Nota de autora: Antes de seguir leyendo, les recomiendo pasar a mi canal de youtube para ver el opening de esta historia. ¡Sé que les gustará! Búsquenme como Michsonrisa :D

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El silencio estaba siendo de lo más incómodo para la flor solitaria del laboratorio.

Flowey se encontraba en su maceta esperando el regreso de la científica real, quien le había dejado tras curarle el tallo justo a tiempo antes de que fuera algo grave en extremo. No comprendía qué había pasado realmente, tan sólo se había dedicado a hojear con sus lianas una de las historietas que tenía al alcance cuando de la nada su tallo se dobló a la mitad sin poder reaccionar con tiempo. Aunque fuera una flor y no tuviera alma, el dolor que le había provocado ese movimiento era lo más cercano a la angustia que había experimentado en mucho tiempo.

Tenía varias conjeturas… pero todas llegaban a un simple punto de partida. La determinación que tenía consigo había causado algo con él sin aviso previo.

Tratando de estirarse con cuidado, se aseguró de no tener ningún daño que ameritara seguir en cuidado intensivo, por lo que al ver que se encontraba ahora en perfecto estado se dispuso a retirarse e ir en busca de Alphys. Lo que le había pasado no era cualquier cosa y necesitaba de su ayuda de poder dar con algo. Ya que, después de todo, toda la determinación que tenía consigo se la había proporcionado ella. De algún modo podía obtener una respuesta de lo que le pasaba si su existencia persistente era obra suya.

No tuvo que hacer mucho movimiento ya que la reptil había aparecido en poco tiempo en la habitación del laboratorio siendo acompañada de Frisk y Chara. Antes de que pudiera preguntar algo, notó en primera instancia que la embajadora tenía un semblante adolorido estándose abrazando el abdomen, pero no se comparaba con la expresión que estaba teniendo Chara observando todo a su paso. Por mucho que tuviera una conexión que le hacía sentir sus emociones, la conocía demasiado para saber que cualquier cosa que pudiera preocuparle no era una buena noticia. Chara nunca se preocupaba por estupideces al optar siempre por la lógica y practicidad de las cosas, ella sólo pensaba con seriedad por verdaderos problemas.

-Flowey ¿estás bien? –Preguntó Frisk una vez que lo tuvo a la vista.

-¿Qué pasó? –Preguntó sin querer entrar en rodeos.

-No estoy… muy segura. –Comentó Alphys algo nerviosa mientras se ponía a lado suyo. –Tengo una teoría, pero los necesito a todos presentes para… ver si voy en buen camino. Frisk ¿está… Ch-Chara contigo?

-¿Se refiere a mí como si fuera un ente a invocar?

-Sí, sí lo está. –Simplemente contestó Frisk mientras se acercaba más.

-B-bien…

Extrañando a todos, tomó el bote de basura que tenía a la mano con varios papeles arrugados y lo puso frente a ella con cuidado y mucha lentitud, como si se lo pensara demasiado en hacer tal movimiento. Tras pensarlo demasiado, finalmente lo soltó y se apartó un poco mientras apretaba sus manos para disminuir el temblor que claramente estaba teniendo en ellas.

-La magia… es una esencia caprichosa, no es algo que pueda crearse de la nada… siempre parte de algo. –Comenzó a decir la científica sin apartar la vista del bote de basura, como si se lo estuviera diciendo realmente a ese recipiente que a los mismos presentes que la miraban extrañados. –Es la respuesta a un sentimiento, por ende… se alimenta de lo mismo.

Pasó saliva antes de proseguir con su explicación. Flowey simplemente se le quedó mirando sin saber a qué quería llegar realmente con una explicación sin sentido.

-Por mucho que fuera estudiada la magia, lo cierto es que hoy en día es inmedible a qué capacidad puede llegar. No quedan muchos monstruos puros hoy en día… y las emociones que conservamos han sido más deprimentes que cualquier cosa estando encerrados aquí. –Continuó explicando ahora con un mejor tono, tal parecía que estaba tranquilizándose por el mero hecho de explicar algo con peso científico. –Por ejemplo, yo provengo de las salamandras, pero mi magia elemental está limitada al calor y conducción, además de que mis emociones no son precisamente… adecuadas para alimentar algo más grande.

-Aún no he estudiado lo que es la magia como tal. –Admitió Frisk con una leve sonrisa para animarla y dio un paso al frente como si se requiriera decisión para hacerlo. –Supongo que magia elemental es poder manipular los elementos ¿no? Como mis padres con el fuego.

-Es más que eso, boba. –Se adelantó en contestarle Chara mientras se cruzaba de brazos. –Lo que trata de decirte es que dependiendo del lineamiento mágico y capacidad emocional, determina qué tan sólido o no se vuelve el control de la magia.

