Oscuridad.
Sofocante y aterradora oscuridad.
Frisk no tenía ni idea de en qué momento habían terminado así las cosas, pero en lo que le había parecido un parpadeo, se había encontrado rodeada de aquella negrura que le impedía ver en dónde se encontraba realmente. Se había dispuesto a recorrer el lugar con tal de concentrarse estando activa con algo, pero para su sorpresa y mala suerte, yacía inmovilizada en su totalidad. Incluso le era complicado respirar en ese ambiente tan extraño, como si unas ataduras invisibles estuvieran en todo su cuerpo.
Poco a poco hizo conciencia de lo que había pasado y lo que había tenido que hacer. Papyrus, Chara, Sans… el código rojo…
Una terrible agonía le invadió horrorizada imaginándose lo peor. ¿En verdad…? ¿Sans…? No se atrevía siquiera a formular la pregunta tras el pánico que tenía consigo. Las lágrimas hicieron su aparición inmediatamente tras ese mal recuerdo, y no hizo nada para contenerse tras la importancia y dolor que le generaba eso. Aunque quisiera tener un "fin justifica los medios" a modo de autoconsuelo, sabía que era estúpido y falta de moral pensar así. Todo había pasado por su culpa, no había otro verdadero modo de verlo.
Sans, aun cuando la había perdonado, aun cuando había hecho de todo con tal de ayudarla, había sufrido por todos sus males acumulados condenándose a sí mismo en el proceso. En sus oscuras y profundas cuencas lo pudo ver por última vez, ya no había algo que se pudiera hacer salvo eso, y estaba más que segura de que el centinela había comprendido. Era una terrible amiga y un pésimo ser humano. ¿Cómo vería a la cara a Papyrus ahora?
Y hablando de su guardaespaldas… ¿Dónde estaba? Pregunta un tanto tonta para ella si ni siquiera sabía ella en dónde estaba situada ahora. ¿Acaso también había muerto ella en el proceso? Si fuera así, lo tenía merecido de algún modo… pero no, no se sentía como morir. No sentía lo que habitualmente tenía consigo cada vez que lo hacía. Sólo una agonía aplastante en su esplendor. Y por muy ridículo o paranoico que sonase, la sentía extrañamente familiar.
Por muy extraño que todo fuera, el que no viera nada ni nadie le era un tanto tranquilizador por el momento. ¿Había pasado otra cosa a comparación de las amalgamas? Trató de dar con una solución más precisa a su situación, pero por más que trataba de moverse era inútil todo esfuerzo. Se sentía atada a algo que no lograba comprender, por lo que lo único que le quedaba era poder escuchar con mayor detenimiento su entorno, en busca de lo que fuera con tal de tratar de entender qué estaba pasando ahora.
No supo a ciencia cierta si se había concentrado en lo que habían sido minutos u horas, ya que el tiempo no lograba sentirlo de momento, pero tras un lapso tan agobiante, por fin pudo dar con algo en su larga y concentrada espera.
Un llanto… era un llanto lo que oía en la lejanía.
Apenas y era audible el tono, pero no le cabía duda de que se trataba de alguien llorando. Ignorando lo asfixiante que se estaba sintiendo en la oscuridad, se concentró en captar con mayor detenimiento aquel sonido agudo en busca de alguna salida. Pero en vez de ello, pudo percibir con más fuerza un tenue latido en la lejanía.
Apenas y había sido audible, pero no le cabía duda de que no se lo había imaginado. Un latido había resonado en la distancia con suficiente fuerza para sentirlo.
Alguien estaba sufriendo… Alguien estaba luchando por vivir…
Trató nuevamente de moverse en la negrura, pero seguía sin siquiera poder sentir sus extremidades. Estaba atada a algo que era invisible para ella pero sofocante para su alma misma. No podía alcanzar sus archivos de guardado ni sus botones de ejecución, ni mucho menos poder girar la cabeza o agacharla para contemplar sus manos. Tan sólo estaba atrapada a algo que no podía comprender del todo.
Tras ese fugaz pensamiento, no le quedó más duda de dónde podía encontrarse tras esa sensación tan familiar. Ya había estado en ese lugar. Ya había oído ese llanto antes. Ese latido… le daba la impresión de que ya lo había sentido más de una vez.
-A… -Hizo todo lo posible por hablar, pero la presión que sentía en su pecho apenas y le permitía poder respirar en el lugar. –Aa…
No importaba cuanto peso sintiera sobre sí misma, su determinación le impedía ceder ante la oscuridad. Tratando de relajarse lo más posible, luchó por intentar nuevamente hablar.
-As…
Apenas y era un susurro lo que podía emitir, pero no se rindió en su lucha. Tenía que lograrlo, no se daba otra opción siquiera. No tenía otra opción.
-As…el…
Ya lo había logrado antes, y volvería a hacerlo una vez más.
-As… riel…
Ella nunca se rendía.
-Asriel…
Ella era la embajadora de los monstruos, el reino entero ponía su confianza en ella en su labor.
-Asriel.
Ella era Frisk. Y estaba llena de determinación.
-¡Asriel!
Exclamó con todas sus fuerzas, llamándolo entre la negrura sin poder visualizar algo realmente. No importaba que no viese nada, sabía que de alguna forma estaba ahí, podía sentirlo de la misma forma que las otras veces en las que había combatido contra él en su última faceta transformada. No entendía cómo era que pudiera encontrarse en tan extraño lugar, y mejor aún, sintiéndolo como un monstruo completo y no la flor que se suponía en la que se encontraba, pero no había ni una pizca de duda en ella sobre a quién estaba llamando en aquella oscuridad. ¿Acaso en su desaparición había terminado acudiendo al lugar? ¿Estaría ahí para ayudar a Chara? ¿Acabaría con ella uniéndosele? O más bien… ¿ya le estaba haciendo algo y no se daba cuenta aun?
Conforme siguió llamándolo, el llanto cada vez parecía cesar, lo que le indicaba que estaba escuchándola, mas no acudía a ella por alguna razón. ¿Tampoco podía moverse? ¿O no quería siquiera verla? No queriendo darle importancia a eso por ahora, y ante la gran limitación que tenía sobre no poder moverse ni mucho menos ver un escape, optó por recurrir a lo que había sido su salvación cuando se enfrentó a su faceta más escabrosa.
Si podía sentirlo, era porque tenía nuevamente las almas humanas consigo ¿cierto? Si se encontraba en el lugar… era porque era más que una flor ahora ¿no era así? Había muchas preguntas en ella y tan poca información para poder contestar. Con toda la determinación posible que pudiera juntar en sus labios, llamó por ayuda en aquella oscuridad. Alguien tenía que acudir con ella. Alguien tenía que sacarla de aquel lugar.
Pero nadie vino.
-Asriel… -Nuevamente llamó sin perder esperanza alguna. Sabía que estaba ahí, sabía que la estaba escuchando de algún modo –As…
El aliento cada vez más escaso hacía que le fuera complicado seguir llamándolo sin respuesta alguna, pero ni siquiera se daba la oportunidad de rendirse y dejar de seguir intentándolo.
