Por más que Asgore pudiera planificar sobre qué medidas tomar ante tantos disturbios por inconformidades en sus decisiones, lo cierto era que estaba simplemente improvisando mientras le llegara la idea que realmente le ayudaría a salir de la problemática. Lo admitía en sus adentros, realmente no sabía que hacer salvo el reflejar una imagen de unión con el fin de poder comunicar que eso era realmente lo importante, pero mientras su esposa se rehusara a estar tan apegado a él, le era claro al reino que las cosas no estaban bien entre ellos dos tras siglos de separación y soledad.

No tenía una respuesta clara para su reino sobre las incógnitas que demandaban que fueran aclaradas. Ni él tenía idea de qué estaba pasando realmente, había sido testigo al igual que el resto de aquellos extraños rectángulos frente a su hija adoptiva, así como su comportamiento inusual frente a todos que terminó con un arrebato de querer huir a la brevedad. Aunque se le hubiera explicado sobre la existencia de Chara en Frisk, así como su naturaleza actual, realmente generaba más incógnitas que respuestas en su vida que a cualquiera le generarían tormento.

Pero si tenía algo muy en claro en su actual vida, era que no permitiría cometer sus errores de antes. Rota o no, su familia era importante… pero también lo era su reino. Y no podía permitir que se rompieran ellos también.

Había muchos disgustados con el hecho de haber declarado que una humana podría ser su sucesora al trono y no los culpaba por eso. Su padre, aunque siempre había sido simpatizante de humanos, se habría disgustado también de una decisión así tras todo lo que se cometió a lo largo de las inconformidades de ambos bandos que terminaron en una guerra. Él mismo había odiado a los humanos por haberle quitado todo, pero una misma pequeña estaba dispuesta a devolverle todo con tal de ser querida por él como su padre.

Asgore suspiró abatido con eso, no se merecía el tierno corazón de esa pequeña humana de cabello alborotado. Ese tierno querubín que deseaba de toda fe el salvar al reino que no les debía nada. Aun recordaba con dolor cómo había reaccionado al haberlos escuchado discutir sobre su tutela y el haberle hecho tomar una decisión tan fuerte, por lo que comprendía la forma en la que había huido y una parte le molestaba que el resto del reino no lo comprendiera al querer detestarla por algo que no era culpa suya. Quería que todo ese rencor que su reino tenía se dirigiera únicamente a él, pero su familia estaba pagando el precio de sus malas acciones una vez más.

Levantándose de su cama, el rey se dispuso a comenzar un nuevo día que requería de su fuerza y resiliencia para mantener el reino de los monstruos en una sola pieza una vez más. No podía dejar que las cosas continuaran de esa forma tan desastrosa. Era momento de ver a su hija en busca de respuestas claras.

-Buenos días, majestad. –Uno de sus guardias alados le saludó en cuanto pasó por el pasillo iluminado, acomodando su capa en el camino para que no se le hiciera más tarde. –Me notifican que su desayuno está listo.

-Howdy… si, gracias. –Apenas y contestó al estar un poco distraído.

Aunque contara con comedores grandes y cocinas especializadas con seres capaces de hacer manjares en cuestión de minutos, Asgore siempre prefería tener todo en su pequeña cocina personal por mucho que lo suyo no fuera las artes culinarias. No obstante lo había intentado por muchos años de replicar los platillos que tanto le habían fascinado y que había creído que no volvería a degustar en su vida hasta que esa oportunidad le llegó tras tanto tiempo en soledad.

-Come antes de que se enfríe. –Comentó Toriel en cuanto lo vio entrar al lugar, señalando el plato frente a ella mientras comía ya el suyo. –De nuevo te estás levantando tarde.

Aunque debería de estar feliz de mantener a su esposa a lado suyo y que Chara de alguna forma estuviese con ellos todavía tras su muerte, lo cierto era que se le complicaba sonreír ante lo que realmente era su vida actual. ¿Cómo se suponía que debían fingir ser una familia feliz cuando claramente tenían esa frialdad entre ellos? Más les valía reparar en ello antes de que Frisk volviera a casa, o de lo contrario la lastimarían con cosas de adultos que no le competían y ni era culpable.

-Es difícil entrar en sueño cuando hay muchas cosas qué hacer. –Contestó Asgore con leve pereza, esforzándose con no ser grosero tras el buen gesto que estaba teniendo con él de prepararle el desayuno todas las mañanas. Era un agradable cambio eso. –Tengo una reducción de producción en Hotland y baja de personal en la Guardia Real que reponer en varias zonas. Supongo que puedo incrementar el salario con el fin de que los que me quedan no se retiren, pero…

-¿En verdad vas a hablar de trabajo a primera hora? –Toriel sostuvo el tenedor mientras le miraba fijamente por primera vez en toda la mañana. –Ni siquiera has tocado tu plato.

-Fue tu petición sólo hablar de eso, además de nuestras hijas ¿no? –El monstruo jefe arqueó la ceja algo confundido con su reacción, pero finalmente tomó su tenedor para comenzar a degustar la comida.

