Sans recibió con cuidado la taza humeante que le estaba brindando la reina. Después de que le contara directamente de qué venía siendo la plática pendiente con él, había terminado accediendo a ir a hablar con ella en la cocina del castillo. Aunque no fuese precisamente correcto dejar a su hermano y a la humana hablando solos, sabía que estarían haciéndolo por mucho más tiempo y que lo mejor era brindarles el espacio que merecían para ello. Ya luego se encargaría de saber a fondo el tema que estarían entablando en su ausencia.
Había querido evitar a Toriel en todos los días transcurridos sabiendo que quería hablar con él para ayudarle con la situación de su hermano, pero por mucho que se agradeciera la intención no era algo que quisiera de cualquier modo. El consolar por nomás era algo que únicamente se lo permitía a Papyrus al ser el único que de alguna forma lo lograba, el resto no le llegaba ni al peroné. Y tampoco él mismo era el ser adecuado para consolar a su amiga cuyo malestar marital milenario sólo le correspondía a ella resolver, aunque tampoco le agradaba verla en tal estado tan deplorable. Tenía un límite en cuanto a tiempo con amigos dada su misma flojera de siquiera intentar una convivencia larga.
Pero ahora que por fin habían hablado y que, pese a que Toriel había sido más que clara en cuanto a lo que quería llegar, no podía dar crédito a su alarmante petición. ¿Ser guardaespaldas de Frisk? Ese era el puesto de su hermano, su sueño realizado de por fin pertenecer a la guardia real. Además, ¿cómo explicarle que la razón de negarse, además de lo de su hermano, era porque estaba enamorado de su hija? Lo calcinaría a la primera insinuación de eso y era algo que en definitiva quería evitar.
-¿Quieres que le quite el trabajo a mi hermano? –Contempló su reflejo en el té sin poder tomarlo todavía. Estaba demasiado caliente que ni podía darle un trago sin lastimar sus dientes. –Lo siento, Tori, pero no pienso hacer eso. Además ¿Me estás dando trabajo? ¿Qué no me conoces?
-Se te pagaría mucho más de lo que ganas con todos tus trabajos juntos, por lo que sólo te encargarías de protegerlas en vez de hacer múltiples labores. –Contestó mientras se servía té en su propia taza y se sentaba en el sitio frente a él. –Asgore estuvo de acuerdo con mi propuesta en esto.
-Me preocupa que estés tan decidida en esto como para hablarlo con tu marido. –Dejó la taza sobre la mesa esperando a que se enfriara, pero el denso humo que emitía indicaba que pasaría mucho tiempo para eso. –Aunque también me alegra saber que se llevan mejor.
-¡Uugghh! No lo llamaría de esa forma. –Refunfuñó después de darle un trago a su bebida como si de agua templada se tratase. –Los disturbios en el reino son… complejos, por lo que se requiere un símbolo de unión para apaciguar todo, partiendo desde nuestro matrimonio ahora que se sabe de él.
-Es por eso que no quieres que Frisk salga del laboratorio todavía ¿cierto?
Toriel siguió tomando de su taza con tal de no decir nada, pero para Sans era más que obvia la respuesta e internamente podía comprenderlo. Desde que se había tomado la decisión de que Frisk se quedaría con ellos y sería adoptada por el mismo rey, las quejas y diferencias comenzaron a generarse de forma escandalosa, pero desde que estuvo por nombrarse a la humana como heredera al trono y a su vez el contemplar el extraño comportamiento que tuvo nada natural en un humano, las quejas y reclamos se hicieron a flote en cada esquina del subsuelo. Sabía que la guardia real había estado tratando de controlar cualquier indicio de agresión por diferencias de percepción del tema, pero ahora podía notarse con más fuerza el desacuerdo del reino respecto a la embajadora.
Había muchos quienes la amaban sin importar las diferencias del pasado y daban su voto de confianza ciegamente, pero había otros que la repudiaban por el simple hecho de ser el alma faltante para liberarlos de la prisión milenaria en la que vivían. Y aunque Asgore había sido un soberano de lo más querido, había monstruos que comenzaban a cuestionarse si su líder estaba tomando decisiones correctas, cuyo temor de un golpe de estado estaba incrementándose conforme habían pasado los días. Así que entendía a la perfección el símbolo de unión que querían aparentar los monstruos jefes para tratar de apaciguar las quejas y encontrar una solución pacífica.
Pero a percepción de Sans, los reyes no eran el problema ni la solución en cuestión, sino la misma humana. Y sólo ella podía y debía calmar aquellas quejas y demandas.
-Asgore ya ha declarado que las almas humanas le pertenecen ahora a Frisk, por lo que ella es la única que puede decidir su uso y destino. –Dejó su taza terminada de golpe sobre la mesa, haciendo un escándalo en el proceso. –Con todo lo que está pasando recientemente, el temor de que le quieran hacer daño para obtener todas las almas y la suya… No, ni siquiera quiero pensarlo.
-Pero…
-Sé que Frisk sólo quiere liberarlas para que descansen en paz, pero realmente no sé por qué no ha podido hacerse todavía. A veces simplemente no sé qué le pasa por la mente a mi niña y eso me frustra mucho.
-Lo sé, pero…
-Me agrada mucho Papyrus, pero también me preocupa bastante. –Interrumpió nuevamente con cierta urgencia mirándolo con total seriedad. –También me preocupas tú, por supuesto, pero en todas las veces en la que mi niña ha estado en peligro, has sido tu quien la ha mantenido a salvo y no él. Por mucho que quiera a tu hermano, no puedo seguir permitiendo que tenga un puesto del que no está capacitado para cumplir. No sólo por el bienestar de mi hija, sino el suyo también.
-Entiendo eso, pero…
-No sé si lo sigas haciendo por la promesa que me hiciste, pero realmente estoy muy agradecida contigo porque lo sigas haciendo. –Nuevamente le interrumpió mientras emitía una leve sonrisa tras eso, sin reparar en la leve frustración de su amigo por no permitirle hablar. –Además, he notado que sólo a ti te tiene confianza para contarte todo. Ni siquiera a Asgore y a mí nos cuenta sobre su vida por mucho que seamos sus padres.
Ahora que por fin tenía el habla, Sans no quiso decir nada tras sus últimas palabras queriendo controlar sus propias emociones para no ponerse en evidencia ante quien podría calcinarlo, pero a su vez también pensaba en eso con cierto temor. En efecto, parecía que Frisk sólo le contaba sus cosas personales, pero era únicamente por saber en primera instancia lo anormal que venía siendo esa humana, no porque le tuviera total confianza ¿O sí? Además dudaba de que le volviera a contar sobre su pasado si accidentalmente había revelado que la habían abandonado en un basurero. Aunque no supiera mucho, todo indicaba a que había tenido una vida complicada en la superficie.