-¿Cómo es que sabes eso? –Se giró sorprendida la embajadora hacia ella.

-No soy idiota como tú.

-¿Q-qué te dijo? –Preguntó Alphys nerviosa sin saber hacia dónde mirar.

-Me estaba explicando sobre qué tan sólida puede ser la magia dependiendo de lineamientos. –Se giró la humana hacia ella para volverle a sonreír con calma. Poco a poco dejaba de abrazarse el torso. –Parece que Chara sabe mucho del tema.

La científica real se quedó mirándola fijamente como si tratara de dar con algo más con ese simple hecho. Volviendo el momento cada vez más incómodo, soltó un suspiro y se acomodó los lentes de lo poco que se habían estado resbalando por su sudor. Flowey continuó permaneciendo en silencio observando todo, pero no pasaba por alto a lo que parecía que estaba queriendo llegar la reptil. Si Frisk había llegado adolorida y Chara preocupada, no cabía duda de que lo que hubiera pasado había tenido relación con lo que le había ocurrido a él de la nada.

Lo que pudiera surgir de eso, le daba la impresión de que no sería algo precisamente grato de escuchar. ¿Pero quién era él para catalogarlo de ese modo? Si la científica estaba sugiriendo que lo que había pasado había sido por invocación de magia, no cabía duda de que era algo sumamente interesante de conocer a fin y al cabo. La vida siempre tenía un sabor interesante cuando Chara estaba presente, y ahora con Frisk las cosas se avivaban aún más.

Humanidad… no cabía duda de que eran una especie caótica. Eso le sería agradable si tan sólo pudiera sentirlo.

-Dime Frisk ¿qué sentimiento estabas teniendo al momento que pasó todo eso? –Preguntó Alphys tras calmarse nuevamente.

-Bueno, estaba con Sans hablando de… –Comenzó a narrar la mencionada mientras lo pensaba con detenimiento, pero se detuvo de inmediato y se limitó a simplemente soltar una risa que para Flowey era extremadamente boba. –Estaba feliz por descubrir algo.

-Felicidad… ¿estabas muy feliz?

-Si para ser precisos. –La embajadora aumentó su sonrisa ante el mero recuerdo.

-Bien, quiero que te concentres en eso una vez más, pero trata de no estarlo tanto. –Indicó la científica mientras retomaba sus nervios notorios por el temblor de sus manos. –Mientras que… Ch-Chara, quiero que hagas algo con el bote de basura. Lo que se te ocurra, pero en menor medida de lo que hiciste hace unos momentos.

-¡¿Qué?!

Flowey no estaba dando crédito a lo que estaba pidiendo. ¿En verdad estaba sugiriendo que lo que había pasado era por magia… hecha por Chara? ¿O se estaba perdiendo de algo? ¿Tenía que ver eso con lo que le había pasado?

Miró a ambas humanas queriendo que le explicaran algo, pero la mirada que las dos estaban teniendo sobre el bote de basura… era más que claro. Estaban decididas en hacer lo que les estaban pidiendo sin objeción alguna. No porque fuera una petición por parte de la científica real, sino por la simple curiosidad que tenían de poder dar con lo que fuera que les había pasado. Después de todo las comprendía en su necesidad de dar con algo nuevo siempre. Esa sed de conocer cosas nuevas era algo que había experimentado desde su nueva existencia como planta parlante.

Y concentrándose en eso, terminó también mirando fijamente el bote de basura como si con ello pudiera aportar algo.

-Estoy aquí por cualquier cosa que pase. –Continuó la científica con semblante serio, estando dispuesta a observar con mucho detenimiento cada cosa que fuera a pasar a continuación. –N-no permitiré q-que nada malo les pase a ninguno.

Frisk asintió sin apartar la vista del bote, mientras que Chara se acercó al objeto pretendiendo tocarlo pese a ser algo inútil una vez que lo traspasó en un leve movimiento. No obstante, mantuvo su mano en el papeleo acumulado dentro del bote y tras unos leves segundos, comenzaron a arder en llamas siendo cada vez más grande el fuego en el contenedor. Aunque no pudiera quemarse por el simple hecho de ser atravesada por la flama, Chara había apartado su mano y retirado lentamente sin apartar la mirada de lo que había creado hasta asegurarse de que estuviera hasta cierto punto en control según sus estándares.

Era fuego… tal y como él había podido crear en su otra vida. Aunque muy tenue, realmente Chara había hecho magia frente a sus ojos. Magia en un humano… o lo que fuera que vendría siendo ahora Chara.

-¡Aaaahhh!

