única que tengo, es que sus ojos han llegado a tornarse rojos.
-Puede que te lo hayas imaginado Sans, después de todo, parece que esto te está cansando –Le dijo su amiga preocupada. Nada de lo que le decía le estaba gustando.
-Al principio lo creí, pero ahora estoy más que seguro que no. Sus ojos naturalmente son castaños, pero he visto en más de una ocasión que se han tornado rojos, aunque sea por un leve instante.
-Ten en cuenta cómo funciona el sistema ocular de los humanos también. No se mucho de la anatomía humana aun, pero sí sé que si la luz que llega a reflejarse en los vasos sanguíneos de la retina de la persona le puede dar una extraña mirada roja.
-La vez que hicimos tu regalo de cumpleaños varios vieron lo mismo que yo, Al. Sus ojos han cambiado de color –Terminó contestándole exasperado. Le irritaba de cierto modo que le insultara que no hubiera contemplado antes ese detalle. Después de todo él también era un científico, retirado o no.
-Mi regalo… ¡Eso es!
Alphys se fue directa hacia su recámara del piso superior corriendo, dejando un tanto anonadado al esqueleto que cada vez le costaba trabajo mantener sus cuencas abiertas. Suspiró tras el cansancio y terminó acostándose en el frío suelo del laboratorio en lo que volvía la reptil.
Los ronquidos se hicieron presentes en cuestión de minutos.
…
Frisk agradecía que Mettaton hubiera traído frituras a la pijamada entre primos, o de lo contrario se habría muerto de hambre con el resto de alimentos del fantasma que para nada podría consumir. En lo que se llenaba de papas fritas, el robot le hacía pequeñas trenzas en todo su cabello mientras canturreaba una de sus tantas interpretaciones en el escenario. Admitía que era relajante que tomaran su cabello.
-No puedo creer que me esté costando tanto peinarte. Es como si tu cabello se empeñara en mantenerse desordenado.
-Sí, es algo rebelde –Sonrió con ello la humana. Por lo mismo había optado la mayor parte del tiempo en dejarlo intacto.
-Pero lo estás haciendo bien –Comentó el fantasma quien había estado observando lo entretenido que estaba su primo con ello –Te vez bien, Frisk.
-Gracias –Contestaron al unísono.
-Bien, bien. Todos felices –Gruñó el maniquí acercándose tras comer algo – ¿Podemos pasar a la tradición antes de que se haga más noche? Ya tengo sueño.
Mettaton dejó su cabello con pequeñas trenzas y se acostó en el suelo con una pose glamurosa. El resto de sus primos se acostaron cerca y Frisk comprendió lo que estaba por suceder. Esbozó una leve sonrisa tras recordar tal tradición que le había compartido el fantasma, pero le causaba aún más gracia el que pudiera hacerlo nuevamente junto con más gente.
Hicieron un leve círculo viendo el descuidado techo de tan extraña casa deforme y Frisk terminó uniéndose a tal tradición. No estaba segura si era lo mejor para ella sentirse como basura en el momento, pero tampoco quería ser grosera de no hacer lo mismo que ellos pese a la invitación cordial que le habían brindado.
-Bien ¿Quién empieza? –Preguntó el maniquí más relajado.
-¿Qué tal tú, Mad? –Sugirió Mettaton igualmente tranquilo.
-Bien… -Suspiró profundamente el mencionado –Me sentí como basura estos días por… seguir sin lograr fusionarme en totalidad con este cuerpo. Aunque siga tratando, yo… aún me siento incompleto. Algo me falta.
Le era extraño a Frisk escucharlo de esa forma. De lo poco que lo conocía, sabía el carácter explosivo que tenía tras no conseguir las cosas como quisiera, pero nunca se hubiera imaginado que realmente le daba un malestar no lograr fusionarse con su cuerpo de algodón. Sabía que podía lograrlo dado que había sido testigo en algunos de sus reinicios, por lo que se apuntó mentalmente en ayudarle a lograrlo sabiendo de antemano qué podría hacerse para tal cometido.
Tras su declaración deprimente, el silencio volvió a reinar por varios minutos. Por un momento Frisk pensó en que era muy grosero que le dejaran con esa miseria de percepción a su primo, pero tras observar que los otros dos estaban tranquilos, supuso que se estaba perdiendo de algo de tan extraña tradición familiar. La sonrisa de Mettaton le indicaba de cierta forma que las cosas estaban bien pese a todo.