Pero recordando también eso, la parásito había mencionado algo sobre unos niños enjaulados ¿Habría sido metáfora o un dato literal? No podía evitar sentir curiosidad sobre eso y a su vez le causaba malestar que hubiera husmeado en ambas mentes sin permiso. ¿Qué tanto sabía y que no? ¿Qué sabría sobre él? ¿Qué sabría sobre…?
-Podría aceptar tu petición si tú cumples una mía, Tori. –Tentó su taza para ver si por fin podría tomarla, pero era caso perdido al estar ardiendo todavía. –No quiero que corran a Papyrus de la guardia real, no seré el causante de romper su sueño.
-Podría hablar con Undyne sobre eso… pero te advierto que ella misma estuvo muy de acuerdo con el cambio. Casi podría jurar que estuvo aliviada y algo contenta. –Aclaró mientras se servía más té con cuidado. La tetera se veía muy pequeña en sus manos que claramente no notaban el calor que emitía el trasto de porcelana. –También tendría que hablarlo con Asgore antes, por supuesto.
-Te tienen con correa apretada ¿eh? –No pudo evitar burlarse con confianza por mucho que conociera su carácter.
-Me molesta mucho, pero es uno de los acuerdos que me pidió Dreemurr para mantener todo en calma. –Renegó con leve enfado ante la mención, soltando la tetera con brusquedad. –No tomaré ninguna decisión real por cuenta propia, todo tiene que ser entre los dos pese a que es claro que él siempre tendrá la última palabra en todo. Y esto es una de las cosas que se tienen en cuenta y más porque se trata de nuestras hijas.
Le seguía molestando que su amiga siguiera hablando en plural en cuanto a Frisk ahora que se sabía de la presencia de la otra que era todo menos una humana a su perspectiva, pero Sans podía comprender porqué para ser un monstruo cuya magia elemental venía siendo el fuego mismo se mostrara tan fría recientemente. Aunque no le dijera nada al respecto, era más que obvio que el retomar su matrimonio y su cargo real no le era para nada grato para su amiga. Tomar una responsabilidad así de grande a costa de su propia felicidad por el bien de todos los demás era un sacrificio que a perspectiva suya no era nada beneficioso por mucho que se aparentara que si lo fuera. Para Frisk no sería nada bueno ver cómo los dos reyes peludos estuviesen tan amargados entre ellos si seguía así la situación. La conocía lo suficiente para saber que seguiría intentando que realmente estuviera el amor entre ellos de tal forma que pudiera lastimarse así misma notando que las cosas no son como uno las planea.
Esa humana sí que era terca para esas cosas después de todo.
Por fin pudiendo darle un pequeño trago a su té, se cuestionó de qué tan bueno o no sería aceptar ser guardaespaldas de la humana. Sabiendo sus sentimientos de por medio preferiría no estar tan cerca de ella por el bien suyo, pero a su vez se maldecía por la urgencia que aparentemente tenía de saber que siempre se encontrase bien y más cuando mantenía aquel parásito maligno consigo cuyo verdadero peligro radicaba en lo tanto que calculaba las cosas. Estar al pendiente de ella le ayudaría a afrontar esa cosa y ver la forma de retirárselo antes de que volviera a generarle un malestar. Por mucho que Frisk quisiera ayudarla al verla incluso como "hermana", no podía confiar en ella si era la verdadera causante de muchas muertes de por medio.
Le era incómodo que él mismo había sido víctima también de sus fechorías. ¿Con qué postura podía ponerse ahora con tal torpeza de su parte? Su conjuro había salido erróneo y casi le costaba la vida junto con la de Frisk y su hermano. No podía permitirse esa clase de cosas nunca más. ¿Qué clase de cosa era ahora esa especie de espectro? No le parecía natural que una humana falleciera y permaneciera de tal forma con demasiado poder consigo. Algo parecía estar descartando y no lograba ver todavía realmente qué era. La sensación de eso rayaba a lo incómodo y exasperante.
Tenía que hacer algo… y muy a su pesar podría comenzar estando cerca de la humana.
Necesitaba saber cómo era que la primera humana caída sabía comunicarse con señas, necesitaba saber cómo sabía de la existencia de sangre guardada en el laboratorio que ni él y ni Alphys conocían pese a tantos años recorriendo e inspeccionando cada centímetro de ese lugar. Necesitaba saber… qué tanto sabía de "él" como para que quisiera matarlos por ser su linaje. Uno que él mismo tenía muchas dudas al respecto. ¿Qué tanto sabía? ¿Cómo era que sabía?
-Sobre convencer a Undyne y al rey, puedes pedirle a Frisk que lo haga. –Meneó un poco su taza para disolver aún más las hojas del té que no supo reconocer a simple vista. –Tiene el mejor poder del convencimiento que haya visto alguna vez. Digo, si te convenció a ti de salir con el rey felpudo…
-Deja de usar a mi hija para cosas así. –Le reclamó mientras se cruzaba de brazos. –Esto son cosas de adultos y ella es sólo una niña.
-Yo no la denominaría como niña ya, Tori…
-¡Agh! ¡Por una vez ponte de mi lado, Sans! –Exclamó cada vez más irritada. –Sólo te estoy pidiendo un favor, sé el guardaespaldas de mis hijas y ya. Sólo puedo confiar en ti. Eres… el único amigo con el que cuento.
Por primera vez en el día Sans se puso en postura seria tras tal cosa. Por mucho que Toriel fuese de temperamento fuerte, era realmente muy agradable y atenta convirtiéndola en una gran amiga para él, pero tras varios años (o posibles siglos) de soledad que había tenido ella, era evidente que se sintiera tan sola en cuantas muchas cosas transcurridas.
Dudaba de que existiera alguien en el reino que la recordara como una gran reina y sólo se le marcaba históricamente como alguien que había abandonado al rey y dado la espalda al reino cuando más la necesitaban, no era una buena imagen para nadie por mucho que quisieran darle una oportunidad de mejorar las cosas tras todo el conflicto presentado recientemente.
Pero antes que sus amistades, antes incluso que Frisk… estaba su hermano. Eso era algo que en definitiva no cambiaba en su vida.
-Lo siento, Tori. –Suspiró tras sentirse un tanto acorralado y con culpa. –Pero como amigo, espero que comprendas porque no quiero ser yo quien acabe con la ilusión de Papyrus.