-Sí, pero… agghhh, como quieras. –Refunfuñó la reina y tomó su café para tener que hacer algo con sus manos.

Asgore no la comprendía muchas veces con ese comportamiento tan contradictorio. Por supuesto que le gustaría hablar de cualquier cosa que no fuera su trabajo que se estaba viniendo abajo con tantos reclamos, le encantaría poder conversar como antes sobre todo lo que ella descubría en sus libros, sobre algunos pasajes que le gustaban o de sus malas bromas que se le ocurrían en el trayecto del día, ¿pero qué hacer cuando ella misma puso la barrera entre ellos? Le dolía, no tenía por qué ocultar eso cuando sabía que no era algo que pudiera ocultar a simple vista, pero sabía respetar sus decisiones. Toriel no podía hacerse idea de cuánto él ansiaba extender su mano para tomar la suya y decirle que todo estaría bien en cuanto estuvieran juntos, pero era claro que las cosas ya no serían como antes por mucho que ella hubiera vuelto.

Porque tenía muy claro que no había sido por él que había regresado a su puesto de reina. Pero si compartían el hecho de la importancia que tenía el unificar el reino, era más que suficiente para llevar las cosas hacia adelante.

Además… ¿qué aspecto estaban presentando ahora para Chara? ¿Qué pensará de verlos así tras lo unidos que eran antes de su muerte? Asgore no estaba seguro de si quería una respuesta de eso, al igual que cualquier posible razón por la que hubiera intentado atacar a Frisk por medio de Sans. Esa situación le carcomía en silencio al no saber siquiera cómo expresarlo.

-Incrementar el salario mínimo de un guardia real no será rentable a corto plazo si sólo te enfocas en seguridad y no en erradicar la raíz del problema. –Comentó Toriel tras varios minutos de silencio entre ellos. –Propondría una campaña publicitaria que refleje que el reino pasará por una evolución que brindará una mejora a la larga. Comunicar que estamos trabajando en eso.

-Mientras no tengamos los resultados deseados en corto tiempo, no se dejarán llevar por algo así ni porque pusiéramos a Mettaton a decir eso. –Aclaró Asgore de inmediato con sabiduría. No le gustaba que su reino se mantuviera en mentiras cuando las mismas provocaron el mismo caos. –Quieren que se tome "justicia" de lo que nos hicieron los humanos, pero en eso están tomando la imagen de Frisk como un rostro al qué odiar.

-Me pregunto por qué estarán tomando esa postura tan inmadura… -Susurró con ironía la reina sin mirarle directamente.

-Mientras damos con una solución a que deje de tomarse esa mala imagen de nuestra hija, es importante reforzar su seguridad. –Continuó Asgore pasando por alto su comentario. No estaba para sus provocaciones constantes. –Hoy quiero ir a verla.

-Hoy tenemos reunión con Sans y Undyne para las medidas de seguridad que se tomarán con ella. –Le recordó con prisa mientras dejaba su taza ya vacía sobre la mesa. –En lo personal preferiría que se quedara en el laboratorio sin salir hasta que todo se resuelva, pero…

-Pero ella no se quedará quieta por mucho tiempo. –Terminó la oración con una tenue sonrisa. –Por eso quiero ir a verla, es importante que sepa lo que está pasando en vez de que lo descubra por su cuenta. Tiende a arriesgarse demasiado creyendo que lo puede solucionar todo con sus propias manos, por lo que considero que es mejor ser clara con ella de una vez.

-Si… supongo que será lo correcto. Considerando que en verdad ya no es una niña. –Suspiró Toriel un tanto abatida con eso. –¿Puedes creer que ya pasó su cumpleaños? Nunca nos dijo cuándo sería para prepararnos, sólo dejó que pasara sin que supiéramos su edad precisa.

-Esa pequeña nos tiene muchos secretos, pero no la culpo, nosotros tampoco hemos sido claros con ella.

-Ya no es tan pequeña, ya cumplió diecisiete.

-¡¿Qué?!

Asgore soltó su pan tostado que cayó en su plato haciendo un ruido hueco. ¿En qué momento creció tan rápido? ¿Tenían una hija adolescente… cerca de iniciar una etapa adulta? Le costaba mucho hacerse la idea de que ya no era una pequeña adorable andante, aunque eso le respondía que ese comportamiento tan descarado que mostró al enseñarle cómo ligar era a causa de su etapa hormonal, al igual que muchas actitudes más que no había pasado de largo. Pero esa sorpresa en verdad que no sabía cómo tomarla a cabo, no se sentía listo para lidiar con una etapa así cuando nunca había sido padre de adolescentes. Después de todo, le habían arrebatado esa oportunidad en un instante hace muchos años.

-Eso significa que es tiempo de darle "la plática" ¿cierto? –Comentó Asgore algo sudoroso. En verdad que no estaba listo para algo así. Tanto fue su impacto que tuvo que sostenerse la cabeza para evitar querer golpearse sobre la mesa. –Oh por… ¿cómo se le habla de algo así a una humana?

