Apenas en cuanto sintió los fríos huesos sobre su cuello, Frisk había reaccionado con tiempo para evitar que le aprisionara hasta sofocarla, entrando en un forcejeo de lo más aterrador teniendo como única visión la sonrisa malévola del esqueleto y sus cuencas completamente vacías sobre ella. Presa del pánico, se percató tarde de que el dolor de cabeza había desaparecido, dejándole consigo un extraño vacío del que no estaba segura de si podía agradecerlo.

-Bienvenido a mi infierno especial –La voz de Sans se escuchaba, por muy raro que sonase la idea, un tanto distorsionada. Pero la risa cantarina que había soltado al final le fue completamente reconocible al grado de asustarle la idea.

-Cha…

En un movimiento muy brusco, el esqueleto le había jaloneado de la parte del escote de su vestido para ponerla a tal altura, y acto seguido le dio un puñetazo en la cara lanzándola hacia uno de los pilares. Había pasado todo tan rápido que la humana no había reaccionado con el suficiente tiempo para no golpearse la cabeza con el pilar en el que la había lanzado mientras su oponente se reía.

Sosteniéndose como podía ante el aturdimiento, Frisk contempló que estaba sangrando de la nariz gracias a lo empapado que había quedado su guante en cuanto se había tocado. No queriendo darle importancia a ese detalle, se limpió la sangre que pudo con la misma prenda y lo arrojó hacia un lado. Frente a ella había algo más importante en qué pensar que una simple herida.

-Cha… Chara… ¿Cómo…? –Entre el aturdimiento y la confusión total de cómo se estaban presentado las cosas, la tenían en un estado atónito. – ¿Cómo es que…?

-Culpa de este comediante, obviamente –Rio nuevamente el esqueleto con voz distorsionada mientras se señalaba a sí mismo –Al menos tú si te diste cuenta de inmediato. Muy bien, Frisky. Pero que no pusiera nada de resistencia… eso lo hizo aburrido. Al menos Asriel y tú no me permitieron muchas cosas.

-¡No le hagas nada, Chara! No lo vayas a lastimar. –Se alarmó ante el cinismo que mostraba.

-¿Mmh? ¿Más de lo que se lastima a sí mismo sintiéndose patético? –Su expresión parecía que trataba de razonar algo que obviamente estaba fingiendo –No hace falta, ya lo has lastimado tú lo suficiente como para que yo haga algo más. Este esqueleto y sus recuerdos son la prueba irrefutable de lo que yo te vengo diciendo desde hace tiempo.

Comenzó a caminar tranquilamente hacia ella teniendo las cuencas vacías y sin vida. Frisk se apartó lentamente del pilar en el que se encontraba y retrocedió con el mismo paso en reversa hasta tropezarse por el largo de su vestido cayéndose de sentón. En ese momento maldijo internamente a la prenda estorbosa en lo que volvía a levantarse con algo de dificultad.

-¿Sabes cuántos recuerdos tiene este comediante sobre la muerte de su hermano en tus manos? –Comentó casualmente mientras caminaba hacia ella con confianza – ¡Todos! Cada una de las muertes las tiene memorizadas ¿No es algo impresionante? Ni tú las tienes tan contadas, y eso que fueron ejecutadas por ti.

Frisk se quedó estática en su sitio mirando cómo se acercaba lentamente el esqueleto que ahora venía siendo una marioneta. No quería escucharla, sabía que Chara sólo trataba de provocarla una vez más, pero aun así le dolía el hecho de saber eso. Conociendo lo peligroso que podrían tornarse las cosas ahora que no tenía la oportunidad de retenerla en su propia mente, se encontró a si misma explorando todas las posibilidades en las que pudiera ella detenerlo todo antes de que empeorara, pero tras unos segundos se percató de las pocas opciones nada favorables que tenía a la mano.

No podía tratar de lastimarlo sabiendo lo débil que era el cuerpo de Sans, detalle con el que seguramente Chara contaba. Tampoco podía pedir ayuda tras el caso de que ella misma estaba huyendo de todos como para tratar de involucrar a alguien más en problemas que sólo le pertenecían. El uso del RESET vino a su mente como única solución viable, más se reusó a si misma siquiera invocarlo. No le daría el triunfo ni satisfacción a Chara.

Pero entonces ¿Qué opción le quedaba?

-Oh, conozco muy bien esa mirada. Crees poder enfrentarme y ganar ésta –Se detuvo a tan sólo unos centímetros de separación –Bueno, estoy en clara desventaja, por lo que pelear no está dentro de mis posibilidades, por ahora.

-¿Qué es lo que pretendes, entonces?

-Golpearte es algo que había querido hacerte desde hace tiempo, pero a decir verdad, sólo estoy improvisando ahora. No tenía intenciones de quedar atrapada en el cuerpo más patético del reino –Comentó como si ello le causara algo de gracia, pero su expresión se sentía vacía y sin vida –Y claramente él tampoco, por eso la importancia de conjurar con las palabras correctas. Esas letras de por si son complicadas de entender como para permitirse fallos como ese dejándolo a la improvisación.

"¿Tú… entiendes…?"

-Para mí mala suerte, si –Contestó a esa pregunta como si estuviera hablando para sí misma, extrañando un poco a Frisk a la primera.

Aprovechando la confusión de la humana de frente, la pateó con la suficiente fuerza que le permitía el cuerpo del esqueleto y la tumbó nuevamente. Puso un pie en su estómago para no permitirle levantarse de nuevo en lo que la observaba como si fuera de lo más normal causarle ese dolor.

"No le hagas daño. No…".

-Vamos, no es como si fuera la primera vez que la contemplas de esta forma. Después de todo ya la has matado varias veces –Le recordó tras escucharlo nuevamente –Una más no causaría una diferencia para ti.

Tras ello puso más peso en su pisada para causarle más daño, cosa que de inmediato se vieron los resultados ante la expresión de la embajadora. Trataba de quitarle su pie sobre su vientre, pero su esfuerzo era en vano tras no contar con la suficiente fuerza ni postura adecuada para lograrlo.

"¡Detente!".

-Tu voz siempre me ha parecido molesta, y ésta no es la excepción –Se golpeó en el cráneo como si quisiera sacudir su mente, mientras mantenía la sonrisa vacía en su expresión. Frisk la observaba con atención pese al dolor. –En lugar de ser una conciencia aburrida, mejor quédate callado.

El que Chara se estuviera comunicando abiertamente, era la clara referencia de que Sans estaba al tanto de todo lo que estaba ocurriendo. Cosa que animó un poco a Frisk tras sentir que no todo estaba perdido en cuanto él siguiera estable dentro de lo que cabía las posibilidades.