Ella amaba vivir y el coraje que implicaba la oportunidad de disfrutarla. Su determinación radicaba en su gran aprecio por la vida misma y no iba a darse por vencida por un simple hecho de no poder ver una salida en el momento. Sabía que la encontraría tarde que temprano, con o sin ayuda. Tan solo no iba a rendirse así sin más.
Volvió a tratar moverse de algún modo, pero su cuerpo seguía sin reaccionar. Lo sentía pesado, incluso como si fuera ajeno a ella. De nuevo trató de alcanzar sus archivos, pero seguía sin poder acceder a ellos. Sus opciones se estaban limitando y no se le ocurría que más hacer que no fuera esperar. Debía de poder hacer algo… ¿pero qué?
No sabía cuánto tiempo estaba pasando ¿minutos, horas… días? No podía percibir con claridad si estaba pasando algo, y ni tampoco tenía su celular para verificar la hora. Tan solo… se sentía sofocada en aquella negrura rondando por todas partes.
Estar en ese estado, le hizo cuestionarse varias cosas sobre lo que pudiera estar pasando. ¿Había afectado en el tiempo? ¿Había dañado algo? ¿Acaso… iba a estar así para siempre? Por más preguntas que se hacía, no hallaba el modo de poder respondérselas y le estaba siendo exasperante eso. Nada en su entorno le daba algo con lo que pudiera aclarar sus dudas. No había nada en aquel lugar. Nada… salvo aquel leve latido, pero por más que trataba de llamarle, éste no acudía de ningún modo.
Nadie venía.
Estaba sola en aquel lugar.
Estaba sola en el mundo.
Sola…
¿Acaso ese sería su castigo por sus pecados? ¿Permanecer en aquella oscuridad por siempre al hecho de no poder morir? ¿Su determinación estaba siendo su verdadera maldición ahora? Una rabia le invadió ante esos hechos. Ella en verdad había intentado enmendar todo, hacer que todo fluyera en orden natural. ¿No había sido suficiente? O… acaso… ¿Ya no debería haber hecho algo? Lo hecho, hecho estaba y ella había sido despiadada por jugar con el tiempo. Había creado caos con sus acciones distintas y ahora estaba pagando el precio de todos sus errores ¿Verdad?
De nuevo tuvo las inmensas ganas de llorar, pero por más que luchaba contra ese impulso, la oscuridad que la hostigaba era tan densa que de algún modo le generaba ese sentimiento. Trataba con todas sus fuerzas de mantenerse determinada por completo, de no dejarse llevar por sus pensamientos tristes, pero el ambiente solitario no cedía de ponerla en otro sentido. Estaba cansada, muy cansada.
Cansada de las miradas de odio hacia ella, cansada de que la juzgaran por sus ojos, cansada de que no la comprendieran en su sufrimiento, cansada de no hacer lo suficiente, cansada de fracasar, cansada de no haberlo logrado… cansada de todo…
Frisk abrió los ojos como platos ante aquellas emociones variadas surgiendo a lo momentáneo. Aunque fueran percepciones que dolían y sentía consigo, no parecía a nada que hubiera experimentado en su vida. Esas sensaciones no eran suyas. Nada de eso le pertenecía. ¿Qué estaba pasando?
Se enfocó en tratar de comprender aquellas sensaciones que iban y desaparecían conforme podía sentirlas, pero nada le indicaba lo suficiente para llegar a una idea concreta. Incluso llegó a pensar en el momento que tan sólo se estaba volviendo loca entre la soledad y la culpa, nadie podría culparla por eso.
Había dolor y exasperación en el lugar, ya no le cabía duda de eso. Esas emociones y pensamientos negativos… no provenían ni salían de ella, por mucho que parecía sentirse identificada acorde a su presente. Recordó la tristeza que había logrado sentir de Asriel en cada batalla final que enfrentaban y eso le había ayudado a tratar de salvarlo en el momento. Su esencia había estado tan atormentada, que el sentir de nuevo le había sido de lo más doloroso pese a todo. ¿Acaso estaba pasando lo mismo ahora? ¿Tenía que volver a salvarlo?
Se calmó por completo mientras esbozaba su característica expresión neutral. Había encontrado la respuesta principal a todas sus dudas del lugar. No, no era a Asriel a quien estaba sintiendo ahora. No era a él quien debía de salvar ahora.
-Ch…a…
Le estaba siendo muy complicado hablar nuevamente, pero no iba a darse por vencida ahora que por fin había dado con algo de lo que estaba pasando. Aun no comprendía cómo o qué había pasado desde que había oprimido el botón sin nombre, pero de alguna forma había logrado acceder a una parte profunda de quien había sido su tormento en su trayecto del subsuelo.
Ese dolor, ese cansancio y frustración con agonía, de alguna forma provenían de Chara, venían como si se trataran de ecos resonando de lo que alguna vez fue. Ese latido, por muy lejano que lo sintiese, le estaba siendo cada vez más familiar por muy extraño que le sonase ahora.
-Cha… ra… Ch…
La llamaba de donde fuera que estuviera, las ataduras que tenía consigo no bastarían para detenerla.
-Char…a…
Nada ni nadie podía.
-Chara…
Incluso ella lo sabía mejor que nadie.
-Chara… ¿D-dónde…?
No hubo aviso ni mucho menos preparación suficiente para la sensación aterradora de caída que tuvo de la nada. Era complicado saber si realmente estaba cayendo entre toda esa negrura, pero el que ya no se sintiera atada a algo invisible era un indicativo de que algo distinto le estaba pasando ahora. No había nada de lo que pudiera agarrarse, por lo que tan sólo alzó sus brazos en espera de chocar con algo en cualquier momento.
Sin saber en qué momento había terminado así el entorno o si ella era quien estaba moviéndose realmente, sintió como si estuviera cayendo en un tubo lleno de imágenes simultáneas de las que no podía enfocarse con claridad ante su caída, pero que había podido identificar algunas de las cuales coincidían con lo poco que conocía de Chara y que todo era a la perspectiva de su vista: jugando junto con Asriel, tejiendo un suéter rosado… pero otras le parecían ser algo completamente desconocido para ella, como unos humanos enfurecidos persiguiéndola, sus manos sobre unas flores amarillas aplastadas, una mano esquelética tomando la suya…
Y sin más, sin que pudiera notar en qué momento cambió su entorno, terminó sobre un tumulto de flores de un inmenso amarillo. El fuerte aroma tan cercano le fue sofocante que se levantó lo más que pudo para poder respirar mejor. Tras calmarse de la sensación de caída por unos segundos, pudo contemplar con mayor detenimiento el inmenso campo de flores doradas en el que se encontraba una vez más. El lugar de sus sueños.
El lugar donde le había llevado Chara en más de una ocasión.
Suspiró un tanto aliviada ante el melancólico recuerdo de lo que había sido la primera vez que había terminado con esas flores desde su llegada al reino de los monstruos. Esas flores siempre habían sido su salvación de cualquier fea caída y el vínculo extraño que pudiera tener con los antiguos príncipes. Ahora que se encontraba una vez más con esas flores, la sensación era un tanto diferente ante el hecho de lo que pudiera encontrarse ahora.