-Lo entiendo... gracias de cualquier forma. –Contestó finalmente con cierto pesar en su rostro.
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-ASÍ QUE… ¿ESO ES UN BOTÓN QUE REINICIA EL TIEMPO?
Tras un breve momento conversando sentados en el suelo sobre lo que Papyrus suponía que había pasado en el atentado que había tratado de intervenir, finalmente Frisk tuvo la decisión de tomar la postura de Chara sobre ser sincera con su amigo para demostrarle que en efecto confiaba en él. Le era doloroso mostrarle los botones de RESET y CONTINUE frente a él, pero si ya no había marcha atrás en cuanto a sus acciones, más le valía tomar una postura más seria si con eso podía convencer a su guardaespaldas de librarse de una culpa que no le correspondía.
Papyrus estaba asombrado de lo que estaba viendo y trataba de tocarlos por cuenta propia, pero sus manos simplemente atravesaban los códigos. No por ello se rendía de poder tocar al menos uno hasta que la tenue risa de la humana le recordó de su presencia.
-¡WOWIE! ¡ERES UNA HUMANA IMPRESIONANTE! –Tras rendirse de tratar de tocarlos, bajó sus manos para apoyarse en el suelo sin apartar la vista de la humana. –NO SABÍA QUE LOS HUMANOS PUDIERAN EMPLEAR MAGIA TAMBIÉN.
-No es magia… o al menos tengo eso entendido. –Comentó Frisk con una sonrisa algo tímida por su ignorancia al respecto. Ni Sans ni Alphys tenían siquiera una respuesta clara para ese extraño fenómeno acompañándola. –Esto se alimenta de mi determinación para poder ejecutarse, por lo que se ha convertido en un reflejo muy inconveniente.
-¿Y ES DIVERTIDO REGRESAR EN EL TIEMPO?
-Pues…
Frisk por ese instante se arrepintió de haberle mostrado al esqueleto los códigos que habían determinado su trayecto constante y repetitivo. No quería pensar en una respuesta para eso por mucho que ya la tuviera de antemano tras haberlo experimentado por tanto tiempo. Chara simplemente soltó una risa nada discreta sabiendo lo que estaba sintiendo realmente por aquello que no quería admitir en voz alta.
Si, había sido divertido… lo había sido en su momento al menos.
Comprendía porque Sans la había detestado tras haberse tomado el tiempo como un juego en vez de considerar el de los demás, pero en su defensa no lo había hecho sola… No, por mucho que tuviera cierto resentimiento con Chara por la manipulación y tortura psicológica, tenía que hacerse responsable ahora de todas sus acciones. Y eso implicaba el haber accedido a hacer incontables veces varias rutas temporales por el simple hecho de experimentar qué tanto podía descubrir en distintas facetas presentadas de cada integrante del subsuelo y a qué tanto podía llegar con eso. La primera humana caída había sido una gran influencia para ella, sí, pero su culpa estaba en haberlo permitido por una conveniencia mutua de simple curiosidad. Así como ella la culpaba por haberle hecho lastimar a todos los monstruos bajo su control, era culpa también suya por haberle permitido realizar tales cosas. Sus manos estaban manchadas por eso y más le valía admitirlo si quería corregir esas cosas.
Si bien su verdadero objetivo de haber accedido a tal convivencia había sido por tratar de dar con alguna manera de poder salvar a los que habían quedado atrás… eso no la justificaba de su fechoría nada grata. Ahora no tenía ni idea de cómo sacar a todos del subsuelo dado que la única opción que conocía que había funcionado ya no podía realizarse.
-Tiene sus ventajas. –Fue lo único que pudo responderle.
-¡ESO SIGNIFICA QUE NOS VOLVIMOS AMIGOS MUCHAS VECES!
-Sí, es un bonito modo de verlo. –Sonrió de su dulce inocencia. Había veces que deseaba contar con esa pureza suya. –Pero también tiene… sus desventajas nada agradables.
Tocó el botón de continuar para que ambos desaparecieran y dejaran de ser presentes entre ellos, iluminando la celda con su extraña luz. Ante el desconcierto del esqueleto por sus palabras, Frisk le siguió sonriendo para que no se preocupara de nada.
-Te puedo decir que conozco demasiado a varios seres del reino, y no por las veces que me relacioné con cada uno. –Comenzó la embajadora recordando las palabras de Flowey, agachando la cabeza con cierta culpa. –Sé cómo reaccionarían individualmente ante un consuelo… o una amenaza.
-OH… ENTIENDO.
-Debo decir que si me esperaba que te tomaras bien estas extrañas cosas que tengo conmigo. Pero tampoco es algo que me merezca. –Le sonrió pese a seguir sin poder verlo directamente. Sentía como su guardaespaldas la observaba con suma atención. –Aunque algo que si me llama la atención en todo esto son las reacciones distintas a lo que tenía contemplado. Alphys lo tomó con curiosidad cuando lo vio por primera vez en vez de odio y Sans… bueno, él ya sabía sobre esto y ahora ha tomado las cosas mejor de lo que hubiera esperado con el tiempo.
-¿MI HERMANO YA SABÍA SOBRE ESTOS BOTONES Y NUNCA ME DIJO NADA? –Se indignó el esqueleto lanzando un leve puchero al respecto. –ESE FLOJO SIEMPRE ANDA CON SECRETOS.
Frisk rió levemente tras su comentario. Aunque se molestara el uno al otro, le gustaba la convivencia que tenían los esqueletos como familia. ¿Por qué no podía estar así ella con Chara y Flowey?
Claro… porque ellos no la veían como tal, se recordó con cierto pesar. Aun así mantuvo su sonrisa esperanzada de que eso pudiera cambiar en algún momento ahora que se enfocaría en encontrar un modo de sacarlos de su prisión que eran ellos mismos. En que por fin fueran una familia completa y feliz como debió ser siempre. Tenía bastantes cosas por hacer todavía, por lo que con más razón necesitaba a su guardaespaldas consigo.
-Sal de aquí conmigo, Papyrus. Hay muchas cosas que necesito corregir de mis errores. –Admitió con toda la sinceridad del mundo esperando poder expresarse adecuadamente con su amigo ahora que sabía bastante sobre ella. –Prometo que esta vez haré caso sobre mi cuidado.
-NO ES… TAN SENCILLO PARA MÍ, HUMANA. –Suspiró mientras apartaba la mirada en ella, como si el cartel que aparentaba ser una ventana fuera más interesante. –YO… NECESITO ESTO. CRÉEME.
-Eres quien menos necesita estar en un lugar así. Soy yo quien debería estar tras las rejas, no tú.