Con algo de valor, Frisk aguantó el dolor que le estaba ejerciendo en su pisada e hizo a un lado la pierna para girar y apartarse lo más posible. El que se estuviera conteniendo de hacer algo ante el miedo que le generaba lastimarlo, le estaba provocando más problemas de los que en cualquier momento no podría contar. Sabía que tenía que pensar en algo antes de que se agravara la situación, pero ya no iba a permitir que le siguiera lastimando a causa de su propio miedo.

Tenía otras formas de defenderse después de todo.

-Chara, a ninguna de las dos le conviene pelear. –Nuevamente se puso de pie manteniéndose firme y determinada ante su amenaza –Así que solucionemos esto de forma diplomática.

-Owww, Frisky, ese truco tuyo no funciona conmigo –Puso sus manos en sus caderas en una postura un tanto arrogante, viéndose de lo más extraño aquella pose en el esqueleto –No soy sentimental como los seres de este lugar, y tampoco soy débil como Azzy. Yo soy lo que se podría denominar como… astuta.

Tomándola por sorpresa, contempló fugazmente cómo su alma se daba a notar en el lugar tornándose azul antes de ser lanzada al techo con fuerza para dejarla caer con la misma fuerza hacia el suelo. El cuerpo le dolió inmensamente ante aquellos movimientos, pero no tuvo tiempo de reparar en ello tras los huesos que habían surgido cerca de ella y se retiró por mero reflejo. Notando que sus jugadas habían terminado, se puso de pie un tanto horrorizada.

Instintivamente revisó sus estadísticas para ver el estado en el que había terminado. Apenas y le había bajado un punto de HP, pero el dolor que le había provocado se sentía como si le hubiera bajado al menos la mitad de su barra de vida.

-Descifrar la magia del esqueleto es más complicado de lo que creí, es muy diferente a la de un monstruo jefe. Muy… intangible. Pero a fin de cuentas logré averiguar cómo emplear ambos trucos básicos de su especie. –Canturreó con su típica risa mientras bajaba la mano derecha con la que había ejecutado sus movimientos –Aunque este esqueleto sea física y moralmente débil, la parte cognitiva de su mente está siendo un reto interesante. Dame unos minutos y averiguaré cómo usar el resto de su magia.

El que le dijera eso no era nada agradable para ella. Si no pensaba pronto en la forma de detenerla, ella le mataría para obligarla a reiniciar por mero instinto de su propia determinación. Como si se tratase de un balde de agua fría sobre ella, entendió que era eso a lo que Chara se refería con "improvisar".

Frisk no se lo pensó dos veces, ya no pensaría más en sus miedos del pasado. Levantó lo que pudo de la falda de su vestido y echó carrera hacia donde sabía que estaría su salvación del momento. El punto de guardado seguía brillando al fondo del pasillo, como si su luz le llamara con suma urgencia por lo que estaba surgiendo.

Tras un recorrido considerable, varios huesos comenzaron a surgir en el camino, pero Frisk mantenía sus sentidos en total alerta y los esquivó con toda destreza pese a la prenda estorbosa. Alzó una mano antes de llegar al lugar para sentir de inmediato el tenue calor que emitía la centella. Había tomado una decisión ya. De hecho… la había tomado desde aquella vez que había cambiado el rumbo de la línea temporal. El momento en el que se dio la oportunidad de crecer en verdad. De vivir en verdad.

La incertidumbre de lo que deparaba el futuro incierto le causaba varios temores… ¿pero acaso no era eso lo maravilloso de la vida?

Ahora lo entendía. Ahora comprendía lo que realmente tenía que hacer.

Seguir adelante… la llenaba de determinación.

Sintiendo el calor de la centella sobre todo su cuerpo le hizo esbozar una tenue sonrisa. Fuera lo que fuera a pasarle, iba a enfrentarlo con lo que mejor sabía hacer. Mantenerse determinada en cualquier circunstancia.

Se giró para ver a su oponente y plantarle en cara que ella jamás se rendía, pero en lo que le pareció tan sólo un segundo, una gran cantidad de huesos se impactaron hacia ella haciéndole sentir que perforaban su estómago cada pieza en turnos sincronizados. No pudo ni ver la expresión de su oponente tras tal ataque atroz. No pudo hacer algo para impedirlo.

No pudo ver nada más tras esos segundos de tortura.

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GAME OVER

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Frisk abrió los ojos a ritmo en el que soltaba un suspiro con tal de relajarse. Instintivamente tocó su estómago para verificar su estado, pero ahora se encontraba tal y como si no hubiera pasado ningún ataque sobre ella. Tratando de mantenerse cuerda, quiso comprender cómo era que había logrado matarla con el poco daño que provocaba los ataques del centinela, pero tras recordar dolorosamente que habían sido bastantes ataques en un mismo punto de modo sincronizado y sin fin, concluyó con horror que habría tenido que invocar al menos centenares de huesos repetitivos para provocarle tal daño en cuestión de esos segundos. Saber que la primera humana había solucionado aquel inconveniente del esqueleto no le daba ningún consuelo.

Enfocándose en su entorno, se topó con aquella negrura que en definitiva no había extrañado tras varios meses de no haber vuelto a tal situación. Pero a comparación de las otras veces en las que siempre había un elemento que la alentaba a continuar, a seguir adelante con su travesía, ahora se topaba con una sofocante soledad.

No había palabras motivadoras, no estaba ninguna compañía que le empujaba a seguir adelante. Tan solo estaba ella y aquel mensaje de que había "perdido".

Chara ya no estaba en su mente, era lógica la razón por la cual no escuchaba una vez más las palabras del rey de los monstruos, alentándola a mantenerse determinada. Extrañar ese recuerdo no perteneciente suyo le causó una nostalgia que no le ayudaba para nada en la situación que se encontraba.

Les había dicho que no era una verdadera Dreemurr. Les había dicho que no era hija suya… Los extrañaba, los necesitaba. Pero no podía llamarlos, no podía pedirles ayuda. Ella había rechazado todo vínculo con ellos con tal de dejarlos en paz. Dejarlos seguir con sus vidas sin la complicación que generaba ella estando con ellos de modo egoísta.

Estaba sola una vez más.

Pero… eso era algo que ya sabía manejar a cabo.

La soledad dolía, pero era lo que la había fortalecido.

Esa fuerza la había encaminado a desear una mejor vida. La había llevado a luchar. Era la razón por la cual ansiaba una familia, amigos… tener seres a los cuales querer. La razón por la cual había terminado en el agujero donde finalmente encontraría lo que deseaba. La razón por la cual ansiaba que tuvieran la felicidad que merecían.