El grito de Frisk acabó con el extraño ambiente que se había estado formando tras poder contemplar algo. Mientras se sujetaba la muñeca torcida y la científica corría hacia ella para arreglársela de inmediato, Flowey sintió cómo una de sus raíces fue rota por completo causándole nuevamente dolor aunque menor al anterior que había resultado en todo su tallo. Era un inconveniente que su naturaleza como planta fácilmente podía reparar al ser únicamente una raíz la dañada, pero la humana no dejaba de sostenerse la muñeca que claramente le había generado un inmenso dolor al estar en una posición diferente a la que debía de estar.

-Ahora lo entiendo. –Comentó Chara mientras observaba todo y se sujetaba la misma muñeca que se sujetaba Frisk. Era la misma mano que había usado para invocar el fuego dentro del bote de basura. –Esto será un gran problema.

-L-lo siento, Frisk… no debí pedir esto. –Asustada por lo que había pasado, Alphys le reparaba la muñeca rápidamente con la magia verde que emitía desde sus manos. –Si los reyes supieran que pedí esto…

-No tienen por qué enterarse. –Alegó Frisk dejándose llevar por la magia verde hasta que su muñeca estuvo bien y pudo dejar de sujetársela. –Tranquila Alphys, sólo explícame qué es lo que está pasando con esto.

Permaneció en silencio por varios minutos hasta asegurarse de que la embajadora estuviera realmente bien. Mientras el fuego comenzaba a apagarse al no haber más papeles que pudiera consumir, se giró hacia él preguntándole con la mirada si se encontraba bien, a lo cual Flowey se limitó a asentir en silencio al querer una verdadera explicación de la aparente conexión que estaban teniendo entre los tres.

-Los antiguos investigadores declaraban que la existencia de humanos y monstruos partía de un equilibrio natural: Creación y destrucción. –Explicó Alphys sin saber hacia dónde mirar realmente. –Mientras que un monstruo "crea" partiendo de la magia misma, un humano "destruye" por su propia necesidad adaptable.

-No es así, el humano únicamente llama "progreso" a la aniquilación masiva que genera a su paso. –Rechistó Chara desde su posición, volviéndose a cruzar de brazos un tanto indiferente ahora. –Solo es ambición que nunca logra saciarse.

-Partiendo de esa idea, se estructuró que la presencia de la magia únicamente estaba en monstruos dado que estamos hechos de lo mismo, mientras que los humanos, teniendo una estructura más sólida, estaban más asociados a ser una existencia del plano físico, lo que los vuelve tan resistentes al no necesitar de emociones para vivir... claro que todo eso fue antes de la guerra, cuando se descubrió que los humanos podían disponer de la magia a un precio muy elevado. Así como los monstruos no podemos resistir la determinación al no ser algo nuestro… los humanos no pueden resistir la magia del mismo modo. Ambas cosas son destructivas en si en los seres incorrectos.

La científica real volvió a sujetarse las manos queriendo contenerse las ganas de llorar. A Flowey le era evidente que la razón era por estar pensando en sus experimentos con la determinación y las abominaciones que se crearon en el trayecto.

-Espera, ¿pero qué me dices de los magos que crearon la barrera? –Soltó rápidamente Frisk. –La historia dice que fueron humanos ¿no?

-Sí, lo más probable es que lo hicieron varios uniendo fuerzas con la esperanza de disminuir las probabilidades de un riesgo. Pero no descarto el hecho de que pudieron haber muerto una vez que terminaron de hacerlo. –Comentó la científica con tal firmeza que por un instante olvidó que había estado a punto de llorar hace unos momentos. –Lo que nos mantiene encerrados es una magia muy extraña que ni ellos pudieron comprender seguramente. La esencia que emite es muy confusa e indescifrable, por eso es que no hemos dado con algo que pudiera sacarnos fuera de la fuerza proveniente de las almas humanas.

Flowey estuvo de acuerdo con eso en silencio, en las veces que había destruido la barrera tan solo se había dejado llevar por la esencia que emitía para lograr tal cometido. Sin embargo tras haber estado pensando bastante en el tema, optó por soltar una duda que estaba teniendo ahora.

-Yo no soy humano ni monstruo, pero aun así poseo magia sin hacerme daño. ¿Cómo es que ahora esto me afecta si no soy yo quien la está creando?

-Sí, eso es a lo que quería llegar con todo esto. –Volteó la científica hacia él. –Tus recuerdos los conservas aun dado lo que e-eres ahora. No sabía cómo era posible hasta que supe que la primera humana aun… está aquí también pese a su muerte.

-Sí, realmente habla de mi como si estuviera en el más allá. –Suspiró hastiada el ente flotante mientras la observaba.

-Mi teoría de que tu alma existe todavía se refuerza con esto. –Continuó Alphys ignorante de las palabras de la espectro a lado de ella, mientras se acomodaba los lentes de nuevo al estársele resbalando constantemente. –Pero ahora creo que se debe a que conservas el alma de Chara… o la de ella la tuya para ser más precisos. Es por eso que aun en muerte… todavía… existen. Puede que ahora se traten de una sola alma y por eso es que tienen una conexión tan enigmática.

