Undyne se había dedicado por más de una hora en observar a la reina ir de un lado para otro. No entendía del todo sus acciones, pero aún se sentía algo incómoda en su presencia por el poco convivio que habían tenido entre ellas. Aun no la conocía del todo para saber por qué Asgore estaba tan embelesado con una mujer que le rechazaba de muchas maneras y aun así estarse preocupando por ella en la adversidad. ¿Así era realmente el amor en un matrimonio? Tenía muchas preguntas al respecto. No pintaba para algo alegre en dado caso.

Tras observar por enésima vez a la reina con una pluma y libreta anotando todo conforme le llegaba a la mente, la capitana de la guardia real decidió pararse de su asiento y esmerarse en ayudar aunque fuera a la monstruo jefe que parecía tener muchas cosas en mente que no tenían precisamente relación con sus deberes reales. Sin siquiera tener que ser cautelosa, se acercó lo suficiente para observar levemente lo que la reina estaba anotando en su libreta cuya caligrafía tan bella y precisa le llamó tanto la atención como lo que estaba escribiendo a modo de lista de pendientes.

-¿Planea hacer una fiesta, majestad? –Preguntó Undyne en el acto, haciéndola sobresaltar por no haberse percatado de su presencia tan cercana. No cabía duda de que sería fácilmente atacarla en ese estado si algo tan simple le había tomado por sorpresa. –El reino no creo que se preste anímicamente para una, si puedo dar mi opinión.

-No es para el reino… aunque no estaría mal calmar los disturbios con algo más armónico. –Señaló la monstruo jefe mientras suspiraba más tranquila del susto. –Es para mi niña.

-¿El cumpleaños de Frisk se acerca? –Preguntó sorprendida. Era un dato que desconocía de ella como muchos otros más de su amiga humana.

-Ya los cumplió… estando inconsciente claro. Así que planeo hacerle algo sencillo para que no pase desapercibido que mi niña está creciendo.

-Ya veo…

El cumpleaños de la mocosa… podría ser algo divertido de celebrar si no fuera por los tantos misterios que enrollaban a esa chica. ¿Hasta cuándo podría confiar en ellos? Era una pregunta que le carcomía en muchas maneras sin poder soltarlo abiertamente pese a saber que no era la única en la situación. Tal vez muchos otros le tenían con muchos secretos más que la distanciaban en gran medida, pero siempre estaba dispuesta a estar para ellos de una manera u otra. Quieran o no.

-¿Puedo ayudarle con algo, majestad? –Preguntó tras varios minutos de silencio.

-Empezando con no ser tan formal conmigo. –Le sonrió la monstruo jefe mirándola fijamente, bajando la libreta que tenía consigo. –Nunca me he sentido cómoda con eso.

-Entendido, maj…eh, Toriel. –Rió levemente ante su torpeza. –¿En qué más? No me gusta quedarme sin hacer nada. Es… muy frustrante.

La impotencia al no lograr convencer a su amigo de salir del calabozo, tanto personal renunciándole, los secretos que una vez más parecían acumularse en su novia y amigos que la distanciaban de ellos, sus fallos recientes como líder al no poder manejar la situación de forma airosa… si, todo le era muy frustrante sin poder saber a qué se estaba sujetando sin conocer el nudo de la cuerda a la que se aferraba fuera de una lealtad absoluta. Lo único que le quedaba era ser lo más optimista con sus seres queridos esperando que le tuvieran la suficiente confianza un día de poder contar con ella en más cosas que no fuera sólo por su trabajo.

El reino que tanto amaba se estaba desmoronando por no tener explicaciones de tantas cosas sucedidas… y le incomodaba no poder dar respuesta a algo que ella misma no comprendía aun. Su gente constantemente le hizo preguntas sobre qué opinaba al respecto y sólo podía decir de modo prudente que confiaran en los planes del rey. Cosa que evidentemente no estaba ayudando en nada y desató las renuncias masivas.

Si, Undyne estaba frustrada y comenzaba a inquietarle seguir quedándose callada. Pero en cuanto no viera que la mocosa estuviera lo suficientemente mejor, no le presionaría de tal forma que le afectaría a su salud.

-Bueno, aprovechando que eres joven. ¿Qué es lo que les gusta hoy en día? –La voz de la reina le desconcertó de sus pensamientos. –Si Frisk tiene diecisiete años ahora…

-¡¿Diecisiete?!

Exclamó estando sorprendida con tal noticia. ¿En qué momento la mocosa estaba tan cerca de volverse una mujer? La veía tan pequeña y tan escuálida… aunque nada inocente para poder tratarse de una infante humana. Pero por más que trataba de ver en qué momento había crecido tan rápido, realmente le costó trabajo diferenciar sus recuerdos en cuanto con ella. Realmente la visualizaba como una niña muchas veces… pero no tenían ni el año de conocerse como para algo así. ¿Los humanos realmente daban el estirón en crecimiento? ¿Envejecían con tanta facilidad a lo que le había comentado Alphys una vez? Si era así, ¿cuánto tiempo de vida le quedaría a ese paso? Que lamentable era la vida humana si era tan corta que en menos de un año crecían tan rápido.

Mientras se disponía a pensar en algo que pudiera gustarle a la humana, se percató que pese a ser amigas, realmente no se conocían del todo todavía. Era consciente de cosas como el que le gustara comer más sano, dispuesta a afrontar toda batalla y a ayudar en toda su capacidad… pero no pasaba mucho de eso. ¿Qué era lo que realmente podría gustarle? ¿Por qué sentía que se estaba perdiendo más de lo que había creído?

-No… se me ocurre nada de momento. –Finalmente contestó al no querer quedarse callada por tanto tiempo. –Pero sé que le gustará lo que fuera por el cariño que le tenemos.

-Sí, eso supongo.

La sonrisa forzada y cansada de la reina le hizo suponer a Undyne que no era la única con la misma frustración. La mocosa nunca le había parecido inocente ni infantil con tantos comportamientos que reflejaba, sin embargo, si se trataba de una chica tan mayor…

-De hecho… creo que si tengo una idea.

.

.

-Bien, ¿qué desató los disturbios?