Por la soledad… había conocido su determinación.

Llenándose de una energía indescriptible, alzó su brazo para una vez más invocar el poder que, pese a los conflictos que le habían estado generando en su presente, estaba más que dispuesta a afrontarlos y utilizarlos de la mejor forma posible dada su circunstancia. Ahora comprendía que aquel poder no tenía que verlos como bendición ni maldición en cuanto los usara asertivamente. Ya no podía cuestionarse moralmente en cómo emplearlos cuando más de una vida estaba en juego ahora. Los códigos RESET y CONTINUE hicieron acto de presencia ante su llamado, resaltando en toda la negrura que invadía su entorno sin fin.

Sin más, oprimió con gran decisión el botón para continuar y se preparó para hacer acto de presencia en el momento en el que había guardado. En tan sólo un pestañeo había aparecido en el pasillo majestuoso dorado del castillo. No había ni podido dar un paso al frente tras un pilar de huesos surgiendo en su posición, haciéndola retroceder en el acto y moverse con destreza ante el resto que surgían conforme daba pasos agilizados.

No le cabía duda de que Chara no le daría ninguna clase de ventaja.

-Fue muy grosero de tu parte irte cuando te estaba hablando –Sonrió la marioneta en cuanto acabó su turno de ataque –Espero que te hayas dado cuenta de que acabas de marcar tu sentencia infinita con eso… a menos que hagas lo correcto.

-Puedes tratar de matarme todas las veces y de diferentes formas retorcidas que se te ocurran, pero no lograrás que reinicie. Esta batalla ya la tienes perdida –Rugió con coraje.

-Terca como siempre –Suspiró con algo de gracia.

Frisk se lamentó de no tener su celular consigo tras haberlo dejado junto con sus prendas. Más que nunca necesitaba las herramientas que tenía guardadas ahí. En su lugar, tan solo tenía la prenda más estorbosa que había portado jamás y que ni merecía tener, por lo que tomó uno de los huesos que tenía a la mano y sin más, perforó la tela para rasgarla y cortarla irregularmente para mayor comodidad. Sabía que Mettaton estaría gritando si la viera haciendo eso, pero su sobrevivencia dependía de tener menos cosas estorbosas.

Justo a tiempo, comenzó a moverse tras los ataques surgidos en el suelo, haciéndole entrar en una extraña danza donde resaltaba su destreza y agilidad en esquive. Los ataques eran cada vez más rudos y letales, pero Frisk notaba con suerte que utilizaba el mismo elemento de hacer surgir los huesos desde cualquier superficie, cosa que le indicaba que aún no lograba descifrar cómo usar el resto de habilidades de Sans.

Pero en cuanto volvió su alma azul para estamparla contra un pilar de huesos puntiagudos que le esperaban, consideró que había sido muy pronto el que le llamara "suerte" a eso.

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GAME OVER

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Aspiró fuertemente antes de abrir los ojos como si de una fea pesadilla se tratase. El dolor que le había provocado eso era distinto a lo que había sentido en otras batallas que había enfrentado en todos sus trayectos repetitivos ¿Qué era diferente ahora?

Chara era inteligente, calculaba las cosas fríamente y analizaba todo su entorno sin que se percatara su adversario en el momento. Sus planificaciones consistían en descartar toda emoción consigo, lo que le daba la total libertad de hacer las cosas sin remordimiento alguno. Estaba más que segura de que en su tiempo juntas, la había analizado en reacciones, pensamientos y aptitudes como para descifrar por su cuenta cómo torturarla sin darle oportunidad de defenderse. La astucia que portaba era aterradora hasta cierto punto.

Si… realmente la tenía complicada. Por mucho que fuera una de sus aptitudes, la batalla que enfrentaba no sería por resistencia. Si quería ganar, tendría que ver las cosas en otro ángulo.

En cuanto apareció en el pasillo principal, fue jaloneada en contra de su voluntad hacia las paredes repetitivamente sin que pudiera hacer algo para evitarlo. El movimiento constante fue detenido estando ella en el techo, pero fue hasta que varios huesos lanzados desde el suelo que se impactaron hacia ella.

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GAME OVER

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Aprovechando el silencio que reinaba en el lugar, se apuntó mentalmente en al menos moverse en cuanto apareciera y no esperar a que Chara hiciera algo. Cosa que hizo tras haber oprimido el botón de continuar y que le salvó de unos huesos suspendidos en su cercanía.

-Siempre me pregunté cómo era su nivel de magia para poder efectuar tantos movimientos sin ser su turno y esquivar todo ataque durante la batalla –El esqueleto seguía moviéndose naturalmente mientras atacaba la humana con lo habitual –Pero ahora me doy cuenta de que es todo un tramposo solamente.

Frisk ni siquiera estaba escuchándola del todo en lo que seguía esquivando todos los huesos que parecían no tener fin.

-Esto es… interesante en más de un sentido. Para ser alguien que no tiene ojos, el esqueleto puede verlo todo. Los humanos no pueden ver las cosas así ante su incapacidad de comprensión de la magia, ni siquiera puede hacerlo cualquier monstruo –Parecía que Chara en verdad estaba disfrutando navegar en la mente del esqueleto ante tanta información que estaba obteniendo de un solo golpe –La manipulación del espacio está en un conjunto de datos formados en un plano paralelo al que puede accederse conociendo los códigos correctos por medio de un lenguaje solamente pronunciable por su especie…algo algorítmico diría… Y el muy tonto no ha sabido aprovechar todo este potencial.

El cuerpo dominado seguía andando tranquilamente mientras desataba una lluvia de huesos hacia la humana, la cual esquivaba como podía. Justo cuando se estaba acercando a ellos, en cuestión de un pestañeo simplemente ya no estaban en su vista. Frisk se detuvo con temor al saber qué podría venir a continuación.

-La teletransportación también resulta ser interesante –Frisk se giró horrorizada al notar que estaba a lado suyo empleando una sonrisa tan siniestra que la paralizó en un muy mal momento –El estado cuántico de la materia de un individuo puede trasladarse a otro punto destruyendo por un instante su composición mágica por medio de la extensión emocional de su ser… Este esqueleto logró tener acceso a ese poder al aceptarse como la basura que es. Muy deprimente ¿no?

-Déjalo en paz, Chara –Dijo en el acto tras disgustarle que estuviera rondando por la mente de su amigo –No tienes derecho de estar hurgando en su mente.

-No es como si se pudiera hacer algo para evitarlo –Se burló ensanchando la sonrisa.

