La humana estaba cansada de leer los diarios una y otra vez que tenía el robot estrella regados en toda su casa. Había sido la noche más larga de su vida tratando de enfocarse en la curvilínea manera que tenía de hacer algunas letras, así como el hábito de poner corazones en las "i". No era para nada de su interés su particular caligrafía, pero había sido más que suficiente para cumplir con su objetivo.

Suficiente para no caer dormida. Suficiente para no tener que atormentarse de varias cosas.

Estaba más que segura que su porte estaba descuidado, así como las ojeras que decorarían sus alargados ojos en cuanto se viera en un espejo, pero a su vez le aterraba ver en ellos una vez más su más grande miedo. La risa cantarina que le había estado acompañando en su desvelo le confirmaba más que nunca que la posibilidad estaba ahí, esperándole para sólo ser una burla de lo que tenía que cargar por siempre.

Y sin embargo no se rendía. Realmente consideraba las opciones que todavía le quedaban para solucionar todo. No le importaba lo pesimista que trataba de ser con ella la primera humana con tal de bajarle los ánimos. Por cada comentario suyo, tenía más razones para seguir de pie.

¿Pero cómo les explicaría que había dañado a alguien? ¿Qué le diría a Mettaton para disculparse por lo que aparentemente había estado por hacer? Aunque no lo hubiera hecho conscientemente, Chara tenía razón sobre que habían sido sus manos las que habían generado tal daño sobre él. No tendría modo de explicarlo que no fuera la verdad, y era algo que no podía tener como opción si no encontraba una verdadera solución antes.

Había descubierto qué estaba planeando con ella… o más bien, por fin había entendido a qué iba dirigido sus argumentos tan directos. Pasar la noche entera tratando de no dormirse había sido suficiente tiempo para analizar las tácticas que estaba empleando Chara sobre ella, la cual simplemente se rio con indiferencia tras llegar a tales conclusiones. Se burlaba de ella de que se hubiera percatado tan tarde, justo después de haber lastimado a alguien sin ser consciente.

"Todos tienen su límite", es lo que le había dicho. Era la clara declaración de que sabía que estaba llegando a la intolerancia de sus propios actos. No era un secreto para ambas.

Frisk nunca había enfrentado tanto grado de estrés en su vida, y eso era algo que Chara sabía de antemano. Pero aunque supiera que su plan era simplemente esperar hasta que fuera vulnerable, su situación actual era más atroz que el ser que tenía consigo. Era imposible que la primera humana provocara todo eso al no tener ninguna clase de poder sobre otros, pero si sabía que el extremo entusiasmo y búsqueda de retos no tenían fondo para ella, por lo que sus problemas serían provocados simplemente por su mero optimismo de lograr que la vida de otros fuera feliz a toda costa.

Era bastante irónico pensarlo de ese modo. Su determinación siempre había sido su mayor fortaleza, pero ahora, Chara, quien conocía el valor y poder de la misma semblanza, la estaba utilizando como su mayor debilidad. Era inteligente, astuta y calculadora… Eso le aterraba.

Se anotaba mentalmente mantenerse cautelosa de no caer al desbordamiento del estrés, pero debía primero solucionar las cosas que había dejado para cumplir con esa meta.

Y aunque el tema principal en eso era sobre sus padres… realmente no quería pensar en eso por ahora, pero sabía que tarde que temprano tendría que hablar con ellos y no podía posponerlo más. En algún momento tendría que confrontarlos y responder a sus incógnitas. Solo esperaba que no fueran tan crudas.

-¿Frisk? ¿Darling? ¿Estás… despierta? –La voz al otro lado de la puerta la desconcertó de su lectura nada enriquecedora –Ya es de día, querida.

Cerró el libro y lo puso en el lugar que lo había encontrado para dirigirse hacia la puerta. Trató de acomodar un poco su cabello en el trayecto sin mucho éxito, para no verse tan desalineada ante el artista más glamuroso que había conocido. Pero en cuanto abrió la puerta, un par de cálidos y extremadamente peludos brazos la rodearon con tal fuerza que por un momento pensó que la sofocarían.

Desconcertada y nerviosa por la falta de sueño, contempló con la poca visión que llegaba a tener, que su madre adoptiva la estaba abrazando un tanto temblorosa mientras en silencio dejaba derramar sus lágrimas que la empapaban por completo. El rey de los monstruos, quien también se encontraba en un mar de lágrimas, estaba parado junto al robot y dueño de la casa que contemplaba todo con ternura y comprensión.

-Los dejaré solos, majestades.

Dijo sin más el robot y se volvió hacia la casa vecina. Frisk supuso que les había dado el aviso de que se encontraba ahí, o que habían estado buscándola en todos los rincones hasta dar con algo. Fuera lo que fuera, contemplaba el cómo sus padres estaban llorando una vez más por su ausencia. No quería acostumbrarlos a eso, sabía que era algo extremadamente delicado para ellos.

Cuando la habían secuestrado por el desacuerdo de su tutoría, cuando Flowey la había raptado y dañado, el envenenamiento… En ese instante, Frisk pensó en que estaba siendo una hija descuidada y problemática para ellos, si les hacía pasar por lo mismo en tan poco tiempo, y cuando en un pasado lejano habían perdido de manera trágica la dulce familia que habían sido.

Una que había querido retomar… y que ahora comprendía que ya no sería así.

-Lo siento –Le devolvió el abrazo a su madre que no paraba de temblar –No debí irme de esa forma.

-No, no Frisk. Tú perdónanos. No… -Asgore se agachó para estar en la altura de ambas, pero sus cuernos chocaban con la puerta y le impedían acercarse más. No queriendo interrumpir el ambiente que estaba presente, dejó de insistir y quedarse en su sitio. –No contemplamos el daño que te hemos hecho con todo esto. No es tu culpa.

Toriel se apartó un poco para contemplar el rostro de su niña de cerca, tomándola con sus manos cuidadosamente. Verla con signos de desvelo y gestos inexpresivos le dolió más de lo que había tratado de soportar.