Frisk se había recargado en la pared mientras observaba a todos los presentes con un semblante sumamente serio. Un grupo conformado por los seres que menos esperaba hablar de ese modo le regresaron la mirada. Su padre, Alphys, Sans, Mettaton, Flowey y Chara… todos ellos en una sola habitación.

Aunque estuviera contenta con la oportunidad que su padre le daba para resolver las cosas, necesitaba toda información para saber enfocarse en ello y poder dar con la mejor de las soluciones de modo pacífico. Chara se había limitado a apartarse de ella flotando de alguna forma sobre todos, observando en las alturas sin poder confesar el interés que le daba la situación ante el vínculo que tenían. Por la forma en la que Sans le había seguido con la mirada, supo que estaba muy al tanto de lo que pudiera hacer pese a ser incapaz de tanto dada su situación en cuanto al lazo con ella. Frisk suspiró levemente sin querer darle mucha atención a eso, ya luego vería el modo de calmar las cosas en cuanto a eso.

De momento, tenía algo mucho más importante qué tratar.

-Se podría decir que el problema estuvo desde que decidí nombrarte como mi hija públicamente, en el día de la esperanza. –Contestó Asgore tratando de hacer memoria, aunque su mirada indicaba que ya había pensado al respecto con anticipación. –He de admitir que recibía cartas preguntándome si cumpliría con mi palabra de declararle la guerra a los humanos, y por mucho que les contestara amablemente que era tiempo de dejar a un lado todo rencor… creo que no convencí a tantos como hubiera querido.

-Me percaté de eso cuando unos monstruos me secuestraron. –Recordó Frisk en el acto de aquel fallido intento de retenerla en una pequeña cabaña retirada. –Se denominaron a sí mismos como un grupo antihumanos, pero no los consideré peligrosos.

-Sí, recuerdo a esos tipos. –Irrumpió Sans sin preocupación alguna. –No estaban trabajando solos.

El esqueleto se giró para observar a la planta enredada en el brazo de la científica real, el cual no le devolvió la mirada indiferente pese a que de alguna forma ambos sabían de lo que estaban hablando y sin compartirlo con el resto. Aunque algo extrañada con que Sans supiera de esos secuestradores, Frisk optó por dejarlo también para otro momento.

-No eran tantos a comparación. –Continuó Asgore un tanto serio con la situación. –Pero fueron incrementándose desde…

-¿Desde la toma de protesta fallida? –Preguntó Frisk un tanto insistente al no saber el final de esa oración.

-No, desde que las amalgamas murieron.

La humana no pudo reparar con tiempo en el cambio de expresión que tuvo tras tales palabras. La muerte de las amalgamas… nadie le cuestionó sobre lo que había pasado y se sintió confiada en que otros lo hubieran solucionado sin más incógnitas entabladas, pero nunca se puso a analizar en que aquello pudiera desatar inconformidades ante respuestas que no podía brindar sin omitir detalles que la evidenciarían. Alphys y Sans habían logrado calmar la situación en cuanto a las autoridades correspondientes, pero ahora caía en cuenta en que nunca se habló con las familias sobre tales pérdidas… o al menos nunca se enteró sobre si se habló con ellos alguna vez.

En verdad que estaba acumulando errores que terminarían asfixiándola.

-Cálmate, idiota. Angustiarte por algo que ya pasó no solucionará nada. –Protestó Chara desde las alturas.

-¿Las familias…? –Comenzó a preguntar Frisk, ignorando al espectro que estaba sobre ella.

-S-se les explicó sobre que la determinación en ellos les estaba t-torturando lentamente. –Titubeó Alphys desde su sitio. –Pero algunos sacaron s-sus propias conclusiones relacionándote a ti y… la situación se agravó aún más cuando estuviste por tomar el puesto de heredera al trono. Muchos guardias reales han estado renunciando desde entonces y…

-Están demandando que tome tu alma como prometí hace tiempo y usar el resto de las almas humanas para romper la barrera. –Asgore le dio seguimiento a las palabras de la científica tras ver que se le complicaba seguir ante los nervios. –Y como he declarado que no haré tal cosa… hay algunos que quieren hacer las cosas por su cuenta.

Frisk se cruzó de brazos mientras pensaba en todo sin poder dar con algo optimista de momento. No tenía idea de cómo poder romper la barrera sin recurrir al mismo método que se usó constantemente para hacerlo. Estaba tan alejada de una posible solución que pudiera lograrlo como el de ayudar a Chara y Flowey de recuperar sus vidas.

Además… las almas resguardadas merecían paz. Se rehusaba a que fueran utilizadas una vez más en cuanto tuviera la tutela de ellas. Aunque no ayudara mucho, lo único que podía otorgarles era respeto mientras no desaparecieran en el descanso eterno. Así que no, el mismo método de usar todas las almas posibles no era la solución ahora, debían de encontrar otro método que no pusiera a Flowey en abandono una vez más.

Tal vez Chara estaba en lo cierto sobre ponerse la soga al cuello con tantos pendientes acumulados que se tornaban a errores, pero al menos seguía dispuesta en seguir adelante y dar con lo que fuera para conseguir el final feliz que todos se merecían. Aunque admitiera estar estresada con todo, se mantenía fiel a sí misma ante toda circunstancia.

Expulsando aire lentamente para calmarse, finalmente sonrió con tal de calmar el ambiente. Chara rodó los ojos desde su sitio, como si entendiera lo que estaba pasando por su cabeza pese a ya no estar conectadas de ese modo. Tal parecía que sus emociones le comunicaban más que suficiente.

-Entonces me están odiando porque tienen una mala imagen de lo que es un ser humano, ¿cierto? –Concluyó Frisk en el acto.

-Sí, es por eso que te pido como embajadora de que puedas cambiar eso. –Su padre le sonrió de vuelta, contento de que comprendiera ben la situación pese a todo. –Sin exponerte al peligro, claro está.

-Si me escondo, tendrán más razones para suponer que soy algo por el cual detestar. Necesito acercarme a ellos. Poder hablar con ellos.

-No permitiré tal cosa sin protección alguna.

-Bieeeeeeeen. –Reprochó la chica, sabiendo que tenía que terminar aceptando de que tenía un nuevo guardaespaldas que ya de por si era molesto que le siguiera tratando como niña. –Ahora tengo que ver el modo de presentarme ante todos y que quieran escucharme.