De forma brusca la jaló de lo que quedaba de su peinado ya desastroso y la llevó consigo teletransportándola suspendida en el aire para patearla fuertemente mientras caían. El dolor de sentir cómo aterrizaba el cuerpo del esqueleto sobre ella fue más de lo que pudo soportar.

En cuanto se apartó el cuerpo de ella, Frisk hizo el ademán de levantarse tratando de ignorar el dolor, pero a duras penas había logrado ponerse cuclillas y se mareó en el acto. Había puesto sus manos con tiempo para no volver a caer en el suelo y toser la sangre que amenazaba con ahogarla en cuanto no hiciera algo para evitarlo.

-Te vez terrible, Frisky –Canturreó poniéndose al frente de ella, observándola batallar en el suelo con tal de levantarse –Deberías de acabar con esto de una buena vez. Darte un merecido descanso.

-No… reiniciaré. –Le costaba trabajo hablar tras sentir que le faltaba aire. –Ya te lo dije…

–Aunque me entretenga causándote dolor, sé que esto no te doblegará, soy quien mejor te conoce después de todo. –Volvió a poner sus manos en las caderas. Frisk supuso que aquel gesto de superioridad era parte de la postura de Chara –Yo sólo estaba siendo piadosa contigo dándote esa opción más… favorable para ti.

Sin poder levantarse aún, vio con algo de esfuerzo el cómo su oponente invocó un hueso afilado al alcance de su propia mano, pero en vez de lanzarlo directamente hacia ella como habitualmente lo estaba haciendo, ahora se apuntaba a sí misma.

-Por si aún no te quedaba claro, tengo secuestrado al comediante. Tú podrás soportar todos mis ataques, pero éste miserable cuerpo no la libraría ni por un rasguño.

-También… morirías tú si haces eso –Le recordó Frisk tratando de mantenerse inexpresiva, pero internamente estaba aterrada –Acabarías contigo de esa forma.

-No sería la primera vez, puedo considerarme una experta en suicidios –Rió ante su propio humor retorcido.

-Chara…

-Así que esta es la situación –Le interrumpió impacientemente acercando más el hueso afilado al cráneo –A menos que quieras seguir con tu vida lamentándote por la muerte de tu amigo, te recomiendo reiniciar para que todos sigamos viviendo… dependiendo de la línea temporal, claro. Éste esqueleto es tan depresivo que le haría un favor acabando su vida de esta forma. Tantas cosas que se ha callado, tanto rencor, tantas frustraciones… cosas que hacen que definitivamente no lo conozcas. Y eso que tan sólo he navegado en una mínima parte de su mente.

Sintiéndose impotente, la embajadora apretó sus puños tratando de pensar en alguna solución viable, pero por más que analizaba su entorno no le quedaba nada. Chara estaba más platicadora que de costumbre, mostrando que realmente le estaba gustando explorar la mente del esqueleto, cosa que le preocupó en gran medida. Sabía de antemano lo incómodo que era que alguien externo escarbara entre todos los pensamientos y recuerdos sin concientización alguna.

Era cierto, la primera humana sabía perfectamente su forma de pensar, su pasado. Y estando ahora en la mente de su amigo podría ser la misma situación, pero había cosas que en definitiva jamás comprendería ella.

-No… eres tú quien no lo conoce.

Con la fuerza que le quedaba, se levantó con cuidado sosteniéndose los costados con un brazo y con el otro buscando el equilibrio perfecto para mantenerse de pie. Aunque estuviera angustiada por todo, el coraje que le estaba generando era mayor a todo el dolor que le había provocado.

-Sé que no soy alguien fácil de confiar para él, nunca ha tenido porqué decírmelo. Por promesa o no, él ha estado ahí para apoyarme –Su coraje fue incrementándose en cada paso lento pero firme que daba. No le importaba que Chara amenazara con acercar el filo hacia su cráneo, ella siguió hacia adelante, retándola de algún modo. –Fue a mi auxilio cuando Flowey me secuestró. Curó mis heridas cuando me encontraba en mal estado en la nieve. Sin importar las veces que he reiniciado, él siempre ha estado ahí, confiando en mí o no… Estando ahí hasta el final… Incluso ahora lo hizo, buscándome en cuanto me fui del salón... Podrás decirme lo que quieras sobre lo que él piensa de mí, no es necesario porque son sus acciones las que han hablado por él.

Ralentizó sus pasos en cuanto estuvo más cerca, mas no detuvo su caminar pese a que su coraje la incitaba a echarse a correr para estamparse y brindarle un buen golpe. Se estaba conteniendo sabiendo lo perjudicial y tonto que sería de su parte.

-Sans siempre estuvo ahí en cualquier final, fuera bueno o malo, aun sabiendo que la batalla la tenía perdida por su parte. Él… él nunca retrocedió y sé que tampoco lo haría en este caso. –Se detuvo a tan sólo unos pasos estando cerca –Él haría lo que fuera con tal de que el tiempo siguiera su curso… con tal de detenerte…

-¿Estás diciendo que piensas sacrificarlo? Sí que eres una terrible amiga –Emitió su típica sonrisa cantarina sin inmutarse. – ¿Y cómo piensas explicarle al resto sobre la muerte del comediante? ¿En verdad habría alguien que te crea?

-Eso sería asunto mío –Atajó de inmediato –Si Sans ha mantenido su promesa todo este tiempo de protegerme, yo seguiré cumpliendo la mía de no reiniciar. Yo no retrocedo y él tampoco lo haría. Él no es un cobarde como tú.

-¿Disculpa? –Aunque siguiera sonriendo, Frisk pudo notar que ésta había disminuido un poco.

-Él, con todos sus malestares, por mucho que la pasara mal… Siguió de pie por su hermano. Siguió sonriendo. En cuanto a ti… te fue muy fácil dejar a Asriel.

Sabía que había tocado terreno peligroso, y no por la expresión sombría que se asomaba en el cráneo, sino por el hecho de que por primera vez en la pelea la había callado. Aunque no fuera su forma de ser personal, había entendido que para tener una ventaja contra ella tendría que cometer riesgos por mucho que no quisiera.

El hueso que había estado flotando apuntando su cráneo, había cambiado de puntería para proyectarse directo a su cara. No tuvo ni tiempo de reaccionar.

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GAME OVER

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Estando nuevamente en la negrura y adolorida pese a que no debería de estarlo ya, Frisk no pudo evitar esbozar una leve sonrisa victoriosa de haber conseguido lo que buscaba: una debilidad que le diera una ventaja, por muy minúscula que fuera.