-CONFÍA EN MÍ… FRISK.
La sonrisa cálida que le estaba dando no era nada comparado con el hecho de escucharlo decir por primera vez su nombre. Se había puesto a soltar lágrimas silenciosas no sólo porque eso significaba que se habían vuelto amigos muy cercanos pese a lo que le había tenido que revelar, sino porque lo había hecho con toda intención de dar a entender su mensaje mejor de lo que ella había intentado. Le estaba pidiendo tiempo para meditar en ese preciso lugar donde él mismo se limitaría. ¿Qué clase de epifanía querría obtener de un lugar así? Había mejores lugares en todo el subsuelo para algo así.
Y aunque entendiera la importancia de la reflexión personal estando en un punto aislado, aun así no estaba dispuesta a dejarlo en un lugar así.
-Pero tú prometiste que me harías una fiesta de cumpleaños ¿lo olvidas?
-PERO SI AUN NO ES TU CUMPLEAÑOS ¿O SI?
-Los cumplí hace días.
-¡¿Quéeee?!
Desconcertados con el grito femenino que había salido de la nada, ambos giraron hacia el otro extremo del pasillo para ver a la reina y a Sans que habían estado acercándose y sin que ellos lo notaran por haberse adentrado en su propia plática insistente. Frisk no sabía que pensar sobre ver a su madre ahí, pero al ver que el esqueleto se encogía los hombros a modo de disculpa le indicaba que no había podido hacer mucho ahora que los habían descubierto. De cualquier forma, era seguro de que estaba en problemas.
-¿C-cómo es eso de que ya cumpliste años? –Preguntó Toriel alarmada, como si eso le preocupara más que el hecho de verla fuera de la cama. – ¿En qué momento?
-Bueno… fue tan rápido que los cumplí dormida.
Tanto la reina como el centinela se rieron por su comentario bajando un poco la tensión del momento, mientras que el esqueleto al otro lado de la celda sólo gruñó por lo bajo.
-¿Y cuántos cumpliste, mi niña?
-Ahora tengo diecisiete.
-¡¿Quéeeeeee?!
Sans se rió aún más fuerte por la reacción de la cabra que ahora se estaba agachando para abrazarla y disculparse por ser mala madre y no haber sabido su cumpleaños, aunque realmente no era culpa suya dado que era un dato que Frisk no había compartido con nadie, por lo que se pudo haber callado ese detalle y absolutamente nadie se habría enterado. Esa humana sí que tenía sus secretos hasta de las más mínimas cosas sobre su persona. Pero ¿por qué razón seguir haciéndolo? Le había demostrado que si no fuera por su falta de comunicación, posiblemente las cosas que había hecho se habrían evitado si tan sólo hubiera pedido ayuda.
No queriendo entrometerse con tal escena entre madre e hija, tuvo toda la intención de acercarse a su hermano y hablar con él para ver si había funcionado sobre convencerlo de salir de ahí, pero tal fue su sorpresa al notar que estaba empleando lenguaje de señas para comunicarse con la translúcida chica que le observaba con atención y de vez en cuando le devolvía la palabra del mismo modo.
¿Papyrus… también podía verla? ¿Por qué?
No prestaba mucha atención a la "plática" silenciosa que estaban teniendo dado que su concentración estaba enfocada en tratar de dar con una explicación. En un principio había creído que la razón por la cual podía verla en ocasiones se debía a que había estado en su cabeza, pero tampoco lo había optado como una realidad absoluta al ver que la flor parlante también podía verla… y hasta escucharla realmente según notaba. Por lo que no le encontraba sentido mucho menos ahora que su hermano mostraba poder verla con facilidad. ¿Qué estaba pasando?
-Pasaré por alto el que te hayas salido del laboratorio si prometes no volver a hacerlo de este modo. –El regaño de la reina hacia la embajadora lo desconcertó un poco, haciendo que prestara atención en sus palabras por si le mencionaba en el proceso. –Necesitas reposo, mi niña… ya no tan niña.
-En verdad ya estoy bien, mamá.
-Todavía es muy pronto para confirmarlo. Fue mucha sangre la que perdiste.
Suspiró con leve enfado tras decir lo último, cosa que Frisk supuso que era porque estaba cuestionándose sobre dónde habían venido tales transfusiones de sangre sin pensar en lo peor. Frisk también se preguntaba por ello, pero ni Alphys le había querido responder eso, mucho menos Chara que desviaba el tema de una forma tan ruda que le hacía pensar en que ella lo sabía a la perfección. Cualquiera que fuera el caso, estaba agradecida con que fuera salvada con ello, por mucho de lo siniestro que sonaba que se tuviera guardado algo así en un laboratorio de aspecto tenebroso.
-Sans, por favor, llévala de regreso al laboratorio hasta que diga que pueda salir.
-Pero… –Se giró hacia Papyrus en espera de que ya hubiera cambiado de opinión, pero el esqueleto simplemente se negó con la cabeza emitiendo una sonrisa cálida pese a todo.
-No insistas más, torpe.
-Vamos, niña. Antes de que se haga más tarde. –Sans le guiñó la cuenca con una sonrisa calmada.
Sintiendo que nadie del lugar le apoyaría ni el mismo recluso, suspiró un tanto resignada y se despidió de Papyrus prometiéndose en silencio de que lo intentaría convencerlo de salir al día siguiente como a de lugar. Las preocupaciones que estaban teniendo sobre ella ya le eran en extremo exageradas, pero aun más que la estuvieran todos tratando como una niña que requería demasiados cuidados. ¿Qué no entendían que estaba cerca de volverse adulta?
Recorrió el largo pasillo junto con Sans sin ver a los guardias que habían estado custodiando antes el calabozo, asumiendo que eso había sido obra de su madre que ahora portaba de nuevo la corona. Si ya de por si ella lograba ser atemorizante cuando se lo proponía, no quería imaginarse cómo lo sería ahora como la reina del subsuelo. Ese pensamiento le causó algo de gracia en el recorrido y le aligeró un poco la tensión que tenía de no haber logrado sacar a su guardaespaldas de su propio autocastigo.
-Sans, yo…
-Descuida, sé que hiciste tu intento. –Le interrumpió sabiendo lo que querría decirle. –Será en otro momento.
-Si… si tan solo no fueran tan drásticos en mi cuidado. –Suspiro de frustración con eso mientras seguían caminando. –Si están viendo que puedo caminar perfectamente…
-No sabemos tanto de la anatomía humana para dar por hecho de que ya estás bien, por eso es que se están tomando tantas medidas preventivas, niña. –Señaló con calma siguiendo sus pasos. –La sangre para ustedes es como la gasolina para un motor y tú perdiste mucha en poco tiempo.