No había tenido que buscarla entre todo el infinito lugar florido, ella ya estaba ahí presente, observándola en la lejanía con un semblante indiferente a comparación de su mítica sonrisa triunfante. Terminó de levantarse por completo para caminar hacia ella sin prisa alguna. Pudiera que fuese el clima tranquilizador del emanaba el ambiente, pero ya no tenía ninguna necesidad de apresurar las cosas ante su evidente impaciencia. De alguna forma sabía que ya no tenía ninguna necesidad de tener que ir corriendo hacia ella, ya que se si se estaba presentando parada ahí, ante la vista de ella, era por el hecho de que no se iría ni ocultaría como las otras veces que sólo había intentado atormentarla. Ahora estaba ahí para algo más, y Frisk no tenía que cuestionarse para qué.
Se detuvo a un metro de distancia de ella, haciendo evidente las similitudes que tenían la una con la otra. La estatura y complexión eran los mismos, así como los ojos castaños y la forma redonda de la cara. La piel morena de la embajadora resaltaba aún más estando ante la pálida marmolea de lo que era Chara, la cual parecía una muñeca de porcelana con sus mejillas sonrojadas y su cabello cobrizo. La primera humana caída, físicamente, era una joven muy hermosa a pesar de parecer como si recién se hubiese levantado de un largo y profundo sueño.
Tras tanto tiempo queriendo verla con tal de ayudarla y cumplir su promesa, el por fin lograr el cometido tan cercano no le era nada satisfactorio ahora.
-Bien, aquí me tienes. –Tras unos minutos incómodos, Chara por fin rompió el ambiente extraño que se formulaba entre ellas –Qué…
Frisk se lanzó con rapidez dándole un puñetazo en la cara con todas sus fuerzas, haciendo que la primera humana cayera de sentón sobre las flores. Chara se sujetó con una mano su rostro ante el impacto.
-Jeje… Esto sí que no me lo esperaba. –Terminó riendo con calma en lo que permanecía sentada junto con las flores. Apartó su mano de la cara y observó a la humana frente a ella. –Supongo que es tu forma de estar a mano por el golpe que yo te di.
La embajadora sonrió levemente a modo de respuesta, aunque lo que en verdad había querido era comprobar por su cuenta qué tan sólida se encontraba. No era algo propio de sí misma tal acción, pero realmente estaba molesta con ella por todo lo que había tenido que ocurrir para llegar a ese punto, y no contuvo sus ganas de querer golpearla por lo mismo. Aceptaba por cuenta propia la responsabilidad de sus actos, pero la primera humana también tenía gran parte de la culpa y no iba a desaprovechar la oportunidad única que se le presentaba ahora de hacerle entender eso.
-¿Y eso te hizo sentir mejor, o seguirás golpeándome? –La retó mientras le sonreía desde su sitio.
-No. Sé que unos cuantos golpes no arreglarán nada… por muy satisfactorio que pudiera ser. –Admitió Frisk mientras terminaba sentándose igualmente. La inmensa cantidad de flores que había eran de lo más cómodo para sentarse pese a no querer lastimar sus pétalos. Era imposible después de todo al ser lo único que habitaba en el sitio además de ellas dos. – ¿Qué es este lugar?
-El subconsciente de Asriel hizo este lugar para mí, en su anhelo desesperado de cumplirme mi último deseo antes de morir. –Explicó sin pena alguna, recargando sus codos en sus piernas para así sujetar su cabeza mientras la observaba fijamente. –Podría decirse que esto tendría que ser mi descanso eterno a su perspectiva, por eso es que pareciera no haber fin en este campo.
-Es algo hermoso. –Se conmovió al saber eso.
-Si quieres llamarle así a una prisión…
Volvieron a permanecer en silencio. Frisk tenía bastantes preguntas por hacerle ahora que por fin parecía que Chara estuviera dispuesta a dialogar pacíficamente. Pero el hecho de que accediera tan fácil tampoco le brindaba calma. Después de todo, había que estar con cautela cuando se trataba de la chica de pensamientos fríos.
-Arruinaste todo. –Comentó en voz alta Chara, tras haber suspirado con pereza del tanto tiempo que habían permanecido sin decir nada. –Sólo hacía falta que reiniciaras unas cuantas veces más… y seríamos más unidas de lo que te pudieras imaginar.
-Perdona mi franqueza, pero no me agrada esa idea. –Fue sincera Frisk en el acto. – ¿Qué es lo que querías obtener de eso si no te agrado?
-En cada reinicio, cada vez más podía tener tu alma, y por consiguiente, la posibilidad de que fuera mía en su totalidad. –Contestó sin preocupación alguna. –Tú no sabes usar el potencial de la determinación, es un desperdicio que alguien como tú pueda tenerla.
-¿Y tú lo habrías hecho mejor?
-Lo hacía, sí.
Frisk prefirió callar su opinión al respecto. El ambiente era tan relajante que calmaba todo su enojo en cuanto a la situación, cosa que no coincidía con la angustia y demás sensaciones negativas que había sentido anteriormente entre la densa negrura con la que había estado antes. ¿Qué estaba pasando en realidad? ¿Cómo habían terminado en algo así ante tantas cosas antes?
Pareciera que su expresión estaba mostrando su desconcierto ante todo, ya que la chica de piel pálida suspiró con resignación antes de seguir hablando.
-Tampoco sé cómo es que pudiste ingresar aquí por tu propia cuenta, Frisk. Generalmente lograba hacerlo en un estado de total vulnerabilidad tuya, como por ejemplo cuando dormías, pero dejé de hacerlo al terminar siendo una molestia para mí tratar de hostigarte de esa forma. Eres asquerosamente optimista hasta para estas cosas.
-Tomaré como halago eso. –Sonrió Frisk satisfecha con eso. –Entonces… ¿Es así como se siente estar en una mente? ¿Estamos en…?
-No, no estamos precisamente en una mente, ni mucho menos en la del patético comediante si eso es lo que te preguntas. Eso te lo puedo asegurar de antemano. –Le sonrió con algo de malicia ante el susto de la última humana caída. Quitó una de sus manos para sólo estar recargada con una. –Debo agradecerte por sacarme de ahí, no me parecía considerar la opción de encontrarme en ese estado con él por más tiempo.
-Sans… entonces… -Le costaba poder formular una pregunta concreta. –Si no estamos en la mente de él…
-No podríamos estar hablando de esta forma de seguir así, boba. Empezando por el hecho de que tú no tienes la capacidad de hacerlo como yo.
-Sans está… -Continuó hablando, ignorando las palabras de Chara y sin poder decir en su totalidad lo que le aterraba saber.
-No sé y ni me interesa. –Comentó si tacto alguno. –Lo que en verdad quiero ver ahora es cómo sacarte de mi limbo personal estando tú consciente. No puede ser este un lugar de descanso si un fastidio como tú se encuentra aquí. Sé que Azzy opinaría lo mismo.
Aquello le hizo recordar algo que había pasado por alto tras tantas cosas en las que pensaba. La vez que habían estado los dos en ese mismo campo florido les había generado tal conmoción y tenue esperanza al príncipe aparentemente fallecido, que le había brindado la oportunidad de poder apaciguar las cosas entre ellos. Por fin estaba ante esa magnífica oportunidad de poder lograr su cometido y lo estaba desperdiciando ante su lamento de la posible pérdida de su amigo.