-Podemos pensar en eso luego, me preocupa más que siga sin confiar en nosotros. –Le interrumpió Toriel sin darle importancia a ese tema. Tal parecía que ya lo había pensado antes y que simplemente no quería volver a hacerlo de momento. –Sólo le cuenta sus cosas a Sans, por eso le pedí a él que fuera su nuevo guardaespaldas. Si al menos confía en alguien, más vale mantener las cosas así en vez de que se cierre nuevamente a todos. Tal vez incluso pueda convencerle de abrirse más.

-¿Crees que… a ella…le guste…? –Aventuró Asgore tras hacerse la idea de forma espontánea. En verdad que pensar en las hormonas de una hija adolescente no era nada agradable.

-¿Vas a ser un padre sobreprotector ahora? –Toriel arqueó una ceja extrañada con su comentario. –Es algo tarde para que te preocupes por eso. Ya ha coqueteado con medio reino, incluso conmigo en cuanto apareció en este lugar.

-¡¿Queee?!

-Sí… las respuestas de que estaba volviéndose mayor ya estaban ahí y no nos dimos cuenta… o tal vez simplemente me rehusaba a ver esa verdad. –Divagó Toriel para sí misma, sin darle importancia a la reacción escandalosa del monstruo jefe frente a ella. –Tal vez no confía en nosotros por lo distraídos que hemos sido en cuanto a su crecimiento. No hemos sido unos buenos padres con ella si he de admitir.

-Tampoco unos buenos reyes.

Los dos retomaron el silencio mientras seguían comiendo. El sentimiento era mutuo sobre que era tiempo de un gran cambio.

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-¡Vamos cadete! ¡Todavía queda mucho qué recorrer!

-Sólo… déjame… morir aquí.

-Tonterías, nadie se rinde en mi equipo. –Le regañó la capitana de la Guardia real. –Ahora sigamos trotando.

Sans apenas y tenía energía para levantar el cráneo y poder ver el entusiasmo excesivo de su jefa. Su vista nublada y su respiración entrecortada ante un evidente cansancio no le dejaban hacer mucho al igual que el temblor de sus piernas que amenazaban con dejarle caer en el piso en cualquier momento. En verdad que estaba arrepentido de tomar un puesto así ante tal hostigamiento a primera hora del día, y lo peor es que apenas estaban iniciando.

-Apenas y estamos con el calentamiento básico, no seas tan dramático Sans.

-¿Te parece… esto un calentamiento? –Algo agobiado por lo que oía, finalmente levantó la vista para ver con algo de molestia que se le exigiera tanto. –Si quieres matarme, conozco mejores… formas de hacerlo.

-Sólo te hice limpiar tu desastre y ahora estamos recorriendo el reino trotando. –Resopló Undyne con poca paciencia. –Debes estar en buena forma antes de presentarte ante los reyes como el nuevo guardaespaldas de su hija.

-Soy un esqueleto… no tengo… que estar en forma…

-¡A trotar he dicho!

-Puedo aparecernos en el lugar…

-Esa no es la actitud que requiero para mi equipo, cadete. El ejercicio constante es importante y primordial en todo guardia real.

-Hasta aquí llegué…

-Pero…

Sin aviso previo, el esqueleto se dejó caer sobre la tierra húmeda haciendo un sonido extraño. La anfibia se agachó algo contrariada para comprobar su estado, pero tras escuchar sus ronquidos tan de cerca simplemente se rindió en hacerle trotar unos pasos más. En verdad que ese esqueleto era muy flojo, pero era la primera vez que notaba un problema mayor con él: se cansaba con mucha facilidad ¿Acaso un leve esfuerzo de su parte lo hacía sucumbir al sueño ante la falta de energía? Vaya que eso sería un problema considerando que su labor será proteger a alguien con extrema energía y entusiasmo infrenable. Y pensar que ella misma había aprobado la idea de la reina al considerar que todo mejoraría con eso, incluso era una excelente excusa para que se conocieran más a su perspectiva. No podía evitarlo al fin y al cabo, realmente deseaba verlos juntos al ser dos seres queridos para ella, pero aún más, quería ver a Sans feliz con algo fuera de su hermano.

Levantándolo hacia su altura, contempló que su camisa blanca estaba completamente manchada de tierra, sudor y comida. Era claro que no podía presentarse de esa forma tan miserable, jamás lo permitiría como capitana y como amiga, por lo que decidió continuar el camino cargándolo tal cual saco de papas tomándolo de los tobillos, mientras pensaba en ir a su propia casa como punto más cercano para prestarle una prenda antes de llegar al castillo. Vaya que cuidar del hermano mayor de Papyrus sería todo un reto, ahora comprendía algunas de sus quejas al respecto.

-Tralalaa… ¿puedo ayudarles?

La anfibia giró hacia donde había escuchado la suave voz. Extrañada de no haberse percatado antes de su cercanía, contempló al ser encapuchado con su barca de madera que antes le había sacado de un apuro. Le sonrió por mera cortesía pese a sentirse extrañada con su presencia tan repentina, no estaban tan cerca del río para contemplarlo de esa forma, aun así estaba ahí con su vehículo de cara graciosa y con cuatro patas que le permitían estar sobre la tierra húmeda del lugar. En verdad que era un medio de transporte de lo más extraño.