-Yo me he sentido como basura estos días porque a nadie le gusta mi música –Se adelantó Napstablook tras un buen rato en silencio –No hace falta que la gente intente ser amable conmigo, por sus miradas sé que les desagrada.
-Eso no es cierto, Napstablook, yo… -Casi se levanta Frisk un tanto dolida por el fantasma, pero una mano de Mettaton le detuvo mientras que con otra ponía un dedo en sus sonrientes labios. –Oh, lo siento.
Se volvió a recostar todavía más confundida. No recordaba que fuera así la tradición de sentirse como basura, aunque era la primera vez que lo hacía con todos los miembros de la familia y conversando, por lo que consideró que no la conocía a fondo después de todo.
-Bueno, es mi turno –Dijo Mettaton tras notar que las cosas estaban a su rumbo habitual –Sé que siempre les es difícil creer que haya algo mal en mí ya que muchos me consideran perfecto (y vaya que lo soy), pero… hoy lastimé a una amiga, y eso me hace sentirme como basura el día de hoy.
Le era extraño escuchar así a la estrella del subsuelo, pero siguió permaneciendo en silencio para tratar de comprender mejor en qué consistía tan lúgubre y triste tradición.
-Mi pasión por la primicia, el anhelo de mostrar cosas maravillosas a todos… me llevó a decir cosas que no sin saber que me estaban escuchando –Continuó hablando el robot –No sólo fue imprudente y descuidado de mi parte, sino que me hace ser un pésimo amigo al no considerar que le lastimaría mucho que mostrara tal información a todo el reino. Fui un mal amigo.
A Frisk le costó algo de trabajo comprender que se refería a ella, por lo que le devolvió la sonrisa perdonándolo de esa forma. Aunque si le había preocupado que divulgara tal información a todo el subsuelo, le alegraba la facilidad que le daba de deslindarse de un problema menos por lo pronto tras notar que ya no lo haría.
Seguía extrañándole el ritual de la familia Blook, pero la calma que estaban teniendo los tres pese a sus declaraciones le desconcertaba aún más. Trató de comprender si se trataba de un rasgo exclusivamente de fantasmas como para apreciar sentirse de esa forma tan deprimente, pero tras sentir las manos tanto de Napstablook como de Mettaton con las suyas, terminó por entender que ahora era su turno.
No le alegraba para nada tener que hablar de ello, ni mucho menos cuando tenía ese pesar tan reciente, pero no pudo con la presión de las miradas de los Blook. Ahora comenzaba a lamentarse de haber acudido con el fantasma tras pensar que era el mejor lugar para permanecer en silencio con su pena.
-Yo… me siento como basura por ser un fracaso –Finalmente declaró en voz alta –No estoy siendo lo que todos esperan de mí. No estoy solucionando nada, nada está cambiando, nada está resuelto ¡Nada ha mejorado!
Cada vez comenzó a alzar la voz con cada declaración suya, cosa que preocupó al resto de los integrantes, mas no se levantaron de su círculo familiar.
Eso era lo que le dolía a Frisk en todo momento. Aun tras tomar la decisión de no volver a reiniciar, nada estaba cambiando para bien. Toriel y Asgore separados, Flowey en su mismo estado, aun sin saber cómo tratar el tema de Chara… todo estaba tal y como cualquier ruta pacifista y apenas era consciente de ello. Los Dreemurr seguían estado en su condena.
-Nada ha ido para bien… Sólo he empeorado las cosas –Sollozó.
¿Acaso era ingenua por creer que podría cambiar algo? ¿Acaso no había escapatoria de la monotonía? ¿En verdad… era esto todo lo que podría obtener del lugar?
Y por si fuera poco, ahora tenía que lidiar con el tema de su estadía en la superficie. Aunque fuera algo que había superado, no le alegraba el que se pudiera tener con ello una mala percepción de lo que era en verdad. Los monstruos no tenían determinación, por lo que era muy fácil acabar con la esperanza que difícilmente lograban retener.
Esperanza que se suponía que ella debía de brindarles.
¿Ahora con qué cara se presentaría con todos? Sus padres sin lugar a dudas estarían preocupados por ella y le harían mil preguntas sobre lo poco que habían descubierto. Sus amigos le mirarían extraña por haberse escapado en vez de haber enfrentado las cosas como solía hacerlo siempre ¿Qué acaso no había demostrado a todos lo que era la determinación? Ahora seguramente se estaban desilusionando de ella por haber mostrado lo contrario al huir.