Apretó los puños ante la frustración que le generaba no poder conseguir las cosas como hubiera querido, pero ahora no le cabía duda de que no siempre podría obtener lo que quisiera con el simple hecho de desearlo. Si en verdad iba a seguir adelante sin usar nunca más su mítico poder, tenía que aceptar que había acciones que conllevaban una responsabilidad con la que cargar y afrontar a su modo.
Le habría encantado aprender bien esa lección… si no fuera por su terquedad. Admitió en sus adentros la inmadurez que tenía respecto a su forma de ver las cosas, después de todo, no se había permitido crecer apropiadamente. Les había arrebatado a todos esa misma oportunidad.
Pero ahora estaba ahí, determinada en por fin hacer lo correcto.
-Chara, sé que te sonará loco, pero quiero salvarte. –Comentó finalmente tras observar en silencio cómo la chica pálida tocaba los pétalos alrededor de ella, como si en ello pudiera encontrar la respuesta que buscaba. –Aunque esté molesta contigo por lo que hiciste, me hiciste hacer y por lo que hice yo por mi cuenta… considero que hay algo bueno en ti.
-Siempre me ha parecido estúpida la forma de ver las cosas como bien o mal, las cosas son sólo acciones y consecuencias solamente. –Comentó sin apartar su mano de los pétalos y mirándola con un semblante burlesco. –Por ejemplo ahora. Tú te sientes culpable por todo lo sucedido y quieres librarte de esa culpa haciendo una acción que tú consideras como buena.
-Supongo que tienes razón… pero aun así soy sincera en cuanto a querer salvarte. –Continuó impidiéndose entrar en llanto por eso. –Tú eres una mejor hija que yo. Tú… eres una mejor Dreemurr y seguramente una buena princesa para todos… Sabes enfocarte en lo que en verdad importa de las cosas fuera de todo sentimentalismo. Eres mucho mejor que yo, y es por eso que debes volver con ellos. Te extrañan… y te necesitan.
Sus palabras hicieron que Chara dejara de acariciar las flores, para concentrarse totalmente en la embajadora que levemente temblaba ante una evidente contención de lágrimas. Incluso dejó de apoyarse en su mano para enderezarse correctamente.
-No tengo idea de cómo lo lograré, pero quiero salvarte no sólo por una promesa o por un capricho como tú dices, sino por los reyes y…
-Te equivocas.
-¿Ah?
-Nunca fui una "buena" hija ni mucho menos digna de portar tal apellido, sin embargo estuve agradecida de que me tuvieran consigo. –Comentó Chara calmadamente, aunque algo en su semblante había cambiado que Frisk no podía expresar con exactitud. –Por lo mismo hice todo lo que estuviera a mi alcance en cuanto a ayudarlos. No me arrepiento de cómo terminaron las cosas, pero tampoco es algo que me haya dejado satisfecha. Asriel me impidió que nos defendiéramos y la total muerte debía de ser la consecuencia de dicho error, pero Asriel me arrebató eso manteniéndome aquí. Ese debilucho sentimental nos condenó a ambos por eso. No estamos ni vivos ni muertos. Solo somos el eco de lo que alguna vez fuimos… y para el colmo, tenemos que lidiar contigo como intermediaria.
-Bueno, si consideras que es terrible mi compañía, en mi defensa te digo que tampoco fue muy grata la tuya. Así que estamos a mano en cuanto a castigos personales se refiere. –Se defendió en el acto, ayudándole a calmarse de la tristeza que había estado sintiendo. –Y sobre el tema de Asriel ¿Cómo fue que lograste traernos aquí a ambos aquella vez? ¿Qué no se supone que estabas en mi mente? ¿O estamos realmente en la de Asriel? Estoy muy confundida ahora.
-Veo que en verdad quieres hablar de muchas cosas. Tantas preguntas resaltan lo estúpida que eres. –Gruñó pese a su semblante pacífico. –No sé cómo terminé atrapada en tu mente. Te garantizo que no fue nada agradable despertar un día y descubrir no sólo que estaba no viva, sino que dependía de ti para lo que fuera. Respecto a Azzy al ser una flor, su concepto de dormir difiere mucho a como lo hacen los humanos y monstruos, así que era mucho más difícil traerlo a este lugar. Quería dialogar con él para ver la forma de idealizar un plan, pero no sólo era difícil mantenerlo en éste lugar, sino que ante el hecho de que prefirió ponerse de tu lado… lo hace un traidor y un malagradecido.
-Pero te importa. –Concluyó Frisk un tanto sorprendida al percatarse de eso. –Te importa lo que Asriel piense de ti. No te agrada el hecho de sentirte excluida o remplazada.
-Me da igual. –Atajó de inmediato a sabiendas de a dónde quería dirigir la conversación. –Ya no puedo sentir nada.
-Chara, hace un momento comentaste que el subconsciente de Asriel creó esto para ti. Él actualmente piensa en ti en todo momento, llamándote su única amiga en el mundo e incluso hizo un pacto con alguien que no le agradaba con tal de darte la oportunidad de una mejor vida en cuanto supo que seguías existiendo. –Señaló un tanto desesperada de que pudiera comprenderlo, tanto que ni se dio cuenta de que había arrancado algunas flores en su misma desesperación. –Creo que es lo mismo con tu caso. El que Asriel de alguna forma siga existiendo en la forma de una flor, indica que tú tampoco pudiste dejarle ir. Ambos están manteniendo el uno al otro. Ambos desean que el otro tenga una oportunidad de seguir viviendo. Eso explicaría por qué pude sentir a Asriel hace unos momentos… y porqué luego pude sentir esas esencias negativas tuyas. Están… juntos en varias formas.
-¿Sentir? ¿Esencias negativas? ¿De qué demonios hablas? –Chara arqueó la ceja interrogativamente.
Frisk no contestó de inmediato tras ponerse a analizar mentalmente su conjetura. A lo que recordaba que le había dicho Alphys tras su revelación del código RESET, cabía la posibilidad de que el alma de Asriel aun existiera si aún permanecían sus memorias, pero aquello no había tenido sentido en el momento tras ser absurdo relacionar recuerdos con sentimientos partidarios del alma. Sabía que el tema era muy complicado tras desconocer por completo la naturalidad de las almas y variaciones, incluso más por la suya, la cual parecía ser de las más complicadas de todas.
La clave en todo ello pudiera ser la misma determinación. Si Asriel había absorbido el alma determinada de Chara… ¿significaba que la misma había conservado la suya en un acto desesperado? Pero si fuera el caso ¿En dónde estaban realmente esas almas? ¿Qué o cómo había pasado que había logrado sentir sus almas si éstas no permanecían? Ese latido, ese llanto… ¿De quién de los dos era? ¿O eran los dos al mismo tiempo?
Mareándose si misma con tantas ideas en su cabeza, terminó riéndose por lo mismo. Chara tenía razón, tanta formulación de preguntas le hacían parecer tonta. Pero no podía evitarlo, la emoción que le brindaba el descubrir algo nuevo y esperanzador en cuanto a ellos… la llenaba de determinación.