-Lo siento mi niña… tú sólo querías una familia completa ¿no es verdad? –No pudo evitar volver a derramar lágrimas –Yo…

-Tranquilos –Interrumpió Frisk sonriéndoles para que se calmaran y limpió sus lágrimas con cuidado –Yo tengo la culpa por haber querido forzar todo esto. No debí suponer que sería tan fácil como ponerlos juntos en un lugar y ya.

Toriel se rió un poco con eso y fue suficiente para tratar de calmarse y levantarse. Entendiendo lo que debían de hacer, Frisk y Toriel se adentraron en la rosada vivienda, mientras que Asgore batalló en poder hacerlo hasta el grado de romper por accidente la entrada para poder pasar con sus cuernos. Se disculpó con un susurro mientras se adentraba para seguirles el paso.

No había mucho espacio para los majestuosos reyes de gran tamaño, donde la casa tan rosada y pequeña en la que estaban apenas y podía estar Frisk cómodamente, pero aun así se las ingeniaron para sentarse en el suelo siendo acompañados por Frisk, quien quiso hacer lo mismo para no verse destacada estando en la cama. No sabía ni por dónde empezar a hablar, por lo que dejó que sus padres adoptivos tomaran la iniciativa de hacer las preguntas una vez más en lo que trataba de lidiar con su cansancio.

-Lamentamos mucho que… nos hayas visto pelear –Comenzó a decir Asgore –Tú no tienes la culpa de nada de eso. Son sólo problemas de adultos.

-Pero yo debí considerar que las cosas no se podían dar así como así.

-Eres muy joven aun, mi niña –Toriel le tomó su mano maternalmente –Pero cuando crezcas, comprenderás que los temas sobre amor son más complejos de lo que parecen. No son cosas que puedas solucionar por tu cuenta, eso es algo que sólo le corresponde a la pareja en sí.

-Pero…

Instintivamente miró de reojo al rey de los monstruos en busca de algo, pero únicamente vio que se encontraba tranquilo pese a lo que se tornaba la conversación. Le dio la impresión que ellos ya lo habían hablado mucho antes de ir a buscarla, si mostraban tal pasividad el uno con el otro.

-Frisk, tu padre y yo no podemos estar juntos solo porque lo deseas. Pero eso no significa que dejemos de quererte a ti –Se adelantó Toriel ante todo lo que pudiera formularse en su mente confundida –Te amamos, y siempre estaremos contigo, eso es lo verdaderamente importante. Así que por favor… deja de insistir.

-Sabemos que pedirte algo así, siendo tan determinada como eres, es una tarea complicada –Se rio levemente Asgore tomando su otra mano en apoyo y comprensión –Pero tu madre tiene razón, estaremos contigo siempre, seamos pareja o no.

-Pero sobre la custodia… -No quería tocar el tema, pero dada la situación en la que se presentaba, quería llegar a todas las cuentas claras de una vez, antes de torturarse por más tiempo y descubrirlo al salir de la pequeña casa –Mi apellido…

-También queremos hablar de eso –Carraspeó el rey un tanto incomodado con eso –Al adoptarte como mi hija, oficialmente tienes mi apellido, sí.

-Pero también se requiere aceptar las responsabilidades que viene en el paquete –Continuó Toriel un tanto más seria –Yo no tengo apellido propio, pero por la ley aún vigente, sigo siendo una Dreemurr también hasta que yo decida acabar con eso…. Al igual que tú.

Frisk estaba un tanto acongojada con lo que trataban de decirle sin mucho éxito. No era algo que requeriría dar demasiado detalle a su percepción por mucho que no deseaba escuchar lo que le tenían preparado. Sin embargo, le sorprendía el saber que Toriel no tenía apellido propio… justo como ella.

-¿Tú… eras huérfana también? –Le costó trabajo comprenderlo, pero la sonrisa de la cuidadora de las ruinas fue suficiente respuesta para saber que había acertado –Entonces… ¿cómo…?

-Tenemos más en común de lo que crees, mi niña –En su sonrisa notaba cierto pesar, con lo que intuía que no era un tema precisamente agradable para ella –Pero esa es una historia que dejaremos para luego. Lo importante ahora, es la decisión que quieras tomar de ahora en adelante.

-Toriel y yo lo hablamos y… consideramos que lo más oportuno será concretar el acta de separación final –Continuó Asgore con la voz un tanto entrecortada, pero a su vez, firme dentro de lo que cabía en él –Los rumores se están expandiendo por todo el reino dada la escena que algunos pudieron contemplar, por lo que tendrá que ser este mismo día para evitar más infortunios como de lugar. Una vez decretado oficial el documento, Toriel dejará de ser una Dreemurr… y la reina de los monstruos.

La embajadora de los monstruos se mantuvo lo más serena posible de lo que le estaban diciendo. Había decidido respetar las decisiones que tomarían siendo el caso que sólo ellos tenían rienda de sus propias vidas individuales. Ya no interferiría con eso, por mucho pesar que le causaba. Mostrar un rostro indiferente una vez más no le fue complicado.

-Asgore y yo lo estuvimos hablando, y creemos que estás en la edad suficiente para decidir sobre si aceptar los retos y responsabilidades que viene con el apellido Dreemurr, o ser libre de toda esa carga innecesaria para ti… y quedarte conmigo.

-Me están pidiendo… ¡¿que elija a uno de ustedes?! –Olvidó mantener su postura ante el desconcierto y pánico que le dejaba tal cosa. Por mucho que se lo hubiera imaginado que le pedirían algo así, era mucho peor escucharlo dentro de la realidad.

-No, no, Frisk, primero escucha lo que tenemos que decirte con esto –Le detuvo un poco Toriel tras notar lo alarmada que estaba la humana –En el día de la esperanza, como quien dice, fue tu toma de protesta como la embajadora oficial de los monstruos, y a su vez, la declaración de ser la hija adoptiva del rey. Pero tú no eres una princesa por mucho que adoptes el apellido real.