La verdad es que hablar de eso no le era nada agradable a Sans dado que no podía olvidar ni en sueños lo que había pasado ese día. Las pesadillas sobre esa batalla estaban siendo constantes por mucho que se dijera que no había sido su culpa, como si su subconsciente le indicara lo contrario de forma escabrosa. Había sido su magia, sus sentimientos… sus manos las que le habían hecho daño después de todo y no había hecho nada para impedirlo. ¿Era así como se sentía ella por tanto tiempo?
Pero aun así, ella mantuvo una sonrisa… determinada en que las cosas siempre podían ir en un mejor camino para todos.
-Hablando de sangre, ¿tú sabes cómo es que se tenía tales transfusiones aquí? Chara no quiere decirme nada al respecto. –Señaló Frisk a la chica translúcida que estaba flotando a lado suyo.
-Si, la parásito tiene que dar muchas explicaciones ¿no te parece? –Observó a la chica que estaban señalando, iluminando su ojo azulado por mero reflejo.
Frisk suspiró agotada sabiendo que la conversación ya no llevaría para nada bueno. A Chara le estaba dando igual que estaban hablando sobre ella mientras que Sans parecía estar firme en su posición de odiarla bajo sus propios argumentos. Comprendía el motivo, aunque esperaba que en su momento él la comprendiera a ella, mientras tanto sólo le quedaba seguir sobre la marcha las cosas que tenía como pendientes en su vida. Si quería ver el modo de ayudar tanto a la primera humana caída como al verdadero príncipe del subsuelo a volver a tener sus propias emociones, más le valía entrar en postura seria ante el reto.
La pregunta era ¿de dónde partir? No tenía ninguna idea de cómo comenzar salvo el tener a Chara resguardada en su propio corazón. Si estaba siendo el reflejo de sus propias emociones… ¿podría realmente ayudarla así? Si ni siquiera parecía tenerle fe ni confianza para contarle sus cosas.
-Es fácil tirar la piedra y esconder la mano. –La voz de Chara la sacó de sus pensamientos, la cual estaba tranquilamente avanzando estando a su costado sin necesitar caminar. –No puede juzgarme por tener mis propios asuntos privados cuando él también cuenta con sus secretos.
Frisk no dijo nada al respecto, pero no pudo evitar estar de acuerdo con Chara. Los problemas que había tenido con él habían sido justamente por sus secretos personales que tenían un objetivo y le había regañado por no haberlo contado como ayuda. Pero ahora que lo pensaba… ¿qué tanto conocía a Sans realmente? En todos sus reinicios y diferentes rutas nunca había logrado dar con lo que realmente tenía en mente el esqueleto. ¿Qué habían sido esos extraños símbolos que había creado en su entorno que la habían separado de Chara? Tal parecía que el centinela tenía muchos trucos bajo la manga todavía.
Pero si le exigía que fuera sincera ahora, lo correcto era pedirle que él fuera igual ¿cierto?
-Bien, ya estamos fuera de las runas protectoras. –Sans se detuvo una vez que terminaron de recorrer el largo pasillo y pasado la entrada principal de la prisión. –Ahora si puedo llevarte como se debe.
-¿En verdad es necesario estar directamente al laboratorio? –Se lamentó la chica tras un suspiro.
-Son órdenes de la reina después de todo.
-¿Y tú desde cuando sigues órdenes reales? –Le cuestionó con una sonrisa burlesca, ese papel de responsable no le quedaba para nada después de todo. –O cualquier orden para empezar.
-Frisk…
-Por favor, tengo mucho que no salgo y realmente quisiera estar fuera. –Juntó sus manos a modo de súplica mientras le sonreía, aunque no viera ningún resultado con ello. –Sólo por unos minutos al menos.
Sans suspiró un tanto divertido viendo su gesto tratando de rogarle. Caminar era algo que en definitiva no le agradaba hacer de momento, además del hecho de que se metería en problemas si la veían públicamente con varios conflictos generándose en el reino. Pero a esos ojos castaños brillantes, apuntándole únicamente a él tras esa cálida sonrisa… ¿cómo podría decirle que no a eso?
Se odiaba por sentirse vulnerable ante ella. Tan solo complicaba mucho las cosas que eran por su propio bien ¿y así quería Toriel que fuera su guardaespaldas? ¡Estaría distraído todo el tiempo! No cabía duda que lo mejor que había hecho era negarse a tal puesto por mucho que su necesidad de verla o saber que siempre estuviera bien fuera intenso. ¿Así era como todo monstruo enamorado se sentía? Vaya que era una condena de lo más agotadora.
Sin decirle nada al no creerlo necesario, tomó su hombro para teletransportarla antes de que tomara una mala decisión por su debilidad ante ella. Pero al ver que su sonrisa se había desvanecido ante una desilusión por parte suya…
-¿Qué…? –Se extrañó Frisk al ver el entorno en el que estaban. La teletransportación había sido tan rápida que no le había dado tiempo de contener el aliento para no marearse.
-Esto es todo lo que puedo hacer de momento. –Suspiró Sans y se sentó en el suelo para acostarse tranquilamente apoyando sus manos sobre su nuca. –Y solo unos minutos antes de que Toriel vaya a llamar a Alphys para asegurarse de que estés ahí.
El olor a tierra mojada y el sonido del arroyo eran más que suficientes para devolverle una sonrisa a la humana. Con sus colores y vida, Waterfall siempre había sido uno de sus lugares favoritos en el subsuelo después de todo. Pero no pudo pasar desapercibido que estaban en un punto aislado para no ser vistos, mas no dijo nada al preferirlo sobre cualquier cosa.
-Gracias, Sans. –Le sonrió agradecida mientras se sentaba a su lado y estiraba sus brazos. –Es bueno estar fuera de paredes.
-Técnicamente seguimos en paredes. –Rió levemente le esqueleto. –Una prisión sigue siendo una prisión.
-Lo siento…
-¿Mhh? –Se giró a verla notando que había hecho un error en comentar algo así. –¡No! No me refería a…
-Ya prometí que los sacaría de aquí de alguna forma… sólo que ahora no sé cómo hacerlo. –Comentó Frisk mirando el suelo húmedo que estaba tocando con un deje de culpa tras bajar sus brazos estirados. –La misma forma que se había hecho una y otra vez no es el modo correcto ahora. Por lo que aún no doy con un nuevo modo de hacerlo.