-¿Y por qué no hacerlo con estilo? –La voz de Mettton irrumpió de tal forma, que Frisk había olvidado por un momento que se encontraba ahí desde el principio. Le sorprendía que se hubiera mantenido en silencio y sin llamar la atención por tanto tiempo. –En mi programa podrías asegurarte de que todo el reino te escucha, es un modo de acercarte a todos y sin exponerte a tanto peligro.

La mayoría de los presentes quedaron sorprendidos con la propuesta que, por varios minutos, nadie comento otra cosa. Desde un punto controlado y televisivo, era una excelente manera de estar presente ante muchos sin estar desprotegida. Así sus padres podrían estar más tranquilos y ella en confianza de no sentirse presionada de que la sobreprotegieran todo el tiempo.

-Vaya, la hojalata si tiene cerebro… o algo así.

-La verdad es que es un buen plan. –Comentó Frisk para opacar el comentario de la chica translúcida, pese a que sólo Flowey y ella eran capaces de poder escucharla.

-Además me debes una ¿lo olvidas? Ya habías quedado conmigo de tener una entrevista en mi programa para compensar el desastre en mi hotel.

-Cierto, jejeje.

-También me parece una buena idea y podría estar más tranquilo con eso. –Apuntó el monstruo jefe analizando la propuesta. –Aunque puede que haya una a la que no le parezca del todo.

-¿Cómo está mamá? –Preguntó Frisk en el acto, sabiendo que se refería a ella.

-Extrañándote, por su puesto. Extrañándolas a ambas.

-¡Oh! ¿También usted puede verla, majestad? –El robot señaló hacia arriba, justamente hacia la chica translúcida que procuraba estar alejada de tanta presencia. –Nadie nos ha presentado aún.

La pregunta había sido tan extraña, que Sans no puso atención en lo que el rey respondió tras eso. ¿Primero Papyrus y ahora Mettaton? Si esqueletos y fantasmas podían verla, eso significaba que su naturaleza tendría mayor explicación de lo que se hubiera imaginado y eso le aliviaba un poco. Al menos tenía de algo de lo qué partir en ese caso… y pensar en el modo de que no lastimara más a Frisk en el proceso. Le preocupaba en muchas maneras de que la humana estuviera vinculada a dos seres de naturaleza extraña y con tendencias tan maquiavélicas que era toda una prioridad ver el modo de separarlos.

Enfocado en sus propios pensamientos, pero sonriendo con indiferencia para no llamar la atención, analizó el caso de lo que pudiera estar pasando. En primera tenía el hecho de que el parásito estuviera resguardado en el corazón de la chica, lo que pudiera indicar que lograra manifestar magia por el recibimiento de emociones ajenas. Y en segunda estaba que afectaba también al hierbajo pese a haber mostrado en el pasado facilidad del control de magia pese a no tener la capacidad consigo de mostrar emociones. Un caso sumamente raro… pero las piezas comenzaban a encajar conforme pensaba en todos los elementos ante él y no podía evitar sentirse intrigado al respecto.

La posibilidad de que el alma del príncipe de los monstruos siguiera existiendo, era sumamente grande ahora. La pregunta era ¿en dónde estaba? ¿Por qué no podía detectarla por medio de su firma mágica? Si la flor tenía consigo sus memorias de su vida pasada, eso tal vez pudiera ayudar para rastrear lo que fuera a lo que tuviera el vínculo suficiente para generar magia todavía… lo que pudiera indicar que la capacidad mágica del parásito pudiera provenir de él.

Tres seres conectados y con diferencias incompatibles. Un conflicto de naturalezas rechazando incapacidades biológicas… Eso sí que era un combo problemático. Interesante en muchos aspectos de su curiosidad científica, pero problemático para el poco tiempo que pudiera tener consigo.

-Bien, déjamelo todo a mí, Darling. ¡Prometo que todo quedará espectacular! –La exclamación del artista le aterrizó de nuevo en la realidad. –Sólo necesito este día para organizarlo.

-Creo que mientras menos pase tiempo es lo mejor. –Argumentó Frisk con una sonrisa. –Así que me parece bien que sea mañana.

-Mettaton, sólo recuerda que… –Comenzó a hablar el rey, preocupado de que comenzara a retirarse tan pronto.

-Sí, lo sé. Nada de decir en dónde está nuestro querido ángel. –Terminó la oración al comprender en el acto. Por lo que notaba Frisk, era algo de lo que ya se había hablado con él para que se tomara tal confianza. –De hecho creo que eso ayudaría a la publicidad del programa especial. Ya lo imagino, "Nuestra salvadora se presenta para responder todas nuestras dudas".

-¿Todas… las dudas? –Titubeó un poco la humana con el encabezado.

-¡Por supuesto! Una de las preguntas frecuentes que me llegan es sobre qué fue lo que pasó en la ceremonia con aquellos rectángulos flotantes luminosos contigo. –Sonrió Mettaton mientras parecía estar organizando todo un mega evento en su mente. – ¡Así que habría mucha atención en el programa y aumentarían los ratings!

Frisk no dijo nada en el momento, pero Sans sabía que la preocupación que tenía era justamente hablar sobre sus códigos que tenía consigo. El programa sería un arma de doble filo en caso de tener qué responder esa clase de cosas.

-¿Qué tal si se limitan a preguntas que hablen sobre la garantía del futuro y bienestar de los monstruos? –Propuso Sans encogiéndose los hombros con indiferencia, pero internamente también estaba preocupado de lo que pudiera desatarse con tanta libertad al respecto. Hasta él sabía que había cosas de las que era mejor no decir nada de momento. –Ir directo al punto en vez de ser sólo farándula.

-¡Aggh! Arruinarías el programa así. –Protestó el robot, cruzándose de brazos de modo negativo.

-De hecho me parece bien que sea así. –Apuntó Alphys en el acto, dando a entender de cierto modo que también comprendía la problemática del caso. –Extenderlo a cosas muy personales podría opacar el verdadero motivo de esto.