-Como no lo eres de nacimiento, bajo las leyes de los monstruos, es necesario que también tengas una toma de protesta para tal título real otorgado por mi –Asgore siguió con el hilo de la conversación –Si decides tomar el título real, tú seguirías siendo mi hija aunque Toriel no sea la reina. Pero tendrás que aceptar cumplir con las demandas que como princesa tendrías con el pueblo, además de ser la embajadora de los monstruos. Es… mucha carga para alguien tan joven como tú, pero decidimos que seas tú quien elija esto. Es lo que podemos ofrecerte.

Frisk tardó un poco en procesar la información, pero al entender la perfección del planteamiento, no se sintió precisamente alivianada. Si Toriel se divorciaba oficialmente, perdería su apellido otorgado para ser alguien sin ese respaldo, por lo que al ser hija adoptada de ambos, Toriel también dejaría de ser su madre al estar en el respaldo y cobijo del rey. La ley que apenas andaba tratando de comprender, dictaba que sólo podría quedarse con Asgore por la tutela que conllevaba un apellido. Toriel no sólo renunciaría a ser esposa de Asgore, sino que también tendría que renunciar a su hija… a menos, que ésta tomara la responsabilidad oficialmente que era el ser princesa, para crear su propio cobijo real y tener la libertad de tomarla como su protegida.

La situación le estaba generando un dolor de cabeza nada agradable. Comprendía por fin porqué su madre había comenzado a discutir con el rey sobre su custodia. Accidentalmente la habían metido en un embrollo de lo más incómodo por el simple hecho de un nombre y vacíos legales.

Si rechazaba ser princesa, se volvería una "sin nombre" también y tendría libertad de su vida. Y aunque podría quedarse con Toriel como su madre adoptiva, renunciaría al padre maravilloso que había tenido en esos meses de continuidad del tiempo. Aceptar el cargo era la opción más viable para tener a los dos como familia, pero…

"Los monstruos no aceptarán a una humana como heredera al trono".

Ese era el temor que le estaba generando el no poder tomar una decisión inmediata. No olvidaba las miradas de inconformidad que algunos monstruos le habían lanzado en el día de la esperanza, y al mismo modo, lo que le habían dicho los monstruos que la habían secuestrado al rechazarla como hija del rey. Había muchos que la detestaban por no darles libertad con su alma, ahora podrían odiarla por tratar de tener poder sobre ellos.

Ella no estaba para gobernarlos, ella quería ayudarlos. Quería servir, no liderar. Eso era algo que les dejaba claro en cada oportunidad. Tan sólo quería ser amigo de todos y brindarles una buena vida que claramente merecían.

Algo seguro, y a lo que se acordaba que le había contado Gerson en uno de sus primeros reinicios, era que los monstruos jefes no envejecían mientras no tuvieran hijos biológicos, con lo que tenía la gran confirmación de que nunca tendría que tomar sus puestos y literalmente los tendría toda su vida. Ellos sabían que les tocaría verla crecer y morir. Pero en un hipotético caso de que algo les pasara… tendría que tomar su lugar y…

No quiso terminar la oración que se formulaba en su mente, pero sabía que tenía que tomar una decisión inmediata si en ese mismo día sería la clausura de su matrimonio. Había fracasado en juntar a su familia y ahora debía de luchar por seguir en una, o renunciar a ella por el bien de todos los monstruos.

¿Cumplir un capricho, o hacer lo correcto?

Viera como le viera, ningún lado le agradaba, por lo que tendría que tomar una decisión con menos afectados posibles. A menos…

-No es correcto que tome un cargo de la realeza siendo humana con posibilidades de ser la futura gobernadora –Comenzó a aventurar para aterrizar mejor en la idea que estaba surgiendo en su mente –No cuando fueron los mismos humanos que los condenaron a estar aquí. Sería una abominación y una muy mala imagen.

-Admito que yo opiné lo mismo sobre eso –Comentó Toriel con un semblante sereno –Pero es un estigma que debe erradicarse, además el reino te ama, mi niña.

-Pero en un hipotético caso en el que tuvieran un hijo biológico… Eso los tendría unidos de cualquier forma ¿No es así? No importaría su separación dado que habría un heredero legítimo y esas cosas legales ¿no?

-F-Frisk, si sabes que para tener un hijo, eh… -Asgore estaba sudando mientras mostraba un tono muy colorado.

-Quedamos en que no insistirías en eso, Frisk –Su madre la reprochó con la mirada –Por obvias razones no tendremos más hijos salvo a ti.

-Lo sé, lo sé –Se esforzaba en mostrarse indiferente con su planteamiento –Yo no entiendo mucho de leyes aun, es por eso que tengo la duda.

Toriel suspiro tratando de no perder los estribos con el tema. Una cosa había sido que tratara de juntarlos nuevamente, pero ahora que insinuara que volvieran a tener un hijo era pasarse de la raya. Trataba de comprenderla en su posición, así como encariñarse con su ingenuidad sobre muchas cosas, pero había sido un golpe bajo de su parte que comentara eso cuando sabía de antemano que la razón por la cual se había separado del rey había sido por la pérdida de sus hijos.

Notando que Asgore estaba al borde del colapso por cosas que tenía en su mente y que seguramente no quería saber, terminó por tomar las riendas una vez más de la conversación en busca de darle un fin a eso.

-Bien. En tu "hipotético caso" que planteas, si, dado que la ley de la naturaleza sobre tener hijos biológicos ninguna otra fuerza puede cambiar eso. –Volvió a suspirar para por fin calmarse y sonreírle calmadamente antes de seguir hablando –Pero como ya dejamos claro, eso ya no pasará.

Frisk cerró los ojos mostrando que estaba pensando detalladamente su decisión, pero lo cierto es que estaba acomodando todas sus ideas y posibilidades de lo que quería hacer realmente. Pese a la falta de sueño que tenía consigo, la esperanza de aun remediar las cosas la llenó de energía al grado de poder sonreír al nuevo horizonte que tenía al alcance.