-Ya se pensará en algo, niña. No te estreses por eso ahora. –Cerró sus cuencas sonriendo levemente para calmarla. –Tampoco tienes porqué cargar con todas las responsabilidades del mundo. Hay muchos que deben hacer su parte también.
-Pero…
-Zzzzzzz…
-Decir puras zetas no me va a hacer creer que estás dormido, jajajaja.
Aunque tuviera todavía en mente el malestar tanto de la conversación con Papyrus y el tema sobre la barrera que los encarcelaba a todos, agradecía esos momentos de calma y felicidad que le estaba brindando el centinela lo bastante perezoso para querer caminar como había querido en un principio. Aun con todo lo pasado y con sus malestares, Sans siempre le había mostrado una sonrisa ante todo mal, por lo que suponía que era esa su filosofía al optar no preocuparse por las cosas que no puede controlar. Como la vida misma… suponía.
Mirando levemente a Chara quien flotaba con calma teniendo los brazos cruzados y lo más retirada posible de ellos, se cuestionó el hecho de que tanto Sans como Papyrus pudieran verla mas no oírla por lo que notaba. Mientras que Flowey… podía hacer todo eso menos tocarla. ¿Realmente qué había pasado? Si la conexión la tenía directamente en su corazón, ¿cómo era que otros pudieran verla o no? La primera humana parecía no darle importancia a eso al igual que muchas cosas sobre su persona, por lo que no podía contar con su apoyo por mucho que el tema fuera exclusivamente suyo.
Ayudar a Chara y Flowey… La situación de sus padres… El tema de la barrera… Papyrus en el calabozo… Sans tenía razón, estaba acumulando demasiadas responsabilidades mayúsculas. ¿Pero cómo no hacerlo si todas eran importantes y le competían a causa de muchos errores suyos?
-Tú sí que no sabes relajarte ¿eh? –La voz de Sans la sacó de sus pensamientos y lo vio con una cuenca entreabierta mirándola directamente a ella. –Puedo notar como los engranes de tu cabeza están trabajando arduamente por cosas innecesarias una vez más.
-No puedo evitarlo, no cuando fallé con el favor que me pediste justo hoy. –Admitió algo apenada, aunque aun así le devolvió la sonrisa por haberse percatado de ello. –Papyrus se siente culpable por lo que me pasó.
-Si… a mí también me insistió con lo mismo. –Suspiró algo agotado con eso.
-Pero no te preocupes, ¡lograré convencerlo de salir muy pronto!
-Sé que lo harás. –Le sonrió con total sinceridad, sabiendo de antemano que lo intentaría todas las veces necesarias hasta que lo lograra. Era una cosa que le gustaba de ella después de todo pese a ser algo muy opuesto de él, ahora se percataba de eso. –Por lo pronto sólo relájate, niña.
-Deja de llamarme niña. –Reprochó cruzándose de brazos. –Ya tengo diecisiete años.
-Eso oí hoy. –Se rió sin darle importancia y permaneciendo en su cómoda posición. –¿Cuándo los cumpliste exactamente?
-El quince de septiembre… ¿Y tú cuando los cumples?
-Hace ya tiempo que cumplí los diecisiete.
-¡No me refiero a eso! Sino a cuándo es tu cumpleaños. –Rió pese a todo, sabiendo que lo había hecho apropósito.
-¿Para qué quieres saberlo?
-¿Por qué no querer saberlo? –Mantuvo su postura ante todo, intuyendo que el esqueleto trataría de jugar una vez más con ella con el tema. –Vamos, tú ya sabes mi cumpleaños. Quiero saber ahora el tuyo.
-De acuerdo, cuando sea el día de mi cumpleaños te lo diré. –Le sonrió aún más, abriendo sus dos cuencas para mirar mejor su expresión un tanto emberrinchada.
-¡Pero eso no me dará tiempo para hacerte un regalo!
-Bueno, tú tampoco me diste tiempo para lo mismo.
-¿Me habrías dado un regalo? –Su expresión cambió rápidamente al escuchar eso. –La verdad es que no te imagino haciendo algo así.
"Yo tampoco", pensó el esqueleto apartando la mirada de ella para mejor enfocarse en ver el techo de luces cristalinas artificiales. No se imaginaba siquiera que alguien pudiera importarle tanto como su hermano y ahora estaba en esa situación tan incómoda. De verdad que la vida le había dado una jugada de lo más extraña, pero a esas alturas le era mejor aceptarlo en silencio para continuar con su vida. Después de todo, no sería la primera vez que dejaba que las cosas tomaran su curso fuera de sus propias intromisiones. A su experiencia sobre su vida, actuar no era algo que valiera la pena finalmente.
-Pero agradezco que tengas la intención de hacerlo. –Continuó ante su silencio.
-Ya pensaré en algo.
-Espero que no sea nieve frita.
-¡Oye! En verdad habría sido un buen negocio.
Ambos continuaron entre risas y bromas que hicieron que Chara protestara de vez en cuando dándoles la espalda, pero aun así Frisk la ignoró por completo al ser más grande el buen tiempo que estaba pasando con el esqueleto, que la opinión amargada que pudiera tener la primera humana caída. En verdad que había necesitado eso tras varios días encerrada.
Se terminó acostando a lado suyo al ver lo cómodo que se encontraba el centinela sobre la húmeda tierra y se quedó viendo los cristales. Podía comprender que su belleza que tanto les agradaba a los monstruos no sólo era por el hecho ser una simulación de cielo estrellado, sino por ser la imagen más cercana a lo que sería estar en el mundo exterior.
-A pesar de que vengo de la superficie… Lo cierto es que no se tanto de ella. –Comentó sin más al tener eso en mente, manteniendo la mirada en el techo. –Yo sé que existen maravillas en él porque creo en ellas.
-¿En verdad no sabes nada de la superficie? –Se giró Sans a verla con atención.
-Ten en cuenta de que caí aquí siendo niña, no tuve tiempo de poder conocer tanto.
-Cierto…
Pese a que era algo obvio, no dejó de ser una decepción para Sans. Después de todo, como muchos de los monstruos en el subsuelo, ansiaba el poder conocer realmente cómo era la superficie más allá de lo que dictaban los libros encontrados en el basurero o la información que obtenían analíticamente por lo que desechaban. Su recuerdo del sol en el horizonte… era todo lo que tenía. Aunque supiera por sus registros que habían sido varias veces las que se había logrado un final en la superficie, era lo único que su mente había logrado retener por más que se esmerara en recordar si había hecho algo más que valiera la pena.
No quería decirle nada a Frisk sobre eso al saber lo atormentada que ya estaba con respecto a la barrera y sus nuevas decisiones, por lo que consideraba que era mejor cambiar el tema para que tratara por una vez mantenerse tranquila. Pero antes… había una cosa que si podía aclararle al menos.