-Bien, ahora todos son críticos y expertos. No hagan caso a la estrella de televisión. –Rodó los ojos el robot con aire exasperante. –Son tantas las manifestaciones que ya me lastimaron tratando de detener tales agresiones una vez. Yo sólo quiero que se calmen las cosas y nada mejor que el entretenimiento para eso. Yo puedo soportar muchas cosas… pero no que nos dividamos por choque de opiniones. Sólo digo eso.

Frisk comprendía que Mettaton tenía buenas intenciones, pero estaba de acuerdo con todos y agradecía el encubrimiento que le estaban dando sus amigos que estaban al tanto de la situación. Había respuestas que no podía brindar sin empeorar las cosas, pero también Chara tenía razón sobre el hecho de que las mentiras ya la habían llevado a acumular problemas que estaban comenzando a ahorcarla. Sin embargo no estaba lista para afrontar algo así, al menos no con tantos ojos observándole y amenazándole con matarle para obtener su alma. Si algo así llegara a pasar, terminaría regresando al punto en el que Chara tenía el control del cuerpo de Sans y era algo que no quería volver a experimentar en su vida. No tenía la suficiente confianza de la primera humana para garantizar en que las cosas mejorarían con eso.

No quería admitirlo, pero internamente estaba cuestionándose una vez más si era lo correcto no usar más los puntos de guardado como modo preventivo. El RESET era una cosa clara de explicarse a sí misma del porqué no volver a usarlo, pero ¿qué había de aquellas centellas que podía tocar? ¿Estaría mal si usara eso a su favor en caso de que se equivocara en algo? No era un modo de romper su promesa ¿cierto?

Sacudió su mente inmediatamente ante tantas cosas que comenzaban a atormentarla y que no consideraba adecuadas por muchas razones. Aunque estuviera en mal estado por la culpa de sus actos, no era momento de lamentos ni justificaciones para ella. Era tiempo de afrontar sus responsabilidades y de enfocarse en solucionar lo tanto que había provocado. Aunque… en verdad que estaba aterrada de tener que explicar algo así a alguien más. Sans le habría perdonado finalmente, Alphys lo había tomado con comprensión y Papyrus con la mayor prudencia que se permitía. ¿Pero y el resto? Nada le garantizaba que lo tomaran del mejor modo si la mayor parte de sus problemas presentes había sido por sus propias decisiones.

Sin más, Frisk terminó agachándose hasta terminar recostada en el suelo con los brazos levemente alzados y ante la vista de los presentes. Era tiempo de frenarse a sí misma y admitir que había cosas que no eran como quisiera.

-Mi niña, ¿qué… es lo que haces?

-Sintiéndome como basura. –Sonrió levemente la chica y sin mirar a nadie en particular.

Pese a lo desconcertante de la situación, el robot soltó una carcajada y terminó agachándose con ella sin explicación alguna. El rey se estaba sintiendo mal a lo que reflejaba su rostro fácil de leer, seguramente por las palabras de su hija, pero el resto sólo observaban sin saber qué hacer al respecto. Lo que había dicho la humana en efecto no sonaba algo agradable, pero no se le veía tan mal moralmente y el que el robot se le uniera estando contento, daba a entender que era algo que sólo ellos comprendían a la perfección.

-Está bien, entiendo. –Finalmente dijo Mettaton. Aunque no le miraba directamente, sabía que su sonrisa era dedicada para ella. –Lo haremos al modo correcto.

-Gracias.

No comprendía nada del contexto, pero por la forma en la que se estaban llevando las cosas, Sans tan sólo se encogió de hombros y se acomodó a lado de ellos, cerrando sus cuencas en cuanto se acostó por completo en el suelo y acompañándoles en tan extraño ritual.

-¿Tú también? –Preguntó el rey cada vez más preocupado.

-Parece ser algo cómodo. –Sonrió divertido sin darle tanta importancia. – ¿Por qué no se unen? Sentirse como basura es relajante.

Frisk soltó una carcajada con sus palabras y eso fue más que suficiente para que el rey se calmara. Por su inmenso tamaño no pudo acompañarles acostándose, pero sí logró sentarse cerca de ellos mientras les sonreía sin saber realmente qué estaba pasando. Con tan sólo ver que su hija estaba más calmada que como se habían desatado las cosas minutos antes, era más que suficiente para él. Quería que fuera feliz, que disfrutara su juventud tal y como no lo habían hecho sus otros hijos.

Chara… ¿estaría disfrutando en ese momento ahora? ¿Le estaría gustando ver todo ahora? Desearía poder verla como Mettaton o Frisk para saber cómo se encontraba personalmente. Poder abrazarla como solía hacerlo antes… y pedirle perdón personalmente por cómo terminó las cosas. Tal vez ella si escucharía sus disculpas a comparación de Toriel.

Asgore siguió pensando en todo lo relacionado con su familia hasta que el sonido de una llamada que sonaba como si varios gatos maullaran desconcertó el ambiente calmado que se había estado formando durante varios minutos, estando la mayoría de los presentes en el suelo y sin saber qué era eso. Algo cohibida, Alphys sacó su celular del bolsillo de su bata y revisó la pantalla antes de dirigirse hacia todos que la observaban.

-Emmmh… disculpen, me retiro a contestar esta llamada. –Se disculpó la científica, algo encogida desde su sitio por la pena de haber irrumpido el ambiente. – ¿Flowey…?

-Aggghh, te acompaño. –Atajó la flor con algo de exasperación, estando todo el tiempo enredado en su brazo. –Las cosas aquí se volvieron estúpidas.

-Yo también me retiro. –Comentó Mettaton tras alzar sus piernas de forma dramática antes para tomar impulso y levantarse de golpe. –Si hay un programa especial que preparar para mañana, más vale que comience desde ahora.

-Muchas gracias Mettaton. –Le comentó Frisk girándose para verlo y sin levantarse. –Es un excelente plan.

-Mejor aún, realmente quiero que te mantengas a salvo.

Viendo cómo el robot se retiraba del lugar, Frisk no pudo evitar sentirse conmovida con ese gesto. Mettaton era un sujeto extraño en ocasiones y eventualmente parecía tener sus propios intereses, pero una vez que le conocía a fondo sabía que se trataba de uno de los seres más generosos que había conocido en su vida. Amaba brillar y estar en la cima, pero también le entusiasmaba que otros pudieran hacerlo. Un gran amigo sin duda alguna que era hermoso por dentro y fuera… que no hacía falta que se le comentara.