Sabía que era arriesgado, y desconocía las reacciones que pudiera provocar con eso. Pero si con ello pudiera solucionar hasta dos cosas de un solo tiro, estaba dispuesta a cometer tal riesgo con tal de cumplir con su meta de que su familia estuviera bien dentro de lo que cabía.

Aún tenía una última carta bajo la manga para jugar.

"No funcionará".

Ignoró la voz cantarina ante la fuerza de voluntad que le invadía en ese preciso momento. Tenía sus miedos respecto a lo que quería hacer y con justa razón, pero si con ello estaba toda posibilidad de resolver varias cosas, tomaría esa opción sin dudar.

"Sólo sigues cavando más y más tu tumba, Frisky".

-Está bien, acepto –Comentó Frisk tan repentinamente que sacó de sus pensamientos al rey y desconcertó a la cuidadora de las ruinas con la firmeza en su respuesta –Tomaré todas las responsabilidades que conlleva portar el apellido Dreemurr. Amo a mi familia, y lucharé por ella hasta mi último aliento.

La humana mostraba tanta nobleza en sus palabras, que ambos padres se sintieron orgullosos. Sin embargo, sabían que su última oración era una clara indirecta que les lanzaba de lo que no estaban haciendo ellos, pero una vez más, la adjudicaron a la inexperiencia de la joven tras no comprender realmente el tema.

-Bien entonces –Se levantó Asgore después de notar que Toriel se levantaba igualmente –La ceremonia será esta misma tarde para evitar todos los conflictos posibles. Llamaré a Papyrus para que esté contigo mientras reviso todos los preparativos.

-Yo me encargo de eso, papá, no te preocupes. –Se adelantó Frisk un tanto enérgica pese a su apariencia agotada –Quiero aprovechar también para hacer unas cosas antes de la toma de protesta, si no hay problema con eso.

-No, no, yo entiendo, hija mía –Puso su enorme mano en su cabeza para alborotarle su cabello ya de por sí enredado –Si quieres te acompaño a…

-No hace falta –Se adelantó con algo de prisa dirigiéndose hacia la puerta, pasando de largo a sus padres sin siquiera verlos –Nos vemos en unas horas.

-Mi niña… -Toriel quiso alcanzarla.

-Estoy bien, mamá. No te preocupes.

Sin detenerse a nada, salió con prisa al tener el tiempo contado. Era consciente de que se había mostrado un tanto grosera de retirarse tan bruscamente después de tan importante conversación, pero la falta de sueño y la ansiedad de poder conseguir lo último que le quedaba para no terminar mal, eran sensaciones mucho más grandes que ella por ahora.

Tenía que llegar con Flowey lo más pronto posible.

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-Déjame entender bien. ¿La punk tendrá que firmar para que sus padres se separen? ¡Eso es muy cruel!

Undyne y Papyrus habían llegado temprano al laboratorio en busca de Alphys para organizar un plan para alegrar a su amiga entre todos, sin embargo, ante su llegada habían descubierto al esqueleto bajo plácidamente dormido en el suelo y a la reptil revisando unos videos que rápidamente quitó en cuanto notó sus llegadas. Papyrus se había lanzado molesto de ver a su hermano una vez más en ese estado, mientras que la anfibia se había acercado a su novia para conversar entre ellas.

Pero por la simple mirada preocupada que mostraba la científica, le fue más que suficiente para comprender que las cosas iban de mal a peor. En cuanto el esqueleto alto se les acercó cargando a su hermano aun dormido, Alphys les contó sobre que los reyes habían llegado con ella en busca de Frisk o de que les ayudara a saber su paradero, y que de paso le contaron todo lo que harían para resolver y apaciguar las cosas que habían generado con todo el caos nocturno reciente.

-M-me pidieron que firmara el d-documento dentro de la ceremonia, y es algo que estarán por pedirte también a ti, Undyne –Explicó mientras oprimía con cierta fuerza su celular –La firma que puede sustituirse es la última que tendría que firmar Frisk, pero los reyes querían que fuera alguien más… pero él rechazó en el acto.

-¿Quién? –A Undyne le extrañó que alguien fuera capaz de ignorar una petición real.

-Fueron con Mettaton.

La noticia sorprendía dado lo inusual e impredecible que les sonaba a los presentes, pero no se comparaba con la preocupación que mostraba la científica tras el mensaje que había leído una y otra vez de su celular.

El propio robot glamuroso le había avisado inmediatamente de que habían hablado con él antes de hacerlo con la humana, a lo que le habían pedido en el acto de que fuera el representante de la "voz del pueblo" para que no tuviera que hacerlo su hija acongojada con los sucesos. Éste le avisó de que había rechazado la propuesta al considerar lo mal amigo que sería de romperle las ilusiones así a su "preciado ángel" y le recomendaba hacer lo mismo. Pero Alphys sabía que su novia y ella no la tendrían tan fácil como le había pasado al robot. Ellas dos tenían un cargo muy específico que les impedía declinar una petición así.

Pese a lo mucho que quería a Frisk, sabía que lo correcto era ponerse del lado de los reyes. No por la autoridad que presentaban, sino por la salud emocional que implicaba todo. Aun con todo eso, el matrimonio real no era lo que más le preocupaba, sino la última nota que le había mandado su amigo tras toda su explicación.

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"Por cierto, tú que conoces más de humanos que yo ¿Sabes si es normal que Frisk tuviera un colapso nervioso de ponerse a golpear todo a su paso? Blooky y yo estamos preocupados por ella.