Y ahora no sólo sus padres seguirían separados, sino que su pequeña familia quedaría oficialmente fragmentada para volverse únicamente un conjunto de dos. Ellos jamás sabrían que sus hijos difuntos aún estaban ahí… esperando a que ella los salvara de tan insensible prisión. Pero en vez de eso, hasta ella perdería el derecho de ser una Dreemurr como el resto.
Patético.
"Patética".
Era un fracaso.
"Eres un fracaso".
Nada estaba resuelto.
"No has resuelto nada".
Todo seguía igual.
"Todo sigue igual".
-Frisk…
Ahora Flowey sabía que no había guardado en todo ese tiempo, y estaba más que segura de que se hacía una idea del porqué. Y no solo ello, sino que vería la forma de matarla en cuanto viera que no tenía nada resuelto con su promesa.
No había guardado nada… y realmente no quería hacerlo aun.
-¡Frisk!
¿Acaso era ello lo que había hecho mal? ¿Tenía que aceptar en su totalidad la nueva ruta que estaba generando con su firme decisión? Ella era buena, ella en verdad quería que todos estuvieran bien. Estaba determinada en salvar a todos y que fueran felices ¿cierto? ¿Qué no era ese su propósito?
¿Qué acaso… no era buena en verdad entonces? ¿Siendo un fracaso la convertía en la egoísta que tanto le decía Chara?
-¡Maldita humana, deja de retorcerte así!
Aun quería cumplir con todas sus metas. Aun creía en que podría lograrlo por el simple hecho de no darse otra opción ¿Pero entonces por qué no estaba viendo resultados positivos? ¿Qué estaba haciendo mal? Ella era determinada, sabía que podía lograr todo lo que se propusiera ¿Pero entonces qué estaba pasando?
-¡Frisk, por favor…!
No podía ocultarse por siempre. Sabía que tarde que temprano la encontrarían y la interrogarían todos ¿Qué les diría? ¿Qué le dirían a ella?
Había prometido firmar aquel acta si iba a la cita… ¿Debería oponerse o cumplir con su palabra?
Pero claro que debía de cumplir con el trato ¿Por qué estaba dudando de todo?
Ella no dudaba nunca.
Era determinada.
Ella…
-¡FRISK!
El grito resonó en sus tímpanos de tal grado que la desconcertaron por completo. Aquello le dolió como si no hubiera estado respirando en un buen rato y la mareó por completo, pero no llegó al grado de caerse dado que la estaban sosteniendo.
No comprendía que estaba pasando, pero tras un rato de retomar el ritmo de su propia respiración con calma, pudo percatarse de que todos estaban levantados y mirándola estupefactos. Mettaton la sostenía de los brazos con algo de fuerza mientras que Mad Dummy sostenía variedad de objetos con urgencia.
Napstablook se encontraba llorando a tal grado que sus lágrimas estaban perforando la madera del suelo. Frisk observó todo con gran preocupación ¿Qué estaba pasando?
-¿Y ahora que bicho te picó? –La interrogó el maniquí mientras dejaba caer las cosas en el suelo.
-Yo…
-Tranquila Darling, ya está todo bien –Le acarició el cabello con ternura –Todo esto te tiene abrumada sin lugar a dudas.
Frisk trataba de analizar todo el entorno en busca de qué había pasado, pero antes de que pudiera hacer algo más, el robot la había abrazado con tal fuerza que hasta pensó que la dejaría sin aire. Pero en vez de quejarse del dolor sofocante, respondió el gesto como si con ello resolviera todo su conflicto interno.
-No debimos ponerte a hacer nuestra tradición. Una disculpa por eso –Le susurró con un tono que radiaba dolor y seriedad. Le era extraño presentir así a la estrella del subsuelo.
-¿Bromeas? Si es obvio que lo necesita. –Se acercó el maniquí a ambos un tanto molesto –No la consientas, no es piedad ni consuelo lo que requiere.
-Mad…
-No, no. Escucha humana. Es claro que te sientes terrible y fracasada ¿Y sabes qué? ¡Lo eres! ¿Acaso es malo eso? ¡Claro que no! ¡Eres un ser vivo, maldita sea! El fracaso forma parte de la vida misma, y eso nos hace lo que somos. –El maniquí se estaba agitando con sus palabras cada vez más exaltadas pero acertadas – ¿Sabes por qué es importante esta tradición en nuestra familia? Porque siempre es necesario recordar que hay cosas que no estarán a nuestro alcance. Que no importa qué tan meticulosos seamos en nuestros pasos, siempre habrá obstáculos, imprevistos, pero que a fin de cuentas existen por algo. Sentirnos como basura es aceptar que no somos ni seremos perfectos, que tenemos errores y que volveremos a cometerlos en cuanto nos enfrentemos a algo nuevo en la vida. Y al final, siempre queda levantarse de todo eso.