-¿Cómo… son?
-¿Qué cosa?
Sans se la pensó un poco antes de contestar al sentirse un poco tonto.
-Las estrellas…
Frisk se quedó un momento contemplando el brillo de las gemas que trataban de asimilar los cuerpos celestes que tanto ansiaban conocer los monstruos. Eran hermosas… pero no se le parecían realmente.
-Si hablamos en términos exactos… son como el sol pero mucho, mucho más alejadas. –Rio como si con ello pudiera aligerar la situación. –Pero si tengo que referirme a ellas con una descripción más artística, diría que son hermosas con su brillo al igual que la luna. Mostrando que ante cualquier malestar, siempre habrá una luz esperando inspirar a alguien o… siendo el pilar que se necesita ante toda adversidad.
-También me gustaría poder ver eso. –Admitió Sans con una sonrisa. –La luna, por su proximidad comparativa, y las apariencias constantemente variables producidas por sus varias fases…
-…siempre ha ocupado una parte considerable de la atención de los habitantes de la tierra. –Terminó Frisk sonriéndole al girarse para verlo. –"De la Tierra a la luna" de Julio Verne ¿no?
-¿Lo has leído? –No pudo evitar sorprenderse con eso al grado de levantarse un poco apoyándose con las manos y mirándola fijamente. Sabía que era una adicta a la lectura, pero un libro así no era un gusto muy peculiar de cualquiera a lo que tenía entendido. Después de todo, sólo era ficción. –Creí que sólo te dedicabas a libros con información precisa.
-Me gusta descubrir cosas, pero la literatura narrativa también es fantástica. –Se levantó levemente al igual que él para estar a la par. –Eran los libros que leía en el orfanato además. Nadie los tocaba salvo yo.
-Así que eres una nerd desde hace mucho. –Comentó el esqueleto con tono de burla, aunque un tanto asombrado de que precisamente ella supiera de uno de sus libros favoritos en mucho tiempo. –Eso explica mucho sobre que te tomaras tan a la ligera este lugar.
-Bueno, aunque sea un libro fantasioso desde hace muchos años, ir a la luna siempre fue una motivación de muchos humanos hasta que pudo lograrse. –Se encogió de hombros sin darle importancia a eso. –Al igual que muchos libros de ese autor, que si bien son…
-¿Qué…?
Las cuencas de Sans habían oscurecido por completo al mismo tiempo que su sonrisa había disminuido. Frisk no tenía idea de lo que había pasado ¿Había dicho algo malo? ¿Había insultado su libro favorito acaso? No comprendía qué había detonado que el esqueleto mostrara tal gesto, incluso le daba algo de miedo una reacción negativa de su parte al no darle un recuerdo grato esa mirada.
-¿Es… eso posible?
-¿Q-qué cosa? –Comenzaba a ponerse nerviosa. Incluso Chara se había acercado para ponerse a lado suyo.
-Llegar a la luna… ¿Eso es real?
-Ah… si. Hace tiempo que los astronautas existen y… ya han ido a la luna desde hace muchos años.
Para ella era un dato común, pero Frisk no estaba preparada para ver algo así específicamente sobre el esqueleto más flojo y desinteresado de las cosas que conocía. En cuanto había contestado su pregunta, Sans se había levantado abruptamente y dando vueltas caminando casi sobre su propio eje por varios minutos mientras hablaba para sí mismo sobre cálculos matemáticos que no comprendía, mientras que ella estaba estupefacta observándolo y sin saber cómo reaccionar realmente a eso.
Le costó trabajo reponerse del susto que le había dado al pensar que se había molestado por algo que había dicho, pero tal parecía que ese era su modo de mostrarse sorprendido por algo así. No pudo evitar relacionarlo a cuando Alphys y Undyne reaccionaban con cualquier cosa sobre el anime. El brillo intenso que ahora estaba en sus cuencas sin mirar a algo en particular era un gran indicio de que estaba emocionado con la noticia. Después de todo, Papyrus ya le había dicho que su hermano era un aficionado a la ficción además de mostrar que era en verdad inteligente en cuanto a la física, pero esto sí que la tomaba por sorpresa.
-… requeriría una precisión casi absoluta para efectuar un viaje así… calcularía una variación de +15,27 m/s (55 km/h). –Comentaba Sans para sí mismo mientras daba su décima vuelta sobre sus pasos y olvidando por completo la presencia de Frisk o cualquier otra cosa en el lugar. –En la velocidad inicial supondría una desviación en el punto de impacto previsto del orden un aproximado de 250 kilómetros…
No le cabía duda de que había muchas cosas que no conocía sobre Sans al mantenerse siempre en estado alerta tras su sonrisa indiferente. Pero el ver por primera vez una emoción tan pura como esa en él… le causó gran ternura que no pudo evitar sonreír mientras lo seguía con la mirada. Aunque Frisk no comprendiera lo que estaba diciendo, notaba que Sans estaba disfrutando de hacer sus cálculos entre dientes mientras el brillo de sus ojos incrementaba por el simple hecho de saber que llegar a la luna era una posibilidad, cualquiera que fuera el resultado de las fórmulas mentales que se estaba haciendo.
Ese brillo en sus cuencas, esa sonrisa sincera… Era como si por primera vez pudiera verlo feliz en verdad.
Era esperanza.
Chara se lamentó de haberse acercado en cuanto había sentido los nervios de la humana en la que estaba atada, pero si había sido para una tontería así que ahora le habían cambiado sus emociones rápidamente una vez más, le confirmaban que ella siempre superaba su propia estupidez. ¿Por qué no se ponía de acuerdo en qué sentir? ¿Por qué cambiaba rápidamente sus emociones? ¿Qué no se daba cuenta de lo incómodo que era eso para ella? Era una maldita desconsiderada.
Estar atada a alguien que cambiaba rápidamente sus emociones cada segundo por cualquier cosa que le pasaba era molesto. Se giró para verla y reprocharle por no saber mantenerse neutra por mera consideración de ella, en vez de tener esa sonrisa de boba y mejillas levemente sonrojadas.
Pero el ruido de pisadas sobre la tierra húmeda y una que otra rama atrás de ellas la mantuvieron lo suficientemente alerta para saber que tanto sigilo en un lugar aislado no era buena señal. La vida misma se lo había enseñado después de todo. Miró para varios lados desde su posición, pero la poca luz que emitían las flores eco no era suficiente para que pudiera ver qué estaba ocasionando tales pisadas. La basura comediante ni la idiota terca seguían sin darse cuenta de que estaban siendo observados.