Por andar pensando en la estrella del subsuelo, no se percató del momento en que su padre se había levantado para contestar también una llamada. Iba a levantarse al notar que estaba teniendo problemas con su celular bastante pequeño para sus grandes manos, pero al ver que lo había logrado por su cuenta y que se trataba de su madre, optó por darles su espacio para no tener que lidiar con lo que fuera a reclamar. Estaba segura de que no le gustaría que se expusiera del todo en la pantalla, pero todos estaban de acuerdo en que era la forma más cordial y pacífica posible, ¿cierto? Esperaba en verdad que no generara problemas entre sus padres tal decisión.

-¿Sans?

Se había girado para verlo y preguntarle sobre porqué había aceptado ser su guardaespaldas ahora, pero el suave ronquido proveniente del esqueleto fue respuesta más que suficiente para ella, a lo cual no pudo evitar reírse de la situación. ¿Cómo le hacía para dormir con tanta facilidad? A ella le costaba bastante poder dormir cuando tenía muchas cosas en mente siempre antes de acostarse. Ser demasiada activa no era bueno al momento de tener que descansar, así que Sans estaba en lo cierto cuando le decía que no sabía cómo relajarse.

Así que Sans sería su nuevo guardaespaldas… no sabía que pensar al respecto. Siendo alguien que admiraba en todo esplendor a su hermano menor, nunca se hubiera imaginado que terminaría aceptando algo que, además de ser trabajo con demanda física que claramente no le agradaba hacer, le quitaba el puesto de quien ansiaba ser partícipe directo de la guardia real. Ella lo había propuesto justamente para ayudarle, pero tras la conversación que tuvieron en el calabozo, supuso que no lo había pensado tan bien si ahora él se sentía culpable de algo que ella misma debió evitar.

Aunque tener a Sans en ese puesto le garantizaba más risas en su trayecto, no estaba segura de sí era una buena idea para ella que estuviera encargado de su seguridad, considerando que la seguía tratando como una niña pese a dejarle claro que ya no se trataba de una. ¿Realmente era por el suéter rayado? ¿O ella estaba actuando muy infantil todavía? Si era lo segundo, más le valía actuar como era debido si tenía que llegar al cargo de embajadora con honores y que tanto merecían los monstruos.

-Otra vez estás sonriendo como boba.

-¿Mmh? –Se giró hacia la chica translúcida arriba de ella, la cual le observaba con demasiada insistencia para su gusto. –Estoy feliz, así que supongo que tú también lo estas.

-Lo que sea, solo para de hacerlo. Es… incómodo.

-En verdad creo que necesitas ser más feliz.

-¿Hablando sola de nuevo?

Sin abrir sus cuencas, Sans le estaba hablando con una sonrisa tenue como expresión pacífica. Frisk ni siquiera pensó en levantarse mientras volvía a prestar atención a la chica que flotaba sobre ellos con un gesto nada agradable. Estaba segura de que Chara estaba pensando en lo molesto que era tener que depender de ella hasta para trasladarse a otro lado, condenada a ver y sentir lo mismo que ella en todo momento. Tal vez si era una especie de tortura o castigo para ella después de todo, pero no se sentía mal por hacerlo.

Internamente, se sentía satisfecha de hacerle pasar esa clase de momentos por todo lo que le hizo pasar antes. Emocional o no, todavía estaba molesta con ella por haberle hecho pasar un terrible momento con los hermanos esqueletos.

-Así que mi nuevo guardaespaldas ¿eh? –Soltó Frisk sin querer dar más rodeos en el asunto. Aprovecharía que les dejaron solos en el lugar mientras atendían llamadas telefónicas. –No sé si te quede el papel.

-¿Lo dices por el arduo trabajo que es? –Rio levemente el esqueleto mientras abría una cuenca para verla. –Me alegro de que estemos de acuerdo en eso, así que hazme el favor de no hacerlo complicado. Necesito mis siete descansos al día para estar bien.

-No puedo prometer eso. –Rio igualmente la chica aun sin levantarse. –Aunque no entiendo porqué tomaste el trabajo.

-Sé que será imposible llegar al nivel de Papyrus, así que sólo me encargaré de mantener tibia el puesto hasta su regreso.

Pese a la risa de la humana que comprendía su humor característico, el celular del esqueleto sonó tan repentinamente que lo tomó sin siquiera levantarse. Estaba bastante cómodo recostado en el suelo como para darle tanta importancia como el resto que se habían retirado del lugar para no verse groseros. Él simplemente contestó sin preocupación alguna sabiendo que quien le llamaba era la anfibia según le indicaba la pantalla.

-Esta es la línea de reporte de refrigeradores que corren. Por el momento no estamos disponible porque los estamos persiguiendo. Llame más tarde y le ofreceremos un descuento.

-¡Sans! Sé serio por una vez en tu vida. –Le reprochó la capitana al otro lado de la línea telefónica, mientras que oía de nuevo que Frisk se reía a lado suyo por su chiste. –Está Frisk contigo ¿cierto?

-Sip.

-Bien, pues retírate. Estamos organizándole un pequeño convivio al estilo humano por su cumpleaños. –Aclaró la anfibia bajando un poco la voz, como si la humana mencionada fuera a escucharle de algún modo. –No me esperes esta noche.

El esqueleto tuvo que contenerse la risa por el comentario de la anfibia. Para ser de los monstruos más fuertes y habilidosos de todo el reino, era bastante inocente en muchos aspectos y no se daba cuenta del contexto que podrían tomarse muchas de sus acciones. Además, había olvidado de que se había auto impuesto en su casa sin siquiera pedir permiso. ¿Eso podría tomarse como invasión a la propiedad? Le daba flojera siquiera investigar eso, al igual que preguntar sobre qué era lo que le harían a la humana a lado suyo.

-Será una noche de chicas, como en algunos anime. –Continuó la capitana sin ocultar su emoción al respecto, como si fuera más divertido para ella que para la festejada en sí. –Así que váyanse todos para organizar toda la sorpresa. Alphys y yo nos estamos haciendo cargo.

-Ok.