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Le había adjuntado una foto suya que, si bien posaba exageradamente para ella, no quitaba el hecho de la gravedad que mostraba la abolladura en uno de sus hombros que indicaba que se lo había provocado la misma humana. Alphys comenzaba a hacerse una idea nada alentadora de lo que pudiera haber pasado, pero necesitaba a Sans para llegar a una conclusión mucho más concreta y éste no había despertado para nada desde que se había tumbado en el suelo. Resignada con eso, le había lanzado una cobija y puesto a trabajar analizando el video de su cumpleaños junto con el mismo filtro que detectó aquella aura roja, sin embargo no había podido encontrar nada en ello por mucho que fuera minuciosa.

-Bueno… si la ceremonia se hará esta misma tarde, será mejor que regrese a mi casa a pulir mi armadura –Se estiró la anfibia para alivianar toda su tensión –También debo avisarle a toda mi gente que haga lo mismo para que se muestren presentables. Eso te incluye Papyrus.

-LO SÉ, PERO YO YA TENGO LISTA LA MIA –Comentó un tanto orgulloso sin soltar a su hermano que roncaba casi en su nuca –TODOS LOS DÍAS LA MANTENGO A LA MANO SABIENDO QUE EN CUALQUIER MOMENTO PODRÍA NECESITARSE.

La capitana le sonrió enternecida y se retiró con un simple gesto de despedida con la mano. Papyrus hizo lo mismo manteniendo un paso en marcha para llegar pronto a su casa sin cansarse, pese al peso innecesario que cargaba en su columna. Cuando el frío capsulado de Snowdin comenzó a calarle los huesos al mayor, fue cuando poco a poco abrió sus cuencas dado su cansancio aun presente.

-YA ERA HORA QUE DESPERTARAS, HUESOS FLOJOS –Le reprochó en cuanto notó que se movía levemente – ¿CÓMO PUEDES DORMIRTE EN UN MOMENTO TAN CRÍTICO COMO ÉSTE?

-Hey Paps –Dijo tras un bostezo que no reparó en ocultar –Me alegra ver que te fue bien sin mí en la noche.

-YA NO SOY UN NIÑO PEQUEÑO, HERMANO –Gruñó levemente mientras reducía su velocidad tras estar a tan sólo unos pasos de su casa –ADEMÁS, UNDYNE ME CONTÓ UNA HISTORIA EXCELENTE SOBRE UNA ESQUELETO QUE…

-Luego me contarás, Paps –Le interrumpió en cuanto entraron a su casa y se bajó de su hermano con su sueño aun presente. –Quisiera dormir un poco más antes de ir al trabajo.

-¡POR SUPUESTO QUE NO! YA DORMISTE DEMASIADO, SANS –Le reprochó deteniéndolo antes de que comenzara a subir las escaleras –Y DEBEMOS ESTAR PRESENTES EN LA CEREMONIA DE ESTA TARDE, ES MUY IMPORTANTE QUE ESTEMOS AHÍ.

-¿Qué ceremonia? –Bostezó de nuevo.

-LOS REYES HARÁN PÚBLICA SU SEPARACIÓN… AUNQUE ESO ES ALGO QUE YA SE SABÍA DE TODOS MODOS –Se encogió de hombros inocentemente –SUPONGO QUE EN LA REALEZA TODO SE TIENE QUE HACER A LO GRANDE.

-Eso es algo que quedaría muy bien a tu estilo, hermanito –Le sonrió mientras hacía un esfuerzo por no dormirse estando parado –Bueno, eso significa que no tendré que trabajar hoy. Lo que está bien, porque de igual manera no me apetecía hacerlo.

-¡AGH! ¡SÓLO ARRÉGLATE DE UNA VEZ PARA QUE PARTAMOS AL CASTILLO PRONTO! PODRÍAN NECESITAR DE MI AYUDA Y NO QUIERO HACERLOS ESPERAR POR TU CULPA.

-Ok, ok –Comenzó a subir un tanto más animado –No tardo entonces.

Lo dijo para calmar a su hermano que ya estaba poniéndose su reluciente armadura. Pero en cuanto entró a su recámara, simplemente se lanzó boca arriba a su colchón y se desconectó de todo el mundo por un rato considerable.

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Frisk estaba a unos pasos de entrar al laboratorio, y aun sabiendo el tiempo que cada vez reducía más sus posibilidades, se encontraba parada mirando fijamente el inmenso lugar. No podía olvidar las últimas palabras que le había dicho Flowey antes de que la científica se lo llevara de vuelta a su sitio. Si iba con él… ¿trataría de matarla, o aun conservaría su trato? No le tenía respuesta sobre el acuerdo al que habían llegado si la primera humana se mostraba nada cooperativa para lograrlo. Dudaba que fuera tan paciente con ella todo el tiempo.

Se agachó para tener a mayor cobertura la centella que tenía frente a ella. Sabía que nadie más podía verla y la gran ventaja que le otorgaba dejarse invadir con su luz. Nunca se había cuestionado sobre esos puntos de guardado hasta el día que había explicado parte de lo que comprendía de su poder de reinicio a ambos monstruos que estaban al tanto de ella. Aunque le siguieran pareciendo hermosos, desde que había tomado una decisión sobre tomar todo curso hacia adelante, había optado por ignorar la existencia de esas centellas para desviar todos sus pensamientos siempre sobre su poder e influencia en el tiempo.

Aunque no la hicieran reiniciar, la facilidad que le daban de retener su punto de existencia en el tiempo era tan atrayente para ella que le preocupó. Se había acostumbrado tanto a ellos, que por un tiempo había sido hasta adictivo buscar esos puntos para estar confiada en todos sus movimientos.

Alzó su mano para tocar la centella, pero se detuvo en un instante. Si guardaba ahora, tendría la seguridad de no someterse a tanto riesgo si Flowey trataba de matarla para regresar al último punto. Pero el que no tuviera el valor de hacerlo era por un pensamiento inconsciente.

"En el fondo sabes que retomar la línea original es la mejor opción. Por eso te estás deteniendo".

-No es eso –Aclaró de inmediato sin importarle estar en un lugar público. No había nadie presente y podía darse el lujo de parecer que hablaba sola –Quería ser precavida por si… algo no estuviera bien en todo esto… en tener la garantía de poder reparar todo desde cero una vez más.