-Pude sentir sus almas. –Terminó contestando tras tantas cosas formulándose en su mente. –No lo tengo del todo claro, pero me parece que ambos están sufriendo.
-Si ese fuese el caso, ya no importa. –Comentó Chara mientras se levantaba con cuidado y estiró como si hubiese estado por mucho tiempo en mala posición. –En cualquier momento todo se irá a la mierda, así que ya da igual si fuese eso cierto o no.
-¿Qué? ¿De qué hablas? –Se alteró tras ver cómo la primera humana se acercaba tranquilamente hacia ella. Quiso levantarse también a modo defensivo, pero Chara se le había adelantado y tomado su brazo una vez que se agachó a su altura. Tener su cara tan cercana a la suya no era nada reconfortante, sino aterrador tras notar que su mirada era sumamente oscura ahora. – ¿Qué significa esto?
-Que ya llegó el momento de que te vayas de aquí. –Oficialmente sus ojos eran completamente negros. –Ganaste la batalla, ahora largo.
La cara de Chara había sido tan aterradora en el momento, que el susto que le había generado tal cercanía fue lo suficientemente fuerte para que terminaba abriendo los ojos, sin haberse dado cuenta antes de que los tenía cerrados. Fue como despertar de una mala pesadilla.
Una que incluso parecía ser mucho mejor que la realidad que tenía.
El dolor de todo su cuerpo le llegó de tal magnitud que la mareó en el acto estando ella en el suelo. Con la vista un tanto nublada pudo observar poco a poco que de nuevo se encontraba en el pasillo principal del castillo, cuya luz del ocaso mostraba qué tan destruido había quedado el lugar. Pero eso no era lo que le había llamado la atención, sino el ver al esqueleto bajo tumbado boca abajo en el suelo inconsciente, mientras que lo que le parecía un aura roja sin forma definida flotaba arriba de él.
No pudo evitar suspirar de alivio de saber que Sans aún se encontraba vivo, o de lo contrario habría terminado hecho polvo. Pero eso no era algo que pudiera decir lo mismo sobre ella, ya que en cuanto había estirado su mano con algo de esfuerzo, contempló un tanto horrorizada que la tenía completamente empapada de sangre. Ella estaba tumbada en un inmenso charco de sangre… su sangre. ¿Cuánto tiempo había pasado en ese estado? ¿Cuánta sangre había perdido ya?
Siendo consciente de su estado y dolor, pudo darse cuenta que su otra mano aún se encontraba pegada al código rojo, el cual desapareció casi en el acto como si éste hubiera esperado lo suficiente a que se encontrara consciente. Pudiera ser el hecho de lo débil que se sentía y de que su vista nublada no le ayudaba, pero le había dado la impresión de poder leer la palabra SAVE con letras rojas, poco antes de que éste desapareciera. Sonrió con pesar tras unos segundos de razonar eso.
Aunque su situación no fuese nada favorecedora, le preocupaba más el hecho de observar cómo el aura roja comenzaba a desvanecerse en vez de su propio estado crítico. No le cabía duda de que se trataba de Chara de alguna forma y que la había sacado de la mente de Sans, pero el que pareciera estar desapareciendo le confirmaba lo que había querido decir antes de correrla de su limbo personal.
Sin un cuerpo al cual permanecer, Chara dejaría de existir al no poseer uno propio. Y si ella desaparecía, ¿Asriel también lo haría por estar vinculados de una forma? Era un riesgo que no quería tomar en caso de ser posible dicha conexión. Tan sólo estaba frente a puras conjeturas sin una idea definida, le aterraba equivocarse… pero tampoco iba a cruzar brazos viendo cómo pudieran desaparecer de la faz de la Tierra. Aunque no le agradara del todo tener que volver a tener a Chara consigo, era sincera en cuanto a querer salvarla.
Levantarse no era una opción ante lo débil que se encontraba ya, por lo que terminó arrastrándose como pudo para acercarse y alzar su mano para tocar aquella aura de forma indefinida. Fue como si metiera la mano en un balde de agua fría, una en la que no le gustaba que le tocaran.
"¿Qué parte de ya ganaste fue lo que no entendiste?" –La voz apenas y era audible, pero podía escucharle dada la cercanía. Aunque también pudiera tratarse de que la estaba tocando y pudiera entenderle por eso. No estaba segura del asunto y no tenía cabeza para detenerse a aclarar eso. –"Déjame en paz y sigue con tu patética vida. Es lo que querías ¿no?".
-Aún no termino. –Contestó con algo de dificultad. –Debo rescatar a un par de tercos todavía.
"Mira quién habla de terquedad".
Apretó su mano queriendo comprobar si aquello pudiera tomarse, cosa que de alguna forma indescriptible funcionaba. Aunque se sentía como si estuviera tomando un hielo por bastante tiempo, no le importó tener que permanecer así por un tiempo. Apenas y pudo levantarse para estar hincada y pudo apreciar aún más su herida catastrófica de su abdomen, la cual había hecho que todo su vestido arraigado estuviera en un llamativo rojo oscuro nada agraciado para el momento. Levantarse de esa forma le hizo sentirse fallecer, pero se reusó a dejarse llevar por su malestar y volvió a tomar el aura ahora con las dos manos.
"Te advierto que nada ha cambiado entre nosotras, Frisk. Si me ingresas de nuevo a tu mente, las cosas podrían seguir igual o peor para ti. No cometo el mismo error dos veces".
Frisk lo sabía de antemano y eso era precisamente lo que no le agradaba, pero no se le ocurría nada más para seguir manteniendo la esencia de la primera humana en caer al reino. Su alma no era una opción para eso ante la incapacidad humana de hacer eso. Lo único que le quedaba era su mente y…
Puso sus manos sosteniendo el aura a la altura de su pecho un tanto dudosa. No estaba segura si pudiera ser la opción correcta, pero tampoco le quedaban otras alternativas. En la mente la torturaba y manipulaba siendo ella lo suficientemente astuta para hacerlo, pero en el corazón… ¿las cosas pudieran ser diferentes? ¿Ahí no trataría de controlarla? ¿Le podría ayudar incluso? No tenía ni idea de si era lo mejor a hacer.
Pero algo le decía que pudiera ser la respuesta correcta a su problema.
No queriendo pasar más tiempo, sin pensárselo más pegó la esencia de Chara en su pecho, pero con tan solo rozarla con ella le provocó un dolor tan atroz que le hizo gritar a todo pulmón, mas no la soltó en ningún momento. Era como si se estuviera encajando una daga en el corazón, y su estado crítico que requería atención inmediata no ayudaba para nada. Tratando de meterla poco a poco tampoco era de ayuda, realmente dolía como si fuese a morir en el intento.
En su esfuerzo podía apreciar su barra de vida igualmente. Ésta ya se encontraba en 0.0001, y los ceros iban en aumento conforme seguía su insistencia en introducir a Chara en su pecho. El lugar se estaba tornando en un tono escarlata gracias a la luminosidad de su alma manteniéndose determinada bajo cualquier costo.
"Idiota, ni siquiera estás pensando bien las cosas".