-Trata de no ensuciar toda la casa mientras no estoy. No quiero tener que ordenarte a limpiar todo de nuevo.

-Ok.

-Y no te desveles. Recuerda que debes calentar todas las mañanas para estar preparado.

-Ok.

-Así que no vayas al bar que frecuentas, ahora eres una figura que requiere estar atenta.

-Zzzzzzzzz

-¡Sans! ¡No te duermas ahora!

-¿Qué no me pediste que no me desvelara? –Contestó el esqueleto con las cuencas cerradas.

-¡Duérmete en la casa! ¡Nyagghh!

Tras escuchar cómo la anfibia colgaba dramáticamente y con bastante energía que la caracterizaba, Sans simplemente bajó su teléfono y lo guardó en el bolsillo de su pantalón antes de levantarse. Si bien tenía una leve curiosidad de lo que sería tal celebración, era una excusa perfecta para descansar apropiadamente en su propia casa sin el hostigamiento de la capitana de la guardia real. Además, podría dedicarse a investigar en su laboratorio personal sin interrupción alguna.

El que fueran cada vez más seres quienes pudieran ver a ese parásito transparente no le daba mucha confianza.

.

.

-¿Qué? ¿Cómo que no puedo estar en el cumpleaños de mi hija?

Exclamó la reina tras haber terminado de escuchar todo el plan de la anfibia que ya le había comunicado al resto en llamada, mientras ambas habían terminado en la cocina en busca de algo por tomar. Pese a que le hubiera dado gusto que sus amigos quisieran organizar algo, comenzaba a incomodarle que la pusieran a un lado de lo que vendría siendo un acontecer importante de su hija.

Tras haber estado pensando toda la mañana en todo lo que pudiera prepararle a Frisk, evidentemente Toriel se sentía ofendida de que no la consideraran para participar en un evento que se trataba justamente de ella. Una cosa era Undyne estuviera organizando una pijamada como temática de fiesta en la que sólo permitirían mujeres acorde a la tradición de los humanos, pero otra muy diferente en que tampoco permitirían a los padres participar al ser un evento únicamente de jóvenes según lo que le explicaba la capitana. Hacía tanto que no podía celebrar el cumpleaños de un hijo… ¿y se lo iban a negar así?

-Entiéndelo, maj… eh Toriel. –La anfibia alzaba las manos para calmarla sin preocupación de su reacción. –A lo que he visto en animes, la tradición dicta que sólo conviven chicas en esa etapa de su vida, por lo que toda autoridad opacaría tal cosa.

-Alphys y tú son autoridades. –Señaló secamente la reina. En verdad no le daba nada de gracia que quisieran excluirla.

-No esa clase de autoridades. Los padres son superiores en esto ¿no?

-No trates de alagarme ahora.

-Tranquila, en verdad todo estará bien. Considera esto una pre fiesta. –Señaló Undyne con una sonrisa que resaltaba sus colmillos cual piraña. –Además… no puede ser una fiesta de cumpleaños oficial sin Papyrus.

El rostro severo que se había enfocado en mantener, se había suavizado tras eso último mientras sentía un deje de culpa. Por más que quisiera ayudar en sacar al esqueleto del calabozo, éste se rehusaba por mucho que se le explicara que no era necesario.

-Bien, si habrá una verdadera fiesta luego para que todos formemos parte… me parece bien. –Suspiró con cierta designación, aunque todavía le carcomía el asunto hasta que reparó en algo mucho más importante. –Oh… Undyne, hay algo que debería comentarte antes de ir al laboratorio.

-¿Qué cosa?

-Frisk no… no está sola.

-Sé que Alphys la tiene consigo, además de la flor parlante. –Lo último lo comentó con un deje de enfado, mostrando que el ser extraño no le era del todo de su agrado. –Y tengo tiempo sin poder ver a Alphys desde entonces, así que en verdad me entusiasma poder tener la excusa adecuada para hacerlo.

Toriel quería comentarle justamente de la existencia de Chara vinculada a Frisk para evitar posibles sustos y altercados, pero tras oír la leve queja que soltó la anfibia como si no le diera importancia, se dio cuenta de qué tanto estaban haciéndole daño con decisiones que tomaba como reina y madre. Les había sido fácil tanto para ella como para Asgore pedirle a la científica real que tuviera a su hija bajo su protección, pero realmente no habían considerado qué tanto estaban involucrándose entre la pareja por responsabilidades que sólo les debían de competer a la realeza. El que su matrimonio fuera un fiasco, eso no significaba que no creyera en el amor y no le apoyara infinitamente. Había veces que internamente pensaba en cuánto extrañaba ese sentimiento, esa emoción de ver al ser querido…

Aunque… había pasado tanto tiempo que ya no recordaba los detalles. Lo sentía tan lejano que se preguntaba cómo era que se había dado su relación en primer lugar.

Tal vez, era lo mejor simplemente dejar que permaneciera en el olvido.

-Comprendo, incluso podría ser un leve descanso bien merecido para ustedes. –Comentó mientras se dejaba caer en su asiento, resignada a tener que ceder por el bien de unas cuantas sonrisas en el día. –Sólo pediré de favor que asignes guardia en turno por cualquier cosa que se presentara, además de ser discretos para no aumentar un conflicto que sigue sin ceder.

-Yo nunca bajo la guardia, Toriel. Si algo llega a pasar, cuenta con que manejaré directamente la situación.

Toriel le sonrió de vuelta sabiendo que contaba con eso. Por mucho que quisiera explicarle sobre la presencia de Chara antes de que fuera al laboratorio, la anfibia no le permitió hablar más con ella tras estarse organizando con varias personas entre llamadas telefónicas en preparativos que la excluían en muchos aspectos. Sabía que debía de intervenir y avisarle para evitar cualquier percance, pero era tanta la emoción que reflejaba en cada llamada que no quiso opacar tal cosa tras notar que su hija no era la única que necesitaba de un buen momento para disminuir el estrés de por medio. Undyne parecía estar organizando todo con más necesidad de poder ver a dos de sus seres queridos que el simple hecho de pensar en la importancia de una fiesta de cumpleaños a diferencia de lo que ella había pensado en realizar.