"Tu estupidez alumbra tu ego".

No queriendo pensar más en ello, se levantó para dejar atrás la centelle y una vez más ignorarla. Estaba confiada en no tener que necesitarla, pero también de poder contar con ese respaldo en un caso extremista… que rogaba porque nunca tuviera que usarlo. Aún tenía fe de lograr sus nuevas metas. Aun podía reparar las cosas.

Entró al laboratorio con paso decidido en espera de encontrar a la científica real. Sin embargo, ésta ya no estaba por ninguna parte. Supuso que ya había sido avisada del evento y de que ya se había dirigido hacia el castillo, siendo ella una figura sumamente elemental partícipe de tal acontecimiento. Teniendo la confianza de poder recorrer el lugar, se dispuso a entrar al verdadero laboratorio no visible para todo público y se dirigió hacia la habitación que sabía que estaría la flor.

Flowey yacía en su contenedor tranquilamente leyendo una de las historietas de colección de la científica, pero en cuanto notó la presencia de la humana lo puso a un lado y le sonrió con un semblante burlesco.

-¿Qué tal te fue? ¿Huérfana otra vez? –Rió levemente conforme la humana se acercaba a él con un semblante serio –Supongo que tampoco tuviste suerte como te dije ¿eh?

-No, admito que ha sido complicado –Se paró estando frente a él tratando de analizar cualquier alternativa en el que la flor pudiera escapar de su prisión –Pero aún queda una última opción.

-¿A qué te refieres?

-Dentro de un par de horas, Toriel y Asgore harán pública su separación teniendo como testigos a todos los monstruos posibles –Comenzó a explicar sin más preámbulos –Se hará la firma del documento en el acto, que correspondería a Undyne, Alphys y a mí.

-¿Y la parte en la que dices que aún hay opción? –Arqueó una ceja interrogativamente –A mí me suena a que están demostrando que siguen sin poder amar nuevamente, y que buscaron la forma de deshacerte de ti en el proceso.

-¿A qué te refieres? –Aquel argumento desconcertó a la humana de lo que planteaba decirle –Ellos están llenos de amor.

-Asgore aun lo conserva como lo ha dejado en claro, pero Toriel no. Es como si hubiera olvidado la razón por la cual se había enamorado de él en un principio –Exhaló un tanto irritado por tener que explicarle todo a la humana –Son cosas que me dan igual ya. Así que llega a tu punto o lárgate. Quiero seguir leyendo.

Inhaló profundo para mantener su ímpetu frente a la planta exasperada. Estaba más que decidida en las acciones que estaría por llevar a cabo. Estaba determinada en jugar su última carta.

-Esto no lo han comentado con nadie de los invitados como modo sorpresa y por lo repentino que fue esto, pero también este evento es… la presentación oficial del heredero al trono.

Esperó cautelosa algún indicio irritable por parte de la flor, sin embargo éste la contempló indiferente pese a la gran información que le estaba dando. Frisk lo atribuyó a su incapacidad de poder sentir algo al respecto, pero aun así le fue un tanto decepcionante.

-Serás princesa entonces. Viva por ti. ¿Y esperas que te aplauda? Porque en ausencia de manos va a ser difícil.

-Yo no puedo ser la princesa de los monstruos por obvias razones. Mucho menos cuando el verdadero heredero al trono está aquí.

Flowey se quedó en su misma posición sin mover ni un pétalo, sin embargo, su expresión indiferente cambió radicalmente a una grotesca de tal grado, que Frisk no necesitó preguntarle sobre cómo se estaba tomando las cosas ahora. El indicador de irritabilidad que tenía en la base del contenedor no mostraba altos índices de cambio de conducta, pero sí comenzaba a hacer un leve ruido que tuvo a la humana con toda precaución posible. No sabía si el refuerzo de los cristales nuevos resistirían a la fuerza de la planta.

-Sé que habías dejado claro en no decirles sobre tu verdadera identidad, pero… Siento que es lo mejor para todos. –Aunque sintiera sus propios nervios ante cualquier reacción, se mantenía determinada a toda costa –Yo no quiero poder, no quiero ni debo gobernar… sólo quiero que las cosas estén bien. Se separaron ante la pérdida tuya, así que si saben que sigues vivo de algún modo, no sólo considerarían las cosas entre ellos, sino que por cualquier cosa, tú tendrías el lugar que te corresponde por derecho.

-No. –Volvió a tomar su historieta y se volteó para no tener que verla –Ahora lárgate… princesa.

-Asriel…

-¡YO YA NO SOY ESE SUJETO! –El golpe repentino que hizo hacia el cristal, así como su faceta tenebrosa que mostraba en su rostro, hicieron sobresaltar un poco a la humana a modo de alerta. Pero el cristal de su contenedor no recibió ningún rasguño pese a la fuerza latente que había ejercido junto con su grito –Asriel Dreemurr murió hace mucho tiempo. Sólo quedo yo y es lo que siempre habrá.

-Te equivocas en eso. Sigues siendo tu… aun en tu forma de flor –Volvió a acercarse al cristal con toda firmeza –Podemos ser una familia completa. Podemos…

Flowey volvió a golpear el contenedor con tal fuerza que ladeó levemente su prisión pese a no dejar marca de sus golpes. Frisk no retrocedió ante su semblante intimidante, quería demostrarle la fe que tenía en lo que creía firmemente.

-No somos hermanos, Frisk, ni mucho menos amigos. Sólo somos socios de un trato que sigo esperando a que cumplas, pero mi paciencia se desvanece conforme tus pasos son más torpes.

-Aun tengo presente nuestro trato, en verdad. Chara me ha estado hablando recientemente, pero se muestra poco colaborativa –Le reveló sin más, cosa que calmó un poco a la flor –Está al pendiente de lo que estamos hablando justo ahora, de hecho.