-No gracias, este saco de huesos no pesa nada. –Indicó Undyne moviendo un poco a Sans que dormía plácidamente roncando sin reparos en su brusquedad intencional. –Puedo correr hacia mi destino con facilidad aunque llevara cien como él a mis espaldas.

-Es bueno tomarse un descanso. –Comentó sin más la figura encapuchada con esa voz tranquilizadora. –O una ducha para un buen momento.

Undyne se sintió extraña con tal observación, pero se dio cuenta de que estaba viendo precisamente al ser que tenía cargando de forma brusca. Si le estaba comentando sobre ello, en definitiva era porque Sans tenía peor aspecto de lo que ella podía contemplar. Suspirando un tanto resignada, terminó aceptando la oferta del encapuchado con tal de que otros monstruos no lo vieran en tal estado. Era importante ahora que tuviera una buena imagen con el cargo que tendría, sólo deseaba que Sans comprendiera esos detalles dada su situación presente.

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La parte que más podía agradecer Chara en su extraña nueva situación era cuando Frisk dormía. No porque pudiera tenerla con la boca cerrada sin sus comentarios absurdos por su optimismo insano, sino porque todas esas emociones esporádicas que le llegaban de golpe a través de ella eran opacadas por una calma total que podía agradecer infinitamente. Había una extraña sensación neutral en cuanto a las emociones que sentía cuando la humana dormía, por lo que de algún modo podía tener control de sí misma sin sentirse que se estaba volviendo loca con sentimientos que no eran suyos.

En lo que Frisk todavía dormía cómodamente en su cama, Chara se limitaba a flotar cerca de ella sin poder separársele por más que quisiera y observaba sus propias manos apuntando hacia el techo. Había cosas que seguía sin comprender del todo, pero al menos había una de la que tenía certeza de que no significaba nada bueno. Los recuerdos de Asriel y los suyos, sus meras existencias aun en muerte… significaba que ellos realmente estaban conectados. Sus almas en verdad podrían seguir existiendo tal y como lo había teorizado la científica real, pero ahora la situación se agravaba si ahora dependía de sus emociones para mantener al margen una vez más las estupideces de otros. No sólo había tenido que estar lidiando con lo llorón y miedoso que había sido Asriel, sino que ahora tenía que tratar con la torpeza de Frisk y sus emociones tan cambiantes e intensas. Nunca se había cuestionado sobre esas diferencias entre humanos y monstruos, pero ahora que podía sentir la esencia de ambos preferiría únicamente la de los monstruos. Al menos eran más fáciles de controlar a su perspectiva.

Realmente tenía muchas cosas por las que pensar ahora y no sabía a qué darle importancia, pero por seguridad de todos únicamente tenía esos momentos nocturnos para darse ese lujo sin involucrar a terceros.

La oscuridad que venía siendo ella misma ahora se encontraba resguardada en el corazón de la embajadora de los monstruos, estaba segura de que un paso en falso y afectaría a los tres si no aprendía a controlarse en conjunto. ¿Pero cómo hacerlo cuando esas emociones no provenían de ella? ¿Cómo hacerle entender a Frisk del peligro que tenía consigo? Eran razones más que suficientes para que una vez más ella tuviera el control de las cosas, pero era evidente que Frisk no se lo permitiría de ningún modo. En verdad que esa idiota daba más problemas que soluciones.

Dejando de ver sus manos, se reincorporó a sentarse en el aire cerrando los ojos y respirar profundo por mucho que aquello fuera en vano para ella. Necesitaba poder dar con la fuente de la conexión, encontrar aquello que los ataba con tal de dar con una mejor respuesta que la que la científica real estuviera realizando. Necesitaba… saber cómo canalizar la magia en sí.

En sus años siendo educada junto con Asriel, así como su curiosidad de las cosas, había estudiado la magia pese a no ser algo que pudiera poseer por cuenta propia. Había leído de los casos fatídicos de humanos accediendo al plano mágico con el coste de tener el alma de un ser que naciera con esa habilidad, pero ni así era suficiente para no terminar dañándose al grado de la no recuperación. ¿Y si naturaleza oscura terminaba consumiendo a Frisk y por ende a Asriel y a ella? ¿Y si sus esfuerzos llegaban al no retorno y la volvía en algo como ella? Por mucho que no le agradara la humana a la que estaba atada, no estaba dispuesta a que otros sufrieran lo que pasó ella a causa de sus propios errores. Frisk era lo suficientemente torpe para tener sus propios tropiezos y acumularlos en el proceso, no era siquiera necesario darle más a causa de su mera nueva naturaleza inexacta.

-Mmhhh… -El suave sonido que emitió la durmiente la mantuvo alerta de cualquier cosa que pudiera presentarse, pero simplemente se acomodó en su sitio sin despertar aun.