Para Flowey aquello tenía mucho sentido si se trataba de un alma que absorbió demasiada determinación de la otra para resistir lo suficiente y regresar a su hogar con su cuerpo. Sentía tan lejano aquel recuerdo que debería de atormentarlo, pero en su lugar yacía tranquilo observando a la científica real estando nerviosa ante conjeturas partiendo de sus conocimientos previos, pero aun así sentía que se estaba perdiendo de algo. La magia era la respuesta a una emoción… y eso implicaba que Chara al estar recibiendo los sentimientos de Frisk estaba convirtiéndolos en magia propia ¿cierto? ¿Pero entonces cómo era que todo el tiempo él podía hacer magia por su cuenta? Su naturaleza actual era extraña hasta para él mismo. Realmente estaba cansado de esa apariencia mientras conservara sus recuerdos.

Desde que supo de que Chara se encontraba con Frisk, sus esperanzas se avivaron de que pudiera volver a sentir ante la única ser que realmente siempre le había comprendido. Pero tras varios días hablando con ella… aun la sentía lejana al igual que el resto, no había nada más que simples memorias inútiles de una vida que no tendrá. Nada había cambiado en ese aspecto, sólo el hecho de poder conversar una vez más con ella con mayor confianza que antes. Eso le frustraba mucho, aunque sabía que no se comparaba con Chara que tan solo estaba siendo el eco de alguien más, siéndole de lo más incómodo notoriamente. ¿Si tuviera sus propios sentimientos consigo podría responderle en verdad? ¿La respuesta a su casi vana esperanza de volver a sentir algo podría deberse a que no era del todo ella misma?

-Lo que me llama la atención es que te está consumiendo a ti, Frisk. –Continuó la reptil tras estarlo meditando por varios minutos. –Eres una emoción natural y sólida, pero el que te afecte a ese grado…

-Bueno, podría ser porque la tengo vinculada a mi corazón ahora. –La humana señaló su pecho.

-¿Q-qué? ¿N-no se supone que estaba en t-tu mente?

-Gracias a Sans ya no, así que supongo que por eso es que recibe tan directo mis emociones.

Los nervios de la científica incrementaron con sus palabras pese a haberlas soltado con demasiada calma. Rápidamente tomó la primera libreta vieja que tenía a la mano y se puso a garabatear algo ante el desconcierto de la humana por su reacción.

-Frisk… ¿Sabes por qué irónicamente se cree que el corazón tiene esta forma tan peculiar? –La reptil mostró el garabato que en efecto era como siempre se llegaba a dibujar erróneamente al corazón. –Es porque el punto más cercano del alma está precisamente en el corazón. Lo que está pasando entonces es que está más cercana a sentirse viva que…

-¡Entonces si pueden salvarse! –Exclamó Frisk emocionada interrumpiéndola, llamando la atención de todos con lo repentino que había sido tal exaltación ante un momento que requería de lo contrario. –Dices que en verdad puede encontrarse una solución partiendo de que pueda sentir ¿cierto?

-B-bueno, no puedo dar certeza de eso. La n-naturaleza del alma todavía es un enigma tras tantos estudios. Flowey proviene de un alma de monstruo, eso explicaría su capacidad mágica pese a no tener su alma consigo, pero el que esté recibiendo ahora daño no es buena señal. Ahora no sólo tiene determinación, tiene una parte humana que le no le permite resistir estas capacidades. Algo así como una dualidad de naturalezas chocando entre si al no saber reconocer ninguna de las dos… aunque todo esto sigue siendo una teoría. Necesito investigar bien.

-Bueno, pero hay un porcentaje positivo tras todo esto ¿no? –Insistió con terquedad la humana.

-N-no lo describiría de esa forma. Supongo que sí, aunque muy mínima. –Alphys bajó su libreta con la que había estado protegiéndose de su propia emoción. –Pero hay que ser cuidadosos, ya que tú eres quien recibe mayormente el costo de la magia que invoca Chara al estarse alimentando de tus emociones para eso. Ambas son humanas, no están hechas para la magia por sus emociones diversas. Un paso en falso y podría m-matarte.

-Esto implica más tiempo en el laboratorio entonces. –Suspiró con resignación la embajadora mientras se cruzaba de brazos muy pensativa. –No me gusta tener que estar encerrada por más tiempo… pero estoy dispuesta a cooperar si con ello se puede salvar a Flowey y Chara. ¿Por dónde comenzamos?

-Si tantas ganas tienes de morir, no hubieras insistido en regresar en cada enfrentamiento, boba.

-Ustedes tienen una verdadera oportunidad, no hay que desaprovechar eso. –Contestó sin necesidad de mirarla. –Podría ser la única.