Odiaba estar sintiendo la estúpida felicidad de la idiota en una situación como esa. No le ayudaban a mantenerse lo suficientemente alerta de lo que fuera que estuviera ahí entre las flores. No podía ver nada, pero sus oídos no le engañaban cual presa atenta a un posible cazador cercano se tratase. Las pisadas las escuchaba más fuerte al estar muy atenta a eso, indicándole que aquello se estaba acercando cada vez más, pero por más que detectaba el punto de origen de tal ruido andante no podía ver de qué se trataba.
Pero al ver que algunas flores se movían… como si algo que pasara a lado suyo las estuviera empujando en su pasar, fue suficiente para saber que algo raro había ahí pasando a lado de ellos que no podía ver.
Pero para buena o mala suerte, ella tampoco era algo que pudiera ser vista con facilidad.
-Frisk…
Comenzó a llamarle la atención esperando que pudiera notar lo mismo que ella, pero el esqueleto seguía estando distraído diciendo cosas sin sentido mientras que Frisk le prestaba demasiado atención pese a ser evidente que no le entendía nada. Esa idiota…
-¡Es cierto! ¡La humana si está ahí!
-¡Rápido, antes de que escape!
Acercándose con prisa tras tal exclamación, un grupo de monstruos variados estaban aproximándose a ellos con semblantes molestos y dispuestos a atacar directamente. Frisk apenas giró hacia atrás de ella desconcertada en cuanto escuchó tal exclamación hacia ella, pero no pudo reaccionar con tiempo a la gran hacha que estaba por partirla en dos.
-Frisk ¡Cuidado!
Un muro de huesos escarlatas se interpuso rápidamente entre la humana y el atacante con hacha, protegiendo lo suficiente de los demás monstruos dispuestos a dañarla directamente. Pero en cuanto había aparecido tal muro, la humana se desplomó en el suelo tras un grito de dolor mientras abrazaba sus costillas. Sans se acercó rápidamente a ella y se agachó para revisarla tras el grito desgarrador que había lanzado, teniendo su ojo luminoso activado por mero instinto de cualquier otra cosa que pudiera presentarse.
Verla toser sangre… en definitiva no era una buena señal.
Girándose hacia el espectro parada a lado de ellos, vio que estaba mirando la pared de huesos rojos mientras bajaba poco a poco sus brazos que había alzado aparentemente como modo de alerta, teniendo ahora un semblante estupefacto por lo que acababa de pasar frente a ella. Al notar que estaba siendo observada por él, le devolvió la mirada sin saber qué había pasado realmente ante tal manifestación de magia tan repentina.
Esa magia eran huesos… pero no los había invocado ni creado él.
Había mucho qué preguntar por lo que había pasado, pero era más importante tenerla alejada de todo para curarle de inmediato, por lo que la cargó con cuidado notando que sus costillas se habían roto y la teletransportó fuera de ese lugar.
-¡Ya no está!
-¡Sigan buscando!
En lo que el grupo buscaba a sus alrededores como si pudieran dar con la embajadora en cualquier instante, no notaron el inusual movimiento de las flores eco como si hubieran sido empujadas en un simple pasar, siendo cada vez más lejano a ellos en cada aparente pisada.
-Un poco más… –Soltó el susurro una de las flores.
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Sans se apareció en el laboratorio con tal precisión que supo que tendría la camilla de la humana a lado suyo para colocarla de inmediato. Sin decir ni esperar nada, le levantó el suéter para revisar con detenimiento sus costillas que se habían roto de la nada y activó su magia para curarla sin aviso previo.
La presencia del espectro a lado de ellos le molestaba, pero era más grande su preocupación por Frisk que el odio que le tenía. No permitiría que le distrajera de lo que tenía que hacer de inmediato.
-Sans ¿Qué…? –La voz de Alphys hizo acto de presencia en el lugar, mas no volteó a ver al requerir Frisk más de su atención que todo lo demás. – ¿Qué…?
-Frisk está herida. –Dijo sin más entre dientes.
-¡¿Qué?! ¿También?
Corriendo hacia ellos, la científica real se puso en posición de agilizar el proceso de curación estando uno a cada lado. Frisk no decía nada al dolerle demasiado y optar por dejar que el resto hicieran lo que tuvieran que hacer dada la complicación y era algo que agradecían ambos monstruos.
-Tres costillas rotas con precisión… un poco más y eso le habría perforado un pulmón. –Señaló Alphys estando revisando mientras curaba con cuidado con magia verde. –También casi al centro.
-¿A qué te refieres con también? –Preguntó Sans extrañado.
-Hace menos de un minuto, el tallo de Flowey se rompió por la mitad de la nada. –Señaló estando preocupada aun con las manos alzadas. –Vengo de curarlo.
-¿Él está…? –Comenzó a preguntar Frisk estando preocupada, sin poder levantarse tanto por el dolor como por el tratamiento que le estaban dando.
-Sí, está bien, aunque algo extrañado por lo que pasó.
Tanto Frisk como Chara se miraron la una a la otra sin saber qué decir, pero su mirada comunicaba demasiado el hecho de que estaban pensando en lo mismo.
En cuanto terminaron de curarla y asegurarse de que estaba bien, Sans se despidió diciendo que tenía más cosas que hacer y se fue de ahí de inmediato antes de que su molestia de la situación empeorara y le afectara en lo mucho que tenía que pensar sobre eso si quería dar con una solución.
No le cabía duda de que eso había sido provocado por la parásito. No comprendía como había logrado tal cosa, pero ahora no le cabía duda de que debía de separarla de Frisk a la brevedad. Esa cosa era dañina al grado de matarla en cualquier instante. Además… no le agradaba descubrir que en verdad había un grupo de monstruos dispuestos a hacerle daño a la hija adoptiva de los reyes. No cabía duda de que muchas cosas malas podrían surgir en cualquier momento con todo eso.
Tras soltar un largo suspiro de frustración, metió su mano en el bolsillo de su pantalón y sacó su celular sabiendo a quién marcar de inmediato.
-Tori… ¿La oferta de trabajo sigue en pie?
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Lo sé… me atrasé demasiado con la actualización de esto. Animar el intro de esta temporada me llevó más tiempo de lo que creí, además de que ando con varias cosas en mi vida que he estado organizando. Pero agradezco mucho la espera y paciencia en esto. Espero que les haya gustado el capítulo n.n
¡Búsquenme en youtube como Michsonrisa! Ahí está la animación y tráiler de esta temporada.
Michi fuera!
:)