Deseaba poder odiarla por todos los problemas que le daba y daría en adelante, pero no podría hacerlo en cuanto ella se valorara demasiado así como al resto de los seres que la rodeaban. ¿Por qué era tan necia en eso? Podría engañar a cualquiera con su actuación positiva, pero jamás a ella que sabía la verdad. Conocía su dolor, conocía sus miedos y rencores. Era tan humana como cualquier otro, nada la hacía especial ni diferente. ¿Por qué entonces la veían a ella como la buena de cuento?

Asriel tenía razón en algo después de todo, aunque no sintiera nada por ella que no fuera sus propias emociones en eco, si la estaba viendo vulnerable en cuanto la tuviera retenida en su corazón. La oscuridad no era cualquier cosa y fácilmente podría consumirla como a ella por las emociones intensas que implica los sentimientos humanos. Y sumándole todo ello a que ahora tenía acceso a la magia por una posible fusión con el alma de Asriel… las cosas no podrían complicarse más de lo que ya estaba.

Necesitaba un freno, algo con lo cual detectar su entorno sin dañar a los seres que tenía a cargo. La canalización de magia era su única posible solución de momento en cuanto diera con algo más. ¿Pero dónde conseguir tal información ahora? Los años ponían el alcance del conocimiento en un contexto distinto y el único que le ayudaba en eso era…

-¿Chara? –La soñolienta voz de la embajadora la sacó de sus pensamientos, sintiendo cómo poco a poco la conexión emocional se retornaba al grado de no ser grato para ella una vez más. –Buenos días.

-Hace horas que debías de estar despierta, Frisky. ¿Ya viste la hora que es?

-Me sentí muy cansada, aun cuando he procurado dormir bien mientras esté aquí. –Se limitó a sonreírle en lo que se estiraba un poco estando sentada en su cama. –Tal vez sea por aburrimiento.

Chara no le dijo nada mientras la observaba pararse y tender la cama para iniciar bien su día. Ese agotamiento… ¿podría ser parte del coste de energía que implicaba la magia? Había monstruos que requerían más coste de energía que otros al grado del agotamiento previo, pero en humanos no había nada registrado según recordaba como para tener una conjetura precisa. Tenía mucho que investigar al respecto, pero era lamentable que no pudiera hacerlo sola dado sus limitantes.

-Tengo un mensaje de mamá. –Le comentó al tomar su celular. Cada vez que había algo al respecto de los reyes siempre le notificaba como si en verdad fuera de su importancia, como si con ello ya todos fueran una familia feliz con el simple hecho de la aceptación poniendo a un lado todos los problemas. –Dice que hoy vendrán a vernos para darnos una noticia importante. ¿Qué crees que sea?

-Me gustaría decir que no me importa…

-¿Será que ya podremos regresar al castillo? ¿Crees que podamos convencerlos de tener a Flowey con nosotras? –No le prestó atención a su comentario al estar una vez más en sus fantasías esperanzadoras. Era como si tener los ojos cerrados le hiciera soñar despierta. –Sé que no podemos decir nada sobre su identidad mientras él no quiera que se sepa pero…

-Tu insistencia de que todo esté bien de la nada es preocupante. Si te das cuenta de lo doloroso que sería para los reyes saber que su hijo volvió de la muerte en otro aspecto, ¿cierto?

-Sé muy bien eso, además de que solo le corresponde a Flowey revelar tal cosa sobre él. –La voz de Frisk se tornó un poco más seria que la tonta ensoñadora, guardando su celular en el bolsillo de su pantalón de pijama. –Pero si pudieron comprender que tú sigues aquí…

-Es diferente, boba.

-¡Oh Frisk! Que bien que ya te levantaste. –La reptil amarillenta hizo acto de presencia pasando por el marco de la puerta, sin percatarse de que su presencia interrumpió una posible importante conversación. –Tienes que desayunar antes de que me regañen los reyes por no alimentarte.

-¿Ya te avisaron de que vendrían? –La humana le sonrió con optimismo.

-S-si… ya me dijeron que vendrían. Y también la noticia.

-¿Qué noticia?

Aunque hubiera curiosidad en el caso, no le cabía duda a Frisk ni a Chara de que el nerviosismo de la científica real no implicaba algo bueno. Rápidamente el sentimiento de intriga cambió a preocupación que Chara no tuvo tiempo en preparase para eso, generándole tal inconformidad nada grata. Más le valía que valiera la pena tal preocupación o le haría saber su estupidez e imprudencia de no ser cuidadosa. ¿Qué no se daba cuenta de lo incómodo que era para ella sentir todo lo suyo?

-P-primero desayuda, Frisk… o báñate. Lo que te haga sentir más c-cómoda. –Evidentemente para todas desvió el tema con lo primero que le vino a la mente. –Ya luego continuaremos con el resto.

-De acuerdo, trataré de apurarme.

Frisk tomó sus prendas y se dirigió hacia el baño en silencio mientras Chara no tenía alternativa más que estar cerca de ella al ser arrastrada por una fuerza invisible que le conectaba a ella. No tenía ni siquiera que moverse ella para seguirla, estando sentada flotando sin darle importancia a qué tan extraño venía siendo eso. En cuanto la humana entró a la regadera para comenzar a bañarse, Chara se encontraba al otro lado de la cortina viendo el espejo que estaba cerca de ella sin poder ver su reflejo.