La científica se sintió algo intimidada por el excesivo entusiasmo de la humana que ahora le tomaba de las manos, como si con ello pudiera calmarla de lo que claramente le aterrorizaba. La vana esperanza que estaba sintiendo ella no le permitía ver dónde radicaba el verdadero problema al sólo enfocarse en la única cosa que realmente le importaba.

Tal parecía que seguía sin aprender nada esa idiota.

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Tras un día agotador, Undyne se dejó caer en el suelo sin darle importancia a que tuviera algunas sillas a lado de ella en las que pudiera estar adecuadamente. Ahora que podía tener un momento de descanso realmente no le importaba la forma en la que pudiera reposar. Además, el dueño de la pequeña y húmeda casa la conocía perfectamente para no importarle tal gesto de su parte, incluso podría decirse que estaba acostumbrado por la forma que se acercaba a ella con una taza humeante en las manos y una gran sonrisa en el rostro.

-Aquí tienes, renacuaja.

-Gerson, ya crecí ¿por qué me sigues diciendo así? –Reprochó Undyne de inmediato, aunque recibiendo la taza gustosamente tras acomodarse un poco en su sitio.

-Para los ojos de un viejo, sigues siendo una niña. Una con mucho temperamento y energía, wah ha ha ha. –Le contestó la tortuga con una sonrisa ante su puchero. –¿Y bien? ¿Qué tal estuvo tu día?

En lo que la tortuga se sentaba en su sillón preferido para estar más cómodo y poder tomar su té con calma, Undyne se le quedó mirando contemplando qué tanto contarle sin poner en evidencia sus fugas que se tornaban a fallas como capitana de la guardia real. ¿Qué pensaría de ella si descubriera que estaba fallando como líder al no poder controlar la situación desatada? Él había sido un magnífico capitán de la Guardia Real, un héroe lleno de leyendas en su nombre, una inspiración para ser tan grande como él… pero más importante, su primer mentor. No quería defraudarlo, pero lo que la había llevado a tomar la decisión de visitarlo era porque necesitaba su consejo tras mucho tiempo estarlo meditando.

-Esto se está volviendo cada vez más complicado. –Resopló Undyne con algo de frustración. –Me estoy quedando sin personal y mi amigo sigue sin querer salir de su celda… aunque puede que sea bueno de momento. No me gustaría que viera como están los disturbios y quiera solucionar todo poniéndose en riesgo.

-Cada vez que hablas de él, me da la impresión de que es alguien muy agradable.

-Lo es, por eso es que me preocupa tanto.

-Bueno, en mi experiencia, nunca debes subestimar un ser con la voluntad de ayudar a otros sin esperar algo a cambio. –Le dio un sorbo con cuidado a su té y esbozó una sonrisa distinta con mirada distante. –Siempre pueden darte una sorpresa de cuan fuertes pueden ser cuando se lo proponen.

No le cabía duda de eso a Undyne. Si bien sabía que Papyrus era fuerte al haber entrenado con ella por mucho tiempo, su verdadera sorpresa fue cuando le dijeron que se había enfrentado a una amenaza anormal que había poseído a Sans y pudo solucionarlo todo por cuenta propia. Le frustraba no haberse enterado con tiempo para evitar que salieran lastimados, pero estaba aliviada de momento de que al final las cosas resultaran bien por ese lado. Ahora tenía que lidiar con el hecho de que el guardaespaldas se sentía culpable de no haber hecho lo suficiente cuando hizo más de lo que se había esperado. Una parte de ella se sentía mal por haberlo subestimado, razón por la cual el mismo esqueleto sentía que no había hecho bien. ¿Qué clase de mentora era si le había hecho algo así a su pupilo?

Ella no era como Gerson ni como Asgore en cuanto a capacitar con amor y paciencia, pero nunca se cuestionó como ahora el que pudiera afectar demasiado su forma de enseñar a otros. Ahora pagaba el precio teniendo a su amigo encerrado por cuenta propia y a varios monstruos renunciando a su puesto en la guardia real por los conflictos de choque de opiniones. Era considerada por muchos como una heroína, era "líder" de la guardia real… pero no estaba cumpliendo con el papel como tal. Le estaba fallando al rey, a su gente y el reino mismo.

-Le he estado contando los cuentos que solías relatarme de niña. –No queriendo pensar más en eso de momento, desvió el tema con lo primero que le llegó a la mente. –Parece gustarle mucho que la heroína sea un esqueleto, aunque no creo contarlos tan bien como lo hacías tú.

Gerson se limitó a soltar una tenue risa sin mirarla mientras seguía revolviendo el contenido de su taza para enfriarlo un poco, sin darle pie a continuar el tema que se había sacado de la manga. Undyne seguía sin tomar el suyo ante la incomodidad que sentía consigo misma.