-N-no es como si pudiera darme el lujo de hacerlo ahora… -Lagrimeó por el dolor que se estaba provocando.
"Ahora soy sólo un eco, una sombra… oscuridad. No soy más lo que alguna vez fui como humana. Si dejas que la oscuridad entre en tu corazón, no te garantizo que puedas salir bien librada de eso".
-¿T-te estás preocupando por mí?
"No. Sólo no quiero que haya más víctimas de lo que me hicieron. No le daré esa satisfacción a ese monstruo".
-Es un riesgo que quiero tomar C-Chara… Ya no hay otra opción…
"Si, si la hay. Dejarme morir, idiota".
-Si quisieras morir… ya habrías visto el modo desde hace tiempo… Lo que pasa es que no te g-gusta sentir que perdiste ¿cierto? Y no quieres continuar porque consideras que harías que gane más yo.
"No pretendas ahora que sabes de mi".
Poco a poco siguió introduciendo la esencia en su pecho, pero el dolor era cada vez más fuerte. Sentía que en cualquier momento pudiera desmayarse por lo mismo, pero se reusaba a cualquier cosa que le impidiera cumplir con su objetivo. Ya no prestaba atención a nada de lo que tuviera alrededor, sólo en la meta que tenía consigo en sus manos.
"Frisk… para ¡PARA!".
El grito de Chara no fue lo que le llamó la atención, sino el hecho de que por primera vez había percibido algo que no fuera sarcasmo o indiferencia de parte suya. Como si en verdad estuviera sintiendo dolor igual que ella.
"No quiero esto. ¡PARA! No quiero tu dolor".
-Chara…
"Déjame en paz. Morir sin sentir nada es la mejor piedad que pudieras darme ¿Por qué sigues queriendo hacerme esto?".
-¡Porque hay alguien que te espera, idiota! –Terminó exclamando como pudo ante la molestia que ya estaba siendo para ella. Dar tal grito no le ayudó para nada en su estado, cosa que la mareó aún más. –Al menos dale la oportunidad de que te diga algo en persona… ya que existes por él y él por ti… No tomes la decisión por tu cuenta, considera también la suya… y lo que ambos decidan juntos, lo respetaré…
Hablar tanto le costó esfuerzo que hubiera sido mejor usarlo para la presión de sus manos. Apenas y podía respirar ahora. Si no fuera por el hecho de que el aura ahora comenzaba a ayudarle empujándose a sí misma, le habría sido casi imposible seguir.
"Bueno, de cualquier forma moriremos ¿Qué puedo perder con intentarlo?" –De nuevo había sonado su habitual sarcasmo. – "Te estás matando por tu cuenta justo ahora. Con suerte regresaríamos a pelear una vez más".
Frisk ya no dijo nada al costarle seguir respirando. Su determinación le ayudaba a seguir con su labor, pero su herida le estaba exigiendo parar antes de que fuese tarde. Nunca le había temido a la muerte, pero por primera vez se cuestionó si su poder de regresar a su punto de guardado funcionaría igual ante el caso de que ella misma se estaba provocando el dolor. Desconocía muchas cosas de su mítico poder, pero siempre habría preferido ver las cosas ventajosas que tenía consigo a cuestionarse su verdadera utilidad y naturaleza.
Hubiera querido llegar al punto de guardado para evitar algunos riesgos de lo que estaba haciendo, pero apenas y podía mantenerse cuerda sin desmayarse, por lo que ya no era para nada una opción a tomar dadas sus circunstancias. Y dejando todo a la suerte, empujó con lo que quedaba de fuerza a su pecho, queriendo acabar con el dolor de una buena vez en lugar de seguir sufriendo, terminando de introducirla a su corazón.
El dolor había sido tan indescriptible que terminó gritando de agonía antes de terminar cayendo de espaldas. Desmayándose por completo tras demasiado esfuerzo por su parte, bañándose en su propia sangre derramada en el suelo.
El pasillo dejó de alumbrarse con el tono escarlata del alma, para dar paso a la noche que recién estaba llegando.
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No recordaba cuándo se había sentido así de aturdido en su vida, pero no le cabía duda de que había experimentado la peor de todas tras el susto e impotencia que había sentido, tras haber visto cómo la embajadora había alzado su mano invocando aquella figura geométrica roja. Poco a poco siendo consciente de eso, abrió sus cuencas con algo de prisa y se encontró a si mismo tumbado en el frío suelo del castillo. Los huesos los sentía entumecidos, pero no le dio importancia a eso ante el horror que se le presentaba ahora frente a él.
Su hermano menor seguía tumbado inconsciente, pero a simple vista se le veía en buen estado a comparación de la humana envuelta en su propia sangre, completamente acabada. ¿Cuánto había pasado desde que había perdido el conocimiento? ¿Qué había hecho Frisk?
Se levantó de golpe para acercarse aún más a la humana y revisar sus signos vitales de inmediato. Viéndola tal y como se encontraba, con su vestido rasgado y sus hombrereras emplumadas maltratadas, realmente parecía un ángel caído. Uno que había tenido que sufrir por haber sido descuidado.
Con algo de alivió detectó que aún estaba respirando, pero su piel fría y toda la sangre derramada hizo que sus cuencas se oscurecieran del miedo que le estaba produciendo sentir lo mal que estaba la situación. En un acto desesperado se quitó su chaqueta y se la puso con cuidado con tal de darle algo de calor. Alzó sus manos en su herida para comenzar a curarla, pero sus esfuerzos eran inútiles. Su magia no estaba funcionando, no estaba haciendo nada por ella.
No podía curarla porque se sentía culpable.
-Frisk…
Comenzó a temblar del pánico que le estaba produciendo no saber qué hacer. No era nada agradable verla en ese estado, ni mucho menos saber la situación por la que había llegado a ese punto.
-¿Q-QUÉ ESPERAS?… LLÉVALA…
La voz de Papyrus le sobresaltó en gran medida al no haberse dado cuenta de su despertar. El esqueleto alto se levantaba con algo de esfuerzo ante lo adolorido que se encontraba, pero su semblante preocupado no se le comparaba con el que Sans seguramente estaba teniendo ahora.
-P-Papyrus, ¿te…?
-ESTOY BIEN… NADA PUEDE VENCERME, YA LO SABES –Le dedicó una sonrisa cansada con tal de calmarlo, aunque no era del todo sincera y ambos esqueletos lo sabían. –LLÉVALA AL LABORATORIO…
Sans asintió con la cabeza en silencio y levantó con mucho cuidado a Frisk procurando no lastimarla más. Con algo de torpeza y dificultad la terminó cargando en sus brazos para desaparecer de inmediato ante la vista del guardaespaldas.
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Aunque había sido cómico el apreciar a la flor borracha, para Alphys había sido muy incómodo ingeniársela para no llamar la atención y poder salir con prisa. No le había podido avisar a nadie ante la urgencia de que la flor no rebelara nada más que pusiera toda la situación en aprietos, por lo que estaba apurándose de cierta forma para volver a la ceremonia antes de que se percataran de su ausencia. Su firma después de todo era requerida.