Sin embargo, no pasaba por alto que sus ataques cada vez más le provocaban un profundo dolor que se mantenía incluso en su retorno a la batalla. ¿Qué estaba haciendo Chara para lograr eso? La magia de Sans lastimaba en una proporción mínima que sólo le daba ventaja la retribución kármica de sus pecados, pero al ser el caso de que había continuado con una ruta pacifista no debería de ser un inconveniente para ella. A menos que…

Alarmada, revisó de inmediato su nivel acordándose de las amalgamas, pero con alivio contempló que aún permanecía en el nivel uno. Si había acabado con sus vidas, ¿cómo era que no había subido de nivel con eso? Aunque agradecía que no fuera así, por primera vez se preguntó por eso dado que había querido evitar el tema a toda costa desde aquel día.

¿Entonces cómo era que Chara la lastimaba tanto? ¿Por qué el dolor permanecía cada vez más fuerte en cada regreso? Le comenzaba a frustrar que la primera humana estuviera un paso delante de ella cuando por fin sentía que había encontrado algo.

Sacudió su cabeza para despejar todo pensamiento y volvió una vez más a oprimir el botón de continuar. Casi se cae hacia atrás ante la cercanía del rostro del esqueleto en cuanto apareció en el pasillo una vez más.

-¿Sabes? Es patético que tú me hables de valentía, cuando tú eres la cobarde más grande que he conocido.

Frisk esquivó con tiempo un puñetazo y patada, pero Chara le había hecho volver a su posición para golpearla realmente sin que pudiera moverse nuevamente con la magia azul. Aunque los golpes no fueran letales, el dolor que ya sentía la humana desde antes fue incrementándose ante el maltrato.

-Era obvio que en cualquier momento cometerías errores, pero no creí que los acumularías tanto y en tan poco tiempo.

Constantemente la arrojaba al techo y piso con toda intención de romperle algo.

-De hecho, desde que terminaste en este lugar ya los venías acumulando ¿En verdad creíste que podrías salvar todo un reino, cuando ni pudiste con un grupo de niños enjaulados?

Con un ademán de su mano, la dirigió con fuerza hacia el otro extremo del pasillo. Frisk apenas y pudo poner las manos para no darse de lleno la cara contra la pared, pero ante el agotamiento no le quedaban energías ni para levantarse, cosa que le hizo simplemente dejarse caer en cuanto dejó de tener en ella la magia azul sobre su alma.

-Buuuu, la pobre Frisky tuvo una mala vida. –Canturreó con una voz semiaguda, con toda intención de burlarse mientras caminaba hacia ella. –Buuuu, la maltrataban viejas religiosas. Buuuu, no tenía amigos. ¡Todos apiadémonos de la pobre y desalmada Frisk!

Se apareció a lado de ella para jalarla del cabello obligándola a verlo desde el suelo.

-Siempre queriéndote ver como la buena y queriéndome ver a mi como tu opuesto. Cuando realmente somos más parecidas de lo que crees. Tú también estás molesta, tú también detestas a la humanidad. Me das asco por no querer admitirlo.

-Por supuesto que estoy molesta, Chara, yo lo único que quería de la superficie era tener un hogar… que me amaran –Habló con algo de trabajo tras el dolor presente –Pero no porque unos cuantos me hayan lastimado significa que todo el mundo tenga que pagar por eso.

-Así que prefieres descargarte con estos seres en vez de con los humanos.

-No me compares contigo. Tú eres la que vive en frustración eternamente… la que en verdad no puede seguir adelante porque no puede admitir que te aterra hacerlo.

Decir eso le había costado otro terrible golpe directo a su cara, pero había dado con un segundo punto que tras analizarlo en cada golpe y palabra de ella, había dado con la raíz de todo el problema.

-Tú todo este tiempo me habías querido hacer tu igual, forjarme a tu semejanza… Pero yo arruiné tus planes sin saberlo. Yo tomé la opción de redimirme… y eso es algo que tú no pudiste soportar ¿cierto? –Decirle con crudeza tales palabras, le fueron el suficiente sedante para ignorar todas sus heridas –Yo puedo tomar mis elecciones con total libertad, sean buenas o malas. Mientras que tú, estás atada a tu propio odio.

El esqueleto había lanzado otro puño, pero Frisk lo detuvo sujetándolo en el acto. El coraje había vuelto a ella al percatarse de que había dado por fin en el blanco. El silencio de Chara era más que una respuesta ahora…

Era su sentencia.

-Una ruta en donde no se necesite más de un genocidio te aterra. El sentido de tu existencia se perdería al no poder obtener nada más de mí –Apoyándose en el puño que sujetaba, poco a poco se levantó pese a que aún no la soltaba del cabello. –En todo este tiempo, haz necesitado de mí para volver a experimentar de nuevo la determinación. Podrás decir lo que quieras, pero tú dependes de mí para lo que sea ahora… por eso haz hecho todo esto.

Con el alma azul de nuevo, la empujó hacia otra pared sin haberla soltado del todo de su cabello, cosa que hizo que le arrancara varios ante el tirón. Sin energía suficiente para levantarse de nuevo, se dejó a si misma recargada en la pared haciendo un leve esfuerzo de levantar la cara para ver una vez más a su contrincante.

Nunca le había gustado ver esas cuencas oscuras en el esqueleto. Siempre le indicaban algo malo como si fuese la manera de poder reflejar lo que sentía. Ahora que las contemplaba del mismo modo una vez más, nunca había deseado tanto el poder ver una vez más el brillo en ellos de cuando daba uno de sus chistes recién inventados. Pero lo que tenía frente a ella era a una cáscara monitoreada por alguien más sin esfuerzo alguno. Acercándose a ella lentamente mientras invocaba centenares de huesos afilados, estando por proyectarse hacia ella en cuanto diera la orden.

Sans… ¿Por qué se estaba dejando controlar? ¿Era verdad su lado deprimente? Se rehusaba a pensar que realmente se había rendido ante ella, no cuando había reconocido su valentía ante cada genocidio.

-Nos vemos en un momento… Compañera.

Su voz ya no había tenido el habitual tono cantarino burlón, sino ahora retomaba el de desagrado hacia ella con el que le había estado atormentando por meses. No había tenido que pensarle mucho para notar lo mucho que le había irritado con sus palabras. Tampoco había tenido que revisar su barra de vida para notar que todos esos huesos acabarían con su vida una vez más.

Sin que hubiera una necesidad de un movimiento de su mano, los huesos se movieron a una velocidad impresionante al unísono para dirigirse hacia ella. Frisk ni consideró cerrar los ojos por mucho que ya no pudiera hacer nada. Pero tomándola por sorpresa, un gran muro de huesos más gruesos había aparecido frente a ella haciéndole de escudo de todos los proyectiles. Con la misma velocidad que había aparecido, se había esfumado en cuanto había cumplido su función de detener todo. Frisk vio que Chara estaba igual de confundida que ella.