-Se siente tan lejano esos días en los que soñaba con ser como ella… Como Asgore y como tú…

-¿Eso es entonces lo que te trae aquí hoy? –La tortuga arqueó una ceja sin borrar su sonrisa. –¿Te sientes acomplejada ante tu primer fallo?

-¿Qué? ¡Pfff! Nooo… ¿Quién dice eso?

Gerson volvió a reír desde su sitio ante la inocencia que siempre mostraba cuando se le atrapaba en una movida. Sin importar cuántos años pasaran y lo mucho que creciera ante sus ojos, no había cambiado en absoluto con esas expresiones tan fáciles de leer.

-Bueno, porque si ese fuera el caso, podría regañarte por tratar de compararte con viejos como yo. –Gerson se terminó su té y puso la taza a lado de su asiento para acomodarse todavía mejor en su sillón. –Nadie en este mundo es perfecto renacuaja, todos cometemos errores. Pero el cómo te enfrentes a ellos es lo que te convierte en alguien fuerte, no el como puedas levantar cuantas rocas quieras. ¿Sigue siendo quince tu récord?

-Veinte ahora.

-¿Ves? Te sigues superando, no veo razón para que te sientas inferior por un pequeño tropiezo. Preocúpate cuando no los tengas en mucho tiempo, porque significaría que no estás mejorando.

La anfibia le sonrió con dulzura, esa era la clase de sabiduría directa que necesitaba para recordarse que aún no daba todo de ella. Finalmente se dispuso a tomar su té antes de que se enfriara por completo hasta que la vibración de su celular le hizo tener que poner su taza en el suelo a lado de ella. El mensaje venía de Asgore escrito un poco mal (debido a sus grandes dedos que difícilmente podía dar con las letras del aparato) pero era lo suficientemente legible para comprender a la directa lo que le estaba notificando en nueva cuenta.

"Snas haa sdo ascendidd ed centin ela a guardaespldas de al embajadaa".

Undyne lo leyó dos veces para asegurarse de que había comprendido el mensaje directo, lo cual le afirmaba que Sans ahora era el guardaespaldas de la mocosa determinada como ya le habían avisado de que se lo propondrían a la primera oportunidad. Si bien era una sorpresa de que si hubiera accedido dada su conocida pereza, no pudo evitar soltar una risa al imaginarse cómo estarían las cosas estando más juntos ahora bajo un ambiente laboral. Pero rápidamente cambió su semblante al recordarse que eso significaba que Papyrus oficialmente ya no era un cadete suyo. Su sueño de estar en la guardia real había acabado definitivamente.

Aunque ella misma hubiera estado de acuerdo en el despido de su amigo para evitarle peligros innecesarios, no podía evitar sentir que le había defraudado como jefa y como amiga. Malditos sentimientos tristes que estaba teniendo, si pudiera ya los habría golpeado por atreverse a manifestarse en momentos tan inadecuados como el que estaba teniendo.

Necesitaba remendar las cosas, de eso no le cabía duda. Ya luego se preocuparía por todo lo demás.

-¿Qué puedo hacer para mejorar las cosas en una situación así? No me gusta que Papyrus se sienta culpable por mi propia incompetencia.

-No puedo aconsejarte de alguien que no conozco. –Nuevamente se rió la tortuga desde su sitio. –Sólo tú sabes qué es lo que le gustaría.

Undyne se quedó pensativa por varios minutos sin saber qué pudiera ayudar realmente sin darle un sorbo a su té que cada vez más se estaba enfriando en el suelo. Pero tras ver lo cómodo que se encontraba la vieja tortuga en su asiento y a su vez el estar con el celular en la mano con el mensaje abierto, dio con algo que le sacó una tenue sonrisa.

Si, había algo que podía hacer.

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La mañana estaba sobre el reino pese a no poder sentirlo ante la prohibición del sol en el exterior. Aunque un reloj a lo lejos sonara dentro de la cabaña dando aviso de que era hora de comenzar un nuevo día, aun así el esqueleto que se encontraba mal acostado en el sillón y entre varios objetos regados no se levantaba por mucho que el sonido fuese persistente. Era tanto el sueño profundo de Sans que un pequeño perro Pomerania de pelaje como la nieve se pasaba campantemente encima de él, mientras mordisqueaba gran parte de la basura que tenía encima de la comida que había estado ingiriendo a altas horas de la noche.

Tras varios minutos de estar sonando la alarma del segundo piso, su sonido continuo fue opacado por un estruendoso golpe que obligó a la puerta a abrirse sin permiso dando paso a que la intrusa diera paso prisa para lanzar el sillón hacia la pared con todo y los dos seres que no pudieron reaccionar con tiempo. El pequeño Pomerania se levantó sin darle importancia a tal agitación repentina y se apartó un poco para seguir mordiendo parte de la basura que tenía al alcance que aun contenía alimento, mientras que Sans apenas trataba de reaccionar sin poder levantarse del suelo y cuestionándose en silencio si aquello no se trataba de un sueño de lo más extraño.