-Ella… ¿está bien ahí? –Aventuró Flowey desvaneciendo su expresión sombría a una más amigable –Tú… ¿Has podido verla o algo?

-Si te refieres al campo de flores, no. –Suspiró tratando de no desviarse de lo que quería. El tiempo apremiaba –Flowey, tú me prometiste que harías lo que te pidiera que fuera necesario. Esto lo es, y no sólo por nosotros, sino por todo el reino.

-En el trato no incluía que tuviera que revelar mi vieja identidad –Gruñó exasperado. –Y sólo es necesario para ti. Yo no quiero el trono ni que me reconozcan.

Frisk sabía que estaba la posibilidad de que se rehusara, pero no por ello se quiso dar por vencida mucho antes de siquiera intentarlo. Tomó el contenedor con sus dos manos y comenzó a llevarlo consigo.

-¿Pero qué…?

-Te llevaré conmigo.

-No me importa que te metas en problemas, pero no me parece que tengas que arrastrarme contigo.

-Si no tengo otra alternativa mas que seguir … al menos quiero que estés presente en eso –Abrazó de cierta forma el contenedor, cosa que extrañó a la flor su actitud con él –Seguiré sin decir nada de tu identidad si eso es lo que quieres, pero mientras yo sepa quién eres en verdad, mereces estar en todos los eventos importantes.

-¡Agh! Yo sólo quería leer sin interrupciones hoy –Gruñó mientras veía cómo salían del laboratorio para estar recorriendo con paso prisa los terrenos cálidos de Hotland.

En el resto del camino no se dirigieron la palabra el uno al otro. Frisk sabía que la flor intuía lo que tenía pensado hacer, pero por alguna razón aparente no estaba haciendo nada ya por detenerla.

Aunque hubiera dejado en claro que no quería que se revelara quién era realmente, parecía que le daba cierto interés de cómo se pudieran presentar las cosas de ahora en adelante. Estaba casi segura que se trataba de eso… porque no podía evitar que era su misma percepción de las cosas. Ambos comprendían la monotonía de las rutas efectuadas y lo intrigante que era poder encontrar algo nuevo en ellas, por muy minúsculo que fuera. Pero mientras Frisk realmente tenía un objetivo más fuerte, Flowey sólo quería ser un espectador nada más.

Lo admitía, tenía miedo de errar en decirles a todos que el príncipe estaba vivo y en esa forma. Se había prometido evitar estar en situaciones estresantes y la vida misma la había llevado inevitablemente a uno de tamaño colosal, pero era un riesgo que estaba dispuesta a tomar si estaba la posibilidad de solucionar las cosas. No perdía la esperanza y se mantenía sumamente determinada en sus pasos.

Era consciente de que Flowey no quería que se supiera su identidad porque ya no podía hacer nada más de lo que era antes. Una vida que había dejado atrás y que ya no podía retomar por su propia cuenta, y que por lo mismo, su única esperanza de que no todo se hubiera perdido en su sacrificio era nada más ni menos que su mejor amiga.

Llegando a los terrenos del castillo, Frisk tuvo que ser cautelosa en sus pasos para que los guardias no la detectaran cargando a un prisionero en cuarentena. Tenía que llegar a su cuarto mucho antes de que se efectuara todo.

-¡Hey! ¡Ahí estás!

Frisk casi suelta el contenedor del susto que le había dado aquel grito. Se giró no sin antes poner a la planta en su espalda y poder ver quién le estaba llamando. Para su sorpresa y preocupación, se trataba de Mettaton corriendo hacia ella cargando una gran bolsa de tela. Por un momento creyó que le llamaría la atención tras ver a quién llevaba en sus brazos, pero en su lugar, se le veía alivianado de por fin dar con ella.

-Te he estado buscando por todas partes. No has contestado ninguna de mis llamadas ¿Dónde has estado? –La tomó de uno de sus brazos sin importarle de que los había tenido ocupados y maniobró con una sola para llevar consigo el contenedor de cristal mientras era arrastrada por el robot con prisa –El rey Asgore me tuvo al tanto de lo que pasará en unos momentos. Apenas y pude terminarlo para que esté perfecto y tú no cooperas para nada estando desaparecida.

-¿A qué te refieres?

-A tu vestuario, Darling –Le miró como si no pudiera creer que lo hubiera preguntado –Soy tu asesor de imagen personal ¿lo olvidas? Por lo mismo no puedo permitir que te nombren princesa sin que no te veas como una. Así que andando.

Sin más, la metió en uno de los cuartos más cercanos y comenzó a sacar un vestido lila largo y bastante bonito para colgarlo en lo primero que encontró. En lo que el robot estaba acomodándolo con cuidado, Frisk tapó el contendor con una sábana que encontró y le pidió silencio a la planta que le miraba levemente irritado en cuanto le quitó toda visibilidad. Notando que le haría caso, la humana se relajó y vio con más detenimiento la prenda que tendría que ponerse para complacer a su amigo que se autonombró su cargo inexistente. Tenía detalles emplumados en los hombros y bordados dorados sencillos pero elegantes.

-Hermoso, lo sé –Comentó tras notar el asombro de la humana –Lo había estado haciendo hace tiempo, pero tuve que acelerar el proceso para tenerlo listo en una hora. Lo hice justo así para que te vieras como el hermoso ángel que eres para todos nosotros.

-Mettaton, yo… Muchas gracias –Comentó algo cohibida de que la siguiera percibiendo así, aun con lo que había pasado el día anterior –Pero no hacía falta.

-Por supuesto que hacía falta ¡La presentación es importante!

-Pero no importa cómo me vista. Yo no soy una princesa.

-Consideré esos protocolos, es por eso que traje guantes largos en conjunto –Comentó ignorando un poco las palabras de la embajadora mientras ponía a lado los guantes lilas –Ya sé que cuando no se es de la realeza por nacimiento, se tienen que portar estas prendas. Así que me apuré a hacerlas con ayuda de Blooky, que por cierto ya está esperando en la sala principal.