Dejando a Flowey más tranquilo, tomó sus llaves para dirigirse de nuevo hacia el castillo. No había de qué preocuparse si en su propio estado embriagado le había sido más fácil meterlo en su urna de cristal, sin que se diera cuenta de que estaba en un prototipo más fácil de romper en lo que desinfectaría el otro lleno de alcohol. Pero la repentina aparición frente a ella le hizo gritar del susto y lanzar sus llaves en alguna parte.
Ver a Sans cargando de esa forma a Frisk, como una princesa se tratase y con su sudadera favorita puesta, le habría hecho gritar de emoción si no fuera por el hecho de verla empapada de sangre y con el vestido completamente arruinado. El semblante aterrado de su amigo le imploraba con simple vista de que se hiciera algo de inmediato. Alphys no tuvo que decir nada, inmediatamente comenzó a correr hacia la camilla más cercana que tuviera y Sans le siguió entendiendo todo.
Su lado profesional le hizo enfocarse en su ahora paciente impidiéndose entrar en pánico. En cuanto el esqueleto puso a Frisk en la camilla rompió aún más su vestimenta para revisar sus heridas. Su abdomen estaba completamente perforado y varios de sus huesos rotos, por lo que alzó sus manos y comenzó a curarla con magia para regenerar primero su herida más catastrófica y de mayor peligro.
-¿L-los demás…?
-No tienen ni idea. –Respondió Sans todo sudoroso y con prisa. –Fue una batalla aislada.
La científica real tenía muchas preguntas que tuvo que ahogar debido al momento crítico. Su magia curadora no era tan excepcional como le habría encantado que fuera, pero era una de las ramas que había tenido que estudiar a la perfección cuando decidió enfocarse en el mundo científico. Sin embargo, el cuerpo de los humanos era muy distinto al de los monstruos, y aunque estuviera cerrando la herida regenerando todo el daño, en poco tiempo captó en dónde estaría todo el problema.
-S-Sans…
El mencionado no le prestó atención tras enfocarse únicamente en curarle lo único que sabía hacer de ello. Era casi nulo su intento de curar los huesos ante el temblor notorio que estaba teniendo en sus manos, y así como la culpa que le invadía de sus heridas, pero no apartaba la vista de su objetivo impidiéndose fallar en eso. Fuera lento o no, estaba más tranquilo si Alphys se encargaba de todo lo demás mucho mejor que él.
-P-perdió mucha sangre… -El aura verde que había estado invadiendo a la humana por medio de las manos de la reptil, poco a poco fue disminuyendo al estar terminando su labor. –N-nosotros no…
-Puedes regenerarlo también.
-Los humanos son distintos, Sans… Se pueden arreglar órganos, huesos… al estar ahí presentes, pero sangre perdida… eso no puede crearse, t-tiene que obtenerse…
-Pues obtenla entonces.
-¿D-dónde? ¿Ella e-es la única humana aquí? –Su postura profesional desapareció en cuanto comenzó a llorar de frustración y miedo.
-¡No sé! ¡Solo haz algo! –Exclamó Sans desesperado. No quería hacerse la idea de que ya no podía hacerse nada más. No quería siquiera pensar en eso. – ¡Tú eres la científica real!
-¡Tú eres científico también! –Exclamó de igual manera la reptil. –Y-yo no t-tengo todas las respuestas…
Sans casi golpea la camilla de pura frustración, pero se limitó a oprimir el puño con tal de calmar sus temblores. El cuerpo de Frisk se veía completamente normal ahora, pero en efecto, la pérdida de sangre era un gran problema para su especie y era algo imposible de obtener siendo todos monstruos. Las composiciones básicas de ambas especies eran distintas en varios aspectos.
Lo único que de alguna forma le brindaba todavía esperanza era el sonido de su corazón de la máquina. Aunque fuese lento, el órgano seguía latiendo en su lucha de seguir viviendo, pero aunque fuese ella determinada eso no bastaría para lo esencial de su cuerpo. Necesitaba pensar en algo pronto manteniendo su cabeza fría.
Pudiese ser los nervios de ambos científicos, pero el repentino estruendo de un cristal les hizo saltar a modo alerta. No tardaron en darse cuenta que se trataba de la flor que estaba arrastrándose con el resto de su contenedor para llegar hacia ellos.
-C-cha…a –Flowey estaba un tanto perdido en si, pero aun así se las había ingeniado para mantenerse erguido. –Ya vooooooyyyyy.
-Retrocede hierba, o te perforo ahora.
Sans activó su ojo molesto con todo, lo que menos necesitaba era una complicación más. Lo notaba un tanto extraño en su forma de andar y hablar, pero no tenía tiempo para preguntar qué le estaba ocurriendo ahora ni mucho menos por qué pudo librarse de su prisión. Tenía algo mucho más importante qué hacer. Sin embargo su amenaza pasó por alto y la flor siguió arrastrándose como podía, tratando de llegar hacia el cuerpo de la humana.
-Hoowwwdyyy… Noo grriteees, ya eshtoy aquíiiiiii –Su mirada se enfocaba en Frisk pese a estar un tanto perdida. – No eshtoy borrasho. Tú eresh la idiota, idiotaaaa.
-¿Qué…? –Alphys estaba completamente confundida y apenada.
Sans se quedó estático. Su desconcierto sobre la extraña actitud de la planta no se comparaba con el enojo que le brindaba poder ver al ser incorpóreo encima de la embajadora, dirigiéndose hacia la flor con un semblante molesto. Notaba que su boca se movía, más no emitía ningún sonido que el esqueleto pudiera percibir de su parte. Había una extraña conexión vinculada entre ellas y estaba con sus manos sobre su pecho con movimientos constantes, como si con ello hiciera latir el corazón que difícilmente lograba mantenerse.
Escuchaba un tanto lejano que Alphys le estuviera llamando, él tan sólo se estaba concentrando con ira ante la chica espectral que se atrevía a seguir ahí ante su vista. Tardó en percatarse que lograba verla gracias a que tenía su ojo activado y que la diferencia estaba en que ya no estaba en la mente de la humana, sino que era algo más… indescriptible. Aunque pudiera haber muchas preguntas por hacerse sobre ese hecho, Sans sólo le importaba una que le llenaba de rabia: ¿Por qué había vuelto a estar con Frisk?
Parecía que su mirada de ira era de lo más penetrante, ya que el intento de humana se percató de que estaba siendo observada por él y se giró con un semblante diferente, cosa que le confirmaba que también era extraño para ella que pudiera ser vista por él. Sin embargo no mantuvo mucho tiempo esa expresión tras gritarle algo que nunca pudo oír y que tampoco le interesaba escuchar.
-Dishe que… vayash al cuarto de ener…gía, shi, energía…. Del laboratorio… y que acshedasshhh al almacén… de la contraparte…
-¿De qué está hablando? –Alphys volvió a mantener la magia verde sobre la humana tras no saber qué mas hacer. –Sans ¿Qué…?
-¡Que te apuressshhhh… comediante! –Continuó Flowey con el tallo doblado, como si hubiera un peso que no pudiera soportar de sus pétalos –Chara hashe lo posible por mantenerla ashi… pero que no será suficiente si no… ¿sangre? ¿De dónde planeash sacar esshoo?