-¡Levántate perdedor! ¡Las cosas no se harán por si solas!

-¿Un…dyne? –Sans apenas podía levantarse entre el cansancio y la sorpresa. –No tengo una puerta sólo porque me gusten los chistes de toc toc ¿sabes?

Apoyándose con el sillón tumbado, se levantó sin prisa mientras reprimía un bostezo para evitar un reproche más de la capitana de la guardia real. No tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado desde que se había quedado dormido tras leer bastante, pero no era algo que le compartiría a ella. Se limitó a reacomodar el viejo sillón con un torpe movimiento y los libros que tenía consigo regados por doquier tras haberse estado moviendo de un lado para el otro mientras los había leído, pero la anfibia únicamente tenía ojos para la basura esparcida por toda la sala que no pretendía levantar de momento, o día… o mes.

-Como me lo imaginé, eres un verdadero desastre cuando estás solo. –Suspiró Undyne esbozando una sonrisa ante su acierto personal. –Qué bueno que decidí venir a vivir contigo por un tiempo.

-Disculpa ¿qué?

Sin poder dar crédito a sus palabras, contempló con cierto horror que en efecto la capitana llevaba consigo una maleta que en primera vista se veía pesada. ¿Cuánto tiempo pretendía quedarse? Ni cuando había tenido que mudarse temporalmente tras el incendio en su casa había traído tantas cosas, aunque eso pudiera deberse a cierta lógica aplastante.

-Ahora soy tu jefa, así que es importante tenerte activo y listo para tus labores diarias. –Contestó sin darle importancia a su reacción, ella tenía una gran sonrisa de satisfacción que no podría ser borrada ni por intento mientras se dirigía hacia las escaleras. –Tomaré la habitación de Papyrus mientras no esté.

Sabiendo que sería caso inútil tratar de detenerla, Sans sólo la observaba con las cuencas oscuras sin poder emitir palabra alguna. ¿Estaba todavía a tiempo de arrepentirse de su nuevo puesto?

¿Cuánto llevaba desde que había aceptado ser guardaespaldas? Sólo recordaba la llamada rápida que le había hecho a Tori y que luego se había puesto a leer viejas investigaciones antes de quedarse dormido nuevamente en su sofá. Sacando su celular para ver la hora, rápidamente notó que estaba recién entrando una llamada que optó por atender de inmediato si con eso acababa de una buena vez con la noticia. Vaya que se esparcía rápidamente el chisme por esos lares sobre su nuevo trabajo.

-¿Qué hay, Al? –Contestó el esqueleto con cansancio. –Te lo ahorro. Sí, soy guardaespaldas de Frisk ahora. ¿Ahora puedes sacar a tu novia de…?

-Espera ¿qué? ¿Cómo que guardaespaldas? –La voz de la reptil se oyó sorprendida al otro lado de la línea telefónica. –¿Y qué tiene que ver Undyne en esto?

-Olvídalo, mejor dime para que me llamas.

Asegurándose de que la anfibia no estuviera presente para escuchar todo, se acercó a su sillón pasando a lado del pequeño perro sin darle importancia a su presencia y se acomodó como pudo para prestarle atención sin caer dormido nuevamente. El leve suspiro que soltó su amiga no le daba ninguna buena señal tras lo ocurrido recientemente.

-Es sobre Frisk. Tenemos que hacer algo y pronto. –La escuchó susurrar con cierto nerviosismo en su tono. –La otra humana está consumiéndola por dentro por el simple hecho de sentir.

-¿Ahora si estarás de mi lado cuando digo que se trata de un parásito?

-Quise advertirle a Frisk del peligro, pero está dispuesta a soportarlo con tal de ayudar de algún modo a los antiguos príncipes. En verdad cree que puede hacerse algo que ni yo tengo idea de cómo. –Pese al tono bajo, al esqueleto le dio la impresión de que estaba cerca de llorar. Al no escuchar eco de por medio y por todo lo que le decía, concluía que se había salido del laboratorio para hablar con más libertad. –Sans ¿Tú sabías de que está Chara en el corazón de Frisk? ¿Cómo…?

-Larga historia, pero en resumen, Frisk fue quien la metió ahí por voluntad propia. –Resopló Sans algo abatido con el tema. –Aun cuando trató de matarla y varios más en el proceso, aun así le da el voto de confianza que no se merece. Ella me gana en masoquismo ¿no te parece?

-Sans, Chara parece comprender muy bien la magia, más que cualquier monstruo me atrevería a decir. –La científica pasó por alto el comentario con fines amistosos que había soltado el esqueleto para aligerar la conversación. Tal parecía que era algo muy serio para ella. –Eso me aterra. No tuvo ni que esperar tanto tiempo para crear fuego cuando se lo pedí y lo hizo de forma controlada. Magia elemental, Sans… ni yo que se supone que soy de ese lineamiento puedo.