Aunque no pudiera decirlo abiertamente sin que sonara extremista, siempre había detestado todo reflector que le recordara qué tan extraños eran sus ojos para el resto. Por lo que podría tomar como positivo ese ligero cambio en su "vida" si no fuera por el hecho de no poder sentir nada al respecto por cuenta propia. Frisk sólo se sentía inconforme de sus ojos rojos al relacionarlo con ella, como si fuese una parte mala de la que quisiera deshacerse por mucho que no se atreviera a decirlo en voz alta. Pero no, eso no era a causa suya y era muy inmaduro de su parte que quisiera desviar esa culpa dirigiéndola hacia ella.

Chara ya había tenido problemas en el pasado a causa del cambio esporádico de sus ojos almendrados a rojo intenso, era tiempo de que Frisk lidiara con ello por cuenta propia ahora que aparentemente tenían el mismo caso ambas.

-Oye Chara… –La voz de Frisk hizo acto de presencia al otro lado de la cortina, siendo acompañada por el ruido de la regadera. –El que puedas usar magia de esa forma… ¿estás tratando de lastimarme todavía?

-Si quisiera eso ya estarías retorciéndote en dolor sin piedad. –Respondió Chara sin siquiera pensarlo. –Pero olvidas que dependo de tus emociones ahora como para que quiera pensar al respecto.

-Entonces eso de que me esté lastimando en cuanto invocas magia sea el reflejo de una naturaleza destructiva que viene siendo ser un humano ¿es cierto?

-¿En verdad lo cuestionas después de lo que hicimos en este lugar repetidas veces?

-Sólo estoy harta de que la única justificación que se encuentra sea sobre que los humanos somos los malos. No creo que sea el caso como para que nos describan como una fuerza cuya única función sea destruir. –La voz de Frisk se escuchó algo dudosa de sus propias palabras, pero su sentimiento indicaba que se mantenía optimista pese a eso. –Puede que no sepa lo que implica ser un humano, pero pienso que somos más que eso.

Chara resopló en su sitio como respuesta a su opinión tan absurda. Esa clase de pensamientos la hacía verse siempre tonta, pero con eso lo resaltaba aún más estando apenas iniciando el día. Sin embargo no descartaba que le era en efecto extraño el acceso al plano mágico y la facilidad con la que lo lograba con lo que estaba pasándole. Había estudiado sobre la magia, sí, pero el tenerla a la palma de su mano con esa precisión era sorprendente hasta para ella, como si siempre hubiera nacido para poseerla.

A diferencia de lo espontáneo que había surgido los huesos como un reflejo instantáneo a modo defensivo, la magia elementalista como la de Asriel le había hecho sentirse sí misma, como si aquella energía y emociones intensas le fueran naturales y parte de ella pese a ser de especies distintas, por lo que no le había costado comprenderla tras varios años conviviendo con seres dominantes de esa rama de la magia. ¿Pero qué estaría pasando en el caso de Asriel? ¿Le estaría gustando experimentar con la determinación humana? ¿La comprendería tanto como ella misma había logrado? La respuesta podría ser un "si" de no ser por sus intentos suicidas en lo que conocía de sus propios reinicios. Como flor podía comprenderlo, pero Asriel no era así por cuenta propia. Ese no era el felpudo llorón que conocía.

-No puedes ir en contra de la naturaleza, Frisky. Los humanos sólo destruyen todo a su paso y tú lo sabes.

-Bueno, como humana yo rechazo ese hecho.

-Y vamos con tu terquedad…

-Sé lo que Alphys explicó y puedo comprender esas conjeturas, pero creo que somos algo más que eso. El ser humano tiene que ser algo más que sólo destrucción cuando los monstruos son algo más que creación. –Su voz sonaba asquerosamente optimista para gusto de Chara, pero optó por dejarle explayarse en su extraña meditación durante su baño. –Yo creo que el ser humano siempre está en busca de algo que maraville nuestros sentidos, algo que acelere nuestro corazón al grado de dar emoción al encontrar algo nuevo, algo… que un monstruo puede otorgarnos constantemente.

-¿A qué quieres llegar?

-Lo he estado pensando seriamente y… creo que he dado con algo para cuando rompamos la barrera y lleguemos a convivir todos en la superficie. Una campaña que incentive que los monstruos son la "cura" del desastre que se está volviendo la superficie. Sé que no será tan sencillo una vez que eso se vuelva una realidad.

-De todos tus fallos y errores, lo peor que podrías hacer es llevar a todo el reino a la superficie, Frisk. La humanidad no los aceptará así sin más.

-Bueno, por un breve tiempo si resultó ser así, pero al no quedarnos tanto tiempo por culpa mía… debo de pensar en algo que pueda hacerlo permanente.