La humana escuchaba estupefacta tales palabras provenientes del ser que menos había esperado tal sabiduría, y a su vez fue consciente de su propio temblor de su cuerpo, por lo que hizo todo lo posible para calmarse mientras seguía siendo abrazada por el robot magenta.
Nunca se hubiera imaginado tal interpretación de acostarse en el suelo hasta llegar a un estado depresivo. Si bien le parecía un tanto extraño todavía, ahora podía verlo con una perspectiva más positiva.
-Si lo que te preocupa aun es haber venido de la basura, déjame decirte que eso tampoco es malo ¿Tienes idea de cuánta basura humana llega aquí, y cuánto nos ha salvado? No es el cómo haya surgido o llegado, sino el uso que se le da lo que lo hace bueno. Y si eres parte de eso, eres la basura más valiosa para todo el jodido reino. Así que deja de lamentarte internamente y llora de una buena vez, que es claro que te estás conteniendo –El maniquí dejó de agitarse tanto para acomodar sus piezas nuevamente. –Por mucho que quieras aparentar que eres fuerte e invencible es absurdo. Nadie se burlará de ti por eso.
Aunque en efecto sintiera las ganas de llorar, en vez de ello no pudo ocultar la gran sonrisa que surgió en su rostro tras sus palabras. Sentirse como basura… la llenó de determinación.
Poco a poco se soltó del robot y se fue a abrazar al ser de algodón a modo de agradecimiento. Éste gruñó por lo bajo, pero tampoco hizo algo para evitar tal gesto de su parte y simplemente desvió su mirada hacia un lado.
-Bueno Darling, es mejor que vayas a dormir de una vez –Mettaton volvió a acercarse y puso una mano en su hombro –Te acompaño por un rato.
Agradeciendo y disculpándose con un simple gesto de su cabeza, siguió al robot a la puerta estando en silencio total hasta salir. Mettaton le sostenía a todo momento del hombro con tal fuerza como si se fuera a escapar en cualquier momento, pero ella no tenía la energía para ello ni las ganas de hacerlo. Realmente quería dormir y pensar en nuevas posibilidades a enfrentar del día siguiente.
Tras entrar a la casa rosada y ponerse un camisón que el dueño le había brindado, notó cómo era observada por Mettaton con cierto… ¿pesar? No lo tenía claro.
-Lo siento por tal escena –Se sentó en la cama estando cabizbaja.
-No te preocupes por eso. No pasa nada –El robot se acercó e hizo que se acostara para arroparla tranquilamente. Le era curioso a la humana que se mostrara tan paternal –Trata de despejar tu mente para que puedas descansar. Ya mañana sería un día nuevo y brillante para ti.
-Mettaton… -Le sostuvo su mano antes de que se retirara –Cuando estábamos acostados en el suelo ¿qué…?
-Shhhh, mente despejada, dulzura –Le sonrió tiernamente –Y a dormir he dicho.
Se giró para retirarse y apagar las luces de la casa, pero por un fugaz momento, Frisk pudo notar que parte de lo que sería su hombro en la parte trasera, tenía varias abolladuras que no recordaba que las tuviera en cuanto había llegado a casa del fantasma. Antes de que pudiera analizarlo inmediatamente, escuchó como le cerraba la puerta y acto seguido se escuchaban los pasos retirarse poco a poco.
Frisk se levantó de golpe con ello. No hacía falta que le pensara demasiado para comprender que había pasado en su delirio emocional ocurrido. Lo que realmente le sorprendía era como…
-Chara –La llamó con firmeza teniendo la confianza de que estaba sola en aquella casa – ¿Qué fue lo que hiciste?
"No me culpes a mí por tus rabietas"
-¿Qué fue lo que pasó? Yo… no recuerdo nada.
Eso era lo que la aterraba en el momento. Generalmente era consciente de lo que hacía la primera humana con ella, pero ahora no comprendía lo que había ocurrido salvo por la precaución que estaba teniendo con ella el robot artista. ¿Le tenía miedo? Pero la había tratado con compasión y dulzura ¿La estaba considerando loca entonces?