El esqueleto se enderezó en su asiento sin despegarse de su celular. No hacía falta que alguien le dijera que tenía las cuencas sin brillo para creerlo, saber tal cosa le generaba la peor de las conclusiones. Esa espectro no era nada normal ni natural, pero su conocimiento e intelecto la hacían más aterradora que todo el daño que pudiera ocasionar con sus propias manos. Era algo de lo que se había percatado desde que había tomado el control de su cuerpo y la facilidad con la que había manipulado su propia magia. Si había invocado huesos en Waterfall, eso significaba que entendía a la perfección el lineamiento de su magia, pero el fuego… ¿Eso se debía al haber estado antes en el príncipe ahora fallecido? ¿Entonces conocía la magia que ya había explorado en seres ajenos?

No… aún quedaba algo más. Ella había comprendido las letras que había invocado antes del desastre que había generado en su prisa de librar a Frisk de ese tormento. Sabía de la magia escribana también siendo un estudio prácticamente extinto. Sabía lo que eran esos símbolos que la habían rodeado pese a ser ilegibles para un humano. Y había dejado muy en claro que lo odiaba por el simple atrevimiento de haberlas invocado en su contra.

Su conocimiento previo a muchas cosas, la sangre resguardada en el verdadero laboratorio, su aparente odio por formar parte de una descendencia… No le cabía duda de que ella pudiera ser la pista que necesitaba tras muchos años de haberse dado por vencido con eso. No le agradaba para nada descubrir que precisamente de ese parásito pudiera obtener aquello que necesitaba para una respuesta a muchas de sus incógnitas.

Pero dejaría esas cosas para otro momento. La verdadera urgencia estaba en que no consumiera más de Frisk antes de que se volviera algo imposible de salvar. No por nada había terminado accediendo a un trabajo que no le agradaba del todo por el simple hecho de que en verdad estaría trabajando. Esa humana no sabía quedarse quieta.

-¿Tienes un plan, Al?

-M-me temo que aún no… Ni siquiera sé cómo procesar todo esto todavía.

Antes de que pudiera decirle algo, escuchó bastante ruido proveniente del piso superior que le hizo recordar a quién tenía de intrusa de momento. Se paró del sillón antes de que se lamentara no moverse ante tal situación.

-Bien, luego hablamos de eso. Tengo que encargarme de que tu novia no destruya mi casa.

-¿Qué?

Colgándola de inmediato, Sans se teletransportó hacia donde estaba la anfibia generando mucho ruido. Para su leve sorpresa se había puesto a limpiar parte del desorden que había dejado en el pasillo del piso superior, aunque no estaba teniendo cuidado con muchas de las pertenencias de los verdaderos habitantes de la casa. La capitana en cuanto lo vio le arrojó una escoba con bastante fuerza que tuvo que detenerla suspendida en el aire con su magia antes de que le lastimara en verdad.

-Muy bien holgazán, es momento de limpiar como calentamiento de tu entrenamiento. –Undyne le volvió a sonreír… pero estaba lejos de parecer un gesto agradable a perspectiva del esqueleto. –Luego pasaremos a patrullar todo el reino y de ahí nos dirigiremos al castillo para hablar con los reyes. Hay mucho que ver si serás el guardaespaldas de la mocosa.

-En verdad no es necesario, Undyne.

-¡Claro que lo es! ¿Qué no has visto cómo están los disturbios? ¿Desde cuándo que no sales de esta cabaña?

Sans se limitó a no contestar. Ya era demasiado esfuerzo de su parte el agarrar la escoba para meterse en más embrollos que ameritarían varios reproches por parte de su nueva jefa. Tal parecía que le esperaba demasiadas actividades con una simple decisión tomada.

¿En verdad no era tarde para renunciar?

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¡Yyyyyy nuevamente me tardé en actualizar! :V

Sé que había dicho que mi intención era subir capítulo por quincena, pero el trabajo nuevamente me tiene acaparada con varios proyectos que requieren total atención al ser cosas de ámbitos creativos. No obstante, hice todo lo posible por estar al menos con una libreta en mano para no olvidar los párrafos que luego pasaría a digital para presentar por fin esto. No volveré a decir que actualizaré algo pronto, mejor simplemente les doy garantía de que no abandono mis fanfics por mucho que me tarde. Eso incluye varios proyectos en marcha.

Osado Corazón tiene un gran valor para mí, por lo que el tiempo y dedicación que le doy es superior al crearle contenido extra como las portadas, animaciones y capítulos especiales. Así que muchas gracias por la espera, significa mucho para mí.

Michi fuera!

:)