-¿Crees que no he visto cómo es la humanidad en este momento a través de tu mente? ¿El cómo se autodestruyen por sí mismos y entre ellos? –Cuestionó con la leve frustración que estaba detectando en Frisk y transmitiéndole poco a poco. –He visto que ahora existen muchas armas creadas para acabar con decenas de humanos en un instante. Llevar a los monstruos a la superficie sólo les daría un motivo para unirse en contra de un enemigo en común que tanto habían ansiado tener en mucho tiempo para justificar su violencia. Sería una masacre sin oportunidad de defenderse, por lo que si te interesan los monstruos te recomendaría no hacer tal cosa.

-¿Y matarlos fue tu solución? –Frisk apartó un poco la cortina para verla directamente con un semblante irritado por tal señalamiento. –Si tanto te preocupan los monstruos no debiste insistir con tanto genocidio de tu parte.

-Mejor que lo haga un enemigo conocido a que terminen haciéndolo entre ellos cuando todos sus recursos acaben. –Comentó sin pena alguna por sus palabras, aunque su seriedad indicaba algo más allá de lo que pretendía mostrar. –Por tantos siglos encerrados, lo único que han tenido es a ellos mismos. Tú les diste esperanza. Es más cruel lo que tú haces por mucho que quieras hacerte la idea de lo contrario.

Frisk cerró la llave de la regadera y tomó una toalla antes de apartar la cortina y salir de ahí con cuidado de no resbalarse. Pasando a lado de Chara, tomó el cepillo que tenía al alcance y se observó en el espejo levemente opacado por el vapor para comenzar a cepillarse sin siquiera secar su cabello ya de por si maltratado y disparejo.

-He decidido no dar marcha atrás nunca más y dejar por lamentarme por el pasado. Sé que debo tener cuidado en mis siguientes pasos, no hace falta que me reproches eso. –Continuó hablando mientras se cepillaba el cabello. –Muchos han puesto sus esperanzas en mi y no puedo darme el lujo de defraudarlos ahora.

-Los defraudarás aunque no quieras. Eso es inevitable.

Sin apartar la mirada del reflejo, Frisk contempló como sus ojos alargados y marrones se tornaban al exéntrico brillo escarlata. Como si con ello se dijera a sí misma que nada podría detenerla con lo que se proponía de ahora en adelante.

-Ya veremos.

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El suave sonido que emitía el arroyo era de lo más relajante para el esqueleto que poco a poco comenzó a despertarse ante el tintineo de los cristales incomodándole un poco sus cuencas entreabiertas. Incorporándose un poco para estirarse, se dio cuenta de que se encontraba en la barca de madera junto con el dueño encapuchado y su amiga anfibia algo aburrida por la lentitud del recorrido.

-He… es la primera vez que me subo a esto. –Sonrió Sans mientras se disponía a disfrutar del paisaje. –Nunca lo había necesitado.

-Yo no lo frecuento, es muy lento para mí. –Resopló la capitana apoyándose en un lado con aire abatido. –¡Esto tardará siglos, nyaaaahhhgg!

-Para algunos los siglos son una eternidad, pero para otros es tan sólo un instante, tralalaaa. –Canturreó el ser encapuchado sin siquiera verlos, prestando más atención en tener la mirada al frente del camino.

Sans prestó atención al sujeto encapuchado que dirigía la barca de alguna forma inexplicable al no contar con algo para remar. No es que le fuera extraño eso cuando todo en su entorno estaba siempre lleno de magia, pero el que un monstruo tuviera que cubrirse tanto si era muy inusual, además del hecho de no frecuentar a ese tipo en todos los lugares que recorría (y no es como si el reino fuera bastante grande dado los limitantes de estar encerrados), pero era como si se limitara en permanecer en esa zona en particular.

-Bueno, si te sientes mejor, Sans, creo que podríamos continuar con nuestro recorrido. –Comentó Undyne retomando su entusiasmo demasiado enérgico para el esqueleto. – ¿Qué dices si nadamos desde aquí a mi casa?

-Sigo algo cansado, no tengo problema en seguir aquí hasta recuperarme. –Admitió algo sudoroso.

-¡Pff! ¿Cómo es que puedes cansarte tan rápido con un simple calentamiento? –Volvió a apagarse el tono de su voz.

Sans prefirió no responder a eso y se acomodó aún más para disfrutar de tal viaje relajante. Ahora podía comprender porque algunos optaban por ese medio de transporte más allá de un simple traslado de un lugar a otro, la hermosa vista que brindaba ese rincón del reino hacía que valiera su servicio.

-La canción del norte entona la respuesta del sur, tralalaaaaa.

-¿Qué? –Se extrañó Sans con eso.

-No lo sé, ese sujeto siempre es raro. –Le susurró Undyne acercándosele un poco para ser discreta aunque sin éxito. –Sólo ignóralo.

-Tralalaaaaaaaa.

Estando divertido por la desesperación de la anfibia y con las cosas extrañas que decía el ser encapuchado, se dispuso a pararse un poco para ponerse a lado del guía con tal de entretenerse más con la situación. Pero por más que se quedara a su costado con tal de llamar su atención, éste simplemente no apartaba la mirada del frente. No había mucho qué resguardar en el camino como para que se requiriera demasiada atención de su parte, aunque tampoco era alguien para cuestionar su trabajo. Tal vez sí requería de su esfuerzo mantener el movimiento de la barca y no lo estaba contemplando.