-¿Pero qué dem…?

Ni había podido terminar su oración tras haber sido jalada hacia el otro extremo sin velocidad alguna. Incluso parecía que se había tenido cuidado al moverlo y sólo quería apartarlo lo más posible de la humana.

Frisk buscó con la mirada entre sorprendida y asustada teniendo en mente de quién se pudiera tratar, pero no había tenido la necesidad de hacerlo tras notar que el esqueleto alto ya se encontraba a su lado agachándose para revisar sus heridas. La expresión seria que tenía su guardaespaldas era algo nuevo para ella.

-Pa… Papyrus… -Le dolía el tacto que estaba teniendo sobre su brazo, el cual tenía varios moretes –Él no…

-SÉ QUE NO ES ÉL. –Tras revisar sus heridas, le ayudó a levantarse con mucho cuidado –ÉL JAMÁS TE HARÍA DAÑO.

No queriendo discutir ese argumento erróneo tras momento tan inoportuno en el que estaban, se apoyó en la pared mientras contemplaba algo asustada el cómo se ponía su guardaespaldas frente a ella estando en postura de combate. El esqueleto bajo iba caminando tranquilamente hacia ellos con total confianza.

-¿QUIÉN ERES Y QUÉ HICISTE CON MI HERMANO?

-Saludos, soy Chara. –Rio tras ver cómo se estaban presentando las cosas. Actuaba como si todo fuera de lo más casual. – Y la pregunta correcta sería, ¿qué fue lo que hizo él a sí mismo?

-¿CHARA? –Bajó un poco su guardia, a su vez que suavizó su mirada – ¡ERES LA AMIGA DE FLOWEY!

Frisk recordó que Papyrus había dado a entender que Flowey le confiaba muchas cosas de su pasado sin mencionar su identidad, pero que le dijera incluso el nombre de su mejor amiga era realmente impresionante. Quiso moverse para estar a la par de su guardaespaldas, pero el dolor que le invadía el cuerpo la retenía lo suficiente por el momento. Consideró impropio tener que reposar un poco en cuanto ella no hiciera nada más que hablar, entretenida de ver un contrincante más.

-SI ERES LA AMIGA DE MI AMIGO, ESO SIGNIFICA QUE PODEMOS SER AMIGOS TAMBIÉN.

-Siempre me pareciste el sujeto más idiota de éste agujero –Bufó en el acto, poniendo sus manos en la cintura con aire de superioridad. –No creí que pudieras superar esa estupidez.

-NO SOY ESTÚPIDO, SOY EL GRAN PAPYRUS. MIEMBRO DE LA GUARDIA REAL Y GUARDAESPALDAS PERSONAL DE LA EMBAJADORA DE LOS MONSTRUOS –Contestó sin preocupación alguna –NO HAY NECESIDAD DE PELEAR, PODEMOS HABLARLO… PUEDO AYUDARTE. PERO NO TIENES PORQUÉ HACER ESTO.

-Oh, si eres estúpido… e ignorante de lo que te rodea –Rio más fuerte – Vives en una burbuja de un mundo perfecto que no existe y tu hermano es quien más ha alimentado eso. Nadie te dice la verdad porque sólo te tienen lástima.

-Papyrus, no la escuches –Rugió molesta. Ya era una cosa que la torturara con su pasado y que controlara a Sans como una marioneta, pero que tratara de hacerle lo mismo al menor de los esqueletos era un acto extremadamente cruel –Ella no…

Con un ademán de la mano derecha de Sans, la empujó lejos estampándola en uno de los pilares. Papyrus giró asustado, mas no pudo hacer nada para evitarlo por lo rápido que había sido el movimiento.

-¡HUMANA!

-Ah, ah, ah, Frisky. No interrumpas, los mayores estamos hablando ahora –Canturreó una vez más en lo que bajaba la mano. –Además ¿por qué mentiría?

Acto seguido se desapareció del lugar en menos de un pestañeo. Frisk se horrorizó ante lo que pudiera pasar en cualquier momento y quiso levantarse para ponerse en guardia, pero unos huesos azules le impidieron el paso, reteniéndola en el pilar en el que estaba recargada. Contempló en la lejanía que Papyrus había sido quien le había puesto tal barrera sin siquiera verla, completamente alerta de su entorno con una expresión sería nada característica en él.

Papyrus se había girado justo con tiempo para esquivar un ataque por la retaguardia con un hueso grueso que había invocado en sus manos. Acto seguido se había puesto a la defensiva en su frente para detener otro en cuanto el oponente había desaparecido para colocarse de inmediato en esa posición. Fuera lo que fuera que intentara hacerle en la cercanía, Papyrus detenía todos sus ataques sin recibir siquiera un rasguño.

-Eres rápido. –Admitió Chara en cuanto se apartó del alto –Pero si sólo te enfocas en detener mis ataques no dudarás mucho.

Era obvio para todos que no tenía ninguna intención de atacar por el miedo de lastimar a su hermano, pero lamentablemente Chara tenía razón sobre eso.

En cuanto el cuerpo de Sans comenzó a lanzarse con velocidad hacia él, Papyrus invocó centenares de huesos surgiendo del suelo que los encerraron en un patrón de lo más extraño. La marioneta se había detenido ante el obstáculo presente y giró en su entorno para hallar una salida, pero no tardó mucho en darse cuenta de que los había puesto en un laberinto que abarcaba gran parte de todo el pasillo. Riéndose de su intento bobo, se apareció en el techo para visualizar en dónde se encontraba realmente el guardaespaldas y acto seguido se apareció en ese punto.

Sin embargo ya no se encontraba.

Chara observó su entorno del poco espacio en el que estaba. ¿Acaso había sido una ilusión? Le era imposible que el esqueleto fuera tan rápido cuando la teletransportación no requería ni de un segundo para trasladarse en otro lugar. Desesperándose del juego tonto que estaba tramando el esqueleto menor, invocó varios huesos con la intensión de romper las barreras, pero éstas eran extremadamente resistentes a comparación de los que podía invocar. Era claro que el guardaespaldas tenía un poder de pelea mucho más elevado que el suyo.

No tardó en percatarse de que pretendía enjaularla, pero a su vez, en cansarla. Su orgullo le impedía mostrar cualquier debilidad pese a no ser suyo el cuerpo, pero notaba cómo comenzaba a ser desgastante tanto movimiento por su parte tanto físico como de maná. Rugió disgustada en sus adentros de haber terminado en un cuerpo tan patético, pero al menos contaba consigo el conocimiento tan enriquecedor que venía siendo la mente del comediante.