Con una sonrisa, dejó que las cosas fluyeran. Aunque internamente comenzaba a cuestionarse en qué tan buena idea había sido que tuviera que unir sus responsabilidades de ser madre con las de ser reina. Su hija adoptiva parecía estar creciendo bastante rápido y se lo estaba perdiendo por tratar de mantener en pie algo que no parecía agradarle su regreso en el puesto.

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Estando tan cerca la hora de dormir, Frisk seguía pensando en la situación que enfrentaría al día siguiente. Si bien no cambiaba de opinión sobre que era de las mejores ideas a plantear, de alguna forma no podía quitarse la sensación de poder pasar por un mal momento si no guardaba previamente a todo. No porque temiera a la muerte si ya se había enfrentado a ello constantemente, sino a la situación de volver a un punto en el que le sería difícil volver a repetir el resultado relativamente grato en el que se desenvolvió el asunto.

Pensando justamente en quien temía que quisiera acabar con la línea temporal una vez más, se sentía aliviada de que no pudiera seguir leyendo sus pensamientos tras su propio temor hacia ella y sus acciones tan extrañas que iban en contra de sus planes a futuro. A su vez, era también grato conocer que no tenía que estar con ella todo el tiempo en presencia, sino que Chara todavía tenía la capacidad de volver a su aparente limbo repleto de flores infinitas, aunque tal parecía que sólo podía por unos cuantos minutos dada la vinculación que tenían. Al menos ambas estaban de acuerdo en que sería incómodo para ambas tener que verse literalmente todo el tiempo en cuanto no dieran con algo para solucionarlo.

Aprovechando que Chara no estaba a la vista sin aviso previo, sacó su celular para revisar sus mensajes sin que le criticara constantemente de casa cosa que leía o comentaba. Era bastante tolerante con muchas cosas y comprendía la situación en la que se encontraba la primer humana caída, sin embargo, no quitaba el hecho de que había un límite en cuanto a estar leyendo todo a sus espaldas sin dejarle concentrarse. Si al menos le permitiera poder conocerla más no tendría problema, pero le era injusto que sólo se supiera demasiado de una sin poder hacer lo mismo. Y estaba más que segura de que Chara lo sabía al transmitirle la sensación sin necesidad de comentar palabra alguna.

Notando que Mettaton la había mencionado en una publicación de la Undernet a lo que le mencionaba en un mensaje previo, con sorpresa observó que ya había puesto sus tuercas en el asunto desde hacía un par de horas y ahora el reino entero comenzaba a dejar sus respectivas preguntas hacia ella, tal y como lo pedía en la publicación tan detallada y llena de corazones.

MTT: ¡Saludos a todos! El día de mañana a las 6:30 p.m., la embajadora de los monstruos, Frisk Dreemurr, nos deleitará con su presencia en mi noticiero dispuesta a responder sus inquietudes sobre el futuro y bienestar de nuestro querido reino. ¡Dejen sus preguntas aquí! La embajadora personalmente les estará leyendo ;)

Frisk no pudo ocultar la sonrisa que surgió tras leer eso. ¡Era una excelente idea! Teniendo las preguntas consigo, podía elegir por su cuenta cuáles serían apropiadas para responder y calmar todo para retomar la calma y belleza que caracterizaba el reino de los monstruos ante sus ojos. Incluso podría prepararse así de cuáles eran las inquietudes de todos y determinar cuáles serían sus acciones de llevar a cabo, sin necesidad de experimentar por cuenta propia un imprevisto. No importaba por dónde le viera, estaba aliviada de que se presentaran así las cosas tan a la perfección.

Se apresuró a tomar una libreta que tenía al alcance y comenzó a revisar las preguntas en su celular. Conforme se topaba con preguntas que captaban su total atención, las anotaba en papel para luego preparar sus respuestas. Estaba dispuesta a solucionar todo el conflicto en un instante para poder enfocarse en el resto de sus pendientes por tratar. No podía dejar nada a la suerte ahora que no podría reiniciar, necesitaba estar más que preparada.

Había una que otra pregunta dentro de undernet que le causaba algo de gracia en cuanto al interés por conocer la cultura humana. Si bien ella no sabía tampoco muchas cosas por la poca experiencia que tuvo en la superficie, estaba entusiasta en poder brindar la mejor de las informaciones al respecto. Sin embargo, muchas otras preguntas eran un tanto hirientes al insistir en que si quería el bienestar de los monstruos, por qué no entregaba su alma para acabar con su tormento milenario. Necesitaba mantenerse firme en esa pregunta en particular, dejar en claro que desear la muerte de otro no ayudaba en nada… y que personalmente ella misma tenía muchas razones para vivir.

Irónico… las cosas se habían vuelto distintas a lo acostumbrado desde que había estado dispuesta a entregar su alma para acabar con la rutina. Sonrió levemente de tan sólo recordarlo.

Pese a que tenía algo de sueño, se negó a sí misma en acostarse hasta sentirse satisfecha con su trabajo. No estaba para juegos y diversiones ahora. No cuando dependía de ella que los monstruos no se dividieran en opiniones por su presencia en el reino. Así que tomó una de las bebidas que había quedado al alcance y la tomó pese a lo repulsivo que le sabía con tanto azúcar de por medio. ¿Cómo era que a Alphys le gustaba tanto? Al menos su contenido le explicaba cómo lograba mantenerse despierta en las noches que laboraba, pero no le quitaba el hecho de serle desagradable tanto saborizante.

Su celular no contaba con tanta pila para su agrado, por lo que se dispuso en apurarse en anotar las preguntas más importantes antes de que su aparato se apagara. No le fue difícil al estar saturada de preguntas sumamente personales y que le apenaba demasiado no poder contestar sin comprometerse, pero en cuanto se topó con algo distinto a lo repetido, se atrapó a sí misma sosteniendo con el pulgar la pantalla para no avanzar más.

"¿Qué se siente morir?"

Era una pregunta extraña sin especificar con más detalles, pero era aún más extraño que viniera de un usuario que no parecía tener siquiera perfil en la undernet. ¿Se trataba de un troll o un hostigador? No queriendo darle demasiada importancia al tener poco tiempo, continuó avanzando la pantalla con su pulgar, mientras que en la otra mano sostenía la pluma con la que jugueteaba levemente entre sus dedos.