Chara se le veía molesta con su intérprete, pero en ningún momento apartó las manos del pecho de la embajadora. Fue así como Sans se dio cuenta de que la conexión ahora venía del corazón. ¿Le estaba perjudicando ahí ahora o sólo era mero instinto de auto sobrevivencia? ¿Por qué ahora se enfocaba en mantenerla viva cuando antes quería que muriera hasta obligarla a reiniciar? Tendría todas las de ganar en caso de que volvieran al último punto de guardado de la embajadora, por lo que no encontraba el sentido de que ahora estuviera haciendo algo caritativo.
-No haré caso a lo que tenga que decir un parásito –Dijo finalmente Sans apartando la mirada de ella.
-Puesh que mal… sha que es la única que shabe cómo ayudar –Rio un poco la flor estando ya sobre el suelo. –Una humana que sabe… qué necesita la otra humana… Tiene sentido, ¿no?... ¿Lo tiene? No eshtoy seguro…
-¿O-otra humana? Sans, ¿realmente de qué están hablando?
-Luego te explico.
Atajó el mencionado un tanto sudoroso. Aunque detestaba admitirlo, tenían razón respecto a que ellos como monstruos no sabían con exactitud qué se requería para salvar a la humana. Y si el cadáver existente sabía qué hacer… ¿sería correcto hacerle caso? ¿Aun cuando ella había provocado todo? ¿Tan desesperado estaba? Esa última tenía respuesta. Si, si lo estaba.
Le aterraba saber que seguirle su indicación pudiera provocar algo peor, pero ante la falta de opciones no tuvo de otra. Asintió con la cabeza sin seguir viendo al ser incorpóreo, como si con ello fuera suficiente para decirle que seguiría tales indicaciones.
-Cuarto de energía del laboratorio ¿qué más?
-Tu mano en… abajo… shi.
-Más claro, hierba. ¡No tengo tiempo!
-Sholo dice eso, no tengo la cuuulpa de que no entiendasshhhh –Rio mientras se retorcía en el suelo.
Parecía que también el espectro se estaba desesperando con tal comportamiento, por lo que quitó una mano del pecho de Frisk y comenzó a deletrear cosas con lenguaje de señas con prisa. Sans no se cuestionó por qué ella sabía tal lenguaje corporal, ya sería algo que se enfocaría luego en conocer. En cuanto pudo terminar la oración "pon tu mano debajo de la fuente de poder para acceder al almacén", desapareció en el acto para trasladarse en tal lugar. Le parecía todavía una indicación extraña, pero mientras no tuviera otra alternativa, lo haría.
Haciendo tal indicación sintiéndose un poco tonto con eso, no contó con que uno de los azulejos se tornaría azul con su tacto en lo que unos grabados simbólicos se tornaban rápidamente para dar paso a su mano. Era un cuadro un tanto pequeño en apariencia, pero por dentro era un almacén escondido a simple vista de lo que parecían bolsas rojas. En cuanto tomó uno con cuidado, notó que éstas estaban conservadas por magia y que se trataban de sangre. Sin pensárselo más, tomó todas las que había y se las llevó consigo en menos de un pestañeo.
Alphys le lanzó una mirada asustada al ver lo que tenía consigo, mas no hizo preguntas y se puso de inmediato en hacer la transfusión de sangre con lo que tuviera a la mano. Sans le ayudaba en lo que podía, pero tras unos minutos de ser más un estorbo que cualquier cosa, terminó por tumbarse en el suelo a un lado, mientras tomaba la mano de la embajadora todavía angustiado.
Ya no veía al parásito causante de todo, pero de algún modo presentía que todavía se encontraba ahí, esperando al igual que él. No se explicaba cómo fue que había logrado verla en ese momento, pero de cualquier forma no quería comprobar en el momento si realmente se había tratado de su ojo. No quería ver a alguien tan catastrófico como ella, le era desagradable lo que había podido hacer por tanto tiempo.
Pero ahora si tenía varias cosas explicadas. Si Frisk había tenido eso todo el tiempo, admiraba aun más la fortaleza que había tenido en tratar de mantenerla al margen. No como él, que a la primera le había dado acceso a todo y le fue muy difícil hallar la forma de detenerla de algún modo posible. Y aunque hubiera podido hacer algo por muy minúsculo que fuera, había sido muy tarde para detenerla. Chara se había enfocado en su conocimiento sobre la magia y estudios del espacio-tiempo, había sido muy astuta en dirigirse a lo más valioso de su mente sin preocuparle lo demás. Darle un bloqueo mental momentáneo había sido demasiado pesado para él, pero de cualquier forma ella ya poseía dicho conocimiento en su propia mente ahora.
Sans estaba cansado, pero se reusaba a cerrar sus cuencas mientras la humana siguiera luchando por su vida de alguna forma. Era maravilloso que ella continuase en su estado; determinación o no, era realmente sorprendente tal resistencia en una situación como esa. Frisk sí que sabía sorprender cada vez que se mostraba determinada en algo, no tenía límites para eso. No soltaba su mano ante el miedo de perderla pese a eso.
Aunque no hubiese querido en el momento, no podía evitar pensar en lo realmente importante que era ella para él. Era algo deprimente que se diera cuenta de eso hasta llegar a una situación de esa magnitud. Undyne tenía razón después de todo, le gustaba más de lo que creía; realmente ya estaba enamorado. Y eso no le causaba más que angustia ante la posibilidad de haberlo arruinado todo por su propia debilidad.
Los repentinos ruidos de la otra habitación lo sacaron de sus pensamientos. Se levantó de inmediato para tratar con ello en lo que Alphys seguía en su labor. Soltó la mano de la humana con cuidado y se dirigió hacia la entrada antes de que las cosas pudieran empeorar. Los gritos de su amiga le indicaban eso.
-¿Dónde… está… mi hija? –Preguntó Toriel con respiración entrecortada, y con un semblante sombrío e intimidante en cuanto vio al esqueleto.
-En atención urgente, será mejor que esperemos aquí. –Indicó un tanto cansado.
-¿Pero qué fue lo que pasó? Papyrus sólo nos dijo que la trajiste aquí al estar herida, mas no dijo cómo fue que terminó así –Su rostro sombrío cambió radicalmente a uno de preocupación absoluta. –Asgore sigue atendiendo a varios manifestantes y vendrá en cuanto pueda.
Con un ademán de su mano, la convenció de que se sentara en la primera silla que encontró a la vista. Aunque Toriel se mostrara preocupada tras ser ignorante de los hechos, no se compraba con Sans que parecía a punto de caer dormido en cualquier momento, pero que se rehusaba a eso.
-Es… una larga historia.
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Antes que nada, muchas gracias por la espera. Estuve trabajando mucho en los días pasados y tuve que dormir mucho para recuperarme. De hecho aún me falta sueño, pero no quería posponer más tiempo la intensidad de la final de temporada. Estoy ultra emocionada de haber llegado a este punto y que muchos me estén siguiendo en esta historia. Los amooooooo!
El siguiente capítulo es el final de la segunda temporada! Aaaaaahhhh! Ya estamos por entrar a la tercera!
Michi fuera!
:)