"Ellos te vieron tal y como realmente eres, una amenaza".
-¿Qué hiciste?
"Siempre te ha sido fácil culparme por todo lo que haces mal, pero Frisk, tu siempre has hecho todo por tu propia mano. Tú te condenas sola. Yo nada tengo que ver en eso".
-Te hice una pregunta.
"Y te la estoy respondiendo".
-No lo estás haciendo, me estás evadiendo.
"Oh ¿quieres algo más directo? Muy bien…" –Su risa cantarina hizo eco en sus tímpanos – "Ya te lo he dicho antes y te lo seguiré diciendo, tú no tienes control de nada. Por pensar que con el simple hecho de querer que los reyes se vuelvan a querer por tu santa voluntad, provocaste que existiera una fisura más grande en lo poco que había de relación en ellos. Te diste a desear por ellos y ahora eres la razón de todas sus disputas. Era lógico que quisieran pelearse por ti en cualquier momento. Y en vez de haber arreglado lo que provocaste con tu propia necedad, te fuiste como la maldita cobarde que eres, dejando a los que supuestamente son tus amigos con la carga de tu propio error. Los abandonaste con el problema ¿Qué clase de amiga eres para ellos ahora?
-Basta… -Abrazó sus piernas a modo de autoconsuelo. Sus palabras le dolían, pero había sido su culpa por alentarla a decir tales cosas.
"Y por andar perdida en tu propia desdicha, ni siquiera te diste cuenta del momento en el que estabas por atacar a ese muñeco. El robot afeminado se puso en el camino para que no les hicieras daño".
-Yo no les haría daño, fuiste tú quien tomó el control de mi cuerpo –Levantó su cara con algo de molestia en su tono.
"Me estás dando mucho crédito. Te recuerdo que siempre han sido tus manos y tus acciones las que lastiman a todos, no las mías".
-Quieres retomar el control… quieres lastimar a todos de nuevo.
"Ya había sido clara en eso antes. Sólo quiero que las cosas marchen como deberían de ser. Esta ruta que estás haciendo es tan patética que ya ni tú te estás sintiendo bien en ella".
-Porqué sé que todo puede solucionarse. No por un mal día… significa que todo vaya a acabar. Siempre queda levantarse y seguir adelante.
Decir tales palabras y escucharse a sí misma diciendo eso la reconfortaron a tal grado de calmarse. No le cabía duda de que Mad Dummy estaba en lo cierto respecto a la importancia de sentirse basura, nadie era perfecto para tener que ahogarse en su propia miseria. Era el uso que se le daba a su existencia lo que lo convertía en algo maravilloso.
Aun con su mal carácter la había enfrentado con tal de hacerla reaccionar. Napstablook, aun estando en familia, la había acogido y notado que se sentía mal. Mettaton pese a su trabajo había decidido no difundir tales datos sobre ella y su familia. Y por si fuera poco, la había acogido con ternura pese a que le había lastimado en su inconsciencia.
"¿Y cuánto crees poder soportar así? Tus propios errores te están ahogando y ya no puedes controlarlos ni contarlos".
-Lo que sea necesario soportar, Chara. Yo no me rindo, ya deberías saberlo.
"Todos tienen sus límites… y tú ya estás llegando al tuyo. Es cuestión de tiempo para que no puedas más. Quedas advertida de una vez".
Sin mas, se dejó caer en la suave cama rosada con tal de descansar de tan fatídico día, pero estando la presencia de la primera humana rondando en su mente, le hizo mantenerse alerta a toda costa con el temor de que tomara el control de su cuerpo mientras dormía. Si ya había hecho un daño estando ella despierta, no quería imaginarse lo que pudiera lograr estando ella inconsciente del entorno.
Lo admitía, le tenía miedo por lo que pudiera hacer en ese estado, pero estaba firme en mostrar que las cosas si podían solucionarse.
Esa noche, Frisk simplemente no pudo dormir.
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Cuenta regresiva para el final de temporada: 4
Muchas gracias por la espera ¡Los quiero muchoooo!
Paso a avisarles que he decidido hacer transmisiones en vivo dibujando y animando sobre mis dos fanfics. Los martes por la tarde/noche para Osado Corazón y los sábados para Flapper Florist. ¿Les late? Será en la página picarto, y mi usuario es "michsonrisa".
Michi fuera!
:)