"¿Tienes miedo de volver a morir?"

Notando que la pregunta era muy similar a la anterior, se regresó hacia donde recordaba donde quedaba esa pregunta… para toparse que ésta había desaparecido. Extrañada con eso, descubrió de inmediato que la segunda pregunta de usuario anónimo también había desaparecido. No tenía idea de cómo había pasado tal cosa, por lo que atribuyó que pudiera ser por falta de sueño y decidió mejor enfocarse a escribir sus respuestas para las preguntas seleccionadas por ella. Pero de la nada, una frase más había aparecido en la pantalla como si le estuviese esperando a que le viera específicamente en ese instante para aparecer.

"Es maleducado ignorar cuando se te está haciendo una pregunta".

Instintivamente apartó la vista del celular y se enfocó en observar su entorno. ¿Acaso estaba siendo vigilada? Aquello había sido tan extraño que le daba la impresión de que aquellas preguntas las estaba realizando alguien con tal de ver sus reacciones. Y por más que trataba de ver su entorno una y otra vez, no encontraba a nadie más en ese lugar.

-¿Está… alguien ahí?

Había susurrado un tanto dudosa de si era adecuado haber preguntado a la nada, pero de algún modo no dejaba de sentirse inquieta ante la posibilidad de estar siendo observada de tal forma. Tras no dar con nada en el sitio, volvió a enfocarse en sus celular para ver si algo había cambiado, y para su sorpresa, si había sido el caso.

"Ven y únete a la diversión".

Esa frase ya la había escuchado antes y no le traía buenos recuerdos. Incluso en la misma forma de interactuar con ella por medio de su celular. ¿Se trataba de… ellos? Se paró en el acto, esperando poder toparse con una figura que le indicara lo que presentía, pero por más que caminara en el entorno con paso decidido, esperando toparse con lo deseado, simplemente no pasó nada. Ni siquiera en el techo o al otro lado de la habitación. Simplemente no parecía haber nada ahí salvo ella y su creciente paranoia.

Las amalgamas habían muerto a causa de la activación de su código SAVE ante sus ojos. ¿O acaso si había sobrevivido una y estaba contactando con ella ahora? Volvió a revisar su celular, esperanzada de poder comprobarlo de ese modo y para su asombro sí fue el caso. Ya ni siquiera prestaba atención a ninguna pregunta que pudiera venir, como si todas las anteriores fueran negadas por su propio celular automáticamente.

"Conviértete en uno de nosotros".

-¿En dónde estás? –Soltó Frisk, sin saber a qué punto debería dirigirse realmente. Pensando seriamente si debía de hablarle directamente a su teléfono para obtener respuesta como lo había sido otras veces de forma auditiva. – ¿Necesitas ayuda?

-Frisky, ¿qué haces?

La presencia de Chara frente a ella le hizo sobresaltarse tanto que casi se cae por detrás. Con tal de no hacer un escándalo que despertara a todos, tapó su boca con su mano que aun sostenía la pluma y se enfocó en observar a la chica translúcida que le miraba con los brazos cruzados.

-Sin importar si estoy allá, no puedo dejar de sentir tus emociones. Así que duérmete de una vez para que me dejes en paz por unas horas ¿quieres? –Insistió la chica sin darle importancia a su reacción. –O para que no tenga que estar siendo arrastrada a tus torpezas en crecimiento, al menos.

-Chara, algo raro está pasando.

-¿Qué cosa?

Mostró su celular queriendo encontrar respuestas con alguien más que no fuera ella, pero para su mala suerte, contempló que su celular ya se había quedado sin batería como para comprobar que lo que decía era cierto, además de ser el único modo con el que estaba logrando comunicarse con algo que no podía ver. Aunque se pusiera a cargar el aparato en alguna fuente eléctrica, no quería alegar de algo tan sorpresivo cuando se suponía que estaba concentrándose para su entrevista de mañana. De algún modo eso le hacía sentirse culpable de hacer algo que ni ella estaba segura de si realmente había pasado o sólo era su cansancio hablando.

-Nada… sólo olvídalo.

Bajó su celular y comenzó a dirigirse a la cama en la que estaba acostándose durante su estancia en el laboratorio de la científica real. Tenía razón Chara en que ya era momento de que descansara si hasta ahora parecía estar escuchando varias risas no tan discretas desde el punto al que se dirigía. Atribuyendo a que todo lo que le estaba pasando en ese momento era producto de su cansancio, nada le quitaba de la mente el hecho de que había sido tan extraño lo sucedido que no podía dejarlo pasar por alto.

Estando acompañada de la chica translúcida a lado suyo, entró a la habitación a oscuras en busca del interruptor con la mano en la pared. Pero una vez que dio con ello, varias monstruos en pijama le lanzaron confeti mientras alzaban las manos con gran alegría.

-¡Sorpresa!

Tal parecía que su descanso quedaría suspendido de momento.

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La profecía se ha cumplido… ¡esta historia se ha actualizado!

En primera, quiero agradecerles mucho por el apoyo que me brindaron en estos meses complicados para mí. Cada mensaje hermoso que me dejaron los atesoro mucho, pero cada vez que quiero contestarles a cada uno sobre esto me llega el sentimiento y lloro, así que mejor les dejo este agradecimiento en general, jeje.

Mi abuelo nos heredó a mi hermana y a mis unas de sus plumas favoritas, siendo así su manera de decirnos que nunca dejemos de escribir y crear (nunca fue bueno con las palabras pero si con los simbolismos para comunicar cariño). Así como yo escribo novelas largas y dibujo, mi hermana escribe poesía y canciones, así que ha sido una manera de poder seguir adelante pese a que aún no nos acostumbramos a su ausencia.

Recientemente he estado haciendo un capítulo de este fanfic cada dos meses cuando antes podía actualizar cada semana… no me gusta el cambio, pero ha tenido que ser más que necesario de momento. No obstante, agradezco mucho que me sigan acompañando en esta historia. Doy mi palabra de que no abandonaré pese a lo tardado que sea, y de que tendrá un final tan épico que se hablará de él por generaciones **mira hacia el horizonte mientras el viento mueve su cabello de forma épica**

Michi fuera!

n.n