-No nos hemos presentado, soy Sans. –Le extendió la mano con gracia. –Sans el esqueleto.

-No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. –Respondió sin siquiera mirarlo ni extender su brazo para tomar su mano. –El primero sirve para ganarse la vida, pero la sabiduría ayuda a sobrevivir.

-¿Siempre dices frases sacadas de una galleta de la fortuna? –Se burló Sans emitiendo una sonrisa con su propio comentario. Teniendo su mano aun levantada en espera de que le respondiera el gesto.

-No como galletas.

Al notar que el encapuchado no tenía ninguna intención de tomar su mano, la bajó lentamente preguntándose si no lo había hecho porque sabía que le brindaría una broma o porque eso dejaría ver su mano que mostraría que clase de monstruo venía siendo. Escuchando a Undyne maldecir por la lentitud detrás de él, Sans se dispuso a querer conocer a su guía dentro del arroyo con tal de pasar el tiempo con buen humor.

-Buenooo… ¿Y tú cómo te llamas?

-La humana me llamó River.

-¿Y antes no tenías un nombre? –Se extrañó Sans con esa respuesta, no obstante mantuvo su sonrisa despreocupada.

La barca de madera se detuvo abruptamente antes de que pudiera seguir la conversación y comenzó a caminar de alguna forma entre la tierra húmeda para ponerse a correr. Undyne exclamó algo que le daba a entender que le gustaba el cambio y Sans optó por volver a sentarse intuyendo que no obtendría respuesta alguna. Pero que ser tan extraño tenían presente, no estaba seguro de si contaba con humor o no dada su forma extraña de conversar o canturrear.

En cuanto se pudo visualizar la casa icónica de la anfibia, el vehículo se detuvo y bajó sus piernas para permitir que los pasajeros pudieran bajarse de él. Undyne ni siquiera requirió de eso al dar un gran brinco que habría podido romper con el suelo, mientras que el esqueleto lo hizo con toda la calma posible al no tener prisa por cuenta propia.

-No tomes el pudín en la noche.

-¿Qué dices? –Se giró extrañado con eso, casi cayéndose al haberlo hecho en cuanto ponía un suelo en la tierra.

-Nos vemos luego, tralalaaa.

-¡Por fin! Vamos, hay que cambiarte ese trapo que tienes por playera antes de ir con los reyes. – La capitana jaló a su cadete de dicha prenda, obligándolo de esa forma a ingresar a su casa sin permitirle volver a hacer más preguntas. –Tengo algunas prendas que tu hermano dejaba en sus entrenamientos. Los esqueletos tiene la ventaja de que les puede quedar todo.

No teniendo más opción con tal de que su jefa le dejara en paz de una buena vez, dejó que le aventara una playera de Papyrus que decía "Cool Dude" y se quitó la que tenía puesta para arrojarla en algún lado en el suelo. El cansancio lo tenía todavía presente ante tanto agotamiento de golpe, pero la curiosidad de lo raro que había sido tal viaje y conservación le tenían lo suficientemente cuerdo para realizar las labores que le competirían de ahora en adelante en cuanto le tocara hablar con los reyes y padres de Frisk.

No pudo reírse con ese leve pensamiento sobre cómo se habían tornado las cosas en su vida ahora que estaba por fin siguiendo una sola línea desconocida. Seguía sin ponerse la playera y la observaba con cierta gracia por dejarse llevar por esos recuerdos. ¿Quién diría que tras tantos saludos de mano en la entrada de Snowdin, terminaría siendo su guardaespaldas personal?

Y como si fuera un balde de agua fría recorriéndole por la columna, se paralizó tras un escalofrío que no había experimentado en mucho tiempo desde que había dejado de permanecer alerta de los reinicios constantes por parte de la humana. Tal vez no tuviera idea de quién o qué se trataba ese ser encapuchado, pero algo en sus adentros le decía que no era del todo desconocido.

Su voz… le daba la impresión de que ya la había escuchado antes.

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Me preocupa que sea frecuente el que pueda actualizar cada dos meses, a estas alturas ya debería de ir a la mitad de temporada y nomas mis tiempos y ocupaciones personales no me dejan :( Pese a ello, estoy muy agradecida de la paciencia que siempre me tienen dada mis actualizaciones tan lentas en cuanto a esta historia que requiere más detenimiento que la otra que escribo.

Por lo que doy dos avisos aprovechando el momento: uno es que ando todavía haciendo el ending de esta temporada, así que están a tiempo los que quieran que su nombre esté en el video en lista de agradecimientos, sólo tienen que decir "yo". Y el segundo aviso es que… gracias a un donativo, el capítulo especial de Gaster estará publicado en poco tiempo! Sólo estoy agregándole más detalles para que en sus cifras sean todo 6 para subirlo, así que prepárense para una lectura muy larga que posiblemente tenga que subir en partes para que no sea tan pesado, jeje.

Los quiero mucho!

Michi fuera!

:)