Si tan solo pudiera descifrar cómo invocar aquellas cabezas flotantes…

Volvió a ejecutar su truco de trasladarse en el techo para ubicar a su oponente en turno, pero en cuanto lo vio en un espacio pequeño del laberinto y trasladado ahí pretendiendo tomarlo por sorpresa en un costado, nuevamente ya no estaba ahí y que además su alma estaba en azul ahora, reteniéndola en el suelo para no volver a hacer su truco ¿Qué estaba pasando?

-No entiendo por qué te empeñas en salvar a este par, cuando ellos mismos te mintieron tanto –Comentó en voz alta sabiendo que no podía estar muy lejos si estaba empleando su magia azul en el alma de su hermano –Tal vez aún no lo entiendas por lo tonto que eres, pero lo que viste en la ceremonia, es un código que le ha permitido a Frisk regresar en el tiempo cuantas veces quiera. Ahora la conoces como una amiga, pero en otras rutas fue tu verdugo.

Sin darle más importancia a la situación, comenzó a recorrer con calma los pasillos de huesos en espera de dar con el guardia. Si solo le quedaba hablar por el momento mientras recuperaba el coste de energía, lo usaría de la mejor forma que sabía hacerlo.

-Frisk mató a todos tus amigos en distintos tiempos. Te mató a ti incontables veces y a tu hermano… que por cierto, aun cuando sabía lo que pasaría y en el momento justo, no hizo nada por evitarlo. Tal vez no te quiera tanto como te dice.

Siguió caminado tranquilamente, analizando su entorno. Buscando un punto débil. Recuperando energías, pero el esqueleto nomás no aparecía por ninguna parte. Desesperándose del truco tonto, optó por arrojar uno de los candelabros ostentosos que yacían en el techo, pero en cuanto volteó hacia arriba, vio con sorpresa que el esqueleto alto yacía ahí, parado en la nada. Observándola en cada movimiento que hacía. Si no fuera por lo firme de sus pisadas, juraría que estaba volando.

Por fin comprendió lo que estaba haciendo el guardia, pero no podía creer que hiciera algo así. El jamás se había ido del lugar en cuanto aparecía en la zona ubicada. Había caído en su truco y ahora estaba lo suficientemente cansada para seguir teletransportándose.

-¿Qué… clase de manipulación del espacio es esa?

-UNA QUE MI HERMANO NO LE INTERESÓ EN APRENDER PORQUE IMPLICABA SEGUIR CAMINANDO. ÉL ODIA TODO LO QUE TENGA QUE VER CON ESFUERZOS FÍSICOS –Sonrió levemente en lo que inmovilizaba al cuerpo de su hermano con varios huesos y borraba todas las barreras del laberinto al no ser necesarias ya. –POR ESO NO PODÍAS SABERLO… Y TAMPOCO TRATAR DE APRENDER POR TU CUENTA.

Desde su posición y sin poder salirse de su prisión improvisada, le maravilló la astucia de su guardaespaldas de haber encontrado la forma de frenar la situación sin requerir ninguna violencia. No le cabía duda de que había elegido al mejor monstruo para el cargo especial.

Chara por su parte, estaba fúrica sin poder moverse ¿Cómo era que el ser más patético había obtenido una gran ventaja? ¿Cómo era que le estaba derrotando? Por más que tratara de justificarse a sí misma con el hecho de que el guardia había llegado cuando ya se encontraba cansada, no era razón suficiente para que estuviera obteniendo la victoria por medio de pura estrategia y nada de violencia. ¿Qué estaba pasando en realidad? Ella no era así, siempre se anticipaba a cualquier cosa, e incluso sabía tomar la ventaja de todo. ¿Por qué ahora no?

Harta de todo eso, vio de lejos a la humana desde su sitio estando sonriendo levemente de notar que en efecto estaba siendo derrotada. Tomando eso como un insulto, enfocó gran parte de su energía en querer invocar unos huesos que fueran hacia ella, pero no lo hizo al considerar que la barrera de huesos azules que la protegían desharía su ataque antes de llegar hacia ella. Por lo que tendría que hacer que salieran desde el suelo para insertarla. Y así, obligarla a regresar al punto de guardado, mucho antes de que apareciera el inconveniente molesto.

Pero en cuanto quiso hacer eso… simplemente no pudo hacerlo. No se trataba de un requerimiento de libertad de movimiento ni de coste de maná siendo el caso de que aún tenía consigo eso. Irritada, se topó con el hecho de que no podía hacerlo porque no podía recordar cómo era que funcionaba tal habilidad nata del cuerpo en el que estaba.

No recordaba el cómo emplear los huesos. Tampoco la teletransportación ni la magia azul.

"¿Sabes cuál es la ventaja de ser un esqueleto? Que sabes cómo mantener la cabeza hueca".

-¿Qué…?

Escuchar nuevamente su irritante voz no le fue nada agradable dada la situación en la que se encontraba, pero se molestó aún más en percatarse muy tarde que el silencio que había tenido el esqueleto no había sido por su sufrimiento de los hechos.

El maldito había hecho algo.

"No fue fácil. Realmente sabes hacer de las tuyas en cuanto a torturar se refiere. Pero cuando haz dedicado varios años para entrenarte mentalmente de cualquier situación… siempre tienes un plan b para respaldar lo que te importa en casos como éste. No creí que tendría que hacer algo así de este modo. Vaya sorpresas que da la vida ¿no?".

Enfadada con todo, se quiso zafar de su prisión con tal de desquitarse con algo, pero la firmeza de los huesos sobre todo el cuerpo la inmovilizaban por completo, haciendo inútil todo intento. Papyrus la observaba atentamente y en silencio, como si esperara algo más.

"Lo admito, no creo poder retomar el control de mi cuerpo. No soy fuerte para eso, como ya te habrás dado cuenta. Pero ahora te encuentras en MI mente, MI terreno… Y no voy a darte más acceso a lo que he conseguido con estudio y entrega. Tuve que ver la manera en la que conseguías mi información para saber la manera de bloqueártela de la misma forma".

-¿Cómo…?

"Nunca debiste de subestimar a un esqueleto, y mucho menos a dos. Somos expertos en cuanto a conocimiento se refiere. Así que jódete… maldito parásito".

-Je… jejeje… Todos ustedes… Realmente son unos idiotas. Siempre siendo un estorbo –Se dijo a sí misma, cosa que desconcertó al guardia frente a ella, mas no bajó su postura –Siempre siendo una molestia… Los aborrezco… en especial a ti, guardia.