No le quiso insistir más y dejó que el robot comenzara a arreglarla sin preocuparle cómo le quitaba las prendas con prisa para ponerle el vestido con cuidado. Parecía algo ostentoso para poner, por lo que agradeció que le ayudara con eso. Era la primera vez en su vida que se ponía un vestido así, y no estaba muy segura si le agradaba o no usar uno.

La sentó para peinarla mientras canturreaba una de sus canciones animadamente. Frisk se contemplaba en el espejeo de enfrente perpleja de verse de esa forma tan elegante. Admitía que le gustaba como se veía, pero era extremadamente incómodo no poder moverse con libertad con tan ostentoso atuendo. Incluso el peinado que estaba tratando de hacerle le era innecesario, sentía un ligero dolor de cabeza al tenerlo tan agarrado.

-Tu cabello sí que es imposible –Tras cepillarla con mucha insistencia, terminó por hacerle mejor un peinado sencillo ante el poco tiempo que tenían –Espero que éste si te dure.

Frisk simplemente se rió con eso, también dudaba que el peinado permaneciera por mucho tiempo en ese estado tan impecable. El robot comenzó a pasarle una brocha en sus mejillas que le hacían levemente cosquillas.

-Podría ponerte mucho más maquillaje, pero me temo que ya no hay tiempo. Tendrás que conformarte con rubor –Le dijo como si realmente le fuera importante ese detalle a la humana. Tomó su brazo cuidadosamente –Ahora a ponerte los guantes. Tendrás que quitarte…

-No, así está bien –Frisk puso su mano sobre sus pulseras tejidas que tenía consigo –Ustedes me las hicieron, quiero llevarlas conmigo a todo lugar.

-Puede verse raro dentro el guante, cariño.

-No importa –Le sonrió levemente –Me gustan mucho.

Mettaton le sonrió complacido y la contempló por un breve rato analizando su obra de arte en ella. Sin más, se sentó a lado de ella teniendo cuidado de no sentarse en el borde del vestido y maltratarlo por accidente.

-Lamento que el plan no diera buenos resultados, pero quiero que sepas lo mucho que te admiro por haberlo intentado –Las palabras del robot sorprendieron a la embajadora en gran medida. No se esperaba algo así –Había sido una buena idea.

-Lo siento por lo que provocaron en tu restaurante –Se disculpó apenada tras recordarlo –Prometo pagar por todo eso.

-No te preocupes por eso. Tengo los recursos para arreglarlo –Apoyó sus brazos en su piernas para contemplar mejor a la chica que había vestido –Pero si quieres pagarme… puedes hacerlo con algo mucho mejor que el dinero.

-¿Con qué?

-Una exclusiva para mi programa –Exclamó eufórico con su idea – ¡Será la entrevista del siglo!

Antes de que pudiera protestar, tocaron a la puerta y el robot atendió de inmediato el llamado. En cuanto abrió, dos guardias con sus armaduras pasaron con algo de prisa. Frisk los reconoció por las orejas de conejo y las escamas que sobresalían de sus atuendos.

-Lady Frisk, la hemos estado buscando. La ceremonia está cerca de dar inicio –Comentó uno de ellos acercándose –La escoltaremos a su sitio. Venga con nosotros.

-Pero… Yo…

La humana no pudo decir más tras tener a cada lado a los guardias con algo de prisa notoria. Aún tenía a Flowey tapado con la sábana y no podía dejarlo ahí, pero ahora se le complicaba más si ahora tenía una escolta pendiente de cuidar sus pasos para cuidarla. Al sentir que casi pensaban tomarla de las manos para dirigirla hacia su destino, optó por seguirles para evitar levantar cualquier sospecha. En lo que salía de la habitación, rogaba por poder escabullirse a la primera y regresar por él a tiempo.

-Espera… ¡No me dejes aquí!

Mettaton escuchó algo en el tumulto de sábanas y las levantó con total curiosidad. Una planta con claros indicios de molestia le devolvió la mirada tras la urna de cristal en la que estaba.

-Oh, creo que tu cara me es conocida –Comentó el robot mientras quitaba por completo la sábana –No recuerdo muy bien de donde, pero estoy seguro de que trataste de colarte al evento ¿cierto? Mal, mal.

-No me interesan esas estupideces –Gruñó Flowey retorciéndose por la mala suerte que estaba teniendo.

-Bueno, el gran evento está por iniciar, así que hay que apurarnos si queremos estar en primera fila –Tomó el contenedor ignorando los gestos de la planta –Como estoy de magnífico humor, tendrás el honor de que te lleve al lugar. Serás la envidia de todos al estar con la mayor estrella que haya visto el mundo y en el mejor lugar posible.

-Este día no puede empeorar más… -Dijo Flowey por lo bajo en lo que era llevado.

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Cuenta regresiva para el final de temporada: 3

(Es un conteo de cuántos capítulos faltan para el final de la temporada dos, aclaro por la confusión que se dio, jeje).

Me muero de sueño, pero no podía dejar esto para más tiempo. El siguiente capítulo es algo que me emociona por fin haber llegado a eso, así que en verdad espero que les guste y que tengan palomitas también consigo. Que serán extremadamente largos pero con muchas cosas importantes. Les daré Michigalletas a quienes descubran esos puntos.

La buena noticia es que acabo de terminar el diplomado, así que tengo un poco más de tiempo libre para no atrasarme tanto con las actualizaciones (¡Yay!). Y entré a clases de japonés ahora, pero al ser un día a la semana no me absorberá tanto de tiempo como las otras veces. Me gusta aprender muchas cosas nuevas e implementar mis aptitudes para la vida, así que es muy normal que esté estudiando algo todo el tiempo, jajaja.

Muchas gracias por su paciencia, comprensión y apoyo. Sus reviews me mantienen determinada en seguir con mis fanfics. Los amoooooooooooooooo

Michi fuera!

:D