-¿PORQUÉ? NO TE HE HECHO NADA –Se extrañó en el acto.

-Me recuerdas a otro esqueleto… Por lo que siempre disfruté ver tu cara caer, imaginándome la suya. –Respondió con rencor, y a su vez un tanto cansada. –Se parecen tanto… Tanto así que hasta podría jurar que…

Su semblante cambió radicalmente en lo que observaba con más detalle al guardaespaldas, como si por primera vez se diera cuenta de su presencia pese a estar ahí parado por varios minutos.

-…Su hijo.

La mente de Sans se había agitado en gran extremo, pero Chara había sido más rápida y logró adentrarse en lo que quería provocándole por primera vez un dolor de cabeza al esqueleto, con tal de que no pudiera hacer algo para impedirle camino. Si bien estaba un tanto distorsionada aquella "sección" de su mente, el obtener la información y acceso necesario a su necesidad había sido un gran triunfo para ella.

Por fin había obtenido algo que quería.

"Nononononononono…".

-Ya que no puedo vengarme del ser que me hizo esto…

Tomando por sorpresa (y con horror) a los presentes, decenas de blasters hicieron aparición en el lugar flotando cerca de su respectivo dueño.

"¡Para! Por favor, no…".

-… me aseguraré de que sus hijos sufran por él.

-Chara ¡No! –Gritó Frisk al saber lo que pasaría.

"¡PAPYRUS!"

Apuntando todos contra él, los blasters lanzaron su poder hacia el esqueleto alto en conjunto. Aunque había reaccionado con tiempo poniendo una barrera de huesos para protegerse del impacto, no había sido suficiente para detener la potencia de decenas de blasters con intención de aniquilarlo. Su barrera se había roto por completo, haciendo que finalmente el guardia recibiera toda aquella luz de lleno.

Frisk simplemente vio cómo los huesos azules que la habían tenido prisionera habían desaparecido en cuanto la luz cegadora de los blasters había cesado. Horrorizada, escuchó como el esqueleto se reía simplemente mientras se liberaba de su misma prisión, tomando uno de los huesos antes de que éste desapareciera con el resto.

Tras ver cómo caminaba lentamente hacia adelante, encontró con algo de alivio que Chara se dirigía hacia el cuerpo inconsciente y maltratado que yacía en el suelo. Le daba alegría el descubrir que su amigo y guardaespaldas aún se encontraba con vida, pero viendo las intenciones del otro cuerpo móvil, sabía que no faltaría mucho para que tal esperanza se acabara. Ignorando todo el dolor que tenía consigo y completamente asustada de cualquier resultado, se lanzó sin pensarlo para ponerse entre los dos, siendo el caso de que el largo y afilado hueso terminara atravesando su cuerpo por su estómago.

-Owww, Frisk. En un momento iba a ir contigo.

Se burló por completo sin soltar el hueso, como si le diera cierta satisfacción verla en ese estado. Con profunda agonía del dolor, sintió cómo insertaba todavía más el hueso sin que éste desapareciera.

Aunque fuera extremadamente tarde, ahora lo entendía. Chara no había estado lastimando su alma directamente en todos los ataques. No iba a dañar en su totalidad algo que apreciaba tener. Que quería obtener nuevamente.

Chara, aun en muerte, se había llevado consigo una habilidad única de ella. Algo que todos los humanos tienen en común en cuanto se lo proponen.

La había estado dañando físicamente en toda la pelea.

Daño Verdadero.

"Frisk… por favor, no…".

Sans, sin poder hacer nada más siendo un espectador solamente, recordó con tristeza las palabras que había dicho la embajadora en cuanto había nombrado a su hermano como su guardaespaldas personal: "Antes me pondría yo si trataran de lastimarlo a él. Te lo garantizo".

Ella había cumplido sus promesas y estuvo dispuesta a todo con tal de mantenerlas al margen. Y en cuanto a él… ahora estaba siendo lo que tanto había odiado en el pasado. Lo que tanto se había propuesto a hacer frente, lo que deseaba que fuera destruido.

Ahora tenía que cargar en sus manos eso.

-¿No podías esperar unos minutos más? –Preguntó Chara a su víctima, como si fuera de lo más natural todo.

-No…

A Frisk le costaba mucho trabajo hablar, como si en cualquier momento estuviera por vomitar sangre. Aun así, tuvo la suficiente fuerza y determinación para mantenerse en su postura, viendo con total seriedad a aquellas cuencas oscuras, que ahora la observaban asombradas.

La embajadora no lo supo en el momento, pero sus ojos se habían tornado en un brillo escarlata.

-¿Tú? ¿Cómo…? –Balbuceó un poco la voz distorsionada.

-Ya hiciste tu jugada. Ahora es mi turno.

Se maldecía por tener que acudir a ello, se odiaba por tener que tomar tal decisión… pero aún más, por no poder hacer algo más. No le quedaba otro recurso.

Tenía que salvar al menos a uno… y era claro a quién tendría que ser. Sans no le perdonaría otra decisión.

Reteniendo al esqueleto en su turno, invocó sus comandos con tal de acabar con todo. Con tal de darle fin a tan trágico combate. Tenía ante ella a aquel rectángulo rojo sin escrito que tanto miedo le había dado en su única vez que lo había utilizado, pero era lo único con lo que contaba para poder hacer tal cosa.

Llorando, alzó su mano hacia el código, no sin antes forzarse a sí misma a contemplarlo directamente a sus cuencas. Teniendo todavía la leve esperanza de volver a ver su brillo en ellos.

Pero eso nunca ocurrió.

-Lo siento.

Dejó su mano caer sobre la figura escarlata, sintiendo su tacto por segunda vez.

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.

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Procuré no tardarme tanto en su actualización, pero ahora si que me llegaron varios pendientes que aún no termino siquiera. Pero tampoco podía dejar más tiempo en espera este capítulo, no cuando varios me han brindado tanto apoyo con sus mensajes tan hermosos que me han dejado en estos días.

Y vengo con dos avisos sorprendentes: uno es que se hizo un grupo de WhatsApp, en donde varios se pusieron de acuerdo para hablar exclusivamente de mis fics y dibujos (aaaahhhhh!). También estamos mi novio y yo en el grupo (nos invitaron, aaaaahhhh), por lo que si les interesa entrar, pueden mandarme su teléfono en mensaje privado en mi fanpage de Facebook "Señorita Sonrisas".

No tienen ni idea de lo infinitamente feliz que me han hecho con todo esto. Motivan a esta alocada escritora a seguir adelante con sus metas, sabiendo el apoyo que cuenta de todos ustedes.

Los amo!

Michi fuera!

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